Que Dice La Biblia De Mostrar El Cuerpo?

Que Dice La Biblia De Mostrar El Cuerpo
La enseñanza de la Biblia sobre mostrar el cuerpo. – En la actualidad es algo muy común que la gente desee vestir deshonesto o que muestre su cuerpo de forma deliberada. Esto lo podemos ver en muchas personas que tiene una condición o apariencia física atractiva.

Que enseña la Biblia sobre esta acción de mostrar el cuerpo. Pues tenemos un pasaje bíblico que nos dice todo lo que deberías de saber y es el siguiente: Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos, 1 Timoteo 2:9 Es claro que el pasaje bíblico habla sobre la vestimenta.

Por otro lado, podemos notar que se refiere directamente a las mujeres. Entonces, ¿Esto aplica sólo para ellas? Pues no, debemos de entender el contexto del versículo. El apóstol Pablo escribe esa instrucción al pastor Timoteo en relación a los requisitos para la adoración a Dios.

Pablo destaca esta instrucción para las mujeres porque en la ciudad de Efeso en donde pastoreaba Timoteo había un gran problema con la vestimenta, en particular con las mujeres. Las vestimentas eran muy ostentosas, saturadas de adornos de oro y como si fuera poco eran muy sexualizadas. El apostól Pablo brinda esta orientación a las mujeres porque eran las que tenían ese problema con la vestimenta.

Pero eso no significa que únicamente aplique para las mujeres. Esta instrucción aplica tanto para mujeres como para hombres. El pasaje en sí, nos dice que debemos de vestir con pudor, modestia y decoro. Pero esto, ¿Qué implica exactamente? Vestir con pudor, modestia y decoro significa: « El uso de la ropa de nuestro propio sexo biológico, ropa que sea decente, que no exponga nuestro cuerpo y que no incite a deseos sexuales «.

¿Qué dice la Biblia de enseñar el cuerpo?

Nuestro cuerpo es un templo de Dios – Una de las grandes bendiciones que recibimos cuando vinimos a la tierra es la de un cuerpo físico. Para llegar a ser como nuestro Padre Celestial necesitamos un cuerpo físico; nuestros cuerpos son tan importantes que el Señor los llamó templos de Dios (véase 1 Corintios 3:16–17 ; 6:19–20 ).

  • Nuestro cuerpo es santo.
  • Debido a que nuestro cuerpo es importante, nuestro Padre Celestial desea que lo cuidemos bien.
  • Él sabe que podemos ser más felices y mejores personas si gozamos de una buena salud.
  • El Espíritu Santo puede estar con nosotros si nuestro cuerpo y nuestra mente están limpios.
  • Nuestro Padre sabe que nos enfrentamos a la tentación de tratar a nuestro cuerpo imprudentemente o de poner dentro de él substancias nocivas; por esa razón, Él nos ha dicho qué es lo bueno y lo malo para nuestra salud.

La mayor parte de la información que Dios nos ha dado concerniente a la buena salud se encuentra registrada en Doctrina y Convenios 89, A esta revelación se le llama la Palabra de Sabiduría. Para ser dignos de entrar al templo, debemos obedecer la Palabra de Sabiduría; si no lo hacemos, el Espíritu del Señor se retira de nosotros.

¿Qué dice la Biblia acerca de la desnudez?

(18,14). O: ‘Si un hombre se acuesta con la mujer de su padre, ha descubierto la desnudez de su padre’ (20, 11). O también: ‘Un hombre ha descubierto la desnudez de su hermano, si se casa con la mujer de él’ (20,21). En todos los casos, ‘la desnudez ‘ de un hombre es su esposa.

¿Qué significa la desnudez en el mundo espiritual?

Desnudez espiritual Antes de que pecaran, ‘estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban’ (Gn.2:25). Más adelante, Adán declaró: ‘tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí’ (Gn.3:10). Por haber escuchado a la serpiente (Gn.3:17), ambos se sintieron expuestos y avergonzados.

