Que Es La Palabra De Dios Segun La Biblia?

Que Es La Palabra De Dios Segun La Biblia
Solamente los libros de la Biblia se dice que son ‘Palabra de Dios’, porque son ‘inspirados’ por Dios, porque Dios es su autor. No se puede demostrar la existencia de la inspiración, porque esa ‘inspiración’ de Dios es un hecho que escapa a toda experiencia humana directa.

¿Qué es la Palabra de Dios resumen?

9. Conclusión – Habiendo terminado este estudio, tenemos que decir que no fue para nada cansado. Se le aconseja al lector buscar la Palabra de Dios y encontrar por sí mismo lo que ella es. Sin embargo, creo que ya hemos visto muchas cosas que nos ayudarán en nuestra apreciación de la Palabra de Dios.

Resumiendo ahora lo anterior, vimos que la Palabra de Dios, la Biblia, es: i) la verdad, ii) lo mas engrandecido de Dios iii) alimento para la vida iv) leche para el crecimiento v) la fuente de gozo vi) lámpara a nuestros pies vii) útil para enseñar, para redarguir, para corregir, para instruir en justicia viii) muy pura ix) algo que si hacemos nuestro deleite la aflicción no nos vencerá x) algo que si meditamos, seremos: a) bendecidos, b) como árbol plantado junto a corrientes de agua, c) prósperos en todas las cosas que hagamos y d) prudentes.

Aunque la lista aquí no termina, creo que es suficiente para demostrarnos la grandeza, la importancia y el valor de la Palabra de Dios. También es suficiente para poner en claro los efectos maravillosos que esta Palabra tendrá en nuestras vidas si la estudiamos, la ponemos en nuestro corazón y la mantenemos ahí viva.

Anastasios Kioulachoglou Español: Aleida López de Steinmetz Versión Bíblica: Reina-Valera 1960 Notas al pie 1. Para un análisis más detallado de 2 de Timoteo 3:16 ver: Preguntas frecuentes sobre la Biblia,2. La ‘palabra profética’ o ‘palabra de profecía’, es la Palabra de Dios. Para más al respecto ver: Preguntas frecuentes sobre la Biblia,3.

Sin embargo, aunque en el sol hay algunas manchas obscuras en su superficie, en Dios NO HAY OSCURIDAD ALGUNA.4. Ver por ejemplo: Éxodo 15:22-26, 16:1-5, Números 11:1-6, 16, 25:1-5, Deuteronomio 1.5. Ver: La versión del Antiguo Testamento de la Septuaginta traducida al inglés, Samuel Bagster and Sons, London, 1879.

¿Qué quiere decir la palabra de Dios?

Sustantivo masculino –

Singular Plural
Masculino dios dioses
Femenino diosa diosas

1 Religión. Entidad sobrenatural dotada de poderes superiores a los del hombre.

Sinónimos: deidad, divo, Uso: En la religión cristiana, cuando se escribe del dios todopoderoso del cristianismo, por lo regular se escribe con mayúscula inicial.

2 Figuradamente, persona con un talento extraordinario en un tema en partícular

Ejemplo: (.)

¿Qué significa para ti la palabra de Dios?

Luz que ilumina el camino – Por: el padre Ángel Peña, OAR Que Es La Palabra De Dios Segun La Biblia La Palabra de Dios es viva y eficaz y más tajante que espada de doble filo. Penetra hasta la raíz del alma y del espíritu (Hebreos 4, 12). La Palabra de Dios es como una carta de amor de nuestro Padre Dios para guiarnos por el camino de la vida en medio de tantas tentaciones y dificultades.

Ahora bien, para no equivocarnos, es preciso interpretar bien la Palabra divina, pues hay algunos puntos difíciles de entender, que los ignorantes y necios interpretan torcidamente para su propia perdición (1 Pedro 3, 16). Hay que interpretarla de acuerdo al sentir de la Iglesia, que es columna y fundamento de la verdad (1 Timoteo 3, 15).

La Palabra de Dios puede iluminarte para confiar, para alabar, para luchar o para superar las tentaciones y seguir el camino del bien. La Palabra de Dios será para ti, en las diferentes circunstancias de la vida, una guía, pero también un alimento espiritual, sin olvidarte del punto esencial de nuestra fe que es el mismo Jesús, presente entre nosotros en la Sagrada Eucaristía.

  • Confía en Jesús y confía en las promesas que Dios te hace en su Palabra.
  • Cómo entender la Biblia.
  • La Palabra de Dios tiene dos vertientes: la Escritura y la Tradición.
  • La Biblia es la Palabra de Dios escrita y se distingue de la Palabra de Dios transmitida oralmente, que se llama Tradición.
  • La Tradición y la Escritura (Biblia) constituyen un solo depósito sagrado de la Palabra de Dios, confiado a la Iglesia.

Ahora bien para interpretar bien la Biblia y no equivocarse, es preciso interpretarla de acuerdo al sentir de la Iglesia que la ha interpretado de la misma manera durante veinte siglos. Por eso, dice el Concilio Vaticano II que el oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado únicamente al Magisterio de la Iglesia, el cual lo ejercita en nombre de Jesucristo.

  1. Pero el Magisterio no está por encima de la Palabra de Dios, sino a su servicio.
  2. Lo que no se puede hacer es interpretarla a título personal, queriendo imponer a otros la propia interpretación, porque ninguna profecía (palabra) de la Escritura es de interpretación personal, porque ninguna profecía ha sido jamás proferida por humana voluntad, sino que llevados del Espíritu Santo, hablaron los hombres de parte de Dios (2 Pedro 1, 20).

Y Dios dice con claridad que la Iglesia es columna y fundamento de la verdad (1 Timoteo 3, 16). Aquí se refiere a la Iglesia fundada por Cristo, a la única Iglesia, que nos ha transmitido desde el principio las mismas enseñanzas y que tiene una sucesión ininterrumpida de los sucesores de Pedro (los Papas) y de los apóstoles (los obispos), que es la Iglesia Católica.

El libre examen o interpretación de la Biblia lleva a la división. Actualmente, hay más de 28.000 iglesias evangélicas distintas. Leer la Biblia sin una buena interpretación es como ir a una farmacia y recetarse a sí mismo lo que se cree más conveniente con el riesgo de equivocarse. La Biblia merece respeto.

Por esto, no debemos permitir que nadie ponga ceniceros ni ningún otro artículo profano sobre la Palabra de Dios. Preguntémonos qué lugar tiene la Biblia en nuestra casa. ¿Cuál es el lugar más importante en nuestro hogar; la televisión o la Biblia abierta? Todo hogar cristiano debería tener una Biblia abierta en un lugar visible, para manifestar que en esa casa se toma en serio la Palabra de Dios.

Merece toda nuestra estima. Ojala la amemos tanto que sea nuestro libro de cabecera para leer algunas frases todos los días. Como nos dice Dios en el libro de Josué: ‘Que este libro de la Ley (Palabra de Dios) no se aparte nunca de tu boca, tenlo presente día y noche para procurar hacer cuanto en él está escrito y así prosperarás en todos tus caminos y tendrás éxito’ (Josué 1, 8).

Hay que leerla con amor y devoción: ‘Dichoso el que lee y escucha las palabras de esta profecía y observa las cosas que en ella están escritas’ (Apocalipsis 1, 3). Hay que escucharla atentamente. La fe viene de la escucha de la Palabra de Dios (Romanos 10, 17).

  • Seamos como Sergio Pablo, procónsul y varón prudente, que hizo llamar a Bernabé y Saulo, porque deseaba escuchar la Palabra de Dios (Hechos 13, 7).
  • Y Jesús promete que serán felices los que escuchen la Palabra de Dios y la pongan en práctica (Lucas 11, 28).
  • Dile con fe a Dios: ‘Habla, Señor, que tu siervo escucha’ (1 Samuel 3, 9).

Hay que creerla. Las verdades escritas en este libro han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengan vida en su nombre (Juan 20, 31). Vosotros que escucháis la Palabra de la verdad, el Evangelio de nuestra salvación, en el que habéis creído, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa (Efesios 1, 13).

Hay que estudiarla. Sean como los judíos de Berea, que examinaban diariamente las Escrituras (Hechos 17, 11), o como los de Corinto, a quienes Pablo les enseñó la Palabra de Dios durante un año y medio (Hechos 18, 11). Y Jesús mismo nos insiste en estudiar las Escrituras: ‘Porque ellas dan testimonio de mí’ (Juan 5, 39).

Hay que memorizar algunos textos, porque el Señor quiere que ‘queden grabadas en tu corazón estas Palabras que yo te mando hoy. Se las repetirás a tus hijos. Se las dirás, tanto si estás en casa como si vas de viaje, cuando te acuestes y cuando te levantes, las atarás a tu mano como una señal, como un recordatorio ante tus ojos.

  • Las escribirás en las jambas de tu casa y de tus puertas’ (Deuteronomio 6, 6-9).
  • Hay que vivirla.
  • Dichoso el que escucha la Palabra de Dios y la pone en práctica’ (Lucas 11, 28).
  • Todo el que oiga mis palabras y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca; cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y embistieron contra la casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca’ (Mateo 7, 24-26).

Hay que proclamarla. ‘Vayan por el mundo entero, predicando el Evangelio a toda criatura’ (Marcos 16, 15). Pidamos esta gracia: ‘Señor, da a tus siervos el don de proclamar tu Palabra con toda libertad, extiende tu mano para realizar curaciones, señales y prodigios por el nombre de tu santo siervo Jesús.

Y, después de haber orado, tembló el lugar donde estaban reunidos; y todos quedaron llenos del Espíritu Santo y hablaban la Palabra de Dios con libertad’ (Hechos 4, 29-31). No te avergüences jamás del testimonio de Nuestro Señor (2 Timoteo, 1, 8). Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, vitupera, exhorta con toda paciencia y doctrina (2 Timoteo 4, 2).

Y, cuando tengas oportunidad, proclama la Palabra de Dios dentro de la Misa, bien vestido, con voz clara y fuerte, y creyendo que Dios habla a la Asamblea a través de ti, que eres su instrumento. La Sagrada Eucaristía es Jesús vivo y resucitado, presente entre nosotros realmente como un amigo que nos habla.

Y la Escritura es lo que él nos escribe para enseñanza nuestra. Evidentemente, primero es Jesús y después su Palabra. Por eso, te recomiendo que vayas todos los días a la Eucaristía para escuchar solemnemente su Palabra en la Misa o, sencillamente, leerla ante él, visitándolo en cualquier iglesia católica.

Allí, ante Jesús sacramentado entenderás mejor lo que él quiere decirte y, sobre todo, recibirás la fuerza necesaria para proclamarla a tus hermanos. El padre Ángel Peña, OAR, es agustino recoleto y cumple su apostolado en Lima, Perú. Publicado originalmente en www.ecatolico.com.

¿Cuál es el propósito de la Palabra de Dios?

Su función es dar testimonio y revelarnos a la Persona viviente de Cristo. Cuando acudimos a la Palabra, es necesario que acudamos a Cristo. Es necesario que acudamos a la Biblia con un corazón que desee tener a Cristo revelado a nosotros.

¿Cuándo se dice es palabra de Dios?

¿Cómo se responde al terminar de leer el Evangelio? Sacerdote católico aclara. Durante la santa Misa, en la proclamación de la Palabra, suele haber confusión en las respuestas de los fieles. Sucede en concreto en dos momentos: cuando se lee una de las lecturas o cuando se lee el Evangelio.

  1. Por eso, es bueno dejar claro cuáles son las respuestas.
  2. Cuando alguien lee una lectura (sea del Antiguo como del Nuevo Testamento), al final dirá «Palabra de Dios», a lo que la asamblea debe responder «Te alabamos, Señor».
  3. Sin embargo, cuando se trata de la proclamación del Evangelio, el sacerdote (o diácono), al finalizar dirá «Palabra del Señor», a lo que la asamblea debe responder «Gloria a ti, Señor Jesús».

Cabe mencionar que sólo cuándo se lee uno de los evangelios se dice «Palabra del Señor», pues se tratan de palabras dichas por el propio Jesús (que es «el Señor»), mientras que cuando se lee cualquier otro libro, se dice «Palabra de Dios», pues se trata de un texto inspirado por Dios pero mediado por un profeta o escritor sagrado.

¿Cuáles son las características de la Palabra de Dios?

La palabra de Dios es infalible (certera, pura, limpia) 119.105. Aquí está la declaración del Antiguo Testamento sobre la doctrina de la infalibilidad bíblica. Se dice que La Palabra es correcta o justa, ya que no se desvía de la conformidad perfecta a cualquier estándar por el cual la verdad es medible.

¿Dónde nace la palabra Dios?

