Espíritu Santo

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Como Debe Ser Una Esposa Segun La Biblia?

Como Debe Ser Una Esposa Segun La Biblia
Ella ama a su esposo – Tito 2: 4 exige que las esposas «amen a sus esposos». Una esposa es llamada a aceptar a su esposo como lo es él, una persona imperfecta. Debido a que Pablo les dice a los esposos que amen a sus esposas y que respeten a sus esposos en Efesios 5:33, hay quienes piensan que esto significa que una esposa cristiana no tiene que amar a su esposo, pero eso no es del todo cierto.

¿Qué dice la Biblia de la buena esposa?

  1. 1 Confía en ti misma manteniendo el espíritu de Cristo en tu matrimonio. Haz planes para hacer adoración familiar, cantar cantos espirituales y tener un tiempo a solas con Cristo juntos, adorando a Dios y desarrollando su caminar en Cristo. Asegúrate de estudiar la Biblia y de dar gracias a Dios por las oportunidades y por la vida. Ten una relación personal con Jesús. Cuando algo vaya mal, ora y confía en el Señor de todo corazón y no en tu propia inteligencia (Proverbios 3:5).
  2. 2 Ten gozo en tu vida matrimonial: el gozo se basa en amar a Jesús, a los demás y por último, pero no menos, a ti misma, ya que la Biblia dice que debes ‘amar al prójimo como a ti mismo’. Así que, ámate a ti misma tanto como amas a los demás y entonces tendrás el concepto victorioso ¡directamente de Cristo! Esto también significa no tratar de controlar directamente a tu esposo o a otras personas (prueba la persuasión moderada). El gozo también significa que no debes juzgar erróneamente ni con dureza, sino perdonarte a ti y a los demás.
  3. 3 Aprende a orar con fervor y eficacia, La Biblia dice: ‘No pierdas el hábito de asistir a la iglesia regularmente’ con tu esposo o sola (o con amigas) si es necesario. ‘Oren unos por otros’. Oren juntos, ‘oren sin cesar’ y ‘honren a Cristo en todo lo que hagan y digan’. Nuestra vida física está en Cristo y espiritualmente ‘su vida en esta tierra está en nosotros y nosotros estamos en Él’. Él está ‘a la derecha de Dios e intercede por nosotros’ (Romanos 8:34).
  4. 4 Puedes tener una relación larga y feliz siendo alegre, positiva y segura de ti misma. Si criticas y menosprecias a tu esposo en público, estarás insultando su gusto por las mujeres. Date cuenta de que, si está contigo es porque te ha elegido a ti, quiere estar contigo y piensa que eres lo suficientemente sexy, aunque no te sientas así, así que deberás estar allí para él. Recuerda que la actitud y la disposición son partes importantes de sentirte y ser sexy, La autoestima baja deja un hueco en la vida que es terrible para el matrimonio. Asegúrate de seguir teniendo diversión ocasional y una vida interesante juntos. No te dediques solo a tratar de controlar o a burlarte de la diversión. Bromea agradablemente y no trates solo de tomarle el pelo. Ten sentido del humor.
  5. 5 Imagina: ¿qué pasaría si tu marido muriera mañana? ¿No tendrías todavía las amigas que ves al menos una vez al mes, el grupo especial de la iglesia al que vas o días completos y noches agitadas? Si no estuvieras completa, tu esposo habría estado siempre trabajando para llenar un hueco en tu vida. Bueno, en realidad, es un hueco que él nunca llenará y puede ser que ambos se sientan incapaces e infelices si no pueden mantenerse en contacto con amigos y familiares, así como ocupados y alegres sirviendo a Cristo.
  6. 6 Expresa tus necesidades con claridad, pero no se culpen uno al otro. A menos que tu esposo lea la mente, no esperes que sepa lo que quieres. Si quieres o necesitas algo, pídelo y discútanlo juntos. No te limites a lanzar pistas y calcules que con eso lo entenderá y ‘entrará en razón’, sin una comunicación con calma, clara y directa, Si algo no está bien para ti, dilo. Las amistades y relaciones cristianas funcionan mejor cuando cada persona expresa con calma las emociones que siente en ese momento, sin insistir en lo que hizo el otro. Generalmente, decir ‘me siento confundida’ o ‘me siento triste’ es todo lo que necesitas para que él dé un paso atrás y te pregunte: ‘¿Por qué?’. Después, simplemente dile: ‘Cuando cerraste la puerta de golpe, me sentí ignorada (o insultada)’. ‘Me siento’ debe ser tu palabra clave. Evita decir ‘tú’, como ‘tú me hiciste sentir triste’. Dile ‘eso me entristeció’. Asume la responsabilidad de tus propios sentimientos.
  7. 7 No esperes que complazca todos tus sueños. Ambos tienen que seguir tratando de hacer las cosas bien, pero ninguno de los dos será perfecto. Las expectativas no satisfechas frustran a todos. Sin embargo, si ambos siguen trabajando en su matrimonio, siempre estarán involucrados en la vida del otro, incluso cuando uno de los dos sobresalga poco. Si tus expectativas son realmente muy altas, muy idealistas y poco realistas, deberás establecer unas que se puedan lograr. Por ejemplo, es injusto esperar que te colme con posesiones, Mantén al amor de tu vida en casa. Quedándote en casa, trata de cocinar varias comidas a la semana en lugar de salir a comer comida rápida.
  8. 8 Compartan cocinando y haciendo algunas tareas de la casa lo más que puedan, sobre todo si ambos trabajan fuera de casa. Además, si quieren más tiempo juntos, prepárense para cumplir ese deseo con un poco de esfuerzo y relajándose juntos.
  9. 9 Quéjate sabiamente. El fastidio y la quisquillosidad pueden destruir una relación. Siempre y cuando los platos estén limpios y enteros, no des la lata con que cargue de ‘forma correcta’ el lavavajillas. Déjalo hacer las cosas a su manera. No te preocupes por pequeñeces. Concéntrate en lo que es más importante y no te quejes demasiado. Tal vez puedes explicarle la teoría, mostrándole cómo crees que hay que hacerlo una vez y luego déjalo solo. ‘Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor’ (Efesios 5:22), pero siempre y cuando no esté cometiendo delitos, no sea cruel y no sea realmente abusivo (no el juego de echarse la culpa) contigo, con tus hijos o con otras personas.
  10. 10 Anima a tu esposo en el Señor, ya que debe hacer lo que la Biblia dice: ‘Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella’ (Efesios 5:25). Si tu esposo no te muestra amor no exijas atención o afecto. Simplemente pídele alegremente un poco de ayuda y elige un momento para darle un abrazo juguetón o un abrazo y un beso sexy. Si no está enojado, podría responder bien, a menos que no sea el lugar y el momento adecuado.
  11. 11 Ayúdalo a sentirse cómodo mostrándole afecto verbal y cortés simple, sin que siempre conduzca al sexo. Comienza en público, con elogios de cortesía y amabilidad, mostrando que estás emocionada por esa atención. Sonríe, ríete un poco con una risita y di algo como ‘los halagos te llevarán a todos lados’ y trata de ‘jugar a perseguir’ a veces o jugar a ‘alejarlo’. Diviértete, sé atractiva y un poco tímida cuando no haya oportunidad de ir demasiado lejos, por ejemplo, cuando estés con su familia o en la tienda, etc. El afecto y la diversión se llevarán a cabo cuando tengan la oportunidad y un tiempo en privado.
  12. 12 Mantén una vida sexual interesante, pero si sientes que algo es degradante, no dejes de explicarle cómo te hizo sentir. Deberás estar dispuesta a probar algunas cosas nuevas inocentes (o incluso sugerirlas o abordarlas cariñosamente sin preguntar) y discutirlas; no rechaces simplemente un juego divertido e inofensivo cuando él sugiere algo que no se sientes que sea atractivo de inmediato. Esto puede hacer que se sienta rechazado o que sienta que no te diviertes. Al menos, deberás estar dispuesta a hablarlo y tal vez a probarlo, pero nunca hagas algo con lo que no te sientas cómoda después de discutirlo con él. Además, no tengas miedo de hablar sobre cualquier cosa que te pueda interesar. La intimidad física es tan importante para un matrimonio como ‘la intimidad emocional’, así que fomenta ambas. ‘No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo, y solo por un tiempo, para dedicarse a la oración. No tarden en volver a unirse nuevamente; de lo contrario, pueden caer en tentación de Satanás por falta de dominio propio’ (1 Corintios 7:5).
  13. 13 Acéptalo, especialmente sus gestos y hábitos pequeños, Acéptalo tal como es para que tengas un respeto profundo y gratitud por él y por lo que nunca quieres que cambie por ti. Él tiene mucho que ofrecerte si le das espacio para que sea él mismo. Él es un individuo en crecimiento, al igual que tú. Ayúdalo a crecer en la dirección que él quiera y dale la oportunidad de ayudarte.
  14. 14 Sé modesta en público, pues una mujer modesta es una dama. ‘En cuanto a las mujeres, quiero que ellas se vistan decorosamente, con modestia y recato, sin peinados ostentosos, ni oro, ni perlas ni vestidos costosos’ (1 Timoteo 2:9). Anima a tu esposo para que espere que seas modesta en público y erótica en privado con él. Hay mucha tentación proveniente de las mujeres que creen que tienen que excitar a otros hombres y mostrar su lado más sensual en público. Una cosa puede llevar a la otra, así que evita la inmodestia.
  15. 15 Siempre sé rápida para perdonar, rápida para arrepentirte y rápida para creer:
    • Rápida para perdonar. Tu esposo no es perfecto y a veces te enojará o incluso herirá tus sentimientos. Cuando suceda, tendrás que tomar una decisión: puedes guardar la ofensa y dejar que tu corazón se endurezca o puedes recordar cuán paciente y misericordioso es Dios contigo y perdonar a tu esposo, así como tú has sido perdonada.
    • Rápida para arrepentirte. Así como tu esposo no es perfecto, tú tampoco lo eres. La Biblia dice que ‘Dios se opone a los orgullosos, pero da gracia a los humildes’ (Santiago 4:6). Es muy importante en tu relación con tu esposo y con Dios que estés dispuesta a humillarte y pedir perdón cuando te equivoques o hayas actuado sin amor.
    • Rápida para creer.1 Corintios 13:07 dice: ‘(El amor) todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta’.
  16. 16 Ve lo mejor de tu esposo y de la vida. No te concentres simplemente en lo malo de tu esposo, sino velo de la misma forma como Dios lo ve. Concéntrate en los atributos que te gustan de él, cree siempre y halágalo con frase como ‘Amor, Dios está obrando en tu corazón y por eso cada vez más te pareces a Cristo todos los días’. El truco consiste en creerlo, ¡aunque no lo parezca! Esa es verdadera fe en acción: creer aun cuando no veas. Anuncio

¿Como debe de ser una mujer con su marido?

