Que Es Perdonar Según La Biblia?

Que Es Perdonar Según La Biblia
Perdonar es un atributo divino. Consiste en perdonar o disculpar a alguien de la culpa por una ofensa o delito. Las Escrituras se refieren al perdón de dos formas. El Señor nos manda arrepentirnos de nuestros pecados y procurar Su perdón.

¿Cuál es el mensaje de Jesús sobre el perdón?

Jesús mandó a sus apóstoles que en su nombre perdonasen los pecados. Los cristianos lo hacemos en el sacramento del perdón o de la reconciliación. El sacerdote, en nombre de la Iglesia, nos bendice y perdona, Si estamos arrepentidos y confesamos nuestros pecados. La Iglesia nos perdona los pecados en nombre de Dios.

¿Qué dice la Palabra de perdonar?

Mateo 6:14-15 – Si ustedes perdonan a los otros sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará a ustedes. Pero si ustedes no perdonan a los otros sus ofensas, tampoco el Padre de ustedes les perdonará sus ofensas (Mt 6:14-15).

¿Cuál es la actitud de una persona que perdona?

Las personas con una actitud positiva ante el perdón tienen menos patologías mentales y un umbral de tolerancia más alto del dolor y del sufrimiento El perdón puede ser una fuente de salud. ‘Hay estudios que demuestran que las personas que muestran una actitud positiva ante el perdón, tienen menor patología mental, usan menos psicofármacos y tienen un umbral de tolerancia más alto del dolor y del sufrimiento.

Eso supone que usen menos analgésicos e incluso menos servicios sanitarios’, Son palabras del psiquiatra, especialista del de la Clínica Universidad de Navarra, experto en los trastornos de la afectividad, y autor del libro Heridas en el corazón. El poder curativo del perdón (Rialp Ediciones). A través de este título, Schlatter disecciona el papel y el efecto del perdón y recorre desde un punto de vista cultural, religioso, histórico y social las manifestaciones y virtudes de un valor incrustado en la naturaleza humana, que además puede mejorar nuestra calidad de vida.

– ¿Cuánto hay en este libro de su experiencia en la consulta con los pacientes – Es muy frecuente encontrarte en la terapia y en la ayuda psicológica con una situación en la que el paciente tiene o bien una situación presente que ha motivado el cuadro y por tanto ir a consulta, o bien, otras situaciones también muy frecuentes, en las que el paciente, también ante un cuadro depresivo, se enfrenta a situaciones que aparentemente estaban olvidadas, pero que aparecen a flote.

  1. Es el ejemplo clásico de cuando baja el agua de un pantano y aparecen las casas viejas, los árboles.
  2. Todo eso que teóricamente está oculto y que de pronto aflora y vuelve a la superficie.
  3. ¿De manera que la ausencia de perdón o una ofensa mal curada puede provocar que afloren psicopatías? – Así es.

Es más frecuente que una persona acuda a la consulta porque ha recibido un daño o una ofensa y no ha sabido cómo afrontarla. Eso provoca tensiones internas que se traducen en cuadros depresivos o en cuadros de ansiedad. – Usted cuenta en el libro el caso de una familia italiana, cuyo hijo asesina a sus padres por dinero y que después de algunos años, con la ayuda de un sacerdote y tras mostrar arrepentimiento, recibe el perdón de sus dos hermanas.

¿Casos como este demuestran que el perdón puede producirse en las situaciones más extremas? – Sí. Y aquí está una de las cuestiones que a mí me llevó a profundizar en el tema del perdón: que ante situaciones tan extremas y aparentemente imperdonables, es posible el perdón. Y este caso es terrible: un hijo que asesina a sus padres cuando ellos le daban una especial protección.

Y el hijo reconoce que los mata porque quería más. Terrible. – El hijo muestra arrepentimiento. ¿Es necesario que se dé esta circunstancia para que se produzca el perdón? – No es necesario. Es otra de las claves interesantes. El arrepentimiento ayuda, evidentemente.

