Que Es El Hombre Segun La Biblia?

Que Es El Hombre Segun La Biblia
¿Qué es el hombre según la Biblia? Esta imagen es el sello que Dios ha puesto en el hombre, el cual expresa que éste es una criatura racional, dotada de inteligencia, voluntad y libertad. Es decir, el hombre está dotado de la capacidad de conocerse y de transcenderse para entrar en relación.

¿Qué dice la Biblia sobre el hombre?

EL LIBRO DEL GÉNESIS CAPÍTULO I 26 Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo».27 Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer.28 Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra».

Aquí está el primer relato del historiador sagrado de la aparición de la mujer; una creación simultánea de los dos sexos, a imagen de Dios. Es evidente a partir del lenguaje que hubo consultas en la Deidad, y que los elementos masculinos y femeninos estaban igualmente representados. Scott en sus comentarios dice: ‘Esta consulta de los Dioses es el origen de la doctrina de la trinidad.’ Pero en lugar de tres personajes masculinos, como se representa generalmente, parecería más racional un Padre Celestial, una Madre Celestial y un Hijo.

El primer paso para elevar a la mujer a su posición correcta, como factor en pie de igualdad en el progreso human, es el cultivo del sentimiento religioso respecto a su dignidad e igualdad, el reconocimiento por la generación venidera de una Madre Celestial ideal, a la que deberían dirigirse las oraciones, al igual que al Padre.

  • Si el lenguaje significa algo, tenemos en estos textos una clara declaración de la existencia de un elemento femenino en la Divinidad, igual en poder y gloria con el masculino.
  • ¡La Madre y el Padre Celestial! ‘Dios creó el hombre a su propia imagen, varón y mujer.’ El texto muestra claramente la creación simultánea del hombre y la mujer, y su igual importancia en el desarrollo de la especie.

Todas las teorías basadas en el supuesto de que el hombre es anterior en la creación no tienen fundamento en la Escritura. En cuanto a la sujeción de la mujer, sobre la que tanto la ley civil como la canónica se deleitan en hablar, es importante señalar que a la mujer se le da por igual el dominio sobre cada forma de vida, pero no se dice una sola palabra que dé al hombre el dominio sobre la mujer.

  1. Aquí tenemos el primer título de propiedad de esta tierra verde que es concedido por igual a los hijos e hijas de Dios.
  2. Ninguna lección de sometimiento de la mujer puede extraerse honradamente del primer capítulo del Antiguo Testamento.
  3. Elizabeth Candy Stanton Lo más importante que una mujer debe observar al leer el Génesis es que esta parte que actualmente está dividida entre los tres primeros capítulos (no existía tal división hasta hace unos cinco siglos) contiene dos historias de la creación completamente separadas y radicalmente contradictorias, escritas por dos autores diferentes, pero igualmente anónimos.

Ningún teólogo cristiano actual con pretensiones de poseer estudios académicos afirma que el Génesis haya sido escrito por Moisés. Ya hace mucho que se señaló, y la propia Biblia lo declara, que todos los libros que los judíos poseían originalmente fueron quemados en la destrucción de Jerusalén hacia 588 a.C., cuando los judíos fueron llevados a Babilonia como esclavos por los asirios (véase II Esdras, XIV, V.21, apocrhypha).

  1. Hasta alrededor de 237 a.C.
  2. Algunos teólogos dicen 226, otros 169) no hay ninguna constancia de ninguna recopilación de documentos en la Jerusalén reconstruida, y entonces, el escritor anónimo de II Macabeos menciona brevemente que cierto Nehemías ‘reunió los hechos de los reyes y los profetas y los de David’ cuando ‘fundó una biblioteca’ para Jerusalén.

Pero la primera mención en la Biblia de un libro que podría corresponder al Génesis la hace un escritor apócrifo que dice que Ezra escribió ‘todo lo que había sucedido en el mundo desde el principio’, después de que los judíos regresaran de Babilonia, bajo su liderazgo, hacia 450 a.C.

  • Véase II Esdras, XIV, v 22, de los apocrypha).
  • Cuando se tiene en cuenta que los libros judíos se escribieron en rollos de piel, sin mucha atención a las puntuaciones vocálicas y sin división en versículos ni capítulos, por copistas acríticos que alteraron pasajes con frecuencia y que no siempre pretendían siquiera entender lo que copiaban, entonces el lector del Génesis empieza a estar en condiciones de entender cómo puede ser contradictorio.

Y si las libertades que se tomaron los judíos con el Génesis fueron grandes, las de los traductores ingleses las sobrepasaron con creces. Por ejemplo, el primer capítulo del Génesis, en hebreo, nos dice, en los versículos 1 y 2, ‘En el principio los dioses (Elohim) crearon estos cielos (o aire, o nubes) y esta tierra.

  1. Y un viento se movió hacia la superficie de las aguas’.
  2. Aquí tenemos el inicio de una fábula politeísta de la creación, pero, tan convencidos estaban los traductores ingleses de que los antiguos hebreos tenían que haber sido originalmente monoteístas, que tradujeron lo anterior como ‘En el principio, Dios creó el cielo y la tierra.

y el soplo de Dios (!) se cernía sobre la superficie de las aguas.’ Actualmente se admite por lo general que alguien (nadie pretende saber quién) en un momento dado (nadie pretende saber exactamente cuándo) copió dos mitos de la creación en el mismo rollo de piel, uno a continuación del otro.

Hace unos cien años, el Dr. Astruc, de Francia, descubrió que desde Génesis I v.1 hasta Génesis II v.4, se presenta un relato completo de la creación, por un autor que siempre usaba la palabra ‘los dioses’ (Elohim) al hablar de la formación del universo, y la usa unas 34 veces,mientras en Génesis II v.4 hasta el final del capítulo III, tenemos una narrativa completamente distinta, por un autor de estilo indudablemente diferente, que usa la palabra ‘Yahveh de los dioses’ 20 veces, pero ‘Elohim’ sólo tres veces.

El primer autor, evidentemente, atribuye la creación a un consejo de dioses que actúan concertadamente, y no parece haber oído hablar de Yahveh. El segundo atribuye la creación a Yahveh, un dios tribal del antiguo Israel, pero representa a Yahveh como uno de dos o más dioses que hablan con él (en Génesis III v.22) sobre el peligro de que el hombre adquiera la inmortalidad.

Los teólogos modernos han denominado por conveniencia estas dos fábulas, respectivamente, la historia Elohísca y la Yahvista. No sólo difieren en el punto que acabo de señalar, sino también en el orden de los actos de la creación, en la actitud mutua del hombre y la mujer y sobre la libertad humana ante las prohibiciones impuestas por la deidad.

Para mostrar las notorias contradicciones, las pondré en columnas paralelas:

Elohísta Yahvista
Orden de la creación: Primero: Agua. Segundo: Tierra. Tercero: Vegetación. Cuarto: Animales. Quinto: Humanidad: varón y hembra. Orden de la creación_ Primero: Tierra, Segundo: Agua. Tercero: Hombre varón, sólo. Cuarto: Vegetación. Cinco: Animales. Sexto: Mujer.
En esta historia el hombre y la mujer son creados simultáneamente, ambos por igual a imagen de los dioses, después de que los animales hayan sido traídos a la existencia. En esta historia el hombre varón es modelado en arcilla antes de que los animales hayan sido creados y antes de que la mujer haya sido creada.
Aquí se da al hombre y a la mujer el dominio conjunto sobre la tierra, sin límites ni prohibiciones. Aquí la mujer es castigada a estar sometida al hombre por violar una ley prohibitoria.
Todo sin excepción es juzgado ‘muy bueno’. Hay un árbol del mal, cuyo fruto dice Yahveh que causa la muerte súbita, pero no es así, pues Adán vivió 930 años tras comerlo.
Al hombre y a la mujer se les dice que ‘cada planta que lleva sus semillas sobre la faz de la tierra y cada árbol, está para vuestro disfrute’. Por lo tanto, se les da libertad perfecta. Al hombre se le dice que hay un árbol del que no debe comer ‘pues el día en que lo hagas, morirás sin duda.’
Se da al hombre y a la mujer el dominio sobre todos los animales: ‘sobre toda cosa que se mueve sobre la tierra’. Un animal, ‘una cosa que se mueve’ recibe el dominio sobre el hombre y la mujer, y resulta ser más fidedigno que Yahveh Elohim (compárese Génesis II v17 con III vv.4 y 22).

Ahora, puesto que es evidente que las dos historias no pueden ser ciertas a la vez, la mujer inteligente, que comprende que debe preferir una a la otra, puede decidir según su propio juicio cual es más digna de ser aceptada por una mujer inteligente.

Mi opinión es que la segunda historia fue manipulada por algún judío en un intento de dar ‘autoridad celestial’ para exigir a una mujer que obedezca al hombre con que se ha casado. En un trabajo que estoy terminando presento algunos hechos sobre la historia del antiguo Israel que será de particular interés para quienes quieran entender el origen del sometimiento de la mujer.

Ellen Battelle Dietrick CAPÍTULO II 21 Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío.22 Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.23 El hombre exclamó: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre».24 Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne.25 Los dos, el hombre y la mujer, estaban desnudos, pero no sentían vergüenza.

  • Puesto que el relato de la creación del primer capítulo es acorde con la ciencia, el sentido común y la experiencia de la humanidad en las leyes naturales, resulta natural preguntarse por qué hay dos relatos contradictorios del mismo hecho en el mismo libro.
  • Es fácil deducir que la segunda versión, que se encuentra en cierto modo en las distintas religiones de todas las naciones, es una mera alegoría que simboliza cierta concepción misteriosa de un editor altamente imaginativo.

El primer relato dignifica a la mujer como un factor importante de la creación, igual en poder y gloria con el hombre. El segundo la convierte en una mera idea de última hora. El mundo funcionaba perfectamente sin ella. La única razón para crearla es la soledad del hombre.

Hay algo sublime en sacar orden del caos, luz de la oscuridad, en dar a cada planeta su lugar en el sistema solar, en dar límites a los océanos y las tierras, algo totalmente inconsistente con una ligera operación quirúrgica para encontrar el material con que crear a la madre de la especie. Es sobre esta alegoría sobre la que todos los enemigos de las mujeres apoyan sus arietes para probar su inferioridad Elizabeth Candy Stanton CAPÍTULO III 1 La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: «¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?».2 La mujer le respondió: «Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín.3 Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: «No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario morirán».4 La serpiente dijo a la mujer: «No, no morirán.5 Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal».6 Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió.7 Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos.

Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera.8 Al oír la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de él, entre los árboles del jardín.9 Pero el Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?».10 «Oí tus pasos por el jardín, respondió él, y tuve miedo porque estaba desnudo.

  1. Por eso me escondí».11 El replicó: «¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?».12 El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él».13 El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Cómo hiciste semejante cosa?».
  2. La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí».14 Y el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo.

Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida.15 Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. El te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón».16 Y el Señor Dios dijo a la mujer: «Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor.

  • Sentirás atracción por tu marido, y él te dominará».17 Y dijo al hombre: «Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa.
  • Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida.18 El te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo.19 Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado.

¡Porque eres polvo y al polvo volverás!».20 El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes 21 El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los vistió.22 Después el Señor Dios dijo: «El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal.

No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre».23 Entonces expulsó al hombre del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado.24 Y después de expulsar al hombre, puso al oriente del jardín de Edén a los querubines y la llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al árbol de la vida.

Sin embargo, puesto que nuestro principal interés es la parte de la mujer en el drama, nos complace igualmente su actitud tanto si es un mito en una alegoría como si es la heorína de un hecho histórico. En este diálogo, el lector sin prejuicios debería sentirse impresionado por el coraje, la dignidad y la noble ambición de la mujer.

El tentador evidentemente tenía un profundo conocimiento de la naturaleza humana, y vio a simple vista el carácter elevado de la persona que conoció por casualidad de sus paseos por el jardín. Y no trató de tentarla para apartarla de su deber con brillantes joyas, ricos vestidos, lujos mundanos o placeres, sino con la promesa del conocimiento, de la sabiduría de los Dioses.

Como Sócrates o Platón, sus capacidades dialécticas para hacer preguntas desconcertantes eran sin duda admirables, y despertaron en la mujer esa intensa sed de conocimiento que los simples placeres de recolectar flores o conversar con Adán no satisfacían.

¿Qué es el hombre para Dios en la Biblia?

El hombre es un ser vivificado por una chispa divina; frágil, corruptible y mortal. Es un ser relacionado con el mundo, con los otros hombres y con Dios. Es un ser en obediencia a un Dios misericordioso que lo cuida y que ha creado la tierra para que el hombre la cultive. Es un ser social, sexuado y libre.

