Espíritu Santo

Conociendo al Espíritu Santo

Que Es Ser Santo Según La Biblia?

Que Es Ser Santo Segun La Biblia
En Levítico 19–20 se registra el hincapié que hace el Señor en ser santo. La palabra hebrea para santo es ‘qadash’, que significa ser santificado, consagrado y dedicado, o sea, estar separado del mundo y de las cosas mundanas. El Señor no sólo mandó a los israelitas ser santos, sino que, según lo que se registra en estos dos capítulos, dio ejemplos específicos de las cosas que podían hacer en la vida diaria para obedecer ese mandamiento.

  1. Cada una de esas prácticas específicas recordaba a los israelitas que debían apartarse del mundo y de sus prácticas impías.
  2. Tiempo después, Jesús explicó el principio básico que hay detrás de la santidad cuando enseñó a Sus apóstoles que Él no los quitaría del mundo sino que los guardaría de la maldad (véase Juan 17:14–16).A medida que leas, determina qué principio encierra cada uno de los mandamiento que el Señor dio.

¿De qué manera nos ha pedido Él que vivamos esos principios en la actualidad, a medida que nos esforzamos por ‘no ser del mundo’?

¿Qué es ser un santo?

Perfecto y libre de toda culpa.2. adj. En el mundo cristiano, dicho de una persona : Declarada santa por la Iglesia, que manda que se le dé culto universalmente.

¿Quién puede ser un santo?

¿Quién puede ser santo? – Pero la santidad, como tantos otros temas relacionados con la religión, es una cuestión de fe. Y los no creyentes pueden verlo desde un punto de vista escéptico. Quizá una de las preguntas más básicas en relación a este proceso es quién puede, a ojos de la Iglesia católica, aspirar a ser santo.

  • Cualquiera puede aspirar a la canonización, sin importar su origen, condición social, raza Sólo tiene que tener una vida de santidad o lo que llamamos el olor de santidad.
  • Que haya fama de santidad, que haya vivido las virtudes cristianas de un modo heroico y que haya ausencia de obstáculos insuperables’, le comenta a BBC Mundo Santiago Blanco, obispo de Cruz del Eje y juez delegado de la Congregación para las Causas de los Santos en Argentina.

Sin embargo, para que se inicie un proceso de canonización, el candidato debe ser propuesto a la diócesis, generalmente del lugar donde murió. Esto, en la práctica, supone un primer filtro. ‘Todo cristiano puede proponer a alguien, pero generalmente prosperan aquellas causas que son propuestas por alguna diócesis, comunidades religiosas de hombres o mujeres o grupos de laicos’, le dice a BBC Mundo Gerardo Sánchez, juez delegado de las Causas de los Santos del arzobispado de Ciudad de México.

  1. Fuente de la imagen, AFP Pie de foto, Juan Pablo II sigue siendo uno de los íconos más populares en los souvenirs vaticanos.
  2. Primero se recoge toda la historia, testimonios, la vida de este candidato y teniendo todo eso, el obispado pide el parecer a las otras diócesis del país para decidir si es oportuno abrir la causa.

Y después de esto pasaría a Roma para que le den el ‘nihil obstat’, que no hay cosas insalvables que hacen imposible el comienzo de la causa’, agrega Blanco. Obtenido el ‘nihil obstat’, se inicia la primera de las dos etapas del proceso de canonización, la fase diocesana, a la que, una vez superada, seguirá la llamada fase romana.

En la fase diocesana, el obispo constituye un tribunal o una comisión instructora que estudia pormenorizadamente la historia del individuo, su familia, el contexto en que vivió. El postulador será la persona encargada de llevar a cabo ese proceso de recopilación e investigación. ‘Después se citan testigos si es una causa actual, de 30 años para acá.

