Que Hay Despues De La Muerte Segun La Biblia?

Que Hay Despues De La Muerte Segun La Biblia
La Biblia dice que sí, que hay vida después de la muerte. Según la Palabra de Dios, esto significa que los que acepten a Jesús como Señor y Salvador pueden tener la certeza de que estarán con él por toda la eternidad. Sin embargo, los que rechacen al Señor estarán sin él en un lugar terrible y sin esperanza.

Es bueno recordar que el ser humano no consta solo del cuerpo físico. Contrario al resto de la creación, Dios creó a cada ser humano con espíritu, alma y cuerpo (1 Tesalonicenses 5:23). Hablando sobre el fin de la vida del ser humano Salomón escribió: Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio.

(Eclesiastés 12:7). No es nuestro cuerpo físico el que vivirá por siempre. El cuerpo que tenemos hoy volverá a la tierra (Génesis 3:19). Pero el espíritu de los hijos de Dios vivirá con él por la eternidad. Es precisamente nuestro espíritu el que responde a Dios (Romanos 8:16).

¿Qué dice la Biblia sobre la muerte de un ser querido?

¿Cómo puedo afrontar la pérdida de un ser amado? El dolor que acompaña la pérdida de un ser amado es tan inevitable como la muerte misma. El duelo es un proceso doloroso, pero la confianza en Dios puede ayudarte a superarlo. A continuación se encuentran cuatro maneras en que la fe puede ayudar a afrontar el dolor.

Dolor. Tristeza. Enojo. Adormecimiento. Todos estos son sentimientos naturales que tenemos cuando estamos afrontando la pérdida de un ser amado. Ninguno de estos sentimientos es malo. El experimentar las emociones que vienen con el dolor es parte de ser humanos. ‘Todo tiene su tiempo’, explica la Biblia. ‘Tiempo de nacer y tiempo de morir tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de lamentar, y tiempo de bailar’ (Eclesiastés 3:1-2,4).

El saber que la muerte y el dolor son necesarios puede que no aminore el sufrimiento, pero puede hacer que la felicidad sea más dulce cuando llegue su tiempo. El dolor no es una debilidad, una imperfección o una señal de pecado. Es una parte necesaria de la mortalidad.

Dios sabe que experimentarás dolor en esta vida, pero no tienes que pasarlo solo. Él quiere que busques consuelo. ‘Bienaventurados los que lloran’, enseñó Jesús, ‘porque ellos recibirán consolación’ (Mateo 5:4). El confiar en Dios y en otras personas puede aliviar tu pena y brindar soporte. Antes que Jesús levantara a Lázaro de los muertos, Él oró a Dios Su padre para recibir fuerza y guía.

Derrama tu alma a Dios en oración. Él te ayudará a sentir Su paz y Su amor. Cuando Lázaro, un amigo de Jesús, enfermó y murió, la comunidad fue con sus hermanas Marta y María ‘para consolarlas’ (Juan 11:19). Acepta el servicio y oídos dispuestos a escuchar de la gente a tu alrededor que te quiere ayudar. Aprende del amor de Dios y recibe apoyo en tus desafíos Solicita una visita de misioneros El proceso de afrontar la muerte puede acercarnos a Dios, pero también puede hacer que cuestionemos Su plan. Podemos llevar nuestras preguntas a Dios en oración.

Se nos promete, ‘Pedid, y se os dará’ (Mateo 7:7). En las Santas Escrituras, Dios nos proporciona respuestas a muchas preguntas difíciles sobre la vida y la muerte. Aquí hay algunas preguntas que puedas tener, junto con las respuestas que se encuentran en la Santa Biblia y el Libro de Mormón. ¿Qué pasa después de la muerte? La incertidumbre de la muerte puede agravar el dolor.

Pero Job respondió a esta pregunta con confianza: ‘Aunque, este cuerpo, en mi carne veré a Dios’ (Job 19:26). Debido a la resurrección de Jesús, ‘en Cristo todos serán vivificados’ (1 Corintios 15:22). ¿A dónde van las personas cuando mueren? La muerte es la separación del cuerpo y el espíritu de una persona.

  • Después de la muerte, el cuerpo físico regresa a la tierra, pero ¿qué pasa con el espíritu? El Libro de Mormón explica que ‘los espíritus de todos los hombres, sean buenos o malos, son llevados a ese Dios que les dio la vida’ (Alma 40:11).
  • Todos los espíritus serán reunidos con sus propios cuerpos resucitados y serán llevados ante Dios.

