Que Es Ser Espiritual Según La Biblia?

Que Es Ser Espiritual Según La Biblia
En la Biblia se usa el término espiritualidad para describir el deseo intenso que tiene una persona de agradar a Dios y de pensar como él. La persona espiritual se esfuerza por vivir según las normas de Dios y seguir la guía de su espíritu santo * (Romanos 8:5; Efesios 5:1).

¿Qué es ser una persona espiritual según la Biblia?

Autor : Mariano Artigas Publicado en: Texto inédito. Seminario del CRYF Fecha de publicación: 15 de noviembre de 2005 El hombre es un ser de la naturaleza pero, al mismo tiempo, la trasciende. Comparte con los demás seres naturales todo lo que se refiere a su ser material, pero se distingue de ellos porque posee unas dimensiones espirituales que le hacen ser una persona.

  • De acuerdo con la experiencia, la doctrina cristiana afirma que en el hombre existe una dualidad de dimensiones, las materiales y las espirituales, en una unidad de ser, porque la persona humana es un único ser compuesto de cuerpo y alma.
  • Además, afirma que el alma espiritual no muere y que está destinada a unirse de nuevo con su cuerpo al fin de los tiempos.

Esta doctrina se encuentra en la base de toda la vida cristiana, que quedaría completamente desfigurada si se negara la espiritualidad humana. La cumbre de la creación material A veces se dice que no puede establecerse un orden entre los seres naturales, como si unos fuesen más perfectos que otros, y se añade que, en el fondo, una clasificación de este tipo incurriría en el defecto de ser «antropocéntrica», porque pretendería colocar al hombre, de manera egoísta, en el primer lugar de la naturaleza, justificando un uso indiscriminado de los demás seres.

  • Sin embargo, prescindiendo de detalles que sólo interesan a las ciencias y sin intentar justificar cualquier uso de la naturaleza, es evidente que la Iglesia describe una realidad cuando afirma que entre las criaturas existe una jerarquía que culmina en el hombre.
  • «Lajerarquía de las criaturas está expresada por el orden de los ‘seis días’, que va de lo menos perfecto a lo más perfecto.

Dios ama todas sus criaturas (cfr. Ps. CXLV, 9), cuida de cada una, incluso de los pajarillos. Pero Jesús dice: Vosotros valéis más que muchos pajarillos(Lc. XII, 6-7), o también: ¡Cuánto más vale un hombre que una oveja! (Matth. XII, 12)» * (1), La Iglesia enseña que la creación material llega a su punto culminante en el hombre: «El hombre es la cumbre de la obra de la creación.

  • El relato inspirado lo expresa distinguiendo netamente la creación del hombre y la de las otras criaturas (cfr. Gen.
  • I, 26)» * (2),
  • La creación material encuentra su sentido en el hombre, única criatura natural que es capaz de conocer y amar a Dios, y, de este modo, conseguir ser feliz.
  • El mundo material hace posible la vida humana, y sirve de cauce para su desarrollo.

Por eso, la Iglesia afirma que «Dios creó todo para el hombre (cfr. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, 12, 1; 24, 3; 39, 1), pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación» * (3), El hombre se encuentra por encima del resto de la naturaleza y puede dominarla, aunque debe ejercer ese dominio de acuerdo con los planes de Dios.

  • El Papa Juan Pablo II afirma: «Es algo manifiesto para todos, sin distinción de ideologías sobre la concepción del mundo, que el hombre, aunque pertenece al mundo visible, a la naturaleza, se diferencia de algún modo de esa misma naturaleza.
  • En efecto, el mundo visible existe ‘para él’ y el hombre ‘ejerce el dominio’ sobre el mundo; aun cuando está ‘condicionado’ de varios modos por la naturaleza, la ‘domina’, gracias a lo que él es, a sus capacidades y facultades de orden espiritual, que lo diferencian del mundo natural.

Son precisamente estas facultades las que constituyen al hombre. Sobre este punto, el libro del Génesis es extraordinariamente preciso: definiendo al hombre como ‘imagen de Dios’, pone en evidencia aquello por lo que el hombre es hombre, aquello por lo que es un ser distinto de todas las demás criaturas del mundo visible» * (4),

Imagen de Dios Todas las criaturas reflejan, de algún modo, las perfecciones divinas. Pero, entre los seres naturales, sólo el hombre participa del modo de ser propio de Dios: es un ser personal, inteligente y libre, capaz de amar. La Sagrada Escritura, al narrar la creación, lo pone de relieve diciendo que el hombre está hecho a imagen de Dios: «Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó (Gen.

I, 27). El hombre ocupa un lugar único en la creación: ‘está hecho a imagen de Dios’» * (5), La imagen de Dios se da en el hombre independientemente del sexo, tal como se advierte en el relato inspirado donde se dice que la persona humana fue creada por Dios como hombre y como mujer.

  1. Que el hombre es imagen de Dios significa, ante todo, que es capaz de relacionarse con Él, que puede conocerle y amarle, que es amado por Dios como persona.
  2. «De todas las criaturas visibles sólo el hombre es ‘capaz de conocer y amar a su Creador’ (Conc.
  3. Vaticano II, Const.
  4. Gaudium et Spes, 12, 3); es la ‘única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma’ (ibid., 24, 3); sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios.

Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad» * (6), Cuando se buscan los factores que distinguen al hombre de los demás seres naturales, éste es el fundamental: el hombre es capaz de relacionarse con Dios; sin duda, existen otras diferencias importantes, pero ninguna es tan profunda como ésta.

  • El hombre es persona, no es simplemente una cosa.
  • La persona tiene una dignidad única: nadie puede sustituirla en lo que es capaz de hacer como persona.
  • Y sólo entre personas puede darse la amistad y el amor.
  • «Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien.

Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar» * (7), No tendría sentido utilizar la ciencia natural para negar, en nombre del progreso científico, la diferencia esencial que existe entre el hombre y los demás seres de la naturaleza, alegando, por ejemplo, que el hombre tiene una constitución material semejante a otros seres y que las diferencias se deberían únicamente a la organización de los componentes materiales.

Por el contrario, la ciencia natural proporciona una de las pruebas más convincentes acerca de las peculiaridades del hombre; en efecto, pone de manifiesto que el hombre, a diferencia de otros seres, posee unas capacidades creativas y argumentativas que resultan indispensables para plantear los problemas científicos, buscar soluciones, y poner a prueba su validez.