Si es una causa histórica, el proceso se basa en documentos históricos. Después de este paso se pasa a la fase romana. Se transfiere la documentación y allí se hace la validación jurídica. Después de eso se nombra a un relator, que va a estudiar toda esa documentación y elaborará una positio, que es una especie de tesis doctoral en la que se exponen los argumentos que demuestran que esa persona vivió heroicamente las virtudes de la fe’, cuenta Sánchez.

¿Qué nos dice la Biblia sobre la santidad?

Levítico 11:44 – Yo soy el Señor su Dios. Por lo tanto, ustedes se santificarán, y serán santos, porque yo soy santo. Así que no se contaminen con ninguno de los animales que se arrastran por la tierra (Lv 11:44).

¿Por qué tenemos que ser santos?

Para que seamos santos «Dios nos ha elegido para que seamos santos» (Ef 1,4). Esta es nuestra vocación, y a ella somos llamados continuamente. Nuestra vocación es la santidad. La fiesta de todos los Santos nos recuerda que Dios nos ha creado para llevarnos a la santidad plena, y que a esta meta han llegado ya nuestros hermanos mayores, los Santos.

Ellos nos estimulan con su ejemplo en el camino de la vida y nos ayudan con su intercesión, desde el cielo, a donde todos caminamos como peregrinos hacia la patria definitiva. Algunos piensan que la santidad es cosa rara, que sólo algunos alcanzan, como si se tratara de un trofeo, que sólo después de muchos esfuerzos es conseguido.

No. La santidad es algo al alcance de todos, más aún, es la única vocación de todo el que viene a este mundo. La santidad es posible porque es un don de Dios, que Él ofrece a todo el que quiere recibirlo. No llegar a santos sería la mayor frustración de nuestra vida, pues hemos nacido para esto.

Otros piensan que la santidad consiste en hacer obras llamativas o extraordinarias, en hacer milagros continuamente. Y tampoco es así. El que camina hacia la santidad vive su vocación y la misión encomendada por Dios, en las circunstancias ordinarias de la vida cotidiana, en su familia, en su trabajo.

Ciertamente, si camina con fe, será testigo de las maravillas de Dios en su vida y en la de los demás, e incluso palpará milagros, obras extraordinarias. Pero verá que es Dios quien lo hace, y que tales maravillas no son fruto de su heroísmo. La santidad es la manera de ser de Dios.

  • Y Dios quiere que seamos santos, es decir, que seamos como Él, y que nos parezcamos a Él en nuestro ser y en nuestro actuar.
  • La santidad consiste en ajustar nuestra voluntad y nuestro obrar a la voluntad de Dios.
  • «Hágase tu voluntad», repetimos en el Padrenuestro.
  • Pues esa voluntad de Dios, acogida con amor, nos va haciendo parecidos a Dios y nos va transfigurando en santos.
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Los santos han sido todos pecadores (excepto la Stma. Virgen), que han confiado en el amor de Dios, y a los que Dios ha ido haciendo parecidos a Él, transformándolos desde dentro por el Espíritu Santo, a imagen de Cristo. El mundo de hoy tiene necesidad de santos, de personas que prolonguen el amor misericordioso de Dios, que sirva de bálsamo para tantas heridas producidas por el egoísmo.

  • Las grandes transformaciones de la historia las han producido los santos, hombres y mujeres muy unidos a Dios, que han sostenido el peso de la humanidad y la han levantado, elevándola de nivel.
  • Hoy necesitamos santos entre los padres de familia, entre los jóvenes y los niños, entre los sacerdotes y las personas consagradas.

Por eso, sabemos que Dios quiere conceder muchos santos a su Iglesia en este comienzo del tercer milenio. La fiesta de todos los Santos es una bocanada de esperanza en medio de nuestras miserias y pecados. A pesar de nuestras debilidades, la victoria es de nuestro Dios y de Jesucristo que se ha entregado por nosotros y ha vencido la muerte, para que nosotros seamos santos.

¿Cuáles son las características de un santo?