Descargar el PDF Descargar el PDF Nunca es fácil ser una buena esposa, incluso si tienes un esposo casi perfecto. Para ser una buena esposa, tienes que ser capaz de comunicarte con eficacia, mantener tu romance vivo y ser la mejor amiga de tu esposo a la vez que mantienes tu propia identidad. Si quieres saber cómo serlo, solo sigue estos pasos.

  1. 1 Satisface las necesidades de tu esposo sin comprometer las tuyas. Por ejemplo, si necesita más sexo, entonces piensa en las posibilidades y, si necesita tiempo para estar con sus amigos o para realizar un pasatiempo, no seas posesiva. Él será más feliz y más agradecido contigo por tu respeto. Debes satisfacer sus necesidades, o al menos algunas, sin hacer nada que te haga sentir incómoda.
    • Si quiere tener más relaciones sexuales, considera tenerlas o considera por qué eso no te atrae. Sin embargo, no deberás obligarte a hacer algo que te incomode tan solo por su beneficio. En lugar de ello, háblale sobre este tema de modo que entienda lo que sientes, así podrán decidir juntos algo con lo que se sientan cómodos.
    • Si extraña tener una salida con sus amigos, entonces déjalo que salga y tú ten una salida con tus amigas.
    • Si quiere tiempo para realizar sus pasatiempos, dale ese tiempo. De esta manera, crecerá como persona haciendo lo suyo y eso beneficiará la relación.
  2. 2 Sé la mejor amiga de tu esposo. Desarrolla una intimidad verdadera y una aceptación incondicional. Demuestra voluntad para ser vulnerable y confía que la relación puede soportar cualquier conflicto. Disfruta tu historia compartida y las bromas internas.
    • Aunque debes mantener amistades importantes para que tu vida esté llena de amor y diversión, al final del día, tu esposo deberá ser la persona a la que acudas.
    • Intenta ser la persona con la que tu esposo se divierta más, en lugar de su mejor amigo o su tío favorito. También tienes que ser su persona número 1 a la que acude, ya sea cuando necesite reír o llorar.
  3. 3 Crea sueños compartidos. Nunca pierdas de vista los sueños que comparten, ya sean mudarse a un lugar con clima cálido o viajar al extranjero para su vigésimo aniversario. Mantén tus sueños, habla sobre ellos y realiza pasos para concretarlos. Si tus sueños no concuerdan con los de tu esposo, entonces estarás creando un alejamiento a medida que avanzas hacia tus objetivos, o si alguno de los dos no tiene que lo la otra persona quiere.
    • Es saludable tener tus propios sueños junto con los de tu esposo, pero tienes que asegurarte de que ninguno genere un conflicto.
    • Incluso si tus sueños son grandes, igual tienes que hablar sobre ellos para mantener viva tu pasión.
  4. 4 Mantén tu propia identidad. Asegúrate de seguir teniendo una vida divertida e interesante. Si tu esposo se va mañana, ¿aún tienes tus propios amigos a los que ves al menos una vez al mes, concurres a los clubes de pasatiempos o practicas deportes? Si no es así, tu esposo siempre intentará llenar un vacío que no puede llenar y se sentirá inadecuado.
    • Si tu esposo piensa que es lo único bueno que sucede en tu vida, se sentirá atrapado.
    • Persigue los intereses o pasatiempos que te importaban antes de la relación. Aunque es posible que no puedas realizar todos o la mayoría, tienes que tomarte un tiempo para cumplir los que realmente te interesan.
  5. 5 Trabajen juntos para manejar el estrés. Los hombres y las mujeres lidian con el estrés todo el día y todos los días. Hagan lo que puedan para ayudarse entre ustedes a lidiar con el estrés cotidiano. Asegurarte de poder manejar tu propio estrés le quitará presión al matrimonio. Si uno de ustedes está crónicamente estresado y el otro no comprende la razón, entonces tendrán un problema.
    • Ayuda a tu esposo a manejar el estrés hablando sobre ello y tratándolo con mucho cuidado cuando tenga un día difícil, en lugar de hacerlo sentir peor al enojarte porque está cansado o distanciado.
    • Cuando estés estresada, permite que tu esposo sepa cómo te sientes para que pueda hacer los quehaceres de la casa y ayudarte.

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  1. 1 Expresa tus sentimientos y tus necesidades de forma eficaz. Tu esposo no es clarividente. Si quieres algo, tienes que pedirlo y, si algo está mal, tienes que decirlo. No des pistas ni creas que él cederá porque así nunca harás nada. Si quieres ser capaz de expresar cómo te sientes, tienes que poder hablar con un tono positivo y escuchar lo que dice tu esposo en lugar de tener una actitud acusadora.
    • Envía mensajes en primera persona. En lugar de acusarlo por no cumplir con tus necesidades, centra la conversación en ti. Por ejemplo, dile ‘Me siento ignorada cuando no te veo hasta las 6:30 todas las noches’.
    • Escucha lo que él dice. Cuando te diga algo, repítele lo que te dijo para que sepa que comprendiste. Por ejemplo, ‘Te escuché decir que estás preocupado por las finanzas y por esa razón estuviste trabajando hasta tarde’.
    • Evita expresar una crítica. Déjalo que termine de hablar antes de responderle. Luego de que haya dejado de hablar, ofrece una solución. Por ejemplo, dile ‘Estoy dispuesta a vivir con un presupuesto más ajustado si eso hará que te vea más seguido’.
  2. 2 Elige tus batallas. Vale la pena tratar algunos problemas, pero otros no. Si pasas todo el tiempo criticando a tu esposo por problemas menores sin importancia, no te escuchará cuando surjan problemas más graves.
    • La crítica puede destruir una relación, Por ejemplo, siempre y cuando los platos estén limpios y sanos, no lo regañes por cómo cargar el lavavajillas ‘de la forma correcta’, déjalo que lo haga a su manera. No te preocupes por pequeñeces.
    • Evita criticar a tu esposo sin hacerlo de forma constructiva. Recuerda intentarlo, mantenerte tranquila y razonable, ya que las emociones fuertes pueden convertir una conversación en una discusión. Si criticas cada pequeña cosa que haga, rápidamente te dejará de prestar atención.
    • Debes elogiar a tu esposo por las cosas que hace bien más a menudo de lo que discuten por las cosas que hace mal. Esto hará que esté más dispuesto a escucharte y mucho más feliz de estar a tu lado.
  3. 3 Sé comprensiva cuando trates un problema con tu esposo. Discute de forma correcta. No permitas que el enojo tome el control porque puede hacer que digas cosas que lamentarás luego. Incluso cuando no concuerdes con tu esposo, necesitas respetar su opinión y su punto de vista.
    • Háblale en el momento apropiado. Simplemente no comiences a hablar sobre los problemas en cualquier momento. Evita hacerlo antes de la cena, mientras está pagando cuentas o cuando pasa por una situación estresante, como reparar un problema con tu automóvil. Y nunca, jamás, empieces una discusión frente a tus hijos.
    • Cuando te equivoques, admítelo. Tienes que aprender a responder a las discusiones y ser razonable para que puedas reconocer y disculparte cuando cometas un error.
  4. 4 Habla con tu esposo, no sobre él. Nunca hables con tus amigas o familiares diciéndoles cosas negativas sobre tu esposo, sin comunicarte con él primero. Hablar sobre tu esposo a sus espaldas es desleal. Cuando te casas, tu principal lealtad es con tu pareja, no con tu familia biológica o tu grupo social.
    • Quejarte sobre tu esposo con tus amigos y familiares no solo no resolverá ninguno de los problemas, sino que también hará que tu relación se vea de forma más negativa.
    • Es posible que tus amigos y familiares piensen que saben qué es lo mejor para ti, pero no conocen tu relación tan bien como tú y quizás te den un mal consejo sin intención.

