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Que Dice La Biblia Sobre El Cielo?

Que Dice La Biblia Sobre El Cielo
¿Cómo es el cielo? – El mundo espiritual es un hervidero de actividad. Está habitado por cientos de millones de espíritus que hacen la voluntad de Jehová ( Salmo 103:20, 21; Daniel 7:10 ). La Biblia dice que el cielo es un lugar lleno de luz ( 1 Timoteo 6:15, 16 ).

El profeta Ezequiel recibió una visión del cielo en la que todo era ‘resplandor’, y en otra visión Daniel contempló ‘una corriente de fuego’ ( Ezequiel 1:26-28; Daniel 7:9, 10 ). El cielo es un lugar santo, o limpio, y hermoso ( Salmo 96:6; Isaías 63:15; Revelación 4:2, 3 ). El cuadro que la Biblia pinta del cielo nos deja sin aliento ( Ezequiel 43:2, 3 ).

Aun así, los humanos no podemos entender bien cómo es el cielo, ya que el mundo espiritual está fuera del alcance de nuestros sentidos.

¿Qué dice el Apocalipsis del cielo?

Hay en la Biblia una hermosa y esperanzadora alegoría: la de un cielo nuevo y una tierra nueva que vendrán. Pero ¿qué podemos entender por el ‘cielo nuevo’ y la ‘tierra nueva’ de que habla el profeta Isaías y que reaparece en el libro del Apocalipsis? El cielo nuevo y la tierra nueva son, claramente, la expresión de un mundo feliz venidero, una suerte de utopía que podemos esperar, que debemos crear, y hacia la cual podemos transitar.

Algunos han creído que ese cielo nuevo y esa tierra nueva ocurrirán después del fin del mundo; pero eso no corresponde a lo que se lee en el texto de Isaías 65, 17 -25, que dice así: ‘ ¡Se olvidarán las angustias de antaño, estarán ocultas a mis ojos! Pues voy a crear un cielo nuevo junto con una tierra nueva; ya no será mentado lo de antaño, ni volverá a ser recordado; antes bien, habrá gozo y regocijo por siempre, por lo que voy a crear.

Voy a crear una Jerusalén «Regocijo», y un pueblo «Alegría»; me regocijaré por Jerusalén y me alegraré por mi pueblo, sin que vuelvan a oírse ayes ni llantos. No habrá niños que vivan pocos días, ni adultos que no alcancen la vejez; será joven quien muera a los cien, y estará maldito quien no los alcance.

  1. Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán su fruto.
  2. No edificarán para que otro habite, no plantarán para que otro coma, pues mi pueblo durará lo que duren sus plantíos, y mis elegidos disfrutarán del trabajo de sus manos.
  3. No se fatigarán en vano ni tendrán hijos para verlos morir, pues serán pueblo bendito de Dios ellos junto con sus retoños.

Antes que me llamen, responderé; aún estarán hablando, y escucharé.’ En el Apocalipsis 21, 1-5 leemos: ‘Entonces vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían desaparecido. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo desde la presencia de Dios, como una novia hermosamente vestida para su esposo.

Oí una fuerte voz que salía del trono y decía: «¡Miren, el hogar de Dios ahora está entre su pueblo! Él vivirá con ellos, y ellos serán su pueblo. Dios mismo estará con ellos. Él les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más».

Y el que estaba sentado en el trono dijo: «¡Miren, hago nuevas todas las cosas!». Para comprender bien de qué se trata, hay que precisar a que se refieren ‘el cielo’ y ‘la tierra’, y qué podemos entender por ‘Jerusalén Regocijo’ y por ‘mi pueblo Alegría’.

  1. El cielo no es el firmamento cósmico compuesto de estrellas y galaxias.
  2. En el lenguaje de los filósofos, de los profetas y de los místicos, el cielo es un mundo moral y espiritual, el mundo de las ideas y saberes, de los valores y las virtudes.
  3. Un cielo ‘nuevo’ es, entonces, el espíritu renovado, un mundo de sabiduría superior y de moral perfeccionada.
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La tierra es el mundo material, la naturaleza donde se despliega la vida y de la cual somos parte. Una tierra ‘nueva’ es, entonces, la naturaleza perfeccionada, embellecida, armónica, ecológica, donde florece la vida en todas sus manifestaciones y se ha puesto fin a los desastres, enfermedades y extinciones.

En el Antiguo Testamento Jerusalén era la ciudad sagrada donde estaba el Templo de Dios; mientras que por ‘pueblo’ se entendía la sociedad humana viviendo en la historia. Entonces, una nueva Jerusalén sería el ‘nuevo hogar de Dios’, esto es, una nueva comunidad espiritual, santificada porque en ella está presente y habita Dios; mientras que el ‘pueblo de Dios’ animado por la nueva Jerusalén que actúa en ella, serían el mundo natural embellecido y perfeccionado por el ser humano, y la sociedad que habría llegado a ser justa, libre y fraterna, con una economía buena, saludable, ecológica, tal como es descrita por Isaías en el texto citado.

Ahora bien, dicen los textos que ese cielo nuevo y esa tierra nueva serán creados por Dios, y que la nueva Jerusalén descenderá del cielo como una novia hermosa, para producir regocijo y alegría del pueblo. ¿Significa esto que a nosotros nos corresponde solamente esperar con paciencia que todo ello ocurra, puesto que Dios lo realizará? Para entender qué significa que Dios creará ese cielo y esa tierra nueva, y cómo la nueva Jerusalén descenderá del cielo, hay que saber de qué modo continúa Dios su creación en el mundo y cómo actúa en la historia humana.

