En Que Parte De La Biblia Habla Del Perdon?

En Que Parte De La Biblia Habla Del Perdon
Para ser perdonados, debemos perdonar. – En vista de que el perdón es un requisito absoluto para lograr la vida eterna, el hombre naturalmente reflexiona: ¿Cuál es la mejor manera de obtener ese perdón? Uno de los muchos factores fundamentales se destaca de inmediato como indispensable: Uno debe perdonar para ser perdonado 3,

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; ‘mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas’ (Mateo 6:14–15). ¿Difícil de hacer? Claro que sí. El Señor nunca prometió un camino fácil, ni un Evangelio simple, ni normas ni principios rebajados.

El precio es elevado, pero lo que se obtiene a cambio vale la pena. El Señor mismo ofreció la otra mejilla; soportó sin reproche que lo abofetearan y lo azotaran; sufrió toda indignidad y, sin embargo, no dejó escapar una palabra de condenación. Y la pregunta que nos hace a todos nosotros es: ‘Por lo tanto, ¿qué clase de hombres habéis de ser?’ Y la respuesta que nos da: ‘En verdad os digo, aun como yo soy’ (3 Nefi 27:27) 4,

¿Qué dice Lucas 7 47?

1 Y después que Jesús acabó todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaúm.2 Y el siervo de un centurión, a quien este tenía en gran estima, estaba enfermo y a punto de morir.3 Y cuando oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo.4 Y acercándose ellos a Jesús, le rogaron con diligencia, diciéndole: Es digno de que le concedas esto, 5 porque ama a nuestra nación, y él nos edificó una sinagoga.6 Y Jesús fue con ellos.

Pero cuando ya no estaban muy lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te incomodes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo; 7 por lo cual, ni aun me tuve por digno de ir a ti; pero di la palabra, y mi siervo será sano.8 Pues también yo soy hombre puesto bajo autoridad y tengo soldados bajo mis órdenes.

Y digo a este: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.9 Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.10 Y al volver a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.11 Y aconteció después que él fue a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos y una gran multitud.12 Y cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que sacaban a un difunto, unigénito de su madre, que era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.13 Y cuando el Señor la vio, a se compadeció de ella y le dijo: No llores.14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron.

  1. Y dijo: Joven, a ti te digo, ¡levántate! 15 Entonces se incorporó el que había a muerto y comenzó a hablar.
  2. Y Jesús se lo entregó a su madre.16 Y todos tuvieron miedo y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran a profeta se ha levantado entre nosotros, y: Dios ha b visitado a su pueblo.17 Y se extendió la fama de él por toda Judea y por toda la región de alrededor.18 Y los discípulos de a Juan le dieron las nuevas de todas estas cosas; y llamó Juan a dos de sus discípulos, 19 y los envió a Jesús para preguntarle: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 20 Y cuando los hombres vinieron a él, le dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti para preguntarte: ¿Eres tú aquel que había de venir, o esperaremos a otro? 21 Y en esa misma hora sanó a muchos de enfermedades, y de plagas y de espíritus malos; y a muchos ciegos les dio la vista.22 Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, dad las nuevas a Juan de a lo que habéis visto y oído: que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, b los muertos son resucitados, y que a los pobres es anunciado el evangelio; 23 y bienaventurado es el que no a halle tropiezo en mí.24 Y cuando se fueron los mensajeros de Juan, Jesús comenzó a hablar de Juan a la gente: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña que es agitada por el viento? 25 Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas? He aquí, los que llevan vestidura preciosa y viven en deleites están en los palacios de los reyes.26 Mas, ¿qué salisteis a ver? ¿A un profeta? Sí, os digo, y más que profeta.27 Este es de quien está escrito: He aquí, envío mi mensajero delante de tu faz, el que preparará tu camino delante de ti.28 Porque os digo que, entre los nacidos de mujer, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es mayor que él.29 Y todo el pueblo y los publicanos, al oírle, justificaron a Dios, bautizándose con el a bautismo de Juan.30 Pero los fariseos y los intérpretes de la ley desecharon el consejo de Dios para sí mismos, no siendo a bautizados por Juan.31 Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé a los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? 32 Semejantes son a los muchachos que se sientan en la plaza y se dan voces los unos a los otros, y dicen: Os tocamos la flauta, y no bailasteis; os entonamos canciones de duelo, y no llorasteis.33 Porque ha venido Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y decís: Demonio tiene.34 Ha venido el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: He aquí un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.35 Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos.36 Y le rogó uno de los fariseos que comiese con él.

Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa.37 Y he aquí una mujer que había sido pecadora en la ciudad, cuando supo que Jesús estaba a la mesa en casa de aquel fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume, 38 y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con los cabellos de su cabeza, y besaba sus pies y los ungía con el perfume.39 Y cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Si este fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que lo toca, porque es pecadora.40 Entonces, respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte.

¿Cuántas veces en la Biblia habla del perdón?

¿Cuántas veces tengo que perdonar? – Opinión – Noticias, última hora, vídeos y fotos de Opinión S eñor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?’ A lo que le contestó Cristo: ‘No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete’ (Mt 18, 21-22).

  1. La enseñanza judía era que uno debía perdonar a su prójimo tres veces.
  2. Un maestro judío enseñaba que ‘El que pide perdón a su prójimo no debe repetirlo más de tres veces’; otro enseñaba: ‘Si uno comete una ofensa una vez, se le perdona.
  3. Si comete una ofensa una segunda vez, se le perdona.
  4. Si uno comete una ofensa una tercera vez, se le perdona.
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Pero la cuarta vez, ya no se le perdona’. Sobre esta base entonces vemos a Pedro muy animado y seguro de sí mismo, planteando a Cristo un estándar nuevo en su pensamiento sobre el perdón. Es como si le estuviera diciendo, ‘Señor los maestros enseñan que hay que perdonar tres veces, pero yo tengo una enseñanza nueva que puede cambiar al mundo y hacerlo mucho más compasivo A partir de hoy, voy a perdonar siete veces al que me cause algún daño’.

A simple vista parecería algo tremendo y digno de imitar. Quizás a los ojos de los demás discípulos el desafío de Pedro era heroico. Y quizás para nosotros mismos a día de hoy. Sin embargo, Jesús elevó el desafió no a un número determinado de veces, sino al nivel del perdón de Dios. ¡Pero claro! Esto es lo que dice la religión.

Pero la realidad nos enseña que eso no es viable. Pues bien. Para que vean que la fe hunde sus raíces en la naturaleza humana, me apoyo en la celebérrima psicóloga Mª Jesús Álava Reyes, para ver los frutos del perdón para con el prójimo y para con nosotros mismos.

El perdón a nosotros mismos, según apunta esta experta en Psicología clínica, nos proporcionará el equilibrio que tanto necesitamos. Y el perdón a los demás nos liberará de la tensión y del desgaste que provoca el resentimiento. Aprender a perdonarnos es aprender a vivir. La vida sin perdón es el fracaso del ser humano.

Perdonarnos nos hace más seguros. El fracaso llega cuando no somos capaces de perdonarnos por aquellas cosas que podríamos haber hecho mejor. Si nos perdonarnos por las decisiones que tomamos en el pasado y dejamos de sentirnos culpables por las difíciles situaciones que vivimos en el presente, tendremos fuerzas para rectificar hoy lo que hicimos ayer.

  • El pasado no lo podemos cambiar, pero el presente sí que depende de nuestra voluntad.
  • Hoy, erróneamente, mucha gente piensa que solo triunfan los insensibles y los egoístas, y, por ello, han decidido anestesiar sus emociones.
  • Y no es así.
  • El perdón nos devuelve la paz y la tranquilidad.
  • Debemos ser indulgentes con nuestros errores; especialmente, cuando no ha habido maldad ni egoísmo, cuando no hemos querido engañar ni abusar de nadie, cuando inmediatamente hemos reaccionado y hemos intentado reparar el daño causado.

Pero sobre todo, debemos perdonar a los demás, no por hacerles un favor, sino para desterrar su influencia sobre de nuestra vida. : ¿Cuántas veces tengo que perdonar? – Opinión – Noticias, última hora, vídeos y fotos de Opinión

¿Qué dice Mateo 6 14?

1 a Mirad que no deis vuestra b limosna delante de los hombres para ser vistos por ellos; de otra manera, no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los a hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser b alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te a recompensará en público.5 Y cuando ores, no seas como los a hipócritas, porque a ellos les gusta el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.6 Mas tú, cuando a ores, entra en tu aposento, y cerrada tu puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que b ve en lo secreto, te recompensará en público.7 Y al orar, a no uséis vanas repeticiones, como los b gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre a sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis.9 Vosotros, pues, a oraréis así: b Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu c nombre,10 Venga tu a reino,

Hágase tu b voluntad, como en el cielo, así también en la tierra.11 Danos hoy el pan nuestro de cada día.12 Y perdónanos nuestras a deudas, como también nosotros b perdonamos a nuestros deudores.13 a Y no nos b metas en c tentación, d mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder y la e gloria, por todos los siglos.