El gran progreso científico y técnico de la época moderna ilustra las capacidades únicas de la persona humana, y no tendría sentido utilizarlo para negar lo que, en último término, hace posible la existencia de la ciencia. Unidad y dualidad Cuando intentamos comprender nuestro ser, tropezamos con una realidad innegable: que somos un sólo ser, pero poseemos dimensiones diferentes.

«El hombre es una unidad: es alguien que es uno consigo mismo. Pero en esta unidad se contiene una dualidad. La Sagrada Escritura presenta tanto la unidad (la persona) como la dualidad (el alma y el cuerpo)» * (8), La dualidad es real. No responde a una mentalidad dualista ya superada, de la cual se podría prescindir en la actualidad.

Sin duda, la realidad se puede conceptualizar desde diferentes perspectivas, y puede suceder que unas fórmulas representen mejor que otras algunos aspectos. Pero nuestro ser posee a la vez dimensiones materiales y espirituales, y esta realidad no depende de las ideas de una época.

  • En ocasiones, se afirma que el dualismo sería ajeno a la perspectiva de la Sagrada Escritura, que subraya la unidad de la persona humana.
  • No puede olvidarse, sin embargo, que la misma Sagrada Escritura contiene claras afirmaciones acerca de la dualidad constitutiva del hombre.
  • El Papa Juan Pablo II comenta al respecto: «Frecuentemente se subraya que la tradición bíblica pone de relieve sobre todo la unidad personal del hombre (.).

La observación es exacta. Pero esto no impide que en la tradición bíblica también esté presente, a veces de modo muy claro, la dualidad del hombre. Esta tradición se refleja en las palabras de Cristo: No tengáis miedo de los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien al que puede hacer perecer el alma y el cuerpo en la Gehenna(Matth., X, 22).

Las fuentes bíblicas autorizan a ver al hombre como unidad personal y a la vez como dualidad de alma y cuerpo: y este concepto ha sido expresado en la entera Tradición y en la enseñanza de la Iglesia» * (9), Cualquier explicación fidedigna debe respetar los datos seguros de la experiencia humana, que se refieren tanto a la unidad de la persona como a la dualidad de sus dimensiones básicas.

Las dificultades para conceptualizar ambos aspectos a la vez, indican que el hombre es un ser complejo, y nada se ganaría simplificando arbitrariamente el problema. Alma y cuerpo Para expresar la dualidad constitutiva del ser humano, durante siglos se ha utilizado una terminología ya clásica, según la cual el hombre está compuesto de alma y cuerpo.

  • La Iglesia ha utilizado esta terminología en sus formulaciones, introduciendo a la vez las aclaraciones necesarias: por ejemplo, que alma y cuerpo no son substancias completas, y que el alma es forma substancial del cuerpo.
  • Cuando la Iglesia habla de alma y cuerpo, se refiere a las dimensiones espirituales y materiales de la persona humana, que es un ser único; pero también subraya que el alma espiritual trasciende las dimensiones materiales y, por tanto, subsiste después de la muerte, cuando las condiciones materiales hacen imposible la permanencia de la persona en el estado que le corresponde en su vida terrena.

Frente a los dualismos exagerados que minusvaloran la dignidad de lo material, la Iglesia siempre ha enseñado que «El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la ‘imagen de Dios’: es cuerpo humano precisamente porque está animado por el alma espiritual, y es toda la persona humana la que está destinada a ser, en el Cuerpo de Cristo, el Templo del Espíritu (cfr.

I Cor. VI, 19-20; XV, 44-45)» * (10), En la Sagrada Escritura, el término alma se utiliza con diferentes significados; a veces designa la vida humana, o toda la persona. «Pero designa también lo que hay de más íntimo en el hombre (cfr. Matth. XXVI, 38; Iohan. XII, 27) y de más valor en él (cfr. Matth. X, 28; II Mac.

VI, 30), aquello por lo que es particularmente imagen de Dios: ‘alma’ significa el principio espiritual en el hombre» * (11), Éste es el sentido en que se habla del alma cuando se afirma que la persona humana se compone de alma y cuerpo. Sin duda, lo más importante es el contenido de la doctrina; las palabras con que se expresa pueden variar, siempre que se respete el contenido auténtico de la doctrina.

Con respecto al alma humana, entre «lo que, en nombre de Cristo, enseña la Iglesia», se encuentra lo siguiente: «La Iglesia afirma la supervivencia y la subsistencia, después de la muerte, de un elemento espiritual que está dotado de conciencia y de voluntad, de manera que subsiste el mismo ‘yo’ humano.

Para designar este elemento, la Iglesia emplea la palabra ‘alma’, consagrada por el uso de la Sagrada Escritura y de la Tradición. Aunque ella no ignora que este término tiene en la Biblia diversas acepciones, opina, sin embargo, que no se da razón alguna válida para rechazarlo, y considera al mismo tiempo que un término verbal es absolutamente indispensable para sostener la fe de los cristianos» * (12),

Unidad de alma y cuerpo El Concilio Vaticano II expresa la simultánea unidad y dualidad de la persona humana con una fórmula breve y lapidaria: corpore et anima unus: «Uno en cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, reúne en sí los elementos del mundo material, de tal modo que, por medio de él, éstos alcanzan su cima y elevan la voz para la libre alabanza del Creador» * (13),

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La unidad de la persona humana siempre ha sido enunciada por la Iglesia, frente a los dualismos exagerados. En uno de los Concilios ecuménicos, se utilizó la terminología aristotélica para subrayar precisamente que alma y cuerpo forman una única realidad: «La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la ‘forma’ del cuerpo (cfr.

  • Conc. de Vienne, año 1312: DS 902); es decir, gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza» * (14),
  • En definitiva, «el hombre creado a imagen de Dios es un ser a la vez corporal y espiritual, o sea, un ser que por una parte está unido al mundo exterior y por otra lo trasciende: en cuanto espíritu, además de cuerpo es persona.