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  1. 1 Ten expectativas realistas. Ninguno de los dos es perfecto y las expectativas no alcanzadas tienden a frustrar a todos. Si tus expectativas son demasiado altas o irreales, necesitas establecer estándares que sean alcanzables. Por ejemplo, no es justo esperar posesiones lujosas y tener al amor de tu vida en casa para cada comida.
    • Recuerda que ninguna relación es perfecta. Si esperas llevarte bien con tu esposo y ser feliz el 100 % del tiempo, entonces no funcionará para ti.
    • También debes tener expectativas financieras realistas. Quizá tú y tu esposo no estén en la situación económica que deseaban hace cinco o diez años, pero eso es perfectamente normal. Aprecia lo que tienes en lugar de esperar más.
  2. 2 No intentes cambiar a tu esposo. Acéptalo cómo es y hazle saber que nunca querrás que cambie de ninguna manera por ti. Tiene tanto que ofrecerte si tan solo le dieras espacio para ser él mismo, ya que ambos son una persona en crecimiento. Ámalo por cómo es y te amará incondicionalmente.
    • Acepta que tú y tu esposo no son la misma persona, por lo que no siempre verá al mundo de la misma forma que tú, lo cual es algo bueno. Estar con alguien que no sea exactamente igual a ti hará que la relación sea más profunda.
    • Hay una diferencia entre pedirle a tu esposo que limpie más la casa y lograr que sea fanático de las excursiones cuando odia estar al aire libre. Puedes pedirle que mejore en diferentes áreas, pero no puedes forzarlo a que le guste las mismas cosas que a ti.
  3. 3 Avanza con los cambios. Ambos experimentarán crisis juntos, desde la pérdida de un trabajo hasta la muerte de un ser querido. Pueden pasar dificultades financieras o ser ricos inesperadamente y no saber qué hacer. No obstante, el matrimonio puede sobrevivir a los cambios si están dispuestos a mantener la comunicación y ser flexibles.
    • Recuerda que sin importar el cambio que surja, tú y tu esposo deben lidiar con él como equipo y no como personas del lado opuesto de la guerra. Afrontar los cambios juntos hace que sean mucho más manejables.
    • Avanza con los cambios de tu vida amorosa. Aunque es probable que tú y tu esposo aún sean apasionados en el amor, no te sientas decepcionada si él no quiere hacer el amor todas las noches o besarte veinte veces al día como lo hacía cuando eran recién casados. Aún puedes mantener el amor fuerte sin desear que sea igual a cuando te casaste.
    • Avanza con los cambios de tu cuerpo. Aunque ejercites mucho para mantenerte en forma y comas saludablemente, tienes que aceptar que tu cuerpo a los 50 años no es tan esbelto como lo era a los 25, y eso está bien.
  4. 4 Acepta que tener hijos cambia la relación. La relación entre tú y tu esposo cambiará sin lugar a dudas y evolucionará una vez que tengan hijos. Esto no significa que cambiará para peor, sino que pasarán mucho más tiempo concentrándose en ellos en lugar de ustedes. Acepta que esto cambiará la relación y esfuérzate para que sea próspero de nuevas maneras.
    • Para ayudar a esta transición, pasen más tiempo juntos con los niños, cuando puedan, en lugar de aislarse ustedes mismos por turnos.
    • Encuentren nuevas actividades divertidas que puedan hacer todos juntos para que tú y tu esposo se mantengan fuertes a medida que educan a sus hijos.
    • Fortalece aún más tu relación trabajando de forma conjunta con tu esposo. Debes estar de acuerdo con la manera de educar y disciplinar a tus hijos para que no entren en el rol del ‘policía bueno’ y el ‘policía malo’ y no se enfrenten cuando tengan que controlar a los niños.
  5. 5 Acepten sus errores. Si quieres ser aceptada como esposa, tienes que aceptar los errores de tu esposo y respetar sinceramente sus disculpas por hacer algo mal (siempre que no te comprometa de gran manera). Si guardas rencor por mucho tiempo, no podrás apreciar las cosas buenas que tiene.
    • También tienes que aceptar tus propios errores. No te concentres tanto en ser la esposa perfecta que no puedas admitir cuando te equivocas.
    • Admitir que comiste un error los ayudará a crecer a ambos como pareja.

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  1. 1 Tómate un tiempo para las citas nocturnas. Sin importar cuán ocupada estés, cuán estresante sea tu trabajo o cuántos hijos tengas, necesitas destinar tiempo para pasar una noche romántica con tu esposo. Si no tienen hijos, procuren tener una noche así una vez por semana.
    • La ‘cita nocturna’ no necesariamente debe tener una temática romántica. Pueden ir a jugar a los bolos, al minigolf o incluso salir a correr de noche juntos. Solo hagan lo que puedan para conectarse y pasar tiempo juntos.
  2. 2 Planifica el sexo. Es posible que sientas que el sexo debe ser espontáneo, pero si no lo añades a tu cronograma, quizá comiences a descuidarlo. Sin la aceptación de intimidad frecuente y el amor que proviene de la relación sexual, una persona puede sentirse insatisfecha, gruñona y con el tiempo puede tener sentimientos de rechazo e incluso enojo.
    • En la mayoría de las relaciones, cada pareja tiene necesidades y expectativas diferentes con respecto a la frecuencia de la intimidad física. Encuentra un medio feliz con tu esposo. Las parejas que se sienten responsables para satisfacer las necesidades de su amor tienden a ser más felices en su relación.
  3. 3 Besa apasionadamente. Luego de un tiempo, te conformas con un beso en los labios en lugar de un beso francés. Establece como objetivo compartir al menos un beso de seis segundos con tu esposo cada día, o cada mañana y noche, incluso si no tienes más tiempo para la intimidad que ese.
    • Cuando hagan el amor, no solo practiquen el sexo, sino asegúrense de que los besos también sean una parte integral. Está bien los juegos previos.
  4. 4 Haz que tu habitación sea un santuario para el sexo. Prohíbe la televisión, las computadoras portátiles y los materiales relacionados al trabajo. Tu habitación tiene que ser destinada para dormir y tener relaciones sexuales. Si llevas los juguetes de los niños, las noticias nocturnas o el trabajo adicional que tienes que hacer, entonces no pensarás que la habitación es un lugar especial y sagrado.
    • Tú y tu esposo pueden trabajar juntos para quitar los elementos irrelevantes de la habitación. Esto también se puede convertir en una actividad de pareja divertida.

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¿Qué debe hacer la mujer según la Biblia?

La Biblia invita a la mujer a tomar conciencia de la dignidad que se deriva y el respeto que merece por el hecho de haber sido creada a imagen y semejanza de Dios; si debe exigir el trato de «persona» y no de posesión, también debe cumplir los deberes que le exigen ser ayuda y compañera del varón en la continuación de

¿Qué dice la Biblia de una mujer?

¿Los pasajes más claros? – ‘Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice’. Primera carta a los Corintios. ‘Yo no permito que la mujer enseñe ni que ejerza autoridad sobre el hombre, sino que permanezca callada’.

  1. Primera carta a Timoteo.
  2. Algunos observadores cuestionan la validez de ambos textos ‘antimujeres’.
  3. Muchos académicos modernos creen que 1 Timoteo no fue escrita por Pablo, sino por un escritor posterior familiarizado con su pensamiento.
  4. Lee Gatiss dice que el texto ha circulado junto a otras epístolas de Pablo ‘desde los primeros días’ y asegura que ‘no hay pruebas externas o manuscritas que indiquen que no es una carta genuina escrita por la persona que reclama su autoría’.

Sus restricciones hacia las mujeres son ‘particularmente pertinentes, al ocurrir en un contexto en el que Pablo discute precisamente la cuestión del liderazgo en la Iglesia’, señala Gatiss. Por su parte, Jimmy Dunn no defiende que 1 Timoteo deba ser ignorada.

Pero cree que puede datar de una segunda generación, cuando la esperada segunda llegada de Jesús no había ocurrido y la Iglesia se tenía que ‘organizar para un futuro incierto’. Nadie duda que Pablo escribió 1 Corintios. Pero algunos expertos aducen que el verso 14:34 se añadió posteriormente, porque parece contradecir una idea anterior en la misma epístola en la que dice que las mujeres deben tener la cabeza cubierta al practicar la fe.

Si están profesando su fe no pueden mantenerse en silencio y, por tanto, el verso 14:34 se debe ignorar, ¿no es así? Dunn no va tan lejos pero insiste en que los textos se deben considerar en su contexto histórico. Fuente de la imagen, Thinkstock Pie de foto, El verso 14:34 de 1 Corintios lo interpretan de forma opuesta los partidarios y opositores a que las mujeres desempeñen puestos de poder en la Iglesia.

‘Creo que Pablo estaría horrorizado al ver que muchas de sus cartas se utilizan en situaciones muy concretas que se generalizan 19 siglos después y la gente dice ‘Esta es la regla para siempre y jamás”. Dunn explica que la Iglesia de Corinto al parecer fue ‘bastante caótica’, y agrega que no se puede generalizar el texto de Pablo ‘a las Iglesias que están bien organizadas’.

El autor sostiene que es posible que el pasaje de la primera carta a los Corintios se refiera a ‘las mujeres que están demasiado interesadas en participar y hacen preguntas y sacan temas a la luz y todo eso, y se perturba el culto’. Gatiss está de acuerdo en que en la Biblia ‘esperamos encontrar detalles históricos y peculiaridades culturales e incluso enseñanzas que aplican a sus oyentes inmediatos pero no a otros’.

¿Cuáles son las obligaciones de la mujer en el matrimonio?

¿Hay deberes matrimoniales? El estatuto normativo de los preceptos del Código Civil referidos a ‘Los derechos y deberes de los cónyuges’ es revelador respecto de cómo el Derecho ya no ampara una institución, la familia, que tenga, como tal, perfiles definidos, características estructurales precisas y que, sobre todo, posea un valor de algún tipo (social, moral, religioso, económico) que la haga acreedora de protección como bien en sí, a fin de salvaguardar tales perfiles y, con ello, la función esencial en cuestión.

  1. Venimos sosteniendo que lo que el Derecho ve en la familia es nada más que un conjunto de muy heterogéneas posiciones personales individuales que o bien protege, como derecho, o bien vincula con obligaciones para con otros sujetos individuales, nunca para la familia como tal.
  2. Y, sobre todo, la tendencia es a que dichos derechos y deberes tengan una dimensión directamente económica o sean fácilmente traducibles a términos económicos.

Lo otro, lo que no tenga esa faz patrimonial, se considera perteneciente a la vida privada, a la conciencia íntima y al libre desarrollo de la personalidad de cada cual, de manera que no se pueden limitar tales derechos individuales (libre desarrollo de la personalidad, intimidad, libertad de conciencia) por mor de la protección de la institución familiar en sí o como institución con valor propio y signos estructurales definidos.

  1. El estatuto normativo de aquel mentado capítulo del Código Civil que alude a derechos y deberes de los cónyuges se ha vuelto básicamente ocioso, porque de tales derechos y deberes no quedan más, como decimos, que los económicos y prestacionales con valor económico.
  2. Los otros carecen de consecuencias jurídicas, son, todo lo más, recordatorios morales o de buenas costumbres o resabios de la manera antigua de concebir la institución familiar y matrimonial.

Así, cuando el art.67 Código Civil dice que ‘Los cónyuges deben respetarse y ayudarse mutuamente y actuar en interés de la familia’, o el 68 que ‘Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente. Deberán, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo’.

La gran pregunta para la cuestión que en este momento estamos planteando es: ¿y qué pasa si no viven juntos, si no se guardan fidelidad -se supone que estamos hablando aquí de fidelidad sexual, pues las de otro tipo parece que nunca se han tomado en cuenta como deberes conyugales- o no se socorren o ayudan mutuamente o si cada uno va a lo suyo en lugar de actuar en interés de la familia? No pasa nada, salvo en los casos patológicos en que, por ejemplo, la falta de respeto se traduzca en excesos que constituyan delito o falta, Código Penal en mano.