Amén.14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre Celestial.15 Pero si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.16 Y cuando a ayunéis, no pongáis un semblante como los hipócritas, porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya b tienen su recompensa.17 Mas tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te a recompensará en público.19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones a minan y b hurtan ; 20 sino haceos a tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.22 La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu a ojo es b sincero, todo tu cuerpo estará c lleno de luz; 23 mas si tu ojo es malo, todo tu cuerpo será a tenebroso,

Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuán grandes no serán esas tinieblas? 24 Ninguno puede a servir a dos señores, porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se apegará al uno y menospreciará al otro; no podéis servir a Dios y a las riquezas.25 a Por tanto os digo: No os b afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir.

¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan ni juntan en alfolíes; y vuestro Padre Celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas? 27 Mas, ¿quién de vosotros podrá, afanándose, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? a Considerad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan; 29 mas os digo que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.30 Y si la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, Dios la viste así, ¿ a no hará mucho más a vosotros, hombres de poca b fe ? 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos o con qué nos cubriremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre Celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.33 a Mas b buscad primeramente el c reino de Dios y su d justicia, y todas estas e cosas os serán f añadidas,34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su propio afán.

¿Qué dijo Dios sobre el perdón?

El perdonar a otros no es optativo para los cristianos; es una orden. En Mateo 6:12, Jesús nos enseñó a orar, ‘Perdóna nuestras deudas como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores’. Él dejó claro que la oferta de perdón de Dios es inseparable de nuestra disposición a perdonar a los demás. ¿Por lo tanto, cuál es la naturaleza de este vínculo?

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¿Cómo pedir perdón desde el corazón?

5) Que sea de verdad – Para pedir perdón de forma eficaz es necesario ser consciente de que se ha hecho un daño importante al otro. Hay que ponerse en su lugar e intentar sentir el dolor que está sintiendo la persona dañada. Si tus disculpas no son sinceras, no servirá de nada.

¿Qué pasa con el que no perdona?

Las consecuencias de no saber perdonar – Cuando albergamos rencor y resentimiento causado por hechos que ocurrieron en el pasado y rumiamos esos hechos recordándolos es como si en nuestro cerebro siguiera actualizando todo el dolor sufrido. Además, las consecuencias de no saber perdonar no sólo son a nivel emocional, sino que la rabia también nos afecta a nivel físico.

¿Qué dice Romanos 15 14?