Tenían miedo de Yahweh Elōhîm, ¿Qué significa la desnudez antes y después de su rebelión? En el sentido más llano y simple, significa no llevar nada puesto. Adán y Eva no llevaron ropa hasta después de haber pecado. Una segunda acepción consiste en su vulnerabilidad, pero en un sentido positivo. Por sí mismos, ellos eran dependientes e impotentes en el Edén.

Eran totalmente indefensos, pero estaban a salvo con Dios. Eran pobres, pero gozaban de todos los cuidados en plenitud. No tenían nada, pero eran dueños de todo (2 Co.6:10). Su abundancia era producto de la bendición divina y del llamado que entrañaba su pacto con Dios, es decir, verdaderamente era solo por gracia.

Su postura delante de Yahweh Elōhîm evidenciaba humildad y una esperanza expectante, como escribió el salmista: ‘Nuestros ojos están puestos en ti, Señor y Dios nuestro, como los ojos de los siervos y las siervas que miran atentos a sus amos y sus amas; ¡esperamos que nos muestres tu bondad!’ (Sal.123:2).

Sin embargo, cuando escucharon a la serpiente, se volvieron idólatras. Conspiraron con el antidios diabólico. Adán y Eva actuaron en desobediencia al pacto y esto trajo aparejado un tercer tipo de desnudez, que deja ver un cambio de condición indeseado, producto del juicio divino (ver Dt.28).

  • En este sentido, la desnudez redunda en alienación en la relación con Dios, con uno mismo y con la creación.
  • Después de que la primera pareja se rebeló, por ejemplo, las disputas deterioraron el vínculo matrimonial entre Adán y Eva.
  • La ‘ayuda idónea’ que Dios había provisto a Adán se convirtió en su competencia o peón, al tiempo que Adán se convirtió en tirano.

La relación fructífera que solían tener con la creación quedó alterada para siempre. Se volvieron verdaderamente indefensos y vulnerables, impotentes (desnudos) ante la creación caída, la humanidad pecadora y un señor malvado. El Antiguo Testamento ilustra la desnudez en todas sus dimensiones y, en particular, en este tercer sentido, que es la apostasía espiritual.

  • La desnudez de este tipo consiste en la impotencia que nos abruma aquí ‘debajo del sol’ (Ec.1:9) o en el ‘presente siglo malo’ (Gá.1:4).
  • Es la antítesis del Edén en todo sentido: empobrecimiento económico y social, exilio espiritual y una identidad disfuncional.
  • Conlleva carecer de todas las cosas (Dt.28:48), estar ‘desnudos y descalzos’ (Is.20:4), ‘descalzo y semidesnudo’ (Mi.1:8) y verse ‘desnudos y avergonzados’ (Mi.1:11) en la propia deshonra (Is.47:3) y lujuria (Ez.23:29).

La desnudez se expresa en términos de adulterio espiritual (Os.2:3) o de prostitución (Mi.1:7). Por ejemplo, Dios dice a Israel: ‘fuiste en pos de las naciones para prostituirte con ellas, y para contaminarte con sus ídolos’ (Ez.23:30). Irónicamente, la respuesta de Dios solía ser entregarlos a aun más pecado, desnudez y vergüenza para que todos lo vieran (Ez.16:37).

  • Muy probablemente, cada uno de nosotros ha experimentado las formas positivas y negativas de desnudez espiritual.
  • La pobreza espiritual (la confianza y el contentamiento) —es decir, la forma positiva— es un fruto del Espíritu que debemos cultivar.
  • El adulterio espiritual (la idolatría) es un tipo de desnudez que necesitamos evitar con todas nuestras fuerzas y con la gracia del Señor.

‘Señor, examina y reconoce mi corazón: pon a prueba cada uno de mis pensamientos. Así verás si voy por mal camino, y me guiarás por el camino eterno.’ (Sal.139:23-24) Traducido por Micaela Ozores : Desnudez espiritual

¿Qué dice la Biblia sobre el cuerpo de la mujer?

