Que Dice La Biblia Sobre Palestina?

Que Dice La Biblia Sobre Palestina
PALESTINA según la Biblia: Nombre que los griegos y romanos aplicaron a todo el país habitado por los israelitas, y que desde entonces le ha sido aplicado de manera general. Nombre que los griegos y romanos aplicaron a todo el país habitado por los israelitas, y que desde entonces le ha sido aplicado de manera general.

¿Qué es la Palestina en la Biblia?

Palestina significa ‘país de los filisteos’.

¿Cuál es el significado de Palestina?

Etimología – Del latín Palaestina, nombre de la provincia romana que cubría esa región, y este del griego antiguo Παλαιστίνη ( Palaistíne ), a su vez del hebreo פלשת ( pelesheth ).

¿Qué es la ciudad de Gaza según la Biblia?

Antigüedad hasta Alejandro Magno – La referencia más temprana a la ciudad data del reinado de Tutmosis III en el siglo XV a.C. También se menciona en las Tablillas de Tell el-Amarna, si bien el emplazamiento exacto de la antigua Gaza es desconocido. La ciudad pareciera haber quedado sólidamente bajo control egipcio a principios del reinado en solitario de Tutmosis III (ca.1460 a.C.).

​ Gaza fue inicialmente la principal base egipcia en el Levante, ​ y luego uno de sus tres centros administrativos en la región (junto a Sumur y Kumidi ), siendo así sede de un comisario general u oficial egipcio ( rabisu en acadio y sokinu en cananeo ) que dependía directamente del faraón y al que estaban subordinados los príncipes locales.

​ ​ Basados en este hecho, algunos historiadores (como Hans Wolfgang Helck ), ​ ​ han argumentado que el Levante egipcio estaba claramente organizado en tres provincias, siendo Gaza la capital de la provincia sur. ​ Pero esta conclusión no es segura. ​ Se supone que los filisteos se asentaron en la región sirviendo como mercenarios en el ejército egipcio, para luego heredar los principales asentamientos tras el derrumbamiento del control egipcio en la zona hacia 1150.

  • ​ Eventualmente se organizaron en una pentápolis dirigida por cinco monarcas llamados seren, en la cual pareciera que al principio Gaza poseía la hegemonía.
  • Pero en la primera mitad del siglo XI el centro de gravedad pasó a la ciudad de Asdod,
  • ​ En tiempos bíblicos, Gaza fue una de las ciudades más grandes de los filisteos,

La ciudad filistea se construyó sobre una colina de unos 45 msnm a unos 2.4 km del mar Mediterráneo, Era una ciudad amurallada de unas 80 ha, Cayó sucesivamente bajo control de los, asirios, egipcios, babilonios, y persas, En el año 738 a.C. el rey asirio Tiglatpileser III sometió la región, imponiéndole tributos y estableciendo un centro comercial asirio en las cercanías de la ciudad.

​ Gaza fue una de las ciudades que se negó a pagar los tributos hacia el 735, lo que motivó una nueva intervención asiria en 734 a.C., durante la cual Tiglatpileser atacó y saqueó la ciudad. Su rey, Hanno, se refugió en Egipto. ​ Durante los levantamientos contra Asiria que siguieron al derrocamiento de Salmanasar V y la subida al trono de Sargón II en 722 a.C., el rey de Gaza, Hanuna, encabezó (junto al rey de Hama, Ilubi’di) una coalición anti-asiria apoyada por un ejército egipcio; pero en 720 Sargón venció a Ilubi’di cerca de Qarqar (en la actual Siria), se apoderó de Gaza y derrotó a Hanuna y al egipcio Sibu (probablemente un general del faraón Boccoris o Bakenrenef ) en una batalla en Rafia (la moderna Rafah ).

​ ​ En 701 a.C., tras sofocar un nuevo levantamiento en la región provocado por la muerte de Sargón, el rey asirio Senaquerib entregó a Gaza parte del territorio del derrotado rey Ezequías de Judá, ​ ​ Tras la caída de Asiria ante una coalición de medos y babilonios en 612 a.C., la región sirio-palestina fue disputada entre el Imperio Neobabilónico y Egipto.

  • La toma de Karkemish en 605 por el aún príncipe heredero Nabuconodosor conllevó el control babilonio de casi toda Siria-Palestina hasta la frontera egipcia, situación que fue afianzada con campañas anuales regulares.
  • ​ Hacia el 590 a.C.
  • El faraón Apries se apoderó de Gaza, que conservó por poco tiempo.

Hacia 575 a.C. Nabuconodosor había solidificado sus posesiones sirio-palestinas. ​ El comúnmente llamado ‘calendario cortesano’ de Nabuconodosor del 565, un documento conmemorativo de la fundación de un edificio que incluye una lista de los miembros de la corte, descubierto en unas excavaciones alemanas en Babilonia, menciona a algunos reyes vasallos, incluyendo a ‘el rey de Gaza’ (luego del de Tiro y antes del de Sidón ).

​ ​ Según el historiador René Labat, estos reyes clientes tenían la misma categoría que los gobernadores provinciales babilonios (los ‘Grandes de Akkad’). ​ Babilonia fue derrotada por el rey persa Ciro II el Grande en 539, y poco después Siria y Palestina fueron incorporadas al Imperio Persa. En 525 a.C.

su hijo Cambises II conquistó Egipto. ​ ​ Como ejemplo de las redes comerciales de las que formaba parte Gaza podemos citar una inscripción fundacional de ca.370 a.C. en el sur-oeste de la península arábiga, en lo que entonces era el reino de Ma’in y Yathil (en el actual Yemen ), que menciona un viaje comercial realizado por el autor a Gaza, Egipto y Siria.

¿Qué fue Palestina para Jesús?

Palestina significa «país de los filisteos», En el año 63 a.C. el general romano Pompeyo conquistó la región de Canaán. Los romanos empezaron a llamar Palestina al país habitado por los israelitas. Palestina se convirtió en una provincia romana en la que los israelitas eran libres de practicar su religión y vivir de acuerdo con sus costumbres, siempre que cumplieran las leyes del imperio y pagaran los impuestos.

  • Palestina es un país pequeño, situado en Oriente Medio, a orillas del mar Mediterráneo, que encierra gran variedad de paisajes.
  • En tiempos de Jesús estaba dividido en tres regiones, Galilea, Samaría y Judea,
  • Galilea y Samaría eran regiones fértiles, mientras que Judea era pedregosa y árida.
  • Herodes el Grande, de origen idumeo, fue proclamado rey de los judíos por Octavio y Antonio en el año 39 a.C.

Empezó la reconstrucción del Templo de Jerusalén. La obra, que duró casi 100 años, fue destruida por las legiones de Tito (70 d.C.) y nunca más volvió a se construido. Gobernó de manera tiránica y cruel obsesionado por los complots, sediciones y traiciones. SOCIEDAD FARISEOS : Era el grupo más fuerte. En todos los pueblos y ciudades de Palestina había una Sinagoga, los sábados acudían a ella los judíos para escuchar la lectura y la explicación de las Escrituras. Los fariseos y los escribas se consideraban como los depositarios de la observancia plena y escrupulosa de la Ley.

  1. Eran maestros o rabinos que formaron diversas escuelas interpretativas de las Escrituras.
  2. Junto con los Saduceos formaban el Sanedrín, máximo órgano deliberativo del pueblo judío.
  3. SADUCEOS : Aristócratas, conservadores, a favor de los romanos, eran otro grupo poderoso.
  4. De este grupo procedían los sacerdotes que se ocupaban de las celebraciones y del culto en el Templo.

En el Sanedrín el cargo de Sumo Sacerdote correspondía a uno de ellos. Negaban la resurrección de los muertos. SAMARITANOS : Eran los pobladores de la región de Samaría. Mantenían una fuerte oposición con los judíos desde la época del destierro en Babilonia.

Se negaron a colaborar en la reconstrucción del Templo de Jerusalén, construyendo su propio Templo en el monte Garizín. El pueblo judío los consideraba paganos. ESENIOS : Grupo que se establece en Qumrán con la idea de recuperar la pureza de la fe y la tradición judía. Vivían una especie de vida monástica con una regla muy rigurosa, la práctica del celibato, la oración, el estudio de las Escritura y el trabajo.

CELOTAS : Eran un movimiento político, con las doctrinas de los fariseos, que luchaban contra la dominación romana. Trataban como pecadores a los comerciantes y a los cobradores de impuestos, llamados publicanos. Seguidores de Judas el Galaileo, protagonizaron motines y rebeliones que culminaron con la derrota del pueblo judío hacia el año 70, narrada por Flavio Josefo, que daría lugar a la dispersión, «diáspora», del pueblo judío por todo el mundo.

CESAREA DE FILIPO
Mateo 16, 13 Jesús cambió el nombre a Simón. Desde este momento le llamarán Pedro. Pedro viene de Cefas, que en arameo significa piedra. Además le dio las llaves del reino y el poder de perdonar los pecados.

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COROZAÍN Mateo 11, 21-22 JESÚS REPRENDE LA INCREDULIDAD Entonces empezó a increpar a las ciudades en que había hecho la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido. «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida!, porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, haría ya tiempo que se hubieran arrepentido cubiertas de saco y ceniza. Pero os digo que en el día del juicio habrá más tolerancia para Tiro y Sidón que para vosotras.».

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BETSAIDA Mateo 11, 21-22 JESÚS REPRENDE LA INCREDULIDAD Entonces empezó a increpar a las ciudades en que había hecho la mayoría de sus milagros, porque no se habían convertido. «¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida!, porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, haría ya tiempo que se hubieran arrepentido cubiertas de saco y ceniza. Pero os digo que en el día del juicio habrá más tolerancia para Tiro y Sidón que para vosotras.». Marcos 8, 22-26 Curó a un ciego poniéndole saliva en los ojos. Juan 1, 44 «Felipe era de Betsaida, patria de Andrés y de Pedro.

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MAR DE GALILEA – LAGO DE GENESARET Mateo 4, 18-22 VOCACIÓN DE LOS DISCÍPULOS Paseando junto al lago de Galilea, vio a dos hombres: Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano, echando la red en el lago, pues eran pescadores. Y les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres», Ellos, al instante, dejaron las redes y lo siguieron. Fue más adelante y vio a otros dos hermanos: Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano, en la barca con su padre Zebedeo, remendando las redes; y los llamó. Ellos, al instante, dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron. Mateo 8, 23-27 LA TEMPESTAD CALMADA Jesús subió a una barca acompañado de sus discípulos. De pronto se alborotó tanto el mar que las olas saltaban por encima de la barca, y él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, diciendo: «¡Señor, sálvanos, que perecemos!». Jesús les dijo: «¿Por qué tembláis, hombres de poca fe?», Entonces se levantó, increpó a los vientos y al mar y sobrevino una gran calma. Los discípulos, asombrados, decían: «¿Quién es éste que hasta el viento y el mar le obedecen?». Mateo 14, 24-33 JESÚS CAMINA SOBRE LAS AGUAS Mientras, la barca se hallaba ya en medio del lago, batida por las olas, porque el viento era contrario. Hacia las tres de la madrugada se dirigió a ellos andando sobre el lago. Los discípulos, al verlo caminar sobre el lago, se asustaron y decían: «¡Es un fantasma!», y se pusieron a gritar llenos de miedo. Jesús les dijo: «Tranquilizaos. Soy yo, no tengáis miedo»,Pedro le respondió: «Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre las aguas». Él dijo: « Ven ». Pedro saltó de la barca y fue hacia Jesús andando sobre las aguas. Pero, al ver la fuerza del viento, se asustó y, como empezaba a hundirse, gritó: «¡Sálvame, Señor!». Jesús le tendió la mano, lo agarró y le dijo: «Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?», Cuando subieron a la barca, el viento se calmó. Y los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: «Verdaderamente tú eres el hijo de Dios».

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CAFARNAÚN Cafarnaún era una pequeña ciudad junto al Lago de Galilea o también llamado, Lago de Genesaret. Esta cuidad es considerada como la ciudad de Jesús ( Mateo 9, 11 ) ya que en ella Jesús vivió momentos muy importantes de su vida. Entre ellos podemos descatar los siguientes: Mateo 4, 13-17: » Dejó Nazaret y se fué a vivir a Cafarnaún en la ribera del Lago,en los términos de Zabulón y Neftalí « Mateo 8, 5-13: Jesús cura al criado de un oficial romano. Marcos 1, 21-34: Jesús enseñaba en la sinagoga de Cafarnaúm y cura a un hombre poseído de un espírtu impuro. Al salir de la sinagoga va a casa de Simón donde cura a su suegra. Marcos 2, 1-12: Jesús cura a un paralítico.

