Que Representa El Agua En La Biblia?

Que Representa El Agua En La Biblia
La ambivalencia de un gran símbolo – La Biblia también puede ser narrada como una historia del agua. El agua es uno de sus grandes símbolos. Es su alfa y su omega: la Biblia se abre con las aguas del Génesis y se cierra, en el último capítulo del Apocalipsis, con un río en la ciudad.

  1. En ella están los ríos Pisón, Tigris, Éufrates, Nilo, Jordán y el Yaboc, junto con Noé, Abraham, Agar, Raquel, Moisés, Mara, el Bautista, la samaritana, el Gólgota.
  2. Ríos, pozos y mujeres.
  3. El agua y la vida.
  4. El agua es la vida.
  5. Siempre y en todas partes, sobre todo en las regiones semiáridas del Medio Oriente.

Esta historia comienza ya en el primer versículo del primer capítulo del primer libro de la Biblia, el Génesis: «El espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas». Agua, aguas en plural, es una de las palabras más repetidas en la creación del mundo – Dios separa las aguas (las de debajo y las de encima del firmamento), las recoge en mares para crear la tierra seca, y finalmente ordena que ‘bullan’ las aguas de peces y vida.

  1. El agua no es creada por Dios.
  2. Es preexistente.
  3. Dios-Elohim se la encuentra ya en el mundo.
  4. La separa, la recoge, la llena, pero no la crea.
  5. Para el hombre antiguo, el agua es tan primordial y preexistente como el mismo Dios, que, para crear el resto, no puede prescindir del agua.
  6. El agua es el elemento base de la vida, el primer ladrillo de la cadena de los seres vivos, el ambiente donde se desenvuelve la creación – hoy sabemos que fue probablemente en las aguas de los mares donde surgieron las primeras formas de vida.

Además, el agua es la gran protagonista de la maravillosa historia de Noé y el diluvio, que el Génesis toma del mito sumerio de Gilgamesh. En este caso, las aguas no son buenas, sino que se convierten en el instrumento del que Dios se sirve para destruir a los seres humanos que se han maleado.

  • Pero a pesar de nuestra maldad, la vida continúa, las aguas se retiran y la vida vuelve a empezar, con la señal de la primera alianza entre Dios, Noé y los hombres y los animales salvados: el arco iris, otro elemento que tiene que ver con el agua.
  • En el vado nocturno de un torrente, el Yaboc, tiene lugar la lucha entre Jacob y el ángel de Dios (Génesis 32), cuando resulta herido en el nervio ciático y es bendecido.

Una lucha acuática donde Jacob se convierte en Israel, el nombre de un pueblo entero. El agua está también en el centro de la liberación de Egipto, el país del gran río, cuando las aguas del Mar Rojo se abren para permitir a Moisés y al pueblo hebreo salir de Egipto hacia la tierra prometida, hacia otro río, el Jordán.

Y en el paso del gran río de la esclavitud al pequeño río de la libertad, la sed y el milagro del agua son elementos y etapas esenciales (Masá y Meribá, las aguas amargas de Mara). El exilio, la otra gran experiencia tremenda del pueblo (iglo VI a.C.), es contado con la imagen del agua: junto a los ríos de Babilonia, el Tigris y el Éufrates.

Los monstruos tremendos y más temidos en el libro de Job – Leviatán y Behemot (Job 40) –, son monstruos marinos, habitantes de las aguas profundas. El mismo Leviatán al que Thomas Hobbes recurrirá para dar nombre a su libro, imagen del poder político absoluto que, sin embargo, permite la sociedad civil.

Y podríamos continuar con el baño de Betsabé que condujo a David al pecado más vil de la Biblia, con las múltiples sequías (desde Abraham a Rut) que constelan la historia de la salvación, o con los pozos a cuyo alrededor sitúa la Biblia muchos diálogos entre hombres y mujeres (el de Jacob y el de la Samaritana, que por la traducción son el mismo pozo).

El Nuevo Testamento está inmerso en el agua. Desde el bautismo de Juan, que abre el evangelio de Marcos, hasta el bautismo de Jesús, o hasta el mar de Tiberíades donde se produce la llamada de los apóstoles, muchos de los cuales son pescadores, trabajadores del agua.

El Evangelio de Juan sitúa el comienzo de la vida pública de Jesús en el milagro del agua transformada en vino. «Tengo sed» son algunas de las pocas palabras que resuenan en el Gólgota, donde del costado del crucificado sale «sangre y agua». Los salmos están continuamente regados por el agua, que calma la sed de los hombres y de la cierva.

El canto de la cierva sedienta, metáfora de la búsqueda de Dios, es uno de los himnos poéticos más hermosos de la Escritura. «Como la cierva anhela las corrientes de agua, así mi alma te anhela a ti, Dios mío. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo. ¿Cuándo podré ver el rostro de Dios? Las lágrimas son mi pan noche y día, mientras me preguntan: ¿dónde está tu Dios?» (Salmo 42,2-5).

  • La metáfora de la cierva sedienta que, tras un largo peregrinar, llega a un arroyo seco y árido es muy fuerte y rica, habitual en la literatura espiritual, inspiradora de uno de los cánticos espirituales más sublimes y elevados de la historia de la espiritualidad (el de Juan de la Cruz).
  • Si alguien ha oído el bramido de un ciervo sediento – o de un corzo o un gamo, más habituales entre nosotros – sabe que es un verso inquietante, un lamento lacerante que no se olvida.

Este sonido habrá impresionado al hombre antiguo del Medio Oriente, más capaz que nosotros de leer y descifrar los lamentos de la creación. El salmista, tal vez exiliado en el norte, en la región donde nace el Jordán, lejos de Jerusalén y de su templo, tomó el grito animal más lacerante que había oído y lo convirtió en el canto de su alma anhelante del Dios de la juventud que ya no estaba.

La Biblia está llena de palabras tomadas prestadas de la naturaleza y de los animales para intentar decir lo que las emociones humanas no saben decir: el fuego en una zarza, la nube apoyada en una montaña, el fuego sobre el Carmelo, la brisa suave, la lluvia. No es fácil utilizar la imagen de la sed para expresar la relación con Dios.

Determinada literatura religiosa deshace la metáfora equiparando la fe con el agua que extingue la sed. La sed sería el movimiento ascendente del hombre, la pregunta antropológica a la que Dios responde con el ofrecimiento de la fe. Desde este punto de vista, no habría nada de religioso en la experiencia de la sed, que sería únicamente la premisa de la fe, la antecámara de la vida religiosa que comenzaría cuando, al llegar a la fuente, finalmente se puede beber – la sed terminaría en el encuentro con el agua.