Esta verdad sobre el hombre es objeto de nuestra fe, como también lo es la verdad bíblica sobre su constitución a ‘imagen y semejanza’ de Dios; y es una verdad constantemente presentada, a lo largo de los siglos, por el Magisterio de la Iglesia» * (15),

  1. La persona humana es una síntesis de lo material y lo espiritual: «en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material» * (16),
  2. Una importante consecuencia de esta doctrina es que las dimensiones materiales son buenas y queridas por Dios: «La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual.

El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico cuando afirma que Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices aliento de vida y resultó el hombre un ser viviente (Gen. II, 7). Por tanto, el hombre en su totalidad es querido por Dios» * (17),

El cuerpo es algo bueno, querido por Dios, y destinado a la vida eterna: «Por consiguiente, no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y que ha de resucitar en el último día» * (18),

La espiritualidad del alma humana En algunas épocas, la Iglesia ha debido subrayar la bondad del cuerpo, frente a quienes proponían un espiritualismo que condenaba como malo todo lo relacionado con lo material. En la actualidad, con frecuencia se debe hacer frente al extremo opuesto: un materialismo que desconoce las dimensiones espirituales y pretende reducir al hombre a las dimensiones materiales que pueden ser estudiadas mediante los métodos de las ciencias empíricas.

En este contexto, el Papa Juan Pablo II ha subrayado que el hombre se parece más a Dios que a la naturaleza: «Son conocidas las numerosas tentativas que la ciencia ha hecho y continúa haciendo en varios ámbitos para demostrar los lazos del hombre con el mundo natural y su dependencia de él, a fin de insertarlo en la historia de la evolución de las diversas especies.

Respetando tales investigaciones, no podemos limitarnos a ellas. Si analizamos al hombre en lo más profundo de su ser, vemos que se diferencia del mundo de la naturaleza más de cuanto se asemeja a ese mundo. En este sentido proceden también la antropología y la filosofía cuando intentan analizar y comprender la inteligencia, la libertad, la conciencia y la espiritualidad del hombre.

  • El libro del Génesis parece salir al encuentro de todas estas experiencias de la ciencia y, hablando del hombre como ‘imagen de Dios’, permite comprender que la respuesta al misterio de su humanidad no se encuentra en el camino de la semejanza con el mundo de la naturaleza.
  • El hombre se parece más a Dios que a la naturaleza.

En este sentido dice el salmo 82, 6: ‘Sois dioses’, palabras que más tarde citará Jesús» * (19), El Concilio Vaticano II enseña: «No se equivoca el hombre al afirmar su superioridad sobre el universo material y al considerarse algo más que una simple partícula de la naturaleza (.).

  • En efecto, por su interioridad es superior al universo entero» * (20),
  • Citando este pasaje del Concilio, Juan Pablo II comenta: «He aquí cómo la misma verdad sobre la unidad y la dualidad (la complejidad) de la naturaleza humana puede ser expresada en un lenguaje más próximo a la mentalidad contemporánea» * (21),

La espiritualidad humana se encuentra ampliamente testimoniada por muchos e importantes aspectos de nuestra experiencia, a través de capacidades humanas que trascienden el nivel de la naturaleza material. En el nivel de la inteligencia, las capacidades de abstraer, de razonar, de argumentar, de reconocer la verdad y de enunciarla en un lenguaje.

En el nivel de la voluntad, las capacidades de querer, de autodeterminarse libremente, de actuar en vistas a un fin conocido intelectualmente. Y en ambos niveles, la capacidad de auto-reflexión, de modo que podemos conocer nuestros propios conocimientos (conocer que conocemos) y querer nuestros propios actos de querer (querer querer).

Como consecuencia de estas capacidades, nuestro conocimiento se encuentra abierto hacia toda la realidad, sin límite (aunque los conocimientos particulares sean siempre limitados); nuestro querer tiende hacia el bien absoluto, y no se conforma con ningún bien limitado; y podemos descubrir el sentido de nuestra vida, e incluso darle libremente un sentido, proyectando el futuro.

  1. En nuestra época, el materialismo se presenta frecuentemente con un ropaje científico.
  2. Suele argumentar que todo lo humano se relaciona con lo material, y que el hombre es tan material como los demás seres naturales; sus características especiales se explicarían mediante la peculiar organización de los componentes materiales.

Añade que la ciencia ya ha explicado muchos aspectos de la persona humana, y promete que, en el futuro, cada vez explicará mejor los restantes. Sin embargo, el materialismo es un reduccionismo ilegítimo; intenta explicar toda la realidad recurriendo sólo a los componentes materiales y a su funcionamiento, renunciando a cualquier pregunta de otro tipo: este reduccionismo carece de base e incluso va contra el rigor científico, porque no distingue los diferentes niveles de la realidad y las diferentes perspectivas que deben adoptarse para conocerlos.

  • En otras ocasiones, las críticas a la espiritualidad humana se basan en la posibilidad de construir máquinas que igualen, e incluso superen, las capacidades humanas.
  • Sin duda, las máquinas nos pueden igualar y superar en muchos aspectos, pero carecen de la interioridad característica de la persona y de las capacidades relacionadas con esa interioridad (capacidad intelectual y argumentativa, conciencia personal y moral, capacidad de amar y ser amado, por ejemplo).

Los intentos de equiparar las máquinas con las personas suelen incurrir en una falacia básica: exigen que se defina la persona humana en función de unas operaciones concretas que pueden ser imitadas por las máquinas. La inmortalidad del alma humana La Iglesia afirma, junto con la espiritualidad del alma humana, su inmortalidad: cuando el hombre muere, el alma espiritual continúa su existencia.

La inmortalidad del alma humana ha sido afirmada en diferentes ocasiones por el Magisterio de la Iglesia * (22), y el Concilio Vaticano II enseña: «Al afirmar, por tanto, en sí mismo la espiritualidad y la inmortalidad de su alma, no es el hombre juguete de un espejismo ilusorio provocado solamente por las condiciones físicas y sociales exteriores, sino que toca, por el contrario, la verdad más profunda de la realidad» * (23),

Sin duda, es imposible imaginar el estado del alma humana separada del cuerpo, porque nuestra imaginación necesita datos sensibles que, en ese caso, no poseemos. Pero, por el mismo motivo, tampoco podemos imaginar a Dios, y esto no afecta en absoluto a su realidad: tenemos la capacidad de conocer las realidades espirituales, remontándonos por encima de las condiciones materiales.