¿Estaré con mis seres queridos después de la muerte? Sí. Cuando Jesús moría en la cruz, un ladrón que también estaba siendo castigado le pidió al Señor que lo recordara en el cielo. ‘Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso’ (Lucas 23:43).

  1. ¿Cómo puedo superar cosas difíciles? Podemos encontrar gran sanación, consuelo y paz en Jesús, nuestro Salvador.
  2. Jesús conoce nuestro dolor porque lo sintió primero.
  3. Él puede curarnos.
  4. Una de las funciones del Salvador es ‘vendar a los quebrantados de corazón, proclamar libertad a los cautivos y abrir la cárcel a los presos’ (Isaías 61:1).

Ora para sentir Su paz y su poder sanador en tu vida. Dios sabe cómo te sientes. Porque te ama, Él llora contigo cuando tú lloras. Él quiere que seas feliz y lo ha hecho posible. El Espíritu Santo es llamado el Consolador en la Biblia. El Espíritu Santo tiene el poder de ‘consolar a los que lloran’ (Isaías 61:2).

Las personas que experimentan este consuelo divino lo describen como calma, paz y calidez. Es el cumplimiento de la promesa de Jesús, ‘la paz os dejo, mi paz os doy’ (Juan 14:27). Gracias al sacrificio y la resurrección de Jesucristo, ‘no hay victoria para el sepulcro, y el aguijón de la muerte es consumido en Cristo.

Él es la luz y la vida del mundo; sí, una luz que es infinita, que nunca se puede extinguir; sí, y también una vida que es infinita, para que no haya más muerte’ (Mosíah 16:8-9). Todos seremos resucitados y podemos estar con nuestras familias y seres amados otra vez.

Mientras tanto, podemos encontrar esperanza y sanación en el amor de Jesucristo. La felicidad es el propósito de Dios para tu vida. Nuestro gozo no será constante, pero ‘enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor porque las primeras cosas han dejado de ser’ (Apocalipsis 21:4).

La pena del dolor es real, pero también lo es la paz que viene de Dios. Si estás enfrentando la pérdida de un ser amado, rodéate con todas las fuentes de apoyo y paz. Por medio de la oración, el estudio de las Escrituras y el apoyo de tus seres amados, puedes encontrar esperanza real y consuelo.

¿Qué puede haber más allá de la muerte?

Cielo e Infierno – El cielo, los cielos, los siete cielos, las tierras puras, Tian, Yanna, Valhalla o Tierra de Summer, son lugares religiosos, cosmológicos o trascendentes comunes donde se dice que se originan, se entronizan o viven seres como dioses, ángeles, genios, santos o ancestros venerados,

  • De acuerdo con las creencias de algunas religiones, los seres celestiales pueden descender a la tierra o encarnarse, y los seres terrenales pueden ascender al cielo en la vida después de la muerte, o en casos excepcionales, entrar al cielo en vida.
  • El cielo a menudo es descrito como el ‘lugar más alto’, el lugar más sagrado o un paraíso, en contraste con el infierno o el inframundo o ‘lugares bajos’.

Es accesible universal o condicionalmente por los seres terrenales de acuerdo con diversos estándares de divinidad, bondad, piedad, fe u otras rectas virtudes o creencias o, simplemente, por la voluntad de Dios, Otros creen en la posibilidad de un cielo en la Tierra en un mundo por venir.

En las religiones indias, el cielo se considera como Svarga loka, Hay siete regiones positivas a las que el alma puede ir después de la muerte y siete regiones negativas. ​ Después de completar su estancia en la región respectiva, el alma se somete al renacimiento en diferentes formas de vida de acuerdo con su karma,

Este ciclo puede romperse después de que al alma alcance Moksha o Nirvana, Cualquier lugar de existencia, ya sea de humanos, almas o deidades, fuera del mundo tangible (cielo, infierno u otros) se conoce como Otro mundo, El infierno, en muchas tradiciones religiosas y folclóricas, es un lugar de tormento y castigo en la vida después de la muerte.

  1. Las religiones con una historia divina lineal a menudo representan al infierno como un destino eterno, mientras que las religiones con una historia cíclica a menudo representan el infierno como un período intermedio entre encarnaciones.
  2. Típicamente, estas tradiciones ubican el infierno en otra dimensión o debajo de la superficie de la tierra y a menudo incluyen entradas al infierno desde la tierra de los vivos.
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Otros destinos después de la vida incluyen el purgatorio y el limbo, Las tradiciones que no conciben la vida después de la muerte como un lugar de castigo o recompensa simplemente describen el infierno como una morada de los muertos, una tumba o un lugar neutral (por ejemplo, sheol o el hades ) ubicado debajo de la superficie de la tierra.