La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. La esposa no tiene potestad de su propio cuerpo, sino el marido; e igualmente tampoco el marido tiene potestad de su propio cuerpo, sino la esposa.

¿Qué valor tiene nuestro cuerpo para Dios?

El cuerpo, un don sagrado El cuerpo, un don sagrado Consideremos nuestros cuerpos a la manera del Señor y no a la manera del mundo. Por Diane L. Spangler ¿Qué piensan de su cuerpo cuando se miran en el espejo? Si sienten una ola de pensamientos despreciativos, no son los únicos.

  1. Los estudios recientes muestran que aproximadamente el 63 por ciento de las mujeres y el 50 por ciento de los hombres de los Estados Unidos no están contentos con su cuerpo y lo miran de una manera negativa, estadísticas que se reflejan en la comunidad de los Santos de los Últimos Días.
  2. Al ejercer como psicóloga, he observado a mujeres talentosas, virtuosas que son Santos de los Últimos Días y que se menosprecian porque su cuerpo no se asemeja a los que ven en las películas o en las revistas.
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Muchas de ellas dicen que no valen nada a menos que se vean bien. Otros clientes han sido tan corrompidos por la pornografía, que ven al cuerpo como un objeto para ser consumido y para sacar provecho. Muchos se sienten finalmente engañados, atrapados y degradados ellos mismos, ya que junto con la pérdida del respeto por el cuerpo y por los demás, se pierde inevitablemente el respeto por uno mismo.

El mundo nos enseña que la apariencia física determina el atractivo y el valor individuales. Cuanto más ‘ideal’ sea el tipo de cuerpo de una persona, mayor es su valor y mayores posibilidades tiene de vivir una vida feliz y realizada. Muchas veces se critica a las personas que no tienen el cuerpo ideal o nadie les hace caso, mientras que a aquellas con cuerpos ideales se las busca, se les tiene envidia o se les da autoridad.

¿Es ésta la forma en la que Dios desea que consideremos nuestro cuerpo? En las Escrituras Dios revela una perspectiva en cuanto al cuerpo, la cual es muy diferente a la del mundo. En las Escrituras y en otras revelaciones se ofrecen verdades incomparables acerca del cuerpo, que nos libran de las ideas del mundo y de las prácticas que nos agobian.

  1. Una verdad fundamental del Evangelio acerca del cuerpo es el principio de que el tener un cuerpo físico es un atributo divino: somos más como Dios con un cuerpo que sin él.
  2. Nuestra religión es virtualmente autónoma en la creencia de que Dios tiene un cuerpo tangible de carne y huesos, y que los nuestros fueron literalmente creados a Su imagen.

En la Perla de Gran Precio leemos que ‘a imagen de su propio cuerpo, varón y hembra los creó’ (véase Moisés 6:8–9). Para llegar a ser como Dios, se requiere obtener un cuerpo como Él lo tiene, y aprender a comprenderlo y a usarlo correctamente. A aquellos que escogieron no seguir a Dios en el estado preterrenal, se les negaron cuerpos mortales.

El profeta José Smith declaró que el no tener cuerpo es un castigo para Satanás. El cuerpo, entonces, es necesario para el progreso y para obtener una plenitud de gozo. El tener un cuerpo mortal indica que tomamos una decisión correcta en la existencia preterrenal. Inherentes al cuerpo mortal hay poderes y capacidades que nos permiten continuar nuestro progreso hacia la divinidad.

El cuerpo no es solamente una manera de transporte para la cabeza, ni tampoco una irritación carnal para el espíritu, como algunos creen. Sino más bien es un componente esencial y poderoso del alma, ya que ‘el espíritu y el cuerpo son el alma del hombre’ (D.

