Como Debemos Leer La Biblia?

Como Debemos Leer La Biblia
1. Ora antes de comenzar – Este simple acto cambia las reglas del juego. Saltar directamente a la Biblia, sin estar preparado en oración o abierto para recibir, no suele ser la mejor manera de comenzar. A menudo, destinamos nuestro tiempo para la Palabra de Dios solo en los tiempos libres que tenemos en el día a día; mientras desayunamos, en la pausa del almuerzo o antes de acostarnos.

  1. Si bien es cierto que, estos son buenos momentos para leer la Biblia, también podemos luchar con la concentración al pensar en muchas cosas a la vez, pueden ser preocupaciones por lo que está por venir o por todo lo que ya pasó.
  2. En realidad, es muy difícil asimilar lo que estás leyendo cuando estás pensando en otras cosas.

Tomarse un momento para meditar e invitar al Espíritu Santo a que te llene con su presencia, antes de leer la Biblia, es una excelente manera de hacer espacio para la Palabra de Dios. Dios quiere hablarte a través de su Palabra, así que pídele que lo haga.

¿Por qué y cómo debo leer la Biblia?

Razones para leer la Biblia y volverse más saludable Estuve pensando sobre un artículo que habla de 11 razones para leer la Biblia. Estoy de acuerdo con todo lo que propone la autora, que menciona que la lectura de la Biblia nos hace más sabios; nos ayuda a vencer las tentaciones que enfrentamos todos los días; nos trae paz y es una guía para la vida; nos ayuda a estar conscientes de nuestra relación con Dios; nos enseña historia y nos hace entender la vida de Jesús; nos habla de fe y no de una religión; y puede transformar nuestra vida para bien porque nos da una nueva perspectiva.

Después de leer eso, me quedé pensando acerca de por qué leo la Biblia todos los días y cuáles son los beneficios que esa lectura ha traído a mi vida. Empecé a leerla cuando tenía aproximadamente 11 años. Primero fue por curiosidad pues mi padre la tenía abierta en su habitación. Pero a partir de los 12 empecé a leerla a diario, junto con el libro de Mary Baker Eddy, Ciencia y Salud, que la explica bajo un punto de vista espiritual y trae La llave de las escrituras, contenida en 3 capítulos: Génesis, Apocalipsis y Glosario.

Este último es como un mini diccionario, pero los tres capítulos fueron y todavía son fundamentales para mi comprensión global de todos los libros que componen las Sagradas Escrituras. Un estudio realizado por el Pew Research Center confirma que tres cuartos de los cristianos en los Estados Unidos cree que la Biblia es la palabra de Dios, y yo soy una de ellos.

  1. Lo digo porque, aunque la Biblia contiene muchos datos históricos, me baso en la palabra inspirada de la Biblia para comprender mi relación con Dios, para guiarme en las decisiones cotidianas, y para comprender la existencia, tanto en este plano humano como en la vida eterna.
  2. Por ejemplo, el primer capítulo del Génesis dice que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza.

Pero la Biblia también define a Dios de varias maneras, como espíritu, como amor, como verdad, y otros términos que no son ‘humanos’. Y estas definiciones nos ayudan a comprender que, por ser la semejanza de Dios, no somos meramente ‘humanos’, sino mucho más que eso; somos expresiones del espíritu, y por lo tanto, espirituales; del amor, y por lo tanto amorosos; de la verdad, y por lo tanto verdaderos, auténticos, dignos.

  • Me encanta ver en la Biblia cómo el concepto sobre Dios va evolucionando.
  • En el Antiguo Testamento, el libro de los Reyes cuenta que Elías tiene la revelación en el monte Horeb de que Dios no está en el viento, en el terremoto, ni tampoco en el fuego, pero sí en la tranquilidad y en la paz.
  • Eso me ayuda siempre que enfrento algún problema.

Es en la paz interior donde encuentro a Dios, y desde allí puedo buscar soluciones. Algo parecido aparece en Isaías, libro escrito por 3 profetas del mismo nombre; allí se afirma que en descanso y reposo somos salvos; en quietud y confianza está nuestra fortaleza.

Como las palabras ‘salvo’, ‘salvación’ y ‘salud’ tienen la misma raíz, estas ideas de descansar, reposar, callarse y confiar totalmente en Dios también me son extremamente importantes cuando busco curación física para mí misma o para los demás. Cuando nos sentimos salvados por Dios, cuando sentimos su amor y cuidado, encontramos la salud espiritual que se manifiesta en nuestro cuerpo.