CANÁ
Juan 2, 1-11 CONVIERTE EL AGUA EN VINO Jesús acudió como invitado a una boda acompañado de sus discípulos. «Así, en Caná de Galilea, relizó Jesús su primer milagro, manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él». Juan 21, 2 Natanael (Bartolomé) era natural de esta ciudad.

NAZARET
Lucas 1, 26 El ángel del Señor fue enviado a una cuidad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón llamado José, de la casa de David. El nombre de la virgen era María. Mateo 2, 23 José y María, que habían huido a Egipto, se enteraron de que Arquéalo reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes y temieron volver a Belén. Avisado en sueños por un ángel, al volver de Egipto, se fueron a vivir a Nazaret Lucas 2, 51 Jesús vivía con sus padres en Nazaret. Crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres. Mateo 4, 12 Cuando Jesús se enteró de que habían encarcelado a Juan Bautista, dejo Nazaret y se fue a vivir a Cafarnaum Mateo 13, 53 – Lucas 1, 26 Un sábado enseñó en la sinagoga de Nazaret, leyó un pasaje del libro del profeta Isaías y les dijo que en Él se habían cumplido las escrituras. Los habitantes de Nazaret, llenos de ira, lo echaron de la cuidad. Mateo 21, 11 Cuando entró triunfalmente en Jerusalén, poco antes de su pasión, unos se preguntaban: «¿Quién es éste?». Otos respondían: «Éste es Jesús, el profeta, el de Nazaret de Galilea»,

NAÍN
Lucas 7, 11-17 RESUCITA AL HIJO DE UNA VIUDA EN NAÍN Después fue a un pueblo llamado Naín, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la puerta de la ciudad, se encontró con que llevaban a enterrar un muerto, hijo único de una madre viuda; la acompañaba todo el pueblo. El Señor, al verla, se compadeció de ella y le dijo: «No llores», Luego se acercó y tocó el féretro; los que lo llevaban se detuvieron; él dijo: «Joven, yo te lo mando:Levántate»,El muerto se sentó y comenzó a hablar; y él se lo entregó a su madre. Todos quedaron sobrecogidos y alababan a Dios, diciendo: «Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo». Y este suceso se propagó por toda Judea y por toda aquella comarca.

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GERASA
Lucas 8,26-39 Llegaron a la región de los gerasenos, frente a Galilea. Les salió al encuentro un hombre poseído por demonios que desde hacía mucho tiempo andaba desnudo y no vivía en ninguna casa, sino en el cementerio. Jesús mandó al espíritu que saliera de aquel hombre. Los demonios salieron del hombre y entraron en los cerdos, y la piara se lanzó al lago por un precipicio y se ahogó. Y toda la gente de la comarca de los gerasenos rogó a Jesús que se fuera de allí porque estaban llenos de miedo. Él subió a la barca y regresó.

SICAR
Juan 4, 5-6 Sicar, era la antigua Siquem, una ciudad de Samaría próxima al pozo de Jacob. Jesús, fatigado del camino se sentó junto al pozo y tuvo un diálogo trascendental con un mujer samaritana que iba a sacar agua del pozo. Era cerca del mediodía. Juan 4 -42 DIÁLOGO CON LA SAMARITANA

RÍO JODÁN
Mateo 3,5 Jesús es bautizado por Juan Bautista.

ARIMATEA
Marcos 15, 43 Un hombre rico de Arimatea llamado José, que aunque pertenecía al Sanedrín era discípulo de Jesús, se presentó ante Pilato para pedir el cuerpo de Jesús después de la crucifixión.

JERICÓ
Marcos 10, 45 Mateo narra en su evangelio la curación del ciego Bartiméo. Jesús le encontró sentado en el borde del camino, pidiendo limosna, cuando salía de esta ciudad con sus discípulos. Lucas 10, 30 La parábola del buen samaritano contada por Lucas sitúa la acción en el camino que iba de Jerusalén a Jericó. Lucas 19, 1 En Jericó vivía Zaqueo, era jefe de publicanos (recaudadores de impuestos) y estaba muy interesado en conocer a Jesús. El encuentro que se produce, cuando Zaqueo subido a una higuera intenta ver pasar al Señor, hará que se convierta, reparta la mitad de sus bienes a los pobres y restituya lo que había cobrado demás a súbditos romanos.

EMAÚS
Lucas 24, 12 Jesús, después de su resurrección se apareció a dos discípulos, uno de ellos llamado Cleofás, cuando desanimados por la muerte que había recibido el maestro abandonaban Jerusalén camino de Emaús.

JERUSALÉN
Lucas 2, 22 Presentación de Jesús en el templo. Cuarenta días después del nacimiento de un niño la Ley Mosaica prescribía la purificación de la madre y la presentación del niño en el templo. Este acto iba acompañado de una ofrenda que en el caso de José y María consistió en un par de palomas. En el Templo se encontraron con Simeón y con Ana. Lucas 2, 41 María y José acudían todos los años a Jerusalén por la fiesta de la Pascua. Cuando Jesús tenía 12 años les acompañó. Al llegar el momento de regresar el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo advirtieran. Después de buscarle por la caravana entre los parientes y desconocidos, regresaron a Jerusalén para continuar su búsqueda. Al cabo de tres días lo encontraron en el Templo hablando con los doctores de la Ley, escuchándoles y haciéndoles preguntas. Mateo 21, 12 Expulsión de los vendedores del Templo En la entrada del Templo de Jerusalén se colocaban todo tipo de mercaderes que ofrecían a los peregrinos la posibilidad de poder comprar las ofrendas destinadas al sacrificio. Jesús echó a los que estaban comprando y vendiendo, volcó los puestos de los cambistas y de los vendedores de palomas. Y les dijo: «Escrito está: «Mi casa será llamada casa de oración», pero vosotros la estáis haciendo de ella una cueva de ladrones». Mateo 23, 37 Jesús expresa una queja contra Jerusalén. «¿Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas lapidas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como la gallina reúne a sus polluelos bajo las alas, y no habéis querido! Lucas 19, 28 Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén Al día siguiente de haber celebrado en Betania, la comida en casa de Simón, Jesús se dirigió a Jerusalén. Betania estaba muy cerca de Jerusalén, así que es muy posible que sus habitantes se hubieran enterado de la resurrección de Lázaro. Jesús entro en la ciudad montado en un borrico, la gente le aclamaba con ramos de palmera y olivo gritando: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el rey de Israel! En jerusalén suceden los episodios de la última cena, el prendimiento, el juicio, la condena yla muerte de Jesús, narrados por los cuatro evangelistas. Lucas 24,33 Se encontraban los apóstoles reunidos en Jerusalén cuando Jesús, una vez resucitado, se les apareció dos veces. En la primera faltaba Tomás, en la segunda se produjo la profesión de fe de Tomás al pronunciar las palabras: ¡Señor mío y Dios mío!, cuando reconoció al Señor.

BETANIA
Juan 1, 28 Juan narra cómo en esta ciudad Juan Bautista dio testimonio de Jesús diciendo: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis que viene detrás de mí, a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias». Mateo 21, 17 Jesús se refugió en esta cuidad después de expulsar a los vendedores del templo de Jerusalén. Juan 11, 1 En Betania que dista de Jerusalén unos kilómetros, tiene lugar el milagro de la resurrección de Lázaro, el hermano de Marta y María, después de llevar cuatro días enterrado. Juan 12, 1 – Marcos 14, 2 Seis días antes de la fiesta de Pascua, Jesús fue invitado a una cena en casa de Simón el leproso, Lázaro era uno de los invitados y Marta servía la mesa. María ungió los pies de Jesús con perfume. Lucas 24, 50 «Los llevó cerca de Betania, y levantando sus manos los bendijo. Y mientras los bendecía, se alejó de ellos y se iba elevando al cielo».

BELÉN
Lucas 1,1-7 Por aquellos días salió un decreto de César Augusto para que se empadronara todo el mundo. Éste fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria, José, por ser descendiente de David, fue desde la ciudad de Nazaret de Galilea a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, para empadronarse con María, su mujer, que estaba encinta. Mientras estaban allí se cumplió el tiempo del parto, y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la posada. Mateo 2,1-8 Jesús nació en Belén de Judea, en tiempos del rey Herodes. Herodes envió a Belen a los Magos de Oriente para que averiguaran cosas sobre el Niño y poder ir a adorarlo. Mateo 2, 16 Entonces Herodes, al ver que los Magos se habían burlado de él, montó en cólera y mandó matar a todos los niños de Belén y de todo su territorio, de dos años para abajo, según el tiempo que había calculado por los magos.

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¿Qué fue lo que hizo Jesús en Palestina?

Introducción – ‘ los caminos de Palestina, sanando a los enfermos, haciendo que los ciegos vieran y levantando a los muertos’ ( ‘El Cristo Viviente: El Testimonio de los Apóstoles’, Liahona, abril de 2000, pág.2). Los milagros fueron parte importante del compasivo ministerio terrenal del Salvador, pero además fueron evidencia de Su poder y autoridad, lo cual dio crédito a Su afirmación de que Él era el Mesías.

¿Qué país era antes Palestina?

Edades Media y Moderna – Al dividirse el Imperio romano, Palestina quedó bajo la dominación del Imperio de Oriente hasta el 636, cuando se produjo la conquista islámica de la región por los árabes, Los árabes dividieron el Levante mediterráneo en cuatro provincias y llamaron Yund Filastin a la ubicada en Palestina.

La región estuvo sucesivamente bajo el dominio de la dinastía Omeya ( 661 – 750 ), el califato abasí y los turcos selyúcidas ( 1071 ). Las Cruzadas fracasaron en establecer el dominio europeo duradero en ‘Tierra Santa’. La Primera Cruzada logró derrotar a los selyúcidas en 1098, tras lo cual el califato fatimí ocupó Jerusalén.

Los cruzados lograron tomar de nuevo la ciudad y establecieron allí el reino de Jerusalén del 15 de julio de 1099 al 2 de octubre de 1187 cuando la ciudad fue reconquistada por el sultán Saladino, que estableció la dinastía de los ayubíes en Egipto y Siria; reemplazada por la dinastía de los mamelucos, también en Egipto, que dominó la región hasta 1516 cuando fueron derrotados por los turcos otomanos dirigidos por Selim I,

¿Cuál es la tierra prometida en la actualidad?

La tierra de miel y leche – Es difícil acotar los límites del país de los judíos si nos ceñimos a los textos sagrados. Según el Éxodo (23:31), Dios fija los límites de la Tierra Prometida ‘desde el mar Rojo hasta el mar de los filisteos y desde el desierto hasta el río Éufrates’.

Así pues, Ha-Aretz ha-Muvtajat o Ard Al-Mi’ad (‘tierra de miel y leche’ en árabe), vista desde una aproximación puramente geográfica, abarca Oriente Próximo desde el canal de Suez hasta la parte occidental de Irak. También en el Génesis (15:18) encontramos esta definición cuando Yahvé le promete a Abraham: ‘a tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el Éufrates’.

Pese a ello, en el cuarto libro del Tanaj —y del Antiguo Testamento— ya hay una acotación mucho más precisa de los límites de tan maravillosas tierras: ¿Quieres recibir contenidos como este en tu correo? Apúntate a nuestro boletín semanal Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, esta será la tierra que os ha de caer en herencia, y estos serán sus límites: tendréis el lado del sur desde el desierto de Zin hasta la frontera de Edom, y su límite estará en el extremo del mar Salado, hacia el oriente.

  1. Este límite os irá rodeando desde el sur hasta la subida de Acrabim, y pasará hasta Zin; se extenderá del sur a Cades-Barnea, continuará a Hasar-Adar y pasará hasta Asmón.
  2. Rodeará este límite desde Asmón hasta el torrente de Egipto y terminará en el mar.
  3. El límite occidental será el mar Grande; este límite será el límite occidental.

El límite del norte será este: desde el mar Grande trazaréis una línea hasta el monte Hor. Del monte Hor trazaréis una línea hasta la entrada de Hamat, y seguirá aquel límite hasta Zedad. Seguirá luego hasta Zifrón y terminará en Hazar-Enán. Este será el límite del norte.

