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Qué Dice La Biblia Sobre El Perdón?

Qué Dice La Biblia Sobre El Perdón
Para ser perdonados, debemos perdonar. – En vista de que el perdón es un requisito absoluto para lograr la vida eterna, el hombre naturalmente reflexiona: ¿Cuál es la mejor manera de obtener ese perdón? Uno de los muchos factores fundamentales se destaca de inmediato como indispensable: Uno debe perdonar para ser perdonado 3,

  1. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; ‘mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas’ (Mateo 6:14–15).
  2. ¿Difícil de hacer? Claro que sí.
  3. El Señor nunca prometió un camino fácil, ni un Evangelio simple, ni normas ni principios rebajados.

El precio es elevado, pero lo que se obtiene a cambio vale la pena. El Señor mismo ofreció la otra mejilla; soportó sin reproche que lo abofetearan y lo azotaran; sufrió toda indignidad y, sin embargo, no dejó escapar una palabra de condenación. Y la pregunta que nos hace a todos nosotros es: ‘Por lo tanto, ¿qué clase de hombres habéis de ser?’ Y la respuesta que nos da: ‘En verdad os digo, aun como yo soy’ (3 Nefi 27:27) 4,

¿Qué dice la Biblia que es el perdón?

Perdonar es un atributo divino. Consiste en perdonar o disculpar a alguien de la culpa por una ofensa o delito. Las Escrituras se refieren al perdón de dos formas. El Señor nos manda arrepentirnos de nuestros pecados y procurar Su perdón. También nos manda perdonar a los que nos ofendan o hagan daño.

¿Qué es el perdón y para qué sirve?

–Perdonarse y perdonar es una decisión para estar bien con uno mismo, antes que con los demás. El perdón a nosotros mismos es el proceso de aprender a amarnos y aceptarnos pase lo que pase. –Para algunas personas es una decisión, una actitud, un proceso, una forma de vida, algo que ofrecemos a los demás, algo que aceptamos para nosotros –agregó, durante el taller denominado El Manejo del Perdón, que impartió a personas que trabaja con adultos mayores interesados en mejorar la calidad de sus servicios y acciones.

–El perdón es una decisión voluntaria y consciente, que nos libera de sentimientos negativos, como el rencor, resentimiento, enojo, dolor. Como actitud, implica estar dispuesto a aceptar la responsabilidad de las propias percepciones, comprendiendo que son opciones, no hechos objetivos. Y como proceso, nos permite cambiar nuestras percepciones las veces que sea necesario.

Beneficios del perdón –La salud mejora con el ejercicio exhaustivo del perdón; la autoestima se eleva al dejar de apegarse a sucesos dolorosos del pasado. Perdonar reduce el temor al rechazo, engaño, abandono, por lo tanto, incrementa la confianza en sí mismo y libera al individuo del rencor.

El perdón limpia asuntos inconclusos y cierra episodios dolorosos que roban energía, capacidad y afectan el rendimiento personal. Sin el perdón, seguimos estancados en el mismo estándar de vida que genera círculos viciosos –explicó. ¡Perdónate! –Perdonarse y perdonar es una decisión para estar bien con uno mismo, antes que con los demás.

El perdón a nosotros mismos es el proceso de aprender a amarnos y aceptarnos pase lo que pase. –Para perdonarnos es necesario también, amarnos –expuso. ‘Cada persona es la medida de su amor a sí mismo, por lo que su autoestima es el marco de referencia desde el cual se proyecta’.

  1. Perdonar a los demás Perdonar a los otros -padres, hijos, hermanos, pareja, amigos, o cualquier persona relacionada con nosotros-, resulta fundamental para nuestra paz interior y nos ofrece la oportunidad de sanar, tanto internamente como en nuestras relaciones.
  2. En el proceso del perdón hacia los demás –concluyó, es importante aceptar a las personas como son.

Abandonar las expectativas que hemos puesto en quienes nos rodean. Considerar que las personas perciben diferente de acuerdo con sus valores, creencias, normas y/o experiencias. Y comprender que nadie siente, piensa o actúa de igual manera que el otro.

¿Qué es el perdón de corazón?