Y C.88:15). El privilegio de saber que Dios literalmente tiene un cuerpo, y que el cuerpo sigue progresando, nos da una posición de ventaja única gracias a la cual podemos comprender y disfrutar su enorme potencial. Una segunda verdad que las Escrituras nos ofrecen en cuanto al cuerpo es la de aclarar su naturaleza como un don sagrado de Dios.

Aunque en esta vida todos vamos a morir, gracias a la expiación de Jesucristo todos seremos resucitados y reunidos con nuestros cuerpos para siempre (véase 1 Corintios 15:22). En realidad, uno de los propósitos esenciales de la expiación de Cristo era el de darnos la oportunidad de vencer la muerte.

En un marcado contraste con la definición del mundo de un cuerpo ‘perfecto’ está nuestra creencia en un cuerpo perfeccionado —el cuerpo junto con el espíritu— que ha vencido tanto la muerte espiritual como la física. Un cuerpo perfecto, o perfeccionado, puede obtenerse finalmente sólo por medio de Jesucristo.

Las Escrituras nos advierten de no tratar livianamente las cosas sagradas y de tener cuidado de no tratar el cuerpo de una manera irrespetuosa. Alma pregunta: ‘¿Podéis resistir estas palabras? Sí, ¿podéis desechar estas cosas y hollar con los pies al Santo de Israel? Sí, ¿Podéis inflaros con el orgullo de vuestros corazones? Sí, ¿persistiréis aún en usar ropas costosas y en poner vuestros corazones en las vanidades del mundo? ‘Sí, ¿persistiréis en suponer que unos sois mejores que otros?’ (Alma 5:53–54).

Tales pasajes de las Escrituras nos enseñan cómo pensar en cuanto a nuestro cuerpo. Si no pensamos en otra cosa más que en manipularlo o adornarlo, ¿con qué propósito estamos utilizando nuestro don? Si no lo cuidamos debidamente, ¿hasta qué punto estamos limitando nuestro don? Si usamos nuestro cuerpo de una manera directamente opuesta a los mandamientos de Dios, ¿cuál será el propósito de ese don? En las Escrituras se recalca una pregunta pertinente: ‘¿en qué se beneficia el hombre a quien se le confiere un don, si no lo recibe?’ La sabia respuesta es: ‘He aquí, ni se regocija con lo que le es dado, ni se regocija en aquel que le dio la dádiva’ (D.

y C.88:33). El propósito del cuerpo es ayudarnos a aprender, a progresar, a prestar servicio y a glorificar al que nos dio ese don: Dios. Demasiadas veces, sin embargo, la gente equivocadamente supone que el cuerpo es para glorificarse a sí mismo. Cualquier forma de falta de respeto hacia nuestro cuerpo —exhibirlo, menospreciarlo, participar en un comportamiento inmoral o descuidarlo— constituye el rechazo del don.

  • En cambio, un Dios amoroso y sabio nos aconseja estar agradecidos por el cuerpo que tenemos y llegar a ser mayordomos prudentes de él.
  • El llegar a ser un mayordomo prudente y agradecido del cuerpo a menudo requiere renunciar a algo mundano para obtener algo celestial.
  • Para algunos, tal ofrenda quizás incluya dejar de aspirar a ser tan esbeltos como los modelos profesionales, mientras que para otros, quizás se trate de abandonar la costumbre de arreglarse por demás y de vestirse con ropa costosa o inmodesta.

Y habrá otros para los que tal vez sea renunciar a los placeres de corto plazo como comer de más, eludir el ejercicio adecuado, o mirar al cuerpo de los demás como objeto para gratificación propia. Al abandonar las prácticas mundanas, recibimos un gran beneficio espiritual.

El comprender y seguir la verdad en cuanto al cuerpo nos da libertad: libertad de la tiranía de la vanidad, de la moda, de la envidia, de la superficialidad, de la autocrítica, de las murmuraciones, de los efectos dañinos de comer demasiado o de no alimentarse bien, de la lujuria, de la pornografía, de la adicción a las drogas, de los tatuajes, y de una hueste de otras clases de cargas y opresiones mundanas.