Aunque la fe cristiana da especial certeza a esta afirmación, podemos conocer la inmortalidad del alma a través de nuestra razón. Por una parte, porque si el alma es espiritual, trasciende las condiciones naturales y seguirá existiendo incluso cuando esas condiciones hagan imposible la vida humana en su estadio terrestre.

Por otra parte, porque en esta vida la trayectoria moral de las personas no siempre encuentra la recompensa adecuada. Además, porque no es lógico que Dios ponga en el hombre unas ansias de felicidad e infinitud que luego no se puedan satisfacer. Y todo ello cobra especial fuerza cuando se advierte que el alma humana debe ser creada por Dios y que, por consiguiente, sólo podría dejar de existir si Dios la aniquilase, lo cual parece incoherente con el plan divino.

El alma humana, creada directamente por Dios La Iglesia afirma también que el alma humana es creada inmediatamente por Dios. El Papa Pío XII, a propósito de la aplicación de las teorías evolucionistas al hombre, advirtió que el cuerpo podía proceder de otros organismos, y señaló que, en cambio, «la fe católica nos obliga a mantener que las almas son creadas inmediatamente por Dios» * (24),

En el Credo del Pueblo de Dios, formulado por el Papa Pablo VI, se lee: ‘Creemos en un solo Dios (.) y también creador, en cada hombre, del alma espiritual e inmortal’ * (25), Con esta doctrina, el Magisterio de la Iglesia, a lo largo de los siglos, ha salido al paso de diferentes errores, como el priscilianismo, el traducianismo y el emanacionismo.

  1. Los priscilianos, siguiendo a Orígenes, afirmaban que las almas tenían una existencia previa y que, como consecuencia de algún pecado, habían sido arrojadas a la existencia terrenal * (26),
  2. Los traducianistas, queriendo explicar la transmisión del pecado original, afirmaban que el alma humana es engendrada por los padres * (27),

Según los emanacionistas, el alma humana es una parte de Dios * (28), En nuestra época, a veces se habla de una emergencia de las características humanas, que provendrían, en definitiva, de la materia. Pero las dimensiones espirituales no se pueden reducir a un resultado de fuerzas y procesos materiales, porque se encuentran en un nivel superior al material.

En esta línea, el Papa Juan Pablo II, recordando la enseñanza de Pío XII a propósito de la evolución, afirma: «La doctrina de la fe afirma invariablemente, en cambio, que el alma espiritual del hombre es creada directamente por Dios (.). El alma humana, de la cual depende en definitiva la humanidad del hombre, siendo espiritual, no puede emerger de la materia» * (29),

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña: «Con su apertura a la verdad y a la belleza, con su sentido del bien moral, con su libertad y la voz de su conciencia, con su aspiración al infinito y a la dicha, el hombre se interroga sobre la existencia de Dios.

  1. En estas aperturas, percibe signos de su alma espiritual.
  2. La ‘semilla de eternidad que lleva en sí, al ser irreductible a la sola materia’ (Conc.
  3. Vaticano II, const.
  4. Gaudium et Spes, 18, 1; cfr.14, 2), su alma, no puede tener origen más que en Dios» * (30),
  5. Y, remitiendo a las enseñanzas del Concilio Lateranense V, de Pío XII y de Pablo VI, añade: «La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios (Cfr.

Pío XII, enc. Humani generis, 1950: DS 3896; Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8) -no es ‘producida’ por los padres-, y que es inmortal (cfr. Conc. V de Letrán, año 1513: DS 1440): no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final» * (31),

  1. La creación inmediata del alma humana no significa que otras realidades estén sustraidas a la acción divina, y tampoco significa un cambio por parte de Dios, que es inmutable.
  2. La acción divina se extiende a todo lo creado, pero en el caso del alma humana, el efecto de la acción divina posee un modo de ser que trasciende el ámbito de la naturaleza material.

Y ese modo de ser, la espiritualidad, es lo más característico del hombre: lo que le hace persona, capaz de amar y de ser feliz, partícipe de la naturaleza divina, sujeto irrepetible e insustituible que es objeto directo del amor divino. La espiritualidad humana y la vida cristiana La doctrina de la Iglesia sobre el alma humana no es algo meramente teórico; tiene importantes repercusiones en muchos aspectos de la vida cristiana.

Por ejemplo, la vida moral no tendría sentido si no se admitiera la libertad, que supone la espiritualidad. De hecho, algunas confusiones doctrinales y prácticas arrancan de esa base: se niega la espiritualidad, se reduce la persona a los condicionamientos materiales (características genéticas, impulsos instintivos, condiciones físicas de vida), y se niega que exista auténtica libertad; en consecuencia, el cristianismo se reduciría a la lucha por unas metas que pueden ser legítimas, pero que se refieren sólo a la vida terrena.

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La lucha por alcanzar la virtud y evitar el pecado no tendría sentido, o en el mejor caso, las nociones de virtud y pecado deberían reinterpretarse, alterando toda la enseñanza moral de la Iglesia. Si no se admitiese la inmortalidad del alma, tampoco tendría sentido la escatología intermedia, o sea, el estado de las almas después de la muerte y antes de la resurrección final.

Sin embargo, la Iglesia ha definido solemnemente que el destino del alma queda decidido inmediatamente después de la muerte, yendo al cielo o al infierno, o en su caso, yendo al cielo después de la necesaria purificación. Tampoco tendrían sentido las oraciones de la liturgia de la Iglesia que se refieren a esa escatología intermedia, ni la intercesión de los santos (ni, por tanto, las beatificaciones y canonizaciones).

Si se altera la doctrina sobre el alma, también se alteraría la doctrina sobre Jesucristo, que tomó cuerpo y alma, bajó a los infiernos después de su muerte, resucitó al tercer día, y está realmente presente en la Sagrada Eucaristía también con su alma humana.