QUÉ ES Y QUÉ NO EL PERDÓN – Empezamos viendo qué no es perdonar para delimitar conceptos. En este caso, la definición por medio de lo que no es, es muy necesaria e interesante. Perdonar no es:

  • Dar la razón; perdono, pero eso no significa que comparta tus motivos o las razones que te llevaron a ello; perdono, pero no estoy de acuerdo.
  • Otorgar clemencia. La clemencia, según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua es: «compasión, moderación al aplicar la justicia». Podemos ser compasivos, es cierto, pero no hasta el punto de solidarizarnos emocionalmente con el agresor.
  • Renunciar a la justicia. El culpable, debe pagar. Es, más bien, ejercer la justicia sin rencor, sin ira. Exijo justicia por principios. Perdonar no es dar una amnistía.
  • Reconciliación con el agresor. No tiene por qué ser así. Perdonar no significa entablar de nuevo una relación. Perdono lo que has hecho, pero no podemos empezar como si no hubiera pasado nada. La reconciliación, además, es un sentimiento que implica a dos.
  • Dejar de sentir. Perdonar no implica directamente dejar de sentir el dolor que nos han causado implica dejar de querer seguir en ese dolor. Nada hace que dejemos de sentir, quizá sólo el paso del tiempo, pero la decisión de perdonar tiene que ver con no dejar que el sentimiento se apodere de la vida.
  • Olvidar. El olvido es un proceso involuntario que se dará o no en el tiempo. El olvido no se puede forzar, llega o no, pero sin obligarse a ello. La gente suele comentar, en una frase hecha, «perdono, pero no olvido». En muchas ocasiones es mejor que sea así, porque si olvidamos es posible que caigamos otra vez en lo mismo, que nos descuidemos y no estemos preparados para hacer frente a situaciones similares. El perdón empieza por querer que el tema en cuestión no inunde la vida, sino que ocupe su justo lugar en nuestra historia. El olvido, ya llegara. No es adaptativo borrar de nuestra base de datos al infractor y quedar en riesgo. Un golpe en la cabeza, por ejemplo, puede provocar el olvido, pero no el perdón. Si perdonas, el recuerdo sigue, pero no hace daño. El olvido tiene varias facetas: el olvido emocional, donde ha desaparecido el odio o rencor; el olvido afectivo, que permite recuperar la situación afectiva previa a la ofensa y, por último, el perdón conductual, que lleva a tratar al otro como si no hubiera existido la ofensa. De forma realista, somos conscientes de que llegar a los tres niveles es complicado. Tampoco existe la necesidad de llegar al máximo. Dar tiempo al tiempo.
  • Justificar la ofensa o minimizarla. No hay que quitar hierro a lo que nos ha ocurrido ni justificarlo. Nadie merece por situaciones similares a las que hemos vivido. No se trata de esto, sino de reconocer el dolor y reconocer al causante. No tiene excusa. Y aceptamos el dolor en toda su intensidad, sin intentar convertirlo en una nimiedad.
  • Hacer como que todo va bien. Es una negación que puede funcionar en un primer momento pero no ha de ser lo definitivo. No. No todo va bien. Si fuera bien, no haría falta el perdón. Y es necesario.
  • Perdonar no es vencer. Hemos de introducir una lógica distinta, una que no es de odio ni de reivindicación y que aspira a cambiar al otro, no a vencerle.
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¿Qué pasa si no se perdona?

Las consecuencias de no saber perdonar – Cuando albergamos rencor y resentimiento causado por hechos que ocurrieron en el pasado y rumiamos esos hechos recordándolos es como si en nuestro cerebro siguiera actualizando todo el dolor sufrido. Además, las consecuencias de no saber perdonar no sólo son a nivel emocional, sino que la rabia también nos afecta a nivel físico.

¿Cómo se le pide perdón a Dios?

Señor, me arrodillo ante ti quebrantado de corazón por el mal que he hecho contra ti y suplico por tu gracia y misericordia sobre un pecador lamentable, que ha venido a confesar que Jesucristo es el Señor, y que Él es mi Salvador y Redentor.

¿Por qué es tan difícil perdonar?

¿Por qué cuesta tanto perdonar a alguien? – Perdonar es humano, y, de hecho, según un estudio llevado a cabo por la Universidad de Yale por el grupo de Molly J. Crockett, todos nacemos con esta capacidad. Sin embargo, a medida que vamos creciendo, nos cuesta cada vez más perdonar, ya sea porque tenemos miedo de que nos vuelvan a hacer daño o porque nuestra personalidad es la de personas con baja tolerancia a las traiciones.