El llegar a comprender el verdadero propósito del cuerpo aumenta nuestra habilidad de usar el albedrío, de progresar y de encontrar dicha. Otra verdad que se nos enseña en las Escrituras es que el cuerpo es un templo (véase 1 Corintios 6:19). Un templo no es solamente un lugar sagrado, sino que también irradia luz y verdad.

Cuando el Señor mandó al profeta Samuel para ungir al nuevo rey de entre los hijos de Isaí, Samuel vio a uno de los ocho hijos de Isaí llamado Eliab y supuso, basado en su apariencia física, que él debía ser ungido rey. Pero el Señor le dijo que se había equivocado y le aconsejó lo siguiente: ‘No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón’ (1 Samuel 16:7).

Al igual que Samuel, debemos aprender que el cuerpo y las personas no deben ser juzgados utilizando el criterio del mundo. El valor de una persona no depende de su apariencia. Lo que hace que un templo sea valioso es lo que nos permite aprender y actuar.

  • Muchos edificios son bellos por fuera, pero solamente dentro del templo se encuentran el esplendor y la magnificencia de las verdades y promesas eternas de Dios.
  • Igualmente, el valor del cuerpo es grande a la vista de Dios, pero ese valor reside en lo que nos permite aprender y hacer y en lo que emana de su interior.
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Debemos permitir que nuestros templos, o cuerpos, emitan la luz, el amor y la verdad de Cristo. Alma nos pregunta: ‘¿Habéis nacido espiritualmente de Dios? ¿Habéis recibido su imagen en vuestros rostros?’ (Alma 5:14). Tener en el rostro la imagen de Cristo que irradia verdad, caridad y esperanza constituye una belleza verdadera, belleza ante los ojos de la persona más importante: Dios.

  1. La verdadera belleza se basa en cómo y en quién es la persona.
  2. Tal belleza divina es algo que se siente y no que se ve, y no está limitada por la cultura, la edad, ni por otro criterio del mundo.
  3. Debido a que a Satanás se le negó un cuerpo mortal, él sabe muy bien lo valioso que es.
  4. Busca la manera de confundirnos y tentarnos para hacer mal uso del cuerpo e incluso de desperdiciarlo para que seamos miserables como él (véase 2 Nefi 2:27).

En todas las culturas, hay diferentes maneras de maltratar el cuerpo. Entre dichas influencias, el tratarlo de la manera debida requiere reflexión deliberada y esfuerzo. Si se encuentran preocupados con la apariencia de su propio cuerpo o del de los demás, o si tienen dificultad de sentirse a gusto con su cuerpo, pueden preguntar a Dios qué pueden hacer al respecto.

  • Si hacen esa pregunta con verdadera intención, la fortaleza y la ayuda que necesiten les será dada a través de las Escrituras, el Espíritu Santo u otros medios.
  • Nuestro Padre Celestial nos ayudará en las dificultades que enfrentemos con nuestro cuerpo mortal.
  • Él nos creó a nosotros y nuestro cuerpo y pronunció que todas las cosas que Él había creado eran buenas en gran manera (véase Moisés 2:31).

Si luchan con una dificultad muy grave y tienen un problema como anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, obesidad excesiva o adicción a las drogas, es posible que necesiten la ayuda profesional de un psicólogo o médico. Sin embargo, ya sean los problemas de naturaleza física, ideológica, emocional o de comportamiento, los medios más eficaces para vencerlos son tratar de entender que el cuerpo es sagrado y aceptar el alivio que esa comprensión produce.

Mientras que Satanás conspira para que estemos descontentos y faltemos al respeto a nuestro cuerpo y al de otras personas, Dios nos inspira para que tengamos otro punto de vista. Por medio de la Expiación, Jesucristo puede sanar nuestra mente y nuestro corazón en lo que se refiere al cuerpo, si así lo deseamos.

