Que Es La Humildad Segun La Biblia?

Que Es La Humildad Segun La Biblia
Ser humilde es reconocer con agradecimiento nuestra dependencia del Señor y comprender que tenemos la necesidad constante de recibir Su apoyo. La humildad es el reconocimiento de que nuestras aptitudes y talentos son dones de Dios; no es señal de debilidad, de timidez ni de temor, sino una indicación de que sabemos de dónde proviene nuestra verdadera fortaleza.

¿Qué dice Jesús de la humildad?

Palabras de Jesús: La humildad Palabras de Jesús: La humildad ‘aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón’ (Mateo 11:29). En muchas ocasiones, el Salvador empleó sólo unas pocas palabras o un acto sencillo para hacer hincapié en un maravilloso principio eterno.

  • Por ejemplo, tras alimentar a los 5.000, dijo a Sus discípulos.
  • Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada’ (Juan 6:12), y así les enseñó a ellos y a nosotros a no ser desperdiciados.
  • Cuando los Apóstoles regresaron de sus misiones, Jesús se los llevó en la barca y ‘se apartó de allí a un lugar desierto y apartado’ (Mateo 14:13) para descansar un poco, lo que nos recuerda que todos necesitamos descansar de vez en cuando de las demandas de nuestra labor.

Las enseñanzas de Jesús sobre la humildad son igualmente concisas y poderosas. Los cuatro Evangelios, escritos con claridad y belleza excepcionales, nos llevan a aquellos días en los que el Hijo de Dios caminaba entre los hombres. Su vida sublime demuestra una carencia total de orgullo, de arrogancia y de vanidad.

  • La humildad es uno de los principios predominantes que el Señor enseñó en las Bienaventuranzas. Él dijo a Sus discípulos congregados en el Sermón del Monte y más tarde a los nefitas del continente americano:
  • ‘bienaventurados son los que desciendan a lo profundo de la humildad y sean bautizados
  • ‘Sí, bienaventurados son los pobres en espíritu que vienen a mí, porque de ellos es el reino de los cielos
  • ‘Y bienaventurados son los mansos, porque ellos heredarán la tierra
  • ‘Y bienaventurados son todos los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios’ (3 Nefi 12:2–3, 5, 9; véase también TJS, Mateo 5:4–5, 7, 11).

Cuando Sus discípulos le preguntaron: ‘¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?’, Jesús pidió a un niño pequeño que se acercara, y les reprendió, diciendo: ‘cualquiera que se humille como este niño, ése es el mayor en el reino de los cielos’ (Mateo 18:1, 4).

‘porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ése es el más grande’ (Lucas 9:48). Jesús siempre indicaba que Su Padre era la fuente de Su poder y conocimiento. Durante la Fiesta de los Tabernáculos, Jesús fue al templo y enseñó: ‘Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia’ (Juan 7:16, 18).

Más tarde, Jesús testificó: ‘nada hago por mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo porque yo hago siempre lo que le agrada Pero yo no busco mi gloria’ (Juan 8:28–29, 50; véase también 12:49–50). El Gran Maestro con frecuencia advertía contra el orgullo.

  1. Cuando la madre de Santiago y Juan pidió a Jesús que concediera a sus hijos el privilegio de sentarse el uno a Su derecha y el otro a Su izquierda en el día de Su gloria, Jesús le explicó que no estaba autorizado a conceder tal privilegio, y percibiendo que había contención entre Sus discípulos, dijo: ‘el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir’ (Mateo 20:27–28; véase también 23:11–12; Lucas 22:24–27).
  2. Jesús enseñó a Sus discípulos sobre la humildad divina durante los momentos finales que pasaron juntos mientras caminaban hacia el monte de los Olivos poco antes de Su arresto y crucifixión: ‘Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer’ (Juan 15:1, 5).
  3. Poco después, declaró en Su gran oración intercesora:
  4. ‘Padre, la hora ha llegado; glorifica a tu Hijo, para que también tu Hijo te glorifique a ti
  5. ‘Yo te he glorificado en la tierra
  6. ‘La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno’ (Juan 17:1, 4, 22).

Desde el momento de Su nacimiento, el Salvador enseñó sobre la humildad mediante Sus hechos. El Gran Creador de todas las cosas (véase Juan 1:3) condescendió a nacer en la más humilde de las circunstancias. Comenzó Su vida terrenal en un refugio para animales en donde lo acostaron en un pesebre, y Sus primeros visitantes fueron unos humildes pastores (véase Lucas 2:7–20).