¿Qué pasa con el alma después de la muerte?

Información adicional – La muerte es una parte esencial del plan de salvación del Padre Celestial (véase 2 Nefi 9:6). Para llegar a ser como nuestro Padre Eterno, tenemos que experimentar la muerte para después obtener un cuerpo perfecto y resucitado.

Cuando el cuerpo físico muere, el espíritu sigue viviendo. En el mundo de los espíritus, los espíritus de los justos son ‘recibidos en un estado de felicidad que se llama paraíso: un estado de descanso, un estado de paz, donde descansarán de todas sus aflicciones, y de todo cuidado y pena’ (Alma 40:12).

Un lugar denominado prisión de los espíritus está reservado para ‘los que muerto en sus pecados, sin el conocimiento de la verdad, o en transgresión por haber rechazado a los profetas’ (D. y C.138:32). A los espíritus que se encuentran en la prisión se les enseña ‘la fe en Dios, el arrepentimiento del pecado, el bautismo vicario para la remisión de los pecados, el don del Espíritu Santo por la imposición de las manos y todos los demás principios del evangelio que les menester conocer’ (D.

Y C.138:33–34). Si aceptan los principios del Evangelio, se arrepienten de sus pecados y aceptan las ordenanzas efectuadas a su favor en los templos, se les permitirá entrar en el paraíso. Gracias a la expiación y a la resurrección de Jesucristo, la muerte física es sólo temporal: ‘Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados’ (1 Corintios 15:22).

Todos resucitaremos, lo cual significa que los espíritus de todas las personas se reunirán con su cuerpo y serán ‘restablecido a su propia y perfecta forma’ y nunca más estarán sujetos a la muerte (Alma 40:23; véase también Alma 11:44–45). Véase también Expiación de Jesucristo; Paraíso; Plan de Salvación; Resurrección —Véase Leales a la fe, 2004, págs.122–124 Ver más

¿Qué dice en Apocalipsis 21 4?

1 Y vi un a cielo nuevo, y una b tierra nueva, porque el primer cielo y la c primera tierra habían dejado de ser, y el mar ya no existía más.2 Y yo, Juan, vi la ciudad santa, la nueva a Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una b novia ataviada para su novio.3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios.4 Y enjugará a Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más b muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de ser.5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí yo hago a nuevas todas las cosas.

  1. Y me dijo: Escribe, porque estas b palabras son fieles y verdaderas.6 Y me dijo: Hecho está.
  2. Yo soy el a Alfa y la Omega, el principio y el fin.
  3. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del b agua de la vida,7 El que a venciere b heredará todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi c hijo,8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los a fornicarios y b hechiceros, y los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte.9 Entonces vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la novia, la esposa del Cordero.10 Y me llevó en el Espíritu a un grande y alto monte, y me mostró la gran ciudad, la santa a Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 11 y tenía la a gloria de Dios; y su fulgor era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como cristal.12 Y tenía un muro grande y alto con doce a puertas ; y a las puertas, doce ángeles, y nombres escritos en ellas, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.13 Al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al poniente tres puertas.14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.15 Y el que hablaba conmigo, tenía una caña de oro para medir la ciudad, y sus puertas y su muro.16 Y la ciudad está asentada en forma de cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña: doce mil a estadios ; la longitud, y la altura y la anchura de ella son iguales.17 Y midió su muro: ciento cuarenta y cuatro a codos, según medida de hombre, la cual era la del ángel.18 Y el material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al cristal puro.19 Y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas.

El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro; el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda, 20 el quinto de ónice, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisoprasa, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista.21 Y las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla.

¿Qué dice Apocalipsis 14 13?