Al tratar nuestro cuerpo y el de los demás de una manera que concuerde con las Escrituras, la imagen que tenemos del cuerpo será transformada. Reconoceremos las ilusiones del mundo y estaremos liberados de las prácticas y opiniones mundanas. Tener fe en estos principios acerca del cuerpo contribuirá a nuestra salud física y mental.

  • Enseñen a sus hijos que Dios nos valora por quienes somos, y no por el aspecto que tengamos.
  • Ayuden a sus hijos a entender la diferencia entre la perspectiva que tiene el mundo del cuerpo y la perspectiva que tiene el Evangelio.
  • Si sus hijos critican la apariencia de otra persona, enséñenles que este comportamiento no concuerda con las enseñanzas del Evangelio.
  • Enseñen a sus hijos que Dios creó nuestro cuerpo para ayudarnos a progresar y llegar a ser como Él. Pídanles que digan lo que su cuerpo les permite aprender y hacer.
  • Enseñen a sus hijos que podemos demostrar a Dios que apreciamos nuestro cuerpo al cuidarlo y al utilizarlo de acuerdo con los propósitos por los que fue creado.

Notas

  1. Véase de AnnMarie Carroll y Diane L. Spangler, ‘A Comparison of Body Image Satisfaction among Latter-day Saint and Non–Latter-day Saint College-Age Students’, Journal of the Association of Mormon Counselors and Psychotherapists, otoño de 2001, págs.6–18.
  2. Véase Enseñanzas del Profeta José Smith, pág.217.

: El cuerpo, un don sagrado

¿Por qué el cuerpo es un regalo de Dios?

Por medio de este estudio, reconocerán que Dios les ha dado un cuerpo y que Él quiere que ese cuerpo sea templo, la casa del Espíritu Santo de Dios. Por lo tanto, es muy importante que aprendan a usarlo y cuidarlo de una manera honorable y digna.

¿Qué parte de la Biblia habla de los tatuajes?

¿Estaba tatuado Jesús? El carnaval brasileño ha revelado, con la exposición gozosa y sensual de la desnudez, que el país ha sido contagiado por la fiebre de los tatuajes, los cuales estos dias han aparecido aún más a la luz del sol. Lo que pocos tatuados conocen es que esa práctica tenía un origen sagrado, para conseguir un contacto con los dioses.

El homo sapiens, desde que empezó a enterrar sus muertos, está fascinado por el misterio del más allá. De ahí la costumbre de enterrar a los fallecidos con joyas y comida. El primer tatuaje en la piel que se conoce data de hace unos 5.000 años, cuando fue descubierto, en la frontera entre Italia y Austria, un pastor congelado que tenía unas marcas en la rodilla y en la espalda.

Hoy, las iglesias consideran los tatuajes como algo mundano que estaría prohibido en la Biblia. Sin embargo, un texto del libro del Apocalipsis podría indicar que hasta Jesús llevaba un tatuaje en su muslo. El gusto por los tatuajes ha empezado a preocupar en Brasil a las Iglesias evangélicas ya que en el texto en la Biblia de Levítico, 19, 28 se lee textualmente: ‘No haréis ningún rasguño en vuestro cuerpo por un muerto, ni en tu cuerpo imprimas ninguna marca’, lo que equivaldría a prohibir los tatuajes.

  • Sin embargo, ese texto lo que indica es que el pueblo de Israel, el primero en practicar una religión monoteísta, consideraba los tatuajes como una práctica de los paganos filisteos que los creyentes en el Dios único no debían imitar.
  • Los creyentes mejor conocedores de la Biblia han encontrado, sin embargo, un texto en el Libro del Apocalipsis, el capítulo 19, versículo 16, según el cual Jesús tendría un tatuaje en su pierna.