DIOS – La palabra Dios procede del latn deus, sin ms, constituyendo una excepcin de palabra que procede de un nominativo y no de un acusativo, como es habitual, debido a que a Dios se le invocaba con el nominativo. Esta etimologa est tan extensamente probada por todos los escritos latinos tardos y protorromances medievales, que es increble defender otras posibilidades. Cualquier otra cosa es un puro invento. Y el latn deus, no procede en absoluto del griego Zeus. Lo nico que sucede es que ambas palabras derivan de una raz indoeuropea comn * dyeu -/*dyu-, que significa ‘luz diurna’, variante de la raz indoeuropea *deiw- (brillo, luz). Y en efecto la palabra latina ‘ deus ‘, as como su variante ‘ divus ‘ (que estn ambas en la base de nuestro trmino ‘Dios’), significan ‘ser de luz’, pues as eran entendidos los dioses en los orgenes, como seres hechos de la materia de la luz y nimbados de ella. Lo que sucede es que el nombre Zeus (*Dyeus) tiene el mismo origen indoeuropeo. Este origen, tambin est en la base del nombre Jpiter (en genitivo ‘ Iovis ‘, procedente de ‘ Dyeuis ‘), slo que en el nominativo se le invocaba como padre (en indoeuropeo pitar /piter), as Dyu-piter. Tngase en cuenta que tanto Zeus como Jpiter (dioses equivalentes del panten indoeuropeo) representan al dios del Cielo y los fenmenos atmosfricos, asociado al rayo, al relmpago y a la luz. Los romanos no tomaron en general a sus dioses de los griegos, sino que hay una coincidencia porque estos son los principales dioses del panten indoeuropeo primitivo, que ambos pueblos, griegos y romanos heredan. Slo a partir del s. IV a.C. algunos dioses griegos como Apolo o Dioniso-Baco son tomados por los romanos, pero no es el caso de Zeus: el Jpiter romano es tan antiguo como Zeus, y con el contacto cultural slo se identificaron. El cristianismo primitivo odiaba profundamente la religin pagana y hubiera considerado un absoluto sacrilegio nombrar a su dios con el nombre propio de ninguno de los dioses clsicos. Lo que s utilizan es el latn en la parte occidental del imperio romano, en que un dios como nombre comn se dice deus o divus, de donde Dios. En el imperio oriental se hablaba en parte griego, y all se utiliz la palabra que en griego es nombre comn para los dioses, que es θεός (‘theos’, dios), palabra que siguen utilizando los cristianos griegos actuales, que nos ha dado vocablos como ateo, teocentrismo y testa, y que no tiene nada que ver con la latina deus, pues viene de una raz indoeuropea diferente * dhēs – vinculada a los conceptos religiosos o lo sagrado. La evolucin fontica de nuestra palabra Dios fue la siguiente. En deus la u breve se abre a o, y el diptongo generado por un proceso de disimilacin que sucede siempre en los grupos voclicos compuestos por vocales fuertes o medias, hizo pasar la e a i (vocal dbil y cerrada), como en vinea > vinia (que finalmente dio via). Por otro lado evoluciona la palabra divus, que tambin significaba dios, confluyendo en una forma idntica: la v intervoclica cae, desaparece regularmente, como en lixiva > leja, y la u breve pasa a o. Y tenemos en lengua vulgar romance la palabra Dios, que escribimos con mayscula porque la religin dominante es monotesta y slo se concibe uno, pero que en latn escribimos con minscula puesto que es nombre comn y la religin romana tiene muchos dioses. Esta evolucin que hace pasar la e latina de deus a una i se dio en castellano, en francs ( Dieu ) y en italiano ( Dio ), pero no se produjo en cataln ( Du ), ni en portugus ( Deus ), otras lenguas hijas del latn que han mantenido perfectamente la e latina originaria. Por otro lado las palabras latinas deus y divus se originan ambas en una forma comn del latn arcaico perfectamente atestiguada en la epigrafa de las dedicaciones a los dioses desde el s. V a.C., que es deivos (dios), ampliamente testimoniada en diversas inscripciones como por ejemplo la inscripcin de Dueno C.I.L. I, 3, o la C.I.L.1, 4, que reza en latn arcaico: ‘. iuvesat deivos quoi med mitat,’ (jura por los dioses que me enva.). De la misma manera tenemos atestiguada en estas pocas la forma femenina deiva (diosa) que genera en clsico los vocablos dea y diva, en diversas inscripciones como la C.I.L. I, 632 que dice ‘ sei deivae et deinde persaepe sacrum ‘ (sea este rito consagrado a la diosa tambin luego con frecuencia). Y tambin una muy interesante, la C.I.L. VI, 96, que muestra ya una de las evoluciones de la palabra: el acusativo plural devas, ya con reduccin de i, que con la posterior cada regular de la v intervocalica, nos dara la forma deas, En efecto deivos y deiva presentan dos evoluciones: una ms cultista que monoptong el diptongo ei en i larga manteniendo v, y generando divus y diva, y otra que redujo el segundo elemento del diptongo, manteniendo la e, y haciendo caer la v entre vocales de cercano grado de apertura ( devos>deos>deus y deva>dea ). Todas estas formas se basan en un vocablo indoeuropeo *deiwos que el latn asume en paralelismo con el antiguo indio y snscrito dēvh, o por ejemplo el lituano devas o el cltico devos, lenguas que de manera muy diferente a como sucedi en el griego, han tomado la raz indoeuropea en grado e en la primera slaba *deyw-. El griego en cambio forma su nombre propio Zeus con la raz indoeuropea grado cero en la primera slaba y grado pleno en la segunda *dyew, y como es habitual en griego la yod asibil la dental produciendo una silbante sonora Z, es decir, se origina en otra variante del radical indoeuropeo que vemos clara en el genitivo ‘dis’ que mantuvo el grupo sin asibilar debido al cambio acentual. Esta variante en grado cero el latn slo la emple en el nombre propio Iupiter, de Ious-piter y originariamente *dyous-piter, en que el latn asimila la d a la yod consonantizada y la hace caer, como tambin es cambio fontico habitual en el latn y no en el griego. Y en efecto esta raz indoeuropea de variantes *deyw-/ *dyew- hace referencia a la luz diurna y el brillo de la luz que en el fondo mental indoeuropeo se atribuye a los dioses, y nos proporciona tambin en latn el vocablo dies (da, parte luminosa del da caracterizada por la luz solar y opuesto a noche) y el nombre de la diosa Diana. Desde el griego en cambio llega al latn el nombre Discuros, con que se conoce a Cstor y Plux, que en Roma reciben culto como dioses protectores de la caballera. En griego da tambin el vocablo δῆλος (‘delos’, brillante, visible, patente), que da lugar al nombre propio de la isla griega de Delos, al epteto Delio que los griegos antiguos daban al dios Apolo, y a algn neologismo moderno de base griega como la palabra psicodlico (relativo a la manifestacin visible de elementos psquicos ocultos, relativo a la estimulacin intensa de potencias psquicas para que se manifiesten en formas visibles). Bibliografa bsica :

  • Thesaurus Linguae Latinae, Bayerische Akademie der Wissenschaften. Mnchen.
  • Ernout, A.- Meillet, A. Dictionnaire tymologique de la langue latine,
  • Corpus Inscriptionum Latinarum, Tomo I.
  • Ernout, A. Morphologie historique du latin, Klincksieck. Paris.
  • Chantraine, P., Morphologie historique du grec, Klincksieck. Paris.

– Gracias: Helena Leyendas urbanas, alternativas y otros comentarios diversos La palabra Dios proviene del latn ‘ Deus ‘, que a su vez viene del griego ‘Zeus’, quien en su mitologa era el dios de los dioses. La palabra ‘Zeus’ cambi a Deus y despus a Dios.

  • Deus tiene la misma raz indoeuropea *dyeu- que ‘da’, y significa sol o brillante.
  • Los romanos incorporaron el panten griego dndoles sus propios nombres.
  • Zeus, siendo el dios padre, se convirti en Zues Pater, que por uso vulgar se convirti en Jues Piter o Jpiter.
  • Los judos nunca usaron ese trmino (DIOS o DEUS) en sus escritos.

Ellos usaron el tetragrama del cual se form el nombre Jehov, – Gracias: Delia Lafaurie La palabra ‘ Dios ‘ no vino a travs del latn ‘ Deus’, sino que Dios pas directamente del griego (donde es el caso genitivo, o sea dios significa ‘de Zeus’) al espaol.

En general, la explicacin ms sencilla es la correcta. Si el griego y el espaol tienen una misma palabra, la ‘derivacin’ a travs del latn no es necesaria. – Gracias: Jorge Heguilor ‘Dios’ no tiene nada que ver con el griego ‘ Dios ‘ (genitivo de ‘Zeus’). En las lenguas flexivas (como el latn o el griego) el caso genitivo expresa lo que en castellano expresamos mediante la preposicin ‘de’.

En griego ‘Dios’ no significa ‘dios’, sino que ‘DE Zeus’. Zeus es simplemente el nombre de un dios (aunque el padre de los dioses), el concepto ‘dios’ se expresa mediante la palabra ‘ theos’ que no est relacionada con ‘Zeus’. Revisando el Nuevo Testamento escrito en Griego antiguo, encontramos la palabra ‘ theos ‘ para describir a Dios, no la palabra ‘Dios’.

  • de diosas
  • raro de los principales dioses masculinos
  • de dmones y divinidades
  • de hroes y heronas
  • de fuerzas y fenmenos de la naturaleza
  • de objetos relacionados con los dioses, etc.

”αὐτὰρ ἐγὼν οἴκοιο ἄναξ ἔσομ᾽ ἡμετέροιο καὶ δμώων, οὕς μοι ληίσσατο δῖος Ὀδυσσεύς’. ”en tal caso, yo ser soberano de nuestro palacio y nuestros esclavos, que me trajo como botn de guerra el divino Odiseo”. (Homero, Odisea canto I, verso 398). Fuente:

Diccionario Griego -Espaol Volumen V. Instituto de Filologa. Consejo Superior de Investigaciones Cientficas. Madrid 2008.

Segn el DRAE la palabra dios viene del latn deus, pero el diccionario 1 : An Etymological dictionary of the Latin Language by the Re.F.E.J. Valpy, A.M London 1828, nos da las siguentes alternativas para la palabra latina deus :

  1. Del griego Θεός (theos) Dios, como Θεά (diosa) → Dea 2 3,
  2. De la palabra griega Δεύς (Deus) (tipo Elico 4 para Zeus) 2 3,
  3. Del griego Διός (Dios, genitivo de Ζεύς).

Adems, en Grecia en la poca micnica (1600 a.C. – 1100 a.C.) utilizaban las palabras te-os (= dios) y te-o-i (= dioses) te-o-do-ra ( teo = dios, dora = regalos) (sistema de escritura lineal B). Despus teos (oi)→ θεός(οι) ( theos ) y Platn (en Crtilo, dilogo entre Hermgenes y Scrates) explica el origen de la palabra.

  • Scrates: No es, entonces, justo comenzar por los dioses y examinar por qu han recibido exactamente el nombre ste de dioses ( theo )? Hermgenes: Es razonable, al menos.
  • Scrates: Yo por mi parte sospecho, desde luego, algo as: me parece que los primeros hombres que rondaron la Hlade tuvieron slo por dioses, precisamente, a los mismos que la mayora de los brbaros tienen todava hoy: al sol y la luna, a la tierra, a los astros y al cielo.

Pues bien, como vean siempre a todos estos en movimiento y a la carrera ( thonta ), les pusieron el nombre de dioses ( theos ) a partir de la naturaleza sta del correr ( then ). Posteriormente, cuando hubieron descubierto a todos los dems, siguieron ya llamndoles con este nombre.

Tiene lo que digo alguna semejanza con la verdad o ninguna en absoluto? y sigue explicando la etimologa de Zeus: Parece que tambin su padre, llamado Zes, tiene maravillosamente puesto el nombre, aunque no sea fcil de comprender. En efecto, el nombre de Zeus es como su definicin. Lo dividimos en dos partes, y unos, empleamos una y, otros, otra -unos le llaman Zēna y otros Da -, pero si los ayuntamos en uno, ponen de manifiesto la naturaleza del dios y esto es, precisamente, lo que conviene que un nombre sea capaz de expresar.

Y es que, tanto para nosotros como para los dems, no hay un mayor causante de la vida ( zn ) que el dominador y rey de todo. Acontece, pues, que es posiblemente exacto el nombre de este dios por el cual ( di’hn ) los seres vivos tienen el vivir ( zn ).

Y aun siendo nico su nombre, est dividido en dos partes, como digo: Da y Zna. Podra parecer insolente, si se oye de repente, el que sea hijo de Krnos y, sin embargo, hay buenas razones para que Zes ( da ) sea hijo de una gran inteligencia ( dinoia ), pues Krnos significa limpieza ( kros ), no muchacho, sino la pureza sin mezcla de la mente ( kros no ).

Notas:

  1. Vase tambin:
    1. ”An Essay of the different nature of accent and quantity with their use an application in the English, Latin and Greek Languages” by John Foster, London 1820,
    2. ”De verborum significatione” de Pompeius Festus,
    3. Viage esttico al mundo planetario de Lorenzo Hervs y Panduro. Madrid, ao MDCCXCIII
    4. De la antigua lengua, poblaciones y comarcas de las Espaas de Andres de Poca,1587,
  2. Segn otros diccionarios, Θεός y Ζεύς podra venir de dos races Proto Indo-Europeas (PIE) diferentes:
    • *dhes- → Θεός se refiere a un lugar (templo) o actividad (fiesta) religiosa.
    • *dyeu- → Ζεύς → Deus se refiere a lo brillante del cielo, al sol y un personaje, el dios ms brillante.
  3. Obviamente pertenezco a esa minora de gente que no acepta la teora del Proto-Indo-Europeo (PIE), pues todo lo concerniente a esto es una teora, El hecho de que muchos diccionarios recurran en sus entradas etimolgicas a una hipottica raz basada en el PIE me es indiferente. Es solamente una teora, Debemos recordar que las palabras que empiezan con * (por ejemplo: * dhes y * dyeu ) constituyen un tipo hipottico y no hay registro (constancia) de ellas. A veces dejan mucho campo a la fantasa y casi nunca pueden ser objetivas. Aceptara tenerlo en cuenta, si no tuviera ningn otro dato que manejar, pero si hay registros histricos sobre una palabra (por ejemplo: Θεός y Ζεύς ), elijo usarlos en vez de recurrir a una teora PIE. La etimologa es una ciencia y (en mi opinin) la ciencia debe basarse en hechos, no en hiptesis.
  4. El elico es un dialecto del griego clsico que se hablaba en la costa de Asia Menor, Tesalia, Beocia, en la isla de Lesbos (ver: lesbiana ) y en otras colonias griegas.
See also:  Que Significa Permanecer En La Biblia?