Cuando Jesús empezó a realizar milagros en Galilea, Su fama se extendió por toda la región. Muchas personas acudieron a Él, algunas deseando ser sanadas, otras movidas por la curiosidad. Con frecuencia decía a los enfermos y afligidos: ‘Tu fe te ha salvado’, destacando el papel de la persona sanada más que el del Sanador en el milagro de la curación.

Cuando se le acercó un leproso diciendo: ‘Si quieres, puedes limpiarme’ (Marcos 1:40), Jesús le curó y le dijo: ‘no digas a nadie nada’ (Marcos 1:44). Jesús repitió esta instrucción después de muchos de Sus milagros, lo que refleja el profundo deseo que tenía de que Sus milagros se hicieran y recibieran con humildad y, principalmente, en privado.

  1. Tras la milagrosa alimentación de los 5.000, algunos de la multitud querían hacerle rey.
  2. Tal popularidad y poder habría tentado o corrompido gravemente a la mayoría de las personas, pero Jesús hizo caso omiso de la intoxicadora influencia de la alabanza del mundo y se fue a un monte para estar solo (véase Juan 6:15).

En otra ocasión de gran aclamación pública, Jesús entró triunfante en Jerusalén. Las multitudes le gritaron palabras de alabanza y extendieron ante Él sus mantos y ramas de árboles (véase Mateo 21:8–9). Sin embargo, Jesús escogió esa ocasión para ir montado en un pollino, un reconocido símbolo mesiánico de la humildad (véase Zacarías 9:9).

El servicio es siempre una oportunidad para cultivar la humildad, algo que Jesús demostró cuando se arrodilló y lavó los pies de los Apóstoles. ‘¿Sabéis lo que os he hecho?’, les preguntó. ‘ejemplo os he dado El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió’ (Juan 13:12, 15–16).

Finalmente, en las horas de Su mayor sufrimiento, Jesús se sometió al Padre y, quizás en Su mayor acto de humildad, permitió que se le colgase de la cruz. Sus últimas palabras en la vida terrenal ejemplifican Sus enseñanzas sobre la humildad. Después de pronunciar las palabras: ‘Consumado es’ (Juan 19:30), declaró también que se había cumplido la voluntad de Su Padre (véase TJS, Mateo 27:54).

  1. Luego inclinó la cabeza y entregó el espíritu.
  2. El Señor Jesucristo, nuestro Maestro perfecto, nos ha enseñado el significado de la humildad por medio de la palabra y el ejemplo.
  3. Los cristianos verdaderos y fieles desean que sus palabras y hechos reflejen un sentimiento interno de humildad, contrición y sumisión a la voluntad divina.

El 2 de noviembre de 1995, después de un año de fiel preparación, Antonio y Roseli Berrocal, de la Estaca Franca, São Paulo, Brasil, emprendieron el viaje, junto con sus cinco hijos, al Templo de São Paulo, Brasil, para sellarse. Por el camino, un accidente trágico y fatal segó la vida de la hermana Berrocal y de todos los hijos.

El día 22 de ese mismo mes, el hermano Antonio entró solo en el templo para sellarse a su amada familia. Para mí, mi entrevista con él fue una lección increíble e inolvidable sobre la humildad. Con palabras llenas de emoción, expresó su gratitud a su Padre Celestial y a Su Hijo Jesucristo por el consuelo que había sentido en aquellos momentos de tristeza y dolor.

Estaba agradecido por las sagradas ordenanzas que se iban a realizar. El hermano Antonio es un hombre manso y humilde de corazón. También me resulta sorprendente el humilde servicio de los matrimonios y de los jóvenes misioneros de todo el mundo; crece más cada día el número de ellos.

Ellos se sacrifican, trabajan mucho, ahorran para poder costearse sus propias misiones y dedican sus vidas a Dios con corazones puros y espíritus humildes. También me siento inspirado por los humildes y fieles santos que, cada mes, entregan a los obispos sus diezmos y ofrendas de ayuno, obtenidos por medio del trabajo honrado y arduo.

Los discípulos del Nuevo Testamento testificaron de la vida extraordinaria del Salvador y de Sus palabras y ejemplo de humildad. Los profetas y apóstoles modernos han testificado que ‘Su vida es fundamental para toda la historia de la humanidad Gracias sean dadas a Dios por la dádiva incomparable de Su Hijo divino’.

  • Tan humilde al nacer,
  • Cristo viene con poder
  • Antes aguantó dolor;
  • hoy vendrá con esplendor.
  • El que rechazado fue
  • hoy será del mundo Rey.

