Que Significa Yugo En La Biblia?

Que Significa Yugo En La Biblia
1. Jesús nos invita a tomar sobre nosotros Su yugo y a aprender de Él. – Lean y analicen Mateo 11:28–30. • ¿Qué significa estar ‘trabajados y cargados’ (Mateo 11:28). ¿Cuáles son algunos ejemplos de las cargas que llevamos en esta vida? ¿Cómo puede el Señor hacernos ‘descansar’ de esas cargas? • ¿Qué es un yugo? (Muestre la lámina de Mary Fielding y Joseph F.

Smith cruzando las planicies y señale los bueyes enyugados. Explique que un yugo es un armazón o una barra que puede colocarse en una o dos personas o animales que tiran de una carga pesada o la llevan a cuestas; éste equilibra la carga y facilita su manejo. Además del sentido literal, el concepto del yugo también aparece en muchas Escrituras como metáfora de la esclavitud o servidumbre; véase Jeremías 28:2; Alma 44:2.) ¿Qué significa tomar sobre nosotros el yugo de Cristo? (Con humildad hacer Su voluntad y permitir que Él guíe y dirija nuestra vida.) Si va a utilizar la presentación en video ‘Venid a mí’, muestre ahora la primera parte.

Detenga el video cuando termine de hablar el presidente Howard W. Hunter. • El Señor declara: ‘Mi yugo es fácil, y ligera mi carga’ (Mateo 11:30). ¿En qué sentido es fácil el yugo del Señor? ¿Por qué piensan algunas personas que las enseñanzas del Señor son demasiado restrictivas? ¿Por qué se aligeran nuestras cargas cuando obedecemos y servimos al Señor?

¿Qué significa llevar el yugo de Dios?

El yugo en algunos textos antiguos significaba el trabajo entendido como vocación. En este sentido, el yugo -trabajo a pesar del cansancio es liviano porque responde a nuestras opciones. Sin embargo, en Él, el término es sinónimo de sometimiento y esclavitud.

¿Qué quiere decir la palabra yugo?

1.m. Instrumento de madera al cual, formando yunta, se uncen por el cuello las mulas, o por la cabeza o el cuello, los bueyes, y en el que va sujeta la lanza o pértigo del carro, el timón del arado, etc.

¿Qué es un yugo en lo espiritual?

¿Qué es un yugo en la Biblia? ‘Carguen con mi yugo. Mi yugo es suave’. Estas palabras de Jesús causan extrañeza a todos. Sobre todo, a los campesinos familiarizados con ver una yunta de bueyes unidos por un yugo. ¿Qué querrá decir el Señor con eso del yugo? Habrá que volver a leer la Biblia para descubrir el sentido de yugo.

  1. Se puede definir yugo como un armazón que se coloca sobre el cuello de dos animales para que tiren de un arado o de una carreta.
  2. De esta palabra se transmite la idea de ‘uncir; juntar; unir entre sí’.
  3. En la Biblia puede designar un ‘par’ (dos burros.
  4. Jue 19,3): una ‘yunta’ (Eliseo se alejó de la yunta de bueyes, 1Re 19,19) o una ‘yugada’, la medida de tierra.

También significa ‘vara’, con que los levitas trasladaron a hombros el Arca de Yahvé. (1Cro 15,15), o ‘percha’ con el que una persona transportaba mercancías sobre los hombros, distribuyendo equitativamente el peso en ambos extremos de la barra. La palabra yugo además tiene el sentido figurado, como llevar cargas.

  • Para los esclavos el yugo representaba apropiadamente su condición de opresión, sufrimiento.
  • Ustedes son ahora malditos, serán esclavos para siempre, partirán leña y traerán agua para la Casa de mi Dios.
  • Jos 9,23).
  • ¿No saben cuál es el ayuno que me agrada? Romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo.

(Isa 58,6-9). Expresa la sujeción a otra persona, a un gobernante o una nación: A Roboán le dijeron: Tu padre nos impuso un duro yugo. Si nos liberas de esos trabajos forzados, de ese pesado yugo. (1Re 12,4). Un yugo de hierro denotaba una esclavitud más severa que un yugo de madera.

  1. Ellos pondrán sobre tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruyan del todo.
  2. Dt 28,48).
  3. Del mismo modo, quitar el yugo significaba liberación de la opresión.
  4. Así se representaba la libertad de la ‘casa de la esclavitud’ en Egipto: Rompí el yugo para que salieran ustedes.
  5. Lv 26,13).
  6. Cuando la ciudad de Jerusalén cayó ante el rey Nabucodonosor, sus habitantes quedaron bajo el yugo pesado de Babilonia.

Tú hiciste caer tu pesado yugo. (Is 47,6).

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Si bien es cierto que tanto las personas como las naciones han oprimido a sus semejantes, Dios nunca ha impuesto un yugo opresor sobre sus fieles siervos. La Ley que Dios dio a la nación de Israel era un yugo, puesto que los colocaba bajo obligaciones y responsabilidades para con Él.

Este fue el argumento de Pedro al mostrar que no era necesario imponer a los cristianos gentiles la obligación de observar la ‘ley de Moisés’. ¿Por qué quieren poner sobre el cuello de los discípulos un yugo que nuestros padres no fueron capaces de soportar, ni tampoco nosotros? (Hc 15,10). En tiempos de Jesús, los judíos se hallaban bajo el yugo de la Ley mosaica y, además, cargados con muchas tradiciones de hombres.

El Señor se lo explica y recrimina a los escribas y fariseos: Atan cargas pesadas y las ponen sobre los hombros de los hombres. (Mt 23:4). En la sociedad judía, el pueblo estaba sometido a muchas cargas o yugos. De ahí que se entienda su obra misericordiosa, al decir: Carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán descanso.

¿Qué es el yugo de una persona?

El uso figurado del término – Este utensilio de la ganadería tiene, a su vez, un significado, Así, el yugo representa la idea de opresión del ser humano. De esta manera, alguien está sometido a un yugo cuando se ejerce un poder sobre él que le impide su libre albedrío.

¿Qué quiere decir porque mi yugo es fácil y ligera mi carga?

Mi yugo es fácil – No ocurre todo de inmediato, pero estoy aprendiendo, como discípulo de Jesús, a ser manso y humilde de corazón, confiando en Dios en todas las situaciones para lograr un buen resultado en Su tiempo. ¿No es esto exactamente lo que también hizo Jesús al someterse a todo tipo de tratamiento, incluso hasta la muerte de cruz? Jesús eligió sufrir en lugar de pecar durante toda Su vida, así como está escrito en Hebreos 11:25 y 1 de Pedro 4:1.

Mi yugo es fácil, y ligera mi carga.’ Podemos decir que todo es más fácil cuando tengo el sentir y la mente de sufrir, y realmente lo es, porque con esta mentalidad la gracia y el agrado de Dios están conmigo en abundancia; y Él me ayudará a hacer Su voluntad. ¿Alguna vez ha traído descanso a mi alma (hasta lo más profundo) el seguir mi propio camino? Por esforzarme a imponer mi propia voluntad, o ceder a ella en la tentación, encuentro, como un buey rebelde que la vida es una carga y ¡se vuelve difícil! Dejar que Dios, el Dios de paz, tenga control total, es el camino hacia lo que mi alma anhela, de hecho, es la paz que todo el mundo está buscando.

Bienaventurados todos los que escuchan y obedecen las palabras de Jesús; ellos verdaderamente hallarán descanso. ¡Qué increíble oportunidad tenemos de ser unidos en yugo igual con Él en el servicio del Padre! : ¿A qué se refiere Jesús cuando dice: ‘Llevad mi yugo sobre vosotros’?

¿Por qué ligera es mi carga?

EMDJ64 Que Significa Yugo En La Biblia Mateo 11:28-30 Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga,

Es un llamado a todos los que están trabajados y cargados por llevar su vida de creyente basados en querer buscar la justificación ante Dios por el cumplimiento de todos los mandamientos (Romanos 3.20); y una vez que experimentan fracaso tras fracaso por no alcanzar sus demandas, se sienten agobiados y cansados.

También es un llamado aquellos que, por causa de la esclavitud del pecado en el mundo, se sienten frustrados, y llevan una vida vacía, los cuales, pueden encontrar el reposo prometido en Cristo Jesús. En el contexto inmediato en el tiempo de Jesús, estas palabras fueron dadas a todos los judíos que quería ser justificados por el cumplimiento de la Ley y la tradición de los ancianos, pues Jesús al decirles: ‘vengan a mi’, les estaba diciendo que creyeran en Él, para ser aceptados por Dios, justificados por gracia, por medio de la fe en la persona y la obra de nuestro Señor Jesucristo.

Una vez que existe el verdadero arrepentimiento, se experimenta el perdón de los pecados, entonces el Señor Jesús nos dice que tomemos su yugo (sus mandamientos) sobre nosotros, y a su vez que aprendamos de Él, de su carácter, que es manso y humilde de corazón, entonces hallaremos descanso para nuestras almas, ya que su yugo(mandamientos) es fácil y ligero.