  • Pero uno de los momentos fundamentales del proceso del perdón es cuando se produce una situación de empatía entre el ofendido y el ofensor.
  • Los dos, en un momento dado, comparten un mal.
  • Hay uno que ha causado ese mal al otro en forma de daño, ofensa.
  • Y hay un momento en el que los dos comprenden que son víctimas de ese mal.

El arrepentimiento ayuda, pero es muy habitual, por ejemplo, que una persona perdone a otra que ya ha fallecido, o incluso a alguien que ni siquiera sabe quién es. Ahora tenemos casos tristes de terroristas. Algunos se han arrepentido y otros no. Y hay gente capaz de perdonar a quien cree que la ofensa o el acto terrorista, en este caso, está justificado.

  • La ausencia de arrepentimiento dificulta, pero no imposibilita el perdón.
  • Esa es una de sus grandezas.
  • El perdón muchas veces es noticia.
  • Lo hemos visto ahora con la doctrina Parot y también con Nelson Mandela, fallecido recientemente, y que impulsó las Comisiones para la Verdad y la Reconciliación con el objetivo de superar la era Apartheid en Sudáfrica.

¿Cómo es el perdón en nuestra sociedad? – Es un poco paradójico. Por un lado, existe toda una tendencia social al individualismo, a no querer sufrir, y por tanto, querer evitar el acercamiento al ofensor. También hay una tendencia a judicializar el perdón, es decir, vamos a arreglar lo que se ha estropeado mediante una denuncia antes de entrar en una dinámica de perdón y de diálogo.

Esa tendencia existe, pero también hay una experiencia de las últimas décadas por la que no basta con una sanción o con una pena. Más allá de las consideraciones que se puedan hacer sobre la doctrina Parot, el ciudadano necesita escuchar el perdón del terrorista o del violador o del asesino. La sociedad no quiere que haya elementos dentro de ella que destruyan la unión, la paz, la convivencia.

De manera que necesitamos que los ofensores reconozcan su culpa para que la sociedad pueda más allá de la pena impuesta por un tribunal. La sociedad otorga ese perdón cuando ve arrepentimiento, aunque no sea necesario. Ahora hay una sensibilidad al perdón y existe una corriente positiva hacia el perdón.

España y el perdón – ¿Y España tiene una sociedad que perdona? – Esto toca un tema cultural y también religioso. Cuando empecé a estudiar todos estos temas, pensé que el hecho de ser cristiano podía facilitar el perdón. Pero yo me resistía a pensar que el perdón fuera una realidad estrictamente religiosa.

El perdón es humano y es inherente a cualquier persona. Necesitamos el perdón igual que necesitamos la confianza para poder convivir en sociedad. Es algo propio de la naturaleza humana. A partir de ahí, hay religiones o culturas en las que el perdón ha tomado más parte de la sociedad.

  1. Yo creo que todo Occidente, por su raíz cristiana tiene más argumentos para perdonar.
  2. Y después de todo, el cristiano intenta imitar el modelo ideal de Jesucristo y el perdón es uno de los mensajes fundamentales.
  3. Pero en general, el mundo occidental y el mundo latino tienen una especial predisposición a perdonar.

En las sociedades nórdicas, que son más individualistas, es normal que ante una ofensa cada uno decida ir por su lado. En España no es tan fácil esa situación. Es más habitual que los problemas se enconen. Y eso facilita que haya una mayor sensibilidad hacia el perdón.

  1. Ha citado el cristianismo, pero en el libro también habla del judaísmo o de la religión islámica en donde el perdón también tiene una presencia notable.
  2. Por supuesto.
  3. Y muchas veces se olvida porque las noticias destacan los extremos.
  4. Cualquier fundamentalismo que sitúa la verdad por encima de la persona, dificulta el perdón.
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Y el perdón es personal y es libre. Te perdono porque quiero hacerlo. Se habla mucho de perdonarse a uno mismo, pero el perdón auténtico necesita de otra persona, que es la que me perdona. Si no, no es un perdón auténtico. Los fundamentalismos no van a la persona sino a la letra, de manera que las manifestaciones extremas de islamismo o judaísmo, o incluso del cristianismo, dificultaría el perdón.