Para muchos la fe es eso, y en la Escritura no faltan puntos de apoyo para esta interpretación del agua y de la sed (Jn 4,13-14). Pero cada salmo es muchas cosas a la vez. Es estratificación de significados y experiencias distintas de fe y de humanidad. Acerca de esta sed, el salmo nos sugiere algo distinto.

La sed no es solo preparación de la experiencia religiosa, ya es fe, ya es relación con Dios. El tiempo de la sed es el tiempo de la fe. En este salmo se menciona a Dios 22 veces. Un canto desesperado por la ausencia de Dios es uno de los salmos de todo el salterio donde más habita el nombre de Dios.

El desierto en la Biblia es lugar del encuentro con Dios. La tierra prometida no es el único lugar donde Dios habita, como tampoco lo es el templo. Moisés no entró en la tierra prometida, para mostrarnos que también el desierto y su sed pueden ser la tienda del encuentro con Dios, tal vez el más puro y verdadero.

Su muerte fuera de Canaán es también una manera de eternizar la promesa y su deseo. El salmo, entonces, nos pone en guardia frente a un error típico del hombre y de la mujer de fe: identificar la fe solo con el agua. Es un error muy común de quien piensa y vive la fe como un vivac estable en un oasis con agua abundante que, una vez encontrado al final de un primer camino, ya no se abandona.

Aquí la cierva descansa, tranquila y sin sed, en el nuevo jardín del que no se aleja para acometer nuevas peregrinaciones. Esta es una visión de la fe como consumo de bienes espirituales, como confort, como satisfacción plena del consumidor religioso, que se olvida del seguimiento y del arameo errante.

El salmo, en cambio, nos recuerda que la sed es la condición originaria de la vida espiritual adulta, porque, aunque encontremos alguna fuente a lo largo del camino, inmediatamente hay que levantar la tienda, volver sin tardanza al camino, y repetir pronto la misma experiencia de la sed-fe; que la crisis de fe no es la aridez sino la extinción de la sed.

Mientras tengamos sed de Dios y de la vida estaremos caminando por el único camino bueno, mejor todavía si lo hacemos en compañía de los pobres, los sedientos y los hambrientos. La fe bíblica consiste en gritar a Dios en el tiempo infinito de la sequía, porque ninguna experiencia de lo divino puede apagar el deseo de paraíso.

En esta tierra no existe un agua capaz de saciar la sed de Dios, y si nos sentimos religiosamente saciados es muy probable que estemos bebiendo el agua de los ídolos, que es también un distribuidor automático de bebidas saciantes. Es interesante notar otro detalle: aunque el texto hebreo habla de un ciervo (‘aiál), la tradición siempre ha visto una cierva en este salmo.

  • Quizá porque solo las madres conocen de verdad los gritos ante ciertas ausencias, y solo ellas han aprendido verdaderamente la paradójica bienaventuranza de la sed.
  • En este salmo, la imagen del agua contiene también una bella metáfora de la evolución de una vocación.
  • Comienza con una primera agua, la del primer encuentro de juventud.

Después continúa toda la vida con la experiencia de la sed, cuando se va vagando en busca de la primera agua que ya no podemos encontrar, y mientras vagamos nuestra garganta seca de agua se llena con el grito de Dios. Para terminar, tal vez, con un agua distinta que encontramos donde y cuando ya no la buscamos – es muy hermoso que una de las últimas palabras de Jesús que aparecen en los evangelios sea: «tengo sed».

  • Nosotros vivimos esta sequedad como experiencia de imperfección, de falta, a veces de fracaso, y nos olvidamos de la bienaventuranza de la sed: «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia», que tienen hambre y sed de mí.
  • Echamos de menos el agua de la primera juventud porque no entendemos que el objetivo de esa agua era sobre todo encender la sed para después caminar como peregrinos sedientos por el mundo.

Hasta que un bendito día entendemos que dentro de esa carestía es donde se esconde y se encuentra el sentido religioso de la vida. Allí están la pobreza y la pureza que deseamos desde el primer día y confundimos con el agua. Ese día nos sentimos amigos solidarios de todos los sedientos, los hambrientos de pan y de justicia, los necesitados de la tierra, y nos hacemos finalmente pobres.

  • Porque descubrimos que la fe no es posesión, sino promesa.
  • El templo acuático de Ezequiel La página tal vez más hermosa sobre el agua es la que nos regala el profeta Ezequiel: «Me hizo volver a la entrada del templo.
  • Del zaguán del templo manaba agua hacia levante El agua iba bajando por el lado derecho del templo, al mediodía del altar.

Me sacó por la puerta septentrional y me llevó por fuera a la puerta del atrio que mira a levante. El agua iba corriendo por el lado derecho» (Ezequiel 47,1-2). El agua va creciendo en directo mientras Ezequiel la observa asombrado y un poco asustado: «El que llevaba el cordel en la mano salió hacia levante.

Midió quinientos metros, y me hizo cruzar las aguas: ¡agua hasta los tobillos! Midió otros quinientos, y me hizo cruzar las aguas: ¡agua hasta las rodillas! Midió otros quinientos, y me hizo cruzar: ¡agua hasta la cintura! Midió otros quinientos: era un torrente que no pude cruzar, pues habían crecido las aguas y no se hacía pie: era un torrente que no se podía vadear» (47,3-5).

Estamos con él en el torrente-río, sentimos crecer el agua desde los tobillos hasta la cintura y más arriba. Ezequiel está dentro de su vado junto a un ángel. Esta vez el hombre y el ángel no luchan, no hay herida en el nervio ciático. Solo la bendición de un mensaje eterno sobre el espíritu, sobre el templo y sobre la vida.

  1. La visión continúa: «Al regresar, vi a la orilla del río una gran arboleda en sus dos márgenes.
  2. Me dijo: -Estas aguas fluyen hacia la comarca levantina, bajarán hasta la estepa, desembocarán en el mar de las aguas pútridas y lo sanearán.
  3. Todos los seres vivos que bullan, allí donde desemboque la corriente tendrán vida y habrá peces en abundancia.

Al desembocar allí estas aguas quedará saneado el mar y habrá vida dondequiera que llegue la corriente» (47,7-9). El ángel muestra a Ezequiel el paisaje. Donde antes solo había desierto y aridez, han crecido muchos árboles «cuyas hojas no se marchitarán, ni sus frutos se acabarán; darán cosecha nueva cada luna, porque los riegan aguas que manan del santuario; su fruto será comestible y sus hojas medicinales» (47,12).