Concepto – En muchas tradiciones religiosas teístas son los intercesores ante Dios, y protectores de algún lugar o grupo de personas en específico, así como su veneración o culto, El término también se aplica para resaltar algo como lugares (como el Monte Athos ), textos (como las Sagradas Escrituras ), etc.

  1. En español se utiliza la palabra santa delante del nombre de una mujer (por ejemplo, Santa Ana de Nazareth ).
  2. Cuando se trata de un hombre se utiliza siempre la apócope san, con las excepciones de Santo Tomé, Santo Toribio, Santo Tomás y Santo Domingo, en las que se emplea el término completo ​ y Santiago (como Santiago Apóstol ).

En el judaísmo Los vocablos hebreo y griego para ‘santidad’ transmiten la idea de puro o limpio en sentido religioso, apartado de la corrupción. La santidad de Dios denota una absoluta perfección (1 Samuel 2:2). En el cristianismo En la tradición cristiana se trata de personas destacadas por sus virtudes y son como modelos capaces de mostrar a los demás un camino ejemplar de perfección.

Como, de acuerdo con la Biblia, Dios es amor, ​ la principal virtud de los santos es, consecuentemente, su capacidad para amar a Dios y a los demás seres humanos. La religión cristiana considera además que toda la humanidad está llamada a ser santa y a seguir a los santos, que representan el ejemplo de creencia y seguimiento de Dios, cuya vida puede resumirse en un solo concepto: el amor al ser supremo.

El cristianismo protestante rechazan la noción de santo y el culto dedicados. En la Iglesia católica el reconocimiento de un «santo» se produce después de un proceso judicial llamado canonización, Actualmente, solo el papa, a quien se llama protocolariamente «Su Santidad», puede determinar la santidad de fieles católicos.

Este proceso tiene análogos en algunas otras confesiones cristianas. En el islam La santidad es un atributo de Dios que confiere a quien El quiere de acuerdo a Su sabiduría y bondad. El Sagrado Corán hace mención de ciertos elegidos que están particularmente’ cercanos’ a Dios, los aulia o amigos de Dios.

​ En la cima de estos Santos se ubican los Profetas. En el Budismo En el budismo, al no existir el concepto de Dios, un santo es una persona iluminada o cercana a la iluminación y, por consiguiente, al Amor Universal. De este modo, es su karma el que determina su grado de pureza espiritual, el cual puede ser verificado por medios metafísicos ( percepción extrasensorial de los chakras ) por otros santos.

  • Al orar y fijar el pensamiento en una figura santa o en algo relacionado con ella, se entra en conexión metafísica respecto a determinado campo de la conciencia con lo que representa dicha figura y con todos los que estén y hayan estado pensando u orando sobre lo mismo.
  • Así, estas figuras se realizan desde tiempos ancestrales con colores vivos y detalles característicos invariables para, según la creencia, facilitar una imagen mental común.

Por lo tanto, el objetivo no es realmente venerar lo sagrado, sino entrar en conexión con la conciencia universal, aunque, para evitar el apego, no suele recalcarse ningún objetivo. Actualmente, y para santos aún vivos o de vida reciente, se usan también fotografías.

¿Cuál es la verdadera santidad?

LA VERDADERA SANTIDAD NOS CONFORMA A LA MENTE DE DIOS. La santidad de Dios quiere decir su absoluta perfecta pureza moral. Dios no puede pecar ni puede tolerar el pecado. La persona santa es aquella que ha creído en Cristo como su Salvador y de una manera más íntima y completa está de acuerdo con Dios.

¿Qué significa estar en santidad?

La santidad es el don de Dios que colma todas las aspiraciones humanas; es la plenitud de la vida cristiana que consiste en unirse a Cristo, aprendiendo a vivir como hijos de Dios con la gracia del Espíritu Santo y viviendo la perfección de la caridad.

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¿Qué es guardarse en santidad?