  • Perdonamos porque entendemos a la persona que ha cometido la ofensa.
  • Te perdono porque yo también podría haber hecho ese daño.
  • Pese a que pueda parecer algo sencillo, el perdón está lleno de complejidad.
  • Hay diferentes tipos de perdón, de persona que perdona, de perdonado, de motivaciones. – Sí.
  • De hecho creo que es una de las percepciones que he visto en las personas que he atendido y en mí mismo.

Cuando quieres perdonar a una persona y pasar página sobre un asunto, ves que no es fácil. Te puedes plantear si el problema es que eres mala persona. Y lo cierto es que hay situaciones y personas que pueden estar toda una vida intentando perdonar y que nunca consigan que quede un resquemor y una secuela en el fondo.

  1. Creo que esto no es algo negativo.
  2. ¿Así que el tiempo no todo lo cura? – Así es.
  3. Hacen falta unas condiciones, una libertad y una decisión.
  4. La manera de ser influye, aunque no sea decisiva.
  5. Hace poco un colega me decía que él no tenía problemas para perdonar y que olvidaba fácilmente.
  6. Y había otra chica al lado que decía que no, que había cosas que no era capaz de perdonar.

Y creo que los dos decían lo que sentían. Así que la manera de ser influye. Las personas más sensibles sufren más ante las ofensas. También son las más necesitadas del perdón y lo buscan. Pero lo sufren más. Las personas que tienden a interpretar demasiado las cosas, ya sea una palabra, o un gesto o la ausencia de palabras.

Son rasgos de la forma de ser que también influyen. Después de todo, el perdón es un fenómeno personal y como tal, hay personas con más facilidad para el perdón que otras. Perdón y psicopatías – ¿Y qué tipo de personalidades sufren más con el proceso del perdón? – Las personalidades que peor lo pasan son las obsesivas, por esa tendencia a darle vueltas a las cosas, por la inseguridad de fondo y por la rigidez, que les dificulta el cambio.

Después de todo, el perdón es una transformación del corazón. Si eres muy rígido, siempre cuesta más cambiar el corazón o la percepción hacia una persona. También estarían las personalidades desconfiadas o paranoides. Siempre les va a resultar más difícil empatizar con la persona que les ha hecho el daño.

  • Van a tender a pensar siempre que hay una mala intención.
  • Y una de las cosas que más ahondan la herida del cuchillo de la ofensa la percepción de que hay mala intención o ensañamiento.
  • Y finalmente, las personalidades narcisistas.
  • Es un tipo de personalidad en la que eres el centro, el poseedor de la verdad, el que nunca se equivoca.

De manera que en una relación en la que se produce una ofensa, el narcisista no va a pedir perdón. – ¿Y cuánto hay de generosidad en el acto de perdonar? – Mucho. Hay un artículo muy interesante de Jutta Burggraf, que fue profesora de la Universidad de Navarra, ya fallecida, en el que habla de las cualidades morales que predisponen al perdón: el amor, la humildad y la generosidad.

  • Después de todo, cuando uno recibe el golpe de una ofensa, está recibiendo una energía negativa que viene desde fuera y que uno piensa que no se merece.
  • Lo que tengo que conseguir es darle la vuelta y lo que era un vector negativo contra mí, tiene que convertirse en un vector positivo hacia fuera.
  • Voy a ofrecerte una comprensión y un perdón que no te mereces por lo que has hecho, pero sí te mereces porque tu grandeza es mayor que tu culpa.

En ese sentido, he de ser generoso para darle la vuelta a esos vectores. Cuando uno recibe un daño, la reacción primera es la protección. Te proteges y te encoges sobre ti mismo en tu caparazón para sobrevivir. Y eso te protege para que no te vuelvan a hacer daño.

