Que Es Un Reino Segun La Biblia?

Que Es Un Reino Segun La Biblia
El significado bíblico de reino se refiere los dominios, territorios y naciones de la antigüedad, cuyo funcionamiento de Estado es a través de la monarquía.

¿Qué significa el reino en la Biblia?

El Reino en el cristianismo – El Catecismo de la Iglesia Católica indica que en el Nuevo Testamento se utilizan varias expresiones para caracterizar la bienaventuranza a la que Dios llama al hombre: la llegada del Reino de Dios; «Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios» —Mt 5, 8—; «la entrada en el gozo del Señor» — Mt 25; 21.23 —; «la entrada en el descanso de Dios» — Hb 4, 7-11—.

  • ​ « Allí descansaremos y veremos; veremos y nos amaremos; amaremos y alabaremos.
  • He aquí lo que acontecerá al fin sin fin.
  • ¿Y qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin?,
  • San Agustín civ.22,30» La idea del Reino de Dios se encuentra predominantemente en el Nuevo Testamento, especialmente en los Evangelios,

​ El Reino de Dios es un término usado indistintamente con el de «Reino de los Cielos». En el Evangelio según Mateo se utiliza esta última expresión, mientras que en el de Lucas, en el de Marcos y en el de Juan se utiliza «Reino de Dios». La explicación habitual es que el evangelio de Mateo está destinado a los judíos quienes prefieren evitar el uso directo del nombre de Dios.

Marcos y Lucas están dirigidos a una audiencia más general y menos familiarizada con el término «Reino de los Cielos». Algunos intérpretes premilenaristas piensan que el «Reino de los Cielos» se refiere al reino milenario de Dios, mientras que el «Reino de Dios» se refiere a su reinado universal. Otros opinan que no hay base para tal distinción.

El historiador, escritor y filósofo británico H.G. Wells escribió: «La doctrina del Reino de los Cielos, que fue la enseñanza principal de Jesús, es ciertamente una de las doctrinas más revolucionarias que alguna vez haya animado y transformado el pensamiento humano.» ​ H.G.

  • El Reino de Dios es un gobierno único celestial que regirá en toda la tierra después de Armagedón, cuando todas las personas inicuas hayan sido destruidas.
  • El rey de este reino es Jesucristo, de acuerdo con el pacto que hizo Dios con David.
  • Jesucristo habla muchas veces del Reino de Dios, que está cerca y la manera de explicarlo es con parábolas que son comparaciones que expresan una enseñanza.

¿Qué significa la palabra reino según el Nuevo Testamento?

El reino de Dios en el Antiguo Testamento – ‘El reino del Señor’ aparece una vez en el Antiguo Testamento: malkuth Yahvé (1 Crónicas 28:5). Obviamente el ‘reino’ aparece muchas veces para significar un territorio o dominio aquí en la tierra. ‘Dominio’ o ‘reinado’ es a veces la traducción de la idea de la autoridad y el poder de Dios (Salmos 22:28; 45:6; 66:7; 103:19; 145:11–13;).

A través del Antiguo Testamento (pero especialmente en los Salmos y profetas) la idea de Dios como el Rey que gobierna sobre su Creación y sobre Israel se expresa claramente. Aunque el reino inmediato de Dios es evidente en el Antiguo Testamento, también hay un fuerte énfasis en el futuro cumplimiento del reino universal de Dios.

Esta anticipación frecuentemente coincide con las expectaciones mesiánicas de la primera y la segunda venida (cf. Isaías 9:6,7; 11:1–12; 24:21–23; 45:22–23; Zacarías 14:9). Daniel 4:34 describe el reino de Dios como ‘dominio.sempiterno’ y un ‘reino por todas las edades’.

¿Qué hay en un reino?

Del latín regnum, reino es aquel territorio cuyos habitantes están sujetos a un rey, Se trata de un Estado regido por una monarquía, la forma de gobierno en la que el cargo supremo es unipersonal, vitalicio y, por lo general, hereditario. Algunos ejemplos donde aparece el término son los siguientes: ‘Su Majestad ha defendido el reino con vigor y heroísmo’, ‘Nuestro reino se extiende desde los mares del sur hasta los Montes de la Paz’, ‘En la Edad Media, el monarca ordenó construir más de veinte fortalezas para defender el reino de los ataques bárbaros’,

En un reino, el poder del monarca puede ser absoluto (el rey no debe rendir cuentas a nadie por sus decisiones ni tiene ningún tipo de límite a la hora de mandar) o limitado (la función del rey está regulada por la Constitución ). En la actualidad, la mayoría de los reinos son regidos por monarquías constitucionales,

El rey, en estos casos, cumple con una función protocolar, actuando como símbolo de la unidad nacional. En ocasiones, el rey incluso puede servir de árbitro frente a los diversos partidos políticos. El concepto de reino también se utiliza en el lenguaje coloquial para nombrar al ámbito propio de una actividad,

Se entiende que el reino de una persona es el campo donde puede ejercer un cierto dominio: ‘No hay otro como Messi en el reino del fútbol’, ‘La bioquímica es mi reino: allí me siento cómoda’, Para la biología, un reino es una de las grandes subdivisiones que permiten clasificar a los seres naturales según sus características comunes.