Él vive; Él ha sido y siempre será el gran ejemplo de humildad a lo largo de nuestra jornada para seguir Sus pasos. El élder Athos M. Amorim fue relevado en octubre de 2002 como miembro del Segundo Quórum de los Setenta. Notas

  1. Véase Mateo 9:22; véase también 15:28; Marcos 10:52; Lucas 17:19.
  2. Véase Mateo 9:30; Marcos 7:36; 8:26; 9:9; Lucas 8:56.
  3. ‘El Cristo viviente—El testimonio de los Apóstoles’, Liahona, abril de 2000, págs.2–3.
  4. ‘Tan humilde al nacer’, Himnos Nº 120, estrofas 1, 3.

: Palabras de Jesús: La humildad

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¿Qué es la humildad y un ejemplo?

La humildad es una virtud humana que implica conocer y aceptar las propias debilidades y cualidades, y obrar en consecuencia. Por ejemplo: admitir una equivocación, compartir los conocimientos aprendidos, ser agradecido. Una persona humilde conoce sus capacidades y oportunidades, pero no busca destacarse de los demás ni tampoco tiene necesidad de ostentar a otros sus éxitos y logros.

  1. Se caracteriza por reconocer el propio esfuerzo, compartir las propias alegrías o derrotas y por valorarse a sí misma igual que a los demás.
  2. Además, es capaz de admitir sus limitaciones o errores.
  3. La humildad es una de las virtudes más valoradas por la sociedad y es la base de otras virtudes como la generosidad, el compromiso y la solidaridad,

Es entendida como una cualidad opuesta a la soberbia y a la arrogancia, y es una virtud que forma parte de la personalidad innata de algunas personas y también se puede cultivar hasta convertirla en hábito. En las diferentes religiones, como en el judaísmo y el catolicismo, la humildad es una virtud clave del ser humano, ya que se busca que el individuo adopte una actitud humilde para que pueda comprender que la superioridad y la divinidad de Dios es inalcanzable para las personas.

¿Qué es la humildad de una persona?

La humildad es una característica que consiste en tener conciencia de nuestras virtudes y defectos y obrar de acuerdo a esto, Es lo opuesto a la soberbia y la arrogancia. Y es un valor fundamental para convivir armoniosamente en sociedad. Las personas que actúan con humildad son modestas y sencillas, no tienen complejos de superioridad y respetan profundamente a las personas de su entorno.

¿Quién fue el hombre más humilde de la tierra según la Biblia?

Versos Paralelos La Biblia de las Américas (Moisés era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.) Nueva Biblia Latinoamericana Moisés era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la superficie de la tierra.

Reina Valera Gómez Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. Reina Valera 1909 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra, Biblia Jubileo 2000 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra.

Sagradas Escrituras 1569 Y aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra. King James Bible (Now the man Moses was very meek, above all the men which were upon the face of the earth.) English Revised Version Now the man Moses was very meek, above all the men which were upon the face of the earth.

Tesoro de la Escritura very Salmos 147:6 El SEÑOR sostiene al afligido y humilla a los impíos hasta la tierra. Salmos 149:4 Porque el SEÑOR se deleita en su pueblo; adornará de salvación a los afligidos. Mateo 5:5 Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la tierra. Mateo 11:29 Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y HALLAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS.

Mateo 21:5 DECID A LA HIJA DE SION: “MIRA, TU REY VIENE A TI, HUMILDE Y MONTADO EN UN ASNA, Y EN UN POLLINO, HIJO DE BESTIA DE CARGA.2 Corintios 10:1 Y yo mismo, Pablo, os ruego por la mansedumbre y la benignidad de Cristo, yo, que soy humilde cuando estoy delante de vosotros, pero osado para con vosotros cuando estoy ausente, 1 Tesalonicenses 2:7 Más bien demostramos ser benignos entre vosotros, como una madre que cría con ternura a sus propios hijos.

  1. Santiago 3:13 ¿Quién es sabio y entendido entre vosotros? Que muestre por su buena conducta sus obras en mansedumbre de sabiduría.1 Pedro 3:4 sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios.
  2. Above Números 11:10-15 Y Moisés oyó llorar al pueblo, por sus familias, cada uno a la puerta de su tienda; y la ira del SEÑOR se encendió en gran manera, y a Moisés no le agradó.

Números 20:10-12 y Moisés y Aarón reunieron al pueblo ante la peña. Y él les dijo: Oíd, ahora, rebeldes. ¿Sacaremos agua de esta peña para vosotros? Salmos 106:32,33 También le hicieron enojarse en las aguas de Meriba, y le fue mal a Moisés por culpa de ellos, 2 Corintios 11:5 Pues yo no me considero inferior en nada a los más eminentes apóstoles.2 Corintios 12:11 Me he vuelto insensato; vosotros me obligasteis a ello.