¿Qué es el hombre según Génesis?

GÉNESIS. (En el relato bíblico, Dios creó el universo de la nada; durante cinco días puso orden en lo creado, el sexto día creó al hombre, el único ser de la creación hecho ‘a su imagen y semejanza’ y destinado a ‘dominar’ el resto de la creación; al séptimo descansó.

¿Cuál es el mensaje de Dios para el hombre?

Haz preguntas durante la oración – Dios siempre escucha y contesta nuestras oraciones, En el libro de Mateo, Jesús hace una promesa: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’ (Mateo 7:7). Dios quiere bendecirnos. Él desea dirigirnos, guiarnos y enseñarnos, pero no suele contestar las oraciones o las preguntas que nunca le hacemos.

Demuestra tu fe en Dios comunicándote con Él por medio de la oración. Pregúntale qué es lo que Él desea para ti en la vida. Es posible que no recibas una respuesta inmediata o de la manera que esperas, pero llegará. Las Sagradas Escrituras están llenas de los tratos de Dios con Sus hijos. Tanto la Santa Biblia como el Libro de Mormón nos enseñan quién es Dios, cómo podemos desarrollar una relación con Él y cómo podemos volver a vivir con Él algún día.

Dios es el mismo ayer, hoy y para siempre, por lo que Sus palabras y mandamientos son importantes para nosotros. Desde los días antiguos, Dios ha llamado a profetas para guiar a Su pueblo. Un profeta es alguien al que Dios ha llamado para dar guía al mundo entero.

  • Aunque los mandamientos de Dios nunca cambian, las circunstancias que enfrentamos en el mundo siempre lo hacen.
  • Por medio de los profetas, Dios nos ayuda a saber cómo navegar a través de los desafíos y las pruebas singulares de nuestros días.
  • Al estudiar las palabras de los profetas, apóstoles y otros líderes inspirados, puedes descubrir el mensaje que Dios tiene para ti en la actualidad.

‘Siento su amor al leer las escrituras, al tener gente tan buena en mi vida, al saber que me protege de tentaciones y al yo ser feliz por lo que tengo. Eso me hace ser agradecida con él y saber que me ama.’ ‘Lo siento cada vez que miro a mi familia y contemplo a mis hijos.

  1. Veo a Dios en todo el amor que me rodea.
  2. Cada vez que sucede algo inesperado veo a Dios y su infinito amor ayudándome a seguir su camino, ayudándome a gozar y disfrutar la vida.
  3. Él nos quiere felices y cada vez que siento alegría y felicidad, yo siento su amor.’ ‘Siento el amor de Dios en mi vida a través de todas las situaciones positivas que me ocurren; al igual que los momentos difíciles, porque sé que me traerán algo bueno.

Desde el momento en que veo el sol salir hasta el momento en que me despido de mis hijos al dormir.’ ‘Al ver sus creaciones, cuando voy por la calle corriendo o caminando ver las flores, el sol, los pájaros, ver triunfar a las personas que amo.’ ‘Siento el amor de Mi Padre al despertar, al saber que tengo las verdades restauradas del Evangelio para recibir sus bendiciones.

Siento su amor a través de mi familia y amigos. Siento su amor cada vez que tengo una segunda oportunidad. Siento su amor cada vez que me tengo que arrodillar a pedirle ayuda por los desafíos que tenga en mi vida. Son muchas las oportunidades en que siento este sentimiento cálido en mi corazón. De que no estoy solo y que puedo sentir que alguien está a mi lado dándome un amor infinito que no puedo comprender pero que es real.’ ‘El amor de Dios para mi es el ver su mano día a día en mi vida, ya sea por actos de servicio o pequeñas oportunidades que se presentan a través del día.

Estas muchas veces evidencian que Dios nos cuida y que provee para nuestras necesidades.’ ‘Siento el amor de mi Padre Celestial en cada detalle de mi vida. De verdad, Él participa de cada detalle de nuestras vidas. Él me ha dado bendiciones sumamente personales y especiales, me ha brindado fortaleza para hacer frente a mis desafíos, me ha otorgado la confianza necesaria ante las pruebas.

¿Qué es el hombre en lo espiritual?

Autor : Mariano Artigas Publicado en: Texto inédito. Seminario del CRYF Fecha de publicación: 15 de noviembre de 2005 El hombre es un ser de la naturaleza pero, al mismo tiempo, la trasciende. Comparte con los demás seres naturales todo lo que se refiere a su ser material, pero se distingue de ellos porque posee unas dimensiones espirituales que le hacen ser una persona.

De acuerdo con la experiencia, la doctrina cristiana afirma que en el hombre existe una dualidad de dimensiones, las materiales y las espirituales, en una unidad de ser, porque la persona humana es un único ser compuesto de cuerpo y alma. Además, afirma que el alma espiritual no muere y que está destinada a unirse de nuevo con su cuerpo al fin de los tiempos.

Esta doctrina se encuentra en la base de toda la vida cristiana, que quedaría completamente desfigurada si se negara la espiritualidad humana. La cumbre de la creación material A veces se dice que no puede establecerse un orden entre los seres naturales, como si unos fuesen más perfectos que otros, y se añade que, en el fondo, una clasificación de este tipo incurriría en el defecto de ser «antropocéntrica», porque pretendería colocar al hombre, de manera egoísta, en el primer lugar de la naturaleza, justificando un uso indiscriminado de los demás seres.

Sin embargo, prescindiendo de detalles que sólo interesan a las ciencias y sin intentar justificar cualquier uso de la naturaleza, es evidente que la Iglesia describe una realidad cuando afirma que entre las criaturas existe una jerarquía que culmina en el hombre. «Lajerarquía de las criaturas está expresada por el orden de los ‘seis días’, que va de lo menos perfecto a lo más perfecto.

Dios ama todas sus criaturas (cfr. Ps. CXLV, 9), cuida de cada una, incluso de los pajarillos. Pero Jesús dice: Vosotros valéis más que muchos pajarillos(Lc. XII, 6-7), o también: ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! (Matth. XII, 12)» * (1), La Iglesia enseña que la creación material llega a su punto culminante en el hombre: «El hombre es la cumbre de la obra de la creación.

  1. El relato inspirado lo expresa distinguiendo netamente la creación del hombre y la de las otras criaturas (cfr. Gen.
  2. I, 26)» * (2),
  3. La creación material encuentra su sentido en el hombre, única criatura natural que es capaz de conocer y amar a Dios, y, de este modo, conseguir ser feliz.
  4. El mundo material hace posible la vida humana, y sirve de cauce para su desarrollo.

Por eso, la Iglesia afirma que «Dios creó todo para el hombre (cfr. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, 12, 1; 24, 3; 39, 1), pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación» * (3), El hombre se encuentra por encima del resto de la naturaleza y puede dominarla, aunque debe ejercer ese dominio de acuerdo con los planes de Dios.

  1. El Papa Juan Pablo II afirma: «Es algo manifiesto para todos, sin distinción de ideologías sobre la concepción del mundo, que el hombre, aunque pertenece al mundo visible, a la naturaleza, se diferencia de algún modo de esa misma naturaleza.
  2. En efecto, el mundo visible existe ‘para él’ y el hombre ‘ejerce el dominio’ sobre el mundo; aun cuando está ‘condicionado’ de varios modos por la naturaleza, la ‘domina’, gracias a lo que él es, a sus capacidades y facultades de orden espiritual, que lo diferencian del mundo natural.

Son precisamente estas facultades las que constituyen al hombre. Sobre este punto, el libro del Génesis es extraordinariamente preciso: definiendo al hombre como ‘imagen de Dios’, pone en evidencia aquello por lo que el hombre es hombre, aquello por lo que es un ser distinto de todas las demás criaturas del mundo visible» * (4),

  1. Imagen de Dios Todas las criaturas reflejan, de algún modo, las perfecciones divinas.
  2. Pero, entre los seres naturales, sólo el hombre participa del modo de ser propio de Dios: es un ser personal, inteligente y libre, capaz de amar.
  3. La Sagrada Escritura, al narrar la creación, lo pone de relieve diciendo que el hombre está hecho a imagen de Dios: «Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó (Gen.

I, 27). El hombre ocupa un lugar único en la creación: ‘está hecho a imagen de Dios’» * (5), La imagen de Dios se da en el hombre independientemente del sexo, tal como se advierte en el relato inspirado donde se dice que la persona humana fue creada por Dios como hombre y como mujer.

Que el hombre es imagen de Dios significa, ante todo, que es capaz de relacionarse con Él, que puede conocerle y amarle, que es amado por Dios como persona. «De todas las criaturas visibles sólo el hombre es ‘capaz de conocer y amar a su Creador’ (Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, 12, 3); es la ‘única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma’ (ibid., 24, 3); sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios.

Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad» * (6), Cuando se buscan los factores que distinguen al hombre de los demás seres naturales, éste es el fundamental: el hombre es capaz de relacionarse con Dios; sin duda, existen otras diferencias importantes, pero ninguna es tan profunda como ésta.

El hombre es persona, no es simplemente una cosa. La persona tiene una dignidad única: nadie puede sustituirla en lo que es capaz de hacer como persona. Y sólo entre personas puede darse la amistad y el amor. «Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien.

Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar» * (7), No tendría sentido utilizar la ciencia natural para negar, en nombre del progreso científico, la diferencia esencial que existe entre el hombre y los demás seres de la naturaleza, alegando, por ejemplo, que el hombre tiene una constitución material semejante a otros seres y que las diferencias se deberían únicamente a la organización de los componentes materiales.

Por el contrario, la ciencia natural proporciona una de las pruebas más convincentes acerca de las peculiaridades del hombre; en efecto, pone de manifiesto que el hombre, a diferencia de otros seres, posee unas capacidades creativas y argumentativas que resultan indispensables para plantear los problemas científicos, buscar soluciones, y poner a prueba su validez.

El gran progreso científico y técnico de la época moderna ilustra las capacidades únicas de la persona humana, y no tendría sentido utilizarlo para negar lo que, en último término, hace posible la existencia de la ciencia. Unidad y dualidad Cuando intentamos comprender nuestro ser, tropezamos con una realidad innegable: que somos un sólo ser, pero poseemos dimensiones diferentes.

  • «El hombre es una unidad: es alguien que es uno consigo mismo.
  • Pero en esta unidad se contiene una dualidad.
  • La Sagrada Escritura presenta tanto la unidad (la persona) como la dualidad (el alma y el cuerpo)» * (8),
  • La dualidad es real.
  • No responde a una mentalidad dualista ya superada, de la cual se podría prescindir en la actualidad.
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Sin duda, la realidad se puede conceptualizar desde diferentes perspectivas, y puede suceder que unas fórmulas representen mejor que otras algunos aspectos. Pero nuestro ser posee a la vez dimensiones materiales y espirituales, y esta realidad no depende de las ideas de una época.

En ocasiones, se afirma que el dualismo sería ajeno a la perspectiva de la Sagrada Escritura, que subraya la unidad de la persona humana. No puede olvidarse, sin embargo, que la misma Sagrada Escritura contiene claras afirmaciones acerca de la dualidad constitutiva del hombre. El Papa Juan Pablo II comenta al respecto: «Frecuentemente se subraya que la tradición bíblica pone de relieve sobre todo la unidad personal del hombre (.).

La observación es exacta. Pero esto no impide que en la tradición bíblica también esté presente, a veces de modo muy claro, la dualidad del hombre. Esta tradición se refleja en las palabras de Cristo: No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede hacer perecer el alma y el cuerpo en la Gehenna(Matth., X, 22).

  1. Las fuentes bíblicas autorizan a ver al hombre como unidad personal y a la vez como dualidad de alma y cuerpo: y este concepto ha sido expresado en la entera Tradición y en la enseñanza de la Iglesia» * (9),
  2. Cualquier explicación fidedigna debe respetar los datos seguros de la experiencia humana, que se refieren tanto a la unidad de la persona como a la dualidad de sus dimensiones básicas.

Las dificultades para conceptualizar ambos aspectos a la vez, indican que el hombre es un ser complejo, y nada se ganaría simplificando arbitrariamente el problema. Alma y cuerpo Para expresar la dualidad constitutiva del ser humano, durante siglos se ha utilizado una terminología ya clásica, según la cual el hombre está compuesto de alma y cuerpo.

La Iglesia ha utilizado esta terminología en sus formulaciones, introduciendo a la vez las aclaraciones necesarias: por ejemplo, que alma y cuerpo no son substancias completas, y que el alma es forma substancial del cuerpo. Cuando la Iglesia habla de alma y cuerpo, se refiere a las dimensiones espirituales y materiales de la persona humana, que es un ser único; pero también subraya que el alma espiritual trasciende las dimensiones materiales y, por tanto, subsiste después de la muerte, cuando las condiciones materiales hacen imposible la permanencia de la persona en el estado que le corresponde en su vida terrena.