Y aun cuando quizás venga el temor o la sensación de soledad, el capítulo 41 de Isaías nos asegura que Dios es el amigo siempre a nuestro lado que dice: ‘No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia’.

  • A su vez, el Nuevo Testamento es para mí la mejor guía para vivir en paz con Dios, con uno mismo y con los demás.
  • El ejemplo y las enseñanzas de Jesús, de sus apóstoles y discípulos nos muestran cómo vivir sin juzgarse a uno mismo ni a los demás, cómo sentir y demostrar el amor incondicional que sana y trae alegría, cómo vivir con honradez y contribuir a un mundo más sano, equilibrado y justo.
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¿Qué es lo que puede sustentar este mundo más sano? ¿Podrían ser leyes de armonía, leyes del Amor, leyes de la creación perfecta de Dios? La palabra ‘ley’ aparece casi 500 veces en la Biblia, y no tengo duda de que leerla buscando entender y poner en práctica esas leyes en relación a la existencia nos lleva a pensar más profundamente acerca del orden, el equilibrio y la salud, y a verlos expresados más a menudo en nuestra vida diaria.

Mi oración constante es que, al fin y al cabo, todos puedan ver y sentir que ‘el cumplimiento de la ley es el amor’ incondicional que la Biblia nos enseña, y que sí hay muy buenas razones para leerla. Lessa es maestra de la Ciencia Cristiana y escribe sobre la relación entre el pensamiento, la espiritualidad y la salud.

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¿Cómo invocar al Espíritu Santo para leer la Biblia?

Catholic.net – Pasos para hacer una lectura espiritual con la Biblia. Por: Víctor Hugo Mena Hernandez | Fuente: Catholic.net PASO 1. INVOCAR AL ESPIRITU SANTO’Nadie conoce lo intimo de Dios, sino el Espíritu de Dios’ 1 Cor 2,11. Hay que orar invocando la presencia del Espíritu Santo en nosotros: Pedirle al Espíritu Santo que nos ilumine, que llene nuestro entendimiento y nuestro corazón.

Pedirle que derrame sus carismas y frutos que El suscita con la lectura de la Biblia. La Iglesia, nos enseña, que ésta ha de ser leída con el mismo Espíritu con que fue escrita. (Dei Verbum 12). El Espíritu, que viene en auxilio de nuestra debilidad y nos enseña a orar como conviene (Rom 8, 26), conduce a que la Biblia sea Palabra de vida para la Iglesia y para el creyente.

Antes de empezar cualquier lectura, comprensión e interpretación de la Biblia hemos de invocar la presencial de Aquel que ha inspirado a los que la escribieron: El Espíritu Santo. El creó las condiciones y dio la fuerza e inteligencia a los escritores sagrados.

  • Igualmente asistió a los Apóstoles y sucesores para reconocer los libros escritos en que se encontraba la auténtica Palabra de Dios.
  • Sin la inspiración del Espíritu, la Escritura no existiría; sin su asistencia, no habría sido reconocida como tal; sin su ayuda, no puede ser entendida, ni vivida, ni mucho menos llevada a los demás.El Espíritu Santo es quien nos conduce a la presencia de Dios.

Solo Él puede hacernos entender verdaderamente lo que leemos. El Espíritu Santo es el guía, el conductor, el maestro interior que enseña a leerla, a comprenderla e interpretarla y es Él quien conduce la oración y la hace entregada y profunda. Todo intento por acercarnos a Dios es por impulso del Espíritu Santo.

Sólo el Espíritu Santo es capaz de levantar nuestro espíritu a la altura de la Palabra de Dios. Sin el Espíritu, la Escritura se convierte en literatura o historia; en un mero objeto de estudio y ciencia. Sin el Espíritu su lectura puede hinchar y hacernos soberbios u orgullosos; con el Espíritu, edifica,Con el Espíritu Santo en nuestra Oración, la Biblia es un libro vivo y que da vida.

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Con su ayuda en la oración podemos liberarnos de nuestras tristezas y penas pues él es el ‘Consolador’, con el Espíritu la oración va santificando poco a poco nuestra vida, es el ‘Santificador’; él nos vivifica y renueva cuando estamos cansados y abatidos pues es el ‘Vivificador’, él nos sana si estamos heridos y lastimados en nuestro interior porque es el ‘Sanador’, el escucha nuestras suplicas y las dirige al Padre por ser el ‘Intercesor’.