  1. Pues yo debiera haber sido encomiado por vosotros, porque en ningún sentido fui inferior a los más eminentes apóstoles, aunque nada soy.
  2. Santiago 3:2,3 Porque todos tropezamos de muchas maneras.
  3. Si alguno no tropieza en lo que dice, es un hombre perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
  4. Enlaces Números 12:3 Interlineal • Números 12:3 Plurilingüe • Números 12:3 Español • Nombres 12:3 Francés • 4 Mose 12:3 Alemán • Números 12:3 Chino • Numbers 12:3 Inglés • Bible Apps • Bible Hub Las citas Bíblicas son tomadas de La Biblia de las Américas © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation, La Habra, Calif, //www.lockman.org,

Usadas con permiso. Las citas bíblicas son tomadas Nueva Biblia de los Hispanos © 2005 by The Lockman Foundation, La Habra, Calif, //www.lockman.org, Usadas con permiso. Reina Valera Gómez (© 2010) Contexto Murmuración contra Moisés 2 y dijeron: ¿Es cierto que el SEÑOR ha hablado sólo mediante Moisés? ¿No ha hablado también mediante nosotros? Y el SEÑOR lo oyó.3 (Moisés era un hombre muy humilde, más que cualquier otro hombre sobre la faz de la tierra.) 4 Y el SEÑOR de repente dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: Salid vosotros tres a la tienda de reunión.

¿Qué es humildad en pocas palabras?

Hasta hace algunos años se destacaban determinadas cualidades de los líderes, como el pensamiento estratégico, la creatividad e innovación, la capacidad de conducción, la actitud y el arrojo. Pero hay una característica que pocas veces se señalaba: la humildad,

  • Sin embargo, diferentes estudios hacen foco en la misma como uno de los factores de mayor impacto -y en muchas oportunidades menos presente-.
  • La humildad es una manera de transitar que se torna cada vez más vital en los que conducen, así como en las organizaciones.
  • El diccionario la define como una virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, obrando de acuerdo con el mismo.

El origen de la palabra está ligado al humus -la capa más fértil de la tierra-, vinculándola con fertilidad. Del mismo modo, también está relacionado -a partir de su opuesto-con la humillación, poner al otro en el suelo, en un nivel inferior, herir el amor propio o la dignidad de alguien.

Humildad y arrogancia están enfrentados, quien es humilde no se considera superior a nadie, ni pretende detentar una posición privilegiada. Quien es humilde jamás humilla. También está íntimamente relacionada con la diversidad, cada vez más valorada en el contexto de la necesidad imperiosa de disrupción permanente; es la comprensión de que nadie tiene un derecho especial sobre la realidad o la verdad, sino que los demás tienen perspectivas igualmente válidas que merecen respeto y consideración.

Frente a la complejidad creciente, debemos aceptar que requerimos enriquecer las opiniones con las de los otros. Jim Collins, uno de los investigadores en temas de liderazgo más reconocidos, propuso el concepto ‘Liderazgo de Nivel 5’, cuyos descriptores centrales son la férrea determinación y la necesidad de tener una extrema humildad personal, una intensa voluntad profesional para progresar, además de la voluntad, la resolución veloz y el reconocimiento a otros.

  • Se puede pensar en la humildad desde dos enfoques: la humildad personal y la voluntad profesional.
  • La humildad personal la demuestran con modestia elocuente, evitan la adulación pública, nunca se jactan.
  • Actúan con una callada y serena determinación, se apoyan principalmente en estándares inspirados y no en un carisma inspirador.

Canalizan la ambición hacia la empresa, no hacia sí mismos y establecen sucesores para una grandeza aún mayor en la siguiente generación. La voluntad profesional se encuentra en que no por demostrar modestia elocuente dejan de generar excelentes resultados y son claros catalizadores de la excelencia.

Un aspecto particularmente llamativo es que estos Líderes Nivel 5 son personas que, en general, pasaron por experiencias especialmente críticas en sus vidas (enfermedades complejas, situaciones familiares, vivencias personales, etc.). Ello los lleva a mantener la confianza absoluta en que prevalecerán, más allá de las dificultades.

Hay dos situaciones que ilustran de manera muy elocuente el perfil de los líderes que tienen humildad: el éxito y el error. Ellos asumen la responsabilidad por los errores y comparten el crédito del éxito. Se miran al espejo a la hora de asignar responsabilidades por los malos resultados; nunca culpan a otras personas, a factores externos o a la mala suerte, sino que se ven a sí mismas.