Frente a los dualismos exagerados que minusvaloran la dignidad de lo material, la Iglesia siempre ha enseñado que «El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la ‘imagen de Dios’: es cuerpo humano precisamente porque está animado por el alma espiritual, y es toda la persona humana la que está destinada a ser, en el Cuerpo de Cristo, el Templo del Espíritu (cfr.

I Cor. VI, 19-20; XV, 44-45)» * (10), En la Sagrada Escritura, el término alma se utiliza con diferentes significados; a veces designa la vida humana, o toda la persona. «Pero designa también lo que hay de más íntimo en el hombre (cfr. Matth. XXVI, 38; Iohan. XII, 27) y de más valor en él (cfr. Matth. X, 28; II Mac.

VI, 30), aquello por lo que es particularmente imagen de Dios: ‘alma’ significa el principio espiritual en el hombre» * (11), Éste es el sentido en que se habla del alma cuando se afirma que la persona humana se compone de alma y cuerpo. Sin duda, lo más importante es el contenido de la doctrina; las palabras con que se expresa pueden variar, siempre que se respete el contenido auténtico de la doctrina.

Con respecto al alma humana, entre «lo que, en nombre de Cristo, enseña la Iglesia», se encuentra lo siguiente: «La Iglesia afirma la supervivencia y la subsistencia, después de la muerte, de un elemento espiritual que está dotado de conciencia y de voluntad, de manera que subsiste el mismo ‘yo’ humano.

Para designar este elemento, la Iglesia emplea la palabra ‘alma’, consagrada por el uso de la Sagrada Escritura y de la Tradición. Aunque ella no ignora que este término tiene en la Biblia diversas acepciones, opina, sin embargo, que no se da razón alguna válida para rechazarlo, y considera al mismo tiempo que un término verbal es absolutamente indispensable para sostener la fe de los cristianos» * (12),

Unidad de alma y cuerpo El Concilio Vaticano II expresa la simultánea unidad y dualidad de la persona humana con una fórmula breve y lapidaria: corpore et anima unus: «Uno en cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, reúne en sí los elementos del mundo material, de tal modo que, por medio de él, éstos alcanzan su cima y elevan la voz para la libre alabanza del Creador» * (13),

La unidad de la persona humana siempre ha sido enunciada por la Iglesia, frente a los dualismos exagerados. En uno de los Concilios ecuménicos, se utilizó la terminología aristotélica para subrayar precisamente que alma y cuerpo forman una única realidad: «La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la ‘forma’ del cuerpo (cfr.

Conc. de Vienne, año 1312: DS 902); es decir, gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza» * (14), En definitiva, «el hombre creado a imagen de Dios es un ser a la vez corporal y espiritual, o sea, un ser que por una parte está unido al mundo exterior y por otra lo trasciende: en cuanto espíritu, además de cuerpo es persona.

Esta verdad sobre el hombre es objeto de nuestra fe, como también lo es la verdad bíblica sobre su constitución a ‘imagen y semejanza’ de Dios; y es una verdad constantemente presentada, a lo largo de los siglos, por el Magisterio de la Iglesia» * (15),

La persona humana es una síntesis de lo material y lo espiritual: «en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material» * (16), Una importante consecuencia de esta doctrina es que las dimensiones materiales son buenas y queridas por Dios: «La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual.

El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico cuando afirma que Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices aliento de vida y resultó el hombre un ser viviente (Gen. II, 7). Por tanto, el hombre en su totalidad es querido por Dios» * (17),

El cuerpo es algo bueno, querido por Dios, y destinado a la vida eterna: «Por consiguiente, no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y que ha de resucitar en el último día» * (18),

La espiritualidad del alma humana En algunas épocas, la Iglesia ha debido subrayar la bondad del cuerpo, frente a quienes proponían un espiritualismo que condenaba como malo todo lo relacionado con lo material. En la actualidad, con frecuencia se debe hacer frente al extremo opuesto: un materialismo que desconoce las dimensiones espirituales y pretende reducir al hombre a las dimensiones materiales que pueden ser estudiadas mediante los métodos de las ciencias empíricas.

En este contexto, el Papa Juan Pablo II ha subrayado que el hombre se parece más a Dios que a la naturaleza: «Son conocidas las numerosas tentativas que la ciencia ha hecho y continúa haciendo en varios ámbitos para demostrar los lazos del hombre con el mundo natural y su dependencia de él, a fin de insertarlo en la historia de la evolución de las diversas especies.

Respetando tales investigaciones, no podemos limitarnos a ellas. Si analizamos al hombre en lo más profundo de su ser, vemos que se diferencia del mundo de la naturaleza más de cuanto se asemeja a ese mundo. En este sentido proceden también la antropología y la filosofía cuando intentan analizar y comprender la inteligencia, la libertad, la conciencia y la espiritualidad del hombre.

El libro del Génesis parece salir al encuentro de todas estas experiencias de la ciencia y, hablando del hombre como ‘imagen de Dios’, permite comprender que la respuesta al misterio de su humanidad no se encuentra en el camino de la semejanza con el mundo de la naturaleza. El hombre se parece más a Dios que a la naturaleza.

En este sentido dice el salmo 82, 6: ‘Sois dioses’, palabras que más tarde citará Jesús» * (19), El Concilio Vaticano II enseña: «No se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y al considerarse algo más que una simple partícula de la naturaleza (.).

  1. En efecto, por su interioridad es superior al universo entero» * (20),
  2. Citando este pasaje del Concilio, Juan Pablo II comenta: «He aquí cómo la misma verdad sobre la unidad y la dualidad (la complejidad) de la naturaleza humana puede ser expresada en un lenguaje más próximo a la mentalidad contemporánea» * (21),

La espiritualidad humana se encuentra ampliamente testimoniada por muchos e importantes aspectos de nuestra experiencia, a través de capacidades humanas que trascienden el nivel de la naturaleza material. En el nivel de la inteligencia, las capacidades de abstraer, de razonar, de argumentar, de reconocer la verdad y de enunciarla en un lenguaje.

En el nivel de la voluntad, las capacidades de querer, de autodeterminarse libremente, de actuar en vistas a un fin conocido intelectualmente. Y en ambos niveles, la capacidad de auto-reflexión, de modo que podemos conocer nuestros propios conocimientos (conocer que conocemos) y querer nuestros propios actos de querer (querer querer).

Como consecuencia de estas capacidades, nuestro conocimiento se encuentra abierto hacia toda la realidad, sin límite (aunque los conocimientos particulares sean siempre limitados); nuestro querer tiende hacia el bien absoluto, y no se conforma con ningún bien limitado; y podemos descubrir el sentido de nuestra vida, e incluso darle libremente un sentido, proyectando el futuro.

En nuestra época, el materialismo se presenta frecuentemente con un ropaje científico. Suele argumentar que todo lo humano se relaciona con lo material, y que el hombre es tan material como los demás seres naturales; sus características especiales se explicarían mediante la peculiar organización de los componentes materiales.

Añade que la ciencia ya ha explicado muchos aspectos de la persona humana, y promete que, en el futuro, cada vez explicará mejor los restantes. Sin embargo, el materialismo es un reduccionismo ilegítimo; intenta explicar toda la realidad recurriendo sólo a los componentes materiales y a su funcionamiento, renunciando a cualquier pregunta de otro tipo: este reduccionismo carece de base e incluso va contra el rigor científico, porque no distingue los diferentes niveles de la realidad y las diferentes perspectivas que deben adoptarse para conocerlos.

  1. En otras ocasiones, las críticas a la espiritualidad humana se basan en la posibilidad de construir máquinas que igualen, e incluso superen, las capacidades humanas.
  2. Sin duda, las máquinas nos pueden igualar y superar en muchos aspectos, pero carecen de la interioridad característica de la persona y de las capacidades relacionadas con esa interioridad (capacidad intelectual y argumentativa, conciencia personal y moral, capacidad de amar y ser amado, por ejemplo).

Los intentos de equiparar las máquinas con las personas suelen incurrir en una falacia básica: exigen que se defina la persona humana en función de unas operaciones concretas que pueden ser imitadas por las máquinas. La inmortalidad del alma humana La Iglesia afirma, junto con la espiritualidad del alma humana, su inmortalidad: cuando el hombre muere, el alma espiritual continúa su existencia.

La inmortalidad del alma humana ha sido afirmada en diferentes ocasiones por el Magisterio de la Iglesia * (22), y el Concilio Vaticano II enseña: «Al afirmar, por tanto, en sí mismo la espiritualidad y la inmortalidad de su alma, no es el hombre juguete de un espejismo ilusorio provocado solamente por las condiciones físicas y sociales exteriores, sino que toca, por el contrario, la verdad más profunda de la realidad» * (23),

Sin duda, es imposible imaginar el estado del alma humana separada del cuerpo, porque nuestra imaginación necesita datos sensibles que, en ese caso, no poseemos. Pero, por el mismo motivo, tampoco podemos imaginar a Dios, y esto no afecta en absoluto a su realidad: tenemos la capacidad de conocer las realidades espirituales, remontándonos por encima de las condiciones materiales.

  1. Aunque la fe cristiana da especial certeza a esta afirmación, podemos conocer la inmortalidad del alma a través de nuestra razón.
  2. Por una parte, porque si el alma es espiritual, trasciende las condiciones naturales y seguirá existiendo incluso cuando esas condiciones hagan imposible la vida humana en su estadio terrestre.

Por otra parte, porque en esta vida la trayectoria moral de las personas no siempre encuentra la recompensa adecuada. Además, porque no es lógico que Dios ponga en el hombre unas ansias de felicidad e infinitud que luego no se puedan satisfacer. Y todo ello cobra especial fuerza cuando se advierte que el alma humana debe ser creada por Dios y que, por consiguiente, sólo podría dejar de existir si Dios la aniquilase, lo cual parece incoherente con el plan divino.

  1. El alma humana, creada directamente por Dios La Iglesia afirma también que el alma humana es creada inmediatamente por Dios.
  2. El Papa Pío XII, a propósito de la aplicación de las teorías evolucionistas al hombre, advirtió que el cuerpo podía proceder de otros organismos, y señaló que, en cambio, «la fe católica nos obliga a mantener que las almas son creadas inmediatamente por Dios» * (24),

En el Credo del Pueblo de Dios, formulado por el Papa Pablo VI, se lee: ‘Creemos en un solo Dios (.) y también creador, en cada hombre, del alma espiritual e inmortal’ * (25), Con esta doctrina, el Magisterio de la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha salido al paso de diferentes errores, como el priscilianismo, el traducianismo y el emanacionismo.

  1. Los priscilianos, siguiendo a Orígenes, afirmaban que las almas tenían una existencia previa y que, como consecuencia de algún pecado, habían sido arrojadas a la existencia terrenal * (26),
  2. Los traducianistas, queriendo explicar la transmisión del pecado original, afirmaban que el alma humana es engendrada por los padres * (27),

Según los emanacionistas, el alma humana es una parte de Dios * (28), En nuestra época, a veces se habla de una emergencia de las características humanas, que provendrían, en definitiva, de la materia. Pero las dimensiones espirituales no se pueden reducir a un resultado de fuerzas y procesos materiales, porque se encuentran en un nivel superior al material.

  • En esta línea, el Papa Juan Pablo II, recordando la enseñanza de Pío XII a propósito de la evolución, afirma: «La doctrina de la fe afirma invariablemente, en cambio, que el alma espiritual del hombre es creada directamente por Dios (.).
  • El alma humana, de la cual depende en definitiva la humanidad del hombre, siendo espiritual, no puede emerger de la materia» * (29),

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña: «Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios.

En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual. La ‘semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia’ (Conc. Vaticano II, const. Gaudium et Spes, 18, 1; cfr.14, 2), su alma, no puede tener origen más que en Dios» * (30), Y, remitiendo a las enseñanzas del Concilio Lateranense V, de Pío XII y de Pablo VI, añade: «La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios (Cfr.

Pío XII, enc. Humani generis, 1950: DS 3896; Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8) -no es ‘producida’ por los padres-, y que es inmortal (cfr. Conc. V de Letrán, año 1513: DS 1440): no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final» * (31),

  1. La creación inmediata del alma humana no significa que otras realidades estén sustraidas a la acción divina, y tampoco significa un cambio por parte de Dios, que es inmutable.
  2. La acción divina se extiende a todo lo creado, pero en el caso del alma humana, el efecto de la acción divina posee un modo de ser que trasciende el ámbito de la naturaleza material.