1 Así que, los que somos más firmes debemos a sobrellevar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos.2 Cada uno de nosotros agrade a su a prójimo en lo que es bueno, para edificación.3 Porque ni aun Cristo se agradó a sí mismo; antes bien, como está escrito: Los a vituperios de los que te vituperaban, cayeron sobre mí.4 Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra a enseñanza se escribieron, a fin de que por la b paciencia y por la consolación de las Escrituras, tengamos c esperanza,5 Pero el Dios de la paciencia y de la consolación os dé entre vosotros que seáis a unánimes según Cristo Jesús, 6 para que unánimes, a una voz, glorifiquéis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.7 Por tanto, aceptaos los unos a los otros, como también Cristo nos aceptó, para gloria de Dios.8 Digo, pues, que Cristo Jesús vino a ser siervo de la circuncisión para mostrar la verdad de Dios, para a confirmar las b promesas hechas a los padres, 9 y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su a misericordia, como está escrito: Por tanto, yo te b confesaré entre los gentiles, y cantaré a tu nombre.10 Y otra vez dice: Alegraos, a gentiles, con su pueblo.11 Y otra vez: Alabad al Señor, todos los gentiles; y magnificadle, todos los pueblos.12 Y otra vez, dice Isaías: Habrá una raíz de a Isaí, y el que se levantará a regir a los gentiles; los gentiles pondrán su esperanza en él.13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo.14 Y estoy seguro de vosotros, hermanos míos, que aun vosotros mismos estáis llenos de bondad, colmados de todo a conocimiento, de tal manera que podéis b amonestaros los unos a los otros.15 Pero os he escrito, hermanos, en parte osadamente, como para haceros recordar por la a gracia que de Dios me es dada, 16 para ser a ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que la b ofrenda de los gentiles sea agradable, c santificada por el Espíritu Santo.17 Tengo, pues, de qué a gloriarme en Cristo Jesús en lo que se refiere a Dios.18 Porque no osaría hablar de nada que Cristo no haya hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras, 19 con el poder de a milagros y prodigios, por el poder del Espíritu de Dios; de manera que desde Jerusalén, y por los alrededores hasta Ilírico, todo lo he llenado del evangelio de Cristo.20 Y de esta manera me esforcé por predicar el evangelio, no donde antes Cristo fue nombrado, para no edificar sobre a fundamento ajeno, 21 sino, como está escrito: Aquellos a los que nunca les fue anunciado acerca de él, verán; y los que nunca han oído, entenderán.22 Por lo cual me he visto impedido muchas veces de ir a vosotros.23 Pero ahora, no teniendo más a lugar en estas regiones, y deseando ir a vosotros desde hace muchos años, 24 cuando vaya a España, iré a vosotros, porque espero veros al pasar, y ser encaminado allá por vosotros, después de haber gozado con vosotros.25 Mas ahora voy a Jerusalén para ministrar a los santos.26 Porque Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una a colecta para los pobres que hay entre los santos que están en Jerusalén.27 Porque les pareció bueno, y son deudores a ellos; porque si los gentiles han sido hechos participantes de sus bienes espirituales, a deben también ellos servirles en b los bienes materiales.28 Así que, cuando haya concluido esto, y les haya entregado a este fruto, pasaré a visitaros rumbo a España.29 Y sé que cuando vaya a vosotros, llegaré con la abundancia de la bendición del evangelio de Cristo.30 Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios, 31 para que sea librado de a los rebeldes que están en Judea, y que la ofrenda de mi servicio a los santos de Jerusalén sea acepta; 32 para que con gozo llegue a vosotros por la voluntad de Dios, y que halle descanso juntamente con vosotros.33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros.

¿Qué dice Hebreos 4 16?

16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la a gracia, para alcanzar misericordia, y hallar gracia para el oportuno socorro.

¿Qué dice Mateo 18 21?

1 En aquel tiempo se acercaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién es el mayor en el reino de los cielos? 2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos, 3 y dijo: De cierto os digo que a si no os volvéis y os hacéis como b niños, no entraréis en el reino de los cielos.4 Así que, cualquiera que se a humille como este niño, ese es el mayor en el reino de los cielos.5 Y cualquiera que reciba en mi nombre a un niño como este, a mí me recibe.6 Y cualquiera que a haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno y que se le hundiese en lo profundo del mar.7 ¡Ay del mundo por los tropiezos! Porque es necesario que vengan tropiezos, pero, ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo! 8 Por tanto, si tu mano o tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo y échalo de ti; mejor te es entrar en la vida cojo o manco que, teniendo dos manos o dos pies, ser echado al fuego eterno.9 Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo y échalo de ti; mejor te es entrar con un solo ojo en la vida que, teniendo dos ojos, ser echado al infierno de a fuego,10 Mirad que no tengáis en poco a alguno de estos a pequeños, porque os digo que sus ángeles en los cielos ven siempre la faz de mi Padre que está en los cielos.11 Porque el a Hijo del Hombre ha venido para b salvar lo que se había c perdido,12 ¿Qué os parece? Si tiene algún hombre cien a ovejas y se descarría una de ellas, ¿no irá por los montes, dejando las noventa y nueve, a buscar la que se ha descarriado? 13 Y si acontece que la halla, de cierto os digo que más se regocija por aquella que por las noventa y nueve que no se descarriaron.14 Así que, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos que a se pierda uno de estos pequeños.15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y a repréndele entre tú y él solos; si te escucha, has ganado a tu hermano.16 Pero si no te escucha, toma aun contigo a uno o a dos, para que por boca de dos o de tres a testigos conste toda palabra.17 Y si no los escucha a ellos, dilo a la iglesia; y si no escucha a la iglesia, tenle por pagano y publicano.18 De cierto os digo que todo lo que a atéis en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra será desatado en el cielo.19 Otra vez os digo que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que a pidan, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.20 Porque donde están dos o tres a congregados en mi nombre, allí estoy yo b en medio de ellos.21 Entonces Pedro, acercándose a él, dijo: Señor, ¿cuántas veces a perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.23 Por lo cual, el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso a hacer cuentas con sus siervos.24 Y cuando comenzó a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.25 Mas como este no podía pagar, mandó su señor venderlo a él, y a su mujer e hijos, con todo lo que tenía, para que se le pagase.26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.27 El señor, movido a misericordia por aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos que le debía a cien denarios ; y tomándole del cuello, le ahogaba, diciendo: ¡Págame lo que me debes! 29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.30 Mas él no quiso, sino que fue y lo echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.31 Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y declararon a su señor todo lo que había pasado.32 Entonces llamándole su señor, le dijo: ¡Siervo malvado! Toda aquella a deuda te perdoné, porque me rogaste.33 ¿No debías tú también haber tenido a misericordia de tu consiervo, así como yo tuve b misericordia de ti? 34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos hasta que pagase todo lo que le debía.35 Así también hará con vosotros mi Padre Celestial, si no perdona de corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