Del mismo modo, observan por la ventana a la hora de atribuir el mérito por el éxito de la empresa a sus equipos. Hablan menos de logros personales y más de los éxitos compartidos. Se focalizan más en brindarse a otros que en recibir servicios de los otros. El ego es uno de los factores claves para entender muchas de las situaciones organizacionales que se presentan a diario y a quienes participan.

Un ego muy sano es una condición necesaria para ser más humildes; y dicha humildad ayuda a crear contextos de trabajo más positivos, de aprendizaje, servicio, gratitud y desarrollo sostenido. Si todos los que trabajamos en el ámbito de las organizaciones -públicas, privadas, ONG- adoptáramos una actitud un poco más humilde, muy probablemente la transparencia, sencillez y simplicidad con la que operaríamos sería muy superior, se generarían menos conflictos y se incrementarían los resultados sostenibles.

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¿Cómo actúa una persona que no es humilde?

Lo que no es ser humilde – Ser humilde no es sentirse inferior a los demás, ni someterse ni rendirse. Las personas humildes no son vulnerables a las mofas o a los desprecios, simplemente conocen sus limitaciones, las y conviven con ellas. A su vez, permiten que sus virtudes se conozcan por sus actos, no por sus palabras Sin embargo, una persona arrogante no puede dormir por las noches porque sus sentimientos oscuros corrompen su descanso.

  • Viven de manera constante en el enfado y en el resentimiento.
  • Así, ser humilde no es dejarse golpear sino admitir nuestros, ser inteligentes para aprender de ellos y tener la suficiente madurez para corregirlos.
  • La prepotencia, sin embargo, nos hace tropezar, cerrarnos puertas y no avanzar.
  • Lo que la humildad no puede exigir de mí es mi sumisión a la arrogancia y a la rudeza de quien me falta al respeto.

Lo que la humildad exige de mí cuando no puede reaccionar como debería a la afrenta, es enfrentarla con dignidad.’ -Paulo Freire- La falta de humildad es característica de las personas que no piensan más que en sí mismas y se creen superiores o mejores a los demás. Esto no les permite apreciar las virtudes ajenas y, en ocasiones, la les corroe. Así, la falta de humildad genera cierto rechazo social consciente o inconsciente, lo que provoca que la soberbia acompañe a la soledad.

  1. Esto se debe a que el egoísmo nos disgusta aunque sea sutil.
  2. Que alguien se vanaglorie o se priorice de manera exagerada resulta agotador y un atropello hacia las autoestimas ajenas.
  3. Por eso, el reconocimiento de uno hacia sí mismo y hacia los demás es mucho más esperanzador.
  4. No creernos más que los demás es un don que tenemos que trabajar a diario.

Es fácil caer en la falsa creencia de que somos más hábiles o capaces que los demás para hacer algo, así como también lo es pensar que nuestros son mejores o más válidos. Cuando la falsa humildad es un defecto leve nos cuesta reconocernos a nosotros mismos que hemos caído en ese abismo.

¿Dónde nace la humildad?

Humildad En su etimología, la palabra humildad nos refiere a lo esencial, a la tierra. Porque humildad viene de humus, la palabra deriva del latín humilis y ésta a su vez de humus: aquello de lo que la naturaleza se desprende y que a su vez la enriquece, la fertiliza y la hace crecer.

  1. La humildad nos habla de liberarnos de lo accesorio para poder desarrollar lo esencial.
  2. Nos invita también a darnos cuenta de que son precisamente nuestras limitaciones las que nos hacen humanos y que, gracias a ellas, podemos tomar conciencia de lo que nos queda por hacer y por crecer.
  3. Por ese motivo, la expresión sincera de la humildad no es signo de ingenuidad o debilidad, más bien todo lo contrario, lo es de lucidez y de fuerza interior.

Lejos de ser frágil, la humildad nos muestra la grandeza de la persona que la manifiesta, precisamente porque nace del sentimiento de la propia insuficiencia: siempre hay algo o alguien de quién aprender, siempre es posible hacer las cosas mejor, siempre uno puede cuestionarse el valor y sentido de lo que está haciendo en su vida personal y profesional, y desde allí enfrentar nuevos retos, desarrollar nuevas habilidades, aprender nuevas lecciones o construir nuevos puentes.