La hermosura de la santidad La hermosura de la santidad Nuestro Padre Celestial nos ha proporcionado todo lo que se requiere para que podamos llegar a ser santos como Él es santo. Queridas hermanas, al prepararme para esta reunión, mi corazón se ha volcado hacia las muchas hermanas fieles que he conocido, tanto lejos como cerca.

  1. Para mí, se les describe de la mejor manera en un salmo de agradecimiento del rey David: ‘Tributad a Jehová la gloria debida a su nombre; traed ofrenda y venid delante de él; postraos delante de Jehová en la hermosura de la santidad’.
  2. Veo la hermosura de la santidad en las hermanas cuyo corazón se centra en todo lo que es bueno, que desean llegar a ser más como el Salvador.

Ofrecen toda su alma, corazón, mente y fuerza al Señor en la forma en que viven cada día. La santidad proviene del esfuerzo y la lucha por guardar los mandamientos y honrar los convenios que hemos hecho con Dios; la santidad es tomar decisiones que mantendrán al Espíritu Santo como nuestro guía; la santidad es dejar de lado nuestras tendencias naturales y llegar a ser santo por medio de la expiación de Cristo nuestro Señor.

  • Todo momento de vida debe ser de santidad al Señor’.
  • El Dios de los cielos mandó a los hijos de Israel: ‘Porque yo soy Jehová, vuestro Dios; vosotros, por tanto, os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo.
  • Así que no contaminéis vuestras personas’.
  • El élder D.
  • Todd Christofferson ha enseñado: ‘Nuestro Padre Celestial es un Dios de altas expectativas Él se propone hacernos santos para que podamos ‘soportar una gloria celestial’ () y ‘morar en su presencia’ ()’.

Lectures on Faith explica: ‘Ningún ser puede disfrutar Su gloria sin poseer Sus perfecciones y santidad’. Nuestro Padre Celestial nos conoce; Él nos ama y nos ha proporcionado todo lo que se requiere para que podamos llegar a ser santos como Él es santo.

Somos hijas del Padre Celestial, y cada una de nosotras tiene una herencia divina de santidad. Nuestro Padre Celestial ha declarado: ‘He aquí, yo soy Dios; Hombre de Santidad es mi nombre’. En el mundo preterrenal, amábamos a nuestro Padre y lo adorábamos; deseábamos ser como Él. Como resultado de Su perfecto amor paternal, dio a Su Hijo Amado, Jesucristo, para que fuera nuestro Salvador y Redentor.

Él es el Hijo del Hombre de Santidad. Su ‘nombre es el Santo’,, ‘el Santo de Israel’. Nuestra esperanza de lograr la santidad se centra en Cristo, en Su misericordia y Su gracia. Con fe en Jesucristo y en Su expiación, podemos llegar a ser limpias, sin mancha, cuando nos abstenemos de toda impiedad y nos arrepentimos sinceramente.

Somos bautizadas por agua para la remisión de pecados, y nuestra alma se santifica cuando recibimos el Espíritu Santo con un corazón sincero. Cada semana participamos en la ordenanza de la Santa Cena. Con espíritu de arrepentimiento y con un deseo sincero de rectitud, hacemos convenio de que estamos dispuestas a tomar sobre nosotras el nombre de Cristo, recordarle y guardar Sus mandamientos para que siempre podamos tener Su Espíritu con nosotros.

Con el paso del tiempo, al esforzarnos a llegar a ser uno con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, llegamos a ser partícipes de Su naturaleza divina. Reconocemos la infinidad de pruebas, tentaciones y tribulaciones que pudieran alejarnos de todo lo que es virtuoso y digno de alabanza ante Dios; sin embargo, nuestras experiencias terrenales nos ofrecen la oportunidad de elegir la santidad. Vi santidad en el semblante de Evangeline, una joven de trece años de Ghana. Una de las formas en que guarda sus convenios es al magnificar su llamamiento como presidenta de la clase de Abejitas. Con humildad explicó que ella va a la casa de sus amigas, las mujeres jóvenes menos activas, para hablar con sus padres a fin de que les permitan asistir a la Iglesia.