Y ese modo de ser, la espiritualidad, es lo más característico del hombre: lo que le hace persona, capaz de amar y de ser feliz, partícipe de la naturaleza divina, sujeto irrepetible e insustituible que es objeto directo del amor divino. La espiritualidad humana y la vida cristiana La doctrina de la Iglesia sobre el alma humana no es algo meramente teórico; tiene importantes repercusiones en muchos aspectos de la vida cristiana.

  • Por ejemplo, la vida moral no tendría sentido si no se admitiera la libertad, que supone la espiritualidad.
  • De hecho, algunas confusiones doctrinales y prácticas arrancan de esa base: se niega la espiritualidad, se reduce la persona a los condicionamientos materiales (características genéticas, impulsos instintivos, condiciones físicas de vida), y se niega que exista auténtica libertad; en consecuencia, el cristianismo se reduciría a la lucha por unas metas que pueden ser legítimas, pero que se refieren sólo a la vida terrena.

La lucha por alcanzar la virtud y evitar el pecado no tendría sentido, o en el mejor caso, las nociones de virtud y pecado deberían reinterpretarse, alterando toda la enseñanza moral de la Iglesia. Si no se admitiese la inmortalidad del alma, tampoco tendría sentido la escatología intermedia, o sea, el estado de las almas después de la muerte y antes de la resurrección final.

  • Sin embargo, la Iglesia ha definido solemnemente que el destino del alma queda decidido inmediatamente después de la muerte, yendo al cielo o al infierno, o en su caso, yendo al cielo después de la necesaria purificación.
  • Tampoco tendrían sentido las oraciones de la liturgia de la Iglesia que se refieren a esa escatología intermedia, ni la intercesión de los santos (ni, por tanto, las beatificaciones y canonizaciones).

Si se altera la doctrina sobre el alma, también se alteraría la doctrina sobre Jesucristo, que tomó cuerpo y alma, bajó a los infiernos después de su muerte, resucitó al tercer día, y está realmente presente en la Sagrada Eucaristía también con su alma humana.

Catecismo de la Iglesia Católica, n.342. Ibid., n.343. Ibid., n.358. Juan Pablo II, Audiencia general, L’uomo immagine di Dio, 6.XII.1978: Insegnamenti, I (1978), p.286. Catecismo de la Iglesia Católica, n.355. Ibid., n.356. Ibid., n.357. Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p.1039. Ibid., pp.1039-1040. Catecismo de la Iglesia Católica, n.364. Ibid., n.363. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Recentiores Episcoporum Synodi, sobre algunas cuestiones referentes a la escatología, 17.V.1979: AAS 71 (1979), pp.939-943. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et spes, n.14. Catecismo de la Iglesia Católica, n.365. Juan Pablo II, audiencia general, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p.1038. Catecismo de la Iglesia Católica, n.355. Ibid., n.362. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n.14. Juan Pablo II, Audiencia general, L’uomo immagine di Dio, 6.XII.1978: Insegnamenti, I (1978), p.286. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n.14. Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p.1041. Cfr. por ejemplo: Conc. Lateranense V, Bula Apostolici Regiminis, 19.XII.1513: DS 1440; Pio XII, Litt, enc. Humani generis, 12 agosto 1950, n.29: DS 3896; AAS, 42 (1950), p.575. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n.14. Pio XII, Litt. enc. Humani generis, 12 agosto 1950, n.29: DS 3896; AAS, 42 (1950), p.575. Pablo VI, Solemne profesión de fe, 30.VI.1968, n.8. Este texto, después de «inmortal», remite al Concilio ecuménico Lateranense V y a la encíclica Humani generis. Cfr. Conc. Bracarense I, año 561: DS 455-456. Cfr.S. Anastasio II, Epist. Bonum atque iucundum ad episcopos Galliae, año 498: DS 360-361. Conc. de Toledo, año 400: Dz 31; S. León IX, epist. Congratulamur vehementer a Pedro, obispo de Antioquía, 13.IV.1053: DS 685. Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p.1041. Catecismo de la Iglesia Católica, n.33. Ibid., n.366.

¿Quién es el hombre para que te acuerdes de el versiculo?

Salmo 8 Salmo mesiánico de David — David declara que los pequeños y los niños de pecho alaban a Jehová — Él pregunta: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria? Al músico principal: con a Gitit, Salmo de David.1 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra! ¡Has puesto tu gloria sobre los cielos! 2 a De la boca de los pequeños y de los niños de pecho estableciste fortaleza, a causa de tus enemigos, para hacer callar al enemigo y al vengativo.3 Cuando contemplo tus a cielos, b obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, 4 digo: ¿Qué es el a hombre para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre para que lo b visites ? 5 Pues le has hecho un poco a menor que los b ángeles, y lo coronaste de gloria y de honra.6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies: 7 ovejas y bueyes, todos ellos, y asimismo las bestias del campo, 8 las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos de los mares.9 Oh Jehová, Señor nuestro, ¡cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

¿Qué es el hombre resumen?

Qué es Hombre: – Hombre es una palabra que puede referirse, de manera general, al ser animado racional, sea varón o mujer, que forma parte de la especie humana, En este sentido, la palabra suele ser empleada como sinónimo de ser humano, especie humana u Homo sapiens,

Como tal, el vocablo proviene del latín homo, homĭnis, No obstante, en el habla cotidiana, al decir’​hombre’ se alude al ejemplar de la especie humana de sexo masculino, también llamado varón o, desde un punto de vista biológico, macho. El vocablo hombre, por otro lado, es también empleado para diferenciar al varón que ha alcanzado la edad adulta de los ejemplares más jóvenes.

Al concepto de hombre también se le han atribuido, a lo largo de la historia, una serie de cualidades que, supuestamente, lo diferencian de la mujer, como el valor, la firmeza, el coraje o la valentía, consideradas todas virtudes varoniles : ‘Tu muchacho ya habla como un hombre’.

¿Cuál es el significado de ser hombre?

En su uso habitual, la palabra hombre identifica a los seres que pertenecen al género masculino. También se utiliza el concepto de varón para señalar al macho humano desde un punto de vista biológico, pero no se puede dejar de tener en cuenta que la palabra hombre abarca un mayor número de nociones.

¿Quién representa al hombre y por qué?

Respuesta. Respuesta: ‘Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó’. El hombre ocupa un lugar único en la creación: ‘está hecho a imagen de Dios’ (I); en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material (II); es creado ‘ hombre y mujer’.

¿Por qué el hombre es imagen y semejanza de Dios?

Estudios La imagen de Dios en el hombre en la teología de lo Sobrenatural de Henri de Lubac 1 1 Facultad de Teología, Pontificia Universidad Católica de Chile, [email protected] Resumen: H. de Lubac es conocido por su teología de lo Sobrenatural, mediante la cual ha querido superar el abismo que se mantuvo entre la naturaleza y lo Sobrenatural.

  1. Para la elaboración de esta teología el autor ha recurrido a la tradición católica.
  2. En este proceso de elaboración, el concepto bíblico antropológico ‘creado a imagen de Dios’, fuertemente arraigado en la teología cristiana desde la Escritura hasta nuestros días, ha tenido un lugar fundamental.
  3. Este artículo busca mostrar la presencia de este concepto en la teología lubaciana.

Palabras clave: Henri de Lubac; Sobrenatural; imagen de Dios; teología siglo XX Abstract: H. de Lubac is known for his theology of the supernatural, through which he has sought to overcome the abyss that remained between nature and the supernatural. For the elaboration of this theology, the author has resorted to the Catholic tradition.

  1. In this process of elaboration, the biblical-anthropological concept ‘created in the image of God’, strongly rooted in Christian theology from Scripture to the present day, has had a fundamental place.
  2. This article seeks to show the presence of this concept lubacian theology.
  3. Eywords: Henri de Lubac; Supernatural; image of God; XX century theology Introducción Henri de Lubac ha sido reconocido como el teólogo de lo Sobrenatural.

Su obra Surnaturel (1946) 1 y las obras sobre el tema de lo Sobrenatural que le siguieron 2 significaron un importante vuelco en la antropología y la teología durante el siglo XX. Con ellas nuestro autor se propuso restablecer el contacto entre la teología católica y el pensamiento contemporáneo 3,

Esta inquietud se gesta en los tiempos de estudiante jesuita, pues De Lubac experimenta la insuficiencia de la teología moderna frente a las interrogantes del hombre del siglo XX 4 y al riesgo que suponía un humanismo que amenaza con la destrucción de la persona humana 5, Este tema no fue para De Lubac una cuestión marginal.

De Lubac ve incluido en este problema toda la antropología todo el misterio del hombre y de Dios 6, Veía este tema presente en el fondo de las discusiones del pensamiento cristiano con la increencia moderna y como el nudo del problema del humanismo cristiano 7,

El teólogo francés va a buscar respuestas en el mismo pensamiento cristiano considerando su desarrollo en la tradición 8, En esta búsqueda ha sido clave la idea del ‘hombre creado a imagen de Dios’ 9, Comprender el pensamiento lubaciano implica reconocer en sus fundamentos la teología de la imagen, recogida por nuestro autor desde la patrística y la teología escolástica.

De este modo, acercarse a la teología de H. de Lubac teniendo como clave la ‘imagen’ no es solo posible, sino necesario. Considerada la teología de la imagen como un aspecto fundamental en el pensamiento de De Lubac, su misma dinámica lleva a preguntarse por la imagen de Dios que está a la base.

Encontraremos ahí al Dios Trinitario y, particularmente, al Verbo encarnado. Comenzamos por mostrar muy brevemente expresiones del pensamiento neoescolástico ante el que De Lubac reacciona. Luego veremos los trazos generales de la respuesta lubaciana y los elementos de la teología de la imagen para poder así verificar el lugar que ocupa la idea de ‘hombre creado a imagen de Dios’ en el pensamiento de H.

de Lubac. Terminamos por proyectar sintéticamente cómo la teología de lo Sobrenatural fundada en la ‘imagen’ nos lleva a pensar en la imagen de Dios que da sustento a esta teología. La teología moderna y la naturaleza pura Santo Tomás de Aquino define que el hombre, en tanto es naturaleza racional, tiene como fin propio y natural la visión de Dios 10,

  • Y en la Suma Teológica explicará que ‘la imagen de Dios en el alma (del hombre) se tiene en cuanto que es llevada o puede ser llevada a Dios’ 11, con lo que define al hombre como capaz de Dios.
  • Sin embargo, desde el siglo XVI, e incluso antes, se fue extendiendo la idea de que el Aquinate sostenía la existencia de una doble finalidad para el ser humano: una natural y otra sobrenatural; esto a partir de la hipótesis de la naturaleza pura 12,
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Dionisio el Cartujo (+1461) es quien primero sostiene esta doble finalidad. Pero él no pretende interpretar sino contradecir a Tomás a partir de la naturaleza pura. Lo refuta ex professo : hay en el hombre un deseo natural de ver a Dios con un conocimiento natural y perfecto en su orden.

Este deseo se colmaría, no en esta vida, sino en la otra 13, A quien se atribuye la introducción de la naturaleza pura como clave de comprensión del hombre es a Tomás de Vio Cayetano, pues su influencia fue decisiva al respecto. Cayetano, a la inversa de Dionisio, pretende hacer una interpretación auténtica de Tomás.

Pero, al realizar esta interpretación, concibe el sobrenatural de manera que termina por relegarlo al ámbito de lo milagroso, es decir, de una excepción arbitraria. Su definición de naturaleza le debe más al aristotelismo que al pensamiento cristiano y se rige por un axioma del Estagirita bastante conocido en el siglo XVI: ‘si la naturaleza diese al cielo la inclinación para un movimiento progresivo, daría también los medios para ese movimiento’ 14,

A partir de este axioma Cayetano interpreta el texto de Tomás entendiendo que la naturaleza tendría un fin natural proporcionado a sus fuerzas, de lo contrario sería vana. Esto mismo lo lleva a afirmar que un fin sobrenatural no pertenecería a la naturaleza humana como elemento constitutivo: ‘No parece verdadero que el intelecto creado naturalmente desee ver a Dios: puesto que la naturaleza no concede la inclinación a algo a que toda la fuerza de la naturaleza no puede conducir’ 15,

Se irá cambiando la ‘imagen’ por la ‘naturaleza’ según la definición aristotélica 16, Después de Cayetano, el uso de la hipótesis de naturaleza pura no se extiende ni masiva ni definitivamente en los planteamientos teológicos del s. XVI. Varios teólogos no acudieron a ella, o lo hicieron tangencialmente con el fin de responder a errores de la época 17,

Quien sí contribuyó decisivamente a la instalación del concepto de naturaleza pura en la teología fue Francisco Suárez 18, Para asegurar la gratuidad de la gracia divina, Suárez expresa con mayor nitidez y precisión que quienes lo precedieron qué es la naturaleza pura y plantea su concepción del hombre a partir de esta definición.