De ahí que la humildad va de la mano de la consciencia y tiene un enorme poder de revelación porque desde ella las perspectivas de pensamiento y de actuación son infinitas, ya que nacen del sentido común, de la duda razonable, de la desnudez que reconoce que aún queda mucho trabajo por hacer, siempre, para encarnar la calidad en todas sus dimensiones: en uno mismo, en la relación con el otro, en nuestros actos o creaciones, en la vida.

Afortunadamente, la riqueza que genera la humildad no se apalanca en la droga del éxito que tanta adicción genera y que es como un pozo sin fondo. Una droga que actúa como la zanahoria que se mantiene a distancia constante de la nariz y que hace que el burro tire del carro hasta que revienta de puro agotamient, movido por una quimera.

Quizás por eso, la humildad tiene mucho más que ver con el cumplimiento que con el éxito; con cumplir con el deber, con lo prometido, con lo acordado, con hacer bien lo que se debe hacer, lo que toca hacer, lo que es necesario. Luego el humilde no se vanagloria o se distrae en sus logros, más bien sigue trabajando y disfrutando con su tarea, cómo no, sabiendo que el éxito no es un fin en sí mismo, sino un síntoma al que no conviene prestar demasiada atención, ya que no solo despista y aturde, además puede generar una severa y aguda idiotez y ensimismamiento que se manifiestan como consecuencia de la adulación colectiva.

Tampoco conviene confundir la humildad con la falsa modestia que no deja de ser una vanidad sumamente hipócrita. Ya que precisamente la humildad es lo contrario de la vanidad. Y mientras ésta nos ciega, nos aleja de la realidad y nos separa de los demás, la humildad nos revela y nos pone en contacto con lo real, con lo esencial, con lo auténtico que podemos encontrar en el exterior y en nuestro propio interior.

  • Su expresión se manifiesta en las pequeñas cosas, en los detalles, en códigos de comunicación para nada aparatosos, sino sencillos y básicos pero de enorme valor para el que los recibe.
  • Así, esos detalles humildes se convierten en regalos que son acaso aquellos a los que damos más valor, porque son auténticos.

Con el tiempo son estos obsequios los que recordamos con la perspectiva que nos va dando la vida y sabemos que esos, y solo esos regalos son los que quedan porque están en la memoria, más allá de la materia, y nada ni nadie nos los puede quitar. Olvidamos el valor de lo esencial que no se paga con dinero y que es humilde en su esencia pero de valor no cuantificable, a veces incluso infinito.

Saber escuchar, brindar a alguien nuestra receptividad silenciosa, acallando nuestra propia necesidad de hablar, abriéndonos a la necesidad del otro de saberse atendido, acompañado, respetado, es sin duda un gesto de humildad que fertiliza la relación y enriquece el valor de la amistad.

También, una simple sonrisa sincera nos lleva a la complicidad, al juego, mejora cualquier encuentro y hasta puede cambiar el signo de una agria conversación o relación.

La gratitud es también un precioso regalo que nace de la humildad y del reconocimiento del otro. Con ella crecen las dos partes que han compartido el intercambio amable. Qué poco cuesta agradecer y qué agradecida es la gratitud.

Y qué decir de las caricias, de la ternura. Ellas son en su esencia pura humildad pues nacen de la piel, de la desnudez y nos remiten a lo esencial. En ellas nos re-encontramos y expresamos lo que las palabras no alcanzan a nombrar.

También saber callar, no molestar, no estorbar es un valioso regalo humilde. Dejar al otro en soledad cuando ese es su deseo. Librarle del consejo que no desea, de la ayuda que no ha solicitado o de la compañía que en ese momento le estorba y que a veces nos cuesta tanto entender porque nos supone aplicarnos a nosotros la misma receta y atender a ese silencio o soledad tan temidos hoy. Respetar la necesidad de soledad del otro puede ser un gran regalo que nace de la humildad en este tiempo donde uno de los mayores bienes escasos es el silencio y la tranquilidad.

La lista de ‘regalos humildes’ pero de enorme valor sería interminable. Abundan por doquier, son económicos y fertilizan toda relación, es decir, son prósperos porque nutren la esencia, el ser del que los da y del que los recibe. No necesitan objeto material de intercambio y solamente dependen de nuestra disposición hacia el otro, incluso hacia nosotros mismos.

  • Por ello, vale la pena ponerlos en práctica, porque además son sumamente saludables: estimulan la imaginación, la confianza, el respeto, el compromiso y la alegría entre muchos otros activos ‘intangibles’.
  • Quizás en ellos reside buena parte de la calidad de vida y de nuestras relaciones.P.D.
  • Un libro que nos brinda deliciosas reflexiones sobre el valor de la humildad pero también sobre la amistad, el amor y otros principios fundamentales es ‘Martes con mi viejo profesor’ –editado por Maeva-.