Pero eso no es el perdón. Para perdonar tienes que abrirte y acercarte a esa persona. Es un esfuerzo que sale de algo que tienes: la generosidad. – En el libro, habla de los efectos psicosomáticos que produce el perdón. ¿Cómo afecta a nuestro organismo el hecho de perdonar? – El perdón tiene una repercusión psicosomática.

Más allá de mi experiencia personal en la consulta, en donde he podido corroborar esos efectos positivos, hay estudios que demuestran que las personas que tienen una actitud positiva ante el perdón, tienen menor patología mental, usan menos psicofármacos y tienen un umbral de tolerancia más alto del dolor y del sufrimiento.

  1. Eso supone que usen menos los analgésicos e incluso menos servicios sanitarios.
  2. Y esto es congruente.
  3. Evidentemente no todas las patologías mentales o el dolor tiene que ver con ofensas.
  4. El daño provoca sensaciones negativas.
  5. Todo eso te pone en una situación de activación que no es buena y hace que segregues a la sangre sustancias que en condiciones normales son muy útiles, pero que pueden ser tóxicas.

Un exceso de adrenalina o de cortisol hace que se eleve la tensión arterial, muscular, que bajen las defensas. No va a provocar una enfermedad grave, pero sí cierta falta de salud y de bienestar. – Supongo que es algo a lo que se enfrenta en la consulta.

  1. ¿Cuál es el momento propicio para perdonar? Las personas tienen diferentes tiempos.
  2. En cualquier terapia hay que marcar unos objetivos y hay que ver si dentro de esos objetivos está el de perdonar a la persona que comete la ofensa.
  3. Porque si no quiere perdonar, ya no forma parte de la terapia.
  4. Pero si quiere hacerlo, interesa estudiar cómo es la persona que ha recibido el daño, su personalidad; su mecanismo de defensa ante los problemas habituales, porque si no es el correcto hay que cambiarlo y si es una persona muy racionalizadora, quizás interese verlo desde un punto de vista más emocional.

Por lo tanto, se estudia la personalidad de la persona ofendida, se habla con ella para que explique qué tipo de intencionalidad percibe del ofensor, y finalmente sobre las características del daño en sí. Con todos esos datos, se plantea si es el momento de poder dar ese paso de perdonar.

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Una persona que acaba de sufrir un daño muy fuerte, como una violación, es posible que perdone, pero no siempre lo podemos poner en la tesitura de perdonar. Hay gente que necesita pasar el dolor, expresar su ira y sus emociones. El momento de perdonar es fundamental en la terapia. Y cuando se produce, casi siempre fortalece las relaciones.

Pero no puedes pedírselo a todo el mundo. : Las personas con una actitud positiva ante el perdón tienen menos patologías mentales y un umbral de tolerancia más alto del dolor y del sufrimiento

¿Cuál es la importancia de perdonar?

¿Qué es el perdón? – Perdonar significa diferentes cosas para diferentes personas. Pero generalmente implica una decisión de dejar atrás el rencor y los pensamientos sobre venganza. Quizás siempre recuerdes el acto que te hirió o te ofendió, pero el perdón puede disminuir el poder que tiene sobre ti y ayudar a que te liberes del control de la persona que te hirió.

¿Qué salmo habla del perdón?

Salmo de Perdón – Salmo 51:10-11 – Aparta tu vista de mis pecados y borra todas mis culpas. Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. Sabemos que la oración es nuestro mejor amuleto para pedir a Dios todos los deseos de nuestro corazón.

¿Qué es lo que nos impide perdonar?