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¿Donde dice en la Biblia perdonar 70 veces 7?

Mateo 18, 21-35: Hasta setenta veces siete En Que Parte De La Biblia Habla Del Perdon + Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 18, 21-35 Se acercó Pedro y dijo a Jesús: ‘Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?’ Jesús le respondió: ‘No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

  • Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
  • Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
  • Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
  • El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Dame un plazo y te pagaré todo».

El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda. Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: «Págame lo que me debes». El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: «Dame un plazo y te pagaré la deuda».

Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: » ¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de ti?» E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.

Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos’. Palabra del Señor.

¿Cuál es el mensaje de Juan 20 19 23?

A partir del comentario bíblico de Jn 20, 19 – 23 se presenta la posibilidad de crecer en ámbitos pastorales y comunitarios con personas sanadas, en paz, bajo el impulso del Espíritu Santo que conduzca a fortalecer las relaciones con el perdón y la misión.

¿Qué es una mujer pecadora?

Una mujer que no se comportaba conforme a estos códigos sociales era juzgada como una mujer que había perdido la vergüenza. Es decir, una persona transgresora de las normas sociales que se concebían sagradas y, por lo tanto, una pecadora -desvergonzada.

¿Que nos enseña Lucas 9 46 48?

El servicio humilde (Lucas 9:46-50; 14:7-11; 22:24-30) | Comentario Bíblico Jesús declara que el liderazgo requiere servir humildemente a otros, como vemos en los siguientes tres pasajes adicionales. En el primero (Lc 9:46–50), los discípulos de Jesús comienzan a discutir acerca de quién sería el mayor entre ellos.

  • Jesús responde que el mayor es el que se convierte en un niño en Su nombre.
  • El que es más pequeño entre todos vosotros, ése es grande’.
  • Note que el modelo no es el niño, sino la persona que se hace como un niño.
  • Servir a los que todos consideran como indignos de su tiempo es lo que hace que un líder sea grande.

El segundo pasaje (Lc 14:7–11) es la respuesta de Jesús al orden social que se ve en un banquete, lo cual no solo es una pérdida de tiempo, dice Jesús, sino que de hecho es contraproducente. ‘Todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille será ensalzado’.

  • Aplicado al liderazgo, esto significa que si usted trata de llevarse crédito por todo, las personas querrán dejar de seguirlo o se distraerán de su trabajo por tratar de hacer que usted se vea mal.
  • Pero si les da el crédito a los demás, las personas querrán seguirlo y eso llevará al verdadero reconocimiento.

El tercer pasaje (Lc 22:24–30) regresa a la cuestión de quién es el mayor de los discípulos. Esta vez Jesús se toma a Sí mismo como el modelo de liderazgo por medio del servicio. ‘Entre vosotros Yo soy como el que sirve’. En las tres historias, los conceptos de servicio y humildad están unidos.

¿Cuál es el mensaje de Lucas 7 36 50?

El amor de Dios borra y purifica todo lo malo que pueda socavar la bondad en nosotros. Si así lo sentimos, miraremos a los demás con los ojos de Jesús, incluso a los pecadores. Y nos sorprenderemos de cuantas cosas buenas habitan en el corazón de la gente; como la gratitud de la mujer pecadora.

¿Qué dijo Jesús en Lucas 7 50?

—Tu fe te ha salvado — dijo Jesús a la mujer—; vete en paz.

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