El texto, según traducción del original de la Biblia de Jerusalén, habla del caballero del Apocalipsis, el Cristo, que ‘lleva escrito un nombre en su manto y en su muslo: Rey de Reyes y Señor de los Señores’. De ser cierto, los creyentes se sentirían libres para usar tatuajes en su piel si el mismo Cristo lo usaba.

Varios teólogos evangelicos, expertos en estudios bíblicos, como Armando Taranto Neto y Carlos Augusto Vailatti, han salido al paso para explicar que puede tratarse de una traducción errónea del texto original griego que debería rezar así: ‘En el manto, es decir, sobre su nalga, tiene escrito el nombre’.

En ese caso el tatuaje estaría en el manto, a la altura de la pierna, y no en la piel de Jesús. Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites. Para defender esta traducción del texto original griego, algunos pastores evangélicos han desempolvado la edición crítica en cuatro volúmenes del exegeta inglés Henry Alford, la cual data de mediados del siglo XIX y que defiende que el segundo kai en el texto del Apocalipsis, que en griego significa ‘y’, sería un kai ‘exegético’, que podría significar también, ‘es decir’.

  • El tatuaje no estaría en el manto ‘y’ en el muslo de Cristo, sino ‘en el manto, es decir, a la altura del muslo’.
  • Otros recuerdan que el libro del Apocalipsis es una obra simbólica y no histórica y por tanto ese texto hay que leerlo en sentido figurado y no real, como el que su mirada ‘era de fuego’.

Algunos pastores evangélicos están buscando un punto intermedio. Se esfuerzan para no prohibirle los tatuajes a sus fieles como supuestamente pide la Biblia, porque equivaldría a perder muchos devotos: la fiebre de los tatuajes, sobre todo en los jóvenes, parece imparable.

  1. Así, en vez de prohibir los tatuajes están alertando a sus fieles a que, en vez de usar motivos mundanos o eróticos, prefieran temas evangélicos, como el de ‘Jesús salva’ o ‘Dios me lo dio’, frases que vemos también escritas en coches y camiones.
  2. Muchos pastores ignoran el origen sagrado de los tatuajes en la piel.
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Por ejemplo, en el antiguo Egipto, hace tres mil años, el tatuaje, que se hacía con agujas de oro, estaba permitido sólo a las sacerdotisas que en algunas momias aparecen tatuadas con temas relacionados con la diosa de la fertilidad. En la famosa momia de la sacerdotisa Amunet, hallada en Tebas, se puede observar un tatuaje en la zona pélvica baja.

  • De tener orígenes en lo sagrado, los tatuajes fueron perdiendo, a través de las culturas, esa caraterística para adquirir otros significados.
  • Entre los romanos se usaban también para indicar una jerarquía.
  • Se tatuaba a los esclavos para demostrar su pertenencia a su dueño.
  • Este aspecto negativo se recuperó en los tiempos modernos, durante el nazismo, cuando a los condenados a los campos de concentración se les marcaba en el brazo.

En Occidente, durante la Edad Media, los tatuajes fueron prohibidos y castigados por la Iglesia Católica que los permitía sólo a los soldados de las Cruzadas como método para reconocerles si morían en el campo de batalla. Hoy, tanto los católicos como los evangélicos empiezan a ser menos exigentes en la prohibición de los tatuajes, aunque ambas iglesias no quieren ni oir hablar del texto del Apocalipsis que dejaría entender que también Jesús estaba tatuado.

¿Qué dice Ezequiel 16 8?

8 Y pasé yo junto a ti y te miré, y he aquí que tu tiempo era tiempo de amores; y extendí mi manto sobre ti y cubrí tu desnudez; y te hice juramento y entré en a convenio contigo, dice Jehová el Señor, y fuiste mía.

¿Qué dice Apocalipsis 3 18?