¿Por qué a veces nos cuesta perdonar a los demás? – Perdonar es difícil cuando el acto que te causó dolor es obra de una persona a la que amas (padres, amigos íntimos, pareja, hermanos). En aquellas situaciones donde la relación es más ligera, esperamos menos de la otra persona, y sus malos actos pueden no hacernos tanto daño; mientras que en los casos en los que la relación era insignificante, el balance entre el mal causado y lo que su responsable puede llegar a aportarnos, hace que directamente la relación se bloquee (no avance hacia una relación más estrecha), o directamente se rompa. El problema y el malestar emocional vienen cuando el acto a perdonar se encuentra ligado a una persona a la que queremos de verdad y que ocupa un lugar privilegiado en nuestra vida. Perdonar es difícil, cuando tu mejor amigo no sabe estar a la altura de las circunstancias en uno de tus peores momentos, cuando te sientes abandonado por tus padres o hermanos en una situación donde lo que más anhelabas era apoyarte en ese vínculo familiar Uno de los motivos principales que dificultan el perdón es la decepción sufrida,

En las relaciones con los otros generamos unas expectativas acerca de lo que significamos para esas personas y lo que estarían dispuestas a hacer por nosotros, y cuando se produce un choque entre esa expectativa y la realidad aparece la decepción, una emoción que surge ante la necesidad de aceptar que las cosas no son (o van a ser) como pensábamos.

Aplicado a una persona significa que esa persona no es, o no actúa, como yo esperaba. Es frecuente que ante este tipo de situaciones la persona decepcionada sienta que la relación con el que le ha ofendido ‘era una mentira’, que todo su pasado con ella no ha valido la pena, que no era real.

Y es frecuente que a la decepción se le unan sentimientos como el enfado (por sentirse engañados), la vergüenza (por no haberse dado cuenta de cómo era el otro en realidad), o la tristeza (relacionada con el sentimiento de pérdida de una persona que ya nunca verán como creían que era). Otro factor clave que nos impide perdonar es el miedo a que esa persona vuelva a hacernos daño de nuevo.

‘¿Y si lo vuelve a hacer?’ ‘¿Y si realmente no se arrepiente?’ ‘¿Cómo puedo saber a ciencia cierta que esta situación no se va a volver a repetir?’. La imposibilidad de dar una respuesta 100% fiable a estos interrogantes no hace más que añadir a los sentimientos anteriores otros como la ansiedad, la y la desconfianza.

¿Qué significa perdonar hasta setenta veces siete?

En una vida llena de obstáculos e imperfección, todos agradecemos las segundas oportunidades. Los errores forman parte de la vida. Es prácticamente imposible aprender a tocar el piano con destreza sin cometer miles de errores, aun millones de ellos. Para aprender un idioma extranjero, uno debe sufrir la vergüenza de cometer miles de errores, puede que hasta un millón.

  • Ni siquiera los mejores atletas del mundo dejan de cometer errores.
  • Se ha dicho que ‘el éxito no consiste en la ausencia del fracaso, sino en ir de fracaso en fracaso sin eliminar el entusiasmo’ 1,
  • Cuando Thomas Edison inventó la bombilla, supuestamente dijo: ‘No fracasé mil veces.
  • La bombilla fue un invento en mil pasos’ 2,

Charles F. Kettering llamaba a los fracasos ‘las señales hacia el camino del éxito’ 3, Con suerte, cada error que cometemos se convierte en una lección de sabiduría, transformando los obstáculos en peldaños. La fe inquebrantable de Nefi le ayudó a ir de fracaso en fracaso hasta conseguir por fin las planchas de bronce.

Primero, el Señor sabe que ‘todas estas cosas servirán de experiencia, y serán para bien’ 4, Segundo, para permitirnos ‘ lo amargo para saber apreciar lo bueno’ 5, Tercero, para demostrar que ‘de Jehová es la batalla’ 6, y que solo por Su gracia podemos llevar a cabo Su obra y llegar a ser como Él 7, Cuarto, para ayudarnos a desarrollar y pulir numerosos atributos cristianos que no se pueden refinar sino por medio de la oposición 8 y ‘en el horno de la aflicción’ 9,

De modo que, en una vida llena de obstáculos e imperfección, todos agradecemos las segundas oportunidades. En 1970, como estudiante de primer año en BYU, me inscribí en un curso básico sobre los fundamentos de la física impartido por Jae Ballif, un destacado profesor.