En tal sentido, el cambio decisivo ha venido con la supresión de todo requisito de culpabilidad para que pueda instarse la separación (art.81 del Código Civil) o el divorcio (art.86 del Código Civil). Por malo que sea mi cónyuge, por mucho que me sea infiel, insolidario, egoísta y poco respetuoso y aunque no me ayude nada en mis cosas y se desentienda por completo de las comunes, si yo sigo adelante con nuestro matrimonio, nada de éste se conmueve, en nada pierde su condición jurídica plena; y, si me canso y quiero divorciarme, para nada necesito probar, ni alegar siquiera, que me desatiende, me humilla y me es infiel, pues me basta con decir que quiero divorciarme y debe mi demanda ser atendida por el juez (art.89 del Código Civil).

El Derecho ya no quiere saber nada de lo que pasa de puertas adentro en un matrimonio y que no sea delictivo, ya que mientras alguno de los miembros de la pareja no proteste y diga que lo deja, el matrimonio lo es plenamente y a todos los efectos; y cuando ése decide divorciarse, el Derecho tampoco quiere escuchar excusas ni razones, le dan igual los motivos y tanto vale que yo quiera divorciarme porque mi mujer no colabora en las tareas domésticas como porque he dado con otra que ahora me apetece más para compartir techo y tálamo.

Dicho de otra manera, la infidelidad, el egoísmo o cualquier cualidad de uno de los cónyuges que el otro considere negativa o que para el Derecho de antes y el Código Civil de otro tiempo fueran contra la esencia del matrimonio o sus deberes constitutivos podrán contar ahora, si acaso, como móviles subjetivos para que el otro cónyuge quiera tomar las de Villadiego, pero jurídicamente son irrelevantes.

Y lo son porque ya no existe para el Derecho lo que podríamos llamar un modelo sustancial de matrimonio, sino solamente un modelo formal o meramente institucional, Llamo modelo sustancial a aquel a tenor del que el matrimonio se defina por dos rasgos combinados: una función esencial, o varias, y un modo básico de relacionarse los cónyuges,

La función principal, o una de las principales, fue tradicionalmente la reproductiva, y un modo esencial de relacionarse era la fidelidad, sobre todo como exigencia para la mujer, Ya no es, hoy, que el derecho consagre como matrimonio cierta forma de relacionarse social e históricamente establecida y caracterizada por esas funciones y unos modos de comportamiento, respaldando coactivamente lo uno y lo otro, sino que es el propio sistema jurídico el que determina qué sea matrimonio, y lo hace por dos razones o móviles combinados: por el valor simbólico que la institución matrimonial aún posee, aunque sólo sea para los que hasta ahora no podían o no pueden acceder a ella y que se sienten por eso discriminados y con ganas de casarse, y, sobre todo, a efectos de imputar a ciertos individuos determinados deberes económicos y prestacionales.

Es más, ese proceso ha conducido igualmente a que los mismos efectos, tanto los simbólicos como los económicos, se invoquen y en muchos casos se apliquen con pleno respaldo del sistema jurídico a las parejas no matrimoniales, a las llamadas uniones de hecho. De nuevo jugó el argumento de la discriminación, unido a la invocación del libre desarrollo de la personalidad.

Si en el caso de los que no podían casarse (paradigmáticamente, los homosexuales) se alegaba que estaban discriminados frente a los que sí podían (los heterosexuales), ahora lo que se aduce es que si yo, por mis personales razones y mi manera de querer el desarrollo libre de mi personalidad, aun pudiendo casarme no quiero, padezco discriminación porque las ventajas simbólicas, en su caso, y, sobre todo, económicas a las que sería acreedor como cónyuge o ex cónyuge no se me aplican.

En la medida en que el Derecho ha entrado también por esta última senda de asimilación al matrimonio de las uniones no matrimoniales, resulta que siguen sin ser definitorios aquellos elementos funcionales y comportamentales, pero, además, ya tampoco lo son los formales o meramente institucionales. El matrimonio se distingue por sus efectos cada vez menos de las uniones que no son matrimoniales, se forma un núcleo de efectos comunes y se plantea de inmediato, y como inevitable consecuencia, la urgencia de reformalizar y/o resustancializar esas uniones, a fin de delimitar cuáles generan esos efectos que antes eran sólo del matrimonio, y cuáles no.

Porque, sin esa reformalización y/o resustancialización, sería imposible saber, de entre la infinita amalgama de relaciones que en sociedad pueden establecerse entre dos o más personas -hermanos, amigos, compañeros de piso, empleador y empleado, amantes ocasionales, cliente y prostituto/a, etc., etc., etc.- cuáles cuentan como desencadenadores de obligaciones tales como la de pensión compensatoria o de derechos como el de percepción de pensión de viudedad, entre otros muchos ejemplos posibles, y cuáles no.

En tal sentido, las uniones estables o parejas de hecho se reformalizan, como cuasimatrimonios y para que puedan desplegar esos efectos, mediante requisitos como, entre otros, el de la inscripción en registros públicos o el de la formalización de la relacion o sociedad convivencial en documento notarial.

Mientras que se resustancializan cuando la mayor parte de las normas reguladoras del estatuto jurídico de este tipo de parejas requiere o les imputa como condición definitoria una relación afectiva ‘análoga a la matrimonial’. Y resulta una espectacular paradoja, como es que los requisitos tanto formales, a veces, como los sustanciales pueden terminar por ser para la pareja de hecho más o más intensos que los del matrimonio mismo,

  1. Pensemos que para ningún efecto del matrimonio se pide el empadronamiento idéntico de la pareja, bastando la inscripción en el Registro Civil, cosa que sí se requiere, por ejemplo, para que en algunos casos el miembro supérstite de una pareja de hecho pueda percibir pensión de viudedad,
  2. Y, si vamos a los atributos de la relación que hemos denominado sustanciales o comportamentales, tenemos que a veces el derecho de la pareja de hecho a tener los derechos mismos del matrimonio se vincula a que esa pareja tenga hijos en común o a que se den esas relaciones afectivas que en el matrimonio no se exigen, pues en ninguna parte del Código Civil se dice que los cónyuges tengan que amarse y sea este requisito de ningún género para la validez de la institución matrimonial.

Esto es, mientras que el matrimonio de conveniencia es perfectamente admisible, salvo que se pueda probar alguna causa de nulidad, como error en el consentimiento, la pareja de hecho por conveniencia y con poco amor parece que queda por definición excluida, aunque bien sabemos que todo ello es una gigantesca ficción y que con lo uno y con lo otro, con el matrimonio propiamente dicho y con las relaciones a él asimiladas, lo único que en esta época se pretende es que los particulares echen una mano a la Seguridad Social y a los servicios públicos asistenciales en general.

  1. ¿Cómo? Pagando a otros particulares con los que al Estado le conviene decir, por tanto, que hay o hubo familia.
  2. Visto así, es el Estado también el que sale ganando al hacer que la pareja de hecho igualmente lo sea de Derecho a efectos de pensión compensatoria o que el hijo meramente biológico nacido de concepción ‘estándar’ sea un hijo más, como cualquier otro y al que no se puede renunciar.

Es tentador pararse un momento más en el tema de las parejas de hecho ‘matrimoniales’. Hemos quedado en que la asimilación de efectos con el matrimonio es casi plena, para evitar discriminaciones entre las parejas que deciden casarse y los que no. También estamos al cabo de la calle en cuanto a que al matrimonio ya apenas se anudan más efectos jurídicos reales que los económicos.

Pero en tanto que surjan para las partes obligaciones del matrimonio formal o propiamente dicho y esas obligaciones tengan ese cariz económico, habrá que extenderlas a las parejas de hecho jurídicas o ‘matrimoniales’. ¿Por qué? Precisamente para evitar la discriminación, pero en este caso de los casados.

Pues si yo, por estar casado, adquiero obligaciones (por ejemplo, de alimentos, de pago de pensión compensatoria) de las que estoy dispensado si con mi pareja no me caso, resulto discriminado frente a quien, no habiéndose casado, tiene mis mismos derechos en lo que le conviene (por ejemplo, adquiere derecho a pensión de viudedad), pero se libra de mis obligaciones más onerosas.

  • Respecto de esa desustancialización del matrimonio, y volviendo atrás, es oportuno recordar también que la impotentia coeundi ya no resulta, por sí, causa de nulidad del matrimonio civil,
  • Desde el momento en que, cumplidas las exiguas condiciones para su celebración (consentimiento, edad, falta de vínculo matrimonial en vigor, y ausencia de parentesco en cierto grado y que el que se casa no haya matado dolosamente al cónyuge anterior del otro contrayente), se contraiga el matrimonio de alguna de las formas prescritas (arts.49ss del Código Civil), poco importa que haya amor y sexo o que falten las dos cosas o se extingan poco a poco, pues no tiene ya el matrimonio ningún objetivo material que safisfacer,

Parémonos un instante en una consecuencia sorprendente que se liga a lo que acabamos de explicar, si en todo ello estamos en lo cierto. Si la ecuación entre matrimonio y sexo ya no es en modo alguno constitutiva, si el matrimonio puede nacer válidamente y no se vuelve anulable por falta de cualquier tipo de práctica sexual, incluido el coito entre hombre y mujer, y si tampoco es condición la aptitud o actitud de ninguno de los cónyuges para engendrar hijos, ¿qué obstáculo resta para cuestionar el matrimonio homosexual, y máxime cuando en una pareja de dos hombres o dos mujeres sí pueden existir formas de comunión sexual? Es momento para corregir una expresión que anteriormente empleamos, a sabiendas, de un modo impropio o no totalmente pertinente.

  • Decíamos unos párrafos más atrás que los homosexuales habían estado discriminados porque no podían casarse.
  • No es exactamente así.
  • Sí podían, y seguro que muchísimos se casaron, la mayoría.
  • Lo que no podían era casarse unos con otros.
  • Pero ¿unos con otros? ¿Dónde se dispone que el llamado matrimonio homosexual deba ser homosexual? En ninguna parte, como en ninguna parte se obliga a que el matrimonio heterosexual tuviera que ser heterosexual,

Igual que podían y pueden casarse dos personas de distinto sexo, hombre y mujer, aunque uno o los dos no sean dados a o rechacen la práctica sexual heterosexual, puede ocurrir que dos hombres o dos mujeres se casen y resulte que uno es heterosexual o lo son los dos.