– Gracias: PAGOT Un libro explica que Dios podra ser una invencin de Platn, que en su teora de las ideas, destaca que todas ellas confluyen en una sola: la gran idea que es Amor, Belleza, etc. Platn seguramente era politesta, pero se puede rastrear el origen del monotesmo en la filosofa griega con Platn o Parmnides.

Gracias: Sebastian Melmoth Es una versin interesante, pero no parece ser cierta. Platn cre su academia en el ao 387 antes de Cristo (a.C.), mientras que Abraham (padre de los judos, musulmanes y cristianos) ya predicaba el concepto de un slo Dios alrededor de 1800 a.C., o sea unos 1400 aos antes. Otro origen que atestigua la idea de un dios ‘sin igual’.

Esta aparece, como mnimo, siete siglos antes de Abraham. Antes de Amenofis, la ‘teologa’ egipcia abunda en frmulas tales como ‘dios nico’, ‘sin igual’, ‘el ms grande’. Estas ideas se encuentran en los Textos de las Pirmides, los primeros escritos religiosos de Egipto (2500 a.C.).

– Gracias: Sebastian Melmoth Esta versin parece ms cierta, pues sabemos que Abraham procede de Babilonia (lo que hoy conocemos como Irak) y vivi en Egipto. Bueno, no vivi all por mucho tiempo. Abraham fue expulsado de Egipto por decirle al faran que su esposa, Sara, era su hermana. El primer gobernante monotesta fue justamente un faran egipcio llamado Amenofis IV.

l fue faran de Egipto en los aos 1300 a.C. l adoraba a un dios nico. Este era el sol visible, al cual llamaba Atn, l incorporaba a todos los ciudadanos a su religin, pues deca que el sol alumbra igualmente para todos. Aunque l aceptaba a todas las gentes a su religin, mand a destruir los templos de las otras religiones.

Cuando Amenofis muri, el pueblo egipcio volvi a sus dioses anteriores, incluyendo a Amn-Ra al cual denominaban al Dios ms grande y Dios de los Dioses. Un punto interesante es que la religin Catlica tambin esta relacionada con el dios del sol. El emperador romano Constantino adoraba a Mitra (dios del Sol), pero un da tuvo un sueo en el cual vio una cruz dentro de un sol con la inscripcin ‘vence con esto’.

Fue as que se declar cristiano e imparti el cristianismo a todo el mundo occidental. Otro punto interesante es que los judos, musulmanes y cristianos creen en el mismo Dios. Como haba notado antes, Abraham es el padre de todas estas religiones. Es decir, Jehov, Al, y Dios es uno slo.

Segn el nuevo testamento, Jesucristo es del mismo linaje que David, Moiss y Abraham. Los musulmanes tambin consideran a Abraham como su patriarca. Lo que pasa es que Dios le dijo a Abraham que l iba a ser el padre del pueblo elegido. El primer hijo del Abraham, Ismael, no fue con su esposa, Sara, sino con su esclava, Agar.

Despus de Ismael, Abraham tuvo un hijo con Sara, al que llam Isaac. Entonces los musulmanes creen que ellos son el pueblo elegido, pues son descendientes de Ismael, el hijo mayor de Abraham. Los judos creen que ellos son el pueblo elegido, pues son descendientes de Isaac, el primer hijo legtimo.

El dios Aton fue una idea revolucionaria en su tiempo, ya que fue la primer creencia monotesta de la historia. La identificacin con el Sol se hizo necesaria para explicar al pueblo la fuerza y la presencia de Atn. Algunos estudiosos creen que de esta creencia en el Dios Unico, nace el monoteismo hebreo.

Opinan que Moises fue sacerdote de Aton. Como curiosidad una de las formas de referirse a Jehov (que no se debe nombrar: ver Jehov ) es Adonai palabra muy parecida a Atn, no ?? Una cosita ms. En hebreo la palabra ‘seor’ es ‘adon’ (אדון) y ‘Adonai’ (אדוני) se traduce como Dios.

  • Snscrito (hind del II milenio a.C.): devah (En realidad no significa dios, significa ser de luz, y el concepto hind y budista aplica para aquellos ‘seres de luz’ que viven en un plano especial de puro gozo).
  • Avstico (iranio de comienzos del primer milenio ae): daeva.
  • Lituano: Dievas (tenimo del Dios celestial, apelativo general).
  • Griego: Dios (genitivo de Zeus).
  • Latn: deus.

Adems hay bastante evidencia lingstica que muestra que los Indo-europeos rindieron culto a un Padre del Cielo o Padre Luminoso cuyo nombre sobrevive en el Jpiter latino y el Dyaus-pita Snscrito, y en una forma ms abreviada, Zeus griego y Tr normando. Es cosa de ver que tanto Piter como pita son una variante del original * pater indoeuropeo Este hermoso dicho debe tener unos 3500 aos!!! (es vino del ms viejo!!!): Lituano: Dievas dave dantis, Dievas duos duonos, Snscrito: Devas adat datas, Devas dasyati dhanas, Latn: Deus dedit dentes, Deus dabit panem, Ingls: God gave teeth, God will give bread, Castellano: Dios nos dio dientes, Dios nos dar pan, – Gracias: Marcelo Fuentealba Cuando los misioneros europeos llegaron a Amrica, particularmente a la Nueva Espaa, se sorprendieron mucho de que los nahuas utilizaran la palabra TEOTL, la cual de inmediato asociaron con la idea de DIOS. Sin embargo, y contradicindose en sus teoras, en ninguna de las deidades atribuidas a la mentalidad nhuatl se inclua como parte del nombre la palabra TEOTL. As, el sanguinario Huitzilopochtli (colibr zurdo) no se llama Huizilopochteotl, no es un dios (ser un demonio?), Tlloc (‘dios de la lluvia’) no se llama Tlalototl, tampoco es dios. Pero existe Tlazolteotl, al cual ahora llaman ‘dios del amor’ y un Huehuetotl, o ‘dios viejo’, ‘dios del fuego’. A la llegada de los europeos no se conoca en Mexico-Tenochtitlan (extensivamente ‘en Anhuac’) una religin en el sentido europeo de la palabra, ni se tenan dioses. Hoy da, que conocemos lo que es la energa, si aplicamos esa acepcin a la palabra TEOTL, nos encontramos con que Tlazolteotl no es dios del amor sino la energa del amor; huehuetotl no es el dios viejo, sino la energa vieja, es decir el fuego. El dios del sol, Tonatiuh, es la energa del da (tonalli = da, tiuh = teotl) la luz y el calor del sol. En lo referente al ‘dios’ Huitzilopochtli, Sahagn lo compara con Hrcules (teniendo un muy bblico Sansn, sugiriendo detrs de las palabras que estaba al tanto de las tendencias del renacimiento), pero contradiciendo el carcter sanguinario que le atribuyen con las celebraciones en su honor, durante las cuales no se le ofrecan los abominables sacrificios humanos sino flores y cantos. TEOTL, en su acepcin de energa (tetl = piedra, otli = camino; = >la piedra en su camino, detrs de esto lo que hace que la piedra se mueva) es muy distinto de la idea de DIOS, por lo cual no debera tomarse como una traduccin vlida TEOTL = DIOS. – Gracias: Maximiliano Mena Prez Podemos agregar que el faran Amenofis IV tambin era conocido como Akenatn y Amenhotep IV. Su verdadero nombre era Neferjeperura Ajenaton. – Gracias: salomon123 Es muy evidente que en las distintas regiones de habla griega, muchos dolos reciban distintos nombres pero referan al mismo, o se les daba el mismo nombre pero con distintos eptetos segn el lugar, etc. En ese contexto, es indudable que ‘dios’ s fue antiguamente una forma especfica de referirse a ‘zeus’, al menos en algunas regiones de habla griega. De esto dan cuenta las escrituras (‘la biblia’). Slo hay cuatro (4) veces ‘Zeus’ es nombrado en las escrituras. Dos veces en el libro de los Hechos, primero en la forma δια (‘dia’) en Hechos 14:12 y segundo en la forma διος (‘dios’) en Hechos 14:13. En ambas ocasiones las traducciones traducen ‘Zeus’ (o ‘Jpiter’). Las otras dos veces que se nombra a ‘Zeus’ ocurren en 2da de Macabeos 6:2, donde no solo los manuscritos griegos dicen en ambos casos Διὸς (Dios) sino que en cada caso le acompaan eptetos, primero Olumpou o Olympiou Ολυμπίου (‘olmpico’) y segundo Xeniou Ξενίου (‘hospitalario’). Ambos eptetos son propios de Zeus, y por lo tanto ese Dios Διὸς al que refieren los manuscritos griegos es sin dudas a ‘Zeus’. Por lo tanto, al menos desde la perspectiva de las escrituras, sin lugar a dudas ‘dios’ es ‘Zeus’, o en su defecto, ‘Jpiter’, y por lo tanto, un dolo. No es solo con ‘dios’, con ‘god’ sucede exactamente lo mismo en las escrituras, sus nicas apariciones en los manuscritos hebreos son para referirse a un dolo. Ver Isaas 65:11. A modo de corolario, si la gran mayora utiliza nombres de antiguos dolos ‘paganos’ para invocar al Eluhai אלוהי de Ishrael ישראל, creyendo que ‘est bien’, siendo que en la torah תורה est prohibido la mencin de nombres de dolos ‘paganos’, hay un problema, que claramente es de los lectores y de los traductores, pero no del libro. – Gracias: ishmael Avísanos si tienes ms datos o si encuentras algn error. Miembros Autorizados solamente: A B C D E F G H I J K L M N O P Q R S T U V W X Y Z ↑↑↑ Grupos Anteriores ↓↓↓ Grupos Siguientes Los iconos de la parte superior e inferior de la pgina te llevarn a otras secciones tiles e interesantes. Puedes encontrar la etimologa de una palabra usando el motor de bsqueda en la parte superior a mano derecha de la pantalla. Escribe el trmino que buscas en la casilla que dice Busca aqu y luego presiona la tecla ‘Entrar’, ‘↲’ o ‘⚲’ dependiendo de tu teclado.

¿Quién nos transmite la palabra de Dios?

Revelación, tradición e inculturación. Pautas para un ensayo – A) LA REVELACIÓN Y SU ACOGIDA EN LA FE Dios se da a conocer al hombre por medio de la creación ( 1 ). Así, en sentido amplio, se podría hablar de una revelación por la creación. También intuimos su presencia en lo profundo de nuestro interior: hacia Él, suma Verdad y sumo Bien, tiende todo el dinamismo humano, y en Él encuentra la felicidad.

Pero Dios, en su amor y libertad absoluta, puede venir al encuentro del hombre en la historia, autorrevelársele ( 2 ). De hecho, fue así y su autocomunicación culminó en la donación de sí mismo en Jesucristo mediante el Espíritu. La pascua de Jesús, su muerte y resurrección (con la donación de su Espíritu), es esa culminación, el comienzo de lo definitivo (escatología), de la venida del reinado de Dios.

Pero para que haya revelación, para que sea salvadora respecto al hombre concreto, ella tiene que ser recibida, es decir, necesita la respuesta de la fe ( 3 ). Esto es esencial al proceso de la autocomunicación de Dios: acoger su Palabra. La Palabra de Dios se la acoge propiamente en la fe, por la que el hombre se entrega a Dios en la obediencia de la fe ( 4 ).

La fe viva es transformante y el pecador es justificado. Lo que recibe no es un recuerdo de Cristo, sino al mismo Cristo actuante en su Espíritu, y así el creyente pasa a ser una nueva creación ( 5 ) en Cristo, un hijo de Dios, con acceso al Padre por Cristo en el Espíritu ( 6 ). La fe es un don gratuito de Dios ( 7 ).

Por eso se puede recibir a Dios sin convertirlo en ídolo, a la medida humana: en el fondo, Dios se recibe a sí mismo en nuestro acto de fe. La fe es eclesial. ¿Cómo creeríamos si no se nos anuncia el Evangelio? ( 8 ). La Palabra reveladora de Dios convoca una comunidad, Iglesia, y es confiada a ella para su transmisión.

Siempre que se recibe la Palabra, se produce (consuma) la revelación para ese individuo o comunidad. Lo que se revela y comunica es Dios mismo y su plan de salvación (economía) ( 9 ). Es la revelación del reinado de Dios y su venida en la historia y como historia. Se comunica, pues, al hombre la verdad y amor salvíficos, la vida eterna, la comunión con Dios.

Dios es la Verdad que se comunica. La revelación, por tanto, es la autocomunicación salvadora de Dios al hombre en la historia, que se recibe en la fe eclesial. B) LA TRANSMISIÓN DE LA REVELACIÓN Dios revela en la historia y utiliza a los hombres y comunidades creyentes para transmitir su revelación de unos a otros ( 10 ).

  • El hombre es así asociado a la acción de Dios.
  • Así Jesús encargó a sus apóstoles (y sucesores) el anunciar el Evangelio, y todo fiel cristiano tiene el deber profético de testimoniarlo y proclamarlo ( 11 ).
  • Esa transmisión, que incluye la Escritura como forma privilegiada de ella, se llama también `tradición’, en un sentido amplio de esta palabra ( 12 ).