De esta manera puede hablarse de reino animal, reino vegetal y reino mineral, En cada uno de ellos existen una serie de leyes naturales que guían el comportamiento de sus individuos; los cuales tienen semejanzas entre sí aunque pueden presentar muchísimas diferencias que, en muchos casos, vuelve difícil su calificación dentro de uno u otro reino.

  • Las monarquías con sus respectivos reinos fueron cruciales en la constitución de la historia tal cual hoy la conocemos; si no hubieran existido tampoco lo harían los países que hoy figuran en el mapa.
  • Sin embargo, al día de hoy muchas de ellas solamente generan un gasto importante a los ciudadanos sin cumplir una función política vital; debido a esto en países como España existe una gran lucha ciudadana por romper con esta tradición y convertir este país soberano en una República; haciendo desaparecer para siempre la imagen del monarca.
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Unión dinástica: ampliación de reinos Se conoce bajo el concepto de unión dinástica el vínculo que se establece entre dos Estados, reinos o títulos soberanos. Cuando esto ocurre no significa que el poder se fusiona sino que una misma persona comienza a tener de forma independiente cada uno de estos títulos.

  1. A su vez cada uno de estos títulos continúan siendo regulados por las leyes e instituciones que tenían previamente.
  2. Este tipo de uniones tienen un carácter personal, familiar o patrimonial, pero no político,
  3. La casa que ejerce el control sobre el reino continúa siendo la verdadera monarquía, sólo que comparte patrimonio con la familia y reino con el que se une.

De todas formas, decir que no es una unión política es en cierto modo una falacia, teniendo en cuenta que las relaciones conyugales solían realizarse con el fin de establecer la paz entre dos territorios que de otro modo podrían ser potenciales enemigos.

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¿Cuántos reinos existen en la Biblia?

Información adicional – Existen tres reinos de gloria: El reino celestial, el terrestre y el telestial. La gloria que alcancemos depende de la magnitud de nuestra conversión, tal como se expresa mediante la obediencia que demos a los mandamientos de Dios.

Dependerá de hasta qué punto hayamos recibido ‘el testimonio de Jesús’ (D. y C.76:51; véase también D. y C.76:74, 79, 101). Reino celestial El reino celestial es el más alto de los tres reinos de gloria. Los que lo obtengan morarán para siempre en la presencia de Dios el Padre y Su Hijo Jesucristo. Nuestra meta debe ser la de obtener la gloria celestial y la de ayudar a otros a recibir esa gran bendición también.

Esta meta no se consigue con un solo intento, sino que es el resultado de una vida entera de rectitud y constancia de propósito. El reino celestial es el lugar preparado para aquellos que ‘recibieron el testimonio de Jesús’ y son ‘hechos perfectos mediante Jesús, el mediador del nuevo convenio, que obró esta perfecta expiación derramando su propia sangre’ (D.

y C.76:51, 69). Para heredar este don, debemos recibir las ordenanzas de salvación, guardar los mandamientos y arrepentirnos de nuestros pecados. Para obtener una explicación detallada de aquellos que heredarán la gloria celestial, véase Doctrina y Convenios 76:50-70; 76:92-96. En enero de 1836 el profeta José Smith recibió una revelación que aumentó su entendimiento de los requisitos que son necesarios para heredar la gloria celestial.

Los cielos le fueron abiertos, y él vio el reino celestial. Se asombró de ver a su hermano Alvin allí, dado que había muerto antes de recibir la ordenanza del bautismo. (Véase D. y C.137:1-6.) Entonces la voz del Señor llegó al profeta José: ‘Todos los que han muerto sin el conocimiento de este evangelio, quienes lo habrían recibido si se les hubiese permitido permanecer, serán herederos del reino celestial de Dios; ‘también todos aquellos que de aquí en adelante mueran sin un conocimiento de él, quienes lo habrían recibido de todo corazón, serán herederos de este reino; ‘pues yo, el Señor, juzgaré a todos los hombres según sus obras, según el deseo de sus corazones’ (D.

y C.137:7–9). Hablando de esta revelación, el profeta José dijo: ‘Y también vi que todos los niños que mueren antes de llegar a la edad de responsabilidad se salvan en el reino de los cielos’ (D. y C.137:10). De otra revelación que recibió el profeta José, podemos aprender que existen tres grados de gloria en el reino celestial.