  1. Si cada uno sabe lo que hay y a lo que va, nada se opone a la validez de esos matrimonios.
  2. Yo puedo casarme con mi amigo Pepe porque me cae bien, porque me gusta su casa y para repartir gastos y conversar apaciblemente después de las cenas, pero ambos estamos absolutamente de acuerdo en que no compartimos ni lecho ni mimos y en que cada uno sigue con su respectiva(s) amante(s) de toda la vida, más lo que haya de nuevo.

Nada obsta legalmente para tal matrimonio, pues a ninguno nos obliga el Derecho a explicar por qué ni para qué contraemos matrimonio, igual que, cuando nos cansemos o deje de convenirnos estar juntos se nos permite separarnos o divorciarnos sin encomendarnos a Dios ni al diablo.

Porque no se nos puede olvidar que lo que el Código Civil ha hecho, con la reforma introducida por la Ley 13/2005, es añadirle al art.44 del Código Civil este párrafo: ‘El matrimonio tendrá los mismos requisitos y efectos cuando ambos contrayentes sean del mismo o de diferente sexo’; y, además, cambiar la expresiones ‘el marido y la mujer’ y similares por la expresión ‘los cónyuges’ allí donde la anterior significara o indujera a pensar que sólo hombre y mujer pueden componer matrimonio entre sí.

Y también se sienta en la Disposición Adicional Primera que ‘Las disposiciones legales y reglamentarias que contengan alguna referencia al matrimonio se entenderán aplicables con independencia del sexo de sus integrantes’. Así que ya vemos, lo que estrictamente se dice es que el matrimonio entre personas del mismo sexo vale con las mismas condiciones y los mismos efectos que el que se celebre entre hombre y mujer y entre tales condiciones y efectos no está, repito, que haya que practicar sexo o practicarlo de determinada manera.

Simplemente, si a uno de los esposos le parece que el que hay es poco o es malo y que por ello no le compensa seguir adelante con el trato, insta la separación o el divorcio, que son estrictamente libres, y sanseacabó. Como si fuera una unión libre, o casi. Con todo, el legislador actual es, en lo hondo, consciente de que pisa arenas movedizas en las que tal vez acabe regulando los efectos de una institución que no se sabe ni lo que es ni cuándo surge.

Seguramente está ahí la razón para que se empeñen los padres de la patria que hacen las normas matrimoniales y afines en fingir que, al menos, afecto habrá de existir y que algo es algo y ya sabemos a qué atenernos, pues habrá afectos sin matrimonio, pero, al menos, nadie querrá casarse si no hay afecto.

Cosa que cualquiera que camine a la dudosa luz del día sabe que ha sido y es rigurosamente falsa, amén de que a ver cómo definimos ese afecto matrimonial para diferenciarlo de los que ligan a padres e hijos, a hermanos, a amigos o a amantes sin ganas de compartir casa ni de aparecer ayuntados ante el Derecho ni los vecinos, y a ver cómo lo diferenciamos también de la simple afectio libidinosa.

Esta obsesión con el afecto se ve de nuevo en la referida Ley 13/2005, de 1 de julio, por la que se modifica el Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio, cuya exposición de motivos comienza en estos términos que harían las delicias de cualquier rancio iusnaturalista, si luego no viniera en la misma Ley lo que viene: ‘La relación y convivencia de pareja, basada en el afecto, es expresión genuina de la naturaleza humana y constituye cauce destacado para el desarrollo de la personalidad’ (el subrayado es nuestro; pero deberíamos subrayar cada palabra).

Como el orden secular y el religioso acaban complementándose, para cubrir conjuntamente toda la realidad social, sin escapatoria, y reflejándose en un juego de espejos, ese afecto que la legislación civil presume, aunque sea testimonialmente o como ficción caritativa, en la regulación canónica ni aparece, pues, sabia y experta como es la institución eclesiástica, invocarlo sería dejar al desnudo lo poco que de matrimonios basados en el amor o el afecto han tenido tantas uniones matrimoniales apañadas por razones políticas, sociales y económicas que la Iglesia ha bendecido como sacramento a lo largo de los siglos, empezando por la mayor parte de los matrimonios reales, es decir, los de miembros de las casas reales; o sea, de miembros de la realeza, vaya.

De lo que habla el Código de Derecho Canónico en este punto es de ‘un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole’ (canon 1055), de que ‘El consentimiento matrimonial es el acto de la voluntad, por el cual el varón y la mujer se entregan y aceptan mutuamente en alianza irrevocable para constituir el matrimonio’ (canon 1057.2) y de que ‘Los cónyuges tienen el deber y el derecho de mantener la convivencia conyugal, a no ser que les excuse una causa legítima’ (canon 1151).

  1. En ningún lugar se dice en ese Código que el amor sea requisito previo o el desamor razón para que el vínculo se rompa.
  2. Al contrario, ‘El matrimonio rato y consumado no puede ser disuelto por ningún poder humano, ni por ninguna causa fuera de la muerte’ (canon 1141) y, en cuanto a la mera separación, el no quererse, o no quererse ya, no es por sí razón bastante, hace falta también el peligro,

Siguen las paradojas, pues. En el Derecho Civil el matrimonio cada vez se plasma más como contrato puro y simple, uno más, pero se mantiene el empeño en mentar el afecto como su razón de ser o condición desencadenante; como si el afecto pintara tanto en los contratos.

  1. Por su parte, el Derecho Canónico ve en el matrimonio sacramento, nada menos -y bien está-, pero la necesidad de afecto la omite, pues hay cosas más importantes que hacer, como reproducirse aunque sea sin amor ni ganas.
  2. Tenemos que enlazar otra vez con la cuestión en la que andábamos, la del misterioso estatuto jurídico de los deberes que para los cónyuges mencionan los arts.67 y 68 del Código Civil.

En estos tiempos nuestros, en los que la ley se utiliza con fines pedagógicos y la pedagogía se llena de legislación y en los que las normas se hacen para que el legislador se finja moderno y a la última, no pueden ya sorprendernos estos dos efectos combinados: que el legislador hasta en el Código Civil diga cositas muy monas que parece que no tienen más efecto que el de hacerlo quedar bien ante la burguesía ociosa y televisiva, y que, a la postre, sí puedan esas disposiciones tener efectos, aunque insospechados para quien las redactó, que andaba a otras cosas y en la norma no paró más mientes después de logrado -o pretendido- el efecto puramente simbólico.

Viene lo anterior al caso del bonito fragmento añadido en 2005, con la Ley 15/2005, al artículo 68 Código Civil. Antes prescribía dicho artículo que ‘Los cónyuges están obligados a vivir juntos, guardarse fidelidad y socorrerse mutuamente’. Ahora, desde la mencionada reforma, se enumera un deber más, jurídicamente tan irrelevante como los otros tres: ‘Deberán, además, compartir las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo’.

Entiéndase, ni en esto ni en nada de lo que en este escrito vengo exponiendo se trasluce la nostalgia de anteriores modelos sociales, éticos, políticos o económicos; en modo alguno, y menos en lo que tiene que ver con el oprobioso papel que a la mujer se asignaba en la vida familiar y matrimonial.

  • Lo único que trato de resaltar es que e n Derecho nada cambia por el hecho de llenar las normas de llamadas a la bondad universal y a la ecuanimidad de los ciudadanos,
  • Esa es la función de la moral social y quién sabe si hasta de la religión y otros órdenes normativos.
  • En Derecho, es papel mojado y declaración formal de impotencia el deber que no va respaldado por sanción, aunque sea en el sentido más amplio de este término, como consecuencia tangible, negativa o positiva, que se anuda al cumplimiento o incumplimiento de tal deber.

Por eso venimos diciendo que si es deber de los cónyuges el guardarse la fidelidad y, jurídicamente, no pasa nada si se dan a la más estrepitosa infidelidad, pues ninguna consecuencia jurídica se desprende ni de la fidelidad ni de la infidelidad, ese deber sólo nominal o aparentemente es jurídico.

  1. Otra forma de verlo es preguntándonos qué cambiaría ahora del régimen jurídico del matrimonio si del Código Civil elimináramos la mención de ese deber de fidelidad, y veríamos que no cambiaría nada.
  2. Así que la prescripción contenida en un texto legal y cuyo incumplimiento carece de toda consecuencia es una prescripción que sólo caritativamente o retóricamente podremos denominar jurídica.

Yo, ante la infidelidad de mi señora y en el supuesto de que tal proceder me ofenda tremendamente, puedo gritarle que es una traidora y que, además, ha vulnerado el art.66 C.C: ‘¡Antijurídica, que eres una antijurídica!’. Bonito consuelo el consuelo jurídico así.

¿Será otro de esos brindis al viento ese nuevo deber ‘jurídico’ de que los cónyuges compartan ‘las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes y otras personas dependientes a su cargo’? Pareciera que sí, pero Pero podríamos, y quizá hasta deberíamos, ligar esto con la pensión compensatoria del art.97 Código Civil Veamos cómo.

¿Tendría presentación decente que si yo no trabajo ni aporto bienes al matrimonio y si mi mujer es la que trae con su trabajo los dineros y, además, cumple con el mandato aquel de compartir las tareas domésticas y el cuidado de los parientes, aún me tenga que pasar a mí pensión compensatoria porque me quedo yo económicamente desequilibrado? ¿No debería ser ese cumplimiento suyo del deber de marras razón bastante para exonerarla al menos de la carga de mantenerme después del divorcio igual que me mantenía antes de él? Pero eso no es todo.

Ya que nos topamos con ese mandato de repartir tareas hogareñas y familiares y que nos andamos interrogando sobre cuánto de normas tienen esas normas y de qué tipo serán, podemos ahora plantearnos si ese deber -tomémoslo en serio un rato, en cuanto deber jurídico- es absoluto o rige sólo en defecto de pacto en contra o nada más que ante ciertas circunstancias.