  • Agua y espíritu.
  • El agua es espíritu.
  • La Biblia es un inmenso e infinito canto a la vida.
  • Todo en ella habla siempre y solo de vida.
  • Lo dice de muchas maneras y con muchas imágenes, pero con el agua lo hace de una forma distinta y muy fuerte.
  • El pueblo heredero de las tiendas móviles lleva en su código genético la búsqueda del agua para vivir.
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Durante milenios la ha visto llegar en su estación para dar vida a lo que parecía muerto y que habría muerto de verdad si ella no hubiera llegado. Ha visto florecer el desierto en mil colores tras las lluvias primaverales, y en estas resurrecciones han nacido las oraciones más hermosas y han brotado los salmos más poéticos.

  • Para intuir algo de esta visión del templo-fuente deberíamos leerla en el desierto de Sur, al lado de Agar, o en el desierto con Moisés y el pueblo murmurando por la sed; sentir la sed en nuestra carne y después experimentar el agua que llega y nos salva.
  • El agua es una hermana pobre del espíritu: útil, humilde preciosa y casta.

El gran cuadro de las aguas y de la vida culmina con el hombre y con su trabajo: «Se pondrán pescadores a su orilla: desde Engadí hasta Eglain habrá tendederos de redes» (47,10). Sin hombres y mujeres que trabajen, el milagro de las aguas no está completo.

En el culmen del agua encontramos al hombre y tras él, el trabajo. Este es el humanismo bíblico. Este es el canto del Adam que, como vértice de una manifestación cósmica de Dios, pone trabajadores, pescadores que echan las redes. Otros pescadores, algunos siglos más tarde, llevarán el agua del espíritu a toda la tierra, cuando, llamados mientras trabajaban, reconocieron en aquella voz la voz de la vida, porque, trabajando, quedaron vinculados a la misma fuente.

El templo-fuente, inmerso en las aguas que generan un río que inunda, fecunda y vivifica el mundo, es una de las páginas más hermosas de toda la Biblia y una de las más proféticas de Ezequiel. Porque habla de pasado y de futuro a la vez: bereshit y eskaton.

En Ezequiel, esta agua contiene uno de los mensajes religiosos, teológicos y sociales más potentes del humanismo bíblico. El templo es y puede ser fuente de agua vivificante si el agua no permanece encerrada y celosamente guardada dentro del templo. Solo si sale de allí para inundar el mundo. El agua del templo no está destinada al consumo interno del templo.

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Esa agua no es producida para las exigencias de pureza del culto religioso. No: el agua nace dentro pero corre hacia fuera. Es un agua laica, civil, secular. El Ezequiel sacerdote de Jerusalén cree que el templo es el lugar de la presencia de la gloria de YHWH en la tierra.

  • Pero el Ezequiel profeta sabe y dice que esa presencia no está ahí para ser consumida en el culto por sus fieles, porque es generada para ser donada a quien se encuentra fuera del templo.
  • «La fuente no es para mí», la hermosa expresión de Bernadette de Lourdes, es un lema profético universal en la relación entre templo y espíritu.

El agua viene a fecundar la tierra. El Cielo no la da gratuitamente para lavar los escurrideros de la sangre de los sacrificios bajo el altar del templo. Las religiones y las comunidades espirituales pueden seguir generando agua viva y apagando la sed de la gente si superan, con la castidad, la tentación perenne de beber el agua que nace de ellas.

Ezequiel, que tiene esta visión después de que el templo ha sido destruido por Nabucodonosor, intuye que, para que pueda existir un nuevo templo después del exilio, la fe y el templo no pueden ser los mismos de antes – toda gran crisis cambia la relación entre fe y culto. Aprender, en el inmenso dolor, que su Dios sigue siendo verdadero aunque haya sido derrotado, que la fe es posible incluso sin un lugar sagrado porque el lugar de Dios es la tierra entera, cambió para siempre la religión y el culto.

El templo con las grandes aguas es entonces una gran herencia espiritual de Ezequiel, un mensaje que parte de la tierra de exilio de Babilonia y atraviesa toda la escritura. La encontramos, por ejemplo, en el libro de Ben Sirá, que retoma la imagen del templo-fuente de Ezequiel y la aplica a la sabiduría: «Yo salí como canal de un río y como acequia que riega un jardín; dije: Regaré mi huerto y empaparé mis arriates, pero el canal se me hizo un río y el río se me hizo un lago» (24,30-31).

El templo es demasiado pequeño para contener el agua de la sabiduría. El profeta Ezequiel regresa en la conclusión del Apocalipsis, el último libro de la Biblia, en otra imagen obra maestra, como vértice de más de medio milenio de profecía que abrió de par en par las puertas de templo para hacerlo coincidir con el mundo entero: «Me mostró un río de agua viva, brillante como cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero.

En medio de la plaza y en los márgenes del río crece el árbol de la vida, que da fruto doce veces: cada mes una cosecha, y sus hojas son medicinales para las naciones» (22,1-2). Aquí el agua no mana debajo del templo, sino del ‘trono de Dios y del Cordero’.

  • En la epifanía final del espíritu, el templo ya no está.
  • Del paisaje de la nueva Jerusalén ha desaparecido el templo, como leemos pocos versículos antes en otro pasaje paradójico y estupendo: «No vi en ella templo alguno, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo» (Apocalipsis 21,22).

Al igual que la Ley, también el templo es un pedagogo, que un día tendrá que desaparecer para dejar sitio al encuentro inmediato con el agua viva. En este mundo nuevo, el árbol de la vida ya no está en el jardín de Edén, sino que crece en medio de la plaza.

¿Qué es el agua para Dios?

El agua, ¡Don de Dios, instrumento vital imprescindible y derecho de todos! – Cáritas Colombiana – SNPS El agua como bien colectivo y signo de purificación para los cristianos, no puede considerase como una mercancía, que beneficia económicamente a particulares.

  1. Al contrario es, un elemento vital que Dios nos ha dado para ‘satisfacer las necesidades de todos y especialmente de las personas que viven en la pobreza.
  2. Su uso debe ser racional y solidario.
  3. Sin agua la vida está amenazada’ (CDSI 1009-1012).
  4. Como cristianos e hijos de Dios, el agua se constituye en fuente de vida, esto nos debe llevar a reflexionar, sobre uno de los principios fundamental de la Doctrina Social de la Iglesia, el destino universal de los bienes: ‘El principio de destino universal de los bienes de la tierra está en la base del derecho universal al uso de los bienes’ (Pontificio Consejo de Justicia y Paz, Compendio de la DSI.