En el sentido restringido, Tradición se contrapone a la Escritura. Así el concilio Vaticano II dice que la Tradición ( 13 ) y la Escritura están íntimamente conectadas y se comunican, formando, de algún modo, una unidad ( 14 ). ‘La Sagrada Escritura, en efecto, es la locución de Dios, en cuanto, por inspiración del Espíritu Santo, se consigna por escrito; y la sagrada tradición, por su parte, transmite íntegramente la palabra de Dios, confiada por Cristo Señor y el Espíritu Santo a los Apóstoles, a los sucesores de ellos’ ( 15 ).

Ambas constituyen el `depósito de la revelación’, un tesoro entregado a la Iglesia para ser conservado y transmitido en forma íntegra y vital a todos los hombres que lo reciban en la misma fe. Escritura y Tradición son dos modos diferentes (íntimamente conectados y formando una unidad) en que nos llega la única revelación, la Palabra viva y operante de Dios, el Evangelio de Cristo ( 16 ).

Porque la única revelación transmitida oralmente por los apóstoles, fue consignada por escrito, en forma privilegiada ( 17 ), por inspiración del mismo Espíritu que asistía a los apóstoles en su predicación ( 18 ). La Iglesia venera la Palabra de Dios con igual afecto en la Tradición y en la Escritura ( 19 ).

  • La Iglesia no saca solo de la Escritura su certeza de todo lo revelado ( 20 ).
  • La íntima trabazón entre Tradición y Escritura ( 21 ) corresponde muy bien a la naturaleza histórica y social del hombre.
  • Así la objetividad (en cierto sentido la letra) de la Escritura, que no admite cambio ( 22 ), parece indispensable para que la Tradición no se desvíe ( 23 ).; y a su vez, la Tradición parece indispensable para que recibamos (interpretemos) la Escritura en forma vital y salvífica en los diversos tiempos y circunstancias ( 24 ).

En la Tradición, gracias al Espíritu Santo, la Iglesia reconoce lo que es Escritura inspirada y declara el canon de esta. Gracias al Espíritu, la Iglesia sabe que la revelación pública de Dios terminó con los tiempos apostólicos, que nos transmiten lo de Cristo, el Hijo, palabra definitiva de Dios, en el que ella culmina (Hb 1, 1s) ( 25 ).

‘De donde se sigue que la economía cristiana, como nueva y definitiva alianza, no pasará jamás, y ya no hay que esperar nueva revelación pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo (cf.1Tm 6, 14; Tt 2, 13)’ ( 26 ). Así la revelación queda constituida delimitadamente como hecho histórico ( 27 ), y la tradición posterior se mueve en torno a la acogida y continua interpretación de una revelación ya históricamente realizada.

Y es esa culminación conclusiva (escatológica) en Cristo, la que nos permite interpretarla desde Él y su pascua. De lo contrario, al no estar cerrada como revelación, no tendríamos una clave segura de interpretación. Y esa misma culminación conclusiva de la revelación en Cristo contribuye a que la Tradición sea un constante volver a esa su fuente para una mejor interpretación de la revelación en el presente.

Así la Tradición, transmitiendo la revelación, vive reinterpretándola, explicitando y profundizando, pero no añadiendo nuevo contenido, porque la revelación pública ya está terminada ( 28 ). Es interpretación sobre todo de la Biblia ( 29 ), pero también de los testimonios de la tradición eclesiástica para llegar a escuchar lo que la Palabra de Dios, siempre actual, nos quiere decir ahora, a la luz del testimonio interior del Espíritu.

Pero, gracias al Espíritu Santo, la Tradición termina en una nueva acogida en la fe, lo que constituye a su vez revelación para ese nuevo creyente (30). De esta manera la revelación continúa aconteciendo salvadoramente para nosotros, en nuestra apropiación vital por la fe.

Nos dice el Concilio: ‘Por la misma Tradición conoce la Iglesia el canon íntegro de los libros sagrados, y las mismas sagradas letras son en ella entendidas más a fondo y se tornan constantemente operantes; y así Dios, que habló antaño, sigue hablando sin intermisión con la esposa de su Hijo amado; y el Espíritu Santo, por quien la voz viva del Evangelio resuena en la Iglesia y por ella en el mundo, conduce a los creyentes a toda la verdad y hace que en ellos habite copiosamente la palabra de Cristo (cf.

Col 3, 16)’ ( 31 ). Así la revelación va llegando a los hombres a lo largo de la historia. No es, como ya dijimos, que Dios nos dé una nueva revelación pública, sino que se trata de la misma revelación pasada que, bajo el Espíritu, se va actualizando y enriqueciendo en su comprensión por los creyentes, y a través de este proceso Dios nos sigue hablando.

Dios, por tanto, sigue obrando la historia de salvación en y a través de su revelación en Cristo. En la lectura de los signos de los tiempos ( 32 ), el Espíritu Santo nos abre a nuevas perspectivas de la acción de Dios, que nos permiten una mejor actualización de la Tradición. La Iglesia, en su doctrina, vida y culto, transmite todo lo que ella es, todo lo que cree ( 33 ).

Y no solo la jerarquía, los institutos de vida consagrada y las sociedades de vida apostólica, las asociaciones de fieles, sino también todo fiel cristiano ( 34 ) está llamado a dar testimonio de su fe, a ser eslabón en esta cadena de transmisión (recepción y nuevo testimonio) de la revelación, que comenzó con el testimonio de la acogida primitiva y fundante de parte de la Iglesia apostólica ( 35 ).

  1. En la cadena de transmisión se destaca la época de los Padres de la Iglesia ( 36 ).
  2. Pero el oficio de interpretar auténticamente la Palabra de Dios escrita o por Tradición, compete al Magisterio de la Iglesia, el que no está por sobre la Palabra de Dios sino a su servicio ( 37 ), y goza en determinadas circunstancias del carisma de infalibilidad por asistencia especial del Espíritu.

Pero, como la revelación termina en el creyente y Dios se revela a su Iglesia, a todos sus fieles, la comunidad creyente en su conjunto, conducida por el Espíritu, no puede errar en su fe ( 38 ), y al servicio de esa fe está el Magisterio. De ahí que tanto Pío IX como Pío XII, antes de proclamar respectivamente los dogmas de la Inmaculada Concepción y de la Asunción de María, hayan preguntado por la fe, en esas verdades, de todas las Iglesias particulares.

C) EL ESPÍRITU UNIVERSALIZA Y DESARROLLA EN EL TIEMPO El acontecimiento de Jesús, nuestro único mediador de la Nueva Alianza ( 39 ), fue un hecho singular en la historia, que Dios realizó una vez para siempre, como nos dice Hb respecto al sacrificio de Cristo ( 40 ). Y sin embargo, es la Palabra decisiva de salvación para todas las edades y circuntancias de los hombres.

No ha sido dado otro nombre bajo el cielo en el que uno se pueda salvar ( 41 ). El plan de Dios es recapitular todas las cosas en Cristo ( 42 ). Cristo, siempre presente, de diversas maneras ( 43 ), en su Iglesia peregrina hasta la consumación de los tiempos ( 44 ), está sentado a la diestra del Padre, donde intercede por nosotros ( 45 ), esperando que sus enemigos sean sometidos bajo sus pies ( 46 ).

Entonces entregará el reino al Padre para que Dios sea todo en todos ( 47 ). ¿Cómo se universaliza la pascua salvadora de Jesús para todos los tiempos? Por el Espíritu de filiación ( 48 ) que nos derrama el Señor resucitado ( 49 ) y constituido en espíritu vivificante ( 50 ). El Espíritu es el don de Dios en los últimos tiempos ( 51 ), que está en nuestros corazones ( 52 ) y clama al Padre a nombre nuestro ( 53 ).

Nos configura a Cristo, la Palabra de Dios. El Espíritu, que ya actuó en los profetas, en Jesús, en los apóstoles y en la fijación por escrito de la revelación, es el que actúa en la transmisión (‘tradición’) de ella, en su acogida por el creyente. Es el que une (y da la identidad) a través de la pluralidad de expresiones de los hombres en la contemporaneidad, y a través de los tiempos históricos ( 54 ); y a la vez, es el que constantemente abre la Tradición a nuevas expresiones culturales en las cambiantes circunstancias.

Así como interviene en la inspiración de la Escritura, en la encarnación del Verbo, en la transubstanciación de las especies eucarísticas, así también a su nivel, en la siempre renovada inculturación de la revelación. Es la fuerza transformante de Dios para que recibamos su Palabra en la fe, su autocomunicación, y para que así seamos testigos ( 55 ).

Este es el Espíritu de la verdad ( 56 ), maestro interior, que actualiza lo de Cristo para cada circunstancia y nos va conduciendo a la verdad plena ( 57 ). El conoce las profundidades de Dios y nos hace profundizar en el conocimiento del misterio ( 58 ).

  1. Y el creyente, en la medida de su conformación con Cristo (en su seguimiento) y de su apertura y docilidad al Espíritu, reflejando en sí mismo cada vez más el misterio de Dios, va creciendo en su comprensión.
  2. En ese sentido, el santo, transparencia de Dios y de Cristo, manifestación más cumplida de la revelación salvadora, es un lugar teológico para la profundización en la revelación ( 59 ).

Igualmente el pobre en el espíritu, de quien es el reino de los cielos ( 60 ), nos enseña quién es el Dios que se ha revelado y cómo corresponderle; en él encontramos a Jesús ( 61 ). Por otro lado, el Espíritu Santo es el que va purificando, vivificando y cristificando las culturas ( 62 ) en las que se presenta la revelación, se expresa la fe.

  • Así la inteligencia de la revelación va creciendo con el paso del tiempo, se va enriqueciendo hasta el día de la plenitud del reinado de Dios.
  • Nos dice el Concilio: ‘Esta, que es la Tradición desde los apóstoles, progresa en la Iglesia bajo la asistencia del Espíritu Santo: pues crece tanto la percepción de las realidades cuanto de las palabras transmitidas, ya sea por la contemplación y estudio de los creyentes, que la confieren en su corazón (Lc 2, 19 y 51), ya sea por la íntima inteligencia de las cosas espirituales que experimentan, ya sea por el anuncio de aquellos que recibieron el carisma cierto de la verdad con la sucesión del episcopado.

Es decir, la Iglesia, en el correr de los siglos, tiende incesantemente a la plenitud de la verdad divina hasta que en ella se consumen las palabras de Dios’ ( 63 ). Y en el día final ya no veremos en fragmento y en espejo, sino en la transformante visión cara a cara ( 64 ).

La comunidad de los salvados, Iglesia celeste, contemplará y alabará ( 65 ) en el gozo exuberante del cielo, en que Dios se nos comunicará directamente ( 66 ). Esto no significa que entonces se evacue el misterio del Dios uno y trino sino que este se volverá más esplendente como trascendente origen y patria de todo ( 67 ).

D) LA INCULTURACIÓN La aceptación de la revelación siempre es inculturada, porque la recibe (se la apropia) el hombre dentro de su cultura, en la que vive, piensa y se expresa; y así la transmite ( 68 ). El mismo Verbo de Dios en su Encarnación, haciendo culminar la historia salvífica, se apropió la cultura de su época y medio, expresándose en ella.

  1. La autorrevelación de Dios es, pues, expresada y recibida en un lenguaje humano.
  2. ¿Puede el lenguaje humano elaborado a partir de lo sensible, expresar al Dios trascendente y su acción respecto al hombre? Aunque siempre queda corto, puede analógicamente, porque el lenguaje humano está abierto a ser ‘vehiculado’ para significar, o hacer presente y comunicar una realidad que lo trascienda.

Correspondientemente en nuestro interior experimentamos la autotrascendencia del dinamismo de nuestro espíritu hacia la Verdad y Bien absolutos. Pero nos advierte el concilio lateranense IV que en toda semejanza entre el Creador y su creatura hay que notar una mayor desemejanza ( 69 ).

  • Jesús nos habló de Dios, su Padre, y nos contó la venida de su reinado en parábolas.
  • Y ver a Jesús es ver al Padre ( 70 ), porque Cristo es la imagen del Dios invisible ( 71 ).
  • Jesús en la cruz nos revela en plenitud que Dios Padre es amor ( 72 ).
  • Este amor se muestra triunfante ( 73 ) en la pascua de Jesús, que incluye la donación del Espíritu de vida y libertad ( 74 ), de filiación.

La revelación no puede no ser inculturada, pero las culturas son diferentes y cambiantes como el hombre a través de su historia. Por eso la Tradición debe ser viva, bajo la acción del Espíritu, para que la Palabra de Dios resuene con fuerza salvadora, sea interpelante, anuncie la buena nueva en lenguaje apropiado para ese hombre en sus circunstancias ( 75 ).

Para esto se debe respetar la pluralidad de expresiones de la fe, p.e. en la liturgia, disciplina y modo de vida, dentro de la debida unidad. Para esto debería haber un cambio continuado en la forma de anunciar y presentar la Palabra conforme a la sucesión de las épocas. Para realizar esto, ¿se puede distinguir fácilmente entre el contenido de la revelación y su forma de inculturación, propia esta última de una época, que puede haber ya pasado? La primera dificultad es que no podemos concebir un contenido sin algún tipo de lenguaje, que siempre lleva consigo la particularización de la cultura, debido a sus circuntancias.

Pero en la historia de la expresión de la fe, se va como decantando, sedimentando, de otra manera, el núcleo permanente de esta y, por tanto, de la revelación, a través de las nunca del todo satisfactorias expresiones de nuestro deficiente y cambiante lenguaje.