  • Como límite al oriente trazaréis una línea desde Hazar-Enán hasta Sefam.
  • Este límite bajará desde Sefam a Ribla, al oriente de Aín.
  • Seguirá descendiendo el límite y llegará a la costa del mar de Cineret, al oriente.
  • Después descenderá este límite al Jordán y terminará en el mar Salado: esta será vuestra tierra con los límites que la rodean.

Números 34:1-12 En el mapa podemos apreciar la diferencia entre el Gran Israel descrito en el Génesis (rojo) y el del Éxodo (azul). Fuente: Elaboración propia a partir de The Market Oracle Sobre el mapa se aprecia claramente la diferencia: mientras que el territorio delimitado por el Génesis y el Éxodo, la Tierra Prometida abarca la totalidad del actual Israel, Jordania y Líbano, la mayor parte de Siria, la mitad de Irak, la costa oriental egipcia y el norte de Arabia Saudí, el especificado en Números nos deja tan solo con Israel, Líbano y una parte de Siria.

Ciñéndonos a términos netamente históricos, Israel fue independiente a lo largo de tres siglos, en unas fechas que oscilan entre los siglos X y VII a.C., época en la que encontramos nombres tan significativos como David o Salomón. El Reino de Israel fue una evolución del sistema confederado que mantenían las doce tribus que vivían en Palestina, las cuales eran gobernadas por los shoftim o jueces, que tuvo como primer monarca a Saúl — la historiografía moderna aún debate sobre su existencia real—.

Del que sí tenemos fuentes fiables es del rey David. Durante su reinado, la nación judía se acercó al ideal bíblico del Gran Israel, llegando a controlar media Siria, además de Damasco. Pero esta época de esplendor y poder se fue con la muerte de Salomón, el vástago de David, y el país se dividió en dos reinos: el de Israel —en el norte— y el de Judá —en el sur—.

¿Por qué Palestina no es un país?

¿Qué es Palestina? ¿Por qué está en guerra permanente con Israel? Palestina es el nombre que los griegos dieron a la tierra de los filisteos. No es un país, pues no está admitido en las Naciones Unidas como tal. Solo disfruta del estatuto de territorio y de observador en la ONU.

  • ¿Por qué? ¿Cuál es la historia de este pueblo vecino de Israel, con quien está en continua pelea? -El primer asentamiento de los filisteos data del siglo XII antes de Cristo.
  • Dos siglos después, ya dominaban la zona.
  • Desde el principio, filisteos y judíos se enfrentaron por las mismas tierras,
  • Hay muchos pasajes de la Biblia dedicados a describir estas luchas, y la más famosa es la de David (judío) y Goliat (jefe de los filisteos).

David derrotó entonces al gigante Goliat con una pedrada de su honda. -Los filisteos fueron dominados por asirios, babilonios y persas a lo largo de los siglos. -En el siglo II antes de cristo fueron dominados por los reyes judíos. -En el siglo I, coincidiendo con la vida de Jesucristo, el territorio quedó bajo dominio del imperio romano.

Se le da el nombre de Palestina a la región, con capital en Jerusalén. -Se extiende la cristianización entre los palestinos y llega a existir una Iglesia Palestina. Conviven con judíos y arameos. -En el año 70 después de Cristo, el general romano Tito, sofoca una rebelión judía, destruye el templo de David (del cual queda un muro, el muro de las lamentaciones), y provoca la expulsión del pueblo judío de unas tierras que ellos consideran sagradas.

Era la diáspora (dispersión). -Tras debilitarse el imperio romano, los musulmanes toman Palestina en el siglo VII y comienza la islamización. El árabe sustituye al griego y arameo como idioma de los palestinos. -Los cruzados intentan recuperar su Tierra Santa para el cristianismo.

A pesar de sucesivas oleadas, Palestina sigue bajo influencia musulmana, aunque de diferentes orígenes: los otomanos toman el control a partir del siglo XVI hasta el siglo XX. -Tras la desaparición del imperio otomano, al final de la Primera Guerra Mundial, Palestina es administrada por Gran Bretaña.

Los judíos de la diáspora comienzan a volver poco a poco a Palestina, su antigua Israel. -Los palestinos se rebelan varias veces contra el dominio británico por permitir la inmigración de judíos y la venta de territorio árabe a los israelíes. -Los judíos presionan para que se funde el estado de Israel en lo que antes era Palestina.

Usan atentados contra las tropas británicas. -En 1947, Naciones Unidas admite la partición del territorio en dos mitades: una para los palestinos y otra para los judíos. – En 1948 los judíos declaran el nacimiento del estado de Israel. La liga árabe responde declarando la guerra. Tras varios meses de conflicto, los palestinos quedan recluidos en dos territorios: Cisjordania (interior) y la Franja de Gaza (costera).

-Desde entonces, se suceden diversas guerras entre judíos y árabes, que se saldan con la victoria de los judíos, quienes toman más territorio como los altos del Golán, junto a Siria. – Los palestinos emplean organizaciones terroristas para atacar los enclaves judíos,

En 1988 se declaró el estado de Palestina, que no es reconocido por la ONU, pero sí por numerosos países. Hoy 138 países le dan ese estatus, pero entre ellos no están EEUU ni la UE. – Israel tiene el control militar de Cisjordania (junto con la Autoridad Nacional Palestina) y el control del espacio aéreo sobre Gaza, así como de las comunicaciones terrestres y el suministro de agua de esta franja.

Por eso se considera que la Franja es un inmenso campo de refugiados palestino. -Actualmente, viven 1,5 millones de personas en la Franja de Gaza, existe un paro muy elevado, y viven de las ayudas humanitarias. Un tercio del PIB de Gaza procede de los empleos de palestinos en Israel, quienes tienen que cruzar la frontera todos los días para trabajar.

-Los grupos terroristas usan Gaza como base para hostigar las posiciones israelíes más cercanas como Tel Aviv. -Hamas es un movimiento político con presencia en el parlamento palestino, pero con elementos radicales entre sus filas. En respuesta, Israel bombardeó posiciones de Hamas en Gaza, asesinando a su vez a la población.

Y como resultado, Hamas lanzó misiles sobre Israel. Ahora, Israel ha invadido la franja con tropas armadas y ataca las posiciones de Hamas. -En este último conflicto, han muerto más de 1.300 palestinos, entre ellos 200 niños. : ¿Qué es Palestina? ¿Por qué está en guerra permanente con Israel?

¿Cómo se llamaba Palestina en la antigüedad?

No es fácil reducir una historia larga a un artículo. Lo intentaré. El pequeño espacio que se disputan árabes y judíos se encuentra ubicado en un conflictivo lugar. Las crónicas más viejas documentan pulseadas entre Egipto al sur y Mesopotamia al norte.

Luego vinieron las sangrientas conquistas asirias, babilonias, persas, griegas, romanas, árabes, cristianas, turcas e inglesas, hasta llegar al día de hoy, en que se eterniza la confrontación entre pueblos arraigados a esa tierra que, para respaldar sus derechos, se basan en sus propias narrativas. Un chiste judío propone que los antiguos israelitas marcharon de Egipto a Canaán por la tartamudez de Moisés.

Dios le ordenó: ‘Lleva mi pueblo a la Tierra Prometida, la tierra que mana leche y miel; llévalo a Canadá’, y Moisés repitió a sus columnas con gran esfuerzo: ‘¡Vamos a Can can na án!’. Y allí los encajó. El vocablo Palestina no existía. No es mencionado ni una vez en la Biblia ni en ningún otro documento de la antigüedad.

Los israelitas consiguieron unificar a las diversas tribus y pueblos que habitaban entre el río Jordán y el Mediterráneo. David, mil años antes de la era cristiana –había nacido en la aldea de Belén ( Beth-léjem, en hebreo, ‘casa del pan’)–, convirtió en su capital el vecino y estratégico caserío jebuseo, ubicado a pocos kilómetros al norte; le impuso el nombre de Jerusalén (en hebreo, ‘ciudad de la paz’).

Su hijo Salomón construyó allí el Templo. Después se produjo una escisión entre los habitantes del norte y el sur del pequeño país. El norte se llamó Reino de Israel y el sur, Reino de Judá. Los asirios conquistaron y destruyeron el reino del norte. Siglos después los babilonios hicieron lo mismo con el del sur.

Unas siete décadas más tarde el emperador Ciro, de Persia, auspició el regreso a Jerusalén de los exiliados de Judá, quienes ya habían empezado a cantarle salmos de exquisita inspiración: Si me olvidara de ti, oh Jerusalén,/ mi diestra se paralice/ y mi lengua se pegue al paladar. Luego de la breve conquista helénica, los macabeos recuperaron la independencia de Eretz Israel (Tierra de Israel), que duró hasta la conquista romana.

Los emperadores Vespasiano y Tito tuvieron que poner el pecho para frenar las sublevaciones judías y arrasaron Jerusalén, el Templo y varias fortalezas. Pero la resurrección de Judea era un problema que no lograban impedir. No olvidemos que un agravio adicional a Jesús –herido con infinita crueldad y aparentemente derrotado– fue instalar sobre la cruz una sigla elocuente: INRI (Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos).

¡Vaya rey!, se burlaron los romanos mientras disputaban sus despojos. ¿Y Palestina? Todavía nada, inexistente. Un siglo y medio después de Cristo se produjo otra importante sublevación. Jerusalén estaba en ruinas, el templo arrasado, las fortalezas de Herodion y Masada hechas añicos. Un guerrero llamado Bar Kojbá reinició la lucha, enloqueció a varias legiones romanas y consiguió una relativa independencia.

Los romanos tuvieron que mandar la desproporcionada cifra de ochenta mil hombres, al mando del famoso general Julio Severo. Cuando consiguieron penetrar en la última fortaleza de Bar Kojba, tras un prolongado sitio, lo encontraron muerto, pero enrollado por una serpiente.

  1. El oficial romano exclamó: ‘Si no lo hubiese matado un dios, ningún hombre lo habría conseguido’.
  2. Adriano era el emperador de turno.
  3. En su libro Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar dedica muchas páginas a ese levantamiento.
  4. El emperador lucubró cómo poner fin a las reivindicaciones de los judíos por su querida Judea y su venerada Jerusalén.

Primero les prohibió visitar Jerusalén, convertida en una guarnición militar, y pronto cambió el nombre a la ciudad por el de Aelia Capitolina, Al mismo tiempo, cambió la denominación de Judea o Israel por Palestina, ¡En ese momento apareció Palestina por primera vez! ¡Era el siglo II d.C.! ¿De dónde se obtuvo el vocablo? Fue otra ofensa romana.

  1. Palestina se escribía en latín Phalistina y hacía referencia a los filisteos, que la Biblia menciona desde Josué hasta David.
  2. Significa ‘pueblo del mar’.
  3. Habían llegado desde Creta, probablemente tras la implosión de la civilización minoica, y se establecieron en la costa suroeste del territorio.
  4. Jamás lograron conquistar el resto del país y terminaron integrados por completo en el reino de David.

Nunca más hubo filisteos ni grupo alguno que los reivindicase. Se convirtieron en judíos. Quizás Einstein, Kafka, Marc Chagall, Ariel Sharón, Golda Meir y muchos otros notables descienden de antiquísimos filisteos convertidos en judíos, ¿quién lo puede saber? La palabra Phalistina, además, no tuvo suerte.

A ese territorio –que adquirió relevancia extraordinaria por la Biblia, base del cristianismo y luego del Corán– los judíos lo siguieron llamando Eretz Israel (tierra de Israel) y los cristianos Tierra Santa, y después los árabes lo bautizaron Siria Meridional, Los cristianos fundaron el efímero reino latino de Jerusalén en la primera Cruzada, y durante el Imperio Otomano se convirtió en una provincia irrelevante: el vilayato de Jerusalén.

El país perdió brillo, se despobló y secó. Viajeros del siglo XIX como Pierre Loti y Mark Twain testimonian en sus escritos que atravesaban largas distancias sin ver un solo hombre. Los nacionalismos judío y árabe nacieron casi al mismo tiempo. El judío a fines del siglo XIX y el árabe a principios de XX.