Las cargas que colocaban al pueblo los fariseos y escribas eran pesadas y difíciles, como lo dice en Mateo 23:4 ‘Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas’, es decir, les decían a sus oyentes que hicieran tal cosa, pero ellos no las hacían, cayendo en la hipocresía, que los caracterizaba.

El yugo en general era visto como símbolo de sujeción y servidumbre. En cierto sentido, para el judío la ley ceremonial y las tradiciones eran como un yugo (Hch.15:10). A la liberación de esa opresión se refiere Pablo al decir a los gálatas que no volviesen a estar presos ‘en el yugo de servidumbre’ (Gá.5:1), ya que en Cristo habían sido libertados.

El yugo al cual Cristo se refiere en Mt.11 era muy distinto; era una situación ligera, es decir, fácil de llevar en razón de la gracia que a tiempo El suministra. En 1 Juan 5.3 dice que los mandamientos de Jesús no son difíciles de llevar, pero que hay de aquella cita que dice: Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame (Mateo 16.24), la pregunta entonces es, ¿la carga de la cruz realmente es fácil y ligera?; se nos manda a llevar su cruz, y su cruz no es para llevar cargas en nuestros hombros, es que debemos morir en ella, es negarnos a nosotros, es perder la vida para hallarla.

  • Hay un factor importante que debe estar en este caminar, y es el amor a Dios por medio de Cristo, a medida que amamos más a Jesús, sus mandamientos no serán gravosos, y nuestra alma comienza a experimentar descanso, aún en medio de las aflicciones y tribulaciones.
  • Un ejemplo de la protección que ofrecen sus mandamientos, lo podemos encontrar en Mateo 5.27-30 ‘Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio.

Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón, Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de t i; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno, Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno’, que trata sobre el séptimo mandamiento del decálogo de Dios, no debemos cometer adulterio como hijos de Dios, es decir, no tener relaciones sexuales fuera del matrimonio con otra mujer u hombre, pero ahora nuestro Señor Jesús en este texto nos dice que también la lujuria es considerada como adulterio en el corazón, y Él nos manda a que nos saquemos el ojo o cortarnos la mano para no seguir pecando.

  • En el fondo, el mandamiento es protector, y el siervo que decide ponerlo en práctica agrada a su Señor.
  • La persona obstinada y esclava a la lujuria, decide seguir en ella, piensa que es un pecado inofensivo, y poco a poco lo que comenzó con un pensamiento leve, toma fuerza que termina convirtiéndose en un acto inmoral con uniones de cuerpos físicos, masturbación o pornografía.

Posteriormente, si por alguna circunstancia su conyugue se entera de su adulterio, o tiene enfermedades de transmisión sexual, puede terminar en un divorcio y muchos dolores; al final siempre Dios quiere proteger a sus hijos, porque sus mandamientos son lámpara a sus pies (Salmo 119:105).

La obediencia forzada a los mandamientos de Cristo termina siendo pesada y agobiante, solo cuando el corazón comienza a amar verdaderamente al Señor Jesucristo en el poder del Espíritu, entonces somos agradecidos con temor reverente, y es cuando comenzamos a experimentar paz y gozo, todo lo contrario, es una verdadera miseria, donde la esclavitud al pecado trae tristeza y pesadumbre.

Les comparto las siguientes citas bíblicas para meditar al respecto: Mateo 28.20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado ; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. Lucas 6.46-47 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.

  1. Juan 14.15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
  2. Juan 14.23-26 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará ; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
  3. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió,

Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Juan 15.10 Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.

Juan 15.14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando, Juan 15.20 Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.1 Juan 2.3-5 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos.

El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.1 Juan 3.22 y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.1 Juan 3.24 Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él.

  • Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.1 Juan 5.2-4 En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios, y guardamos sus mandamientos,
  • Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos,
  • Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe.

Elaborado por:Pastor Jair Sánchez Ministerio El Mensaje de Jesús Rı́os, A. (1994). Comentario bı́blico del continente nuevo: San Mateo (p.148). Miami, FL: Editorial Unilit. : EMDJ64

¿Cuántas clases de yugo hay?

El yugo cornal – Yunta de troncos en la,, Es el yugo utilizado para, Consta de una parte central recta llamada sobeo o centro, provisto de prominencias llamadas mesas para las correas; las partes curvas a los dos lados: gamellas o camellas, Según el empleo distinguimos dos variantes de yugo cornal : a) para y cargas pesadas un yugo largo ; y b) para un yugo más corto.

  • Se distinguen uno del otro en el largo y en la forma de la parte central.
  • El tipo a muestra en la cara inferior del centro una cavadura llamada mesilla para la lanza del,
  • El largo total del yugo es de 1,67 m, el largo del centro de 86 cm; la altura del yugo mide en la parte correspondiente a la mesilla 12 cm, a los lados 6 cm.

En el tipo b el centro es más corto, de 38 cm, el largo total tan solo de 1,22 m. El y el yugo se unen por medio del cielo de un, el barzón, que se asegura en un tarugo de madera sobresaliente por el lado interior de la lanza del arado. El barzón consta de una rama fuerte o de un trozo flexible de madera arqueado en forma de huevo; sus extremos van unidos por una de hierro o madera.

También suele usarse un trozo de madera arqueado regularmente en forma de herradura, en cuya mitad inferior va un trozo de madera llamado uña. Dos clavos unen la uña además con el arco. Una correa que da varias vueltas alrededor une el barzón con el yugo. El agujero en el centro del yugo por el que pasa la correa es un orificio rectangular.

La correa por medio de la cual el yugo se ata a los de los se llama coyunda y tiene 4-6 m de largo. En uno de sus extremos hay una lazada que se pasa por el extremo del yugo. Mirando de frente se empieza a atar o enganchar por el izquierdo, o sea interior, de la vaca del lado derecho.

A la correa se da una primera vuelta por debajo alrededor del cuerno izquierdo, después pasa por la frente, da una vuelta por el cuerno derecho (exterior), y vuelve después a ser atada a la mesa exterior del yugo, alrededor del cuerno derecho, por la frente del cuerno izquierdo y la gamella interior, pasa otra vez por sobre la frente hacia fuera, da vuelta alrededor de la mesa exterior y finalmente se anuda.

Se usan las melenas como protección contra el sol y las ; trátase de una ancha tira de, sin forro ni pelos, con cordones de cuero o de tela. La melena se pone debajo del yugo o se sujeta a este; los cordones cuelgan hasta sobre los ojos de los animales.

¿Dónde se encuentra el yugo?

Por yugo también se puede entender al talón curvo horizontal que se ubica en el codaste y, que forma parte de la popa de un barco.

¿Quién creó el yugo?

Los capítulos 27 y 28 son una sola historia: Tal como el Señor le había mandado, Jeremías hizo un yugo y se lo puso al cuello. Un yugo es un aparato que se pone al cuello para llevar cargas y es un símbolo de cautividad o esclavitud. Jeremías enseñó al pueblo que Judá y las naciones vecinas estarían bajo el ‘yugo’ de Babilonia; les advirtió que habría falsos profetas que dirían lo contrario, pero que sin duda la cautividad tendría lugar.

  1. Después, dijo al rey Sedequías que si él y el pueblo se sometían humildemente al yugo de Babilonia, no serían destruidos.
  2. Como señal de que sus palabras se cumplirían, profetizó que Nabucodonosor, rey de Babilonia, se llevaría el resto de los tesoros y artículos sagrados del templo.
  3. Esa profecía se cumplió.En Jeremías 28 se habla de otro hombre, Hananías, que también afirmaba ser profeta y que profetizó que Dios rompería el yugo de Babilonia al cabo de dos años, a lo cual Jeremías dijo que el tiempo probaría si estaba en lo cierto o no.
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Pero el Señor lo inspiró para que le dijera a Hananías que sus profecías no eran verdaderas y que pronto moriría. Y así sucedió, tal como Jeremías lo había dicho.

¿Cómo dejar las cargas a Dios?

Las cargas proporcionan oportunidades de poner en práctica las virtudes que nos llevarán a la perfección. Hace muchos años, caminaba al amanecer por las estrechas calles adoquinadas de Cusco, Perú, en lo alto de los Andes, y vi a un lugareño que transitaba por una de ellas.

  1. No era un hombre físicamente grande, pero cargaba una inmensa cantidad de leña en una enorme talega (o saco de yute) sobre la espalda.
  2. El costal parecía del mismo tamaño que el hombre, y la carga debía pesar lo mismo que él.
  3. Lo llevaba atado con una cuerda que pasaba por debajo del costal y le rodeaba la frente; y él sujetaba la cuerda con firmeza a ambos lados de la cabeza.