Porque la fe, comunicada y entregada al hombre en la Tradición, está siempre en busca de inteligencia y de una más adecuada expresión ( 76 ). Así, con esta transformación sucesiva del lenguaje, se va perfilando mejor el contenido de la Revelación. Es la autocomunicación de Dios que se va iluminando con las cambiantes circunstancias.

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Es obvio que las diversas transculturaciones del mensaje van enriqueciendo su comprensión progresivamente. Además va creciendo, como ya dijimos, la intelección del misterio revelado, transmitido y experimentado, conduciéndonos el Espíritu a la verdad plena ( 77 ).

  1. De esta manera, dada la mayor inteligencia y explicitación, se habla de la evolución o profundización del dogma, dentro de la misma fe ( 78 ).
  2. En la transmisión y desarrollo vital de la comprensión de la revelación encontramos, pues, una tensión permanente entre la unidad (histórica o diacrónica, y sincrónica) ( 79 ) y la diversidad plural.

El centro de unidad no solo es el origen, el contenido y la misión, sino el mismo Dios que se sigue revelando a cada hombre y comunidad en esa cadena de transmisión de la fe a través de su único Espíritu. Así los creyentes entran a participar de la única fe de la Iglesia que camina en la historia hacia la morada del Padre.

Esta revelación una, continuada, plural en sus expresiones, vehiculada por la Tradición, que siempre se renueva (se pone al día) meditando sus orígenes y que va profundizando su autocomprensión, es una admirable obra del Espíritu en la historia (80 ), que nos manifiesta el amor de Dios. Es la presencia entre nosotros del Cristo glorioso, que nos va integrando a su pascua victoriosa, y a su obediente entrega al Padre.

Y esta armonía o comunión sincrónica y diacrónica ( 81 ) (con una apostolicidad que se sigue renovando en la historia y abierta a la escatología) es una gran señal de que se trata del cauce auténtico de la Tradición viva, de su verdad, cuya manifestación culminará en la plenitud de los tiempos.

Presupone la armonía con la Escritura, que nos hace siempre presente la fundante tradición apostólica ( 82 ). El sensus fidei ( 83 ), obra del Espíritu, sabe discernir si lo que se dice, obra y vive corresponde (refleja) o no lo de Jesús. Por eso que es tan importante la recepción por parte de toda la Iglesia.

La Jerarquía, además de transmitir la Tradición en su predicación, etc., es la gran garante de su autenticidad, bajo la asistencia del Espíritu. El gran lugar teológico es, pues, la Iglesia. El acto de fe, como dice Santo Tomás ( 84 ), no termina en las palabras o expresiones sino en la realidad.

  • Como comenta el Catecismo de la Iglesia Católica ( 85 ), ‘nos acercamos a estas realidades con la ayuda de las formulaciones de la fe’.
  • Y el misterio siempre va a estar más allá, va a exceder a sus formulaciones.
  • Pero porque el hombre siempre es el mismo, sus expresiones, si son fieles, alcanzan un valor universal, para todas las épocas, con tal que se las entienda según los contextos en que fueron definidas o adoptadas ( 86 ).

Así, por ejemplo, la liturgia ( 87 ) nos presenta un rico tesoro de expresiones de la fe; igualmente los concilios, etc. Con todo, es deber pastoral de la Iglesia seguir buscando mejores adaptaciones a las diversas culturas ( 88 ) justamente para mantener la vitalidad de la Tradición.

Mantener viva la Tradición para que la Palabra de Dios llegue a los contemporáneos en forma interpelante y salvífica, requiere de los teólogos, pastores y fieles cristianos un continuo esfuerzo hermenéutico para aggiornar el mensaje con una seria consideración de la Escritura y Tradición en sus contextos vitales y su respectiva reinterpretación también vital para el mundo de hoy.

Así se habla del círculo hermenéutico. E) EJEMPLOS DE RELECTURAS BÍBLICAS Sucesivas reinterpretaciones o desplazamientos de vocablos no solo acontecen en la tradición posbíblica, sino que estaban en el mismo corazón de la Biblia, a medida que se realizaba la progresiva revelación de Dios.

  1. Así, por ejemplo, en el Antiguo Testamento el cumplimiento de una promesa puede convertirse en el punto de partida de otra ( 89 ); las profecías podrán ser reinterpretadas.
  2. Podríamos decir que hay una continua relectura de la revelación ya habida.
  3. Así la apocalíptica es una literatura de relectura.
  4. Y el Nuevo Testamento va a ser también una relectura fundamental del antiguo, que culmina en él.

Para el cristiano solo desde Cristo se lee en plenitud (se quita el velo ( 90 )) el Antiguo Testamento, que es una cierta preparación del nuevo, una gran profecía (en sentido amplio) de este. Pero, a su vez, solo conociendo al antiguo se domina el lenguaje que va a ser reutilizado en el nuevo.

La profecía, aunque sea sombra y tipo, sirve también para aclarar el cumplimiento. Nos dice DV 16: ‘Dios, por tanto, inspirador y autor de los libros de uno y otro testamento, los dispuso con tal sabiduría que el nuevo estuviera oculto en el viejo y el viejo manifiesto en el nuevo. Porque, si bien Cristo con su sangre fundó una nueva alianza (cf.

Lc 22, 20; 1Co 11, 25), sin embargo, los libros del Antiguo Testamento, asumidos íntegros en el anuncio evangélico, adquieren y muestran en el Nuevo Testamento su significación completa (cf. Mt 5, 17; Lc 24, 27; Rm 16, 25s; 2Co 3, 14-16) y, a su vez, lo iluminan y explican’.

Más de una vez en la historia, la raíz veterotestamentaria ha contribuido a que el cristianismo no derivara en gnosis. La relación del Nuevo Testamento al antiguo, como culminación, como superación y conservación a la vez, es clave para la correcta intelección del cristianismo. Si nos fijamos ahora solo en algunos de los títulos de Jesús, en el Nuevo Testamento, percibiremos desplazamientos que corresponden a condiciones culturales y espirituales de profundización o explicitación de la fe.

Así, por ejemplo, el misterioso y ambiguo `Hijo del hombre’, que rememoraba el personaje de Dn 7 y que usó Jesús, según los evangelios, para autodesignarse, desaparece rápidamente en los otros escritos del Nuevo Testamento, y con el tiempo ‘Hijo del hombre’ se contrapondrá simplemente a `Hijo de Dios’, al tratar de Cristo ( 91 ).

  1. Por el contrario, el título mesiánico de `Hijo de Dios’, al que se refiere el sumo sacerdote en el interrogatorio de la pasión, pasará a significar al Hijo unigénito del Padre, que es preexistente y fue enviado.
  2. Y el mismo título `Cristo’, que para un judío significaba mesías (ungido), para muchos oídos griegos pasará a integrar el nombre propio `Jesucristo’.

F) EJEMPLOS DE RELECTURAS DOGMÁTICAS Pasando a la época de los Padres de la Iglesia, época privilegiada y paradigmática de la Tradición, en que se produce la inculturación greco-latina de la revelación, también constatamos en ella desplazamientos en las expresiones de la fe.

Si nos fijamos solamente en la elaboración de las fórmulas dogmáticas, de gran trascendencia salvífica y de mucho influjo en la cultura, que expresan los misterios del Dios trino ( 92 ) y la encarnación ( 93 ), veremos lo difícil de la búsqueda, el tiempo que tomó y la recuperación de fórmulas o vocablos que podrían parecer rechazados en ciertos momentos.

Así, por ejemplo, entre Nicea y Constantinopla I, los Padres Capadocios tienen que reformular la noción de hipóstasis como diferente a la de ousía, contrariamente a la equivalencia de esos dos vocablos en Nicea. Agustín, que traduce la ‘hipóstasis’ griega por ‘substancia’, dirá que la fórmula trinitaria griega quizás se deba al uso de esa lengua.

  1. El hablará de ‘tres personas’, pero esto para no quedarse callado y por tradición, porque si persona es un absoluto (no un relativo), debería ser una ( 94 ).
  2. Pasando ahora a la fórmula de la Encarnación, en Calcedonia se niega el ‘de dos naturalezas’ de Eutiques, para afirmar la persona ‘en dos naturalezas’, después de la unión.

Sin embargo, una vez consolidada esta interpretación básica, se retomará el ‘de dos’ adjuntándolo a ‘en dos’ ( 95 ). Igualmente se propondrá una lectura ortodoxa para la fórmula de S. Cirilo de Alejandría: ‘una naturaleza del Logos Dios, encarnada’ ( 96 ).

Más aún, después de la histórica y lamentable separación de la Iglesia Ortodoxa Copta respecto a la Iglesia Católica, ambas Iglesias acaban de reconocerse mutuamente la fe verdadera bajo expresiones diferentes ( 97 ). Estos ejemplos nos señalan algunas de las búsquedas e insatisfacciones que rodean las fórmulas con que expresamos el misterio en el deficiente lenguaje humano y que es dependiente de las culturas.

G) REVELACIÓN CRISTIANA Y POSIBLES MANIFESTACIONES EN OTRAS RELIGIONES Vista esta presentación sumaria de algunos aspectos de la Tradición viva, terminemos considerando cómo pueda la Revelación en la práctica ser ofrecida a todos los hombres y ser aceptada, con ayuda de la gracia, por los hombres de buena voluntad, cuando estos se encuentran fuera de las fronteras del testimonio y de la predicación cristianos, cuando no están directamente al alcance de la Tradición.

Recordemos que la revelación es salvadora y que la fe es condición de salvación ( 98 ). Por otro lado, Dios quiere que todos se salven ( 99 ) y existen masas y culturas en las que no se oye hablar de Cristo. En ese contexto histórico, si la posibilidad de salvación es real, tenemos que aceptar que basta la fe implicada en una real entrega del hombre al `Dios desconocido’ ( 100 ).

Y en esa fe implícita se realiza para esos hombres, a su modo, una cierta revelación (entendiéndola no en el sentido de la revelación cristiana) o manifestación salvadora que culmina en ese acto de fe. Pero además de esto, algunos, como K. Rahner ( 101 ), se preguntan si Dios no habrá `revelado’ (en el sentido recién dicho), para algunos públicos en alguna otra religión, algo de su verdad, en los enormes espacios y tiempos de la historia, dado el corto espacio de tiempo de la revelación ‘oficial’ judeocristiana y de su tradición posterior.

  1. Pero esos como girones de manifestación de Dios, que entonces podríamos tener en otras religiones, oscurecidos por el pecado de los hombres y pueblos, no estarían garantizados por Dios.
  2. Y la forma de discernir la posible verdad revelatoria en ellos sería con la luz del Nuevo Testamento, con el criterio de lo de Cristo Jesús.

H) CONCLUSIÓN La Revelación es, pues, la Palabra de Dios para salvación de los hombres. Está inculturada en el lenguaje humano, lenguaje que aportan las culturas y que es, a su vez, transformado por esta Palabra. Así la Palabra de Dios, revelada e inculturada, guarda una profunda similitud con Jesús, la Palabra del Padre encarnada y también inculturada, en el que culmina toda palabra, toda revelación de Dios ( 102 ).

Él, el revelador, enviado por el Padre ( 103 ), está siempre presente en su Iglesia, de la que es cabeza ( 104 ). Su Espíritu es el maestro interior que nos lleva a toda verdad sobre Él y nos lo actualiza; es el gran agente de inculturación de la revelación. En la Eucaristía, en que Cristo goza de varias presencias ( 105 ), tenemos ambas palabras de Dios: la mesa de la Escritura y la mesa en que Cristo y su sacrificio redentor se hacen verdadera y realmente presentes en misterio ( 106 ).

La primera se ordena a la segunda. Y así como la Eucaristía prolonga la Encarnación de Cristo en extrema kénosis ( 107 ), así también, en cierta manera, la Palabra de Dios (inculturada) es también una encarnación del Dios que se revela, y apunta a la Encarnación de Cristo en el seno de María la Virgen.

  1. Solo queda que todo el pueblo de Dios, bajo la guía del Espíritu y siguiendo la auténtica interpretación del Magisterio, reciba siempre inculturadamente la revelación y, dando testimonio, la transmita en forma viva y creativa a otros hombres, generaciones y culturas, para la salvación.
  2. Y para descubrir toda la riqueza de la Tradición debemos escuchar atentamente las expresiones del Espíritu en las otras Iglesias cristianas y comunidades eclesiales, debemos convertirnos a la Palabra viviente.

El Dios de la revelación es el Dios de la vida y de la salvación, que tiene un amor especial por los más pobres. RESUMEN El autor nos presenta un ensayo sobre la Tradición. Después de describir el papel de la Escritura y tradición en la transmisión de la revelación, destaca la gran obra del Espíritu al respecto.

La revelación sigue realizándose para el creyente que la acepta en la fe. La revelación siempre es inculturada en la diversas y cambiantes culturas humanas. En ese sentido no hay una revelación pura a la que se pueda simplemente añadir o sacar una cultura determinada. Con todo, en la historia se va como decantando, sedimentando, un núcleo permanente de la revelación, más allá de las expresiones culturales.

Se produce un progresivo enriquecimiento en su comprensión. La armonía sincrónica y diacrónica constituye una gran señal del cauce auténtico de la Tradición. Como la verdad no se agota en las palabras, el autor trae ejemplo de relecturas bíblicas y patrísticas.

Finalmente, se pregunta por posibles manifestaciones ‘reveladoras’ de Dios, al margen de la tradición cristiana. ABSTRACT The article presents an essay on the Tradition. After describing the role of the Scriptures and the Tradition in the transmission of the revelation, the author highlights the great work of the Spirit in this respect.