Una conmovedora historia basada en hechos reales y escrita por Mitch Albom, quien a través de las conversaciones que mantiene con el que había sido uno de sus profesores universitarios, repasa las cuestiones esenciales de la vida desde una perspectiva profunda y reveladora. En Álex Rovira usamos cookies propias y de terceros con el fin de analizar tus hábitos de navegación, obtener información estadística y mostrarte contenido y promociones relacionados con esos hábitos de navegación. Más información en la Manage consent : Humildad

¿Quién es la persona más humilde del mundo?

La respuesta es Ratan Tata. Ratan Tata demuestra que puedes ser rico, poderoso y humilde al mismo tiempo. He enumerado algunos escenarios de la vida real que demuestran que es exitoso, pero humilde.1.

¿Qué nos dice la Biblia en Romanos 12 16?

Romanos 12

  • 1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro razonable.
  • 2 Y no os adaptéis a este, sino transformaos por medio de la de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
  • 3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.
  • 4 Porque de la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
  • 5 así nosotros, siendo muchos, somos solo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
  • 6 De manera que, teniendo diferentes, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
  • 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
  • 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, hágalo con sencillez; el que preside, con diligencia; el que hace misericordia, con alegría.
  • 9 El amor sea sin fingimiento; aborreced, allegaos a lo bueno;
  • 10 amaos los unos a los otros con fraternal, prefiriéndoos con honra los unos a los otros;
  • 11 en lo que requiere diligencia, no perezosos; en espíritu, sirviendo al Señor;
  • 12 gozosos en la esperanza; en la ; constantes en la oración;
  • 13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
  • 14 Bendecid a los que os ; bendecid, y no maldigáis.
  • 15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.
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16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

  1. 17 paguéis a nadie mal por mal; procurad bueno delante de todos los hombres.
  2. 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, paz con todos los hombres.
  3. 19 os venguéis vosotros mismos, amados míos; sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
  4. 20 Así que, si tu tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; porque haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
  5. 21 No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.

¿Qué ejemplo de humildad demostro Jesús en la Última Cena?

Se empezó a llamar a este día la Cena del Señor en el siglo V en África e Italia. Estaba dedicado a celebrar la institución de la eucaristía. A esta liturgia del Jueves Santo se unieron otros episodios que dieron principio a la pasión de Cristo: la oración en el Huerto de los Olivos y la traición de Judas.

  • En algunos lugares existían tres misas en este día: la de los penitentes, la crismal y la Cena del Señor.
  • 01 de abril de 2015 – 21:04 1.
  • La Consagración de los Óleos: en la mañana de este día, en todas las catedrales de cada diócesis, el obispo reúne a los sacerdotes en torno al altar y, en una misa solemne, se consagran los Santos Óleos que se usan en los sacramentos del Bautismo, Confirmación, Orden Sacerdotal y Unción de los Enfermos.2.

La Última Cena: en la Misa vespertina, antes del ofertorio, el sacerdote celebrante toma una toalla y una bandeja con agua y lava los pies de doce personas de la comunidad, recordando el mismo gesto de Jesús con sus apóstoles en la Última Cena. Este es el día en que se instituyó la Eucaristía, el sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo bajo las especies de pan y vino.

Cristo tuvo la Última Cena con sus apóstoles y por su gran amor se quedó en el mundo en la Eucaristía, para guiar al hombre en el camino de la salvación. Actualmente, con esta misa comienza el Triduo Pascual. Desde el siglo IV se deseó presentar el relato evangélico en forma más histórica, se intentaba reconstruir con mucha fidelidad los últimos días de la vida terrena de Jesús.

Enseñanza de este Gesto (Juan 13:4-17). Hay varias lecciones enseñadas en el acto del lavatorio de pies. Todas estas se ven demostradas por la manera en la cual Jesús lavó los pies de los apóstoles.a. La obediencia ‘Si no te lavare.’. Compara esto con lo que Samuel le dijo a Saúl.

  1. Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios.’.
  2. La obediencia es la razón número uno para observar el acto del lavatorio de pies.
  3. Jesús lo ordenó.
  4. ¿Qué mejor razón que esa se necesita? b.
  5. La humildad El lavar los pies de una persona requiere humildad.
  6. Es una experiencia muy humillante inclinarse ante una persona y lavar los pies de él o ella.

Sin embargo, a veces es aún más difícil permitir que una persona se lave sus propios pies, porque muchas personas se sienten acomplejadas por sus pies. Jesús sabía que había necesidad de una lección en cuanto a la humildad, y aún es necesaria hoy en día, así que Él usó el lavatorio de pies como un ejemplo para dar esta advertencia.