No.172). Por esta razón, uno de los bienes que ha sido otorgado para todos, debe ser de beneficio para todos: ‘Del Señor es la Tierra y cuanto la llena, el mundo y todos sus habitantes, porque él la fundó sobre los mares, él la asentó sobre los ríos’ (Sal.23: 1-2).

  1. Dios nos creó a su imagen y semejanza, por lo que somos dignos y por este hecho con derechos y deberes sobre los bienes que él nos ha otorgado.
  2. El Agua es un elemento indispensable para la vida, en especial para la vida humana: ‘El agua potable y limpia representa una cuestión de primera importancia, porque es indispensable para la vida humana y para sustentar los ecosistemas terrestres y acuáticos’ (Laudato Si, Papa Francisco.

No 28). Por eso en Colombia, es primordial que allí donde no hay acceso al agua en buenas condiciones, la vida se torna difícil y se hace necesario cuidarla, de modo que todos puedan acceder a uno de los derechos fundamentales de la vida. Es de considerar, la importancia, que tiene le modelo de desarrollo que tienen nuestros países, que en definitiva no responde a las problemáticas del contexto social de una comunidad determinada y no se proyectan hacia el futuro, sino que responden a los problemas que se van presentando, con el agravante de sacar el mejor provecho en el cuarto de hora que el funcionario de turno tiene.

Lo expresa el Profesor Parrilla, con las siguientes palabras: ‘El modelo de desarrollo que sigue la economía mundial es, a la larga, insostenible. Existen cálculos sobre la posibilidad de sufrir una escasez aguda de agua dentro de 25 años, si no se actúa con urgencia a favor de otro modelo sostenible de desarrollo Ello implica que el control del ‘oro azul’, por parte de grandes empresas mundiales, se convertirá en una de las principales fuentes de conflictos en el siglo XXI.

Esto debe llevarnos a cuestionar la manera como se está protegiendo y utilizando el agua como recurso de todos y para todos, pues es fácil que abramos la llave y nos llegue a la casa. Pero, ¿hasta dónde yo siento la necesidad de cuidar algo que aparentemente no me falta?; ¿Y sí, es propiedad de todos, no será que en ultimas no es de nadie?.

Sin embargo, cada día nos enfrentamos a un problema mundial, pues el agua, un recurso que hasta hace menos de 50 años era inagotable, porque brotaba por todas partes, hoy ya inicia a escasear y a generar conflictos en el mundo entero, una realidad que no es para nada ajena en nuestro país, pues con la destrucción de los páramos, la contaminación, el cambio climático, el fenómeno del niño, hay regiones que soportan la escasez y la sequía, pues sufren porque no hay alimentos, en definitiva se deteriora la vida, con el riesgo de desaparecer por completo.

Esto nos debe llevar hacer la siguiente reflexión: Cuidar del agua está en nuestras manos, cuando cuidamos nuestros paramos, le damos un buen uso y nos convencemos de que es un recurso para todos. Por esta razón, debemos trabajar en campañas, en prácticas que ayuden al cuidado de uno de los elementos fundamentales de nuestra casa común como lo es el agua: ‘El problema del agua es en parte una cuestión educativa y cultural, porque no hay conciencia de la gravedad de pésimas conductas de su cuidado en un contexto de gran inequidad’ (Laudato Si, Papa Francisco.

  • No.30). BIBLIOGRAFÍA: Papa Francisco.
  • Encíclica Laudato Si, sobre el cuidado de la creación.
  • Vaticano 2015.
  • PARRILLA, José Manuel, El Derecho humano al agua y la Doctrina Social de la Iglesia.
  • Profesor del Seminario y de la Universidad de Oviedo (consultado en internet: http://www.
  • Parroquiadellaranes.org/AGUA%20Y%20DSI.pdf (14-03-2016: 19:00 horas) PONTIFICIO CONSEJO JUSTICIA Y PAZ.

Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. IGLESIA-CDSI (Disponible en internet: https://books.google.com.co/books?id= sNQCCwAAQBAJ&printsec=frontcover&dq=inauthor:%22Pontificio+Consejo+Justicia+y +Paz%22&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjs_KndscHLAhXFkx4KHeDXCMEQ6AEIIDAB#v=onepage&q=CAPITULO%20X&f=false Elaborado por: Roger Hernández E.

¿Qué significa el agua como símbolo del Espíritu Santo?

Skip to content Introducción Encontramos nueve símbolos del Espíritu Santo, dados por Dios, para que podamos comprender lo que el idioma mismo no puede explicar o expresar. Son éstos: agua, aceite, fuego, la nube y la luz, el sello, el dedo, la mano, el viento y la paloma.

Una breve explicación de cada uno se puede encontrar en mi libro ‘Para vivir Pentecostés siempre’, tema 33. A propósito del símbolo del agua, hay una explicación hermosísima de San Cirilo, Arzobispo de Jerusalén, entre los años 348-387, en una de sus 23 célebres catequesis, justamente la número 16 sobre el Espíritu Santo.

Me pareció tan diciente esta explicación, en la que San Cirilo busca responder a la pregunta: ¿Por qué motivo se sirvió Jesús del término agua para denominar la gracia del Espíritu Santo?, que consideré oportuno compartir sus reflexiones con ustedes y hacer algún comentario aquí o allá sobre ellas, precisamente en la vísperas de la celebración de Pentecostés del año 2016.

  1. Las citas textuales de San Cirilo las pongo entre comillas y mis comentarios sin ellas.
  2. Punto de partida El punto de partida son las palabras mismas de Jesús en el Evangelio de Juan 4, 14: ‘El agua que yo le daré se convertirá en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna’; ‘esto lo decía refiriéndose al Espíritu que iban a recibir los que creyeran en él’: ‘de su seno correrán ríos de agua viva’ (Juan 7, 38-39).

Se trata, pues, de ‘una nueva clase de agua que corre y salta; pero que salta en los que son dignos de ella’. ¿Por qué Jesús se sirvió del agua como símbolo de la gracia del espíritu? He aquí cinco primeras razones válidas y fácilmente comprensibles: ‘porque todas las cosas constan de agua; ‘porque el agua sostiene todo; -porque es imprescindible para la hierba y los animales; -porque el agua de la lluvia desciende del cielo; -porque desciende siempre de la misma forma’.

Sin embargo produce efectos diferentes Es cierto: desciende siempre del mismo modo y de la misma forma y permaneciendo la misma, como ‘una única fuente que riega todo el huerto’, sin embargo produce diferentes frutos y efectos: – ‘de una forma está en las palmeras’, por ejemplo – ‘de otra en las vides’ – ‘se vuelve blanca en el lirio’ – ‘roja en la rosa’ – ‘de color púrpura en las violetas y en los jacintos’ ‘Diversa y variada en los distintos géneros de cosas’, pero es ‘siempre la misma y sin variación’.