Llevaba un paño sobre la frente, debajo de la cuerda, para evitar que le cortara la piel. Se inclinaba hacia adelante bajo la pesada carga y caminaba con paso lento y dificultoso. El hombre llevaba la leña al mercado donde se vendería. En un día típico, es probable que hiciera unos dos o tres viajes de ida y vuelta a través de la ciudad a fin de entregar otras cargas igualmente incómodas y pesadas.

  • El recuerdo de ese hombre inclinado, caminando con dificultad por la calle, ha llegado a ser cada vez más significativo para mí con el correr de los años.
  • ¿Por cuánto tiempo podría continuar llevando semejantes cargas? La vida impone todo tipo de cargas sobre cada uno de nosotros; algunas ligeras, otras implacables y pesadas.

Las personas luchan todos los días con cargas que ponen a prueba su alma. Muchos de nosotros luchamos con esas cargas. Pueden ser emocional o físicamente pesadas; pueden ser preocupantes, opresivas y agotadoras; y puede que continúen por años. En sentido general, nuestras cargas provienen de tres fuentes.

Algunas son el producto natural de las condiciones del mundo en el que vivimos. La enfermedad, la discapacidad física, los huracanes y los terremotos ocurren de tanto en tanto sin que exista culpa alguna de nuestra parte. Podemos prepararnos para esos riesgos y a veces podemos predecirlos, pero en el diseño natural de la vida, todos afrontaremos algunos de esos desafíos.

Otras cargas se imponen sobre nosotros por el mal comportamiento de otras personas. El maltrato y las adicciones pueden convertir nuestro hogar en todo menos un cielo en la tierra para los integrantes inocentes de la familia. El pecado, las tradiciones incorrectas, la represión y el delito dejan muchas víctimas con cargas a lo largo del sendero de la vida.

Aun actos indebidos menos graves como el chisme y la crueldad pueden causar verdadero sufrimiento a otras personas. Nuestros propios errores y limitaciones producen muchos de nuestros problemas y pueden colocar pesadas cargas sobre nuestros propios hombros. La carga más onerosa que imponemos sobre nosotros mismos es la del pecado.

Todos hemos conocido el remordimiento y el dolor que inevitablemente sentimos al no guardar los mandamientos. No importa qué cargas afrontemos en la vida, sean consecuencias de condiciones naturales, de la mala conducta de los demás o de nuestros propios errores o limitaciones, todos somos hijos de un Padre Celestial amoroso que nos ha enviado a la tierra como parte de Su plan eterno para nuestro desarrollo y progreso.

Nuestras experiencias singulares e individuales nos ayudarán a prepararnos para regresar a Él. Nuestra adversidad y aflicciones, por más difíciles que sean de soportar, desde la perspectiva eterna no durarán más que por ‘un breve momento; y entonces, si lo sobrelleva bien, Dios exaltará’ 1, Debemos hacer todo lo posible por sobrellevar ‘bien’ nuestras cargas, dure lo que dure ese ‘breve momento’.

Las cargas proporcionan oportunidades de poner en práctica las virtudes que nos llevarán a la perfección, nos invitan a ‘someter al influjo del Santo Espíritu, y del hombre natural, y santo por la expiación de Cristo el Señor, y como un niño: sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someter a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre, tal como un niño se somete a su padre’ 2,

Primero, a Adán se le dijo: ‘maldita será la tierra por tu causa’, lo que quería decir para el bien de él, y ‘con el sudor de tu rostro comerás el pan’ 3, El trabajo es una carga continua, pero también es una bendición continua ‘para causa’, o nuestro bien, ya que nos imparte enseñanzas que nosotros sólo podemos aprender ‘con el sudor de rostro’. Segundo, Alma señaló que la pobreza y las ‘aflicciones realmente los habían humillado, y que se hallaban preparados para oír la palabra’ 4, Él agrego: ‘porque sois obligados a ser humildes, benditos sois’ 5, Nuestras dificultades económicas pueden ayudar a prepararnos para oír la palabra del Señor. Tercero, ‘por motivo de la sumamente larga continuación de guerra’, muchos nefitas y lamanitas se ‘ablandaron a causa de sus aflicciones, al grado de que se humillaron delante de Dios con la más profunda humildad’ 6, La inestabilidad política, el desorden social y, en algunas regiones del mundo, los ladrones de Gadiantón modernos, pueden volvernos humildes y motivarnos a buscar refugio celestial de las tormentas sociales. Cuarto, a José Smith se le dijo que las cosas terribles que sufrió durante años a manos de sus enemigos le ‘serv de experiencia, y ser para bien’ 7, El sufrimiento que experimentamos por las ofensas de los demás es un valioso, aunque doloroso, aprendizaje para mejorar nuestra propia conducta.

Más aún, el sobrellevar nuestras propias cargas puede ayudarnos a cultivar una reserva de empatía hacia los problemas que enfrentan los demás. El apóstol Pablo enseñó que debemos ‘sobrelleva los unos las cargas de los otros, y cumpli así la ley de Cristo’ 8,

  • Por consiguiente, nuestros convenios bautismales requieren que estemos ‘dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras; sí, y dispuestos a llorar con los que lloran; sí, y a consolar a los que necesitan de consuelo’ 9,
  • El observar los convenios bautismales ayuda a aliviar nuestras propias cargas, así como las de las almas agobiadas a las que prestemos servicio 10,

Quienes brindan tal ayuda a los demás caminan sobre suelo santo. Al explicar esto, el Salvador enseñó: ‘ ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos?, ¿o sediento y te dimos de beber? ‘¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos?, ¿o desnudo y te cubrimos? ‘¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte? ‘Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis’ 11,

Durante todo el proceso, el Salvador nos brinda apoyo y fortaleza que nos sustentan, y en Su propio tiempo y manera, nos ofrece la liberación. Cuando Alma y sus discípulos escaparon de los ejércitos del rey Noé, establecieron una comunidad llamada Helam. Comenzaron a labrar la tierra, a construir edificios y a prosperar 12,

Sin previo aviso, un ejército de los lamanitas los redujo a la servidumbre ‘y nadie podía librarlos sino el Señor su Dios’ 13, Dicha liberación, sin embargo, no ocurrió de inmediato. Sus enemigos comenzaron a ‘imp tareas’ y a ‘fijar capataces’ 14, Aunque se les amenazó con la muerte si oraban 15, Alma y su pueblo ‘derramaron sus corazones ; y él entendió los pensamientos de sus corazones’ 16,

Debido a su bondad y a su obediencia a los convenios bautismales 17, fueron liberados gradualmente. El Señor les dijo: ‘aliviaré las cargas que pongan sobre vuestros hombros, de manera que no podréis sentirlas sobre vuestras espaldas, mientras estéis en servidumbre; y esto haré yo para que me seáis testigos en lo futuro, y para que sepáis de seguro que yo, el Señor Dios, visito a mi pueblo en sus aflicciones.

‘Y aconteció que las cargas que se imponían sobre Alma y sus hermanos fueron aliviadas; sí, el Señor los fortaleció de modo que pudieron soportar sus cargas con facilidad, y se sometieron alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor. ‘Y sucedió que era tan grande su fe y su paciencia, que la voz del Señor vino a ellos otra vez, diciendo: Consolaos, porque mañana os libraré del cautiverio’ 18,

Felizmente, el Hijo de Dios también nos ofrece liberación del cautiverio de nuestros pecados, que son una de las cargas más pesadas que llevamos. Durante Su expiación, Él padeció ‘según la carne, a fin de tomar sobre sí los pecados de su pueblo, para borrar sus transgresiones según el poder de su redención’ 19,

Cristo ‘pade estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten’ 20, Cuando nos arrepentimos y guardamos los mandamientos, el perdón y el alivio de nuestra conciencia abrumada llegan con la ayuda que sólo el Salvador ofrece, porque: ‘de seguro, el que se arrepienta hallará misericordia’ 21,

Recuerdo a ese hombre de Perú encorvado y cargando con dificultad ese enorme saco de leña sobre la espalda. Para mí, él es la imagen de todos nosotros al lidiar con las cargas de la vida. Sé que conforme guardamos los mandamientos de Dios y nuestros convenios, Él nos ayuda con nuestras cargas; Él nos fortalece.

Cuando nos arrepentimos, Él nos perdona y nos bendice con paz de conciencia y con gozo 22, Ruego que después nos sometamos alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor, es mi oración, en el nombre de Jesucristo. Amén.

¿Qué quiere decir Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados?

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

  • Mateo 11:28-30) Está es una invitación que Jesús nos hace muy francamente.
  • Él está llamando a todos los que están cansados de vivir oprimidos bajo su propio pecado.
  • Aquellos que están afligidos, no por los pecados de otros, sino por el de sí mismos.
  • Él está llamando a las personas que están cansadas de caer en los mismos pecados una y otra vez, incluso si algunos de estos pecados están ocultos.

Jesús sabía que habría personas que están perfectamente conscientes en que sus vidas no son como deberían de ser. Quizás tú también sientes lo mismo; una persistente intranquilidad, un vacío que no puedes llenar con algo de este mundo, un anhelo de Dios, el cual quizás no puedes describir.