  • Aunque este mandato puede ser difícil para algunos obedecer, si no hubiera sido que era necesario, Él no lo habría requerido.
  • No hay un acto más grande que ese del lavatorio de pies para traer al pueblo de Dios a una posición de humildad.c.
  • El amor Jesús lavó los pies de todos los apóstoles, incluyendo a Judas que luego Lo traicionaría.

Así como el amor era un factor motivador en cuanto a Jesús, lavar los pies de aquellos con quien Él había compartido tanto, el amor debe ser el factor motivador para aquellos que practican esta ordenanza hoy en día. Debemos en realidad cuidar de aquellos cuyos pies somos privilegiados de lavar.

Cuando Jesús se inclinó para lavar los pies de aquel que luego lo traicionaría, no cabe duda de que Él se acordó de las palabras que había pronunciado en el Sermón del Monte. ‘Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen y orad por los que os ultrajan y os persiguen’.

(Mt.5:44).d. La igualdad En Lucas 22:24-30, inmediatamente después de la Cena del Señor, hubo entre los apóstoles una disputa acerca de quién de ellos sería el mayor. Jesús indicó que esto sería algo natural de esperar del mundo, y Él dijo: ‘Pero entre vosotros no será así’ (v.26).

  • Gálatas 3:28 dice: ‘Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús’.
  • Las palabras de Jesús y el mensaje que Pablo estaba dando no han cambiado.
  • Hay igualdad de la verdad hallada al pie de la cruz.
  • La próxima vez que nos arrodillemos a lavar los pies de nuestro hermano o hermana acordémonos de esto.e.

La sumisión Sumisión es el sometimiento de nosotros mismos a la autoridad de otra persona, a Cristo y a otros. (Véase a Juan 13:12-17). El lavar los pies de los santos, más que cualquier otra práctica de la Iglesia, nos ayuda a someternos los unos a los otros, a aquellos sobre nosotros en el Señor, y a Dios.

  1. Fallar o negarnos someternos los unos a los otros tendrá como resultado que fallemos en someternos a Dios.
  2. Para efectivamente lavar los pies de una persona, debemos arrodillarnos o inclinarnos al frente de ellos.
  3. Como el tiempo lo permita, discuta las áreas en que somos llamados a someternos).f.
  4. El servicio El vocablo ‘servicio’ significa servir a otra persona.

Jesús voluntariamente se humilló a sí mismo, tomando forma de siervo, cuando se arrodilló al frente de estos hombres para servirles mediante el acto de lavar sus pies. Si Jesús tiene un corazón de siervo, la misma Iglesia que Él dejó en la tierra para cumplir sus instrucciones también debe tener ese mismo tipo de corazón.

Esto es representado mediante el acto de lavar los pies y en llevar las otras cosas que hacemos tales como recaudar dinero para misiones, servirse los unos a los otros, dar una mano, demostrándose compasión y amor los unos a los otros, usando nuestro tiempo y los recursos para la causa de Cristo y la Iglesia.

¿En qué otras maneras somos llamados a darnos para el servicio? La víspera de su muerte, Jesús lavó los pies de sus discípulos con mucho amor y humildad y les dijo: ‘Hago esto como un ejemplo para ustedes, para que lo hagan también unos con otros, como yo lo hago por ustedes’.

¡Humildad, ejemplo de servicio, de bondad! Jesús enseña con este gesto el servicio de los unos por los otros con amor y dulzura. Enseña a ponerse espiritualmente de rodillas frente a los hermanos y hermanas, especialmente los más pobres. El sentido es lavarse los pies unos a otros, en un ambiente de oración, de silencio, sabiendo que es tiempo de gracia.

San Bernardo decía que el gesto de lavar los pies es un sacramento, es un momento en el cual Jesús por su amor se une al hombre. Seguramente, lavarse los pies es un símbolo. Revela sin embargo el deseo de perdonar y de ser perdonado, de servir con humildad, de volverse pequeños, más pobres.

  1. Lavarse los pies unos a otros se vuelve para cada uno una oración.
  2. El gesto adquiere un significado particular desde el punto de vista de la unidad.
  3. Si no siempre se puede comer en la misma mesa eucarística con los hermanos y hermanas de otras confesiones, sí se puede estar profundamente unidos los unos a los otros viviendo juntos el lavado de los pies, es decir, sirviendo al necesitado.

[email protected] : La humildad y la última cena – Notas – ABC Color

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