  1. Este último floreció en Siria, a cargo de pensadores y activistas cristianos que recibieron influencias europeas.
  2. Los sirios acusaron a los sionistas, es decir, a los nacionalistas judíos, ¡de haber inventado la palabra Palestina para quedarse con Siria Meridional! En realidad, ese nombre había resucitado como una palabra neutra frente al desmoronamiento del Imperio Turco.

*** La presencia judía en Tierra Santa fue una constante asombrosa. El alma judía añoraba año tras año, siglo tras siglo, milenio tras milenio, la reconstrucción de Eretz Israel con intenso fervor, parecido al que, mucho antes, había florecido junto a los nostálgicos ríos de Babilonia.

Nunca dejaron de repetir: ‘¡El año que viene en Jerusalén!’. A fines del siglo XIX empezaron a llegar oleadas de inmigrantes que se aplicaron a edificar el país con caminos, kibutzim, escuelas, institutos técnicos y científicos, forestación obsesiva, universidades, teatros, naranjales, una orquesta filarmónica, aparatos administrativos.

En 1870 fundaron en Mikvé Israel la primera escuela agrícola de la región. Cuando terminó la Primera Guerra Mundial, Palestina fue desprendida de Siria y quedó en manos del conquistador británico por mandato de la Liga de Naciones. Quienes nacían en esa tierra eran palestinos, fuesen judíos o árabes.

Antes de la independencia, que volvió a recuperar la palabra Israel, los judíos se llamaban a sí mismos palestinos, Y hablaban de ‘volver a Palestina’. El actual Jerusalem Post se llamaba Palestine Post y la Filarmónica de Israel se llamada Filarmónica de Palestina, ¡Pero eran entidades judías! Los antisemitas de Europa, toda América y Africa del norte les gritaban: ‘¡Judíos, váyanse a Palestina!’.

Palestina era reconocida como el hogar de los judíos incluso por quienes los odiaban. Los árabes tardaron en tomar conciencia de su propia identidad nacional. Al principio, hasta saludaron como beneficiosa la presencia del sionismo, como lo atestigua el encuentro entre Jaim Weizman, presidente de la Organización Sionista Mundial, y el rey Feisal de Irak.

  • Pero Gran Bretaña, advertida de la compulsión judía por su emancipación, cortó dos tercios de la Palestina que le habían adjudicado e inventó el reino de Transjordania, donde instaló al hachemita Abdulá, hijo del jerife de La Meca.
  • Cometió el delito de quitar derechos a los judíos, que reclamaban parte de ese territorio, y lo convirtió en el primer espacio Judenrein (limpio de judíos) antes del nazismo, porque no permitía que allí se instalase judío alguno.

Tenebroso antedecente, desde luego. Pronto Gran Bretaña advirtió que sus aliados en la zona eran los árabes, no los judíos, y creó la Liga Árabe en 1945, para mantener su poder colonial. Olvidó que estaba allí para favorecer la construcción de un Hogar Nacional para el pueblo judío, el único que de forma permanente y con grandes sacrificios exigía la reconstrucción del país que le había dado su gloria.

Es cierto que algunos judíos preferían que esa misión la cumpliese el Mesías y otros se volcaron a la causa de la revolución comunista, pero el núcleo central se agrupó en torno al sionismo, palabra que significaba –simple y elocuentemente– el renacimiento nacional y social del pueblo que más agravios, persecuciones y matanzas había sufrido en dos mil años.

Después de la Segunda Guerra Mundial arreció la demanda emancipadora judía. La potencia colonial llevó el caso a las Naciones Unidas para provocar su condena. El tiro le salió al revés: las Naciones Unidas votaron el fin del Mandato Británico y la partición de Palestina en dos Estados, uno judío y otro árabe (no establecía que alguno se llamase Palestina, sino que eran parte de Palestina).

Los judíos celebraron la resolución, pero los países árabes en conjunto decidieron violarla sin escrúpulos y barrer ‘todos los judíos al mar’, como lo atestiguan documentos de la época. El secretario general de la Liga Árabe amenazó con efectuar matanzas que dejarían en ridículo las de Gengis Khan. La guerra, por lo tanto, se presentaba como un hecho inminente.

Y apuntaba a un nuevo genocidio, pocos años después del Holocausto. No había pudor en seguir asesinando judíos. Ni siquiera los que rechazaban semejante conducta propusieron una condena rotunda y eficaz. El flamante Estado de Israel (nombre que adoptó, basado en la expresión hebrea Eretz Israel ) no tenía armas –¿quién las vendería a un cadáver?– y debió enfrentar a siete ejércitos enemigos con las uñas y los dientes.

  1. Fue una lucha desesperada.
  2. ¡Los israelíes no contaban con un solo tanque ni un solo avión! La mayor parte de su armamento fue robado o arrancado a los británicos.
  3. Numerosos combatientes eran espectros que acababan de arribar, luego de sobrevivir en los campos de exterminio nazis.
  4. O triunfaban o morían.

Fue la guerra en que cayó la mayor cantidad de judíos. En algunos lugares recurrieron a estrategemas para impulsar la rendición o la huida de sus enemigos, en otros atacaron sin clemencia. Sabían qué les esperaba en caso de ser vencidos. Los árabes estaban fragmentados entre quienes defendían sus tierras y quienes habían invadido y luchaban sin convicción.

  1. Al cabo de varios meses, con treguas que eran quebradas por alguno de los bandos, se llegó al armisticio y el trazado de fronteras arbitrarias.
  2. Como consecuencia de esa guerra desigual –iniciada por los árabes–, aparecieron los refugiados.
  3. Refugiados árabes y refugiados judíos.
  4. Estos últimos eran los ochocientos mil judíos expulsados de casi todos los países árabes en venganza por la derrota.

Los recibió Israel, pese a sus dificultades iniciales, y los integró a la vida normal, pese a que en ese tiempo y durante varios años debió sufrir un interminable bloqueo y mantener un estricto racionamiento. Los seiscientos mil refugiados árabes, en cambio, fueron encerrados por sus hermanos en campamentos, donde se los aisló y sometió a la pedagogía del odio y el desquite.

  • Transjordania usurpó Cisjordania y Jerusalén Este, medida que justificaba su cambio de nombre; a partir de 1949, en efecto, se empezó a llamar Jordania (ambos lados del río Jordán); Egipto se quedó con la Franja de Gaza.
  • La ocupación árabe de esos territorios duró 19 años.
  • En esas casi dos décadas, ¡jamás se pensó ni reclamó crear un Estado árabe palestino independiente compuesto por Cisjordania, Jerusalén Oriental y Gaza! Ningún presidente, rey o emir árabe o musulmán visitó Jerusalén Oriental, convertida en un vilorrio sucio e irrelevante.

No se permitía que los judíos fuesen a rezar al Muro de los Lamentos. Sólo después de la Guerra de los Seis Días (conflagración que se produjo por la insistente provocacion árabe), se produjo la ocupación israelí de esos territorios y otros más (toda la Península del Sinaí, los Altos del Golán y trocitos de Transjordania).

Entonces la historia pegó un brinco. *** La Guerra de los Seis Días cambió la relación de fuerzas en el conflicto árabe-israelí, Digo bien, porque hasta ese momento no era un conflicto palestino-israelí, Los árabes de Palestina se llamaban ‘árabes de Palestina’, no ‘palestinos’. La diferencia es importante.

Como señalamos en la primera entrega, también los judíos se llamaban ‘palestinos’ a sí mismos. El enfrentamiento se daba entre el Estado de Israel y todos los Estados árabes que habían intentado destruirlo desde antes de su nacimiento, violando la sabia y ecuánime resolución de las Naciones Unidas que ordenaba la erección de un Estado árabe y un Estado judío, lado a lado, con vínculos económicos fraternales.

  • Esa partición, votada en la Asamblea General el 29 de noviembre de 1947, se basaba en la distribución demográfica de entonces.
  • A los árabes se les otorgaba sus principales ciudades (y casi todos los sitios bíblicos, además); a los judíos, sus ciudades, colonias y la mayor parte del desierto.
  • Los judíos lo celebraron, aunque muchos con tristeza, porque se quedaban sin porciones ligadas a su historia nacional y religiosa.

La guerra que los Estados árabes se empecinaron en llevar adelante, con el manifiesto propósito de realizar una matanza ‘que pusiera en ridículo a Gengis Khan’, produjo una catástrofe a ellos mismos. Hasta el día de hoy es sorprendente la falta de autocrítica por parte de esos Estados: iniciaron un conflicto cruel e innecesario, se privaron de tener un vecino moderno y estimulante como Israel y ocasionaron el sufrimiento de sus hermanos más débiles radicados en Palestina.

Además, no realizaron esfuerzos para integrarlos, sino que los persiguieron, discriminaron y hasta asesinaron en forma masiva, como en el Septiembre Negro de 1971. Allí cayeron más árabes palestinos por las balas jordanas y sirias que en todos los enfrentamientos con Israel. Antes y despúes cientos de miles tuvieron que pasar varias generaciones en campamentos, mantenidos por la limosna internacional.

Es el único caso de un alto cupo de refugiados que no pudo ser resuelto en tantas décadas, pese a la inversión multimillonaria que nutrió a una burocracia enorme y corrupta. Se convirtieron en un material humano que recibe cuadalosas inyecciones diarias de victimización y resentimiento.

Por lo cual quedan imposibilitados de trabajar en forma sostenida hacia un futuro mejor. El presidente de Egipto, Gamal Abdel Naser, adquirió un fuerte liderazgo gracias a su empeño panarabista, su acercamiento con la Unión Soviética y su alianza con los países no alineados (entre los que figuraban países cuya no alineación al capitalismo o al comunismo era una grosera hipocresía, como China, Cuba o Yugoslavia).

Consiguió formar con Siria la República Arabe Unida, que era el comienzo de una federación destinada a unir todo el mundo árabe. Su propósito no entraba en contradicción con la existencia de Israel, según entendió este país, y David ben Gurión le propuso integrarse a su proyecto.

  • Naser no quiso ni siquiera escucharlo y redobló su agresividad.
  • Bloqueó el Estrecho de Tirán, que permite el acceso al Golfo de Akaba, y de esa forma pretendió matar el puerto israelí de Eilat.
  • Manifestó que ansiaba convertir en realidad el sueño de arrojar a los judíos al mar mediante la demolición de Israel, como lo testimonia la prensa de entonces.

Compró gran cantidad de armas para llevar a cabo ese propósito. Las súplicas internacionales destinadas a evitar otro genocidio resultaron estériles. Iba a realizar su ataque mediante una pinza mortal: Egipto desde el sur y Siria desde el norte. Siria expresó su acuerdo mediante disparos cotidianos desde las alturas del Golán contra las poblaciones israelíes que rodeaban el bíblico lago de Galilea.

Aba Eban, canciller de Israel, recorría angustiado las principales capitales del mundo para rogar que disuadieran al presidente egipcio. Fue inútil, porque Naser llegó al extremo de exigir que las Naciones Unidas retirasen las tropas que evitaban los choques entre ambos países; quería tener libre la ruta de su masivo ataque bélico.

Ante un mundial estupor, el entonces secretario general de la ONU, el birmano U Thant, le dio el gusto y ordenó la evacuación de esas tropas. Naser tenía luz verde para iniciar los combates. No sólo los judíos, sino millones de personas se conmovieron ante la inminencia de una tragedia que reproduciría el Holocausto.

Fue entonces cuando estalló la Guerra de los Seis Días, porque horas antes del colosal ataque árabe la aviación israelí tomó la iniciativa y pudo cambiar el curso de la historia. Al principio las emisoras árabes mintieron a sus audiencias informando sobre inexistentes triunfos. El primer ministro de Israel, Levy Eshkol, pidió al rey Husein de Jordania que no se incorporase a la agresión de Egipto y Siria, porque Israel no quería un tercer frente.

Pero Husein, presionado por Naser, avanzó sobre Jerusalén y otros puntos de la larga y accidentada frontera. Entonces Israel, luego de aplastar a egipcios y sirios, tuvo que dirigirse tamabién contra los jordanos. En esa contienda les arrebató Cisjordania, que usurpaban desde 1948.

La opinión pública internacional no podía salir del asombro. El diminuto Israel volvía a ganar. En los organismos internacionales el bloque comunista, aliado con los árabes, puso el grito en el cielo y exigió la devolución incondicional de los territorios conquistados, sin tener en cuenta –¡de nuevo!– la responsabilidad de Egipto, Siria y Jordania, ni exigir que firmasen la paz.