Con este fin, Suárez define claramente el estado de naturaleza pura: El estado de naturaleza pura incluye y requiere dos : uno positivo, evidentemente, para que en él la naturaleza humana cuente con las perfecciones esenciales, todas las facultades naturales y el concurso de la providencia divina naturalmente debida a ella; otro negativo, que, evidentemente, nada tenga sobreañadido la naturaleza, ni debido a ella, ni malo, ni bueno, es decir, que no tenga ni pecado, ni reato de la pena, que es una consecuencia, ni esté afecta con algunos dones de la gracia, o perfecciones no debidas a la naturaleza 19,

  • El objetivo de Suárez es salvar la gratuidad de la gracia; para eso describe y considera la naturaleza pura como un estado factible del hombre y posible de pensar en toda etapa de la existencia humana 20,
  • En este esquema, dado que la gracia no tiene correlato alguno en la estructura de la naturaleza del hombre, y sin perjuicio que Suárez afirma que el hombre ha sido creado en gracia, no repugna a la potencia absoluta de Dios haberlo creado in puris naturalibus y ordenado a un fin proporcional a este estado 21,

Se pierde aquí la vinculación entre creación y visión sobrenatural (salvación), pues esta última es para el hombre creado simple y absolutamente sobrenatural. El hombre creado se puede comprender en sí mismo, sin referencia a Dios, aunque de hecho, históricamente, y no como constitutivo suyo, el hombre tenga como fin a Dios.

La teología construida sobre la hipótesis de la naturaleza pura llevó a un empobrecimiento de la comprensión del hombre y de su relación con Dios. Un hombre que tiene un fin natural que puede alcanzar por sí mismo, un fin que perfecciona su naturaleza y al cual la visión de Dios le es naturalmente extraña, y que puede vivir y ser feliz (aunque sea con una felicidad natural), sin Dios.

De este modo, esta teología sugiere una fractura en la realidad que significa poner en entredicho, por una parte la unidad del plan de Dios, es decir, la unidad entre la creación y la redención; y, por otra, la relación única que el hombre tiene con Dios por la cual es el único ser abierto personalmente a la trascendencia.

En resumen, el hombre deja de ser visto y comprendido como ‘imagen de Dios’. La respuesta de Η. de Lubac De Lubac responderá a estas propuestas recurriendo a la tradición católica. En concreto, el proyecto de H. de Lubac, su teología de lo Sobrenatural, quiere ser una vuelta al augustinismo, corriente dejada de lado a causa de malas interpretaciones que se han hecho de ella, sobre todo a partir de Bayo y Jansenio.

A juicio de nuestro autor, la corriente conocida como augustinismo no se identifica únicamente con la teología de Agustín. También considera que esta tradición se ha constituido con la valiosa reflexión de los padres griegos 22, Esto significará volver a la tradición y, en diálogo con ella, asumiendo los cuestionamientos y búsquedas del s.

XX, elaborar una teología que exprese la verdad cristiana sobre el hombre con el fin de recuperar la ‘paradoja fundamental que constituye la relación del hombre con Dios’ 23, Éric de Moulins-Beaufort destaca tres conceptos en torno a los cuales gira la antropología lubaciana: espíritu, misterio e imagen 24,

Aunque De Moulins-Beaufort justifica con una detallada argumentación que el término espíritu es el que predomina a la hora de hablar del hombre, la relación entre estos términos es tan estrecha, que no se entiende uno sin los otros 25, Si bien De Lubac no ha mostrado sistemáticamente qué entiende en concreto por imagen y qué peso tiene en el desarrollo de su pensamiento, será posible determinar que, aunque junto a los otros dos conceptos, está en el núcleo de su pensamiento sobre el hombre.

  1. De Lubac quiere responder a un abismo que se ha producido al pensar la relación del hombre con Dios y su vida humana cotidiana, histórica, contingente.
  2. Así De Lubac constata durante el s.
  3. XX, que el discurso teológico se ha vuelto irrelevante y se produce un empobrecimiento de su aporte a la vida cristiana y, en general, a la vida del hombre 26 ; además, no ofrece una respuesta a los desafíos que presentan otros pensamientos en el s.

XX 27, Y la clave para De Lubac es que: ‘hemos olvidado en él (hombre) ‘la imagen viva del Dios vivo’ 28, El aporte de la teología de la imagen a la teología del Sobrenatural La respuesta lubaciana se construye como proyección de la antropología cristiana, la cual encuentra sus fundamentos en el concepto bíblico de imagen creada 29,

  1. La condición de criatura refiere constitutivamente al hombre a Dios, pues ser criatura significará depender de Él.
  2. Pero también nos dice que es imagen de Dios, cuestión que sólo pertenece al hombre.
  3. Por tanto, no solo depende ontológicamente de Dios, sino que está llamado y tiene su fin en participar de la vida divina, para lo cual ha sido dotado de un dinamismo espiritual: Exigencia puesta en el hombre por el Creador, cuando lo hizo ‘a su imagen’, asignándole como ideal y como término ‘su semejanza’.

Desde entonces, este término funciona en nuestra naturaleza y este ideal trabaja en nuestra libertad 30, Una mirada al lugar que ha tenido el concepto de imagen en los pensadores cristianos durante la historia nos permite determinar algunos elementos comunes que dan la posibilidad de mostrar cómo se ha entendido por ‘ser imagen creada de Dios’ al hablar del hombre en el cristianismo 31,

Ser imagen creada es constitutivo del hombre. Esta imagen es el sello que Dios ha puesto en el hombre, el cual expresa que éste es una criatura racional, dotada de inteligencia, voluntad y libertad. Es decir, el hombre está dotado de la capacidad de conocerse y de transcenderse para entrar en relación. Es un sujeto espiritual. Ser imagen de Dios y, por tanto, criatura espiritual, significa que el hombre está naturalmente abierto al Absoluto. Esto se traduce en el deseo de la unión con Dios que es su única perfección. Por eso, la imagen está en tensión hacia la semejanza con Dios, que expresa la posesión del fin prometido. Por fin, existe un vínculo orgánico de la imagen y la semejanza, lo que nos habla de un proceso y por tanto de un desarrollo del hombre hacia la plenitud. Esto apunta al carácter histórico de la existencia humana y, también a la distinción de órdenes entre imagen y semejanza, por lo que, sin exigirla, espera la acción gratuita de Dios en la vida del hombre, a la que el mismo hombre responde con su colaboración. El hombre es capax Dei y por eso mismo es capax gratiae ; su comunión de vida se consuma en la eternidad, pero tiene su comienzo en la historia.

Intentaremos ahora relevar estos elementos en el pensamiento de nuestro autor. La creación, don interior al hombre De Lubac no deja de lado la definición de una naturaleza consistente, pero él asume la naturaleza como una realidad análoga 32, No se dice de la misma manera naturaleza cuando se habla de un vegetal, de un animal o del hombre.

El hombre es ‘naturaleza singular y paradojal’, puesto que siendo parte de la creación, está abierto a la trascendencia: ‘es la situación ‘de un espíritu que deviene el sujeto y el agente de un acto de conocimiento para el cual no está equipado naturalmente, y que debe así alcanzar su plenitud sobrepasándose” 33,

De Lubac cambia la perspectiva para acercarse a la realidad del hombre. El hombre creado no debe responder a una definición rígida de naturaleza, a la que Dios debería atenerse. En ese caso, si ese hombre tuviera que ser creado con un fin sobrenatural, Dios estaría obligado a otorgárselo.

  1. El hombre que existe es el hombre que Dios ha creado libremente, ya que, como señala Agustín: ‘la voluntad de tan grande Creador es la naturaleza de toda realidad creada’ 34,
  2. Así, en palabras de Tomás de Aquino, Dios no crea solo el ser, sino la esencia (quididad) misma es creada, es decir, la naturaleza del hombre es fruto de la libre voluntad de Dios, y ese hombre es imagen de Dios 35 : ‘Por eso todo espíritu, esté o no en un cuerpo, goza de ciertas prerrogativas que haciéndolo ‘imagen’ del Creador, lo hacen al mismo tiempo superior a todo el orden del cosmos’ 36 Dos elementos son importantes a este respecto: que la creación es un don ‘interior’ al hombre 37 y lo constituye como un ser orientado a Dios, es decir, la creación es proyecto de comunión.

Efectivamente, la creación, por la cual el hombre es, lo define permanentemente como criatura, y, en concreto, como una criatura constitutiva y totalmente referida a Dios. Esto significa que la llamada que Dios hace al hombre tiene desde su comienzo un correlato ontològico en su ser creado: ‘mi destinación es cosa ontològica’ 38,

  1. Así, el hombre es una naturaleza espiritual, porque es imagen de Dios.
  2. Por esta razòn, De Lubac dice que el hombre creado a imagen de Dios es constituido espíritu, es decir, deseo de Dios 39,
  3. No se entiende su ser sin su destinación.
  4. Se descubre en el hombre una dependencia constitutiva, por cuanto lo que él es se comprende y se vive en relaciòn a Dios que lo crea, lo mantiene y lo destina gratuitamente a la vida de comunión con Él.

Esta dependencia no es comprendida como limitación, sino como condición, característica del ser del hombre. Es el camino de su propia plenitud, pues su grandeza está en la comunión con Dios. Ser imagen significa para el hombre dependencia de Dios y apertura a Él.

De esta manera, hay ya en el hombre una realidad que permite que pueda no solo conocer a Dios, sino, de algún modo, reconocerlo y, en eso, reconocerse 40, La realidad humana queda constituida por su pertenencia a la creación y su apertura a lo eterno. No son dos realidades del hombre, sino dos dimensiones constitutivas de lo que el hombre es, que hacen referencia a la distinción natural y sobrenatural: Si hay en nuestra naturaleza un deseo de ver a Dios, eso no puede ser sino porque Dios quiere para nosotros este fin sobrenatural que consiste en verle De esta manera este deseo no es otra cosa que su llamada 41,

Creado para la comunión De Lubac dice ‘distinguir para unir’ 42, es decir, la distinción está en orden a la unión. Entonces, si Dios crea una criatura espiritual distinta de él, entendida la desproporción entre Creador y criatura, ha sido para invitarla a la comunión.

  1. Ser imagen de Dios es estar orientado a Dios, pero no según una lógica de fuerzas ciegas o de un proceso natural necesario sino en la interacción de libertades: el hombre es un sujeto libre y autónomo ante el fin al que ha sido llamado 43,
  2. La libertad tiene un lugar central en el pensamiento de H.
  3. De Lubac, pues en ella se fundamenta el valor de la respuesta del hombre a la llamada divina y el peso de su responsabilidad frente a ella 44,

Es condición de posibilidad de la dinámica expresada en el dúo imagen y semejanza, tomado de los Padres de la Iglesia 45, La realidad de la imagen impresa en el hombre por la creación lo constituye persona y la compresión delubaciana en este punto responde a esa relación 46,

  • Ahora bien, la superación de la distancia, si podemos llamarla así, entre la imagen y la semejanza, entre el hombre creado y el fin al que está llamado, no es el fruto solo del esfuerzo humano.
  • La dinámica según la que el hombre alcanza ese fin es la metanoia.
  • Esta metanoia significa entrega, abandono e incluso muerte.

De Lubac ha insistido que el fin del hombre no es una sequela creationis, sino una realidad radicalmente distinta de su naturaleza creada. La consideración de la realidad sobrenatural de este fin, nos conducirá a afirmar que éste ‘no corona y no acaba los esfuerzos del hombre sino porque los somete antes que nada a un vuelco radical’ 47 En efecto, la perfección del hombre no es la consecuencia del despliegue de su dinamismo natural, sino el fruto de una ‘unión transformante’ 48, que supone la diferencia cualitativa entre lo natural y lo sobrenatural 49,

Esto supone también un nuevo principio respecto de lo natural. De Lubac lo entiende como el principio de vida que representa la gracia santificante 50, la cual es un don 51, De esta forma, la dinámica del espíritu del hombre, su deseo, es entrega y abandono, es una total confianza en Dios. En esta muerte se expresa de manera dramática la paradoja del hombre.

Aunque la metanoia sea una cierta muerte, no significa aniquilación, sino entrega confiada, donación de amor. Por eso la pretensión cristiana de la comunión con Dios, de la vida eterna, no es una audacia prometeica, ‘no es en absoluto presunción’ de alcanzar algo que solo Dios puede dar: ‘ella es fiducia ‘ 52,

Esta muerte es, entonces, el acto de una audaz confianza en la llamada y el amor de Dios 53, El cristiano tiene conciencia de la trascendencia divina, pero también descubre que su deseo es la atracción que Dios ha puesto en su ser creado y que es una disposición constitutiva que no alcanza su fin siguiendo únicamente su movimiento, sino que se colma en la entrega total a la acción gratuita de Dios a favor del hombre.