  • Dios obra en el mundo y en la historia a través de los hombres y mujeres que lo aceptan y lo encuentran en su propio espíritu, y que cumplen su voluntad.
  • Por eso somos nosotros quienes podemos y debemos crear el cielo nuevo y la tierra nueva, la Jerusalén Regocijo y el Pueblo Alegría.
  • Todo eso, que Jesús sintetiza como el Reino de Dios, es la voluntad del Creador, que se ha de cumplir, pero no sin nuestra participación.
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‘Venga a nosotros tu Reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo’. Luis Razeto Una novela en que profundizo las relaciones entre religión, espiritualidad y ecología: www.amazon.com/dp/1718152248

¿Qué veremos en el cielo?

¿Sabías que.? – Las cosas más comunes que podemos ver en el cielo son nubes, gotas de lluvia, el Sol, la Luna, estrellas, aviones, cometas y aves. Algunas cosas en el cielo son fáciles de ver y algunas cosas son más difíciles. La Luna y las estrellas se encuentran en el cielo durante el día, pero generalmente no podemos verlas porque durante el día el Sol ilumina el cielo.

  1. El Sol es en realidad una estrella y es la estrella más cercana a la Tierra.
  2. A medida que el Sol se esconde comienza a bajar por el horizonte, por eso, la Luna y las estrellas se hacen más visibles.
  3. A medida que el Sol baja, la luz del Sol desaparece y resulta más difícil ver otras cosas en el cielo.
  4. Tenemos el día y la noche porque la Tierra gira o rota sobre su eje.

Es de día cuando nuestro lado de la Tierra se encuentra frente al Sol. Mientras es de día para nosotros, del otro lado de la Tierra es de noche. El proceso que causa el cambio de día a noche se llama rotación. Cuando vemos hacia arriba, parece que el Sol se está moviendo a través del cielo.

¿Qué día se va a guardar en el cielo?

El día de reposo es cada séptimo día y es un día santo en el cual Dios nos ha mandado que descansemos de nuestras labores cotidianas y lo adoremos.

¿Cuáles son las señales en el cielo?

Señales en el cielo para predecir el tiempo Si observamos con atención los cambios que tienen lugar en el cielo, descubriremos numerosas señales anticipadoras de un cambio de tiempo. La aparición de determinadas nubes, como los populares borreguitos, o de un halo solar o lunar, suele anunciar la llegada de la lluvia.09 May 2021 9 min Que Dice La Biblia Sobre El Cielo Los cielos encendidos al amanecer o al atardecer, conocidos popularmente como candilazos, anuncian en ocasiones un cambio de tiempo. Las personas del ámbito rural con actividades ligadas al campo, como los agricultores, ganaderos o pastores (especie en extinción), son grandes conocedores del comportamiento atmosférico de su zona.

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¿Quién le ha visto la cara a Dios?

Cara a cara Solía tener la misma consideración hacia el Antiguo Testamento que hacia un libro de cuentos de hadas: relatos interesantes que no se relacionaban para nada con mi vida, pues, separados de mí por miles de años de historia, eran de lo más alejado de la realidad.

  1. Sin embargo, a mi maestro de seminario le encantaba el Antiguo Testamento, y su entusiasmo y su humilde testimonio empezaron a inspirar en mí una mayor reverencia por esas Escrituras.
  2. Una noche, mientras me hallaba estudiando, me topé con este versículo: ‘Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero’ (Éxodo 33:11).

Leí las palabras y al principio no me llamaron la atención. El Señor hablaba con Moisés; ¡pues claro que lo hacía! Parecía del todo natural que el Señor se le apareciera en persona a uno de Sus profetas. Así que oré y empecé verdaderamente a pensar en aquel pasaje.

Sabía que mi Padre Celestial no se me iba a aparecer esa noche, pero quizás podía intentar hablar con Él ‘como habla cualquiera a su compañero’. En ese momento me sentí rodeada por Su amor. Al orar, repetí con mis propias palabras lo que había leído: ‘Moisés habló contigo cara a cara, como un amigo’. Me detuve; lo repetí una y otra vez.

De repente lo entendí; era tan profundo, pero a la vez tan sencillo. Moisés vio a Dios cara a cara. De inmediato la época del Antiguo Testamento no estaba tan distante y me di cuenta de que Moisés había sido una persona mortal, igual que yo. Las Escrituras cobraron vida en mi mente; sabía que Moisés realmente había vivido y respirado y que también había experimentado dificultades y luchado con la falta de confianza.

Y a pesar de ello, habló con el Mesías, el Jehová de Israel, su Señor y Redentor —mi Señor y Redentor— de la misma forma que yo hablaba con mi propio padre terrenal. ‘Padre Celestial’, volví a orar, ‘¡deseo regresar a Ti más que ninguna otra cosa!’. Terminé mi oración y me metí en la cama percibiendo Su amor de forma tan palpable como jamás lo había sentido en mi vida.

Kristie Masumi King es miembro del Barrio BYU 162, Estaca Universidad Brigham Young 19. : Cara a cara

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