Catecismo de la Iglesia Católica, n.342. Ibid., n.343. Ibid., n.358. Juan Pablo II, Audiencia general, L’uomo immagine di Dio, 6.XII.1978: Insegnamenti, I (1978), p.286. Catecismo de la Iglesia Católica, n.355. Ibid., n.356. Ibid., n.357. Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p.1039. Ibid., pp.1039-1040. Catecismo de la Iglesia Católica, n.364. Ibid., n.363. Congregación para la Doctrina de la Fe, Carta Recentiores Episcoporum Synodi, sobre algunas cuestiones referentes a la escatología, 17.V.1979: AAS 71 (1979), pp.939-943. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et spes, n.14. Catecismo de la Iglesia Católica, n.365. Juan Pablo II, audiencia general, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p.1038. Catecismo de la Iglesia Católica, n.355. Ibid., n.362. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n.14. Juan Pablo II, Audiencia general, L’uomo immagine di Dio, 6.XII.1978: Insegnamenti, I (1978), p.286. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n.14. Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p.1041. Cfr. por ejemplo: Conc. Lateranense V, Bula Apostolici Regiminis, 19.XII.1513: DS 1440; Pio XII, Litt, enc. Humani generis, 12 agosto 1950, n.29: DS 3896; AAS, 42 (1950), p.575. Conc. Vaticano II, Const. Gaudium et Spes, n.14. Pio XII, Litt. enc. Humani generis, 12 agosto 1950, n.29: DS 3896; AAS, 42 (1950), p.575. Pablo VI, Solemne profesión de fe, 30.VI.1968, n.8. Este texto, después de «inmortal», remite al Concilio ecuménico Lateranense V y a la encíclica Humani generis. Cfr. Conc. Bracarense I, año 561: DS 455-456. Cfr.S. Anastasio II, Epist. Bonum atque iucundum ad episcopos Galliae, año 498: DS 360-361. Conc. de Toledo, año 400: Dz 31; S. León IX, epist. Congratulamur vehementer a Pedro, obispo de Antioquía, 13.IV.1053: DS 685. Juan Pablo II, audiencia general, L’uomo, immagine di Dio, è un essere spirituale e corporale, 16.IV.1986: Insegnamenti, IX, 1 (1986), p.1041. Catecismo de la Iglesia Católica, n.33. Ibid., n.366.

¿Qué quiere decir ser una persona espiritual?

La espiritualidad es la vida interior. Las expresiones y prácticas de espiritualidad son personales; es cómo usted entiende el mundo y el universo en su interior. La espiritualidad no implica ser religioso. De hecho, muchos se consideran muy espirituales y para nada religiosos.

¿Cómo se cuida la vida espiritual?

¿Qué puede hacer usted para mejorar su bienestar espiritual? – Para algunas personas, reservar tiempo para la práctica espiritual es una parte clave de su bienestar. Algunas personas se toman tiempo para disfrutar de la naturaleza, meditar o rezar. Otras pasan tiempo con música, arte o poesía, en movimiento o tranquilas.

Muchas personas prestan especial atención a la belleza, la benevolencia, la gratitud, la curación o la fe en un ser superior. ¿Es este un buen momento para pensar en añadir algo a su vida para mejorar su bienestar espiritual? Tal vez tener una práctica espiritual le ayude a conectarse de una nueva manera con lo que es importante para usted.

La determinación de lo que es espiritual para usted es algo muy personal. Es algo que usted define. Pero eso no significa que usted tenga que explorar cuestiones e ideas espirituales por sí solo. Puede compartir sus ideas y aprender de otras personas como usted desee.

¿Qué significa ser espiritual pero no religioso?

Quienes se identifican como SBNR varían en su filosofía espiritual individual, prácticas y referencias teológicas, haciendo referencia a un poder superior o la naturaleza trascendente de la realidad, sin pertenecer a una confesión religiosa.

¿Cuál es la fuerza espiritual?

La fuerza del espíritu no solo te convence de la necesidad de descubrir tu verdadero yo a través del espíritu, para así vivir conforme a la armonía y la felicidad; también explica los pasos que hay que dar para lograrlo: el reconocimiento, la percepción y la reverencia.

¿Qué dice la Biblia sobre el crecimiento espiritual?

La Biblia redirige nuestras vidas lejos del pecado y hacia la santidad. – Finalmente, la Biblia trae crecimiento espiritual a nuestras vidas al mostrarnos lo que es malo, pecaminoso y deshonroso para Dios. Como nos muestra lo que es el pecado, también nos dice cómo es la vida justa.

Crecemos espiritualmente cuando vemos nuestro pecado, nos arrepentimos de él y caminamos en santidad y justicia a través de nuestra fe en Cristo y por el poder del Espíritu Santo. La Biblia nos muestra una forma de vida que se aparta del pecado y abraza la santidad. A medida que vemos la bondad y la gracia de Dios a través del Evangelio y somos renovados en nuestra mente para pensar en alineación con los pensamientos de Dios, podemos actuar de una manera que lo complace y que bendice a los demás.

Este es un crecimiento verdaderamente espiritual: que llegamos a ser como Jesús en todas las cosas (Romanos 8: 28-29). Mientras más nos involucremos y estudiemos la Biblia, ¡más podremos transformarnos y crecer! Cómo obtener lo máximo de la Biblia Si la Biblia es esencial para nuestra transformación espiritual, uno podría preguntarse cómo leer y estudiar la Biblia para un crecimiento máximo.

¿Deberíamos recoger la Biblia y comenzar a leer de principio a fin? ¿Cómo podemos entender mejor lo que significa la Biblia y lo que estaba sucediendo, especialmente cuando hay historias y declaraciones complejas en la Biblia? Hemos encontrado algunas prácticas simples y recursos que permiten una mayor comprensión y crecimiento en la lectura de la Biblia.

Primero, al leer la Biblia, simplemente ore y pídale a Dios que lo ayude a comprender lo que está leyendo. Debido a que la Biblia es un libro espiritual, debemos pedirle a Dios que nos brinde comprensión espiritual para que podamos escuchar su voz correctamente.

Segundo, lea un libro de la Biblia un capítulo a la vez. Si recién está comenzando con la lectura de la Biblia, el Libro de Marcos es un buen lugar para comenzar a relatar las historias bíblicas. Otra vía es comenzar un plan de lectura de la Biblia, que le dará una forma manejable de leer la Biblia todos los días.

Tercero, lea la Biblia con otras personas. A menudo, la forma en que crecemos mejor es discutiendo y haciendo preguntas sobre la Biblia con otras personas. Muchas buenas iglesias tienen grupos que se reúnen para leer y estudiar la Biblia juntos. Escriba las preguntas que pueda tener o las cosas que no entiende, y luego pida ayuda a otros cristianos.