Imagen y acción gratuita de Dios Por sí mismo, el hombre no solo no alcanza su fin, sino que no reconoce ese fin. En este sentido, el hombre está totalmente referido a la relación con Dios, de modo que si Dios no se manifiesta en su existencia, el hombre no puede descubrir la profundidad y orientación de su dinamismo: ‘Es la libre voluntad del donador la que despierta el deseo en aquel que quiere alcanzar’ 54 Si bien el deseo de Dios late en el hombre, es por la llamada personal de Dios que el hombre es despertado a la conciencia de este deseo 55,

El hombre es un misterio para sí, pues su existencia está ligada siempre al Misterio de Dios. Si no reconoce su condición de ‘imagen’ permanecerá en la ignorancia acerca de quién es él, cuál es el sentido de su vida en la tierra y cuál es su auténtico destino: el misterio no está sólo del lado de Dios, sino también del hombre que no se conoce sino en Dios.

Valde profundus est ipse homo 56, La revelación y la gracia llevan al hombre a descubrir este misterio que es él mismo. De las explicaciones de H. de Lubac se puede extraer que el hombre está llamado al fin que es Dios pero que sin Dios no alcanza. Como ya decíamos, este fin no es un simple aumento de ser, sino que requiere un nuevo principio de vida, una acción de Dios que no se deduce del dinamismo espiritual del hombre, y que eleva al hombre que se ha entregado a la comunión de vida divina llevando a su fin su propio dinamismo espiritual también.

  1. Este principio de vida que es la acción gratuita de Dios a favor del hombre, hace al hombre hijo de Dios 57,
  2. Es un principio ‘completamente otro’ que aquella apertura constitutiva del ser espiritual del hombre a lo absoluto; y sin embargo, eso ‘completamente otro’ se adapta a esta apertura y responde a ella; no le es algo extraño, sino que, aun sobrepasando la dinámica espiritual que significa esa apertura, realiza su fin 58,

Se conjuga aquí el misterio de la gratuidad y la libertad de la acción de la gracia de Dios que no suplanta, sino que posibilita la acción libre del hombre, mediante su acción liberadora. En el ámbito del encuentro personal, sin perjuicio de la desproporción entre ellas, mediante la bondad divina, el hombre es afirmado en su ser y en su identidad cuando se entrega a Dios.

Como afirma Agustín de Hipona: ‘una cosa es el espíritu del hombre, otra el Espíritu de Dios, aunque una vez dado, aquel devenga igualmente, en un sentido muy real, nuestro espíritu’ 59, La comunión es tan honda que la acción de Dios en el hombre es divina, sin negar con eso la acción humana que realiza su criatura dejándose conducir por el mismo Dios.

La comunión del hombre con Dios comienza ahora, por lo que el Espíritu divino es, en un sentido real, ‘del hombre’, no por apropiación, sino por donación gratuita 60, Podemos así comprobar una vez más que el deseo de Dios, no es simplemente impulso interior, sino también llamada e invitación a la comunión.

  1. No es la apertura a un infinito innominado, sino al Dios personal, creador y salvador.
  2. Es apertura a Dios amor, al encuentro, a la relación, al vínculo a que Dios llama a su criatura y para la cual la creó.
  3. Imago Trinitatis Que De Lubac recurra al concepto antropológico ‘imagen de Dios’ como fundamento de su teología, nos lleva a preguntarnos qué imagen de Dios está a la base de su reflexión.

Nuestro autor nos dirá que ser ‘imagen de Dios’, en el sentido que hemos descrito, no es coherente solo con la idea de un Dios abstracto (causa de la naturaleza), sino con aquella del Dios caridad 61 : ‘Dios es el Amor en persona, Amor que, sin ley ni determinación interna, suscita el ser al cual se quiere donar, y se da libremente’ 62,

Un Dios que es misterio de caridad y relación de personas da la clave para comprender qué significa el hombre creado a ‘imagen de Dios’. En Catholicisme, De Lubac presenta al hombre en tanto persona, es decir, sujeto abierto a la relación. El fundamento de esta cualidad del ser del hombre es Dios Trinidad.

En Dios encontramos la diversidad y la unidad y, más precisamente, la diversidad en vista a la unidad y la unidad que contiene la diversidad. Los seres espirituales reflejan en su ser, siempre analógicamente, la realidad personal de Dios, pues son imagen de Dios.

De esta manera, De Lubac ve que en el hombre, espíritu creado a ‘imagen de Dios’, se constata la ‘estructura’ divina, pues en Dios no hay soledad, ni egoísmo, sino fecundidad e intercambio de Vida: ‘Lejana imitación del Ser, el espíritu creado no reproduce menos algo de su estructura – ad imaginem fecit eum – y una mirada experta sabe percibir la marca de la Trinidad Creadora’ 63,

La imagen en el hombre es ‘una lejana imitación’ de Dios y su ser trinitario, es decir, es imagen de un ser personal 64, De Lubac deja siempre clara la transcendencia de Dios. Sin embargo, siendo la creación fruto del acto de amor por el que Dios se da otorgando el ser, en el hombre se imprime la imagen divina por la que es constituido espíritu, es decir, un ser abierto a Dios.

Entonces podemos decir que el deseo del fin presente en el hombre está inscrito en él como consecuencia de haber sido creado a imagen del Dios personal, lo cual hace de su existencia una llamada a realizarse en el encuentro personal con su Creador 65, Imago Christi Cuando se habla del pensamiento de H.

de Lubac, parece una afirmación común el débil desarrollo de la cristología 66, Aun así, la referencia de su pensamiento al Verbo resulta clave y, más aún, la reclama 67, Algunas pocas frases recogidas de la obra acerca de lo Sobrenatural nos llevan a esa convicción: no existe en Dios otra idea, o modelo, o forma, o razón de las cosas que el Verbo, el Verbo único que procede del Padre 68,

  1. Todo el ‘mundo inteligible’ está en Él condesado y Él procede del Padre y vive en su seno 69,
  2. Sin embargo, debemos ampliar la búsqueda más allá.
  3. El punto clave de esta comunión es la encarnación redentora donde se realiza definitivamente aquella comunión de Dios y su criatura.
  4. En ella el hombre puede alcanzar, o mejor, recibir la unión divina para la que fue creado.

Todos los deseos del hombre, dirá nuestro autor, se dirigen a un único Término, al abrazo de Dios en Cristo 70, En la admiración del misterio del Dios hecho hombre, el hombre mismo contempla y puede acoger el misterio de su propia identidad y el sentido de su existencia y de todo lo creado 71,

  1. La existencia del hombre ‘imagen’ tiene unidad y sentido en Cristo.
  2. Y no solo como una realidad exterior y más allá del hombre que pueda dar valor a su vida e historia, sino porque el hombre está interiormente modelado en Cristo y en vistas al encuentro con Cristo 72,
  3. La identidad del hombre es crística.

Que Él sea quien revela al hombre su propia identidad, no significa que el encuentro con Cristo sea solamente una iluminación de lo que el hombre ya tiene en sí mismo o puede desplegar, sino que el encuentro y unión con Cristo representa una novedad transformadora para el hombre.

El hombre recibe a Cristo como aquel en quien se cumplen todas sus aspiraciones y, al mismo tiempo, en quien es superado todo lo que el hombre puede esperar y suponer, pues en Cristo se da, concretamente en la historia y la existencia del hombre, aquel nuevo principio 73 que es más que un aumento de ser, que es la novedad del don que realiza la participación del hombre en la vida divina 74,

Es posible ver aquí la paradoja del hombre y su clave en la encarnación 75 : Más allá de la redención propiamente dicha, comprendida como rescate del pecado y liberación del mal, el Verbo de Dios viene, tomando nuestra humanidad, a unirla a la divinidad.

  1. Criatura, el hombre no es Dios por esencia Pero es creado ‘a imagen de Dios’, y el Verbo de Dios da a todos los que ‘lo reciben’, a todos los que ‘creen en su nombre llegar a ser hijos de Dios’ 76,
  2. De esta manera, el hombre creado a imagen de Dios encuentra en el Hijo eterno su identidad: ser hijo.
  3. La redención, que es la liberación del pecado, es la consumación de aquella vocación inscrita en el ser del hombre como ‘imagen de Dios’ y es ser hijo en comunión con el Hijo, que, al ser siempre comunión con el Padre, nos introduce en la corriente de vida que es esa comunión en el Espíritu Santo: ‘Nosotros sabemos -y hay ahí de que llenarnos de estupor- que Dios se ha hecho hombre para que el hombre llegue a ser dios’ 77,

Esta es la vida eterna anunciada por Jesucristo y que consiste en la visión de Dios 78, La ‘visión beatífica’ es una participación íntima en la visión que el Hijo tiene del Padre en el seno de la Trinidad. Haciéndonos conocer en su Hijo al Dios de amor, Dios personal y trinitario, Dios creador y salvador, el Dios ‘que se hace hombre para hacernos dios’, la revelación cambia todo 79,

  • La dinámica de este encuentro tiene su clave también en el Misterio Pascual.
  • En efecto, el dinamismo espiritual del hombre, del que ya hemos hablado, es un dinamismo crístico.
  • Todo el misterio de Cristo, dice De Lubac, es un misterio de resurrección, y por eso mismo de muerte.
  • De ahí que el cristiano desemboque en cualquier reflexión en la contemplación del misterio de la Cruz y de la Pascua.

Aquí encontramos toda la alquimia del ser, de la cual nadie puede escaparse 80, En Cristo el hombre puede reconocer su vocación y puede descubrir juntamente el don y el camino por el que alcanza la plenitud, que es la comunión con Dios a la que está llamado.

El hombre reconoce en Cristo este llamado y el camino a esa comunión la cual no niega, sino que confirma y lleva a la plenitud la persona de cada hombre. Pero el hombre no accede a esa plenitud, sino muriendo por la entrega total de sí mismo al Señor: Cristo nos acaba a todos, pero en Dios. Se puede decir que nosotros no somos plenamente personales sino al interior de la Persona del Hijo, por la cual y en la cual nosotros tenemos parte en los intercambios de la vida Trinitaria 81,

Por fin, la imagen de Dios personal, del océano de libertad y amor infinito que es Dios, imagen que se conoce por la revelación, nos muestra que la diferencia o distancia de Dios con su creatura se salva en la gratuidad del amor divino, que suscita la respuesta de amor de la criatura 82,

Ser capax Dei no es primero poder amar a Dios, sino ser amado por Él, dejarse llenar por su amor transformante. Conclusión El breve recorrido por el pensamiento de Henri de Lubac en torno a lo Sobrenatural nos permite afirmar que en este pensamiento se advierten los elementos de una antropología fundada sobre la idea del hombre creado a imagen de Dios.

Es importante señalar, en primer lugar, que es criatura en tanto que su origen es el acto creador y su ‘seguir siendo’ se comprende por la bondad de Dios que lo sostiene en la existencia. Su naturaleza creada no es una más entre todas, sino que es naturaleza espiritual, es decir, proyectada más allá de sí misma.

  • Esta proyección no es apertura a un infinito indeterminado, sino es una destinación que le es ontológica: el encuentro con Dios.
  • Origen y fin vinculan al hombre imagen a su Modelo y hacen que el misterio de su ser hombre no alcance su plena luz sino en el misterio de Dios.
  • El ser imagen significa que el hombre goza de autonomía.
See also:  Como Se Siente La Presencia Del Espíritu Santo?

El hombre está llamado al encuentro con Dios. No puede alcanzarlo por sí mismo, pero puede rechazarlo. Dicho encuentro es posible por la acción gratuita de Dios que posibilita la libre entrega y abandono del hombre en Dios. Así se describe la dinámica según el binomio imagen – semejanza: es la dinámica espiritual del hombre.

  • Esto lleva a pensar en la imagen de Dios que existe a la base.
  • Ser imagen de Dios de esta forma solo se entiende en relación al Dios caridad, el Dios de la revelación.
  • Aunque De Lubac no desarrolle prolijamente este aspecto del misterio de lo Sobrenatural, en especial cuando pensamos en la cristologia, hay diversos elementos en sus escritos que convergen a poder afirmar que es el Dios de Jesucristo, y no otro, el que está a la base del pensamiento lubaciano.