He claims that the revelation is still in progress for those who accept it with faith. This revelation always appears embedded in the various changing human cultures. In this sense, there is not a pure revelation, to which a certain culture can be simply added to or removed from.

  • However, there is a certain permanent core of the revelation, which seeps into history, as sediments, going beyond cultural manifestations, and providing so a progressive enrichment to its understanding.
  • The synchronic and diachronic harmony makes up the sign of the authentic path of the Tradition.
  • Yet, as the truth can not be exhausted in words, the author presents examples of new biblical and patristic readings, and he finally sets the question of the possible ‘revealing’ manifestations of God, beyond the Christian tradition.

(1) Sb 13, 1-9; Rm1, 19s. Cf. DS 3004; 3026. Véase Hch 17, 27s. (2) Y, como dice el concilio Vaticano I, a esta revelación se le atribuye que el hombre, en la actual condición caída del género humano, pueda conocer con facilidad, firme certidumbre y sin error, a Dios principio y fin de todo, lo que de suyo es cognoscible por la luz natural de la razón humana con certeza (DS 3005; cf.

  • DV 6). ¿Cómo puede el hombre percibir que en unos acontecimientos determinados (hechos y dichos) Dios se le está revelando? Lo percibe por la gracia de la fe y fundamenta esta percepción en signos extraordinarios como milagros, cumplimiento de profecías (cf.
  • DS 3009; 3033s), el mismo prodigioso nacimiento y desarrollo de la Iglesia a través de los siglos (cf.

DS 3013s), la sublimidad de la doctrina, la irradiación de santidad (cf. LG 50) y del amor, la respuesta a las más profundas demandas interiores del hombre, la transformación de su vida, etc. Jn va poniendo en su Evangelio los signos de Jesús para que creamos en él (p.e.

Jn 20, 30s). El gran signo es el mismo Jesús: su vida, doctrina y obra. Su resurrección es la piedra fundamental de nuestra fe. (3) La revelación es una invitación de parte de Dios, una conversación que Él entabla con los hombres como amigos, donde se revela a sí mismo y hace conocer el sacramento de su voluntad (DV 1; cf.

DV 8). (4) Rm 1, 5; 16, 26. Cf. DS 3008s; DV 5. (5) 2Co 5, 17; Ga 6, 15. (6) Ef 2, 18. Cf. DV 2. (7) Cf. DS 3010; DV 5. (8) Cf. Rm 10, 14s. (9) DV 2; 6. (10) Cf.1Co 11, 23s; 15, 1-3. Puede decirse que Tradición es la autotradición de la Palabra de Dios en el Espíritu, mediante el servicio de la Iglesia, para salvación.

  1. Respecto a la tradición en general, nos advierte M.
  2. Seckler ( Im Spannungsfeld von Wissenschaft und Kirche,
  3. Theologie als schöpferische Auslegung der Wirklichkeit, Freiburg 1980, p.113): ‘El hombre es un ser de tradición, en lo bueno y en lo malo.
  4. Es indiferente cómo uno se coloca ante este hecho: si en él ve más bien lo que lo enriquece y libera, o la amenza de la libertad y de la originalidad mediante el peso del pasado.

Y es indiferente en qué tradiciones, de hecho, esté él, las que él puede afirmar y las que él rechaza. Él está inevitablemente metido en un conjunto de conexiones de tradición, y gana y pierde su vida desde ellas y contra ellas. No es posible una relación unívoca a la tradición.

  • Ambivalente, como ella misma es, es también nuestra posición respecto a ella’. (11) Cf.
  • LG 35, etc.
  • 12) Porque la palabra `tradición’ viene del verbo latino `tradere’ que significa entregar, poner en las manos de otro, lo que equivale a transmitir.
  • Corresponde al mandato que Cristo, culminación de la revelación de Dios, dio a los apóstoles de predicar a todos el Evangelio, comunicándoles los dones divinos (DV 7).

Respecto a las diversas acepciones de la palabra `tradición’, cf.Y.M.J. Congar, La Tradition et les traditions. II: Essai théologique, Paris 1963, cap.2. Dice este autor ( Ib,, 213): ‘La Tradición es síntesis: es documento y realidades, dato y vida por el Espíritu, norma objetiva y sujeto viviente.

No la consideraríamos adecuadamente si quisiéramos reducirla a uno solo de sus elementos’. Observa respecto a los textos escritos en general: ‘lo que en el contenido total de la tradición es texto realiza imperfectamente el carácter propio de la tradición, que consiste en ser una transmisión de persona a persona, por lo que necesita un sujeto viviente’ ( Ib,, 67).

(13) La Tradición, de la que aquí hablamos, se distingue de las diversas tradiciones, por muy beneméritas que estas sean, que la vehiculan, encarnan y expresan en las diversas culturas. No nos referiremos al mal uso que hacen ciertos `tradicionalistas’ de la palabra `tradición’.

  • 14) DV 9.
  • 15) DV 9. Cf. DV 7.
  • 16) La Tradición corresponde al Evangelio escrito por el Espíritu en los corazones, encarnado en la vida de la Iglesia.
  • También podemos decir que la Tradición existe porque la Revelación desborda la Escritura y porque la Escritura siempre necesita actualización, interpretación.

(17) La predicación apostólica se expresa, de modo especial, en los libros inspirados (DV 8). (18) ‘El mandato fue cumplido bien fielmente, tanto por parte de los apóstoles que en la predicación oral, ejemplos e instituciones transmitieron aquellas cosas que habían recibido de la boca, trato y obras de Cristo o habían aprendido por sugestión del Espíritu Santo, como por parte de aquellos apóstoles y varones apostólicos que bajo la inspiración del mismo Espíritu Santo pusieron por escrito el anuncio de salvación’ (DV 7).

19) DS 1501; DV 9. (20) DV 9. (21) ‘Por tanto, la sagrada tradición y la Sagrada Escritura están estrechamente trabadas y comunicadas entre sí. Puesto que ambas, por manar del mismo manantial divino, confluyen en cierto modo en uno y tienden al mismo fin’ (DV 9). Cf. DV 10. (22) Cf. DV 21. (23) La Escritura, Palabra de Dios inspirada, es la norma.P.

Lengsfeld ( Tradición y Sagrada Escritura: su relación, p.552, en Mysterium Salutis I, 1, Madrid 1969, pp.522-557) se expresa así: ‘La Escritura es palabra formal de Dios, es palabra de Dios. La tradición, por el contrario, es una palabra que formalmente procede del hombre y contiene la palabra de Dios.

  • Estas fórmulas expresan la convicción de que la Sagrada Escritura está más próxima a la Palabra original de Dios (el Logos personal) y a la misión del Espíritu’.
  • 24) La Tradición viva es el lugar típico de la inteligencia de la Escritura. Cf. DV 12.
  • Según Congar ( op. cit.
  • 114), ‘hay muchas cosas que los cristianos comprendieron en los escritos apostólicos o en los testimonios más antiguos, y continúan comprendiéndolos, porque poseen las realidades de las que estos textos hablan’.

Dice este mismo autor: ‘Si la tradición permite sobre todo conservar la plenitud del depósito apostólico, la Escritura le permite sobre todo conservar su pureza’ ( Ib,, 62). (25) Cf. DV 7. La revelación se cumplió en la acogida por la fe apostólica, que pasa a formar parte de la misma revelación.

  • 26) DV 4.
  • 27) Esto contribuye a hacerla plenamente humana.
  • 28) La revelación nos da ojos nuevos para contemplar la realidad actual.
  • 29) Pablo interpretó el Antiguo Testamento (la Escritura) desde el acontecimiento de Cristo, que es Espíritu (2Co 3, 14-18) (el espíritu se contrapone a la letra), asimismo, en cierto sentido, la Iglesia, desde el Espíritu que la acompaña, vivifica y enseña, desde el Evangelio (Tradición) vivo, va en la historia interpretando la Escritura neotestamentaria (cf.J.

Ratzinger, Ensayo sobre el concepto de tradición, I, 2, 2, en K. Rahner y J. Ratzinger, Revelación y Tradición, Barcelona 1971, pp.27-76). Nos dice el Concilio (UR, 11): ‘Al comparar las doctrinas, recuerden que existe un orden o `jerarquía’ en las verdades de la doctrina católica, ya que es diverso el enlace de tales verdades con el fundamento de la fe cristiana’.

30) Afirma Congar: ‘En el fondo, la Escritura no es sino un testimonio de la Revelación hecha, y un medio puesto por Dios, de la Revelación que quiere hacernos de sí y de su salvación, pero esa Revelación no es plenamente ella misma sino cuando se hace a alguno, cuando es recibida actualmente por un espíritu viviente en el acto de fe, que implica una acción en nosotros del Dios viviente que da testimonio de sí mismo: `Todo aquel que cree tiene en sí el testimonio de Dios’ (1Jn 5, 10)’ ( op.

cit., 158). (31) DV 8. (32) Cf UR 4; AA 14; DH 15; PO 9; GS 4; 11. Véase SC 43; GS 44. (33) ‘Ahora bien, lo que los apóstoles transmitieron comprende todo lo que contribuye a que el pueblo de Dios lleve vida santa y se acreciente la fe; y así la Iglesia, en su doctrina, vida y culto, perpetúa y transmite a todas las generaciones todo lo que ella misma es, todo lo que cree’ (DV 8; cf.

  • DV 10). DV 7 habla de la transmisión apostólica por la predicación oral, ejemplos e instituciones.
  • Las riquezas de la Tradición, en tiempo de los Padres, se transfundían a la praxis y vida de la Iglesia creyente y orante (DV 8).
  • La Iglesia siempre es llamada por el Espíritu a una continua purificación para ser así más fiel transmisora de la Palabra viva de Dios.

La Escritura es leída en la Iglesia, pero esta se realiza por su fidelidad a la Palabra. (34) Cf. DV 10. La revelación, como autocomunicación de Dios a los creyentes, implica una Iglesia de comunión. (35) El Nuevo Testamento testimonia la fase constitutiva apostólica de la Tradición.

  1. 36) Juan Pablo II nos dice: ‘Los Padres son igualmente los constructores, porque, sobre la base del único fundamento puesto por los apóstoles, es decir sobre Cristo, ellos han edificado las primeras estructuras de la Iglesia de Dios.
  2. En efecto, la Iglesia vive hoy día de la vida recibida de los Padres Ellos han sido, pues, los Padres y lo serán siempre, ellos que son, por así decirlo, una estructura estable de la Iglesia y que en ella realizan, a través de los siglos, una función ininterrumpida.

Es por eso que todo anuncio del Evangelio y todo magisterio posterior, para poder ser auténticos, deben ser confrontados con su anuncio y su magisterio; todo carisma y todo ministerio deben alimentarse de la fuente viva de su paternidad; toda piedra nueva que se agrega al edificio, que crece y se extiende cada día, debe situarse en la estructura que ellos pusieron, y soldarse y unirse a ella’ ( Patres Ecclesiae, 1 (2-I-1980), AAS 72 (1980)5s).

  1. Por eso desde antiguo se hicieron florilegios de los textos de los Padres, que se utilizaban en los concilios.
  2. Por eso también los concilios de Trento y Vaticano I dicen que no es lícito interpretar la Escritura contra el consenso unánime de los Padres (DS 1507; 3007).
  3. 37) DV 10.
  4. 38) ‘La universalidad de los fieles que tienen la unción del Santo (cf.1Jn 2, 20 y 27) no puede fallar en el creer, y ejerce esta su peculiar propiedad mediante el sentido sobrenatural de la fe de todo el pueblo, cuando `desde el obispo hasta los últimos fieles laicos’ (Agustín, De praed.

sanct,, 14, 27) manifiesta su asentimiento universal en las cosas de fe y costumbres’ ( LG, 12). (39) Hb 8, 6; 9, 15; 12, 24; 1Tm 2, 5. (40) 7, 27; 9, 12.26.28; 10, 10. Cf.1P 3, 18. (41) Cf. Hch 4, 12. (42) Ef 1, 10. (43) SC 7. (44) Mt 28, 20. (45) Rm 8, 34.

  1. Cf. Hb 7, 25.
  2. 46) Hb 10, 12s.
  3. 47) 1Co 15, 24-28.
  4. 48) Rm 8, 15s; Ga 4, 6s.
  5. 49) Jn 7, 39; 20, 22; Hch 2, 33; Tt 3, 6.
  6. 50) 1Co 15, 45.
  7. 51) Hch 2, 17ss.38; 8, 20; 10, 45; 11, 17.
  8. 52) 2Co 1, 22; Ga 4, 6.
  9. Él es las arras de nuestra herencia y nos abre a la escatología final (Rm 8, 23; 2Co 5, 5; Ga 5, 5; Ef 1, 13s).

(53) Rm 8, 26s; Ga 4, 6. (54) Respecto a la comunión en la Tradición, nos dice 1Jn 1, 3: ‘Lo que vimos y oímos os anunciamos también a vosotros, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros. Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo, Jesucristo’.

  1. 55) Hch 1, 8.
  2. En Hch, el Espíritu es el gran actor de la misión de la Iglesia.
  3. 56) Jn 14, 17; 15, 26; 16, 13; 1Jn 4, 6; 5, 6. (57) Cf.
  4. Jn 14, 26; 15, 26; 16, 13-15.
  5. 58) 1Co 2, 10ss; Ef 3, 5.
  6. 59) ‘La Iglesia vive sobre todo en los santos, y también mediante los santos.
  7. Ellos son los portadores de la Tradición con una autoridad superior’ (Congar, op.

cit., 206). ‘Esta Iglesia existe principalmente en los hombres espirituales o, en sentido paulino y agustiniano de la palabra, en los santos. Sancti, es también el título que los Escolásticos dieron a las `autoridades’, es decir a los hombres que, por una revelatio o una inspiratio de Dios, habían recibido el don de la inteligencia o habían penetrado la allegoria del texto sagrado’ ( Ib,, 152s).