Sea como sea, el no perdonar se vuelve en un mecanismo de defensa, el cual, a veces, puede ser perjudicial para nuestra correcta socialización. Hay que entender que el perdón no es simplemente un conjunto de comportamientos hacia una persona que nos ha hecho algo desagradable, sino más bien una actitud para con uno mismo.

Se trata de no permitir que unas circunstancias que nos han resultado dolorosas se vuelvan algo que afecte a nuestra forma de ser y contaminen nuestra vida. Con el perdón se crece emocionalmente. Uno de los motivos por los que cuesta tanto perdonar es que es visto como un sinónimo de debilidad,

Se suele pensar que, al perdonar a quien nos ha hecho daño, estamos dándole vía libre para que vuelva a hacer lo que nos hizo, además de no hacerle ver qué hizo mal. Realmente, esto no es así. Perdonar no significa que aceptemos lo que nos hizo, sino que es una forma de permitirnos a nosotros mismos avanzar.

Perdonar no es un acto ni de caridad ni de sumisión, ni tampoco humillarse o permitir abusos, sino aceptar que esa persona se equivocó y, si es consciente del daño que hizo, le permitimos que evolucione como persona. Lo que nos hiciera debe ser tenido en cuenta en tanto a cuando se hizo, no generalizarlo a la forma de ser de la persona.

  1. Esto puede ser difícil, porque ya sea por estar enfadado o estando triste, a veces no es posible separar el hecho negativo de cómo es la persona quien lo llevó a cabo.
  2. El perdón es como si fuera un regalo, no para quien lo recibe, sino para quien lo da,
  3. No es que se transforme en un acto de tolerar el daño recibido, sino más bien aceptar qué ha pasado y tratar de superar los sentimientos negativos.
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No se debe esperar nada del otro, especialmente si ha existido el precedente repetido de haber hecho daño. El objetivo del perdón es aprender que uno mismo es más importante y a gestionar el dolor. Otro de los motivos que nos impiden perdonar a los demás es el dolor que todavía estamos sintiendo a causa del daño que nos han hecho.

  • Esto es especialmente visible cuando el acto en cuestión es muy grave o quien nos lo ha hecho es alguien en quien confiábamos casi de forma ciega.
  • Suele ser muy difícil perdonar traiciones de la familia, la pareja y los amigos, haciendo que la confianza que se tenía en ellos se vea muy debilitada.
  • Al amar con intensidad a esas personas, el que nos hagan daño nos resulta algo verdaderamente muy doloroso.

Ante este tipo de situaciones, la decepción vivida es muy profunda, dado que nos habíamos formado unas expectativas en relación con los otros, Cuando se da el choque entre nuestras expectativas y la realidad es cuando aparece la decepción, emoción surgida al ver que las cosas no son como nos las esperábamos.

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¿Qué dice Proverbios 17 9?

9 El que a cubre la transgresión b busca afecto,pero el que reitera el asunto separa a los amigos.10 La reprensión aprovecha al entendidomás que cien azotes al necio.

¿Qué dice Proverbios 28 13?