1 Y miré, y he aquí el Cordero estaba sobre el monte a Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el b nombre de su Padre escrito en la frente.2 Y oí una voz del cielo como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno; también oí una voz de arpistas que tocaban sus arpas.3 Y cantaban como un a cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos; y ninguno podía aprender el cántico, sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron b redimidos de entre los de la tierra.4 Estos son los que no se han contaminado con mujeres, porque son a vírgenes,

  1. Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va.
  2. Estos fueron b redimidos de entre los hombres como c primicias para Dios y para el Cordero.5 Y en sus bocas no fue hallado a engaño, porque ellos son sin mancha delante del trono de Dios.6 Y vi a otro a ángel volar por en medio del cielo, que tenía el b evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, y tribu, y lengua y pueblo, 7 diciendo a gran voz: a Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su b juicio ha llegado; y c adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.8 Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído a Babilonia, aquella gran ciudad, porque ella ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su b fornicación,9 Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno a adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 este también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido a vertido puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y delante del Cordero.11 Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás.

No tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.12 Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.13 Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante a mueren en el Señor.

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¿Que hay más allá de la vida del ser humano?

El alma y la muerte, más allá de la existencia El alma del ser humano se considera como la parte intangible que habita en el cuerpo que nos da la capacidad de pensar y de sentir, es capaz de dar vida al organismo y es la esencia inmaterial que define al individuo y a la humanidad.

  1. La doctora en Historia y Teoría del Arte Maria Konta habló sobre este tema en ‘Bótica Filosófica: Remedios para aliviar el alma’, una actividad virtual organizada por el Palacio de la Escuela de Medicina, a través de dos cápsulas.
  2. La primera, dirigida a los adultos, se transmitió por Facebook Live del Palacio el 17 de septiembre, donde la experta reflexionó sobre ‘El alma: antes y después de su nacimiento y muerte’, y la segunda, dedicada al público infantil, transmitida el 20 de septiembre, con el tema ‘Resurrección y reencarnación’.

‘Un cuerpo es una cárcel para el alma donde se paga por un crimen muy grave, por eso el cuerpo es pesado, tiene que dormir, digerir, excretar, contaminarse, lastimarse, enfermarse’, explicó la doctora Konta, incluso los dientes son representados como los barrotes de una ventana de esta cárcel, y el alma escapa por la boca por medio de palabras, las cuales son expresiones de lo que el alma siente.

Es por eso que el alma y el cuerpo están unidos y lo primero que detecta el alma es cada parte del cuerpo que lo contiene: ‘Si el cuerpo no la detuviera, el alma se escaparía por medio de palabras gastadas y primigenias, y se desvanecería en el cielo’, aseguró la doctora Konta. En este sentido, una persona paralítica no podrá mover sus piernas, pero su alma estará intacta.

Respecto a la muerte, la experta señaló que ‘es aquello que pasa cuando alguien no va a ningún lugar y no tiene representación’. Las religiones y diversas culturas han tratado de dar una explicación, los indios de América han hablado sobre la reencarnación, una creencia que supone que al morir, el alma de las personas empieza una nueva vida en otro cuerpo o en otro ser vivo, mientras que las religiones monoteístas expresan la idea de la resurrección, que hace referencia a la idea de que una persona puede recobrar la vida después de la muerte, la religión cristiana ocupa el término del cuerpo glorioso, pero no hace referencia al cuerpo, sino al alma.

‘Nadie puede representar el más allá de la muerte, ya que ninguna persona ha podido estar ahí en realidad; en todas las representaciones religiosas sobre esto, se busca demostrar alguna cosa que nos dé seguridad, esto lo hacen inclusive las personas que no creen en ninguna religión, proyectan su futuro en alguna cosa que les haga sentir seguros’, consideró la doctora Konta. Entra a Museo Palacio de la Escuela de Medicina – UNAM en Facebook para seguir disfrutando de más contenido cultural. Axel Torres

: El alma y la muerte, más allá de la existencia

¿Cómo es la muerte?

Este artículo o sección tiene referencias, pero necesita más para complementar su verificabilidad, Este aviso fue puesto el 7 de septiembre de 2016.

La muerte (a veces referida por los eufemismos deceso, defunción, expiración, fallecimiento u óbito, entre otros) es el fin de la vida, Es un proceso irreversible que resulta del cese de la homeostasis en un ser vivo, es decir, de su incapacidad de utilizar energía para mantener al organismo vivo, con lo cual las funciones vitales llegan a su término.

La causa de muerte puede ser natural ( envejecimiento, enfermedad, depredación, desastre natural ) o inducida ( suicidio, homicidio, eutanasia, accidente, pena de muerte, desastre medioambiental, etc). Tras la muerte, el cadáver puede tener diferentes destinos, pero en su estado natural pasa por varios procesos conocidos en su conjunto como fenómenos cadavéricos tales como la descomposición y la fosilización,

Las personas además pueden llevar a cabo el entierro, la momificación, la cremación o la criogenizacion del cuerpo sin vida. El proceso de fallecimiento, si bien está totalmente definido en algunas de sus fases desde un punto de vista fisiológico, bioquímico y médico, aún no es del todo comprendido en su conjunto desde el punto de vista termodinámico y neurológico, por lo que existen discrepancias científicas al respecto.