  1. Lamentas tu dureza, y puedes ver tu propia arrogancia y egoísmo.
  2. Te sientes impuro o ‘contaminado’ porque no puedes controlar todos esos pensamientos y fantasías que van y vienen.
  3. Te sientes culpable.
  4. La forma en cómo las otras personas te juzgan, ya sea que sepán o no con que estas batallando, o si eres Cristiano o no, no cambia el hecho de que tú mismo ves que las cosas no van muy bien contigo.

Sabes que hay fuerzas en tu vida que son más poderosas que tú, y que en tus pensamientos te conducen lejos de Dios a cosas que sabes que no son buenas para ti. Cosas que te llevan a un espiral de miseria. Si tú ignoras esto, entonces no eres sincero, sin embargo, ¡tú en verdad quieres serlo!

¿Qué quiere decir Mateo 11 28?

Él sana a los que están cargados El Salvador dijo: ‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar’ (Mateo 11:28). Muchas personas llevan cargas pesadas. Algunas han perdido a un ser querido o deben cuidar de un discapacitado; algunas han sufrido un divorcio; otras ansían un matrimonio eterno; algunas se encuentran atrapadas en las garras de las sustancias o prácticas adictivas como el alcohol, el tabaco, las drogas o la pornografía; otras tienen severas discapacidades físicas o mentales.

  • Nuestro Salvador nos extiende a todos esta amorosa invitación:
  • ‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
  • ‘Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
  • ‘porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga’ (Mateo 11:28–30).

Las Escrituras contienen innumerables relatos donde el Salvador sanó a los que llevaban cargas pesadas; Él hizo que el ciego viera, que el sordo oyera; que el paralítico, el atrofiado o el mutilado fuesen restablecidos; que los leprosos fuesen limpiados y que los espíritus inmundos fuesen echados.

Con frecuencia leemos que la persona a la que se curó de esas dolencias físicas era ‘sanada’ (véanse, Mateo 14:36, 15:28; Marcos 6:56; 10:52; Lucas 17:19; Juan 5:9). Jesús sanó a muchas personas de enfermedades físicas, pero no negó la curación a aquellos que buscaban ser ‘sanados’ de otros padecimientos.

Mateo escribe que Cristo sanaba toda enfermedad y toda dolencia entre los del pueblo (véase Mateo 4:23; 9:35). Las multitudes lo seguían y Él ‘sanaba a todos’ (Mateo 12:15). Esas curaciones ciertamente incluían a aquellos cuyas enfermedades eran emocionales, mentales o espirituales.

Él los sanaba a todos. En uno de sus primeros sermones en la sinagoga, Jesús leyó en voz alta de esta profecía de Isaías: ‘Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos’ (Lucas 4:18).

Al declarar que había venido a cumplir esa profecía, Jesús afirmó, específicamente, que curaría a los que tuviesen dolencias físicas y que también liberaría a los cautivos y a los oprimidos, y que sanaría a los desconsolados. El Evangelio según Lucas contiene muchos ejemplos de ese ministerio.

  1. Relata la ocasión en que ‘se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades’ (Lucas 5:15).
  2. En otras oportunidades, indica que Jesús ‘sanó a muchos de enfermedades’ (Lucas 7:21) y que ‘sanaba a los que necesitaban ser curados’ (Lucas 9:11).
  3. También describe cómo una gran multitud de personas de Judea, de Jerusalén y de la costa de Sidón vino a un lugar llano ‘para oírle y para ser sanados’ (Lucas 6:17).

Cuando el Salvador se apareció a los justos en el Nuevo Mundo, pidió que se le acercaran los cojos, los ciegos o los que tuviesen otras dolencias físicas. Extendió la misma invitación a los que ‘ afligidos de manera alguna’ (3 Nefi 17:7). ‘Traedlos aquí y yo los sanaré’, dijo (versículo 7).

El Libro de Mormón relata cómo la multitud se acercó con ‘todos los que padecían cualquier aflicción’ (versículo 9). En ese grupo debió haber personas con todas las variedades de aflicciones físicas, emocionales o mentales y en la Escritura se testifica que Jesús ‘los sanaba a todos’ (versículo 9). El Salvador nos enseña que en el mundo tendremos tribulación, pero que debemos confiar, ya que Él ha ‘vencido al mundo’ (Juan 16:33).

Su expiación es lo suficientemente poderosa no sólo para abarcar y pagar el precio del pecado, sino también para sanar toda aflicción terrenal. En el Libro de Mormón se enseña que: ‘él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo’ (Alma 7:11; véase también 2 Nefi 9:21).

Él conoce nuestras angustias y está allí para ayudarnos. Al igual que el buen samaritano de Su parábola, cuando nos halla heridos al costado del camino, Él venda nuestras heridas y cuida de nosotros (véase Lucas 10:34). Hermanos y hermanas, el poder sanador de Su expiación es para ustedes, para nosotros, para todos.

Su poder sanador, que todo lo abarca, se invoca en las palabras de súplica de nuestro himno ‘Paz, cálmense’:

  1. Cristo, con grandes angustias
  2. inclino ante Ti mi faz.
  3. Dolores mi alma acongojan.
  4. Oh mándame tu solaz.
  • Olas de males me cubren,
  • vénceme su furor,
  • y perezco, perezco, oh Cristo.
  • Oh sálvame del dolor.
  • (Himnos, Nº 54).

Podemos ser sanados por medio de la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec. Jesús confirió a Sus Doce Apóstoles poder ‘para sanar toda enfermedad y toda dolencia’ (Mateo 10:1; véanse también Marcos 3:15; Lucas 9:1–2), y ellos salieron ‘anunciando el evangelio y sanando por todas partes’ (Lucas 9:6; véanse también Marcos 6:13; Hechos 5:16).

  • Los Setenta también fueron enviados con poder y dirección para sanar a los enfermos (véanse Lucas 10:9; Hechos 8:6–7).
  • Aunque el Salvador podía sanar a todos los que quisiera sanar, ése no es el caso de los que poseen la autoridad del sacerdocio.
  • La voluntad de Aquél a quien pertenece el sacerdocio limita el ejercicio de tal autoridad por parte de los mortales.

Por lo tanto, se nos indica que algunas personas a las que los élderes dan una bendición no sanan debido a que están ‘señalad para morir’ (véase D. y C.42:48). De manera similar, cuando el apóstol Pablo deseó ser sanado del ‘aguijón en la carne’ que lo abofeteaba (2 Corintios 12:7), el Señor rehusó curarlo.

Pablo escribió más adelante que el Señor le explicó: ‘Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad’ (versículo 9). Pablo respondió obedientemente: ‘de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo porque cuando soy débil, entonces soy fuerte’ (versículos 9–10).

Las bendiciones para sanar vienen de muchas maneras, cada una adaptada a nuestras necesidades individuales, que son conocidas para Él, quien más nos ama. A veces ‘la curación’ sana nuestras enfermedades o levanta nuestras cargas; pero, otras veces se nos ‘sana’ al otorgársenos fortaleza, comprensión o paciencia para soportar las cargas que llevamos.

El pueblo de Alma se hallaba bajo el yugo de opresores inicuos. Cuando oraron para ser liberados, el Señor les dijo que con el tiempo los libraría, pero, mientras tanto, les aliviaría las cargas ‘de manera que no podréis sentirlas sobre vuestras espaldas, mientras estéis en servidumbre; y esto haré yo para que me seáis testigos que yo, el Señor Dios, visito a mi pueblo en sus aflicciones’ (Mosíah 24:14).

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En ese caso, al pueblo no se le quitaron las cargas, sino que el Señor los fortaleció ‘de modo que pudieron soportar sus cargas con facilidad, y se sometieron alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor’ (versículo 15). La misma promesa y el mismo efecto se aplica a ustedes, madres que son viudas o divorciadas, a las personas solteras que se sienten solas, a los que cuidan a otros y se sienten cansados; a los que tienen alguna adicción, y a todos nosotros, cualesquiera sea nuestra carga.

Venid a Cristo’, dice el profeta, ‘y perfeccionaos en él’ (Moroni 10:32). A veces tal vez nos desesperemos porque nuestras cargas son demasiado pesadas. Cuando parezca que la tormenta ruja en nuestra vida, quizás nos sintamos abandonados y clamemos como los discípulos durante la tempestad: ‘Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?’ (Marcos 4:38).

En momentos como esos, debemos recordar Su respuesta: ‘¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?’ (versículo 40). El poder sanador del Señor Jesucristo, ya sea que quite nuestras cargas o nos fortalezca a fin de perseverar y vivir con ellas como lo hizo el apóstol Pablo, está a nuestro alcance para toda aflicción de la vida terrenal.