El hombre en De Lubac es imagen de Dios Trinidad, encuentra la clave de su propio misterio en el Verbo encarnado. This is an Open Access article distributed under the terms of the Creative Commons Attribution Non-Commercial License, which permits unrestricted non-commercial use, distribution, and reproduction in any medium, provided the original work is properly cited.

¿Cuál es el valor del ser humano según la Biblia?

El hombre, imagen de Dios, es un reflejo del misterio de Dios mismo y en la esencia más profunda de su espíritu transforma visiblemente quien es como Dios es, es decir persona pura en perfecto amor y libertad. El hombre es una criatura libre, a quien el Creador le dio la capacidad de amar.

¿Por qué el ser humano es lo más importante para Dios?

Los seres humanos nos relacionamos con Dios debido a que El nos dio el don de la vida y nos creó para ser felices. Por ello: Nos comunicamos con El por medio de la oración para darle gracias por habernos creado. Realizamos buenas obras como respuesta a este acto amoroso de Dios.

¿Cuál es la relación entre Él hombre y Dios?

ARTÍCULO DE REFLEXÍON La vida divina en el corazón de los hombres The divine life in the heart of men Susan Gabriela Soliz Navia 1 1 Grado Académico: Bachillerato Eclesiástico en Sagrada Teología. Nació en Poto sí, el 28 de febrero de 1981. Trabaja en el Colegio La Salle de Oruro como Sub directora y profesora de Religión.

Es docente del propedéutico de la Facultad de Teología ‘San Pablo’ de la ciudad de Oruro. Colegio La Salle- Oruro, Bolivia [email protected] Resumen Dios se relaciona como un amigo íntimo con cada persona humana. Él, a través de los Sacramentos de la Iglesia y de la Sagrada Escritura, comunica su ‘Vida’, así, hace ‘participar’de su ‘naturaleza divina a todo ser humano que se acerque a él.

De este modo, nace la amistad entre Dios y los hombres. Amistad que se alimenta en la fidelidad. Amistad que se refleja en la relación fraterna en la convivencia con las demás personas. Amistad que comunica vida y alegría. Palabras clave Alegría, amistad, Dios, fidelidad, fraternidad, vida.

  1. Abstract God relates with each human being as an intimate friend.
  2. He, trough the Church’s Sacraments and the Holy Scriptures, communicate us of his ‘Life’, this way, he makes us participate of his divine nature.
  3. In this way, friendship between God and mankind is born.
  4. Friendship that nourishes of fidelity.

Friendship that is reflected in our fraternal co-existence with other people. Friendship that communicates life and joy. Key words Joy, friendship, God, fidelity, fraternity, life. Introducción La persona humanas es un ser social por naturaleza, portanto, es fundamental la dimensión relacional del ser humano.

De ahí que, es importante conocer y profundizar la relación que existe entre Dios y la persona humana. Para lo cual, en un primer momento del presente trabajo, se contemplará el actuar de Dios en nuestro mundo y en un segundo momento se tratará del llamado que trasciende en el ser humano como consecuencia del actuar divino.

Primer momento: Dios se da a los hombres Dios, trata con los seres humanos, para invitarlos y recibirlos en su compañía (Dei Verbum, 2; Éxodo 33,11). En consecuencia se puede cuestionar lo siguiente: a)¿Cómo Dios se acerca a las personas? b)¿Por qué Dios quiere tratar con las personas? c)¿Para qué Dios quiere tratar con las personas? Respuesta: a) Dios Padre se acerca a las personas a través de Jesucristo su único Hijo en el Espíritu Santo; b) Dios se acerca por amor; c) para hacer participar de su naturaleza divina a todo hombre (Dei Verbum,2).

  • Participar de la naturaleza de Dios, quiere decir, que Dios comunica su propia Vida.
  • Dios es Amor (1 Juan4,8), entonces, la vida de Dios es el amor.
  • Así, se recibe el amor de Dios, es decir, se recibe: el amor y vida que reina en la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
  • De este modo, se crea una comunión íntima y total entre Dios y la persona humana.

La hermosa alegoría de la vid que nos presenta el Evangelio según San Juan, revela dicha ‘unidad’ y participación de la Vida Divina: La vid verdadera: San Juan 15,1-17 1 o soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador.2 Él corta todo sarmiento que en mí no da fruto, y limpia todo el que da fruto, para que dé más fruto.3 osotros estáis ya limpios, gracias a la palabra que os he dicho.4 Permaneced en mí, como yo en vosotros. ‘Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él dará mucho fruto'(San Juan 15, 5) El tema fundamental del Evangelio de San Juan, en el que se encuentra la alegoría de la vid verdadera, es: ‘Jesús es el Hijo de Dios encarnado, enviado a este mundo por el Padre como signo de amor, y muerto y resucitado para comunicar a los hombres la riqueza de la vida divina'(Mercier, 1994, Tomo I, p.38).

  1. Dios se da a los hombres a través, de Jesucristo.
  2. El Evangelio de San Juan es el más puro y radical en la tarea de proclamar la fe en Jesús para provocar la fe de otros (Schökel, 1998).
  3. Su radicalidad consiste en creer o no creer en Jesús.’En el análisis literario de San Juan sobresale la centralidad de Jesús’ (Tuñi & Alegre, 1995, p.85), por ende, el pasaje de Juan 15, 1-17 es una ‘exhortación a permanecer en Jesús y a dar fruto'(Tuñi & Alegre, 1995, p.67).

En dicho contexto Jesús nos dice: Permaneced en mí, como yo en vosotros. Yo soy la vid; vosotros los sarmientos, El que permanece en mí y yo en él dará mucho fruto ; porque separados de mí nada podéis hacer. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor.

A vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer (Jn15,4-5.10.15). ‘Permanecer en Jesús’ significa ‘adherirse fielmente'(Leon-Dufour, 1998, p.136). Jesús está diciendo: – Sigan conmigo- (Brown, 1979). Sólo si se pone en práctica su Palabra se permanece en él.

En el Antiguo Testamento la imagen de la vid representaba al pueblo de Israel. Dios esperaba de su pueblo frutos de justicia pero el pueblo no los dio. Por lo cual, la voz de Dios se queja: Yo esperaba que diese uvas. ¿Porqué ha dado agraces?(Isaías 5,4).

  1. Dios está herido por la respuesta de su pueblo.Jesús es la vid verdadera, Jesús es la vid que curará la herida de Dios (Mercier, 1994).
  2. Ya no lo decepcionará.
  3. Los seres humanos son los ‘sarmientos’ que están unidos a esta vid verdadera que es Jesús.
  4. Participan de la vida y de la alegría de Jesús (Brown, 1979; Jn, 15,11).

Sólo unidos a Jesús podemos dar los frutos que Dios espera de la humanidad. Jesús llama a las personas ‘sus amigos'(Schnackenburg, 1980): a vosotros os he llamado amigos(Jn 15,15)’Dignidad incomparable’ (Mercier, 1994, Tomo II, p.226). La amistad implica compartir la intimidad y los bienes.

  • Hay confianza y familiaridad.’El amor produce la intimidad, la intimidad produce la confidencia, y la confidencia lleva a la comunicación de los secretos; la comunicación total y contínua delos secretos no van sin la amistad'(Mercier, 1994, Tomo II, p.232).
  • Se está, pues, llamado a vivir la amistad con Dios como un don divino.

La amistad es un bien. ‘El amigo fiel es un apoyo seguro; quien lo encuentra, ha encontrado un tesoro. El amigo fiel no tiene precio, su valor es incalculable. El amigo fiel es un elixir de vida.’ (Eclasiástico 6, 14-16).Verdaderamente, la amistad es un bien, pues ‘es una forma auténtica de superación de defectos fundamentales del ser humano: aislamiento, narcisismo, egocentrismo, orgullo, misantropía, rivalidad, antagonismo.

Es remedio de experiencia profunda de soledad que pesa sobre todo hombre. Hace posible el conocimiento de sí mismo en la imagen refleja del amigo y favorece la maduración personal'(Ancilli, 1987, p.105). La amistad responde, pues a la esencia de todo ser humano. La amistad favorece la realización personal.

Más aún, la amistad con Dios. Segundo momento: Den Fruto ‘Queridos, si Dios nos ha amado de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros (1 Jn 4,11). Si decimos que estamos en comunión con él, y caminamos en tinieblas,mentimos y no obramos la verdad.

Pero si caminamos en la luz, como él mismo está en la luz, estamos en comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos purifica de todo pecado'(1Jn 1,6-7). ‘Un mismo amor abarca al Padre, al Hijo y a los suyos'(Comentarios bíblicos al leccionario del propio y común de los Santos, 1983, p.464).

Es decir, Dios mismo da su amor y vida para que las personas puedan comunicar ‘ese mismo’ amor y vida al prójimo. Dios no pide algo que no ha dado antes. Por ello, el hombre necesita estar en comunión con Dios. a quien, por esta razón, se le escucha afirmar: ‘separados de mí nada podéis hacer'(Jn 15,5).

  • Entonces ¿Cómo ‘permanecer’ unido a la vid? Respuesta: se permanece unido a la vid, que es Jesús, a través de los Sacramentos.
  • ¿Qué son los Sacramentos? ‘Los sacramentos son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina ” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1993 n° 1131).

Los Sacramentos son pues, como una especie de ‘canales’,a través de los cuales, Dios transmite su vida. Recibiendo, pues, los sacramentos como ser el Bautismo, la Eucaristía, la Reconciliación, etc., se recibe la misma ‘Vida’ de Dios. ‘Vida divina’ que diviniza, haciéndo continuadores de la obra salvadora del Hijo.

  1. Misión que es el fruto agradable al Padre.
  2. A raíz de ello’el discípulo no sólo es beneficiario de la actividad del Hijo, sino que se convierte en participante, en co- autor del fruto'(Leon-Dufour, 1998, p.138).
  3. Conclusión Dios existe y es cercano al ser humano.
  4. Esta realidad es ‘opuesta a la más radical tentación religiosa que atormenta al hombre: soledad ante Dios, duda sobre la existencia de Dios, muerte de Dios'(Ancilli, 1987, p.104).

Dios ha amado primero dándose. Se está llamado a dar frutos de amor al prójimo. Uno de los caminos para ello, es dar una respuesta verás a los desafíos actuales del planeta. El Hno. Robert Schieler(2015), Superior General, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, propone seis desafíos actuales a responder: 1) integración de las tecnologías y las verdades del Evangelio, 2) hacer frente a las nuevas pobrezas que resultan de una cultura de la mercantilización, 3) salvaguardar la espiritualidad en medio de la secularización, 4) contribuir a crear comunidades sostenibles ante la realidad de una demografía y un medio ambiente cambiantes, 5) promover el desarrollo inclusivo, 6) fomentar el diálogo interreligioso y plantar cara al individualismo con la sabiduría de la comunidad en aras del bien común (Schieler, 2015).

El intentar dar respuesta a los presentes desafíos, entre otros, es ‘dar fruto’, es ser verdadero amigo de Jesús, poniendo en práctica valores como el amor, la solidaridad, la justicia, la paz, la verdad, la fe, búsqueda del bien común, etc, construyendo así un mundo mejor para todos. Dios da esta capacidad de ‘dar fruto’ al recibir los sacramentos.

Es de suma importancia recibir los Sacramentos porque así recibimos la Vida Divina. De ahí la afirmación: La vida divina en el corazón de los hombres. Si la vida de Dios está en las personas, éstas son semejantes a él, son sus amigos íntimos: ‘Quien dice que permanece en él, debe vivir comovivió él’ (1Jn 2,6).

La unión con Jesús hace fructificar con perseverancia en buenas obras (Liturgia de las Horas, 1997) Éste, es pues, el mensaje esencial que el Señor transmite a través de la imagen de ‘La Vid verdadera’. Dicha realidad es, por tanto, para todo ser humano el ideal más sublime ya que la unión con Dios otorga a la naturaleza humana su máxima realización, perfección y felicidad.

Finalmente, la voz del ser humano que más cerca está de Dios: La Santísima Virgen María, la Madre de Dios hecho hombre, exhorta: ‘Hagan lo que él les diga'(Jn 2,5). Vivir obedeciendo al bien, a lo perfecto a lo agradable. (Romanos 12, 2 ) Dios quiere la vida (Leon-Dufour, 1998, p.130).

  • Que se acoja la ‘Vida’ para dar ‘Vida’, para SER de verdad ‘humanos’.
  • A continuación presento la poesía ‘Humanidad’.
  • Sus palabras llevan al corazón un mensaje de amor y solidaridad con nuestros semejantes: Fragmentos de la Poesía: Humanidad Autor: Macedonio Soliz Medrano Cordialidad y decencia, hace al hombre con esencia Evitemos la iniquidad, por el bien dela humanidad.