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‘Y aunque se mude en huracán, no cambia su forma de ser, sino que se acomoda a la forma de sus recipientes, convirtiéndose en lo que es necesario para cada uno de ellos. Por eso la lluvia no transforma su naturaleza para descender en modos distintos, pero da a cada cosa lo que le corresponde’.

Así, el Espíritu Santo es y actúa como el agua ‘De la misma manera, el Espíritu Santo, aunque es único y con un solo modo de ser e indivisible, distribuye la gracia ‘a cada uno en particular según su voluntad’ (cfr.1 Cor 12, 11). Así: -‘Igual que un tronco seco que recibe agua produce brotes, el alma pecadora, que está seca, cuando por la conversión ha sido agraciada por el don del Espíritu Santo, produce santidad, los racimos del Espíritu Santo; -se sirve también de la lengua de unos para el carisma de la sabiduría; -ilustra la mente de otros con el don de la profecía; – a éste le concede el poder de expulsar demonios; – a aquel le otorga el don de interpretar las Sagradas Escrituras; – fortalece, en unos, la templanza; – en aquellos la Misericordia; – a éste enseña a practicar el ayuno y la vida ascética; – a aquel otro, lo prepara para el martirio’.

Diverso, pero nunca distinto de sí mismo Ve, pues, que el Espíritu Santo es diverso en cada uno, pero nunca es distinto de sí mismo. Como está escrito (1 Corintios 12, 7-11), sirviendo este texto de reafirmación y complemento de cuanto hemos dicho: ‘A cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común.

Porque, a uno se le da por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro palabra de ciencia, según el mismo Espíritu; a otro fe en el mismo espíritu; a otro carismas de curaciones, en el único Espíritu; a otro poder de milagros; a otro profecía; a otros discernimiento de espíritus; a otro diversidad de lenguas; a otro don de interpretarlas’.

Pero todas estas cosas distintas las obra un mismo y único Espíritu, distribuyéndolas a cada uno en particular según su voluntad. Y en cada uno se manifiesta distinto e igual para un mismo y único fin y objetivo: el bien común. De esta manera, todos pueden sentirse distintos, pero iguales, y nadie superior a otro, porque ‘es el mismo Espíritu el que obra todo en todos’.

Como el agua, el espíritu llega manso y suavemente ‘Su actuación en el alma es suave y apacible, su experiencia es agradable y placentera y su yugo es levísimo. Su venida va precedida de los rayos brillantes de su luz y de su ciencia. Viene con la bondad de genuino protector; pues viene a salvar, a curar, a enseñar, a aconsejar, a fortalecer, a consolar, a iluminar, en primer lugar, la mente del que lo recibe y, después, por las obras de éste, la mente de los demás.

Y, del mismo modo que el que se hallaba en tinieblas, al salir el sol, recibe su luz en los ojos del cuerpo y contempla con toda claridad lo que antes no veía, así también al que es hallado digno del don del Espíritu Santo se le ilumina el alma y, levantado por encima de su razón natural, ve lo que antes ignoraba.’ (Catequesis de san Cirilo de Jerusalén, obispo, sobre ‘El agua viva del Espíritu Santo’).

De mi libro citado Creo oportuno traer también aquí la breve explicación que traje en mi libro ‘Para vivir Pentecostés siempre’, relacionando el Espíritu Santo con el símbolo del agua: ‘El agua significa la acción del Espíritu Santo en el Bautismo; así, el agua bautismal significa realmente que nuestro nacimiento a la vida divina se nos da en el Espíritu Santo.

El Espíritu fecundada las aguas propiciando la vida. La tierra caótica iba adquiriendo por la acción fecundante del Espíritu. Donde hay caos, vacío, confusión y muerte, el Espíritu vivifica. La vida primera nace desde las aguas por obra del Espíritu. Las torrenciales aguas del diluvio sumergen el pecado de la humanidad y salvan a un hombre justo y su familia, la tierra es renovada para siempre.

  • El pecado y la maldad han sido sumergidos en el agua.
  • La humanidad revive y se recrea nuevamente.
  • Las aguas del mar Rojo, por la acción del Espíritu, salvaron a Israel de la esclavitud.
  • La promesa de Dios es un agua purificadora y un Espíritu renovador.
  • El agua es condición para la vida, hace crecer y desarrollarse, refresca y purifica, es alegre y transparente, el agua sirve de cuna al hombre nueve meses.

No podríamos vivir sin ella. Renueva la tierra. Alimenta las plantas, comunica la vida, nos sostiene y nos limpia el alma. El Espíritu es el agua que quita la sed para siempre. El Espíritu es el dador de la vida. Un día también por el Agua y el Espíritu nosotros renacimos para Dios.

Llevamos el sello maravilloso de su paso por nosotros”. Conclusión CERTIFICO que para mi trabajo el agua es símbolo del Espíritu Santo, publicado en la vísperas de Pentecostés 2016, me inspiré fundamentalmente en la Catequesis 16 de San Cirilo, Arzobispo de Jerusalén del siglo IV, sobre el Espíritu Santo.

DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los once (11) días del mes mayo del año del Señor dos mil dieciséis (2016).

¿Cuál es el símbolo del agua?

El símbolo químico: H2O.

¿Qué significado tiene el agua?

Nuestra relación con el agua va más allá de la supervivencia del cuerpo, de la dignidad y la justicia, es espiritual. H 2 O, el corto del bangladesí Ahmmed Raihan, uno de los finalistas del We Art Water Film Festival 4, refleja como desde milenios el agua es un elemento que nos une a todos como símbolo de transformación y metáfora de una forma ética de vivir.

H2O, Ahmmed (Bangladesh), finalista del We Art Water Film Festival 4. Categoría de Micro-documental. En Asia, donde ahondan sus raíces las más antiguas religiones, el valor del agua como símbolo de vida y purificación queda de manifiesto en todos los cultos. En el corto, el monje budista Karunannada Bhikkhu, el sacerdote hindú Sri Sujon Chakraboti, el fraile cristiano Lintu Francis da Costa y el imán mahometano Mohiuddin Rasel describenla profunda presencia del agua en la filosofía y respectivos rituales de sus religiones.