  • Los padres le dicen que es difícil porque los domingos los hijos deben hacer quehaceres domésticos, de modo que Evangeline va y ayuda con los quehaceres, y por medio de sus esfuerzos a sus amigas a menudo se les permite ir a la Iglesia.
  • Si guardamos los convenios correspondientes, las sagradas ordenanzas del sacerdocio nos cambiarán, santificarán y prepararán para entrar en la presencia del Señor.

Llevamos las cargas los unos de los otros; nos fortalecemos mutuamente. Retenemos la remisión de pecados cuando damos alivio espiritual y temporal al pobre, al hambriento, al desnudo y al enfermo. Nos mantenemos sin mancha del mundo cuando guardamos el día de reposo y recibimos la Santa Cena en el día santo del Señor.

Bendecimos a nuestras familias y hacemos nuestros hogares lugares santos.Refrenamos nuestras pasiones para que podamos estar llenas de un amor puro y perdurable; extendemos la mano a los demás con bondad y compasión, y somos testigos de Dios; llegamos a ser un pueblo de Sion, de un solo corazón y voluntad, un pueblo puro que vive en unidad y rectitud.

‘Porque Sion debe aumentar en belleza y santidad’. Hermanas, vayan al templo Si hemos de ser un pueblo santo preparado para recibir al Salvador en Su venida, debemos levantarnos y vestir nuestras ropas hermosas. Con fortaleza y honor, abandonamos los caminos del mundo y guardamos nuestros convenios para que podamos estar ‘ de pureza, sí, con el manto de rectitud’. Cuando Marta recibió a Jesucristo en su casa, sintió un gran deseo de servir al Señor de la mejor manera posible. Su hermana María decidió sentarse ‘a los pies de Jesús’ y escuchar Su palabra. Cuando Marta se sintió agobiada por servir sin recibir ayuda, se quejó con el Salvador: ‘Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola?’.

  • Me encantan las palabras de la reprimenda más moderada que pudiera imaginar. Con amor perfecto y compasión infinita, el Salvador amonestó:
  • ‘Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas.
  • Pero solo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.
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Hermanas, si hemos de ser santas, debemos aprender a sentarnos a los pies del Santo de Israel y dar tiempo a la santidad. ¿Dejamos a un lado el teléfono, la lista interminable de cosas por hacer y los afanes de lo mundano? La oración, el estudio y el seguir la palabra de Dios invita Su amor purificador y sanador a entrar en nuestras almas.

Dediquemos tiempo a ser santas para que seamos llenas de Su sagrado Espíritu santificador. Con el Espíritu Santo como nuestro guía, estaremos preparadas para recibir al Salvador en la hermosura de la santidad. De acuerdo con las palabras inspiradas del rey Benjamín, los que llegan a ser santos mediante la expiación de Jesucristo son los que son sumisos, mansos, humildes, pacientes y llenos de amor, como es el Salvador.

Él profetizó que Jesucristo, ‘el Señor Omnipotente que reina, que era y que es de eternidad en eternidad, descenderá del cielo entre los hijos de los hombres; y morará en un tabernáculo de barro’. Vino a bendecir al enfermo, al cojo, al sordo, al ciego, y a levantar a la vida a los que habían muerto; y sin embargo, sufrió ‘más de lo que el hombre puede sufrir sin morir’.

Y aun cuando Él es el único mediante el cual viene la salvación, se burlaron de él, lo azotaron y crucificaron; pero el Hijo de Dios se levantó del sepulcro a fin de que todos podamos vencer la muerte. Es Él quien se presentará para juzgar al mundo en rectitud; Él es quien nos redimirá a todos; Él es el Santo de Israel.