  1. Después de hablar en una conferencia general sobre la maldad de la pornografía (véase ‘La pornografía’, Liahona, mayo de 2005, págs.87–90), recibí muchas cartas de personas que llevaban la carga de esa adicción.
  2. Algunas de esas cartas eran de hombres que ya la habían superado.
  3. Uno de ellos escribió: ‘Hay varias lecciones que he aprendido de la experiencia de salir de las tinieblas de un pecado tan adictivo que domina de manera tan absoluta la vida de los que atrapa.

(1) Se trata de un problema grave que es increíblemente difícil de superar (2) fuente más importante de apoyo y de fortaleza en el proceso de arrepentimiento es el Salvador (3) El estudio diario y profundo de las Escrituras, la asistencia frecuente al templo y la participación en la ordenanza de la Santa Cena de manera seria y contemplativa, son todas partes indispensables del proceso de un verdadero arrepentimiento.

  1. Supongo que esto se debe a que todas esas actividades sirven para aumentar y fortalecer nuestra relación con el Salvador, nuestra comprensión de Su sacrificio expiatorio y nuestra fe en Su poder curativo’ (Carta del 24 de octubre de 2005).
  2. Venid a mí’, dijo el Salvador ‘y hallaréis descanso para vuestras almas’ (Mateo 11:28–29).

Ese hombre, que llevaba pesadas cargas, se volvió al Salvador, y también lo podemos hacer nosotros. Una mujer, cuyo matrimonio se vio amenazado por la adicción que su esposo tenía por la pornografía, describió cómo lo ayudó durante cinco dolorosos años hasta que, como ella dijo: ‘Por medio del don de la gloriosa expiación de nuestro amado Salvador y de lo que Él me enseñó sobre el perdón, finalmente es libre, y yo también’.

Como alguien que no necesitaba ser limpia de pecado, sino que sólo buscaba la liberación del cautiverio de un ser amado, ella escribió este consejo: ‘Estén en comunión con el Señor ¡Él es su mejor amigo! Él conoce sus sufrimientos porque ya los ha sentido por ustedes. Él está presto a llevar esa carga.

Confíen en Él lo suficiente como para poner la carga a Sus pies y permitir que la lleve. Entonces la paz de Él reemplazará su angustia, desde las profundidades mismas de su alma’ (Carta del 18 de abril de 2005). Un hombre le escribió a una Autoridad General sobre la forma en la que el poder de la Expiación lo ayudó con su problema de sentir atracción hacia personas del mismo sexo.

  • Se le había excomulgado por serias transgresiones que infringían sus convenios del templo y las responsabilidades hacia sus hijos, tuvo que escoger entre intentar vivir el Evangelio o seguir en un curso contrario a sus enseñanzas.
  • Sabía que sería difícil’, escribió él, ‘pero no me imaginaba por lo que tendría que pasar’.

En la carta describe el vacío, la soledad y el increíble dolor que experimentó en lo profundo de su alma al tratar de regresar a la Iglesia. Oró fervientemente pidiendo perdón, a veces durante horas. Recibió fortaleza a través de la lectura de las Escrituras, de la compañía de un obispo amoroso y de bendiciones del sacerdocio; pero, lo que finalmente marcó la diferencia, fue la ayuda del Salvador.

El hombre explicó: ‘ sólo por medio de Él y de Su Expiación Ahora siento una inmensa gratitud. A veces mis sufrimientos han sido casi más de lo que podía soportar, y aún así, tan pequeños comparados con lo que Él sufrió. Donde antes había tinieblas en mi vida, ahora hay amor y gratitud’. Agrega: ‘Algunas personas dicen que es posible cambiar y que la terapia es la única respuesta.

Saben mucho sobre el tema y pueden ayudar mucho a los que luchan con ese problema, sin embargo, me temo que olvidan incluir a nuestro Padre Celestial en el proceso. Si va a suceder un cambio, sucederá de acuerdo con la voluntad de Dios. También me preocupa que muchas personas se concentren en las causas de la atracción hacia personas del mismo sexo No hay necesidad de determinar por qué tengo esa debilidad.

Desconozco si nací con ella o si hubo factores ambientales que contribuyeron a ello; el hecho es que tengo este problema en mi vida y lo que importa es lo que haga con él de aquí en adelante’ (Carta del 25 de marzo de 2005). Las personas que escribieron estas cartas saben que la expiación de Jesucristo y el remedio que brinda hacen mucho más que proporcionarnos la oportunidad de arrepentirnos de nuestros pecados.

La Expiación también nos da la fortaleza para soportar ‘dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases’, ya que nuestro Salvador también tomó sobre sí ‘los dolores y las enfermedades de su pueblo’ (Alma 7:11). Hermanos y hermanas, si su fe, sus oraciones y el poder del sacerdocio no los sanan de las aflicciones, el poder de la Expiación con seguridad les dará la fortaleza para sobrellevar la carga.

  • Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados’, dijo el Salvador, ‘y yo os descanso para vuestras almas’ (Mateo 11:28–29).
  • Al enfrentarnos con los desafíos de la vida terrenal, ruego por cada uno de nosotros, como el profeta Mormón oró por su hijo Moroni, que ‘Cristo anime, y sus padecimientos y muerte y su misericordia y longanimidad, y la esperanza de su gloria y de la vida eterna, reposen en mente para siempre’ (Moroni 9:25).

Testifico de Jesucristo, nuestro Salvador, que nos invita a todos venir a Él y a ser perfeccionados en Él. Jesús vendará nuestras heridas y sanará a los que se hallan con pesadas cargas. En el nombre de Jesucristo. Amén. : Él sana a los que están cargados

¿Qué dice la Biblia sobre el yugo desigual?

1 Y así nosotros, como a colaboradores juntamente con él, os exhortamos también a que no recibáis en vano la b gracia de Dios 2 (porque dice: En a tiempo aceptable te he oído, y en el b día de salvación te he socorrido; he aquí ahora es el tiempo aceptable; he aquí ahora es el día de c salvación ).3 No damos a nadie ningún motivo de a tropiezo, para que nuestro ministerio no sea vituperado.4 Antes bien, nos recomendamos en todas las cosas como a ministros de Dios, en mucha paciencia, en b tribulaciones, en necesidades, en angustias, 5 en azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en desvelos, en ayunos; 6 en a pureza, en conocimiento, en b longanimidad, en bondad, en el Espíritu Santo, en c amor d no fingido; 7 en palabra de verdad, en poder de Dios, con a armas de justicia a diestra y a siniestra; 8 por honra y por deshonra, por mala fama y por buena fama; como engañadores, pero veraces; 9 como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, pero he aquí, vivimos; como castigados, pero no muertos; 10 como entristecidos, pero siempre gozosos; como a pobres, pero b enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, pero poseyéndolo todo.11 Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.12 No estáis limitados por nosotros, sino que estáis limitados por vuestro propio a corazón,13 Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos os hablo), ensanchad también vuestro corazón.14 No os a unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque, ¿qué tiene en común la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión tiene la b luz con las tinieblas? 15 ¿Y qué concordia tiene Cristo con a Belial ? ¿O qué parte tiene el creyente con el incrédulo? 16 ¿Y qué a acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el b templo del Dios viviente, como Dios dijo: c Habitaré y d andaré entre ellos; y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.17 Por lo cual, a Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis b lo inmundo; y yo os recibiré, 18 y yo seré para vosotros Padre, y vosotros me seréis a hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

¿Cómo dejar las cargas a Dios?

Las cargas proporcionan oportunidades de poner en práctica las virtudes que nos llevarán a la perfección. Hace muchos años, caminaba al amanecer por las estrechas calles adoquinadas de Cusco, Perú, en lo alto de los Andes, y vi a un lugareño que transitaba por una de ellas.

  • No era un hombre físicamente grande, pero cargaba una inmensa cantidad de leña en una enorme talega (o saco de yute) sobre la espalda.
  • El costal parecía del mismo tamaño que el hombre, y la carga debía pesar lo mismo que él.
  • Lo llevaba atado con una cuerda que pasaba por debajo del costal y le rodeaba la frente; y él sujetaba la cuerda con firmeza a ambos lados de la cabeza.

Llevaba un paño sobre la frente, debajo de la cuerda, para evitar que le cortara la piel. Se inclinaba hacia adelante bajo la pesada carga y caminaba con paso lento y dificultoso. El hombre llevaba la leña al mercado donde se vendería. En un día típico, es probable que hiciera unos dos o tres viajes de ida y vuelta a través de la ciudad a fin de entregar otras cargas igualmente incómodas y pesadas.

  1. El recuerdo de ese hombre inclinado, caminando con dificultad por la calle, ha llegado a ser cada vez más significativo para mí con el correr de los años.
  2. ¿Por cuánto tiempo podría continuar llevando semejantes cargas? La vida impone todo tipo de cargas sobre cada uno de nosotros; algunas ligeras, otras implacables y pesadas.

Las personas luchan todos los días con cargas que ponen a prueba su alma. Muchos de nosotros luchamos con esas cargas. Pueden ser emocional o físicamente pesadas; pueden ser preocupantes, opresivas y agotadoras; y puede que continúen por años. En sentido general, nuestras cargas provienen de tres fuentes.