El agua no conoce ni se identifica con ninguna raza, cultura, etnia o religión; está en todos los sistemas de pensamiento de todas las civilizaciones. Un principio común a todos ellos es la contemplación del agua como elemento intrínsecamente ligado a la vida y de unió n con el mundo,

  1. Para el Budismo, ‘ser como el agua’ es un metáfora integradora con la naturaleza que se extendió hace más de 2.500 años por todo Oriente.
  2. Para el Hinduísmo, s egún la tradició n védica, el agua es la sustancia primordial de donde nacen todas las formas.
  3. En los Upanishads, narraciones que aparecieron hacia el siglo VI a.C., existen constantes referencias al agua como metáfora de la pureza y de la aut é ntica sabiduría: ‘Como el agua pura que vertida en agua pura permanece inalterable, así es el yo de un pensador iluminado’ En la Biblia judeocristiana se refleja el poder simbólico del agua y la intensidad sentimental con que se vivía antaño en relación con ella.

La voz agua aparece 582 veces en el Antiguo Testamento y es usada tanto para describir la creación, como la destrucción, la purificación, la regeneración y el amor. El agua acompaña al espíritu divino y a su relación con los hombres en todas las etapas de la larga historia bíblica.

En los Evangelios cristianos el agua adquiere un significado muy especial como metá fora de sabidur ía divina: ‘Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jam ás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna’,

Los textos coránicos del Islam el agua es donada por Dios para la creación y el mantenimiento de la vida: ‘Dios es el que os ha dado la tierra por lecho y el que ha construido los cielos como un edificio sobre vuestras cabezas; é l es el que hace descender el agua de los cielos y el que hace germinar con ella los frutos destinados a alimentarnos’.

¿Qué representa el agua en el Nuevo Testamento?

El agua que sacia nuestra sed es una imagen del objeto de nuestra verdadera sed: Cristo mismo, que nos invita a cavar nuestra sed para encontrarlo. Y se ofrece como la fuente viva e inagotable que sacia nuestra sed para siempre.

¿Qué significa el agua de la vida?

Para el término aplicado a un licor o aguardiente véase Aqua vitae. En la saga de Dune del escritor Frank Herbert, el Agua de la vida es una droga que se encuentra en el planeta Arrakis. Se considera iluminante.

¿Cómo ser como el agua?

10 frases para recordar a Bruce Lee Un 27 de noviembre, pero de 1940, nacía Bruce Lee, quien se hizo popular en Occidente por masificar las artes marciales y protagonizar películas del género de peleas. Pese a haber nacido en Estados Unidos, sus padres volvieron a China con él solo meses después.

Eso sí, volvió con 18 años a Norteamérica, lugar donde comenzó a enseñar sus conocimientos marciales y estudió filosofía en la Universidad de Washington. Con el paso del tiempo, participó como actor, sumando roles cada vez más importantes y adquiriendo mayor popularidad. Su trascendencia lo llevó a ser mencionado dentro de las 100 personas más influyentes del siglo pasado por la,

Hoy en Culto, en un nuevo natalicio de Lee, repasamos algunas de sus frases que marcaron su carrera y se mantienen vigentes hasta hoy:

‘La posesión de cualquier cosa comienza en la mente’. ‘Para mí, en su sentido más profundo, las artes marciales son el arte sobre cómo expresar honesta y genuinamente tu persona’. ‘Yo ya no creo en los estilos (de pelea). No creo que exista algo como el estilo chino de pelea, el estilo japonés o el que sea. A menos que los humanos tuviéramos tres o cuatro brazos, tendríamos formas diferentes de pelear, pero no: básicamente, tenemos dos brazos y dos piernas’. ‘Si no tienes estilos (de pelea) y piensas ‘aquí estoy como ser humano, ¿cómo hago para expresarme a mí mismo, total y completamente?’. De esa manera no vas a crear un estilo, porque un estilo es una cristalización; en cambio el otro camino es un proceso de crecimiento continuo’. ‘Si pasas demasiado tiempo pensando en una cosa, nunca conseguirás hacerla. Haz al menos un movimiento definido diariamente hacia tu meta’. ‘Vacía tu mente. Sé amorfo, sin límites, como el agua. Si pones agua en un vaso, ella se transforma en vaso; si la pones en una botella, se transforma en botella; si la colocas en una taza, se transforma en taza. El agua puede fluir o también destruir. Sé como el agua, mi amigo’. ‘El conocimiento te dará poder; el carácter, respeto’. ‘Para mí sería muy fácil actuar movimientos y mostrarme muy llamativo, deslumbrar con movimientos espectaculares y sentimientos. O podría hacer cosas increíbles para asombrar y cegar a la audiencia con movimientos fantásticos, pero el expresarse uno mismo con honestidad, sin mentirse uno mismo, es muy difícil de hacer’. ‘Creo que hay algo en EE.UU. por mostrar acerca de la verdad de Oriente. Por ahora la imagen es un cocinero chino con los ojos rasgados y cuchillas en la mano y eso está fuera de foco’. ‘La clave para la inmortalidad es, principalmente, vivir una vida que valga la pena recordar’.

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¿Qué significa el agua en el amor?

Fuego, Tierra, Aire y Agua en el amor: cómo se llevan los 4 elementos Los elementos, Fuego, Tierra, Aire y Agua, conforman y organizan la energía básica que opera directamente en nosotros. Es energía activa y visible de nuestra expresión. La configuración de los 4 elementos de una carta astral, es la cantidad de energía que posee una persona.

Lo que muestra los elementos disponibles que tenemos, es la cualidad que nos sale de manera natural, espontánea, con facilidad. El saber la cantidad que tenemos de cada uno nos describe qué características nos salen fácil y cuáles debemos incorporar a conciencia, con esfuerzo. Podemos tener 2, 3 o los 4 elementos dentro de nuestro sistema energético.

Y existen diferentes combinaciones entre ellos, que marcan nuestro ritmo orgánico. Vamos a explicar cada uno de los elementos y luego veremos sus compatibilidades. Es importante recordar que uno no puede hacer una lectura global de su carta con esto. Simplemente estamos contando una parte de la energía que poseemos. Que Representa El Agua En La Biblia A los de fuego se los reconoce encendidos y entusiastas Shutterstock La energía del Fuego es radiante, brilla, da calor, se enciende a través de un combustible (un estímulo que puede ser interno o externo. Un deseo), el fuego actúa si tiene ganas, se enciende a través del combustible. Que Representa El Agua En La Biblia Los de tierra son pacientes y reconocen el funcionamiento de las cosas Shutterstock La energía de Tierra es sólida, concreta, estable, su ritmo es lento porque espera el tiempo orgánico para que las cosas tomen su curso, tiene la capacidad de construir con paciencia los objetivos propuestos porque tiene la cualidad de sostener las cosas en el tiempo sin cansarse.