  1. Al final de cada unidad del curso nos hacía un examen.
  2. Si un alumno obtenía una C (una nota suficiente) para aprobar y deseaba mejorarla, el profesor Ballif le permitía tomar un examen modificado que abarcaba el mismo material.
  3. Si el alumno o la alumna mejoraba su calificación en el segundo intento, pero seguía sin estar conforme, podía tomar el examen una tercera vez, y una cuarta, etcétera.

Al darme tantas segundas oportunidades, él me ayudó a sobresalir y al final obtener una A (una nota sobresaliente) en su clase. Imagen Era un profesor extraordinariamente sabio que inspiraba a sus alumnos a seguir intentándolo, a tomarse el fracaso como un maestro, no como una tragedia, y a no temer al fracaso sino a aprender de él. Hace poco llamé a este gran hombre, cuarenta y siete años después de haber tomado su curso de física.

Le pregunté por qué estuvo dispuesto a permitir que los alumnos hicieran intentos ilimitados para mejorar sus calificaciones. Su respuesta: ‘Quería estar del mismo lado de los alumnos’. Si bien nos sentimos agradecidos por las segundas oportunidades después de nuestros errores, o fracasos intelectuales, asombro nos da la gracia del Salvador al darnos segundas oportunidades para vencer el pecado, o los fracasos del alma.

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Nadie está más de nuestro lado que el Salvador. Él nos permite tomar y seguir tomando Sus exámenes. Llegar a ser como Él requerirá incontables segundas oportunidades en nuestras luchas diarias contra el hombre natural, como controlar los apetitos, aprender la paciencia y el perdón, vencer la pereza y evitar los pecados de omisión, solo para mencionar algunos.

  1. Si errar es humano, ¿cuántas veces fracasaremos hasta que nuestra naturaleza deje de ser humana y sea divina? ¿Miles? Muy probablemente un millón.
  2. Sabiendo que el sendero estrecho y angosto estaría lleno de pruebas y que los fracasos serían una constante diaria en nuestra vida, el Salvador pagó un precio infinito a fin de darnos tantas oportunidades como fueran necesarias para superar con éxito nuestra prueba terrenal.

La oposición que Él permite a menudo puede parecer insuperable y casi imposible de soportar, pero no nos deja sin esperanza. Para mantener nuestra esperanza resiliente en medio de las pruebas de la vida, la gracia del Señor siempre está lista y presente.

  • Su gracia es ‘un medio divino de ayuda y fortaleza un poder habilitador que permite que los hombres y las mujeres alcancen la vida eterna y la exaltación después de haber realizado su máximo esfuerzo’ 10,
  • Su gracia y Su amoroso ojo están sobre nosotros durante todo el recorrido a medida que nos inspira, aligera nuestras cargas, nos fortalece, alivia, protege, sana y de otros modos ‘ a los de su pueblo’, aun cuando tropecemos por el sendero estrecho y angosto 11,

El arrepentimiento es un don de Dios siempre a nuestro alcance que nos permite y nos habilita para ir de fracaso en fracaso sin perder nunca el entusiasmo. El arrepentimiento no es Su plan B por si fallamos. El arrepentimiento es Su plan. Este es el Evangelio de arrepentimiento y, como señaló el presidente Russell M.

  1. Nelson, será ‘un curso de estudio para toda la vida’ 12,
  2. En este curso de estudio para toda la vida, la Santa Cena es la manera que el Señor ha dispuesto para proporcionar un acceso continuo a Su perdón.
  3. Si participamos con un corazón quebrantado y un espíritu contrito, Él nos provee cada semana el perdón mientras avanzamos de fracaso en fracaso a lo largo del sendero del convenio.