Algunas son el producto natural de las condiciones del mundo en el que vivimos. La enfermedad, la discapacidad física, los huracanes y los terremotos ocurren de tanto en tanto sin que exista culpa alguna de nuestra parte. Podemos prepararnos para esos riesgos y a veces podemos predecirlos, pero en el diseño natural de la vida, todos afrontaremos algunos de esos desafíos.

Otras cargas se imponen sobre nosotros por el mal comportamiento de otras personas. El maltrato y las adicciones pueden convertir nuestro hogar en todo menos un cielo en la tierra para los integrantes inocentes de la familia. El pecado, las tradiciones incorrectas, la represión y el delito dejan muchas víctimas con cargas a lo largo del sendero de la vida.

Aun actos indebidos menos graves como el chisme y la crueldad pueden causar verdadero sufrimiento a otras personas. Nuestros propios errores y limitaciones producen muchos de nuestros problemas y pueden colocar pesadas cargas sobre nuestros propios hombros. La carga más onerosa que imponemos sobre nosotros mismos es la del pecado.

Todos hemos conocido el remordimiento y el dolor que inevitablemente sentimos al no guardar los mandamientos. No importa qué cargas afrontemos en la vida, sean consecuencias de condiciones naturales, de la mala conducta de los demás o de nuestros propios errores o limitaciones, todos somos hijos de un Padre Celestial amoroso que nos ha enviado a la tierra como parte de Su plan eterno para nuestro desarrollo y progreso.

Nuestras experiencias singulares e individuales nos ayudarán a prepararnos para regresar a Él. Nuestra adversidad y aflicciones, por más difíciles que sean de soportar, desde la perspectiva eterna no durarán más que por ‘un breve momento; y entonces, si lo sobrelleva bien, Dios exaltará’ 1, Debemos hacer todo lo posible por sobrellevar ‘bien’ nuestras cargas, dure lo que dure ese ‘breve momento’.

Las cargas proporcionan oportunidades de poner en práctica las virtudes que nos llevarán a la perfección, nos invitan a ‘someter al influjo del Santo Espíritu, y del hombre natural, y santo por la expiación de Cristo el Señor, y como un niño: sumiso, manso, humilde, paciente, lleno de amor y dispuesto a someter a cuanto el Señor juzgue conveniente imponer sobre, tal como un niño se somete a su padre’ 2,

Primero, a Adán se le dijo: ‘maldita será la tierra por tu causa’, lo que quería decir para el bien de él, y ‘con el sudor de tu rostro comerás el pan’ 3, El trabajo es una carga continua, pero también es una bendición continua ‘para causa’, o nuestro bien, ya que nos imparte enseñanzas que nosotros sólo podemos aprender ‘con el sudor de rostro’. Segundo, Alma señaló que la pobreza y las ‘aflicciones realmente los habían humillado, y que se hallaban preparados para oír la palabra’ 4, Él agrego: ‘porque sois obligados a ser humildes, benditos sois’ 5, Nuestras dificultades económicas pueden ayudar a prepararnos para oír la palabra del Señor. Tercero, ‘por motivo de la sumamente larga continuación de guerra’, muchos nefitas y lamanitas se ‘ablandaron a causa de sus aflicciones, al grado de que se humillaron delante de Dios con la más profunda humildad’ 6, La inestabilidad política, el desorden social y, en algunas regiones del mundo, los ladrones de Gadiantón modernos, pueden volvernos humildes y motivarnos a buscar refugio celestial de las tormentas sociales. Cuarto, a José Smith se le dijo que las cosas terribles que sufrió durante años a manos de sus enemigos le ‘serv de experiencia, y ser para bien’ 7, El sufrimiento que experimentamos por las ofensas de los demás es un valioso, aunque doloroso, aprendizaje para mejorar nuestra propia conducta.

Más aún, el sobrellevar nuestras propias cargas puede ayudarnos a cultivar una reserva de empatía hacia los problemas que enfrentan los demás. El apóstol Pablo enseñó que debemos ‘sobrelleva los unos las cargas de los otros, y cumpli así la ley de Cristo’ 8,

  1. Por consiguiente, nuestros convenios bautismales requieren que estemos ‘dispuestos a llevar las cargas los unos de los otros para que sean ligeras; sí, y dispuestos a llorar con los que lloran; sí, y a consolar a los que necesitan de consuelo’ 9,
  2. El observar los convenios bautismales ayuda a aliviar nuestras propias cargas, así como las de las almas agobiadas a las que prestemos servicio 10,

Quienes brindan tal ayuda a los demás caminan sobre suelo santo. Al explicar esto, el Salvador enseñó: ‘ ¿cuándo te vimos hambriento y te sustentamos?, ¿o sediento y te dimos de beber? ‘¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos?, ¿o desnudo y te cubrimos? ‘¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte? ‘Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis’ 11,

  • Durante todo el proceso, el Salvador nos brinda apoyo y fortaleza que nos sustentan, y en Su propio tiempo y manera, nos ofrece la liberación.
  • Cuando Alma y sus discípulos escaparon de los ejércitos del rey Noé, establecieron una comunidad llamada Helam.
  • Comenzaron a labrar la tierra, a construir edificios y a prosperar 12,

Sin previo aviso, un ejército de los lamanitas los redujo a la servidumbre ‘y nadie podía librarlos sino el Señor su Dios’ 13, Dicha liberación, sin embargo, no ocurrió de inmediato. Sus enemigos comenzaron a ‘imp tareas’ y a ‘fijar capataces’ 14, Aunque se les amenazó con la muerte si oraban 15, Alma y su pueblo ‘derramaron sus corazones ; y él entendió los pensamientos de sus corazones’ 16,

  1. Debido a su bondad y a su obediencia a los convenios bautismales 17, fueron liberados gradualmente.
  2. El Señor les dijo: ‘aliviaré las cargas que pongan sobre vuestros hombros, de manera que no podréis sentirlas sobre vuestras espaldas, mientras estéis en servidumbre; y esto haré yo para que me seáis testigos en lo futuro, y para que sepáis de seguro que yo, el Señor Dios, visito a mi pueblo en sus aflicciones.

‘Y aconteció que las cargas que se imponían sobre Alma y sus hermanos fueron aliviadas; sí, el Señor los fortaleció de modo que pudieron soportar sus cargas con facilidad, y se sometieron alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor. ‘Y sucedió que era tan grande su fe y su paciencia, que la voz del Señor vino a ellos otra vez, diciendo: Consolaos, porque mañana os libraré del cautiverio’ 18,

  1. Felizmente, el Hijo de Dios también nos ofrece liberación del cautiverio de nuestros pecados, que son una de las cargas más pesadas que llevamos.
  2. Durante Su expiación, Él padeció ‘según la carne, a fin de tomar sobre sí los pecados de su pueblo, para borrar sus transgresiones según el poder de su redención’ 19,

Cristo ‘pade estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten’ 20, Cuando nos arrepentimos y guardamos los mandamientos, el perdón y el alivio de nuestra conciencia abrumada llegan con la ayuda que sólo el Salvador ofrece, porque: ‘de seguro, el que se arrepienta hallará misericordia’ 21,

  1. Recuerdo a ese hombre de Perú encorvado y cargando con dificultad ese enorme saco de leña sobre la espalda.
  2. Para mí, él es la imagen de todos nosotros al lidiar con las cargas de la vida.
  3. Sé que conforme guardamos los mandamientos de Dios y nuestros convenios, Él nos ayuda con nuestras cargas; Él nos fortalece.

Cuando nos arrepentimos, Él nos perdona y nos bendice con paz de conciencia y con gozo 22, Ruego que después nos sometamos alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor, es mi oración, en el nombre de Jesucristo. Amén.

¿Qué quiere decir Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados?

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

  1. Mateo 11:28-30) Está es una invitación que Jesús nos hace muy francamente.
  2. Él está llamando a todos los que están cansados de vivir oprimidos bajo su propio pecado.
  3. Aquellos que están afligidos, no por los pecados de otros, sino por el de sí mismos.
  4. Él está llamando a las personas que están cansadas de caer en los mismos pecados una y otra vez, incluso si algunos de estos pecados están ocultos.
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Jesús sabía que habría personas que están perfectamente conscientes en que sus vidas no son como deberían de ser. Quizás tú también sientes lo mismo; una persistente intranquilidad, un vacío que no puedes llenar con algo de este mundo, un anhelo de Dios, el cual quizás no puedes describir.

Lamentas tu dureza, y puedes ver tu propia arrogancia y egoísmo. Te sientes impuro o ‘contaminado’ porque no puedes controlar todos esos pensamientos y fantasías que van y vienen. Te sientes culpable. La forma en cómo las otras personas te juzgan, ya sea que sepán o no con que estas batallando, o si eres Cristiano o no, no cambia el hecho de que tú mismo ves que las cosas no van muy bien contigo.