¿Donde dice en la Biblia que el espíritu vuelve a Dios?

Eclesiastés 12. Al morir, el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio — Las palabras de los sabios son como aguijones — Todo el deber del hombre es temer a Dios y guardar Sus mandamientos.

¿Qué dice Apocalipsis 14 13?

1 Y miré, y he aquí el Cordero estaba sobre el monte a Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil que tenían el b nombre de su Padre escrito en la frente.2 Y oí una voz del cielo como el estruendo de muchas aguas y como el sonido de un gran trueno; también oí una voz de arpistas que tocaban sus arpas.3 Y cantaban como un a cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos; y ninguno podía aprender el cántico, sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil que fueron b redimidos de entre los de la tierra.4 Estos son los que no se han contaminado con mujeres, porque son a vírgenes,

Estos son los que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron b redimidos de entre los hombres como c primicias para Dios y para el Cordero.5 Y en sus bocas no fue hallado a engaño, porque ellos son sin mancha delante del trono de Dios.6 Y vi a otro a ángel volar por en medio del cielo, que tenía el b evangelio eterno para predicarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, y tribu, y lengua y pueblo, 7 diciendo a gran voz: a Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su b juicio ha llegado; y c adorad a aquel que ha hecho el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas.8 Y otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído a Babilonia, aquella gran ciudad, porque ella ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su b fornicación,9 Y un tercer ángel los siguió, diciendo a gran voz: Si alguno a adora a la bestia y a su imagen, y recibe la marca en su frente o en su mano, 10 este también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido a vertido puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y delante del Cordero.11 Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jamás.

No tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre.12 Aquí está la paciencia de los santos; aquí están los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.13 Y oí una voz del cielo que me decía: Escribe: Bienaventurados los muertos que de aquí en adelante a mueren en el Señor.

¿Qué dice en Juan 11 11?

1 Estaba entonces enfermo uno llamado a Lázaro, de Betania, la aldea de b María y de c Marta, su hermana.2 ( a Y María, cuyo hermano Lázaro estaba enfermo, fue la que b ungió al Señor con perfume y enjugó sus pies con sus cabellos).3 Enviaron, pues, sus hermanas a decir a Jesús: Señor, he aquí, el que amas está enfermo.4 Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, sino para la a gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.5 Y amaba Jesús a Marta, y a su hermana y a Lázaro.6 Cuando oyó, pues, que estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde estaba.7 Luego, después de esto, dijo a los discípulos: Vamos a Judea otra vez.8 Le dijeron los discípulos: Rabí, hace poco los judíos procuraban apedrearte, ¿y otra vez vas allá? 9 Respondió Jesús: ¿No tiene el día doce horas? El que a anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo.10 Pero el que anda de noche tropieza, porque no hay luz en él.11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme, pero voy a despertarle.12 Dijeron entonces sus discípulos: Señor, si duerme, se recuperará.13 Pero Jesús hablaba de la muerte de Lázaro, y ellos pensaron que hablaba del reposar del sueño.14 Entonces, Jesús les dijo claramente: Lázaro ha muerto; 15 y me alegro por vosotros de no haber estado allí, para que creáis; mas vamos a él.16 Dijo entonces Tomás, llamado el Dídimo, a sus condiscípulos: Vamos también nosotros, para que muramos con a él,17 Llegó, pues, Jesús a y halló que hacía ya cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro.18 Y Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince a estadios ; 19 y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María para consolarlas por su hermano.20 Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.21 Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto; 22 mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.23 Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.24 Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.25 Le dijo Jesús: Yo soy la a resurrección y la b vida ; el que cree en mí, aunque esté c muerto, d vivirá,26 Y todo aquel que vive y cree en mí no morirá jamás.