  • PASO 2. LEER ‘Buscad el libro de Yahveh y leed.’ Is 34,16.
  • A) Hay que leer la Palabra de Dios despacio: Para que realmente se aproveche la lectura de la Biblia, hay que tomarse su tiempo en cada pasaje y leer poco a poco, despacio y tranquilamente.
  • Recuerda que la lectura de la Palabra de Dios alimenta nuestro espíritu, pero en esta comida como en cualquier otra lo que verdaderamente nos hace bien no es comer mucho; sino ir digiriendo lo que vamos comiendo.
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b) Hay que leer la Palabra de Dios humildemente: No hay que leer para ser más sabio o más docto como los fariseos. Hay que imitar la lectura de los santos que se santificaron en ella. Leamos para amar mas a Dios y al prójimo, leamos para hacer la voluntad de Dios y abstenerse de ofenderlo y pecar.

  1. Leamos reconociendo que no sabemos, pero queremos aprender y cambiar.
  2. A través de su lectura aprendemos del gran depósito de la sabiduría divina y nos nutrimos de la Suprema Ciencia de Jesucristo.
  3. Josemaría Escrivá de Balaguer decía: ‘Que tu conducta y tu conversación sea tal que todo aquel que te mire o te escuche, pueda decir: Esta persona lee la vida de Jesucristo’.

c) Hay que leer la Palabra de Dios para ver ‘Que dice’. ¿De qué trata el texto?, ¿quiénes son sus personajes?, ¿Qué están haciendo?, ¿En qué tiempo están y donde?: Hay que leer la Biblia para explotar sus riquezas, extraer sus grandes tesoros de sabiduría, verdad, fe y amor, e imitar el testimonio valeroso de sus grandes héroes con sus historias que se reflejan en nuestra vida.

Los santos durante toda su vida leían continuamente la Sagrada Escritura y ella dominaba su manera de actuar, de pensar y de vivir. ‘La lectura de la Biblia ha producido muchos santos’. Es difícil imaginar un santo que no haya sido profundamente influenciado por la lectura espiritual no sólo antes de entregar su vida a la obra de Dios en la tierra, sino continuando la lectura espiritual como parte integral de su vida diaria hasta el día de su muerte.

Hay que empezar a leer la Biblia hoy mismo. El Catecismo de la Iglesia Católica en el numero 2654 señala: ‘Buscad leyendo, y encontraréis meditando; llamad orando, y se os abrirá por la contemplación’, Hay que leer buscando lo que Dios quiere decirnos, cada cita, cada texto, cada versículo de la Biblia tiene algo que decirte, para encontrarlo hay que meditar y reflexionar cada palabra, despacio, sin prisa, repasando lo leído para comprender cada vez mas y mejor.

PASO 3. MEDITAR’No se aparte el libro de esta Ley de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en tus empresas’ Jos 1,8. Hay que meditar a que se refiere la Palabra de Dios en relación conmigo, ya que la Palabra de Dios tiene la cualidad de interpretar mi propia vida a través de un personaje, una palabra, un ejemplo.

Hay que meditar ¿Qué me dice la Palabra de Dios?, ¿Que quiere que cambie o que haga en mi vida? Después de leer, conviene hacer la reflexión acerca de lo que dice el texto. Sobre los valores eternos del texto. Mientras que en la lectura asumo de lo que trata el texto, y que paso en ese tiempo; ahora me planteo la pregunta: ¿Qué me dice a mí? ¿Qué mensaje referido al aquí y ahora, propone este pasaje con la autoridad que le da el ser Palabra del Dios vivo? La Palabra de Dios esta llena de sabiduría y de enseñanzas útiles para todo hombre de cualquier tiempo, es universal.

La Palabra de Dios perdura eternamente y es valida para cualquier persona. La Palabra de Dios, tiene que meditarse para entenderse verdaderamente, aun un libro de matemáticas requiere reflexión para ser comprendido; ¡Con cuanta más razón la Palabra de Dios requerirá de meditación reverente y confiada!Desde una lectura de la Escritura se puede conocer la voz de Dios para nuestro tiempo.

Los problemas actuales, al ser contrastados con la enseñanza de la Palabra de Dios, reciben nueva luz. La Biblia sirve para iluminar la acción de los cristianos. La Biblia debe ser la inspiración frecuente de nuestra meditación para mejorar nuestra vida y el texto principal para nuestra propia evangelización.

PASO 4. ORAR’orad al mismo tiempo también por nosotros para que Dios nos abra una puerta a la Palabra, y podamos anunciar el Misterio de Cristo’ Col 4,3. Hay que entrar en oración con Dios para que Él nos hable y revele lo que no hemos captado para nuestra vida; nos perdone y nos ame, nos sane y renueve, nos anime y fortalezca, y entre en nuestro corazón.