Se debe luchar contra el virus de la maldad. Somos super maravillosos a nuestro creador semejantes. Luchemos por globalizar, el pan nuestro de cada día. Que nadie quede sin almorzar, en la faz de nuestro planeta. Así también, presento el canto: ‘Como el Padre me amó’, que sintetiza el mensaje esencial del presente artículo.

Canto: Como el Padre me amó de José Miguel Cubeles (Grupo Kairoi) Como el padre me amó Yo os he amado Permaneced en mi amor Permaneced en mi amor (bis) Si guardáis mis palabras Y como hermanos os amáis Compartiréis con alegría El don de la fraternidad Si os pones en camino Sirviendo siempre la verdad Fruto daréis en abundancia Mi amor se manifestará Como el padre me amó Yo os he amado Permaneced en mi amor Permaneced en mi amor (bis) Amaos, amaos, amaos unos a otros (bis) No veréis amor tan grande Como aquel que os mostré Yo doy la vida por vosotros Amad como yo os amé Si hacéis lo que os mando Y os queréis de corazón Compartiréis mi pleno gozo De amar como él me amo Como el padre me amo Yo os he amado Permaneced en mi amor Permaneced en mi amor (bis) Amaos, amaos, amaos unos a otros (bis) Agradecimiento Mi agradecimiento sincero a Dios por sus bondades.

Mi gratitud sincera a mi familia, mi agradecimiento al Instituto de Hermanas Guadalupanas de La Salle, al Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, a la Universidad La Salle y a todos los que gracias a su apoyo se ha hecho posible la presentación del presente artículo.

  1. Referencias • Ancilli, E. (1987).
  2. Diccionario de Espiritualidad Tomo I.
  3. Barcelona: Herder.
  4. • Biblia de Jerusalén. (1998).
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  8. Madrid: BAC.
  9. • Brown, R. (1979).
  10. El Evangelio según Juan XIII- XXI.
  11. Madrid: Ediciones Cristiandad.

• Catecismo de la Iglesia Católica. (1993). Lima. • Comentarios bíblicos al leccionario del propio y común de los Santos. (1983). Barcelona: Verbo Divino. • Concilio Ecuménico Vaticano II. Constituciones, Decretos y Declaraciones. (1999). Madrid: BAC. • De Pedro, A.

  1. 1990). Diccionario de términos religiosos y afines.
  2. Navarra: Editorial Verbo Divino.
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  7. • Leon-Dufour, X. (1998).
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  9. Salamanca: Ediciones Sígueme.
  10. • Liturgia de las Horas, III (1997).

Barcelona: Editorial Regina. • Mercier, R. (1994). El Evangelio según ‘el discípulo a quien Jesús amaba’ Tomo I. Santafé de Bogotá: San Pablo. • Mercier, R. (1994). El Evangelio según ‘el discípulo a quien Jesús amaba’ Tomo II. Santafé de Bogotá: San Pablo. • Schnackenburg, R.

¿Como Dios creó al hombre?

El día sexto Dios dijo: « Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Domine sobre los peces del mar, las aves del cielo, los ganados, las fieras campestres y los reptiles de la tierra ». Dios creó al hombre formándolo del polvo de la tierra; del barro lo formó.

  • Dios le sopló su aliento en la nariz y le dio vida.
  • De Dios mismo recibió el hombre ese aliento vital que nos hace vivir, y ser criaturas capaces de percibir su voz.
  • A este primer hombre Dios le puso el nombre de Adán, que significa ‘el hombre’,
  • Y Dios plantó un jardín en Edén, un lugar lejano de Oriente y puso en él al hombre que había creado.

Allí hizo cerecer toda calse de árboles que hay en la tierra, muy hermosos y variados, y multitud d frutso sabrosos. Pero en medio del jarrdín había árboles especiales: el árbol de la Vida y el árbol de la Ciencia del bien y del mal. Había también en el Edén, un rio que regaba el jardín y que se dividía en cuatro formando así otros cuatro rios cuyos nombres eran: el Pisón, el Guijón, el Eúfrates y el Tigris.

Dios dijo a Adán: ‘Puedes comer de todos los árboles del jardín, menos del que está en medio: del árbol de la Ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, morirás’. Y Dios, el Señor, dijo: ‘No es bueno que el hombre esté solo. Voy a darle otro que le ayude y le haga compañía; uno que sea de su misma especie’.

Dios, hizo caer al hombre en un sueño profundo, para que no sientiese ni se diese cuenta de nada, le quitó una costilla, y le rellenó el hueco con carne. De la costilla hizo una mujer, y la presentó al hombre. Entonces el hombre exclamó: ‘Esta si es hueso de mis huesos y carne de mi carne.

Una compañera igual que yo’. A la mujer Dios le puso Eva, que significa ‘la que da la vida’, Ambos hombre y mujer, iban desnudos por el jardín y no se avergonzaban. LA TENTACIÓN Y LA CAÍDA La serpiente era el más astuto de todos los animales creados por Dios. Ella habló así a la mujer y le dijo: ‘¿Os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín? La mujer le contestó: ‘Podemos tomar y comer los furtos de todos los árboles del jardín.

Sólo del árbol que esá en medio nos ha dicho Dios: ¡No toquéis ni comáis sus frutos pues de lo contrario moriréis! Entonces la serpiente dijo a la mujer: ‘De ningún modo; ciertamente no moriréis si coméis de él. Dios sabe perfectamente que apenas comáis, se os abrirán los ojos y seréis inteligentes.

  1. Seréis como dioses capaces de distinguir entre el bien y el mal.
  2. La mujer tuvo un gran deseo de comer del árbol.
  3. Era hermoso y le atraía la posibilidad de alcanzar el conocimiento.
  4. Por eso alargó la mano hacia los frutos, tomó uno y comió; y después dio al hombre y él también comió.
  5. Entonces se les abrieron los ojos, y se asustaron pues se dieron cuenta de que estaban desnudos.

Entonces tomaron unas hojas de higuera y tejieron con ellas unos vestidos y se los pusieron. Al atardecer oyeron la voz de Dios, que se paseaba por el jardín al fresco del día. El hombre y la mujer se escondieron entre los árboles pues tenían miedo de encontrarse con Dios.

Entoces Dios llamó al hombre y le dijo. ‘Adán, ¿dónde estás?’ Adán respondió: ‘Oí tu voz en el jardín y tuve miedo porque estoy desnudo. Por eso me escondí.’ Pero Dios le respondió: ‘¿Quién te ha hecho ver que estás desnudo? ¿Acaso has comido del árbol del que te prohibí comer?’ Adán comenzó a excusarse diciendo: ‘La mujer que me diste por compañera me ofreció de los frutos y comí’ Entonces dijo Dios a la mujer: ‘¿Por qué has hecho esto? La mujer respondió: ‘La serpiente me sedujo, y comí.’ Y entonces Dios dijo a la serpiente: ‘Por haber hecho esto serás maldita entre todos los animales de la tierra.

Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás tierra toda tu vida. Habrá enemistad entre ti y la mujer.’ Y a la mujer Dios le dijo: ‘Traerás a los hijos al mundo con dolor y siempre estarás unida a tu marido.’ Y al hombre le dijo: ‘Por haber hecho caso de las palabras de tu mujer y haber comido del árbol que te prohibí comer, por tu causa será maldita la tierra.

Te alimentarás de ella toda tu vida, sufriendo fatiga y dificultades. Cuando comas tu pan, has de saber que deberás trabajar con preocupación y sudores para conseguirlo, hasta que tú mismo vuelvas a la tierra. Pues tú eres tierra y hecho de tierra, y volverás a ser tierra.’ Y Dios, el Señor, les hizo vestidos de pieles y los vistió.

Luego dijo: ‘¿No es ya el hombre como Dios? Ël sabe ahora lo que es el bien y el mal. ¡Que no vuelva a hacer el mal, ni alargue su mano al árbol de la Vida para comer de sus frutos!’ Entonces Dios, lo arrojó del jardín de Edén y mandó a ángeles con espadas de fuego a la parte oriental del jardín, para que lo custodiasen y cerrasen el paso hacia el árbol de la Vida.

¿Qué dice Mateo 10 40?

40 El que os a recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que a mí me recibe, recibe al que me envió.41 El que recibe a un profeta porque es profeta, a recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo porque es justo, recompensa de justo recibirá.

¿Cuál es el valor del ser humano según la Biblia?

El hombre, imagen de Dios, es un reflejo del misterio de Dios mismo y en la esencia más profunda de su espíritu transforma visiblemente quien es como Dios es, es decir persona pura en perfecto amor y libertad. El hombre es una criatura libre, a quien el Creador le dio la capacidad de amar.

¿Qué dice Proverbios 20 6?

1 El a vino es escarnecedor, la bebida fuerte, alborotadora; y cualquiera que por su causa yerre no es sabio.2 Como rugido de león es la ira del rey; el que le hace enfurecer peca contra su propia vida.3 Honra es del hombre dejar la contienda, pero todo insensato se enreda en ella.4 El a perezoso no ara después del otoño; pedirá, pues, en la siega, y no hallará.5 Como aguas profundas es el a consejo en el corazón del hombre, pero el hombre entendido lo sacará.6 Muchos hombres hay que proclaman su propia bondad, pero hombre fiel, ¿quién lo hallará? 7 El justo camina en su a integridad ; bienaventurados son sus hijos después de él.8 El rey que se sienta en el trono del juicio con su mirar disipa todo mal.9 ¿Quién podrá decir: Yo he a limpiado mi corazón; limpio estoy de mi b pecado ? 10 Pesa falsa y medida falsa, ambas cosas son abominación a Jehová.11 Aun el muchacho es conocido por sus a hechos, si su obra es limpia y recta.12 El oído que oye y el ojo que ve, ambas cosas igualmente ha hecho Jehová.13 No ames el a sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos y te saciarás de pan.14 El que compra dice: Malo es, malo es; pero cuando se aparta, se jacta de la compra.15 Hay oro y multitud de piedras preciosas, mas los labios del conocimiento son joyas preciosas.16 Quítale su ropa al que salió por fiador del extraño, y toma prenda de él por la mujer extranjera.17 Sabroso es al hombre a el pan de engaño, pero después su boca será llena de cascajo.18 Los planes con el consejo se establecen, y con sabia estrategia se hace la guerra.19 El que revela secretos en a chismes anda; no te entrometas, pues, con el suelto de lengua.20 Al que maldice a su a padre o a su madre se le apagará su b lámpara en c oscuridad tenebrosa.21 La herencia adquirida deprisa al principio no será bendecida al final.22 No digas: a Devolveré el mal; espera a Jehová, y él te salvará.23 Abominación son a Jehová las pesas falsas, y la balanza falsa no es buena.24 De Jehová son los a pasos del hombre; ¿cómo, pues, entenderá el hombre su camino? 25 Trampa es para el hombre apresurarse a decir: Santo es, y después de haberlo dicho, reflexionar.26 El rey sabio dispersa a los malvados y sobre ellos hace rodar la rueda.27 Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del ser.28 Misericordia y verdad guardan al rey, y con clemencia se sustenta su trono.29 La gloria de los jóvenes es su fuerza; y la hermosura de los ancianos, sus canas.30 Las señales de las heridas limpian del mal; y los golpes, lo más profundo del ser.

¿Qué dice la Biblia del hombre en Is 53 6?

1 ¿Quién ha a creído nuestro mensaje? ¿Y a quién se ha manifestado el brazo de Jehová? 2 Porque subirá cual a renuevo delante de él y como b raíz de tierra seca; no hay parecer en él ni hermosura; y cuando le veamos, no habrá en él atractivo para que le deseemos.3 a Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores y experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado y no lo b estimamos,4 Ciertamente a llevó él nuestras b enfermedades y sufrió nuestros dolores, y nosotros le tuvimos por azotado, herido por Dios y afligido.5 Mas él a herido fue por nuestras b transgresiones, molido por nuestras iniquidades; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por sus c heridas fuimos nosotros d sanados,6 Todos nosotros nos hemos a descarriado como b ovejas ; cada cual se ha apartado por c su propio camino; mas Jehová cargó en él la d iniquidad de todos nosotros.7 Fue a oprimido y b afligido, pero c no abrió su boca; como d cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores enmudeció, así no abrió su boca.8 De la cárcel y del juicio fue quitado; y su a generación, ¿quién la declarará? Porque fue arrancado de la tierra de los vivientes; por la b transgresión de mi pueblo fue herido.9 Y él dispuso con los a inicuos su sepultura y con el rico fue en su b muerte ; aunque nunca hizo él maldad, ni hubo c engaño en su boca.10 Con todo eso, Jehová quiso a quebrantarlo, sujetándole a padecimiento.

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