Para ser exaltado en el reino más alto y poder mantener eternamente las relaciones familiares, debemos entrar en el ‘nuevo y sempiterno convenio del matrimonio’ y ser fieles a ese convenio. En otras palabras, el matrimonio en el templo es un requisito para poder obtener el grado más alto de la gloria celestial.

  • Véase D. y C.131:1–4).
  • Todos aquellos que son dignos de entrar en el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio tendrán esta oportunidad, bien sea en esta vida o en la venidera.
  • Reino Terrestre Aquellos que reciban la gloria terrestre ‘reciben de la presencia del Hijo, mas no de la plenitud del Padre.
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Por consiguiente, son cuerpos terrestres y no son cuerpos celestiales, y difieren en gloria como la luna difiere del sol’ (D. y C.76:77–78). Hablando en sentido general, los que hereden el reino terrestre serán personas honorables ‘que fueron cegados por las artimañas de los hombres’ (D.

  • Y C.76:75).
  • En este grupo se incluirán a los miembros de la Iglesia que ‘no son valientes en el testimonio de Jesús’ (D.
  • Y C.76:79).
  • También estarán los que hayan rechazado la oportunidad de recibir el Evangelio en la vida terrenal, pero que posteriormente lo hayan recibido en el mundo espiritual al que vamos después de la muerte.

(Véase D. y C.76:73–74). Para aprender más acerca de aquellos que heredarán la gloria terrestre, véase Doctrina y Convenios 76:71–80, 91, 97. Reino telestial La gloria telestial estará reservada para las personas que ‘no recibieron el evangelio de Cristo ni el testimonio de Jesús’ (D.

y C.76:82). Estas personas recibirán esta gloria después de haber sido redimidas de la prisión espiritual, a la que a veces también se denomina infierno (Véase D. y C.76:84, D. y C.76:106). En Doctrina y Convenios 76:81–90, 98–106, 109–112 se encuentra una explicación detallada de aquellas personas que heredarán la gloria telestial.

Perdición Algunas personas no serán dignas de morar en ningún reino de gloria. Serán llamadas ‘hijos de perdición’ y tendrán que ‘soportar un reino que no es de gloria’ (D. y C.76:32; 88:24). Ése será el estado de ‘todos los que conocen el poder, y han llegado a participar de él, y se dejaron vencer a causa del poder del diablo, y niegan la verdad y se rebelan contra el poder ‘ (D.

¿Cuál es la naturaleza del Reino de Dios?

PARTICIPAR DE LA NATURALEZA DIVINA DE DIOS ES PARTICIPAR DEl PODER DE DIOS MEDIANTE EL ESPIRITU SANTO – ¿Qué es la naturaleza divina? Es la naturaleza de Dios. Es la naturaleza, perfección, personalidad, gloria, poder y santidad no solamente del Padre sino también del Hijo, Jesucristo, pues El ha participado de la ‘plenitud’ y ha llegado a ser como el Padre en todo sentido.

Se nos promete que, como Cristo ha obtenido esta plenitud, nosotros, mediante la obediencia a El, podemos finalmente obtenerla también. (Véase D. y C.93:16, 17, 19, 20.) Los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días deben llegar a ser como el Señor Jesucristo yeso se espera de ellos; se espera que obtengan la naturaleza divina que poseen el Padre y el Hijo.

Naturalmente, todos somos llamados a alcanzar este gran destino. El llamamiento —la elección, la promesa, la oportunidad— la ha extendido el Señor a todos, pero ninguno nos va a obligar a cumplir con ella y asegurarla. Es un asunto de libre albedrío. Pero ya hemos hecho algo que denota nuestra seriedad en aceptar el llamamiento y elección que nos ha sido ofrecido.