Sabes que hay fuerzas en tu vida que son más poderosas que tú, y que en tus pensamientos te conducen lejos de Dios a cosas que sabes que no son buenas para ti. Cosas que te llevan a un espiral de miseria. Si tú ignoras esto, entonces no eres sincero, sin embargo, ¡tú en verdad quieres serlo!

¿Qué significa Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón?

4 ejemplos de lo que significa ser manso y humilde

Nuestro Señor Jesucristo mando que aprendieramos a ser como Él, manso y humilde de corazón, pero ¿qué significa eso? ¿cómo podemos ser mansos y humildes nosotros que tenemos un corazon lleno de soberbia y de vanidad?

  • 1) Primeramente reconozcamos algo muy importante: la mansedumbre y la humildad no son del exterior sino del interior.
  • Jesucristo lo enseña claramente; ‘Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón’, es decir la humildad y la mansedumbre no tiene qué ver si somos ricos o pobres, no tiene qué ver con nuestra manera de vestir, sino de lo que hay en nuestro corazón.
  • No confundamos la humildad con la humilde condición social o económica (Santiago 1:9) muchas personas son de condición económica humilde, pero tienen un corazón lleno de soberbia. Por el contrario muchas personas ricas económicamente, tienen un corazón humilde, es decir se humillan a si mismos como lo dice la Palabra de Dios (Santiago 1:10)
  • 2) Ser mansos y humildes significa reconocer nuestra necesidad del poder y la ayuda de nuestro Dios (Mateo 11:28-29)
  • El Señor dice dos cosas muy importantes: venid y llevad mi yugo sobre vosotros.
  • ¿Cuántos de nosotros estamos en necesidad, estamos pasando por momentos de angustia, llenos de problemas pero no tenemos la humildad de ir a Jesús?
  • Como cristianos es una señal de soberbia querer resolver nuestros problemas, ordenar nuestra vida sin tomar en cuenta a nuestro Dios.
  • Tenemos que ir a Él y con mansedumbre doblegar nuestra cerviz y ponernos el yugo del Señor sobre nosotros, es decir reconocer que la carreta de nuestra vida no la podemos llevar solos, necesitamos el poder de Dios. (2 Cronicas 30:8)
  • 3) Ser manso y humilde significa reconocer que otras personas pueden darnos buenos consejos y enseñanzas para nuestra vida (Filipenses 2:3)

Tenemos que reconocer: ¡no lo sabemos todo! hay mucho que nos falta por aprender, y hay personas que muchas veces menospreciamos pero que pueden darnos buenas enseñanzas y consejos a nuestra vida. Cuántos de nosotros despreciamos y menospreciamos el consejo de nuestros padres y de nuestros suegros, porque somos soberbios y altaneros.

  1. No menospreciemos la sabiduría de los pobres (Eclesiastés 9,15-16) no pienses que porque tienes buen salario o porque tienes un elevado puesto laboral ya nadie puede enseñarte, ya nadie puede darte un consejo.
  2. 4) Ser manso y humilde de corazon significa aprender a pasar por alto la ofensa (Proverbios 19,11)
  3. Mansedumbre significa ‘fuerza bajo dominio o fuerza bajo control’ esa es la clave de pasar por alto la ofensa, quizas podríamos contestar de una peor forma, quizas podríamos buscar vengarnos, pero con humildad y mansedumbre decidimos poner nuestro enojo bajo el dominio de Dios.
  4. Como cristianos debemos poner en práctica las enseñanzas de Cristo Jesús (Mateo 5:44-45) muchos nos llamamos cristianos pero no queremos vivir la vida que Cristo enseñó.
  5. La mansedumbre es la clave para frenar los pleitos, para detener las contiendas de nuestra vida (Eclesiastés 10,4).
  6. Una persona humilde y mansa puede perdonar las ofensas de su prójimo (Mateo 6,14-15)
  7. Pidamos al Espíritu Santo de Dios que nos ayude a tener un corazón manso y humilde como el de Nuestro Señor Jesús!

: 4 ejemplos de lo que significa ser manso y humilde

¿Qué quiere decir Mateo 11 28?

Él sana a los que están cargados El Salvador dijo: ‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar’ (Mateo 11:28). Muchas personas llevan cargas pesadas. Algunas han perdido a un ser querido o deben cuidar de un discapacitado; algunas han sufrido un divorcio; otras ansían un matrimonio eterno; algunas se encuentran atrapadas en las garras de las sustancias o prácticas adictivas como el alcohol, el tabaco, las drogas o la pornografía; otras tienen severas discapacidades físicas o mentales.

  • Nuestro Salvador nos extiende a todos esta amorosa invitación:
  • ‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.
  • ‘Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;
  • ‘porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga’ (Mateo 11:28–30).

Las Escrituras contienen innumerables relatos donde el Salvador sanó a los que llevaban cargas pesadas; Él hizo que el ciego viera, que el sordo oyera; que el paralítico, el atrofiado o el mutilado fuesen restablecidos; que los leprosos fuesen limpiados y que los espíritus inmundos fuesen echados.

Con frecuencia leemos que la persona a la que se curó de esas dolencias físicas era ‘sanada’ (véanse, Mateo 14:36, 15:28; Marcos 6:56; 10:52; Lucas 17:19; Juan 5:9). Jesús sanó a muchas personas de enfermedades físicas, pero no negó la curación a aquellos que buscaban ser ‘sanados’ de otros padecimientos.

Mateo escribe que Cristo sanaba toda enfermedad y toda dolencia entre los del pueblo (véase Mateo 4:23; 9:35). Las multitudes lo seguían y Él ‘sanaba a todos’ (Mateo 12:15). Esas curaciones ciertamente incluían a aquellos cuyas enfermedades eran emocionales, mentales o espirituales.

  1. Él los sanaba a todos.
  2. En uno de sus primeros sermones en la sinagoga, Jesús leyó en voz alta de esta profecía de Isaías: ‘Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos’ (Lucas 4:18).

Al declarar que había venido a cumplir esa profecía, Jesús afirmó, específicamente, que curaría a los que tuviesen dolencias físicas y que también liberaría a los cautivos y a los oprimidos, y que sanaría a los desconsolados. El Evangelio según Lucas contiene muchos ejemplos de ese ministerio.

  1. Relata la ocasión en que ‘se reunía mucha gente para oírle, y para que les sanase de sus enfermedades’ (Lucas 5:15).
  2. En otras oportunidades, indica que Jesús ‘sanó a muchos de enfermedades’ (Lucas 7:21) y que ‘sanaba a los que necesitaban ser curados’ (Lucas 9:11).
  3. También describe cómo una gran multitud de personas de Judea, de Jerusalén y de la costa de Sidón vino a un lugar llano ‘para oírle y para ser sanados’ (Lucas 6:17).

Cuando el Salvador se apareció a los justos en el Nuevo Mundo, pidió que se le acercaran los cojos, los ciegos o los que tuviesen otras dolencias físicas. Extendió la misma invitación a los que ‘ afligidos de manera alguna’ (3 Nefi 17:7). ‘Traedlos aquí y yo los sanaré’, dijo (versículo 7).

  1. El Libro de Mormón relata cómo la multitud se acercó con ‘todos los que padecían cualquier aflicción’ (versículo 9).
  2. En ese grupo debió haber personas con todas las variedades de aflicciones físicas, emocionales o mentales y en la Escritura se testifica que Jesús ‘los sanaba a todos’ (versículo 9).
  3. El Salvador nos enseña que en el mundo tendremos tribulación, pero que debemos confiar, ya que Él ha ‘vencido al mundo’ (Juan 16:33).

Su expiación es lo suficientemente poderosa no sólo para abarcar y pagar el precio del pecado, sino también para sanar toda aflicción terrenal. En el Libro de Mormón se enseña que: ‘él saldrá, sufriendo dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases; y esto para que se cumpla la palabra que dice: Tomará sobre sí los dolores y las enfermedades de su pueblo’ (Alma 7:11; véase también 2 Nefi 9:21).

Él conoce nuestras angustias y está allí para ayudarnos. Al igual que el buen samaritano de Su parábola, cuando nos halla heridos al costado del camino, Él venda nuestras heridas y cuida de nosotros (véase Lucas 10:34). Hermanos y hermanas, el poder sanador de Su expiación es para ustedes, para nosotros, para todos.

Su poder sanador, que todo lo abarca, se invoca en las palabras de súplica de nuestro himno ‘Paz, cálmense’:

  1. Cristo, con grandes angustias
  2. inclino ante Ti mi faz.
  3. Dolores mi alma acongojan.
  4. Oh mándame tu solaz.
  • Olas de males me cubren,
  • vénceme su furor,
  • y perezco, perezco, oh Cristo.
  • Oh sálvame del dolor.
  • (Himnos, Nº 54).