  • 60) Mt 5, 3. (61) Cf.
  • Mt 25, 31-46.
  • 62) Mucho debe la cultura occidental al cristianismo, entre otras cosas, en su concepción de la dignidad de la persona humana.
  • 63) DV 8.
  • 64) 1Co 13, 12. Cf. DV 7.
  • 65) Cf.S.
  • Agustín, De civitate Dei, XXII, 30, 5.
  • 66) Sin mediación de creatura alguna que tenga razón de objeto visto (DS 1000).
See also:  Qué Es La Mandrágora En La Biblia?

(67) Dios revelándose se esconde, y escondiéndose se revela. (68) El testimonio, con que se transmite, implica inculturación. (69) DS 806. (70) Jn 12, 45; 14, 9. (71) Col 1, 15. Cf.2Co 4, 4. (72) 1Jn 4, 8.16. Cf. Rm 5, 8; 8, 32; 1Jn 4, 10. (73) Cf. Jn 16, 33; Ap 3, 21; 5, 5; 17, 14.

(74) Rm 8, 2.10; 2Co 3, 6.17 (75) ‘Las Iglesias jóvenes toman prestado de las costumbres y tradiciones de sus pueblos, de su sabiduría y doctrina, de sus artes y disciplinas, todo aquello que puede servir para confesar la gloria del Creador, para ilustrar la gracia del Salvador y para ordenar debidamente la vida cristiana’ (AG 22).

Cf. GS 44; 58. La misma fidelidad a la Tradición, para mantener esta su identidad viva, impone una continua renovación en expresiones, etc., en consonancia con los cambios de la cultura. ‘Fidelidad a la tradición dice, pues, no ciega fidelidad a las formas del testimonio transmitido, sino viviente y razonable fidelidad a aquello que estas formas debían testimoniar en cuanto sentido y lo que ahora quizás mediante otras formas puede ser mejor representado’ (Seckler, op.

cit., 123). (76) Fides quaerens intellectum era el título que S. Anselmo había dado a su Proslogion ( Proslogion, prooem.). (77) Jn 16, 13. Cf. DS 3016. (78) Cf. DS 3020; 3043. (79) Corresponden a la apostolicidad y catolicidad de la Tradición. (80) En las herejías rompemos, por nuestro pecado, la unidad de la Tradición, distorsionamos la cadena de transmisión y, por tanto, no nos reconocemos unos a otros en la misma fe.

(81) El consenso sincrónico se basa en el diacrónico. (82) El Nuevo Testamento consignó por escrito la tradición apostólica constitutiva. La pregunta por la historia que está detrás.p.e. la pregunta por el Jesús histórico, sirve no solo para entender el sentido del Evangelio sino también para aprender de su forma de inculturación.

Según H.J. Pottmeyer ( Normen, Kriterien und Strukturen der Überlieferung, en Handbuch der Fundamental-Theologie, IV: Theologische Erkennntnis-Lehre, p.144ss., Freiburg 1988, pp.124-152), norma suprema de la fe y del conocimiento teológico es la Palabra de Dios que en Jesucristo tomó carne. Es accesible a nosotros en su perenne novedad mediante los profetas y apóstoles (cuyo testimonio cristalizó en la Escritura), juntamente con el testimonio del mismo Espíritu en los corazones creyentes y en la Iglesia.

La Escritura inspirada es norma normada primaria para la siguiente tradición eclesial, y esta última es norma normada secundaria. Ya la misma Escritura nos enseña cómo hacer hermenéutica. El concilio de Trento hablaba de tradiciones de los apóstoles. A este respecto comenta J.G.

Boeglin ( La question de la Tradition dans la théologie catholique contemporaine, Paris 1998, p.50): ‘ El Concilio renunció a proponer una lista exhaustiva de tradiciones que había que recibir, pero él definió los criterios, a partir de los cuales se puede efectuar la distinción entre las tradiciones que hay que recibir y las simplemente humanas.

Estos criterios son los siguientes: – estas tradiciones tienen por origen la palabra de Cristo confiada a los apóstoles, o la acción del Espíritu ( dictante Spiritu ): se trata, por tanto, de un origen divino; – estas tradiciones se refieren a la fe y a las costumbres; las tradiciones `ceremoniales’ no son tomadas en cuenta; – estas tradiciones son transmitidas por los apóstoles a las generaciones siguientes y son conservadas en la Iglesia según un proceso de `sucesión ininterrumpida’; – estas tradiciones son `no escritas’: más tarde se precisará que ellas no figuran en los escritos inspirados, pero que pueden figurar en los escritos no inspirados’.

83) ‘Con ese sentido de la fe que el Espíritu de la verdad suscita y sostiene, el pueblo de Dios, bajo la conducción del sagrado magisterio, al que se somete fielmente, recibe no ya la palabra de los hombres, sino la verdadera palabra de Dios (cf.1Ts 2, 13); se adhiere indefectiblemente a la fe dada de una vez para siempre a los santos (cf.

Jud 3), penetra más profundamente en ella con juicio recto y la aplica con mayor plenitud en la vida’ ( LG, 12). (84) Summa Theologiae, II II, 1, 2, ad 2. (85) Núm.170. Esta párrafo comienza diciendo: ‘No creemos en las fórmulas, sino en las realidades que estas expresan y que la fe nos permite `tocar”.

(86) Así, a través de los siglos, recitamos el mismo Credo del concilio de Constantinopla I. (87) Lugar privilegiado de la actualización de la Palabra. La liturgia es una epifanía de la Tradición. ‘La liturgia es el lugar privilegiado en el que se conserva y se comunica la Tradición: ya que es la primera de las cosas que se hacen en la Iglesia y con mucho la principal.

Es, en efecto, la celebración activa y operante del misterio cristiano. Y así como celebra y contiene íntegramente el misterio, transmite todo lo esencial de lo que debe transmitirse’ (Congar, op. cit., 117; cf. Ib,, 191). (88) Cf. GS 44 y 62. (89) Entre otras, la posesión de la tierra prometida se expandirá a la espera del mesías davídico (el mismo mesianismo se desplazará); la antigua alianza se pondrá a la espera de la nueva y del profeta que ha de venir; el día de Yahweh pasará de salvación a juicio temible para Israel, y posteriormente a escatología.

90) 2Co 3, 14-16. (91) P.e. Ireneo, Adv Haer, III, 16, 3; III, 19, 1, etc. (92) Tres hipóstasis o personas de una misma substancia o naturaleza (en torno al Constantinopolitano I en el 381). (93) Una persona en dos naturalezas sin mezcla y sin división (Calcedonia en el 451). (94) Cf. De Trinitate, V, 8 (10), 43-49 (10), 11, CChL 50, p.216s; VII, 6 (10s), 1-33, CChL 50, p.261s.

Actualmente el concepto de persona, en nuestra cultura moderna, ha integrado la subjetividad perfilándose como un centro de autoconciencia y libertad, lo que podría impulsar a pensar la Trinidad en un sentido triteísta. (95) Cf. DS 506; 543; 548; 557, etc.

  1. 96) Cf DS 429; 505.
  2. 97) Así reza la Declaración de la Comisión Conjunta (Viena, 26 a 29 de agosto de 1976): ‘Cuando los ortodoxos confiesan que la divinidad y humanidad de Nuestro Señor se unieron en una naturaleza, ellos de ninguna manera entienden por naturaleza una naturaleza simple, sino más bien una única naturaleza compuesta, en la que la divinidad y humanidad están unidas en forma inseparable y sin mezcla’, etc (cf.A.

Grillmeier, Jesus der Christus im Glauben der Kirche, II, 1, p.378 n, 4). Algo parecido ha sucedido con la Iglesia Asiriana de Oriente. Véase, a este respecto, la Declaración cristológica común en L’Osservatore Romano del 12 de Nov. de 1994. (98) Cf. DS 3012.

  1. 99) 1Tm 2, 4. Cf. DV 3.
  2. 100) ‘Pues los que inculpablemente desconocen el Evangelio de Cristo y su Iglesia, y buscan con sinceridad a Dios, y se esfuerzan bajo el influjo de la gracia en cumplir, en las obras, su voluntad, conocida por el dictamen de la conciencia, pueden conseguir la salvación eterna.

La divina Providencia no niega los auxilios necesarios para la salvación a los que sin culpa por su parte no llegaron todavía a un claro conocimiento de Dios y, sin embargo, se esfuerzan, no sin la gracia divina, en conseguir una vida recta’ (LG 16).

Cf. GS 22. (101) Grundkurs des Glaubens. Einführung in den Begriff des Christentums, 12a ed., Freiburg 1982, pp.157-177; 303-312. (102) ‘Las palabras de Dios, en efecto, expresadas en lenguas humanas, se han hecho semejantes al lenguaje humano, como un día el Verbo del eterno Padre, al asumir la carne de la humana debilidad, se hizo semejante a los hombres’ (DV 13).

Cristo, a su vez, es dicho en la Escritura y Tradición mediante palabras y acciones. (103) El Evangelio de Jn destaca a Jesús como revelador y enviado del Padre. (104) Cf. Ef 1, 22; 4, 15; 5, 23; Col 1, 18; 2, 19. (105) Presencia de Cristo en sus ministros, presencia en la Palabra de Dios proclamada, en la comunidad reunida, en las especies consagradas (cf.

¿Dónde nació la palabra Dios?

La palabra «dios» se relaciona rápidamente con el latín deus, pero también nos vienen a la cabeza el griego θεός (de donde p. ej. «teología») e incluso con Διός, forma del genitivo de Ζεύς, el rey de los dioses griegos. La relación del español «dios» con el latín deus es clara y evidente —aunque también ahí hay tela que vamos a cortar—, pero ¿ existe relación con el griego θεός y/o con Διός, o los parecidos son meras casualidades? En el mundo de la etimología, y más aún en temas trascendentales como la religión, es muy fácil dejarse llevar por los sentimientos, las creencias y las etimologías populares transmitidas de generación en generación pero la etimología no deja de ser lingüística, por lo que ha de hacerse con los datos lingüísticos en la mano. Que Es La Palabra De Dios Segun La Biblia Un correo diario con contenidos e historias filológicas y lingüísticas, (El artículo que estás leyendo no se cierra: no perderás la posición de lectura, así que apúntate al boletín ahora mismo y enseguida podrás seguir leyendo). ¡Quiero apuntarme! Estudiaremos los orígenes primeros del latín deus y su evolución hasta la actual forma «dios», así como su relación —si es que la hay— con el griego θεός, Διός e incluso con palabras como «profano» y «fanático».

¿Cuál es la importancia de la Palabra de Dios?

La Palabra de Dios es fundamental para todo discípulo y misionero de Jesús, ella es la que fortalece, ilumina y orienta en el sendero de la vida de todo creyente.

¿Que se encuentra en la Palabra de Dios?

En el encontramos lo que la Palabra de Dios es para nuestras vidas. Intro: La Palabra de Dios trae continuamente una transformación a nuestras vidas y nos da las respuestas que necesitamos. El Salmo 19 nos habla de la revelación de Dios (Con el nombre de Jehová) a nosotros.

¿Cuál es el mensaje que nos deja la palabra de Dios?

Haz preguntas durante la oración – Dios siempre escucha y contesta nuestras oraciones, En el libro de Mateo, Jesús hace una promesa: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’ (Mateo 7:7). Dios quiere bendecirnos. Él desea dirigirnos, guiarnos y enseñarnos, pero no suele contestar las oraciones o las preguntas que nunca le hacemos.

Demuestra tu fe en Dios comunicándote con Él por medio de la oración. Pregúntale qué es lo que Él desea para ti en la vida. Es posible que no recibas una respuesta inmediata o de la manera que esperas, pero llegará. Las Sagradas Escrituras están llenas de los tratos de Dios con Sus hijos. Tanto la Santa Biblia como el Libro de Mormón nos enseñan quién es Dios, cómo podemos desarrollar una relación con Él y cómo podemos volver a vivir con Él algún día.

Dios es el mismo ayer, hoy y para siempre, por lo que Sus palabras y mandamientos son importantes para nosotros. Desde los días antiguos, Dios ha llamado a profetas para guiar a Su pueblo. Un profeta es alguien al que Dios ha llamado para dar guía al mundo entero.

  • Aunque los mandamientos de Dios nunca cambian, las circunstancias que enfrentamos en el mundo siempre lo hacen.
  • Por medio de los profetas, Dios nos ayuda a saber cómo navegar a través de los desafíos y las pruebas singulares de nuestros días.
  • Al estudiar las palabras de los profetas, apóstoles y otros líderes inspirados, puedes descubrir el mensaje que Dios tiene para ti en la actualidad.

‘Siento su amor al leer las escrituras, al tener gente tan buena en mi vida, al saber que me protege de tentaciones y al yo ser feliz por lo que tengo. Eso me hace ser agradecida con él y saber que me ama.’ ‘Lo siento cada vez que miro a mi familia y contemplo a mis hijos.

  1. Veo a Dios en todo el amor que me rodea.
  2. Cada vez que sucede algo inesperado veo a Dios y su infinito amor ayudándome a seguir su camino, ayudándome a gozar y disfrutar la vida.
  3. Él nos quiere felices y cada vez que siento alegría y felicidad, yo siento su amor.’ ‘Siento el amor de Dios en mi vida a través de todas las situaciones positivas que me ocurren; al igual que los momentos difíciles, porque sé que me traerán algo bueno.