¿Convierte en antijurídico de alguna manera un matrimonio en el que mi esposa y yo acordemos con total libertad y en pleno uso de nuestras facultades mentales que yo me ocuparé de la atención de la casa y el cuidado de la prole y los demás parientes que de nosotros puedan depender y que ella trabajará fuera de casa y traerá los ingresos de dinero? ¿Qué es lo obligatorio ahora, a tenor de ese trozo final del art.68 Código Civil, que los dos cónyuges trabajen tanto fuera como en casa o que, sea como sea, trabajen los dos en casa? Si yo estoy desempleado, por propia voluntad -incluso con el visto bueno de mi cónyuge- y mi mujer tiene un muy exigente horario laboral y un trabajo agotador en su empresa, ¿seguimos considerándola, en razón de ese precepto, obligada a compartir conmigo ‘las responsabilidades domésticas y el cuidado y atención de ascendientes y descendientes’? (Imagen: El matrinonio Arnolfini, de Jan Van Eyck) : ¿Hay deberes matrimoniales?

¿Qué dice Proverbios de la esposa?

Proverbios 5:15-20 Disfruta del amor, pero sólo con tu esposa. Tu amor y fidelidad le corresponden sólo a ella; ¡jamás se los entregues a otra! Recuerda que el goce del matrimonio solo le pertenece a los dos, y nadie de | Nueva Biblia Viva (NBV) | Descargue La Biblia App ahora Lea la Biblia, descubra Planes y busque a Dios todos los días. : Proverbios 5:15-20 Disfruta del amor, pero sólo con tu esposa. Tu amor y fidelidad le corresponden sólo a ella; ¡jamás se los entregues a otra! Recuerda que el goce del matrimonio solo le pertenece a los dos, y nadie de | Nueva Biblia Viva (NBV) | Descargue La Biblia App ahora

¿Cómo se debe tratar al esposo según la Biblia?

Efesios 5:22-33 Las esposas deben sujetarse a sus esposos, así como lo hacen con Cristo. Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de su iglesia, y también su Salvador. Cristo es la cabeza, y | Traducción en Lenguaje Actual (TLA) | Descargue La Biblia App ahora Las esposas deben sujetarse a sus esposos, así como lo hacen con Cristo.

  • Porque el esposo es cabeza de su esposa, así como Cristo es cabeza de su iglesia, y también su Salvador.
  • Cristo es la cabeza, y la iglesia es el cuerpo.
  • Por eso, la esposa debe sujetarse a su esposo en todo, así como la iglesia se sujeta a Cristo.
  • Los esposos deben amar a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y dio su vida por ella.

Lo hizo para hacerla solo suya, limpiándola por medio de su mensaje y del bautismo. Cristo quiso regalarse a sí mismo una iglesia gloriosa, apartada del mal y perfecta, como un vestido sin una sola arruga ni una sola mancha, ni nada parecido. El esposo debe amar a su esposa, así como ama a su propio cuerpo.

  1. El hombre que ama a su esposa se ama a sí mismo.
  2. Porque nadie desprecia su propio cuerpo.
  3. Al contrario, lo alimenta y lo cuida, del mismo modo que Cristo cuida a la iglesia.
  4. En realidad, cada uno de nosotros forma parte de la iglesia, que es el cuerpo de Cristo.
  5. Dice la Biblia: «Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, para formar un solo cuerpo.» Esa es una verdad muy grande, y yo la uso para hablar de Cristo y de la iglesia.

En todo caso, el esposo debe amar a su esposa, como si se tratara de sí mismo, y la esposa debe respetar a su esposo. TLA: Traducción en Lenguaje Actual Compartir : Efesios 5:22-33 Las esposas deben sujetarse a sus esposos, así como lo hacen con Cristo.

¿Quién debe mantener el hogar según la Biblia?

El padre tiene la responsabilidad de proteger a su familia y de proveerle las cosas necesarias de la vida. La responsabilidad primordial de la madre es criar a los hijos. ‘porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo’ (1 Timoteo 5:8).

¿Qué dice la Biblia acerca de las posiciones sexuales?

Leer Génesis 1:27-2:25 – El sexo es a menudo un tema tabú, rodeado de silencio y negación. Como cristianos debemos preguntarnos: ‘¿Cuál es el plan de Dios para la sexualidad humana?’ La Biblia no permanece callada en cuanto al tema del sexo, más bien resalta algunos aspectos importantes sobre el tema: El sexo es creación de Dios.

Fue idea de Dios crear personas tanto masculinas como femeninas, y unirlas por medio del sexo (Génesis 2:24). Tanto el hombre como la mujer son creados con deseo sexual. El sexo es bueno. El sexo fue parte de la buena creación de Dios (Génesis 1:31). El sexo está diseñado para proveer placer y satisfacción (Cantares 4:10).

Tanto al hombre como a la mujer se les ha dado el regalo de poder experimentar el placer y el disfrute dentro del matrimonio. Esto enriquece y profundiza la relación de amor de la pareja. Sin embargo, en algunas culturas no se espera que la mujer obtenga placer de las relaciones sexuales.

  • El sexo está diseñado para el matrimonio.
  • El propósito de Dios para los seres humanos es que los hombres y las mujeres deben experimentar una relación de toda la vida, de fidelidad, permanente y responsable.
  • Estas condiciones se satisfacen dentro del contexto del matrimonio.
  • Es ahí donde Dios bendice y aprueba esta unión.

En Génesis 1:28 el mandamiento ‘sean fructíferos y multiplíquense’ se obedece por medio de la relación sexual.

¿Qué dice nuestra sociedad sobre el sexo? ¿Cómo este versículo desafía estas creencias? ¿Qué mensajes da la iglesia a la gente sobre el sexo?

Desafortunadamente la gente no siempre escoge seguir el plan de Dios. En nuestro mundo quebrantado hay muchos problemas como las infecciones de transmisión sexual (ITS), la violencia sexual, las familias rotas y las relaciones dañinas. La iglesia no debe esconderse ante esta realidad.

¿Qué significa la palabra esposa en la Biblia?

¿CUÁL ES EL LLAMAMIENTO DE DIOS PARA TI COMO ESPOSA? Existe una controversia acerca del papel correcto de la esposa en la familia de hoy. En esa controversia se han presentado muchas opiniones y perspectivas. Un punto de vista afirma que si una esposa actúa de acuerdo con la Biblia, se coloca en una posición inferior; otros afirman que la posición de la esposa es igual a la de su marido en todos los sentidos, que es digno y valioso ser una esposa.

¿Quién tiene la razón? ¿Cuál debe ser el papel de una esposa, y cómo puede desarrollarlo en la práctica? ¿Alguna vez te has preguntado cuál es el diseño de Dios para ti en el matrimonio, y cómo quiere él que tú lleves a cabo ese llamamiento en una manera que le agrada? Son preguntas que la mujer cristiana necesita contestar si va a llegar a un entendimiento de su función tan esencial en el matrimonio, y así poder cumplirla.

Por esa razón, vamos a examinar lo que la Biblia enseña acerca de estas preguntas, para entender qué es lo que Dios quiere que tú seas: 1. Sé una ayuda. La primera cosa que la Biblia enseña acerca del papel de una esposa es que ella debe ser ayuda de su marido.

  1. Después de que Dios creó a Adán, dijo, ‘No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él’ (Génesis 2:18).
  2. La palabra ayuda nos habla de alguien cuya misión es apoyar y auxiliar a otra persona.
  3. Es importante notar aquí que, si Dios dice que tú debes ser ayuda de tu marido, quiere decir que tu marido necesita ayuda.

Desde el principio, Dios ha dicho que el hombre solo está incompleto en sus capacidades para desenvolverse en una familia. Necesita la ayuda de otra persona no solamente para reproducirse, sino también para llevar a cabo todos los aspectos de una familia.

La mujer fue creada para ser su ayuda perfecta en aquellas áreas del diseño de Dios que él ha designado para la mujer. Dios hizo a la mujer con habilidades muy propias en lo intelectual y lo físico, para que ella pueda ser la ayuda que su marido necesita. ¿Quiere decir esto que, siendo tú la ayuda de tu marido, eres inferior a él? Si eres su apoyo, ¿entonces ocupas segundo lugar en importancia? ¡Claro que no! La Biblia dice que Dios es nuestro ‘Ayudador’ y que ha dado ‘otro Ayudador’, que es el Espíritu Santo, para que permanezca con nosotros siempre (Salmo 54:4; Juan 14:16).

Obviamente, aunque Dios nos ayuda, no es inferior a nosotros. De la misma manera, en ningún sentido debes considerar tu función de ayuda como una posición inferior. Al contrario: debes considerar que tú eres la persona a quien Dios ha escogido para colaborar con tu marido en lo que tu familia necesita.

Por eso, necesitas ver tu matrimonio como si fuera un equipo deportivo. Para que un equipo sea ganador, es necesario-más aún-es indispensable la ayuda y participación completa de cada miembro del equipo, o el equipo entero fracasa. Un matrimonio ganador tiene el mismo ánimo de un equipo ganador. Nota también que Dios declara en Génesis que la mujer sería idónea para el hombre.

Dios no la hizo ni superior, ni inferior al hombre, sino comparable y del mismo valor que él. La palabra idónea significa contraparte, una parte de una pareja perfectamente igualada. Así es que la mujer fue creada para ser la contraparte perfecta de su marido, como dos guantes que corresponden perfectamente, cada uno siendo lo que al otro le falta para ser completo.

Para llevar a cabo plenamente el diseño de Dios para ti como esposa, necesitas entendimiento de cómo y en qué maneras puedes llegar a ser la contraparte perfecta de tu marido. Para saber esto, necesitas descubrir, como el miembro más valioso de su equipo, en qué manera tu marido necesita ayuda, apoyo, o tu esfuerzo.

Para poder experimentar la satisfacción de ser esposa que Dios desea que tú sientas, es fundamental descubrir las necesidades que tu marido tiene. Las necesidades de tu marido pueden variar de día en día, pero Dios quiere darte ojos para ver las necesidades de tu marido, y un corazón ansioso de suplirlas.

¿Necesita tu marido de tu apoyo espiritual a causa de una lucha personal que él tiene? ¿Necesita tu punto de vista y consejo acerca de una decisión que tiene que hacer en su trabajo? ¿Necesita tu ayuda para organizar los asuntos del hogar? Tú eres la persona más capacitada para ayudarle con estas necesidades, porque tú le conoces mejor que cualquier otra persona, lo cual te coloca en la posición de ser su mejor ayuda.