  1. Asista a una iglesia donde se predica la Biblia cada domingo y aumentará su comprensión y confianza en el uso de la Biblia.
  2. En cuarto lugar, obtener una buena Biblia de estudio.
  3. Estos recursos pueden ayudar a explicar declaraciones confusas y ayudarlo a interpretar los antecedentes, la cultura y el significado del texto bíblico.

Las Biblias de estudio también suelen contener artículos que contribuirán a involucrar a su corazón en la vida de la Biblia. Quinto, memorizar versículos clave en la Biblia. Una de las mejores maneras de crecer es poder recitar los versículos clave palabra por palabra en la Biblia.

  • Tener estas Escrituras en su mente y corazón, listo en un momento de recuerdo, le dará la confianza para vivir para Dios cada vez que enfrentes la tentación y el juicio.
  • Tendrás municiones listas para disparar cuando Satanás te tiente a alejarte de la verdad.
  • Estas prácticas esenciales son una forma en que puedes comenzar a crecer espiritualmente a través de la Biblia.

Como dice el escritor de los Salmos, ‘tu palabra es una lámpara para mis pies y una luz en mi camino’ (Salmo 119: 105, CSB). Dios usará Su Palabra para ayudarte a crecer y florecer mientras lo sigues.

¿Qué acciones fortalecen nuestra vida espiritual?

5 acciones básicas para tu vida espiritual El Padre Ángel Espinosa de los Monteros derrocha simpatía en cada una de las presentaciones en las que habla sobre el amor de pareja. Utilizando un lenguaje sencillo y mucho humor cautiva a los auditorios que sienten como propios los casos y situaciones que narra.

En esta ocasión nos comparte las 5 acciones básicas para mejorar tu vida espiritual:1) Ofrecimiento del día, terminarla con un Padre nuestro.2) Rezar antes de acostarse, dar gracias a Dios por todo.3) Bendecir los alimentos4) Rezar mínimo un Ave María al día, de preferencia rezar el Santo Rosario.5) Misa del domingo Te recomendamos no realizar descargas de contenido en DM Institucional para evitar el consumo extraordinario de datos móviles.

¡Este artículo no tiene opiniones! : 5 acciones básicas para tu vida espiritual

¿Cuál es la falsa espiritualidad?

‘La Falsa Espiritualidad’ Hace algún tiempo llevo pensando en este tema del que hoy me dispongo a hablar. Quizá es un tema que pueda dañar alguna sensibilidad, pero es importante reflexionar sobre él, ya que el simple hecho de que lo que vas a leer a continuación te resuene, querrá decir que debes plantearte si eres un ser espiritual o, por el contrario, comienzas a vivir en lo que se considera falsa espiritualidad.

Ubay Serra en uno de sus post escribió que la espiritualidad era el mejor antídoto para combatir muchos de los males de nuestros tiempos: el materialismo, el egoísmo, el capitalismo inhumano, la destrucción del medio ambiente También decía que era la mejor vía para conectar con tu Esencia. Además, la espiritualidad está cada vez más de moda en nuestra sociedad, lo cual es motivo de celebración.

Sin embargo, esa nueva espiritualidad que empieza a correr como la pólvora por todas partes es falsa espiritualidad. Ese nuevo movimiento al cual todos quieren apuntarse no es verdadera espiritualidad, sino una nueva forma de ego y postureo.

  • En su artículo realizaba aseveraciones que posteriormente desarrollaba como:
  • -Ser espiritual te hace sentir superior a los demás.
  • -Usamos la falsa espiritualidad para seleccionar e incluso rechazar o menospreciar a otras personas.
  • -Somos veganos, feministas, animalistaspero nos enfadamos y culpabilizamos a aquellos que no lo son.
  • -En base a tu falsa espiritualidad aspiras a ser 100% luz, equilibrio, calma, armonía.

Curiosamente este último punto es el que me animó a escribir este post, ya que me resuena bastante dentro al estar muy en línea con lo que siento y expreso en las formaciones que impartimos y es mi forma de ver la espiritualidad. Siempre digo que por el simple hecho de ser espiritual no te puedes permitir estar nervioso, no puedes sentirte vulnerable, no puedes estar triste debiendo tener fe y confianza siempre, de alguna forma siempre siendo positivos, como ya escribí en un anterior post.

  1. La perfección impuesta es la mayor falacia que nos vendieron a los espirituales o aquellos que lo pretendemos ser, ya que no eres más espiritual por simular ser perfecto y nunca molestarte por nada.
  2. Si nuestro momento vital lo requiere, debemos ir a nuestra zona gris.
  3. Debemos enfrentarnos a nuestros miedos dejándolos vivir y ser.

Debemos permitir a nuestra sombra manifestarse, sin dañar a los demás en esta manifestación, pero sin que nos perjudique por intentar negarlo. Debemos encontrarnos con nuestros miedos y atravesarlos, encontrándonos con nuestro dolor y poder exteriorizarlo, y llorar, y gritar.

  1. Debemos aceptar nuestro lado vulnerable, nuestro cansancio, nuestra apatía, nuestro desánimo y frustración e impotencia porque para aumentar nuestra luz y sentirnos espirituales viviendo una verdadera espiritualidad, primero debemos conocer nuestra sombra.
  2. Hasta que no hagamos las paces con todo lo que somos, no nos conoceremos, y una vez hecho eso podremos elegir lo que queremos ser.
  3. Si decidimos ser seres puramente espirituales o más bien decidimos vivir la espiritualidad con consciencia, comenzaremos a notar cambios en nosotros mismos como pueden ser:
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-No dar tanta importancia a la imagen, ni a la apariencia. No nos importará lo que opinen de nosotros; simplemente ‘seremos’. Nos mostraremos naturales y no ocultaremos ningún aspecto de nuestra vida. -Entenderemos que lo material es efímero y que lo que nos importa es nutrir el alma.

Podremos tener grandes propiedades y bienes materiales (¿por qué no?) o simplemente vivir con lo justo, pero nunca jactándonos de ello ni supeditando nuestra felicidad a ello igualmente. -Nos rodearemos de todo tipo de personas sin que nos importe qué nos aportan, sino qué vamos a aprender de ellas. Siempre querremos ver a aquellos que formaron parte de nuestra vida, aunque ya no estén a nuestro lado.