Podemos ser sanados por medio de la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec. Jesús confirió a Sus Doce Apóstoles poder ‘para sanar toda enfermedad y toda dolencia’ (Mateo 10:1; véanse también Marcos 3:15; Lucas 9:1–2), y ellos salieron ‘anunciando el evangelio y sanando por todas partes’ (Lucas 9:6; véanse también Marcos 6:13; Hechos 5:16).

  • Los Setenta también fueron enviados con poder y dirección para sanar a los enfermos (véanse Lucas 10:9; Hechos 8:6–7).
  • Aunque el Salvador podía sanar a todos los que quisiera sanar, ése no es el caso de los que poseen la autoridad del sacerdocio.
  • La voluntad de Aquél a quien pertenece el sacerdocio limita el ejercicio de tal autoridad por parte de los mortales.

Por lo tanto, se nos indica que algunas personas a las que los élderes dan una bendición no sanan debido a que están ‘señalad para morir’ (véase D. y C.42:48). De manera similar, cuando el apóstol Pablo deseó ser sanado del ‘aguijón en la carne’ que lo abofeteaba (2 Corintios 12:7), el Señor rehusó curarlo.

Pablo escribió más adelante que el Señor le explicó: ‘Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad’ (versículo 9). Pablo respondió obedientemente: ‘de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo porque cuando soy débil, entonces soy fuerte’ (versículos 9–10).

Las bendiciones para sanar vienen de muchas maneras, cada una adaptada a nuestras necesidades individuales, que son conocidas para Él, quien más nos ama. A veces ‘la curación’ sana nuestras enfermedades o levanta nuestras cargas; pero, otras veces se nos ‘sana’ al otorgársenos fortaleza, comprensión o paciencia para soportar las cargas que llevamos.

  1. El pueblo de Alma se hallaba bajo el yugo de opresores inicuos.
  2. Cuando oraron para ser liberados, el Señor les dijo que con el tiempo los libraría, pero, mientras tanto, les aliviaría las cargas ‘de manera que no podréis sentirlas sobre vuestras espaldas, mientras estéis en servidumbre; y esto haré yo para que me seáis testigos que yo, el Señor Dios, visito a mi pueblo en sus aflicciones’ (Mosíah 24:14).

En ese caso, al pueblo no se le quitaron las cargas, sino que el Señor los fortaleció ‘de modo que pudieron soportar sus cargas con facilidad, y se sometieron alegre y pacientemente a toda la voluntad del Señor’ (versículo 15). La misma promesa y el mismo efecto se aplica a ustedes, madres que son viudas o divorciadas, a las personas solteras que se sienten solas, a los que cuidan a otros y se sienten cansados; a los que tienen alguna adicción, y a todos nosotros, cualesquiera sea nuestra carga.

  • Venid a Cristo’, dice el profeta, ‘y perfeccionaos en él’ (Moroni 10:32).
  • A veces tal vez nos desesperemos porque nuestras cargas son demasiado pesadas.
  • Cuando parezca que la tormenta ruja en nuestra vida, quizás nos sintamos abandonados y clamemos como los discípulos durante la tempestad: ‘Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?’ (Marcos 4:38).

En momentos como esos, debemos recordar Su respuesta: ‘¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?’ (versículo 40). El poder sanador del Señor Jesucristo, ya sea que quite nuestras cargas o nos fortalezca a fin de perseverar y vivir con ellas como lo hizo el apóstol Pablo, está a nuestro alcance para toda aflicción de la vida terrenal.

Después de hablar en una conferencia general sobre la maldad de la pornografía (véase ‘La pornografía’, Liahona, mayo de 2005, págs.87–90), recibí muchas cartas de personas que llevaban la carga de esa adicción. Algunas de esas cartas eran de hombres que ya la habían superado. Uno de ellos escribió: ‘Hay varias lecciones que he aprendido de la experiencia de salir de las tinieblas de un pecado tan adictivo que domina de manera tan absoluta la vida de los que atrapa.

(1) Se trata de un problema grave que es increíblemente difícil de superar (2) fuente más importante de apoyo y de fortaleza en el proceso de arrepentimiento es el Salvador (3) El estudio diario y profundo de las Escrituras, la asistencia frecuente al templo y la participación en la ordenanza de la Santa Cena de manera seria y contemplativa, son todas partes indispensables del proceso de un verdadero arrepentimiento.

Supongo que esto se debe a que todas esas actividades sirven para aumentar y fortalecer nuestra relación con el Salvador, nuestra comprensión de Su sacrificio expiatorio y nuestra fe en Su poder curativo’ (Carta del 24 de octubre de 2005). ‘Venid a mí’, dijo el Salvador ‘y hallaréis descanso para vuestras almas’ (Mateo 11:28–29).

Ese hombre, que llevaba pesadas cargas, se volvió al Salvador, y también lo podemos hacer nosotros. Una mujer, cuyo matrimonio se vio amenazado por la adicción que su esposo tenía por la pornografía, describió cómo lo ayudó durante cinco dolorosos años hasta que, como ella dijo: ‘Por medio del don de la gloriosa expiación de nuestro amado Salvador y de lo que Él me enseñó sobre el perdón, finalmente es libre, y yo también’.

  • Como alguien que no necesitaba ser limpia de pecado, sino que sólo buscaba la liberación del cautiverio de un ser amado, ella escribió este consejo: ‘Estén en comunión con el Señor ¡Él es su mejor amigo! Él conoce sus sufrimientos porque ya los ha sentido por ustedes.
  • Él está presto a llevar esa carga.

Confíen en Él lo suficiente como para poner la carga a Sus pies y permitir que la lleve. Entonces la paz de Él reemplazará su angustia, desde las profundidades mismas de su alma’ (Carta del 18 de abril de 2005). Un hombre le escribió a una Autoridad General sobre la forma en la que el poder de la Expiación lo ayudó con su problema de sentir atracción hacia personas del mismo sexo.

Se le había excomulgado por serias transgresiones que infringían sus convenios del templo y las responsabilidades hacia sus hijos, tuvo que escoger entre intentar vivir el Evangelio o seguir en un curso contrario a sus enseñanzas. ‘Sabía que sería difícil’, escribió él, ‘pero no me imaginaba por lo que tendría que pasar’.

En la carta describe el vacío, la soledad y el increíble dolor que experimentó en lo profundo de su alma al tratar de regresar a la Iglesia. Oró fervientemente pidiendo perdón, a veces durante horas. Recibió fortaleza a través de la lectura de las Escrituras, de la compañía de un obispo amoroso y de bendiciones del sacerdocio; pero, lo que finalmente marcó la diferencia, fue la ayuda del Salvador.

  1. El hombre explicó: ‘ sólo por medio de Él y de Su Expiación Ahora siento una inmensa gratitud.
  2. A veces mis sufrimientos han sido casi más de lo que podía soportar, y aún así, tan pequeños comparados con lo que Él sufrió.
  3. Donde antes había tinieblas en mi vida, ahora hay amor y gratitud’.
  4. Agrega: ‘Algunas personas dicen que es posible cambiar y que la terapia es la única respuesta.

Saben mucho sobre el tema y pueden ayudar mucho a los que luchan con ese problema, sin embargo, me temo que olvidan incluir a nuestro Padre Celestial en el proceso. Si va a suceder un cambio, sucederá de acuerdo con la voluntad de Dios. También me preocupa que muchas personas se concentren en las causas de la atracción hacia personas del mismo sexo No hay necesidad de determinar por qué tengo esa debilidad.

  1. Desconozco si nací con ella o si hubo factores ambientales que contribuyeron a ello; el hecho es que tengo este problema en mi vida y lo que importa es lo que haga con él de aquí en adelante’ (Carta del 25 de marzo de 2005).
  2. Las personas que escribieron estas cartas saben que la expiación de Jesucristo y el remedio que brinda hacen mucho más que proporcionarnos la oportunidad de arrepentirnos de nuestros pecados.

La Expiación también nos da la fortaleza para soportar ‘dolores, aflicciones y tentaciones de todas clases’, ya que nuestro Salvador también tomó sobre sí ‘los dolores y las enfermedades de su pueblo’ (Alma 7:11). Hermanos y hermanas, si su fe, sus oraciones y el poder del sacerdocio no los sanan de las aflicciones, el poder de la Expiación con seguridad les dará la fortaleza para sobrellevar la carga.

  1. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados’, dijo el Salvador, ‘y yo os descanso para vuestras almas’ (Mateo 11:28–29).
  2. Al enfrentarnos con los desafíos de la vida terrenal, ruego por cada uno de nosotros, como el profeta Mormón oró por su hijo Moroni, que ‘Cristo anime, y sus padecimientos y muerte y su misericordia y longanimidad, y la esperanza de su gloria y de la vida eterna, reposen en mente para siempre’ (Moroni 9:25).

Testifico de Jesucristo, nuestro Salvador, que nos invita a todos venir a Él y a ser perfeccionados en Él. Jesús vendará nuestras heridas y sanará a los que se hallan con pesadas cargas. En el nombre de Jesucristo. Amén. : Él sana a los que están cargados

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