Recuerda lo que dijo Salomón: ‘Mejores son dos que uno.pero, ¡ay del solo!’ (Eclesiastés 4:9-10).2. Sé una esposa excelente. En la Biblia se hace la pregunta, ‘Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Luego afirma, ‘Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

  1. El corazón de su marido está en ella confiado.’ (Proverbios 31:9-10).
  2. La palabra virtuosa nos habla de alguien de fuerza y habilidad.
  3. Leyendo el resto de Proverbios 31, aprenderás cuáles son las características que le constituyen una mujer de fuerza y sustancia, y cómo estas características afectan su matrimonio.

Nota que el rey Lemuel reconoce que ‘su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas’, La palabra estima signifca que sería increíblemente elevado el salario que tendría que pagar a una mujer semejante: ‘sobrepasa largamente a.las piedras preciosas’,

Así es que la Biblia nos indica que la esposa de excelencia no es nada inferior, sino absolutamente indispensable. ¡Ella vale más de lo que su marido gana! La fuerza de una esposa virtuosa se revela no sólo en su carácter; también en su servicio a los demás. Ella es muy competente y trabajadora en los asuntos de su hogar, de manera que el corazón de su marido confía tranquilamente en las decisiones que ella toma.

Sus acciones demuestran la sabiduría divina, y su verdadera bondad se refleja en las decisiones que ella toma. Todo esto logra que gane la estimación y alabanza de su marido y de sus hijos. Esta es la vocación de esposa que Dios te ha dado. Pero, ¿qué produce este carácter, esta fuerza, esta excelencia en tu vida? La respuesta se encuentra al final de Proverbios 31, donde el rey Lemuel declara, ‘Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada’ (Proverbios 31:30).

  • De ahí viene la fuerza de carácter: su reverencia y temor de Dios.
  • El temor de Dios es un requisito para que cualquiera esposa llegue a tener el carácter que le ayudará a vivir una vida que agrada a Dios.
  • El temor de Jehová es lo que nos motiva a ‘aborrecer el mal’ y ‘perfeccionar la santidad’ en nuestra vida (Proverbios 8:13; 2 Corintios 7:1).

¿Quieres ser una esposa virtuosa? Si tu respuesta es ‘sí’, entonces necesitas entregar tu vida entera a Cristo, y pedirle que él te llene de esa actitud reverente y temerosa de Dios. Pídele a Dios que te dé un aborrecimiento por el mal o el hábito malo que te cautiva en este momento.

  • Comienza a seguir a Dios, buscándole diariamente en su Palabra, y pidiéndole verdadera santidad de corazón.
  • Haciendo esto, comenzarán a manifestarse la fuerza de carácter y la excelencia que deseas, y cambiarán tu vida.3.
  • Sé una esposa prudente.
  • Salomón declaró que ‘la casa y las riquezas son herencia de los padres; mas de Jehová la mujer prudente’ (Proverbios 19:14).

¿Qué significa ser una esposa prudente? La palabra prudente significa sabio y entendido, Los padres dan la herencia de riquezas materiales, pero cuando Dios quiere dar algo de valor verdadero y perdurable, él da una esposa sabia y entendida. Nota nuevamente cómo la esposa prudente, según la Biblia, es una persona cuyo valor es sólo comparable con la herencia más espléndida.

Es interesante observar que Dios manda a cada marido que viva con su esposa ‘sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil.’ (1 Pedro 3:7). Pero nota que según los pasajes en Proverbios que hemos leído, la mujer también debe ser entendida. Estos dos textos dan el equilibrio, animando a cada uno a desarrollar una de las cualidades más esenciales para un buen matrimonio: el entendimiento.

De acuerdo con eso, si Dios quiere que tú entiendas a tu marido, ¿cómo vas a obtener ese entendimiento? Muy frecuentemente, los hombres me dicen que sus esposas no los comprenden. ¿Y tú? ¿Comprendes las necesidades de tu esposo, sus fuerzas y sus debilidades? Tal entendimiento es lo que te hará ser la ayuda más fuerte y efectiva, la contraparte que tu marido necesita.

¿Cuáles son algunas de las necesidades que tiene tu esposo? ¿Cómo puedes descubrirlas? La mejor forma de saber cuales son sus necesidades es, sencillamente, preguntándole. Pregúntale, ‘¿En qué manera puedo suplir tus necesidades? ¿Cómo puedo comprenderte mejor, y las luchas que tu enfrentas?’ Cuando te formulas preguntas como éstas, estás formando un puente entre las diferencias que existen entre ustedes dos.

Por su naturaleza, hay enormes diferencias entre el hombre y la mujer. Son distintos en lo físico y lo hormonal, son distintos en su manera de expresarse, tienen distintas necesidades sociales y sexuales, y son distintos en su manera de expresar su afecto el uno al otro.

Con tantas diferencias entre ustedes dos, tú necesitas comprender bastante bien a tu marido. Logrando comprenderle mejor, cerrarás más y más la distancia natural entre ustedes. En cambio, si te esfuerzas para lo opuesto, insistiendo en tu preferencia, sólo resaltas más las diferencias naturales, abriendo más la brecha entre ustedes.

Por eso, procura comprender a tu marido, dándote cuenta de cuáles son sus necesidades reales: esto es el diseño de Dios para tu matrimonio.4. Sé una esposa sumisa. Estoy conciente de que, para algunas que leen esto, la palabra sumisión les inquieta demasiado.

Si la idea de sumisión te parece muy poco actual, quiero que la examines a la luz de las Escrituras. La correcta definición de sumisión nunca representa inferioridad o una posición despreciable. Si así ves la sumisión, te aseguro que tu concepto de la sumisión no es bíblica. La sumisión es algo que todos aprendemos en cada aspecto de nuestra vida.

Tienes que aprender a someterte a las leyes de tránsito, así como las demás leyes del país. Si trabajas fuera del hogar, tienes que someterte al supervisor. Cuando estabas en la escuela, tuviste que aprender a someterte a los maestros en cada tarea que te daban.

Cuando consultas a un médico por alguna enfermedad, tienes que decidir si vas a someterte al diagnóstico y tratamiento que da el médico. En estas áreas de tu vida, te sometes y no consideras que tal sumisión te hace inferior o menospreciable. Al someterte a tu supervisor o al médico, no estás pensando que ellos sean superiores o de más valor que tú.

En esas situaciones, tú razonas y dices que la sumisión es una necesidad sencilla para mantener armonía en el trabajo, o para volver a tener salud física. Lo mismo es cierto en tu matrimonio. La verdadera sumisión bíblica en tu hogar resultará en armonía y salud para tu matrimonio.

  • Yo creo que la razón por la cual la idea de someterse se ha hecho tan aborrecible para muchas esposas, es porque el concepto de sumisión ya no trae la definición bíblica, y por lo tanto han habido muchos abusos.
  • Por eso, vamos a volver a examinar las Escrituras y considerar primero lo que la sumisión no es: La sumisión no significa que seas inferior a tu marido.

En todas partes, la palabra de Dios afirma la igualdad de la mujer con el hombre. El apóstol Pablo dijo, ‘Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vostros sois uno en Cristo Jesús.’ (Gálatas 2:28). Era totalmente revolucionario para el apóstol hacer esta declaración en el primer siglo, ya que la mujer de aquella época era considerada como propiedad de su marido.

El apóstol Pedro también afirma que la mujer está en una posición de igualdad con su marido, declarando él que son ‘coherederas de la gracia de la vida’ (1 Pedro 3:7). Contemplando estos textos, es ridículo acusar a los apóstoles de enseñar superioridad o exclusividad masculina. En el reino de Dios, no hay ciudadanos de segunda clase, y por eso la mujer no es inferior a su esposo.

Considera también el ejemplo de Cristo. El apóstol Pablo declara que Jesús no estimó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo.se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte’ (Filipenses 2:6-8).

  • Obviamente, si Jesús no consideraba que la sumisión al Padre significara que él valdría menos, tampoco debes tú pensar así cuando te sometes a tu marido.
  • Eres igual a tu marido aun cuando estás sometida a él.
  • Además, la sumisión no significa que seas la esclava personal de tu marido.
  • ¡Es imposible ser coheredera con él y al mismo tiempo ser su esclava! Sí: la Biblia enseña que todos los cristianos deben servir ‘por amor los unos a los otros’ (Gálatas 5:13).

Pero dice que sirvamos los unos a los otros, Un matrimonio verdaderamente bíblico se caracteriza en que el hombre y la mujer voluntariamente sirvan el uno al otro, sin ser obligados o presionados. El amor no obliga, sino se da. Jesús no llamó a sus discípulos esclavos, sino ‘amigos’ (Juan 15:15) y así debe ser tu relación con tu marido.

Los verdaderos amigos no exigen obediencia. Siempre existen límites a tu obediencia. Pablo enseñó que las esposas deben someterse, pero añade, ‘como conviene (es decir, apropiadamente) en el Señor’ (Colosenses 3:18). No es apropiado que tu marido te mande como su sirvienta en una manera que no vaya de acuerdo con su amor.

Y en ninguna manera debes someterte a algo que es pecado o que viola la palabra de Dios. En tal caso, ‘es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres’ (Hechos 5:29). Ahora vamos a ver lo que la sumisión sí representa. La sumisión es primeramente una actitud de amor, respeto, y amabilidad en la forma en que hablas y tratas con tu esposo.

Por lo tanto, debes recibir el mismo trato de amor y respeto de su parte. Nota la exhortación que Pablo da a hombres y mujeres en Efesios 5. Les anima a la sumisión en amor, diciéndoles, ‘cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido’ (Efesios 5:33). Cuando demuestras amor y respeto a tu marido de esta manera, ya has comprendido la esencia de la sumisión.