1 Huye el malvado sin que nadie lo persiga, pero el a justo está confiado como un leoncillo.2 Por la transgresión de la tierra sus príncipes son muchos, pero por el hombre entendido y sabio permanecerá.3 El hombre pobre que oprime a los débiles es como lluvia torrencial que deja sin pan.4 Los que dejan la ley alaban a los malvados, pero los que guardan la ley contienden contra ellos.5 Los hombres malos a no entienden de justicia, pero los que buscan a Jehová entienden todas las cosas.6 Mejor es el pobre que camina en su integridad que el rico que anda en perversos caminos.7 El que guarda la ley es hijo prudente, pero el que es compañero de glotones avergüenza a su padre.8 El que a aumenta sus riquezas con usura y crecido interés, las acumula para el que se apiada de los pobres.9 El que aparta su oído para no oír la a ley, aun su oración es abominación.10 El que hace errar a los rectos por el mal camino, a caerá en su propia fosa, pero los íntegros heredarán el bien.11 El hombre rico es sabio en su propia opinión, pero el a pobre que es entendido le escudriña.12 Cuando los justos se alegran, grande es la gloria; pero cuando los malvados se levantan, se esconden los hombres.13 El que a encubre sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y b los abandona alcanzará misericordia.14 Bienaventurado el hombre que siempre a teme a Dios, pero el que b endurece su corazón caerá en el mal.15 Cual león rugiente y oso hambriento es el gobernante malvado sobre el pueblo pobre.16 El príncipe falto de entendimiento multiplicará los agravios, pero el que aborrece la a avaricia prolongará sus días.17 El hombre cargado con culpa de sangre de otra persona a huirá hasta el sepulcro sin que nadie le apoye.18 El que en integridad camina será salvo, pero el de perversos caminos caerá en alguno de ellos.19 El que labra su tierra se saciará de pan, pero el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza.20 El hombre fiel tendrá muchas bendiciones, pero el que se apresura a enriquecerse no quedará sin culpa.21 Hacer a acepción de personas no es bueno; hasta por un bocado de pan transgredirá el hombre.22 Se apresura a ser rico el hombre maligno de ojo, y no sabe que le ha de venir la pobreza.23 El que reprende al hombre hallará después mayor gracia que el que lisonjea con la lengua.24 El que roba a su padre o a su madre, y dice que no es maldad, compañero es del hombre destructor.25 El altivo de ánimo suscita contiendas, pero el que confía en Jehová prosperará.26 El que confía en su corazón es necio, pero el que camina con sabiduría será salvo.27 El que da al a pobre no tendrá pobreza, pero el que aparta de él sus ojos tendrá muchas maldiciones.28 Cuando los a malvados se levantan, se esconden los hombres; pero cuando perecen, los justos se multiplican.

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¿Qué dice en Efesios 4 32?

1 Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es a digno de la b vocación con que habéis sido llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con a paciencia los unos a los otros en amor; 3 solícitos en guardar la a unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.4 Un a cuerpo, y un Espíritu; como fuisteis también llamados a una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un a Señor, una b fe, un c bautismo, 6 un Dios y a Padre de todos, quien está sobre todos, y por todos y en todos vosotros.7 Pero a cada uno de nosotros dada fue la a gracia conforme a la medida del don de Cristo.8 Por lo cual dice: a Subiendo a lo alto, llevó cautivos a los cautivos, y dio dones a los hombres.9 (Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra? 10 El que descendió es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo).11 Y él mismo a constituyó a unos b apóstoles ; y a otros, c profetas ; y a otros, d evangelistas ; y a otros, e pastores y f maestros ; 12 a fin de a perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la b edificación del cuerpo de Cristo, 13 hasta que todos lleguemos a la a unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un b varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; 14 para que ya no seamos a niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de b doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que, hablando la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas en aquel que es la a cabeza, a saber, Cristo; 16 de quien, todo el cuerpo, bien ajustado y ligado entre sí por todas las coyunturas que lo sustentan, según la función adecuada de cada miembro, crece, edificándose en amor.17 Esto, pues, digo y testifico en el Señor, que no andéis más como los otros a gentiles, que andan en la b vanidad de su mente, 18 teniendo el a entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la b ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su c corazón ; 19 los cuales, después que a perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.20 Mas vosotros no habéis aprendido así sobre Cristo, 21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús, 22 en cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del a viejo hombre, que está viciado conforme a los b deseos engañosos, 23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente, 24 y vestíos del a nuevo hombre que es creado según Dios en la b justicia y santidad de la verdad.25 Por lo cual, dejando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo, porque somos miembros los unos de los otros.26 a Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, 27 ni deis lugar al a diablo,28 El que hurtaba, no hurte más, sino a trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué b dar al que padece necesidad.29 Ninguna a palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de que dé gracia a los oyentes.30 Y no a contristéis al b Santo Espíritu de Dios, con el cual fuisteis c sellados para el día de la redención.31 Quítense de vosotros toda amargura, y enojo, e ira, y gritos, y a maledicencia y toda b malicia,32 Más bien, sed a benignos los unos con los otros, misericordiosos, b perdonándoos los unos a los otros, como también Dios os perdonó a vosotros en Cristo.

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