Desde el momento en que veo el sol salir hasta el momento en que me despido de mis hijos al dormir.’ ‘Al ver sus creaciones, cuando voy por la calle corriendo o caminando ver las flores, el sol, los pájaros, ver triunfar a las personas que amo.’ ‘Siento el amor de Mi Padre al despertar, al saber que tengo las verdades restauradas del Evangelio para recibir sus bendiciones.

Siento su amor a través de mi familia y amigos. Siento su amor cada vez que tengo una segunda oportunidad. Siento su amor cada vez que me tengo que arrodillar a pedirle ayuda por los desafíos que tenga en mi vida. Son muchas las oportunidades en que siento este sentimiento cálido en mi corazón. De que no estoy solo y que puedo sentir que alguien está a mi lado dándome un amor infinito que no puedo comprender pero que es real.’ ‘El amor de Dios para mi es el ver su mano día a día en mi vida, ya sea por actos de servicio o pequeñas oportunidades que se presentan a través del día.

Estas muchas veces evidencian que Dios nos cuida y que provee para nuestras necesidades.’ ‘Siento el amor de mi Padre Celestial en cada detalle de mi vida. De verdad, Él participa de cada detalle de nuestras vidas. Él me ha dado bendiciones sumamente personales y especiales, me ha brindado fortaleza para hacer frente a mis desafíos, me ha otorgado la confianza necesaria ante las pruebas.

¿Qué valor le doy a la palabra de Dios en mi vida?

El Todopoderoso se nos revela por medio de la Biblia.2 Timoteo 3.14-17 Desde las primeras palabras de Génesis, hasta las últimas de Apocalipsis, toda la Biblia es divinamente inspirada. El Todopoderoso se nos revela por medio de su Palabra. Él también dice que ella es útil para enseñar, redargüir, corregir y prepararnos para lo que enfrentaremos en la vida (2 Ti 3.16, 17).

  • Ningún otro libro tiene tanto valor en la vida.
  • El Antiguo Testamento nos da a conocer la naturaleza, la voluntad y el poder de Dios; sienta las bases para que podamos comprender la santidad del Señor, y revela la urgente necesidad que tiene la humanidad de un Salvador.
  • El Nuevo Testamento declara que Jesús se convirtió, por su sacrificio, en nuestro ‘puente’ al Padre (Jn 14.6).

Sus escritos explican por qué debemos tener fe en Cristo para salvación, cómo vivir como hijos de Dios, y qué podemos esperar en esta vida y después de la muerte. Efesios 6.13-17 compara a la Palabra de Dios con una armadura, y por una buena razón: en la batalla de la vida, tenemos un enemigo real que quiere destruirnos.

Pero el poder de Dios es más grande (1 Jn 4.4), y el ‘vestirse’ para la guerra prepara cada día a los hijos del Señor para las tentaciones, las mentiras y las decisiones que enfrentarán. La Palabra debe emocionarnos, porque es la única esperanza para la humanidad, y la sola enseñanza que conduce a la victoria, tanto en la vida como después de la muerte.

La Biblia advirtió que muchas personas rechazarían la verdad, y un vistazo a nuestra sociedad demuestra que es así. No caiga usted en la misma trampa. Medite cada día en las Sagradas Escrituras, y pídale a Dios que le hable. La vida sin la verdad de Él está destinada al fracaso.

¿Cuál es el mensaje que nos deja la Palabra de Dios?

Haz preguntas durante la oración – Dios siempre escucha y contesta nuestras oraciones, En el libro de Mateo, Jesús hace una promesa: ‘Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá’ (Mateo 7:7). Dios quiere bendecirnos. Él desea dirigirnos, guiarnos y enseñarnos, pero no suele contestar las oraciones o las preguntas que nunca le hacemos.

Demuestra tu fe en Dios comunicándote con Él por medio de la oración. Pregúntale qué es lo que Él desea para ti en la vida. Es posible que no recibas una respuesta inmediata o de la manera que esperas, pero llegará. Las Sagradas Escrituras están llenas de los tratos de Dios con Sus hijos. Tanto la Santa Biblia como el Libro de Mormón nos enseñan quién es Dios, cómo podemos desarrollar una relación con Él y cómo podemos volver a vivir con Él algún día.

Dios es el mismo ayer, hoy y para siempre, por lo que Sus palabras y mandamientos son importantes para nosotros. Desde los días antiguos, Dios ha llamado a profetas para guiar a Su pueblo. Un profeta es alguien al que Dios ha llamado para dar guía al mundo entero.

  • Aunque los mandamientos de Dios nunca cambian, las circunstancias que enfrentamos en el mundo siempre lo hacen.
  • Por medio de los profetas, Dios nos ayuda a saber cómo navegar a través de los desafíos y las pruebas singulares de nuestros días.
  • Al estudiar las palabras de los profetas, apóstoles y otros líderes inspirados, puedes descubrir el mensaje que Dios tiene para ti en la actualidad.

‘Siento su amor al leer las escrituras, al tener gente tan buena en mi vida, al saber que me protege de tentaciones y al yo ser feliz por lo que tengo. Eso me hace ser agradecida con él y saber que me ama.’ ‘Lo siento cada vez que miro a mi familia y contemplo a mis hijos.

  1. Veo a Dios en todo el amor que me rodea.
  2. Cada vez que sucede algo inesperado veo a Dios y su infinito amor ayudándome a seguir su camino, ayudándome a gozar y disfrutar la vida.
  3. Él nos quiere felices y cada vez que siento alegría y felicidad, yo siento su amor.’ ‘Siento el amor de Dios en mi vida a través de todas las situaciones positivas que me ocurren; al igual que los momentos difíciles, porque sé que me traerán algo bueno.

Desde el momento en que veo el sol salir hasta el momento en que me despido de mis hijos al dormir.’ ‘Al ver sus creaciones, cuando voy por la calle corriendo o caminando ver las flores, el sol, los pájaros, ver triunfar a las personas que amo.’ ‘Siento el amor de Mi Padre al despertar, al saber que tengo las verdades restauradas del Evangelio para recibir sus bendiciones.

  1. Siento su amor a través de mi familia y amigos.
  2. Siento su amor cada vez que tengo una segunda oportunidad.
  3. Siento su amor cada vez que me tengo que arrodillar a pedirle ayuda por los desafíos que tenga en mi vida.
  4. Son muchas las oportunidades en que siento este sentimiento cálido en mi corazón.
  5. De que no estoy solo y que puedo sentir que alguien está a mi lado dándome un amor infinito que no puedo comprender pero que es real.’ ‘El amor de Dios para mi es el ver su mano día a día en mi vida, ya sea por actos de servicio o pequeñas oportunidades que se presentan a través del día.

Estas muchas veces evidencian que Dios nos cuida y que provee para nuestras necesidades.’ ‘Siento el amor de mi Padre Celestial en cada detalle de mi vida. De verdad, Él participa de cada detalle de nuestras vidas. Él me ha dado bendiciones sumamente personales y especiales, me ha brindado fortaleza para hacer frente a mis desafíos, me ha otorgado la confianza necesaria ante las pruebas.

¿Cuál es la importancia de la Palabra de Dios?

La Palabra de Dios es fundamental para todo discípulo y misionero de Jesús, ella es la que fortalece, ilumina y orienta en el sendero de la vida de todo creyente.

¿Qué es la Palabra de Dios Wikipedia?

Movimiento de la Palabra de Dios – Wikipedia, la enciclopedia libre El Movimiento de la Palabra de Dios, también llamado Obra de Dios Padre, es un perteneciente a la, Practica la y el, Tiene sus orígenes en 1974, a través de los «grupos juveniles de oración». Sus Comunidades se hallan actualmente presentes en,,,,, y,

Este artículo o sección necesita que aparezcan en una, Este aviso fue puesto el 28 de marzo de 2015.

El Movimiento de la Palabra de Dios, un nombre con sentido teológico más que sociológico, es llamado también Obra de Dios Padre, y se representa a sí mismo por el bautismo de Jesús: el llamado a anunciar el Evangelio con la unción del Espíritu Santo.

Es una comunidad católica organizada desde el carisma pastoral del Evangelio y consagrada a evangelizar el desierto del mundo y a desarrollar la Civilización del Amor sobre la Tierra. Es un movimiento eclesial de renovación evangélica y de evangelización, con diversos tipos de miembros, compromisos y servicios.

Busca participar, desde la Iglesia Católica, del ecumenismo del amor con todos los hombres de buena voluntad, colaborando con todo lo verdadero, noble y justo; procurando así la unión de los hombres, pueblos y naciones por encima de sus diferencias para que todos, sin distinción, por medio de Cristo tengamos acceso al Padre en el Espíritu de su Amor.

¿Qué importancia tiene la Palabra de Dios en nuestras vidas?

Razones para leer la Biblia y volverse más saludable Estuve pensando sobre un artículo que habla de 11 razones para leer la Biblia. Estoy de acuerdo con todo lo que propone la autora, que menciona que la lectura de la Biblia nos hace más sabios; nos ayuda a vencer las tentaciones que enfrentamos todos los días; nos trae paz y es una guía para la vida; nos ayuda a estar conscientes de nuestra relación con Dios; nos enseña historia y nos hace entender la vida de Jesús; nos habla de fe y no de una religión; y puede transformar nuestra vida para bien porque nos da una nueva perspectiva.

  • Después de leer eso, me quedé pensando acerca de por qué leo la Biblia todos los días y cuáles son los beneficios que esa lectura ha traído a mi vida.
  • Empecé a leerla cuando tenía aproximadamente 11 años.
  • Primero fue por curiosidad pues mi padre la tenía abierta en su habitación.
  • Pero a partir de los 12 empecé a leerla a diario, junto con el libro de Mary Baker Eddy, Ciencia y Salud, que la explica bajo un punto de vista espiritual y trae La llave de las escrituras, contenida en 3 capítulos: Génesis, Apocalipsis y Glosario.

Este último es como un mini diccionario, pero los tres capítulos fueron y todavía son fundamentales para mi comprensión global de todos los libros que componen las Sagradas Escrituras. Un estudio realizado por el Pew Research Center confirma que tres cuartos de los cristianos en los Estados Unidos cree que la Biblia es la palabra de Dios, y yo soy una de ellos.

Lo digo porque, aunque la Biblia contiene muchos datos históricos, me baso en la palabra inspirada de la Biblia para comprender mi relación con Dios, para guiarme en las decisiones cotidianas, y para comprender la existencia, tanto en este plano humano como en la vida eterna. Por ejemplo, el primer capítulo del Génesis dice que Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza.

Pero la Biblia también define a Dios de varias maneras, como espíritu, como amor, como verdad, y otros términos que no son ‘humanos’. Y estas definiciones nos ayudan a comprender que, por ser la semejanza de Dios, no somos meramente ‘humanos’, sino mucho más que eso; somos expresiones del espíritu, y por lo tanto, espirituales; del amor, y por lo tanto amorosos; de la verdad, y por lo tanto verdaderos, auténticos, dignos.

  • Me encanta ver en la Biblia cómo el concepto sobre Dios va evolucionando.
  • En el Antiguo Testamento, el libro de los Reyes cuenta que Elías tiene la revelación en el monte Horeb de que Dios no está en el viento, en el terremoto, ni tampoco en el fuego, pero sí en la tranquilidad y en la paz.
  • Eso me ayuda siempre que enfrento algún problema.

Es en la paz interior donde encuentro a Dios, y desde allí puedo buscar soluciones. Algo parecido aparece en Isaías, libro escrito por 3 profetas del mismo nombre; allí se afirma que en descanso y reposo somos salvos; en quietud y confianza está nuestra fortaleza.

  1. Como las palabras ‘salvo’, ‘salvación’ y ‘salud’ tienen la misma raíz, estas ideas de descansar, reposar, callarse y confiar totalmente en Dios también me son extremamente importantes cuando busco curación física para mí misma o para los demás.
  2. Cuando nos sentimos salvados por Dios, cuando sentimos su amor y cuidado, encontramos la salud espiritual que se manifiesta en nuestro cuerpo.

Y aun cuando quizás venga el temor o la sensación de soledad, el capítulo 41 de Isaías nos asegura que Dios es el amigo siempre a nuestro lado que dice: ‘No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia’.

  1. A su vez, el Nuevo Testamento es para mí la mejor guía para vivir en paz con Dios, con uno mismo y con los demás.
  2. El ejemplo y las enseñanzas de Jesús, de sus apóstoles y discípulos nos muestran cómo vivir sin juzgarse a uno mismo ni a los demás, cómo sentir y demostrar el amor incondicional que sana y trae alegría, cómo vivir con honradez y contribuir a un mundo más sano, equilibrado y justo.

¿Qué es lo que puede sustentar este mundo más sano? ¿Podrían ser leyes de armonía, leyes del Amor, leyes de la creación perfecta de Dios? La palabra ‘ley’ aparece casi 500 veces en la Biblia, y no tengo duda de que leerla buscando entender y poner en práctica esas leyes en relación a la existencia nos lleva a pensar más profundamente acerca del orden, el equilibrio y la salud, y a verlos expresados más a menudo en nuestra vida diaria.

  • Mi oración constante es que, al fin y al cabo, todos puedan ver y sentir que ‘el cumplimiento de la ley es el amor’ incondicional que la Biblia nos enseña, y que sí hay muy buenas razones para leerla.
  • Lessa es maestra de la Ciencia Cristiana y escribe sobre la relación entre el pensamiento, la espiritualidad y la salud.

: Razones para leer la Biblia y volverse más saludable

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