Apocalipsis 3 1 escribe al ángel de la iglesia en Sardis: El que tiene los siete Espíritus de Dios y las siete dice esto: Yo conozco tus obras, que tienes nombre de que vives, pero estás,2 vigilante y fortalece las otras cosas que quedan y que están para morir, porque no he hallado bien acabadas tus obras delante de Dios.3 Acuérdate, pues, de lo que has recibido y has oído; y guárda lo y arrepiéntete.

  • 4 Sin embargo tienes unas pocas personas en Sardis que no han sus vestiduras y que conmigo en blancas, porque son,
  • 5 El que será vestido de vestiduras ; y no borraré su nombre del, y su nombre delante de mi Padre y delante de sus ángeles.
  • 6 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.
  • 7 Y escribe al ángel de la iglesia en Filadelfia: Estas cosas dice el Santo, el Verdadero, el que tiene llave de David, el que abre y ninguno cierra, y cierra y ninguno abre:
  • 8 Yo conozco tus obras; he aquí, he puesto una puerta abierta delante de ti, la cual nadie puede cerrar, porque aunque tienes poca fuerza, has guardado mi palabra y no has negado mi nombre.
  • 9 He aquí, yo haré que los de la sinagoga de Satanás, los que dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten, he aquí, yo los obligaré a que vengan y delante de tus pies, y sepan que yo te he amado.
  • 10 Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la que ha de venir en todo el mundo para probar a los que moran en la tierra.
  • 11 He aquí, yo vengo ; retén lo que tienes para que ninguno tome tu corona.
  • 12 Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

13 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí, el Amén, el testigo fiel y verdadero, principio de la creación de Dios, dice: 15 Yo conozco tus obras, que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente!

  1. 16 Pero porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
  2. 17 Porque tú dices: Yo soy, y me he enriquecido y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no sabes que tú eres un desdichado, y miserable, y pobre, y ciego y desnudo.
  3. 18 Yo te aconsejo que compres de mí refinado en el fuego para que seas rico, y vestiduras blancas para que te vistas y no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio para que veas.
  4. 19 Yo reprendo y a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
  5. 20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, y cenaré con él, y él conmigo.
  6. 21 Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi, así como yo he y me he sentado con mi Padre en su trono.
  7. 22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

¿Cuál es el significado de desnudez?

Adj. Dicho de una persona o de una parte del cuerpo : Que no está cubierta por ropa.

¿Qué significa la palabra peligro en la Biblia?

Del latín periculum, el peligro es un riesgo o la contingencia inminente de que suceda algo malo.

¿Qué dice en Efesios 4 2?

2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con a paciencia los unos a los otros en amor; 3 solícitos en guardar la a unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

¿Qué dice 1 Corintios 6 19?

1 Corintios 6 1 ¿Se atreve alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a delante de los injustos, y no delante de los santos? 2 ¿O no sabéis que los santos han de al ? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois indignos de juzgar cosas muy pequeñas? 3 ¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿Cuánto más las cosas de esta vida?

  • 4 Por tanto, si tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia?
  • 5 Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabio, ni aun uno, que pueda juzgar entre sus hermanos,
  • 6 sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto ante los incrédulos?

7 Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien agravio? ¿por qué no sufrís más bien el ser defraudados? 8 Pero vosotros cometéis el agravio, y defraudáis, y esto a los hermanos.9 ¿No sabéis que los no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los, ni los idólatras, ni los, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

  1. 10 ni los, ni los avaros, ni los, ni los, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.
  2. 11 Y esto erais algunos, mas ya habéis sido, mas ya habéis sido, mas ya habéis sido en el del Señor Jesús, y por el de nuestro Dios.
  3. 12 las cosas me son lícitas, mas no todas ; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me someteré al poder de ninguna.

13 Los alimentos son para el vientre, y el vientre para los alimentos; pero a él y a ellas tanto al uno como a los otros destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.14 Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos con su poder.15 ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré pues los miembros de Cristo, y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! 16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un solo cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán sola carne.17 Pero el que se une al Señor, solo espíritu es.18 Huid de la fornicación.

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