Los verdaderos territorios conquistados eran la península del Sinaí y las alturas del Golán, que no se consideraban parte de Palestina desde el trazado de fronteras que realizaron, con cierta arbitrariedad, las potencias coloniales luego del desmembramiento del Imperio Otomano.

Técnicamente, Cisjordania y Jerusalén fueron liberadas de la ilegítima ocupación jordana, y la Franja de Gaza de la ocupación egipcia: los israelíes no lucharon contra los árabes-palestinos, sino contra Estados árabes poderosos que ocupaban buena parte de la Palestina histórica. Ya es hora de disipar esta confusión.

No obstante su victoria, Israel propuso grandes devoluciones territoriales a cambio de la paz. Como respuesta, la Liga Arabe se reunió en Jartum y, estimulada por Naser, escupió a Israel los famosos Tres Noes: No a las negociaciones con Israel, No al reconocimiento de Israel, No a la paz con Israel,

  1. Es decir, continuar con el odio y los enfrentamientos.
  2. Israel, por el contrario, decidió en forma unilateral que todas las mezquitas y los lugares sagrados del islam fueran administrados por autoridades musulmanas.
  3. Las ciudades y aldeas árabes debían estar a cargo de intendentes árabes democráticamente electos, muchos de los cuales, como el de Belén, permanecieron en el cargo durante décadas y mantuvieron excelentes relaciones con el Gobierno israelí.

Cientos de miles de árabes de Gaza y Cisjordania encontraron trabajo en las poblaciones de Israel. Los benefició el turismo, que habían desconocido hasta entonces. Parte significativa de sus productos eran comprados por los mismos israelíes. Se registraron encuentros entre judíos y árabes que habían sido amigos antes de 1948 e incluso se celebraron casamientos mixtos.

Después de la Guerra de Iom Kipur, en 1973 (también iniciada por Egipto), el nuevo presidente de Egipto, Anuar el Sadat, empezó a reconocer que no tenía sentido negar la existencia de un país tan sólido como Israel. Ante la sorpresa universal, decidió visitar Jerusalén. Aunque esperaba ser bien recibido, no esperaba que lo aplaudieran y agasajaran con una lluvia de júbilo y gratitud.

Empezaron las negociaciones con el duro Menajem Beguin y, en menos de un año, se firmó la paz entre ambos países. A cambio de la paz, Beguin aceptó entregar hasta el último grano de arena del desierto del Sinaí. Y no sólo arena: entregó aeropuertos, pozos de petróleo, rutas, centros turísticos y hasta ordenó la evacuación de la populosa ciudad de Yamit, construida entre Gaza y el Sinaí, para que nada de Israel permaneciera en territorio egipcio.

  • El encargado de evacuar por la fuerza a los colonos judíos fue Ariel Sharón.
  • Este general no imaginaba que, mucho después, debería repetir el operativo en la Franja de Gaza.
  • Con esta cesión de tierras equivalentes a casi tres veces el tamaño de Israel, caía la acusación de su vocación expansiva, por lo menos entre quienes piensan con lógica.

Por supuesto que esta paz fue duramente condenada por todos los demás países árabes. En el tratado con Egipto, Israel prometió la autonomía de los árabes que habitaban Gaza y Cisjordania. Autonomía significaba otorgarles el manejo de todas las áreas, menos la defensa y las relaciones exteriores.

  1. Es decir, no llegaban a la independencia ni a la soberanía.
  2. Así lo entendió Beguin, pero seguramente Sadat pensaba que la autonomía conduciría, de forma inexorable, a la independencia.
  3. La idea de los dos Estados que viven y prosperan uno al lado del otro, que nació en la saboteada partición de 1947, resucitaba con fuerza.

Gracias al contacto directo con los israelíes, que resultaba inspirador, los árabes de Palestina tomaron conciencia de su identidad nacional y se aplicaron a la conformación de una narrativa que les otorgase respaldo. *** Se debe hacer justicia al fenómeno nacional palestino, que era irrelevante en la primera mitad del siglo XX.

  • En el curso de los últimos años consiguió hacerse reconocer por la Liga Árabe, las Naciones Unidas y el mismo Estado de Israel.
  • Desde 1948 (independencia de Israel) hasta 1967 (Guerra de los Seis Días), Falistín (Palestina, en árabe) había dejado de existir.
  • Durante 19 años una porción del mapa lo ocupaba Israel y la otra, Jordania y Egipto.

Lo repito porque es esencial recordarlo. En mayo de 1964 se fundó la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), integrada por centenares de hombres que componían Al Fatah, Al Saiqa y el Frente Popular para la Liberación de Palestina. Las tres entidades eran laicas y se inspiraban en el apasionado nacionalismo que durante los años 60 acompañó la descolonización en África y Asia; la última era marxista-leninista.

No estaban contaminados por el fundamentalismo islámico, que advino más adelante. En 1967 apoyaron la obsesión bélica del presidente Naser, que concluyó en un desastre, como ya narré: Israel derrotó a quienes pretendían aniquilarlo y se extendió desde el Canal de Suez hasta las alturas del Golán. Los árabes palestinos pasaron de la ocupación jordana y egipcia a la insospechada y mareante ocupación israelí.

La OLP eligió profundizar la vía terrorista en lugar de proponer negociaciones. Siguió el modelo de los fedayines que Naser había espoleado a cruzar la frontera de Gaza para cometer cientos de atentados. Además, se dedicaron a asaltar aviones, atacar aeropuertos, asesinar deportistas, poner bombas en ómnibus escolares, disparar contra viviendas civiles.

Adquirieron notoriedad porque contrastaban con los sectores que aspiraban a conseguir un acuerdo pacífico. Por esa época el gentilicio palestino se asociaba con la palabra terrorista, Pero, de a poco, fue otorgando resonancia a la expresión pueblo palestino, que se refería ahora sólo a los árabes de Palestina.

Se la martilló con vigor creciente, a pesar de que muchos aún negaban su existencia real. Muchos israelíes se seguían considerando tan palestinos como los árabes. En 1970 la OLP había logrado constituir una fuerza considerable en Jordania, casi un Estado dentro del Estado, y decidió tomar el gobierno de ese país, que históricamente había formado parte de Palestina.

  1. En otras palabras, ya exisitía un Estado palestino llamado Jordania, hecho que la OLP no ignoraba, por supuesto, y pretendía sacar beneficio de esta situación.
  2. El rey Husein reaccionó ferozmente y se calcula que sus tropas mataron a miles de hermanos en septiembre de 1971, llamado desde entonces Septiembre Negro.

Las despavoridas columnas de Arafat huyeron hacia Siria, pero el presidente Asad les cerró la entrada con impiadosos cañones y ametralladoras. De forma poco clara –tal vez autorizados por Israel– llegaron al Líbano, donde también se empeñaron en formar un Estado dentro del Estado, con un laberinto de túneles y barrios controlados por completo, hasta que explotó la sangrienta guerra civil.

  • La OLP controlaba el sur del país, y desde ahí lanzaba ataques diarios contra las poblaciones fronterizas de Israel.
  • En 1974 consiguió ser reconocida por la Liga Árabe como ‘única representación legítima del pueblo palestino’, noticia que puso en aprietos a la dirigencia árabe moderada.
  • Menajem Beguin, que había firmado una generosa paz con Egipto, decidió silenciar las baterías palestinas del Líbano, que atacaban a diario, impiadosamente, centros civiles de Galilea.

Sus fuerzas llegaron rápido hasta Beirut y en el trayecto fueron recibidas con alivio, flores y alimentos por las poblaciones cristianas del Líbano, sometidas a los asaltos de la pinza sirio-musulmana. Los dirigentes de la OLP tuvieron que huir a Túnez.

En noviembre de 1988, durante una reunión del Consejo Nacional Palestino en Argel, Arafat anunció el establecimiento del Estado Independiente de Palestina y aceptó las resoluciones 242 y 338 de las Naciones Unidas, que no son precisas, porque hablan de la devolución de los territorios conquistados: no dice ‘todos’.

Esa inteligente decisión fue premiada al mes siguiente por Estados Unidos, que aceptó iniciar un diálogo diplomático directo con la OLP. Los avances se quebraron cuando Arafat apoyó la invasión a Kuwait de Sadam Husein, lo que le enemistó con Occidente y con la mayoría de los países árabes que hasta ese momento lo habían sostenido.

En 1993 Simón Peres e Isaac Rabin decidieron resucitar al debilitado Arafat para conseguir la solución del largo conflicto. La primera Intifada había tenido el mérito de consolidar la flamante identidad nacional árabe-palestina, incluso entre los israelíes. Era un buen momento, entonces, para un recononcimiento recíproco y avanzar hacia la tan postergada paz.

Se firmaron los Acuerdos de Oslo, que les valió a los tres personajes citados el Premio Nobel de la Paz. Nacióla Autoridad Nacional Palestina y empezó la transferencia de poderes. Los temas más difíciles quedaron para el final, cuando los aceitase una mayor confianza mutua.

Pero sucedió lo contrario, debido a la acción de los grupos armados autónomos que la Autoridad Palestina no quiso inhibir. Al Fatah, liderado por el mismo Yaser Arafat, constituyó las Brigadas de Al Aqsa, que cometían crímenes condenados en inglés y felicitados en árabe. Engordaban los grupos fundamentalistas Hamás y Yihad Islámica, que no aceptaban ningún acuerdo.

Arafat, en lugar de ejercer la posición del estadista que monopoliza el poder, seguía con las ilusiones del guerrillero que dejaba hacer a los terroristas para minar la resistencia israelí. Alcanzó cumbres del doble discurso. Condenaba cada atentado mientras estimulaba su multiplicación.

  • Las primeras mujeres asesino-suicidas fueron jóvenes palestinas que calificó de ‘rosas de nuestra causa’.
  • Era evidente que mentía: su objetivo no era la paz con Israel, sino destruirlo con otros medios.
  • En el encuentro de Camp David, durante la presidencia de Clinton, los palestinos habían logrado un avance que no hubieran soñado años antes: la pronta creación de un Estado árabe-palestino independiente sobre casi todos los territorios ocupados y la soberanía compartida de Jerusalén.

Pero Arafat resistió las presiones, pateó el tablero y logró que los palestinos no dejaran de perder la oportunidad de volver a perder la oportunidad Regresó haciendo la uve de la victoria (¿qué victoria?), mientras el primer ministro de Israel –que había cedido más de lo que hubiera aceptado Rabin– volvió derrotado.

A los pocos días, con la pueril excusa de un paseo de Ariel Sharón por la explanada del Templo (que había consentido Jamil Jagrib, responsable palestino de seguridad), desencadenó la injustificada y criminal segunda Intifada, que duró cinco años, con miles de muertos por ambas partes, exacerbación del odio en lugar de la confianza y un empeoramiento profundo de la calidad de vida palestina.

El rechazo a las concesiones de Camp David fue una siniestra repetición de los Tres Noes lanzados en Jartum. Bloqueó el camino de los acuerdos y cargó dinamita a la violencia. Pero consiguió que el mundo viese a los palestinos como la víctima inocente, inerme e indiscutible; por lo tanto, impermeable a cualquier crítica.

  • Todo lo que hacían se justificaba por el martirio de la cruel ocupación.
  • De esa forma, nadie exigió a la Autoridad Palestina que ejerciera el monopolio de la fuerza y pusiese fin a la metralla de los atentados.
  • Nadie exigió que invirtiera en salud, educación y construcción en vez de en armas los multimillonarios recursos que recibía de la Unión Europea y los Estados Unidos.

Ni siquiera que terminase con la enorme corrupción que hasta un intelectual palestino como Edward Said criticó, encendido de rabia. Gran parte del dinero volaba hacia bancos extranjeros. La viuda de Arafat es ahora una millonaria que disfruta las delicias de París mientras se conmueve por el heroísmo de los suicidas (ni ella ni su hija piensan suicidarse, por supuesto).

Grandes desafíos enfrenta el nacionalismo palestino en este momento, un nacionalismo que nació secular y ahora ha caído bajo la influencia de la teocracia fundamentalista, que amenaza con provocar escisiones internas muy profundas. ¿Debemos repetir que nunca existió un Estado árabe independiente en Palestina? ¿Que nunca Jerusalén fue la capital de ningún Estado árabe o musulmán, ni siquiera cuando Saladino expulsó a los cruzados, o el imperio turco se extendió por la región, o Jordania usurpó la parte oriental? Debido a esa carencia, el nacionalismo palestino racional y moderado necesita escribir una narrativa que le brinde respaldo, sin recurrir a la fabulación que lo haga insostenible.