No obstante, la sumisión es mucho más que una actitud; también produce acción poderosa. Tu sumisión es lo que da el golpe mortal a tu egoísmo. Pablo dice, ‘Sométanse unos a otros en el temor de Dios.’ (Efesios 5:21). La palabra someterse implica sujetar,

Pero, ¿qué vas a sujetar? ¡A ti misma! Nuestro egoísmo es el obstáculo más grande para el amor y el respeto, sobre todo en nuestra relación matrimonial. La sumisión es lo que destruye el egoísmo, y te da la capacidad de dar en una manera que producirá armonía con tu marido. Si rehusas negarte a ti misma en la sumisión, siempre resultará en conflicto en todos los aspectos de tu matrimonio.

En Santiago 3:16 nos dice, ‘donde hay celos amargos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa’, Si hay perturbación y conflicto en tu matrimonio, el egoísmo habrá sido la causa en cada caso. Por eso, aprender a truncar el egoísmo por la sumisión es la clave para solucionar los conflictos en tu matrimonio.

Por esta razón, la sumisión significa que tú estarás dispuesta a rendir tu deseo de gobernar y controlar a tu marido. Dios le ha dado la posición de cabeza y líder en la familia. Pablo dijo, ‘porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia’ (Efesios 5:23). Esto quiere decir que el marido es quien tiene la responsabilidad final ante Dios por la familia.

Dios requiere que el marido tome el liderazgo espiritual en la familia, y él es responsable ante Dios por su desempeño de esa responsabilidad. ¿Por qué daría Dios el liderazgo de la familia al hombre? ¿No quiere decir que entonces la mujer sí es inferior al hombre? No, en absoluto.

  • Dios no le ha dado a tu marido el liderazgo porque sea superior a ti.
  • Recuerda: eres igual a él en todos los aspectos.
  • Pero Dios le ha hecho cabeza de la familia para establecer orden y armonía en tu matrimonio, y para evitar que el conflicto vuelva su relación en una lucha por el control.
  • Imagínate por un momento cómo sería tu vida si tuvieras dos cabezas en tu cuerpo.

¡Cuánta confusión resultaría! De la misma manera, cuando tú tratas de ser la segunda cabeza de tu hogar, entran la confusión y el conflicto, y todos salen perdiendo. Una lucha por el control nunca tiene ganador, y un matrimonio que está en esta condición, pierde.

En lugar de tratar de arrebatar el control, ayuda a tu marido a hacer decisiones, ofreciéndole tu apoyo. Procura comprender a tu marido, y sé un ejemplo de una mujer de Dios. Si en verdad buscas la armonía en tu matrimonio, tienes que abandonar el deseo de controlar a tu marido.5. Sé buena compañera de tu marido.

¿Sabes que el compañerismo es la meta principal de tu matrimonio? Cuando Dios hizo a Eva, era para suplir lo que faltaba en la soledad de Adán, dándole una compañera de por vida. Siendo así, la pregunta más importante es: ¿Cómo puedes experimentar y desarrollar ese compañerismo con tu marido? El compañerismo es el resultado de aplicar lo que hemos estado estudiando en este artículo.

  • Cuando eres ayuda de tu marido, sumisa, no egoísta, procurando ser comprensiva, ser su amiga, el resultado natural será el compañerismo.
  • Piensa: ¿quién quisiera ser compañero de una persona criticona, egoísta, terca, y rebelde? El verdadero compañerismo nunca podrá crecer en una relación de ese tipo.

Sin embargo, Dios te ha llamado a ser una persona diferente, con una actitud diferente; tienes que llegar a ser la amiga y compañera de tu marido. Así es como el profeta Malaquías se refirió a las esposas de los judíos cuando les reprochó por su falta de cuidado de sus mujeres.

Les advirtió, ‘Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto ‘ (Malaquías 2:14). El compañerismo es el propósito más central y fundamental de tu matrimonio, y por lo tanto debe ser la más alta prioridad de ustedes cada día.

Dios te ha llamdo a ser la compañera espiritual, emocional, intelectual, social, y sexual de tu marido, todos los días. Dios quiere que tú busques, en cada una de estas áreas, las formas específicas de desarrollar compañerismo, amistad, apoyo, comprensión, y generosidad.

  1. Amando a tu marido en esta manera, notarás que la verdad de ser una sola carne será cada vez más real y profunda.
  2. Desde ahí nacerá el gozo y la satisfacción en tu matrimonio, simplemente porque tú estás cumpliendo con el plan de Dios para ti como esposa.
  3. ¿Es el compañerismo con tu marido la primera prioridad de tu vida cotidiana? ¿Estás buscando diariamente las forma de ser la mejor ayuda de tu marido, su amiga y compañera, o es más fácil buscar el compañerismo de otra persona? Cualquiera amistad que lleva prioridad sobre la relación con tu marido, es destructiva y peligrosa.

Tu marido debe tener el primer lugar entre tus amistades y tus parientes. Cuando tú le das ese lugar, abres el camino para desarrollar el compañerismo que deseas en tu matrimonio. ¿En cuáles áreas está necesitando tu marido de ti? ¿Estás dispuesta a suplir esa necesidad, o por lo menos intentarlo? Si él te expresa necesidades suyas, y tú no estás dispuesta a suplir lo que falta de tu parte, en efecto estás diciendo que no deseas compañerismo con él.

Pero quizás estés pensando, ‘Él no responde a mis necesidades; ¿por qué he de tratar de suplir sus necesidades?’ Jesús contestó esta pregunta tan común cuando dijo a sus discípulos, ‘Así que, todas las cosas que quieran que los hombres hagan con ustedes, así también hagan ustedes con ellos; porque esto es la ley y los profetas’ (Mateo 7:12).

En este pasaje, Jesús explica que si tú deseas que otros te amen y te traten bien, tienes que amarles y tratarles bien primero. Cristo demostró este principio en todos los aspectos de su vida. Lo que él deseaba de la humanidad, él primero dio. Quiso que la humanidad le amara, y por eso nos amó primero.

¿Qué es una buena mujer?

Cómo saber si es la mujer de mi vida – 11 pasos Es normal haber estado varias veces en pareja o estando con tu pareja actual, hacerte la gran pregunta: ¿será ella la mujer de mi vida? Sin duda alguna debe tratarse de una mujer muy especial para plantearte esta interrogante, por lo que en el siguiente artículo de unComo.com sabrás la respuesta a la pregunta de cómo saber si es la mujer de tu vida, 2 Uno de los grandes indicadores de que has conocido a la mujer de tu vida es si ella te impulsa a seguir tus metas. No te dice qué debes hacer, pero tiene una forma muy especial de motivarte en el camino que quieras seguir, confiando en tus decisiones y alentándote a seguir adelante.

  • Tiene mucha fe en ti, sin importar que te encuentres en tus momentos más bajos, ella estará a tu lado apoyándote para que sigas adelante.3 Si lleváis tiempo juntos y aún así la descubres mirándote de arriba abajo, es sin duda la indicada.
  • Seguramente cree que eres muy guapo y atractivo, sin temor a hacértelo saber cada vez que puede, lanzando alguna frase de coqueto cuando pases cerca de ella.

Al mismo tiempo entre sus conocidos habla mucho de ti, presume de cómo eres y de lo que haces. En reuniones en las que estén sus amigos o compañeros de trabajo, descubres que saben muchas cosas de ti, señal inequívoca de que ocupas un lugar muy importante en su vida,4 Aunque sabes que te quiere y eres importante para ella, tiene su propia vida fuera de la relación. 5 Puedes saber si es la mujer de tu vida si no te exige que la trates con respeto porque tú lo harás porque así lo sientes. Si discutís o os peláis, no se enfada ni exagera. No recurre a golpes bajos para dañarte si no encuentra argumentos para la discusión.

Podrá alterarse o ponerse un poco nerviosa pero buscará la manera de solucionar el problema a tu lado, hablando como los adultos que son y que se aman mutuamente.6 También puedes saber si es la mujer de tu vida si compartís los mismos valores. Si los dos buscáis estar en el mismo tipo de relación, congeniando fácilmente en los planes de futuro, cuándo tener hijos, cómo educarlos, en qué gastar el dinero y qué hacer los fines de semana.

Con la mujer ideal es fácil hacer planes, ya sea comprar entradas para un concierto, decidir destinos de vacaciones y cualquier decisión que debáis tomar en pareja. 7 Siempre puedes invitarla a hacer algo sin pensarlo dos veces. Ya sea una reunión con amigos, con familia, un evento elegante o casual, un concierto de música o un evento deportivo. Estás feliz de que se encuentre a tu lado porque confías que es lo suficientemente genial como para hacerte quedar bien con tu jefe como ser muy divertida entre tus amigos.8 Puedes saber si es la mujer de tu vida si es en la primera persona en la que piensas cuando quieres contarle a alguien algo bueno, algo raro o algo divertido.

Puedes ser totalmente honesto con ella sobre cualquier cosa y ella sabe escucharte y entenderte, no importa si lo que quieras contarle te vuelve nervioso o te asusta, ella nunca te juzgará y estará siempre a tu lado.9 Sientes un gran deseo de protegerla y cuidarla, aunque sabes que ella es independiente y no lo necesita, no puedes evitar sentir ese impulso por amarla demasiado.

Cuando esto ocurre, normalmente los primeros en notarlo son tus amigos, quienes por su parte se pondrán muy felices por ti, siendo la opinión de los verdaderos amigos a veces un importante indicador de haber encontrado a la mujer de tu vida.10 Toda buena relación debe entenderse cuando se habla de la intimidad.

  1. Sabes que tienes a la mujer de tu vida cuando ella no es tímida en el sexo.
  2. Si te sientes creativo ella te seguirá la corriente, siendo ella misma muchas veces quien proponga ideas, que a fin de cuentas, ningún hombre podrá resistir.
  3. Este punto es muy importante porque la mujer ideal es aquella que se esfuerza en mantener la llama de la pasión encendida,

En este otro artículo te contamos cómo, 11 Y por último, algo que nadie te lo puede decir porque debes sentirlo tú mismo, sin importar el tiempo que llevéis juntos, puedes saber si es la mujer de tu vida si sientes en el pecho una gran fortuna de haberla conocido, de compartir tu vida con ella, de que exista en tu camino, entonces ella es la mujer de tu vida, la que hace que te sientas el más afortunado del mundo,

¿Qué es ser una esposa?

Mujer que ha formalizado su relación previa al matrimonio, celebrando los esponsales. Sinónimos: novia, prometida.

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