Por eso las personas terrestres tienen el talento de trabajar duro y con perseverancia, comprendiendo que el proceso evolutivo de las cosas es lo importante para llegar a la cima. Conciencia de esfuerzo, trabajo y tiempo es lo que llevará a ‘los tierra’ a tener la capacidad de concretar las cosas. Desde lo más pequeño a objetivos grandes.

Son responsables y tienen la cualidad de comprender el funcionamiento del mundo terrestre. Que Representa El Agua En La Biblia Los de aire son libres y muy sociables Shutterstock La energía de Aire es libre, liviana, cambia continuamente, es como el fluir de los vientos. El aire es un vehiculizador de información, es el que lleva y trae contenidos con información. Puede ver las cosas en perspectiva y posee una mirada objetiva de las cosas. Que Representa El Agua En La Biblia Los signos de agua fluyen conectados a sus emociones Shutterstock La energía del agua es la sensibilidad, la emoción, la conexión con nuestro mundo interno. Percibe el mundo intangible. Puede expresar emociones y sentimientos y tiene la cualidad de poder vivirlos y atravesarlos.

En ocasiones, se siente al agua como un tsunami interno y otras como agua de lago, hermosa y contemplativa. Lo cierto es que los acuáticos captan y absorben todas las vibraciones y estímulos que los rodean. Por eso, se los ve emocionales, sensibles, perceptivos, imaginativos y amorosos. Y en ocasiones cuando el tsunami interno se activa, pueden ser violentos y muy reactivos.

Fuego – Fuego: esta unión es muy expansiva. Hay mucho deseo en el vínculo. Cuando ambos poseen el mismo deseo, van por él de manera divertida, confiada y activa. Si cada uno tiene un deseo diferente, deberán definir por dónde ir exponiendo su potencia arrasadora fueguina.

Fuego y Tierra: un excelente equipo para construir deseos. El fuego tiene el deseo, el riesgo y la confianza para avanzar. Y la tierra tiene la cualidad de construir paso a paso, deteniéndose en los detalles y viendo que las cosas se realicen en tiempo y forma. Fuego y Aire: grandes amigos de aventura.

Sin duda a esta dupla no le faltaran sociales, vínculos y diversión. El aire es muy racional y el fuego es pasional, aquí pueden tener sus entredichos. Pero ambos tienen ritmos veloces y no se detienen ante las tristezas, sino que las pasan por arriba avanzando hacia otros lugares donde prime la luz y las ideas.

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El poder detenerse y contemplar su alrededor será una tarea para este vínculo. Fuego y Agua: esta dupla es una unión de pasión y emoción. La subjetividad estará a la orden del día. Recuerden que el fuego actúa por pasión y deseo, y cuando no obtiene lo deseado aparece la frustración (fuego enojado) y así el fuego confunde a esta sensación como emoción.

Mientras que el agua, cuando queda tomada por algún estímulo que recibió en exceso, se siente emocionalmente cargada y en algunos casos puede sacarlo a través de la pelea. El fuego ante cualquier ataque reaccionará de manera activa. Puede ser gritón o se irá para no tocar la oscuridad que le puede llegar a traer el agua con sus emociones profundas.

  • Es importante para ambos tener un tipo de descarga para drenar el agua y bajar el incendio fueguino.
  • Para el fuego algo corporal es ideal.
  • Y para el agua algo artístico la ayudará.
  • Tierra y Aire: esta es una dupla bien racional y práctica.
  • Un poco fría.
  • Pero con mucha claridad mental.
  • No hay sobresaltos.
  • El aire otorga ese movimiento y cambio continuo y la tierra tratará de enfrascar todas las ideas proporcionadas por el aire.

Por momentos el aire sentirá que se aburre con la tierra. Y la tierra sentirá que el aire es un torbellino y necesita tranquilidad. Pero, con una mirada objetiva y práctica, esta dupla puede lograr llegar a un acuerdo. Tierra y Agua: estos compañeros tienen un ritmo lento y sin prisa.

  1. El agua sentirá cosas más allá de la lógica terrenal y a la tierra le costará comprenderlo.
  2. Pero la tierra puede acompañar su proceso de lentitud respetando cada uno de los pasos.
  3. El agua aportará el afecto sin barreras ayudando a la tierra a soltarse y a recibir.
  4. Aire y Aire: esta dupla volará, habrá muchos programas en el día, mucha actividad y sociales.

Serán despistados y tendrán poca organización pero grandes ideas y buenos grupos de amigos. Aire y Agua: esta dupla posee una distancia energética bien marcada. El agua es emocional y tiene el don de percibir hasta lo que no se ve. Mientras que el aire es el elemento que se encuentra disociado de sus emociones.

Su manera de sentir es a través de los pensamientos, y le resulta difícil conectar con el mundo de las emociones y el cuerpo. Para el aire, el mundo del agua es demasiado intenso. Y para el agua el mundo del aire es atractivo pero muy superficial. Esta dupla deberá aprender uno del otro, el aire a captar más las sutilezas y el agua a ponerle palabras a los sentimientos para sacarlos afuera.

Agua y Agua: esta dupla es pura emoción y sensibilidad. Son de emociones amplificadas, cuando aman es con toda su fuerza y cuando odian también. No hay grises. Esta dupla necesita mucho de la palabra y de realizar actividades juntos para conectarse con su lugar más íntimo y de unión total.

¿Qué número de elemento es el agua?

10. El número atómico de la molécula del agua es el 18.

¿Cuánto vale H2O?