Debe resignarse a no alcanzar la vastedad, riqueza y resonancia de la narrativa judía, porque ésta tiene 3.500 años de historia. El contraste es demasiado grande. El Estado palestino no será la obra de un milagro, como no lo fue el Estado de Israel. Los judíos lo reconstruyeron con lágrimas, sudor y sangre.

No fue un regalo de nadie. Antes de la independencia –vuelvo a insistir–, los sionistas ya habían creado ciudades, kibutzim, caminos, universidades, teatros, colegios, sistemas de riego, orquestas sinfónicas, puertos, métodos para fertilizar el desierto, hospitales, museos, forestaciones, centros de investigación.

Los palestinos pueden exhibir los derechos que les otorga un período de vida menor, en el que también derramaron lágrimas y sangre, además de nacer en ese territorio o extrañarlo desde el exilio. Pero no alcanza con sangre y lágrimas. Falta el sudor: ¡construir en vez de destruir! *** Las últimas elecciones palestinas (enero de 2006) complicaron la situación, aunque muchos pensamos que la volvieron más diáfana.

Esas elecciones fueron ganadas de manera impecable por el grupo fundamentalista Hamás. Para conocer la ideología que lo sustenta es obligatorio conocer su Carta Fundacional, Constituye una guía también impecable, ya que este tipo de organizaciones no anda con vueltas: dice lo que piensa y hace lo que dice.

No nos perdamos algunas citas elocuentes. En el preámbulo afirma: Israel existirá y continuará existiendo hasta que el islam lo destruya, tal como destruyó a otros en el pasado. Y en el artículo 6 se dice: El Movimiento de Resistencia Islámico es un movimiento cuya alianza es con Alá y cuya forma de vida es el islam.

Su objetivo es izar el estandarte de Alá sobre cada porción del suelo palestino. El artículo 7 expresa su ardiente antisemitismo: El Día del Juicio Final no llegará hasta que los musulmanes se enfrenten a los judíos y los maten a todos. Entonces, los judíos se esconderán detrás de las rocas y de los árboles, y las rocas y los árboles gritarán: ‘¡Oh, musulmán, hay un judío escondido detrás de mí! ¡Ven y mátalo!’.

El artículo 22 es extenso, pero ofrece evidencias de su inspiración en los libelos que, a su vez, alimentaron el Mein Kampf, de Adolf Hitler. Reúne todas las calumnias que diferentes tendencias inventaron sobre los judíos. También manifiesta su alucinante carácter reaccionario.

Los judíos han conspirado contra nosotros durante mucho tiempo y han acumulado grandes riquezas materiales y gran influencia. Con su dinero, tomaron el control de los medios. Con su dinero, provocaron revoluciones en distintas partes del mundo. Estuvieron detrás de la Revolución Francesa, de la Revolución Comunista y de la mayoría de las revoluciones.

Con su dinero, crearon organizaciones secretas –tales como los masones, el Rotary Club y el Club de Leones–, que se están diseminando por el mundo con el fin de destruir sociedades y llevar a cabo los intereses sionistas. Estuvieron detrás de la Primera Guerra Mundial y crearon la Liga de las Naciones, por medio de la cual podían gobernar el mundo.

Estuvieron detrás de la Segunda Guerra Mundial, por medio de la cual lograron enormes ganancias financieras. No hay ninguna guerra en ningún lugar del mundo en la que ellos no intervengan. Quienes suponen que Hamás se conforma con un Estado palestino que permita alguna coexistencia con Israel deben fijarse en el artículo 11: La tierra de toda Palestina es un ‘waqf’ consagrado para futuras generaciones islámicas hasta el Día del Juicio Final.

Nadie puede renunciar a esta tierra ni abandonar ninguna parte de ella. Los ideales de un Estado árabe palestino, democrático y pluralista, donde tengan derechos no sólo los judíos, sino también los cristianos, quedan destruidos por el categórico artículo 13: Palestina es tierra islámica.

  • Esto es un hecho.
  • La guerra es orlada con febril exaltación.
  • El artículo 33 borra cualquier duda: Las filas se cerrarán, los luchadores se unirán con otros luchadores y las masas de todo el mundo islámico acudirán al llamado del deber proclamando en voz alta: ¡Viva la yihad! Este grito llegará a los cielos y seguirá resonando hasta que se alcance la liberación, los invasores hayan sido derrotados y logremos la victoria de Alá.

No deja espacio para las iniciativas de paz, que son condenadas en otra parte del feroz artículo 13: Las iniciativas de paz y las supuestas soluciones pacíficas, así como las conferencias internacionales, se contradicen con los principios de Hamás. Esas conferencias son un inaceptable medio para designar árbitros de las tierras del islam a los infieles.

  1. No hay solución sin la yihad.
  2. Las iniciativas, las propuestas y las conferencias internacionales de paz son una pérdida de tiempo.
  3. La demonización del sionismo permanece anclada en centenarios mitos paranoicos, cuya fuente falsa y venenosa no tienen pudor en revelar, como lo ilustra el artículo 32: La confabulación del sionismo no tiene fin; después de Palestina querrán expandirse desde el Nilo hasta el Éufrates.

Cuando hayan terminado de digerir el área sobre la que hayan puesto sus manos, codiciarán más espacio. Su plan ha sido diseñado por los ‘Protocolos de los Sabios de Sión’. No hace falta ser avispado para advertir que proyectan sobre el diminuto Israel su propia hambre de expansión territorial.

  • Son ellos quienes aspiran a un califato que se extienda desde el Atlántico hasta Indochina, y luego más.
  • En sus escuelas enseñan que España pertenece al islam y deberá ser recuperada,
  • El objetivo más alto no es ahora la creación de un Estado palestino, sino la victoria universal de la fe y la legislación islámicas.

Su programa aspira a que rijan las leyes de la sharía, imposibles para la civilización occidental. Como lo expresa el delirante artículo 22, hasta la Revolución Francesa es abominable, y seguro que las tres famosas palabras – libertad, igualdad, fraternidad – serán sospechosas.

  • A Hamás, sin embargo, no lo votaron por este programa teocrático-nazi, sino por la corrupción, ineficacia e hipocresía de Al Fatah y los líderes de la Autoridad Palestina.
  • Una encuesta reveló que el 75% de los palestinos que votaron por Hamás aspiraban a la solución de un Estado propio que conviviera lado a lado con Israel.

Hamás se presentó como la única opción que tenía las manos limpias. No ganó por su fanatismo reaccionario y judeofóbico, sino por el desencanto de los palestinos. La irresponsable segunda Intifada, desencadenada por la hipócrita Administración anterior, trajo la parálisis de una solución negociada.

  • Además, produjo un incremento de las muertes, las represalias, la desocupación y la miseria.
  • A Hamas ya no le alcanzará con lavarse las manos y echar la culpa de todo a Israel.
  • La mayoría de los israelíes no está entusiasmada con la ocupación de territorios palestinos, si esa ocupación empeora su seguridad y su calidad de vida.

Pero tomará decisiones unilaterales mientras la otra parte no sea una genuina socia para la paz. Lo hizo al retirarse del Líbano sin exigir contrapartidas, y al retirarse de Gaza de la misma forma. Muchos opinan que fueron decisiones equivocadas. Comparto esa crítica.

  • Ambas retiradas pretendían demostrar que Israel no desea mantener la ocupación de zonas donde hay mayoría árabe.
  • La respuesta, sin embargo, no fue de comprensión ni de amistad, sino lluvias de misiles.
  • En un reportaje, a una nena árabe de tres años y medio le preguntaron si odiaba.
  • Dijo que sí, que odiaba a los judíos.

¿Por qué? Porque son monos y cerdos. ¿Quién lo dice? Lo dice el Corán. Es verdad que el Corán lo dice, pero como todo libro religioso extenso, escrito en circunstancias históricas determinadas, exhibe expresiones contradictorias, algunas durísimas y otras más dulces que la miel.

Igual sucede con la Biblia. Corresponde a los hombres interpretar esos textos y enfatizar sus contenidos nobles. Históricamente el odio a los judíos fue más intenso entre los cristianos que entre los musulmanes. Los cristianos acusaban a los judíos de ser ‘los asesinos de Dios’, los musulmanes sólo de haber enmendado la Biblia para que no figurase el anuncio de la llegada de Mahoma.

Ambos son hechos deleznables (de haber sido ciertos), pero más horrible, desde luego, es el primero. Si los judíos pudieron ‘asesinar a Dios’ –como se predicó durante centurias desde todos los púlpitos–, ¿qué puede impedir que cometan otros crímenes, y de lo más atroces? Se los acusó de envenenar los pozos cuando había una peste (y se carneaba entonces judíos con entusiasmo enérgico), se los acusó de utilizar la sangre de niños cristianos para amasar el pan de la Pascua (¡?) (y nació el delirante y repetido libelo del crimen ritual, que llevaba a renovadas y jubilosas matanzas).

  1. El judío fue el Shylock voraz por una libra de carne, el judío pobre que se despreciaba por sucio y débil o el rico que rapiñaba sin culpa.
  2. Fue el personaje siniestro de Los Protocolos de los Sabios de Sión, que redactó la policía secreta del Zar para estimular los pogromos.
  3. Fue El judío internacional del resentido Henry Ford.

En Mein Kampf, Hitler prometía hacer lo que finalmente hizo ante la indiferencia de la civilización occidental. Auschwitz. Haj Amín el Huseini, el amigo de Hitler El plan nazi de encerrar a todos los judíos del mundo y exterminarlos como si fuesen cucarachas por un odio sedimentado durante siglos en Europa tuvo un éxito casi total.

  1. En pocos años liquidó un tercio de ese pueblo gracias a la sistemática técnica industrial de la muerte.
  2. Ese plan recibió el apoyo del líder árabe de Palestina Haj Amín el Huseini, gran muftí de Jerusalén.
  3. Este clérigo fanático, que espoleaba a destruir las comunidades judías porque importaban costumbres ‘degeneradas’ como la igualdad de la mujer, la apertura de teatros y orquestas, la edición masiva de libros, los ideales de la democracia y el socialismo, se ofreció a colaborar con la Solución Final.

Viajó a Berlín por un largo período y prometió erradicar cada judío de Palestina y sus alrededores ‘con los métodos científicos del Tercer Reich’. Planeó erigir otro Auschwitz en Nablús, sobre las colinas de Samaria. Su lema, difundido por radios nazis, fue: ‘Mata a los judíos dondequiera los encuentres, para agradar a Alá y a la Historia’.

Se fotografió varias veces con Hitler. Apareció en los noticieros de cine haciendo el saludo nazi. También se reunió con el nazi y asesino croata Ante Pavelic, para sellar el mismo pacto. Debemos tenerlo en cuenta, porque este dirigente fascista tuvo un protagonismo que la narrativa árabe quiere a borrar.

No sólo organizó ataques contra las comunidades judías antes de la independencia de Israel, sino que se negó a aceptar la partición decidida por las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947 para el nacimiento de un Estado arabe y otro judío que viviesen lado a lado y en fraterna colaboración.

Como frutilla del postre, tuvo la idea brillante de ordenar a su gente que abandonase Palestina rápido, para permitir que Siria, Irak, Líbano, Egipto, Arabia y Transjordania pudiesen empujar a los judíos al mar sin tener que molestarse en esquivar la presencia de árabes en su camino. Esta orden se difundió como un incendio.

Algunos se negaron a obedecerla y lucharon contra los judíos, otros –en especial en la Galilea– se limitaron a quedarse en sus casas y ahora son ciudadanos israelíes. Recordemos que los árabes israelíes conforman el 20% de la población del país. ¿Cuántos judíos quedan en los Estados árabes? Mientras los Estados árabes pueden vanagloriarse de ser Judenrein, Israel es acusado de hacer discriminación étnica.

  • ¡Qué hipocresía! Además, en Israel no existe ningún diario, radio o TV que incite al odio contra los árabes.
  • En el mundo árabe, por el contrario, casi no hay medio de comunicación que alguna vez, o muchas veces, deje de incitar al odio hacia los judíos e Israel.
  • Un país no árabe como Irán, pero líder del fundamentalismo islámico, profirió en su Asamblea parlamentaria el grito: ‘¡Muerte a Israel!’.