Una buena meditación lleva a la oración, es la continuación de una reflexión que me lleva a pensar: ¿Que valores me faltan?, ¿En qué estoy fallando?, ¿A que me invita el texto?. Esto logra como consecuencia, introducirnos en un ambiente de oración, para pedirle a nuestro Señor y creador que arregle esta débil creación y nos transforme.

En la oración debemos pedir al Señor que por su gran amor nos perdone nuestros pecados, nos fortalezca para no volver a caer, renueve nuestro corazón y por su infinita misericordia nos levante para seguir. También debemos agradecerle por nunca abandonarnos y siempre volvernos a llamar para estar a su lado.

Hay muchas cosas por las que debemos dar gracias: la vida, el amor que Dios nos tiene, nuestros seres queridos (familia, pareja, amigos), el trabajo, el tener nuestro cuerpo completo, nuestras virtudes y capacidades, etc. Este es el momento adecuado para hablar con Dios, recuerda que Él te escucha siempre y sabe lo que necesitas; pero debes pedirlo como hijo necesitado de la ayuda amorosa del Padre: ‘No temas, Daniel, porque desde el primer día en que tu intentaste de corazón comprender y te humillaste delante de tu Dios, fueron oídas tus palabras’ Dn 10,12.

  1. Ábrele tu corazón al Señor totalmente al estar en oración, humíllate delante de Él.
  2. Tu oración sea como la del publicano que se reconoció pecador y necesitado, y pidió a Dios que lo ayudara; y no como la del fariseo que se creía bueno y perfecto.
  3. Si la Oración se hace sinceramente, entregada, con fe y confianza en Dios y en su voluntad, y humildemente se tendrá en este momento una verdadera experiencia de Dios, un encuentro vivo con Cristo que es la Palabra de Dios que nos habla.
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Con una lectura espiritual de la Sagrada Escritura tenemos acceso a Jesús y penetramos el misterio de su intimidad. El Espíritu Santo hace presente a Jesús en su verdad salvífica, a través de la oración para que nosotros nos encontremos con Él y lo escuchemos.

La lectura en oración y la comprensión de la Palabra de Dios conducen necesariamente al amor, a la conversión, llaman al cambio de vida e invitan a dar testimonio en el mundo. Notas

Este proceso nos lleva a escuchar la voz de Dios para nuestro tiempo. Y es una voz de liberación de toda esclavitud desde su raíz, el pecado. No hay amor si no se traduce en actos y realizaciones de la vida diaria, en actitudes y compromisos concretos.

El hombre creyente al contrastar la enseñanza del Evangelio con los problemas que surgen de la vida de la sociedad, tiende a asumir compromisos para extender el reinado de Dios y hacer que llegue a todos los hombres la salvación y la civilización del amor. Desde una vida cristiana auténtica, en unión con la doctrina de la Iglesia, se da una lectura muy profunda de la Escritura y una experiencia del Dios cristiano.¡No leemos la Sagrada Escritura para conseguir la fuerza que nos permita realizar lo que hemos decidido! Más bien leemos y meditamos para que broten las debidas decisiones y para que la fuerza del Espíritu nos ayude a ponerlas en práctica.

No se trata, como muchas veces pensamos, de orar más para obrar mejor, sino de orar más para comprender lo que debo hacer y para poder hacerlo a partir de una opción interior. El interés por la Escritura y el reconocimiento de su valor es un signo de que el Espíritu Santo anima nuestra vida.

  • A través de este signo de los tiempos, hemos de descubrir a dónde quiere conducirnos el Señor.
  • Leer la Palabra de Dios espiritualmente podrá darnos la fuerza para hacer viva esa Palabra mediante nuestro testimonio.La consecuencia del encuentro vivo con la Palabra es el anuncio de Jesucristo.
  • La mujer samaritana, después de su encuentro con Jesús, corre al encuentro de los suyos llamándolos para que vengan a ver aquel le ha dicho la verdad (Jn 4, 29).

Ellos, al encontrarse con Jesús, dirán que creen en él porque al oírlo han descubierto que es el salvador (Jn 4, 42). Quién se ha encontrado con el Salvador ya no puede estar quieto y hace suyas la palabra de Pablo: ‘¡ay de mí si no predicara el Evangelio!’ (1 Cor 9,16).S.S.

¿Por qué tenemos que leer?

Beneficios de la lectura: Mejora el lenguaje. Fortalece la concentración. Alimenta la imaginación.

¿Por qué es importante estudiar la Palabra de Dios?

El estudio de las Escrituras puede ayudarnos a conocer a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo, darnos poder para resistir la tentación y fortalecernos en nuestras tribulaciones.

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