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¿Crees esto? 27 Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.28 Y cuando hubo dicho esto, fue y llamó a su hermana María, diciéndole en secreto: El Maestro está aquí y te llama.29 Ella, cuando lo oyó, se levantó deprisa y fue a él.30 (Jesús aún no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado).31 Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que María se había levantado deprisa y había salido, la siguieron, diciendo: Va al sepulcro a llorar allí.32 Y María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano.33 Jesús entonces, cuando la vio llorando, y a los judíos que habían llegado con ella también llorando, se conmovió en espíritu, y se turbó, 34 y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.35 Y lloró Jesús.36 Dijeron entonces los judíos: Mirad cómo le amaba.37 Pero algunos de ellos dijeron: ¿No podía este, que abrió los ojos al ciego, haber hecho que Lázaro no muriera? 38 Y Jesús, conmovido otra vez dentro de sí, fue al sepulcro.

Era una cueva, la cual tenía una piedra puesta encima.39 Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, pues lleva cuatro días.40 Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? 41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto había sido puesto.

Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy porque me has oído.42 Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la gente que está alrededor, para que crean que a tú me has enviado.43 Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! 44 Y el que había estado muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario.

Jesús les dijo: Desatadle y dejadle ir.45 Entonces muchos de los judíos que habían venido a ver a María y habían visto lo que había hecho Jesús creyeron en él.46 Pero algunos de ellos fueron a los fariseos y les dijeron lo que Jesús había hecho.47 Entonces los principales a sacerdotes y los fariseos se juntaron en concilio y decían: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchos b milagros,48 Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos y nos quitarán nuestro lugar y nuestra nación.49 Entonces a Caifás, uno de ellos, b sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada, 50 ni pensáis que nos conviene que un hombre a muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca.51 Mas esto no lo dijo de sí mismo, sino que, como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; 52 y no solamente por esa nación, sino también para a reunir en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos.53 Así que, desde aquel día convinieron en matarle.54 Por tanto, Jesús ya no andaba abiertamente entre los judíos, sino que se fue de allí a la tierra que está junto al desierto, a una ciudad que se llama Efraín, y se quedó allí con sus discípulos.55 Y estaba cerca la Pascua de los judíos, y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la Pascua, para purificarse.56 Y buscaban a Jesús y, estando en el templo, hablaban los unos con los otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta? 57 Y los principales sacerdotes y los fariseos habían dado orden de que si alguno sabía dónde estaba Jesús, lo manifestase para tomarle preso.

¿Qué dice en Apocalipsis 21 4?

1 Y vi un a cielo nuevo, y una b tierra nueva, porque el primer cielo y la c primera tierra habían dejado de ser, y el mar ya no existía más.2 Y yo, Juan, vi la ciudad santa, la nueva a Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una b novia ataviada para su novio.3 Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios.4 Y enjugará a Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más b muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de ser.5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí yo hago a nuevas todas las cosas.

Y me dijo: Escribe, porque estas b palabras son fieles y verdaderas.6 Y me dijo: Hecho está. Yo soy el a Alfa y la Omega, el principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del b agua de la vida,7 El que a venciere b heredará todas las cosas; y yo seré su Dios, y él será mi c hijo,8 Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los a fornicarios y b hechiceros, y los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la segunda muerte.9 Entonces vino a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la novia, la esposa del Cordero.10 Y me llevó en el Espíritu a un grande y alto monte, y me mostró la gran ciudad, la santa a Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, 11 y tenía la a gloria de Dios; y su fulgor era semejante a una piedra preciosísima, como piedra de jaspe, diáfana como cristal.12 Y tenía un muro grande y alto con doce a puertas ; y a las puertas, doce ángeles, y nombres escritos en ellas, que son los de las doce tribus de los hijos de Israel.13 Al oriente tres puertas; al norte tres puertas; al sur tres puertas; al poniente tres puertas.14 Y el muro de la ciudad tenía doce cimientos, y en ellos estaban los doce nombres de los doce apóstoles del Cordero.15 Y el que hablaba conmigo, tenía una caña de oro para medir la ciudad, y sus puertas y su muro.16 Y la ciudad está asentada en forma de cuadro, y su longitud es igual a su anchura; y él midió la ciudad con la caña: doce mil a estadios ; la longitud, y la altura y la anchura de ella son iguales.17 Y midió su muro: ciento cuarenta y cuatro a codos, según medida de hombre, la cual era la del ángel.18 Y el material de su muro era de jaspe; pero la ciudad era de oro puro, semejante al cristal puro.19 Y los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas.

El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro; el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda, 20 el quinto de ónice, el sexto de cornalina, el séptimo de crisólito, el octavo de berilo, el noveno de topacio, el décimo de crisoprasa, el undécimo de jacinto y el duodécimo de amatista.21 Y las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla.

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