¿No es escandaloso? ¿En la Kneset se profirió alguna vez una frase que invite a liquidar otro país? El poder del odio El odio árabe aumentó de forma sustantiva cuando fueron derrotados en la guerra de la independencia (1948-9). No los había vencido una potencia colonial, sino una comunidad minúscula que ni siquiera contaba con un solo tanque ni un solo avión.

El pueblo más inerme del planeta, más despreciado, que acababa de ser reducido a escombros por los nazis, el pueblo al que le habían cerrado los puertos antes, durante y después del Holocausto, pudo triunfar. Era una insoportable herida que puso en marcha una febril venganza mediante la expulsión de casi todos los judíos residentes en los países árabes.

El sueño de Hitler de conseguir países Judenrein ¡fue un logro árabe! (anticipado por los ingleses al decretar que no se afincasen judíos en Transjordania). Es importante insistir en que los cientos de miles de refugiados judíos provenientes de Europa y del mundo árabe fueron recibidos e integrados en Israel, con esfuerzos enormes, desproporcionados a la riqueza que entonces tenía el país.

Mientras los atendía, no era posible descuidar la seguridad de sus fronteras precarias. Esa tarea humanitaria sólo obtuvo la ayuda de los judíos afincados en la Diáspora, sin que los organismos internacionales se interesaran siquiera en el asunto. El único país que más tarde aportó, pero por otras razones, fue Alemania, en concepto de devolución de los bienes que había rapiñado el régimen nazi a los judíos; no se trataba de reparaciones por los crímenes, que jamás pueden ser pagados.

Los refugiados árabes que produjo la indeseada guerra de la independencia de Israel, en cambio, fueron amontonados por sus hermanos en campos especiales, como prisiones de las cuales no podían salir, excepto en Jordania. Jordania llevó adelante otra política, porque deseaba asimilar la Cisjordania a su propio territorio de una forma tan intensa que nunca más se la quitasen.

Pero tampoco puso fin a la existencia de refugiados en su territorio, por razones difíciles de explicar. O fáciles de explicar: los refugiados eran un peón que podían lucir para victimizarse y recibir dinero. Por esta razón los países árabes recibieron en forma directa o indirecta fondos multimillonarios.

Pero en lugar de utilizarlos para resolver el drama, los usaban para eternizarlo. Consiguieron que los refugiados árabes de Palestina se conviertieran en el único caso de refugiados sin solución. Es importante hacer énfasis en este punto, porque forma parte del conflicto árabe-israelí.

A lo largo del siglo XX no hubo dos, tres o diez millones de refugiados, sino ¡cientos de millones! Sí, cientos de millones. Todos, absolutamente todos, consiguieron resolver su problema. La única excepción ha sido la de los refugiados árabes, cuyo número original no llegaba al millón, un número parecido al de los refugiados judíos expulsados de los países árabes.

Tan firme fue la resistencia de los Estados árabes a resolver la cuestión de sus refugiados que cuando empezó la explotación petrolera intensiva en Libia y Kuwait y hacía falta mano de obra sólo se permitía que fuesen hacia allí varones palestinos solos, para que sus familias permanecieran en los campos como rehenes; luego de unos pocos años esos trabajadores, en lugar de afincarse en un sitio mejor, debían retornar a los ominosos campamentos.

Ese odio –sostenido e incrementado sin cesar– impide discernir por dónde pasa el camino que los llevaría al bienestar. Golda Meir pronunció una famosa reflexión: ‘Podemos perdonar a los árabes que asesinaron a nuestros chicos. No los podemos perdonar por forzarnos a matar los suyos. Sólo tendremos paz cuando ellos quieran a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros’.

Por desgracia, en algunos sitios ahora es peor: ciertas madres bendicen a sus hijos que se atan cinturones con explosivos para suicidarse en operaciones criminales. Con la técnica del ‘miente, miente que algo queda’, los antisemitas buscan imponer la versión de que el Estado de Israel es un producto artificial del Holocausto y fue creado de la nada por las Naciones Unidas.

  1. Falso, basta leer la prensa de entonces.
  2. Debemos insistir una y otra vez en que la construcción del tercer Estado judío (los dos primeros están descriptos en la Biblia) empezó de forma intensa en el último cuarto del siglo XIX, cuando todavía era dueño del Medio Oriente el Imperio Otomano y no había señales de nacionalismo árabe, que recién apareció en Siria a principios del XX.

El flamante movimiento sionista (movimiento de liberación nacional y social del pueblo judío) creó en 1903 el Keren Kayemeth Leisrael para reacaudar dinero con el cual comprar a los efendis radicados en Beirut o Damasco sus pobres tierras palestinas y erigir los primeros kibutzim en forma legal.

  1. También se usaba parte del dinero para una campaña frenética de forestación, la primera en la historia, que aún los partidos ecologistas no se atreven a reconocer.
  2. El Imperio Turco miraba con sospecha estas actividades de crecimiento acelerado, máxime cuando Palestina era parte del marginal y pobrísimo Vilayato de Jerusalén.

Israel: el Estado vino después Necesitamos machacar ciertos datos para entender mejor el conflicto árabe-israelí. En 1909 nació Tel Aviv sobre dunas de arena, sólo habitada por arañas y cangrejos. En la década del 20 los pioneros judíos fundaron la Universidad Hebrea de Jerusalén, entre cuyos primeros gobernadores de honor figuraron Albert Einstein y Sigmund Freud.

  1. También se creó la primera Orquesta Filarmónica del Medio Oriente, inaugurada por el director antifascista Arturo Toscanini.
  2. Surgió el dinámico teatro Habima.
  3. Se estableció un Instituto de Ciencias en Rehovot, la Universidad Técnica en Haifa y la Escuela de Artes Bezalel en Jerusalén.
  4. Se fundó la Histadrut, primera central obrera del Medio Oriente, toda una revolución social.

Se multiplicaron los kibutzim, los moshavim, las aldeas y las ciudades, se tendieron caminos, abrieron puertos y fundaron instituciones educativas. Vastas extensiones desérticas se cubrieron con el manto esmeralda de los naranjales. Las colinas pedregosas y ardientes de Judea, devastadas por los dientes de las cabras y el abandono de siglos, empezaron a ser embellecidas por el color de los pinos que se plantaban en sus laderas.

  1. El pantano del extremo norte, Hula, generador de una epidemia sostenida de paludismo, del que no se salvaba nadie, ni David ben Gurión, fue poco a poco desecado.
  2. La febril actividad judía inyectó a ese pequeño país más prosperidad de la que existía en los grandes vecinos.
  3. Era un ariete ciclópeo de modernidad, progreso, cultura.

Revolucionaba toda la región. Y, sin embargo, ¡aún no se había producido el Holocausto ni las Naciones Unidas habían tomado cartas en el asunto! Pero había nacido el conflicto árabe-israelí. No tanto porque aumentaba el número de judíos ni porque estos judíos quitasen algo a los árabes.

  • No. El conflicto radicaba en la oferta,
  • Esa oferta era progreso, modernidad, ciencia, arte, estudios seculares, igualdad de la mujer, democracia.
  • Una oferta que impulsaba a dejar la Edad Media.
  • Gran insulto a los cavernarios.
  • El país más vulnerable El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, el hombrecito de la sonrisa cínica y los ojitos de rata, envió una misiva de diez folios a Angela Merkel, canciller de Alemania, que, luego de ser traducida, provocó un ataque de náuseas.

Ella decidió no contestar. El iraní pedía la obscena colaboración de Alemania para destruir Israel y el judaísmo, autores de todos los males que aquejan al mundo. Los considera el mal absoluto, capaces de las peores atrocidades. Llamea odio, además de fanatismo irracional.

  • ¿Dónde radica el mal de Israel? En sus virtudes, desde luego.
  • Virtudes insoportables para quienes se empeñan en vivir como Mahoma en el siglo VII.
  • La diferencia de Israel y Occidente con nosotros –ha dicho el líder del Hezbolá– es que ellos aman la vida y nosotros la muerte’.
  • Para que no haya equívocos, Nasrala suele gritar: ‘¡Amo la muerte!’.

Pulsión tanática igual a la de los nazis. Las SS usaban trajes negros y calaveras porque también amaban la muerte y consiguieron su objetivo: 50 millones de cadáveres en Europa, además de la ruina total de Alemania. El ayatolá Rafsanyani lo confirmó: Con nuestra bomba atómica mataremos los 5 millones de judíos de Israel, y aunque Israel pueda enviarnos bombas de respuesta, sólo mataría 15 millones de iraníes, cifra despreciable ante los 1.300 millones de musulmanes que somos en el mundo.

  • Los ojitos de rata y sus patrones de la teocracia fundamentalista quieren asesinar, porque suponen que los asiste un ideal superior.
  • Empiezan con los judíos y seguirán con el resto, los enloquece una ensoñación parecida a la de sus maestros del Tercer Reich.
  • Por eso Jomeini mandó oleadas de niños iraníes a la muerte, para desmoralizar a las tropas de Irak.

Por eso Hezbolá y Hamás lanzan sus cohetes desde escuelas, hospitales y barrios superpoblados, para que la respuesta israelí los asesine y puedan exhibir los cadáveres como prueba de la perversidad israelí. Los cobardes organismos internacionales no han repudiado a Hezbolá y a Hamás por el crimen de usar escudos humanos.

  • Los medios de comunicación tampoco muestran desde dónde disparan los fundamentalistas y son cómplices, por lo tanto, de falsificar la información sobre cómo funciona el conflicto árabe-israelí.
  • En los tiempos de la postmodernidad, importa cada vez menos por dónde pasa lo bueno y por dónde lo malo.
  • ¿Interesa, por ejemplo, que los jóvenes israelíes sueñen con ser inventores y científicos, mientras que los de Hezbolá y Hamás sueñan con ser mártires? No, no interesa.

¿Interesa que en Israel no se predique el odio a los árabes, que constituyen el 20 por ciento de su población y viven mejor que en muchos países árabes, mientras entre los árabes son superventas Los protocolos de Sión y Mein Kampf y en la TV egipcia se ha difundido una serie vomitiva donde los judíos extraen sangre de niños para bárbaros rituales? Lo único que interesa es que los palestinos parecen más débiles frente al poderío de Israel.

Pero ¿acaso el conflicto es palestino-israelí, o árabe-israelí? ¿No fueron los Estados árabes quienes frustraron la pacífica partición de Palestina en dos Estados? ¿No fueron los que iniciaron las grandes guerras del Medio Oriente? ¿No son los que expulsaron a todos sus judíos? ¿No son los que han evitado resolver el drama de los refugiados? El conflicto no es palestino-israelí sino árabe-israelí; o, mejor dicho, entre la modernidad democrática y un autoritarismo revestido de variadas tendencias que se mezclan con fijaciones teocráticas o nostalgias medievales.

Israel es el país más vulnerable del planeta, rodeado por un mar de fundamentalistas, predicadores alucinados y dictadores que ansían barrerlo de mapa. Es la frontera de la racionalidad, la legalidad, el pluralismo, la libertad y la democracia. Por eso es inmoral dejarlo solo.

¿Cómo se llama Palestina hoy?

Estado de Palestina

Estado de Palestina دولة فلسطين (árabe) Dawlat Filasṭin
Población total Puesto 125.º
Censo (2016) 4 816 503​ hab.
Densidad 731,76 hab./km²
IDH (2021) 0,715​ (106.º) – Alto

¿Cuánto territorio le robó Israel a Palestina?

Uno de ellos sería el Estado Judío, que ocuparía el 56% del territorio de Palestina, y el otro pasaría a ser el Estado Árabe, sobre el 42% del territorio palestino. El 2% restante correspondería a la Zona Internacional de Jerusalén y alrededores que quedaría bajo la administración de las Naciones Unidas.

¿Cuál es el origen del conflicto entre judíos y palestinos?

Desde el Siglo XIX el conflicto israelí- palestino, comenzó a internacionalizase, debido al auge del movimiento sionista y a las sucesivas migraciones masivas de población judía (aliá) a territorio Palestino.

¿Qué mujer juzgo a Israel?

En Jueces 4–5 se relata cómo, bajo la dirección de una mujer llamada Débora, que era jueza y profetisa, Israel fue liberado del cautiverio de sus enemigos. Ella profetizó que una mujer destruiría a los líderes enemigos. Esa profecía se cumplió cuando una mujer llamada Jael, la cual no era israelita, mató al líder del ejército enemigo.