  1. Por ejemplo, ustedes han escogido unirse a los Santos y reunirse con ellos, orar, leer las Escrituras, estudiar esta lección.
  2. Su llamamiento de ser participantes de la naturaleza divina, de llegar a ser como Dios, no ha caído a un vacío; la elección no es solamente de Dios, sino de ustedes también.
  3. Ciertamente, en lecciones anteriores (por ejemplo en la lección 3) se ha sugerido que hemos buscado esta oportunidad aun antes de entrar al estado terrenal (Véase 2 Pedro 1:3; 2 Tesalonicenses 2:13, 14: y 3 Nefi 27:27).
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Pedro especifica la fe, virtud, conocimiento, templanza, paciencia, santidad, bondad fraternal y caridad (2 Pedro 1:5-7). Estas cosas no son demostradas en perfección por la humanidad caída de aquí abajo, sino por el Padre y el Hijo que están arriba. Sin embargo, nosotros también debemos obtener estas cualidades de algún modo y llegar a ser perfectos en ellas.

Mateo 5:48.) ¿Pueden apreciar mediante este capítulo, que a medida que uno aprende acerca de Dios y luego se esfuerza por ser semejante a El, uno puede atraer los poderes del cielo para que lo ayuden a actuar más como lo hizo Jesucristo, aquí y ahora? Estudien con atención la siguiente cita expresada por el presidente Brigham Young: ‘Cuando mediante el evangelio, el Espíritu en el hombre ha vencido a la carne de forma que pueda vivir sin transgresiones voluntarias, el Espíritu de Dios se une a su espíritu y vienen a ser compañeros, y la intención y voluntad del Creador es así transmitida a la criatura’ (JD, 9:288).

¿Es eso lo que se quiere decir con la expresión ‘participantes de la naturaleza divina’? Bien, ¿qué pueden ustedes hacer para participar más plenamente de la naturaleza divina de Jesucristo? Pedro sugiere algunas cualidades que los ayudarán en este esfuerzo (2 Pedro 1:5-7).

1. Fe Estoy poniendo en práctica, activamente, las enseñanzas de los profetas de la Iglesia, tales como la orientación familiar, noche de hogar para la familia, etc.
2. Virtud Me estoy esforzando continuamente para controlar cualquier idea indeseable que pudiera llevarme a acciones indeseables.
3. Conocimiento Durante la semana que ha pasado he leído de los libros canónicos.
4. Templanza Soy tolerante y comprensivo con aquellos que no tienen mis mismas creencias.
5. Paciencia Al ser provocado en una situación familiar tengo fuerza suficiente para no responder ni con palabras ni con hechos.
6. Santidad Sinceramente estoy esforzándome por llegar a ser como Dios en mi forma de hablar y en mis acciones.
7. Bondad fraternal Trato a mis familiares y a mis compañeros tal como deseo ser tratado.
8. Caridad El amor de Jesucristo se manifiesta en la forma en que hablo y trato a los demás.
No estoy actuando así Estoy intentándolo Me va bien.

Y bien, ¿cómo es que podemos esperar obtener la naturaleza divina? Ciertamente, la experiencia de todos los mortales sugeriría que nuestra disciplina personal y nuestro ingenio no serían suficientes para la tarea. Pedro dice que si tenemos el deseo de entregar ‘toda diligencia’ (2 Pedro 1:5) a la tarea de adquirir o desarrollar estas cualidades, ‘las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad’ vendrán a nosotros mediante el ‘poder divino’ (2 Pedro 1:3.) Si se esperara que adquiriésemos la naturaleza divina sin alimento y poder provenientes de una fuente divina, Pedro no nos habría pedido que fuésemos ‘participantes’.

Es razonable que deberíamos participar del poder divino a fin de alcanzar alturas divinas. Tenemos delante de nosotros el llamamiento, con características específicas de la naturaleza divina establecida. Es un asunto de fe y diligencia a través de la vida. Pero también es un asunto de ayuda divina, incluyendo aquella relación personal con Cristo que estudiamos antes en esta lección.

Pablo dijo: ‘Todo lo puedo en Cristo que me fortalece’ (Filipenses 4:13). Recuerden que estas promesas que Pedro llamó ‘preciosas y grandísimas’ son también para ustedes, y que la naturaleza divina del Padre y del Hijo están al alcance de ustedes. El procedimiento es tan real y aplicable como quieran que lo sea en su vida.

Tal fue el testimonio del presidente David O. McKay cuando dijo: ‘(Pedro] escribió en una ocasión: ‘llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina’El comprendía lo que significaba estar a tono con lo espiritual, elevarse por encima de lo temporal, lo sensual, y participar del divino Espíritu de Dios.

‘ese es el propósito de hacernos más capaces de responder al Espíritu y de vencer lo sensual ‘Por esa razón es que nos gusta que cada joven y señorita utilice su tiempo inteligente y útilmente, para poner al alma en armonía con el espíritu, a fin de que todos podamos ser partícipes del Espíritu de Dios, partícipes de su naturaleza divina’ ( CR, oct.

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