-Aceptaremos todos los niveles de consciencia y las frecuencias de cada persona. Lejos de criticarlas, las aceptaremos y entenderemos y hablaremos de ellos desde el amor y el respeto sin renunciar a disfrutar de su compañía, ya que consideraremos que siempre podemos aprender algo de ellos.

Respetaremos todos los modos de vida diferentes y crearemos sinergias sin ser excluyentes. Entendiendo todos los modos de vivir la vida y los respetaremos sin emitir juicios. -Nos consideraremos eternos aprendices, no por una falsa modestia, sino porque rechazaremos la etiqueta de maestro de forma honesta y no de cara a la galería.

-Entenderemos la importancia del contacto con la naturaleza y que la meditación es imprescindible, pero por encima de todo, que dentro de la espiritualidad hay que cuidar el cuerpo y que éste tiene sus limitaciones en este plano, por lo que le daremos descanso y pausa para poder seguir aportando con plena consciencia.

Pero siempre, siempre, desde el conocimiento de nuestras luces y nuestras sombras. Hoy más que nunca, me despido deseándote un feliz descanso estival y haciendo especial hincapié en mi reflexión final: Nadie, absolutamente nadie, es dueño de la verdad absoluta. Lo verdaderamente importante es experimentar.

: ‘La Falsa Espiritualidad’

¿Cuáles son las metas espirituales de una persona?

Planificadora, proyectista, experta en técnicas para el desarrollo personal y empresarial. – Fecha de publicación: 7 de oct. de 2020 Un equilibrio espiritual y mental es soporte para el logro de otros objetivos: Tu área espiritual necesita una gran fortaleza para que experimentar bienestar.

  1. Los objetivos espirituales no deben atarse exclusivamente a temas religiosos, sino a la paz que sientas con tus pensamientos, creencias y acciones.
  2. Donde realmente estás disfrutando la vida y has aprendido a dominar tu mente a fin de evadir los problemas innecesarios.
  3. ¿Qué es el desarrollo espiritual? El DESARROLLO ESPIRITUAL puede definirse sobre la consciencia que tienes de ti mismo y el mundo que te rodea.

Donde comprendes que existen poderes espirituales que hacen posible la vida y tú formas parte de ese poder. Puedes experimentar tu desarrollo espiritual a través de las creencias y la fe. Si realmente crees en algo con el corazón, entonces ocurren milagros en tu vida.

El desarrollo espiritual pasa obligatoriamente por el dominio de tus propias ideas: Todo lo que haces o experimentas está fundamentado en ideas en tu propia mente, donde estableces juicios, haces valoraciones y por ello las emociones aparecen, por ejemplo: alegría, tristeza, enojo, amor, compasión, esperanza, etc.

Parte de los OBJETIVOS PARA EL DESARROLLO PERSONAL comprende el área espiritual y todos los días debes sentirte mejor contigo mismo y lo que haces. Las claves para el desarrollo espiritual y mental: Existen varios consejos que te ayudarán a sentirte más pleno, feliz y equilibrado, algunos de ellos son:

Encuentra tu función primordial en este mundo: Así como cada objeto necesita un lugar en el espacio. Lo mismo ocurre con tu vida, no es casualidad que estés en este mundo, así que encuentra tu función primordial en la vida y al hacerlo sentirás un enorme bienestar espiritual porque cuando trabajas por algo que amas. Entonces existe en tu interior UNA LUZ ESPIRITUAL que te inspira a entregarte como ser humano a una causa. Es tan importante que definas tu misión porque así ganarás tú, la gente que te rodea y por supuesto la humanidad en general. Busca experimentar emociones y sentimientos positivos: El amor, optimismo, felicidad, paz, inspiración, motivación, sentido del humor, etc. Te llevarán a tu desarrollo espiritual y puedes encontrarlo de muchísimas formas. Puede ser con la religión, MEDITACIÓN, el trabajo, la naturaleza, las labores sociales, actividades artísticas, etc. Tu desarrollo espiritual puede venir de diferentes maneras, es algo que a algunas personas les cuesta entender, porque les han hecho creer que los caminos de la espiritualidad son únicos, pero no es así. La divinidad ya está en ti, cuando experimentas amor, entonces crecerás espiritualmente. Aléjate de las ideas, emociones y sentimientos negativos: Cuando experimentas ira, odio, resentimiento, tristeza, depresión, etc. Te estás alejando de tu desarrollo espiritual. ¿De dónde viene toda esa información inadecuada? Por supuesto que de tu mente y necesitas un PLAN DE CONTROL MENTAL para aprender a superar toda circunstancia que te lleva al malestar. Obviamente es normal que en algún momento te sientas triste o decepcionado porque algo no sale como tú esperabas. Pero esos espacios deben representar la minoría de tu tiempo, aprende a vivir y podrás disfrutar este mundo. No te enteres de problemas que infectarán tu psiquis: Una de las falacias más grandes que existe es la necesidad de estar informado de todo. Eso no te ayudará a ser mejor persona. Si quieres limpiar tu mente de ideas negativas, entonces evita las infecciones. Aléjate de informaciones nefastas que afectan tu psiquis, porque si quieres LOGRAR UN OBJETIVO de superación, necesitas una gran concentración. Realiza acciones positivas siempre y disfrutarás la vida: En los momentos en que cae en el ocio y la pérdida del sentido de los propósitos es cuando se está más vulnerable a las ideas negativas. Procura hacer algo positivo siempre, no necesariamente tiene que ser trabajo, puede ser diversión, descanso, etc. Pero siempre con una orientación positiva. Trabaja todo el tiempo en tus objetivos personales: Si te esfuerzas en cambiarte a ti mismo, eso provocará una alteración en la relación con los demás y tu entorno, la cual será positiva. La mejor aportación que puedes hacer al mundo es mejorar tu vida personal, la lograrlo darás mucho más a otras personas. Mientras que si desperdicias tú tiempo observando la vida de otros ni ganarás tú, ni tampoco el mundo.

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¿Qué significa estar en un despertar espiritual?