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¿Cómo se llamaba antes Palestina?

Etimología – Como ya se mencionó, la región recibió diversos nombres desde la antigüedad. Los egipcios le llamaron Canaán, los hebreos Israel, y los romanos la dividieron en tetrarquías, entre las que estuvieron las de Galilea y Judea (nombres preexistentes para esas zonas en la lengua y tradición hebrea), para luego darle el nombre de Palestina en el siglo II d.C., concretamente, en 135 d.C., cuando el emperador Adriano aunó la provincia de Judea con la de Galilea para crear una nueva provincia denominada Siria Palestina,

  1. Por su parte, los cruzados le denominaron Tierra Santa,
  2. El término Palestina tiene su origen en el pueblo filisteo, que se asentó en la zona en el siglo XII a.C., y al que los judíos aludían como ‘P’lishtim’, los acadios ‘Palastu’ y los egipcios ‘Palusata’.
  3. ​ Sin embargo, el pueblo palestino había dejado de existir en el siglo VI a.C., cuando la federación filistea perdió su autonomía tras la conquista asiria de 722 a.C.​.

El nombre de Palestina fue una nueva denominación utilizada por los romanos para borrar el nombre de Israel, como parte de la represión y damnatio memoriae decretada por Roma tras la revuelta de Bar Kojba, y es por este motivo que la tradición posterior habla de la expulsión de los judíos de ‘Palestina’.

¿Cuál es el origen de Palestina?

2. ¿Por qué se fundó Israel en Medio Oriente? – La tradición judía indica que la zona en la que se asienta Israel es la Tierra Prometida por Dios al primer patriarca, Abraham, y a sus descendientes. La zona fue invadida en la Antigüedad por asirios, babilonios, persas, macedonios y romanos.

  1. Roma fue el imperio que le puso a la región el nombre de Palestina y que, siete décadas después de Cristo, expulsó a los judíos de su tierra tras combatir a los movimientos nacionalistas que perseguían la independencia.
  2. Con el surgimiento del Islam, en el siglo VII después de Cristo, Palestina fue ocupada por los árabes y luego conquistada por los cruzados europeos.

En 1516 se estableció la dominación turca que duraría hasta la Primera Guerra Mundial, cuando se impuso el mandato británico. El Comité Especial de las Naciones Unidas sobre Palestina (UNSCOP, por sus siglas en inglés) aseguró en su informe a la Asamblea General del 3 de septiembre de 1947 que los motivos para que un Estado judío se estableciera en Medio Oriente se centraban en ‘argumentos basados en fuentes bíblicas e históricas’, la Declaración de Balfour de 1917 en la que el gobierno británico se declara a favor de un ‘hogar nacional’ para los judíos en Palestina y en el Mandato británico sobre Palestina.

Título del video, Cómo una carta cambió el destino de Medio Oriente Allí se reconoció la conexión histórica del pueblo judío con Palestina y las bases para reconstituir el Hogar Nacional Judío en dicha región. Tras el Holocausto nazi contra millones de judíos en Europa antes y durante la Segunda Guerra Mundial, creció la presión internacional para el reconocimiento de un Estado judío.

Al no poder resolver la polarización entre el nacionalismo árabe y el sionismo, el gobierno británico llevó el problema a la ONU. El 29 de noviembre de 1947 la Asamblea General aprobó un plan para la partición de Palestina, que recomendaba la creación de un Estado árabe independiente y uno judío y un régimen especial para la ciudad de Jerusalén.

El plan fue aceptado por los israelíes pero no por los árabes, que lo veían como una pérdida de su territorio. Por eso nunca se implementó. Un día antes de que expirara el Mandato británico de Palestina, el 14 de mayo de 1948, la Agencia Judía para Israel, representante de los judíos durante el Mandato, declaró la independencia del Estado de Israel.

Al día siguiente Israel solicitó ser miembro de Naciones Unidas, estatus que finalmente logró un año después. El 83% de los miembros actuales reconocen a Israel (162 de 193, a partir de diciembre de 2019). Fuente de la imagen, AFP/Getty Images Pie de foto, El primer primer ministro israelí, David Ben-Gurion, en la proclamación oficial del Estado de Israel, el 14 de mayo de 1948, en Tel Aviv.

¿Cómo se llama Palestina hoy?

Estado de Palestina

Estado de Palestina دولة فلسطين (árabe) Dawlat Filasṭin
Población total Puesto 125.º
Censo (2016) 4 816 503​ hab.
Densidad 731,76 hab./km²
IDH (2021) 0,715​ (106.º) – Alto

¿Qué otro nombre tiene Palestina?

Palestina, definida generalmente como una región geográfica en el sur del Levante entre el mar Mediterráneo y el río Jordán (donde Israel y Palestina están hoy), y varias tierras adyacentes. Situada en un punto estratégico entre Europa, Asia y África, y cuna del judaísmo y el cristianismo, ​ la región tiene una larga y tumultuosa historia como encrucijada para la religión, la cultura, el comercio y la política.

  • En la antigüedad, Palestina fue controlada intermitentemente por varios reinos independientes y numerosas grandes potencias, incluyendo el Antiguo Egipto, Persia, Alejandro Magno y sus sucesores, el Imperio Romano, varias dinastías musulmanas y los cruzados,
  • En la época moderna, la zona estaba gobernada por el Imperio Otomano y luego por el Reino Unido.

Desde 1948, Palestina se ha dividido en Israel, Cisjordania y la Franja de Gaza, Otros términos para aproximadamente la misma área geográfica incluyen Canaán, Sion, la Tierra de Israel, el sur de Siria, Outremer y Tierra Santa, La región fue una de las primeras en el mundo en ver la habitación humana, las comunidades agrícolas y la civilización.

Durante la temprana y media Edad del Bronce, se establecieron ciudades-estado cananeas independientes, y fueron influenciadas por las civilizaciones circundantes de Mesopotamia, Fenicia, Creta minoica, Siria y el antiguo Egipto, que gobernaron el área en la Edad del Bronce Tardía (1550-1200 a.C.).

En el período siguiente surgieron los israelitas, quienes, según la controvertida tradición bíblica, establecieron el Reino Unido de Israel en el año 1020 a.C., que se dividió entre los reinos de Israel y Judá, El Imperio Neoasirio conquistó la región en torno al año 740 a.C., luego el Imperio neobabilónico en torno al año 627 a.C.

Este último destruyó el Templo de Jerusalén en el año 586 a.C. y deportó a los líderes judíos a Babilonia, Solo el emperador aqueménida Ciro el Grande les permitió regresar en el año 539 a.C. En el 330 a.C., Alejandro Magno conquistó el imperio aqueménida, incluida Palestina, que cambió de manos en numerosas ocasiones durante las guerras de sus sucesores, hasta que el imperio seléutico ganó su control entre el 219 y el 200 a.C.

En el año 116 a.C., los asmoneos judíos se independizaron de los seléucidas, pero su reino se convirtió progresivamente en vasallo de Roma, que finalmente anexó Palestina y creó la provincia de Judea en el año 6 a.C. Sin embargo, el dominio romano se vio perturbado por varias revueltas judías, a las que Roma respondió con el saqueo de Jerusalén, la segunda destrucción del Templo y la deportación de los judíos.

  • Después de la revuelta final de Bar Kokhba, Adriano se unió a las provincias de Judea y Siria para formar Siria-Palestina,
  • Más tarde, con la cristianización del Imperio Romano, Palestina se convirtió en un centro del cristianismo, atrayendo a numerosos monjes y eruditos religiosos.
  • La región de Palestina fue conquistada por los omeyas tras la batalla de Yarmuk de 636 d.C.

durante la conquista musulmana de Siria, e incorporada a la provincia de Bilad al-Sham como distritos militares de Urdunn y Filastin, En el año 661, Muawiyah I fundó el califato omeya en Jerusalén. Sus sucesores construyeron la Cúpula de la Roca -la primera gran obra de arquitectura islámica del mundo- y la Mezquita al-Aqsa,

Los abasíes los reemplazaron en 750, pero desde 878 Palestina fue gobernada desde Egipto por gobernantes semiautónomos: los Tuluníes, luego los Ikhshidíes. Los fatimíes conquistaron la región en 969, pero la perdieron en el Gran Imperio Selyuqí en 1073 y la recuperaron en 1098. Sin embargo, al año siguiente los cruzados establecieron el Reino de Jerusalén en Palestina, que duró casi un siglo hasta su conquista en 1187 por Saladino, el fundador del Sultanato Ayyubí,

A pesar de siete cruzadas más, los cruzados no pudieron recuperar su poder en la región. El sultanato mameluco egipcio arrebató Palestina a los mongoles (que habían conquistado el sultanato ayubí) tras la batalla de Ain Jalut en 1260. Los turcos otomanos capturaron Palestina y Siria mamelucos en 1516.

El dominio otomano del país duró sin interrupción durante tres siglos, hasta su conquista por el Egipto de Muhammad Ali en 1832. Ocho años más tarde, el Reino Unido intervino y devolvió el control del Levante a los otomanos a cambio de derechos extraterritoriales para los europeos que vivían en Palestina.

Durante el siglo XIX se produjeron cambios demográficos considerables, y con las migraciones regionales de las tribus drusas, circasianas y beduinas. El surgimiento del sionismo también trajo muchos inmigrantes judíos de Europa, y el renacimiento del idioma hebreo.

​ Durante la Primera Guerra Mundial, el gobierno británico emitió la Declaración Balfour de 1917, que favoreció el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina. Los británicos capturaron Jerusalén de los otomanos un mes después. La Sociedad de Naciones otorgó formalmente a Gran Bretaña un mandato sobre Palestina en 1922.

La continua inmigración judía y el dominio colonial británico condujeron a la revuelta árabe de 1936-1939 en Palestina, el primer movimiento nacionalista entre los árabes palestinos. Después del Holocausto nazi, aumentó la presión para el reconocimiento internacional de un estado judío en Palestina, y en 1947 el Gobierno británico anunció su intención de poner fin al Mandato.

  • La Asamblea General de las Naciones Unidas votó a favor de la partición de Palestina en estados árabes y judíos independientes.
  • Sin embargo, la situación en Palestina se ha deteriorado hasta convertirse en una guerra civil entre árabes y judíos.
  • El primero rechazó el Plan de Partición, mientras que el segundo declaró la independencia del Estado de Israel en mayo de 1948.

Los países árabes cercanos atacaron inmediatamente a Israel, que sin embargo prevaleció en la Guerra árabe-israelí de 1948, Gracias a su victoria, Israel invadió mucho más territorio del previsto en el Plan de Partición. En lo que se conoce como la Nakba (‘catástrofe’), 700 000 palestinos huyeron o fueron expulsados de sus hogares, mientras que una ola de refugiados judíos de países árabes llegó a Israel.

Solo dos regiones de Palestina escaparon al control israelí: Cisjordania (y Jerusalén Este), anexionada por Jordania, y la Franja de Gaza, de hecho controlada por Egipto, que fueron finalmente conquistadas por Israel durante la Guerra de los Seis Días en 1967. A pesar de las objeciones internacionales, Israel comenzó a establecer asentamientos en estos territorios ocupados.

​ Mientras tanto, el movimiento nacional palestino fue ganando reconocimiento internacional, en gran medida gracias a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP, fundada en 1965) bajo el liderazgo de Yasser Arafat. En 1993, los Acuerdos de Paz de Oslo entre Israel y la OLP establecieron una Autoridad Nacional Palestina (ANP) como órgano provisional para dirigir partes de Gaza y Cisjordania (pero no Jerusalén Oriental) a la espera de una solución acordada del conflicto.

  • Sin embargo, nunca se produjeron nuevos avances en materia de paz y, en la historia reciente, las relaciones entre Israel y los palestinos han estado marcadas por repetidos conflictos militares, especialmente con el grupo islamista Hamás, que también rechaza la ANP.
  • En 2007, Hamás incluso ganó el control de Gaza de la ANP, que ahora se limita a Cisjordania.

En noviembre de 2012, el Estado de Palestina (el nombre utilizado por la ANP) fue elevado en la ONU a la categoría de Estado observador no miembro, lo que le permite participar en los debates de la Asamblea General y mejorar sus posibilidades de unirse a otros organismos de la ONU.

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