Porque ‘no obstante sus pecados, mis entrañas están llenas de compasión por ellos’ 13, Pero ¿cuántas veces nos perdonará Él? ¿Cuán vasta es Su longanimidad? En una ocasión, Pedro preguntó al Salvador: ‘Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?’ 14, Imagen Al parecer, Pedro pensaba que siete era un número lo suficientemente alto para hacer hincapié en la insensatez de perdonar tantas veces, y que la benevolencia debía tener sus límites. En respuesta, el Salvador básicamente le dijo a Pedro que no contase siquiera; que no pusiera límites al perdón.

  • Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete’ 15,
  • Obviamente el Salvador no estaba fijando un tope de 490 veces.
  • Eso habría sido lo mismo que decir que participar de la Santa Cena tiene un límite de 490 veces, y en la 491 un auditor celestial intercede y dice: ‘Lo siento mucho, pero su carta de arrepentimiento ha expirado; de ahora en adelante usted está solo’.

El Señor usó el cálculo de setenta veces siete como metáfora de Su expiación infinita, Su amor inagotable y Su gracia sin límites. ‘Sí, y cuantas veces mi pueblo se arrepienta, le perdonaré sus transgresiones contra mí’ 16, Eso no significa que la Santa Cena se convierta en una licencia para pecar.

  1. Esa es una razón por la que el Señor incluyó esta frase en el libro de Moroni: ‘Mas cuantas veces se arrepentían y pedían perdón, con verdadera intención, se les perdonaba’ 17,
  2. La verdadera intención implica verdadero esfuerzo y un cambio real.
  3. Cambio’ es la palabra principal que la Guía para el Estudio de las Escrituras utiliza para definir arrepentimiento: ‘Un cambio que se efectúa en el corazón y en el modo de pensar, lo cual significa adoptar una nueva actitud en cuanto a Dios, en cuanto a uno mismo y en cuanto a la vida en general’ 18,

Esa clase de cambio conduce al progreso espiritual. Así pues, nuestro éxito no consiste en ir de fracaso en fracaso, sino en progresar de fracaso en fracaso sin perder nunca el entusiasmo. En cuanto al cambio, consideren este sencillo pensamiento: ‘Las cosas que no cambian permanecen igual’.

Esta verdad evidente no pretende ofender su inteligencia, pero es la profunda sabiduría del presidente Boyd K. Packer, que luego añadió: ‘ y cuando hemos acabado de cambiar, estamos acabados’ 19, Debido a que no queremos estar acabados hasta que lleguemos a ser como nuestro Salvador, 20 debemos seguir levantándonos cada vez que caemos, con el deseo de seguir creciendo y progresando a pesar de nuestras debilidades.

En nuestra debilidad, Él nos asegura: ‘Te basta mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad’ 21, Solo mediante la fotografía secuencial o las gráficas de crecimiento podemos percatarnos de nuestro crecimiento físico. Nuestro crecimiento espiritual suele ser igualmente imperceptible si no es a través de las lentes retrospectivas del tiempo.

  • Sería prudente hacer a menudo una introspección a través de esas lentes para reconocer nuestro progreso e inspirarnos a ‘seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza’ 22,
  • Estoy eternamente agradecido por la amorosa bondad, la paciencia y longanimidad de Padres Celestiales y del Salvador, que nos dan innumerables segundas oportunidades en nuestro viaje de regreso a Su presencia.

En el nombre de Jesucristo. Amén.

¿Cuál es el origen del perdón?

PERDONAR – La palabra ‘ perdonar ‘ viene del latn perdonare y significa ‘dar completamente, olvidar una falta, librar de una deuda’. Sus componentes lxicos son: el prefijo per- (completamente, total) y donare (regalar). Ver: prefijos, otras raíces latinas, permanecer, donar y tambin perdn,

  • Atención : Esta es una entrada mínima.
  • Solamente incluye la prefijacin y la radicacin de la palabra perdonar,
  • Ni siquiera la tenemos en el ndice alfabtico de abajo y no la incluimos en el nmero total de palabras de este diccionario.
  • Se recomienda seguir los enlaces dados arriba en letras azules para más información sobre los elementos que forman esta palabra.

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