Los retos de crecer espiritualmente – El desarrollo espiritual es una capacidad innata en todo ser humano, Se trata de un impulso hacia la totalidad, hacia descubrir el verdadero potencial de uno mismo. Crecer espiritualmente es tan natural como nacer, crecer y morir, es una parte integral de nuestra existencia.

Las enseñanzas místicas de todas las épocas contemplan la evolución espiritual, Coinciden en que la humanidad es parte de la conciencia cósmica creativa. El descubrimiento de nuestra naturaleza divina puede conducir, tanto a nivel individual como colectivo, a una vida más plena. La evolución espiritual suele acontecer de manera progresiva.

Nuestra naturaleza espiritual va emergiendo y aprendemos a vivir con más conciencia, adquirimos libertad de elección, conexión con otras personas y la naturaleza. Cuanto más ahondamos en nosotros, más descubrimos nuestro potencial latente : las cualidades positivas, la creatividad, el agradecimiento, la pasión.

¿Qué dice la Biblia sobre el crecimiento espiritual?

La Biblia redirige nuestras vidas lejos del pecado y hacia la santidad. – Finalmente, la Biblia trae crecimiento espiritual a nuestras vidas al mostrarnos lo que es malo, pecaminoso y deshonroso para Dios. Como nos muestra lo que es el pecado, también nos dice cómo es la vida justa.

  1. Crecemos espiritualmente cuando vemos nuestro pecado, nos arrepentimos de él y caminamos en santidad y justicia a través de nuestra fe en Cristo y por el poder del Espíritu Santo.
  2. La Biblia nos muestra una forma de vida que se aparta del pecado y abraza la santidad.
  3. A medida que vemos la bondad y la gracia de Dios a través del Evangelio y somos renovados en nuestra mente para pensar en alineación con los pensamientos de Dios, podemos actuar de una manera que lo complace y que bendice a los demás.

Este es un crecimiento verdaderamente espiritual: que llegamos a ser como Jesús en todas las cosas (Romanos 8: 28-29). Mientras más nos involucremos y estudiemos la Biblia, ¡más podremos transformarnos y crecer! Cómo obtener lo máximo de la Biblia Si la Biblia es esencial para nuestra transformación espiritual, uno podría preguntarse cómo leer y estudiar la Biblia para un crecimiento máximo.

¿Deberíamos recoger la Biblia y comenzar a leer de principio a fin? ¿Cómo podemos entender mejor lo que significa la Biblia y lo que estaba sucediendo, especialmente cuando hay historias y declaraciones complejas en la Biblia? Hemos encontrado algunas prácticas simples y recursos que permiten una mayor comprensión y crecimiento en la lectura de la Biblia.

Primero, al leer la Biblia, simplemente ore y pídale a Dios que lo ayude a comprender lo que está leyendo. Debido a que la Biblia es un libro espiritual, debemos pedirle a Dios que nos brinde comprensión espiritual para que podamos escuchar su voz correctamente.

  1. Segundo, lea un libro de la Biblia un capítulo a la vez.
  2. Si recién está comenzando con la lectura de la Biblia, el Libro de Marcos es un buen lugar para comenzar a relatar las historias bíblicas.
  3. Otra vía es comenzar un plan de lectura de la Biblia, que le dará una forma manejable de leer la Biblia todos los días.

Tercero, lea la Biblia con otras personas. A menudo, la forma en que crecemos mejor es discutiendo y haciendo preguntas sobre la Biblia con otras personas. Muchas buenas iglesias tienen grupos que se reúnen para leer y estudiar la Biblia juntos. Escriba las preguntas que pueda tener o las cosas que no entiende, y luego pida ayuda a otros cristianos.

Asista a una iglesia donde se predica la Biblia cada domingo y aumentará su comprensión y confianza en el uso de la Biblia. En cuarto lugar, obtener una buena Biblia de estudio. Estos recursos pueden ayudar a explicar declaraciones confusas y ayudarlo a interpretar los antecedentes, la cultura y el significado del texto bíblico.

Las Biblias de estudio también suelen contener artículos que contribuirán a involucrar a su corazón en la vida de la Biblia. Quinto, memorizar versículos clave en la Biblia. Una de las mejores maneras de crecer es poder recitar los versículos clave palabra por palabra en la Biblia.

  1. Tener estas Escrituras en su mente y corazón, listo en un momento de recuerdo, le dará la confianza para vivir para Dios cada vez que enfrentes la tentación y el juicio.
  2. Tendrás municiones listas para disparar cuando Satanás te tiente a alejarte de la verdad.
  3. Estas prácticas esenciales son una forma en que puedes comenzar a crecer espiritualmente a través de la Biblia.

Como dice el escritor de los Salmos, ‘tu palabra es una lámpara para mis pies y una luz en mi camino’ (Salmo 119: 105, CSB). Dios usará Su Palabra para ayudarte a crecer y florecer mientras lo sigues.

¿Que enseña la espiritualidad?

La espiritualidad como un singular es una comprensión del acto mismo que hace el espíritu humano por trascender sus dimensiones de vida y direccionarlas desde la fuerza divina, entendida ésta como Espíritu Santo, energía, luz interna, soplo vital, o como quiera que la llamen las apuestas plurales.

¿Cuáles son las actividades espirituales?

Algunos ejemplos de actividades espirituales son la meditación, viajes, lectura, aprendizaje, o hacer algo nuevo, focalizarse en la naturaleza o sentirse profundamente conmovido por la música.

¿Cuál es la importancia de la espiritualidad en la vida de las personas?

La Espiritualidad, un aspecto esencial del ser humano. – Fundación AFC La Espiritualidad es un aspecto esencial del ser humano. Es una vida interior, algo que no es mente y cuerpo sino espíritu. Es algo más amplio que una religión, un proceso dinámico mediante el cual las personas encontramos trascendencia, un sentido final a la vida a nuestro ser interior.

La Espiritualidad es algo más profundo de la psicología de la personalidad de cada uno, es nuestro santuario interior donde el reconocimiento de uno mismo va más allá de la reflexión analítica y se abre a la confrontación metafísica y teologal con el Abismo de lo desconocido, ya presente, al «que es más íntimo a nosotros que nosotros mismos».

Thomas Merton. La oración contemplativa : La Espiritualidad, un aspecto esencial del ser humano. – Fundación AFC

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