Jesucristo es la hermosura de la santidad. Cuando el pueblo del rey Benjamín escuchó sus palabras, cayeron a tierra, tan grande era su humildad y reverencia por la gracia y la gloria de nuestro Dios. Reconocieron su estado carnal. ¿Nos damos cuenta de que dependemos totalmente de la gracia y la misericordia de Cristo, nuestro Señor? ¿Reconocemos que todo buen don, temporal y espiritual, viene a nosotros por medio de Cristo? ¿Recordamos que de acuerdo al plan eterno del Padre, la paz en esta vida y las glorias de la eternidad son nuestras solo en Su santo Hijo y por medio de Él? Ruego que nos unamos al pueblo del rey Benjamín cuando clamaron a una voz: ‘Oh, ten misericordia, y aplica la sangre expiatoria de Cristo para que recibamos el perdón de nuestros pecados, y sean purificados nuestros corazones; porque creemos en Jesucristo, el Hijo de Dios, que creó el cielo y la tierra y todas las cosas’.

  • Testifico que conforme venimos al Santo de Israel, Su Espíritu descenderá sobre nosotras para que seamos llenas de gozo, recibamos la remisión de pecados y tengamos paz de conciencia.
  • El Padre Celestial nos ha dado a cada una de nosotras la capacidad de ser santas.Que hagamos lo mejor posible por guardar nuestros convenios y hacer que el Espíritu Santo sea nuestro guía.

Con fe en Jesucristo, llegamos a ser santas por medio de Su expiación, para que recibamos inmortalidad y vida eterna y le demos a Dios nuestro Padre la gloria que Su nombre se merece. Que nuestra vida sea una ofrenda sagrada para que nos presentemos ante el Señor en la hermosura de la santidad.

  1. ,
  2. Véase,
  3. Véase,
  4. ,
  5. Brigham Young, ‘Remarks’, Deseret News, 2 de abril de 1862, pág.313; véase también, de James E. Faust, ”, Liahona, mayo de 2005, pág.68.
  6. ,
  7. Véase, de D. Todd Christofferson, ”, Liahona, mayo de 2011, pág.97.
  8. Lectures on Faith, 1985, pág.77.
  9. ,
  10. Véase,
  11. ,
  12. ,
  13. Véase,
  14. Véase,
  15. Véase,
  16. Véase.
  17. Véase,
  18. Véase,
  19. Véase,
  20. ,
  21. Véase,
  22. ,
  23. Véase,
  24. Véase,
  25. Véase,
  26. ,
  27. ,

: La hermosura de la santidad

¿Cuál es el propósito de la santidad?

Sermon • Submitted 5 years ago Dios en su santidad desea un pueblo santo en medio del cual él pueda morar, y que pueda adorarle efectivamente, dar testimonio de él y servirle mientras se preparan para un futuro con Dios y para ser como Dios. Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo soy yo Jehová vuestro Dios.

¿Cuántos santos existen en el mundo?

La Iglesia Católica cuenta con los 7.000 santos que aparecen reflejados en la última edición del Martirologio Romano, presentada en 2005. La Iglesia Católica cuenta con los 7.000 santos que aparecen reflejados en la última edición del Martirologio Romano, presentada en 2005,

  1. El libro incluye todos los santos de la Iglesia hasta el cisma que separó a Oriente y Occidente, en 1054.
  2. A partir de esa fecha, sólo recoge a los santos católicos.
  3. Así, no hace mención de Nicolás II, recientemente canonizado por la Iglesia Ortodoxa rusa.
  4. Con respetco a la edición anterior, realizada en 2002, se han incluido 117 santos más, además de corregirse algunos errores tipodráficos o de traducción que contenía el anterior Martirologio.

Por curioso que parezca, el Martirologio no contempla a ningún mártir, como pueda pareceder pos su nombre, tan solo i ncluye a los santos y beatos venerados oficialmente por La Iglesia, que también los muestra como ejemplos a seguir.

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