¿Qué es el agua? El agua es una substancia muy importante, Una gran parte del cuerpo de un organismo esta formado por agua. ¿Pero qué es exactamente el agua? Dentro del cuerpo de un ser humano hay un esqueleto, que hace nuestro cuerpo sólido y se cerciora de que nosotros podemos sostenernos en pie sin desplomarnos. El agua es también una clase de esqueleto. Consiste en partículas minúsculas, los átomos. Justo como todas otras substancias en la tierra. Uno de estos átomos se llama hidrógeno y el otro se llama oxígeno. Como usted sabe probablemente el aire que respiramos también contiene oxígeno. Una partícula de agua es llamada molécula. Cuando muchas moléculas de agua se derriten podemos ver esa agua, beberla o usarla por ejemplo para tirar de la cisterna. ¿Cómo se forma una molécula de agua? Una molécula de agua consiste en tres átomos diferentes; un átomo de hidrógeno y dos átomos de oxígeno, que son enlazados juntos como pequeños imanes. Los átomos consisten en la materia, que tienen un núcleo en el centro. La diferencia entre los átomos es expresada por números atómicos. El número atómico de un átomo depende del número de protones en el núcleo del átomo. Los protones son partículas pequeñas cargadas positivamente. El hidrógeno tiene un protón en el núcleo y el oxígeno tiene ocho. Hay también partículas sin carga en el núcleo, llamados neutrones. Al lado de los protones y de los neutrones, los átomos también consisten en electrones cargados negativamente, los cuales pueden ser encontrados en una nube de electrones rodeando al núcleo. El número de electrones en un átomo es igual al número de protones en el núcleo. La atracción entre los protones y los electrones es lo que mantiene al átomo junto. ¿Cuánto pesa una molécula de agua? El peso de una molécula es determinado por las masas atómicas de los átomos que la constituyen. La masa atómica de un átomo es determinada por la suma del número de protones y de neutrones en el núcleo, porque los electrones apenas pesan cualquier cosa. Cuando las masas atómicas de los átomos por separado se saben, uno simplemente tiene que sumarlas, hallando la masa atómica total de la molécula, expresada en gramos por mol. Un mol es una expresión del peso molecular de una molécula, derivado del peso de una molécula de hidrógeno, que es 1 mol. El hidrógeno tiene una masa atómica relativa de 1 g/mol y el oxígeno tiene una masa atómica relativa de 16 g/mol. El agua consiste en un átomo de oxígeno y dos átomos de hidrógeno. Esto significa que la masa de una molécula de agua es 1g + 1g + 16g = 18 g/mol. Cuando el número de moles del agua se sabe, uno puede calcular cuántos gramos de peso tiene éste, usando el peso molar del agua. El peso molar de los átomos por separado se encuentran en la tabla periódica de Mendelejef. ¿En qué estados (fases) puede el agua ser encontrada? El agua existe en tres estados: sólido, líquido y gaseoso. A una temperatura normal cerca de 25 o C es líquido, pero por debajo de 0 o C se congelará y se volverá hielo. El agua se puede encontrar en estado gaseoso sobre 100 o C, éste es el llamado punto de ebullición del agua, en el cual esta comienza a evaporarse. El agua da lugar al gas y este es inodoro e incoloro. Cómo de rápido el agua se evapora depende de la temperatura; si la temperatura es alta el agua se evaporará más pronto. ¿Qué sucede si el agua cambia de fase? Los cambios de líquido a sólido o a gas se llaman cambios de fases. Cuando una sustancia tal como el agua cambia de fase, su aspecto físico cambia, pero no sus propiedades químicas. Esto es porque la estructura química sigue siendo igual, pero las moléculas que la constituyen flotarán un poco más separadas. En el estado sólido las moléculas de agua están bastante juntas, pero en el estado líquido están separadas un poco más. El agua llega a ser líquida como resultado de la dispersión de las moléculas. Cuando el agua cambia de líquido gas las moléculas se dispersan aún más, esa es la razón por la que no podemos detectarla. ¿Por qué el hielo flota en el agua? Cuando las sustancias se congelan, las moléculas que la forman generalmente se acercan más. El agua tiene una anormalidad aquí: se congela por debajo de 0 o C, pero cuando las temperaturas caen a 4 o C, el agua comienza a ampliarse y consecuentemente la densidad es más alta. La densidad de una sustancia significa el peso en kilogramos por metro cúbico de dicha sustancia. Cuando dos sustancias se mezclan pero no se disuelven una en la otra, la sustancia con la densidad más pequeña flota en la otra sustancia. En este caso la sustancia es hielo, debido a la densidad creciente del agua. ¿Por qué no son todas las sustancias solubles en agua? La polaridad determina si una sustancia es soluble en agua. Una sustancia polar es una substancia que tiene dos clases de polos, como un imán. Cuando otra sustancia es también polar los dos polos de las sustancias se atraen y consecuentemente las sustancias se mezclan. Una sustancia que se disuelve en agua. Las sustancias que no contienen ningún polo se llaman substancias no polares. El aceite por ejemplo es una sustancia no polar, por eso el aceite no se disuelve en agua. De hecho flota en el agua, como el hielo, debido a su densidad más pequeña. ¿Qué es un agua dura? Cuando el agua es referida como dura esto simplemente significa, que contiene más minerales que el agua ordinaria. Estos son especialmente minerales de calcio y magnesio. El grado de dureza es mayor cuanto más calcio y magnesio hay disuelto. El magnesio y el calcio son iones positivamente cargados. Debido a su presencia, otras sustancias cargadas positivamente se disolverán menos fácil en aguas duras que en aguas que no contengan calcio y magnesio. Esta es la causa en realidad por la cual el jabón no se disuelve en agua dura. ¿Cuáles son las características físicas y químicas del agua? Las características físicas de una sustancia son las características que tienen que ver con el aspecto de la sustancia. Las características químicas son las características que se utilizan a menudo en química, para tratar el estado de una sustancia. Las características físicas y químicas pueden decirnos algo sobre el comportamiento de una sustancia en ciertas circunstancias. ¿Qué características físicas y químicas hay? Hay diversas características físicas y químicas, las cuales son a menudo usadas alternativamente, Podemos nombrar las siguientes: – densidad. La densidad del agua significa el peso de cierta cantidad de agua. Se expresa generalmente en kilogramos por metro cúbico (físico) – características termales. Esto se refiere a que le sucede al agua cuando se calienta; en que temperatura se convierte a estado gaseoso y estas clases de cosas (física) – conductividad. Esto significa que cantidad de electricidad el agua puede conducir. Se expresa en una magnitud química. (física) – absorción de luz. Esta es la cantidad de luz que cierta cantidad de agua puede absorber en un cierto plazo de tiempo (químico) – viscosidad. Esto significa el syrupiness del agua y el que determina la movilidad del agua. Cuando se aumenta la temperatura, la viscosidad disminuye; esto significa que el agua será menos móvil en temperaturas más altas (físicas) – el pH. El pH tiene su propia escala, funcionando para arriba a partir la 1 a 14. El pH demuestra si una sustancia es ácido (pH 1-6), neutro (pH 7) o básico (pH 8-14). El número de átomos de hidrógeno en la sustancia determina el pH. Cuanto más átomos de hidrógeno una sustancia contenga, más bajo es el pH. Una sustancia que contiene muchos átomos del hidrógeno es ácida. Podemos medir el pH sumergiendo un papel de color especial en la sustancia, los colores muestran que pH tiene la sustancia (producto químico) – alcalinidad. Es la capacidad del agua de neutralizar un ácido o una base, de modo que el pH del agua no cambie. (producto químico) Diríjase aquí para la información avanzada de la química del agua. Volver al menu principal de FAQ del agua Para terminología del agua compruebe nuestro glosario del agua Siéntase libre de contactar con nosotros si usted tiene cualquier otra pregunta.

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