Quien Fue Jose En La Biblia?

Quien Fue Jose En La Biblia
Nacimiento y juventud – José fue el undécimo hijo de los doce que tuvo Jacob, y su madre fue Raquel, quien el texto bíblico relata como la esposa más amada por Jacob, por esta razón, Jacob, también llamado Israel, lo amaba más que a sus otros hijos y ello produjo la envidia de sus hermanos.

José tenía a su vez sueños en los que aparecía alzado por encima de éstos y prediciendo lo que iba a suceder en el futuro. Por ser el favorito y quien Jacob quería que fuese su sucesor, el tercer patriarca hebreo le elaboró una túnica de colores que lo distinguía, hecho que enfureció aún más a sus hermanos, quienes buscaron entonces una ocasión para vengarse.

Un día sus hermanos llevaron a sus animales a pastar en un lugar lejano a sus tiendas. Al pasar el tiempo y ver que no regresaban, Jacob envió a José a buscarlos y verificar que se encontraban bien. Sus hermanos, al ver desde lejos que venía José, planearon matarlo.

  1. Rubén, el mayor, intentó convencerlos de que no era buena idea, pero cuando José llegó lo arrojaron a un pozo de agua vacío y lo tuvieron atrapado hasta decidir qué hacer con él.
  2. Al día siguiente pasó por ese lugar una caravana de mercaderes que se dirigían a Egipto y los hermanos de José lo vendieron como esclavo.

De regreso con Jacob, mintieron al patriarca diciendo que solo habían encontrado la túnica de José, la cual habían embebido en sangre de cordero para hacerle creer a Jacob que había sido atacado por un lobo, bestia que supuestamente lo había matado. Jacob lloró la muerte de su querido hijo desconsoladamente.

¿Qué hizo José según la Biblia?

José era hijo de Jacob y Raquel, En la época de su nacimiento vivían en Harán, en la casa de su abuelo Labán, Jacob y sus doce hijos se establecieron en la tierra de Canaán, donde había residido su padre Isaac, hijo de Abraham, De todos ellos amaba especialmente Jacob a su hijo José, porque era el hijo de su ancianidad, y porque tenía un alma pura e inocente.

Viendo sus hermanos que su padre le quería más que a todos ellos, le aborrecían y nunca le dirigieron una palabra amable. El Señor hablaba a José a través de los sueños. Un día José soñó que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él y lo adoraban. Cuando contó el sueño a sus padres y a sus hermanos, su padre le reprendió diciéndole: ‘¡Qué sueño es ése, José! ¿Piensas que alguna vez yo, tu madre y tus hermanos vamos a postrarnos en tierra ante ti?’ El inocente José no respondió.

Para él sólo eran sueños, porque aún ignoraba que Dios le hablaba a través de los sueños y que éstos, algún día, se harían realidad. Y su padre, Jacob, no podía dejar de pensar en los sueños de su hijo y en lo que tras ellos se ocultaba. Cuando el joven José tenía diecisiete años, su padre le regaló una túnica de colores.

  1. Y al verlo, sus hermanos lo odiaron aún más.
  2. Otra noche soñó José que estando en el campo junto a sus hermanos, formando gavillas con el heno, su gavilla se levantaba y se mantenía de pie, erguida, y las gavillas de sus hermanos la rodeaban y se inclinaban ante la suya.
  3. Cuando lo contó a sus hermanos, éstos le respondieron: ‘¿Acaso piensas que has de reinar tú sobre nosotros y nos has de dominar?’ Y desde ese momento lo odiaron aún más.

Sucedió un día que los hermanos de José habían marchado a apacentar sus ovejas cerca de Siquem, y Jacob le llamó y le dijo: ‘Hace días que no tenemos noticias de tus hermanos. Ve a donde están y vuelve para decirme como se encuentran ellos y el rebaño.’ Marchó José en busca de sus hermanos.

  • Al verlo llegar, pensaron que era la ocasión adecuada para deshacerse de él.
  • Pero Rubén asustado ante lo que querían hacer sus hermanos, exclamó: ‘No, no lo matéis.
  • No debemos manchar nuestras manos con su sangre.
  • Arrojadlo a ese pozo del desierto y no pongáis la mano sobre él.’ Así lo hicieron.
  • Pero antes le quitaron la túnica para mostrársela después a su padre y decirle que José había muerto.

En ese mismo momento vieron llegar una caravana de ismaelitas con sus camellos cargados de perfumes, bálsamo y mirra para venderlo en Egipto pues eran mercaderes. Entonces Judá dijo a sus hermanos: ‘¿Qué sacaríamos con matar a nuestro hermano y ocultar su sangre? Tengo una idea mejor.

  • Vendámoslo a estos mercaderes y ellos lo llevarán lejos de nosotros.’ Así, los hijos de Jacob sacaron a su hermano José del pozo y lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata.
  • Después mataron a un macho cabrío, cubrieron con su sangre la túnica de José y se la llevaron a Jacob, diciendo: ‘La hemos encontrado en el desierto.

Mira a ver si es la túnica de tu hijo’. Al reconocerla, exclamó Jacob : ‘Es la túnica de mi hijo, una fiera lo ha devorado. Ha matado a mi querido José,’ Rasgó Jacob sus vestiduras, se vistió de saco y guardó duelo por su hijo durante muchos días. Y nadie podía darle consuelo.

José tuvo que acompañar a la fuerza a la caravana de mercaderes que se dirigía a Egipto, Anduvo pesaroso todo el viaje, sin comprender por qué sus hermanos lo habían vendido. Lejos de su familia, no era más que un esclavo. En Egipto José fue vendido a Putifar, jefe de la guardia del faraón, Tenía Putifar una hija, llamada Asenet, a la que adoraba.

Y sucedió que cuando José llegó a Egipto, la hija de Putifar estaba gravemente enferma. Su padre temía por su vida y así se lo dijo a José. Y él respondió: ‘No debes preocuparte, Putifar ; tu hija sanará.’ Asenet reduperó su salud y, agradecido, Putifar hizo a José mayordomo de su casa y puso en su poder todo lo que tenía.

Y desde entonces, las cosas empezaron a irle tan bien al egipcio, que nunca volvió a tener ninguna preocupación: confiaba en José y José fue el mejor administrador de su hacienda. Pasaron los años. Diez se habían cumplido desde la llegada de José a Egipto, cuando en palacio se produjo un gran desasosiego.

El faraón había tenido dos sueños que le habían preocupado extraordinariamente y ninguno de sus consejeros había sido capaz de explicárselo. Entonces Putifar le habló del joven hebreo que vivía en su casa y de sus extraordinarias cualidades para interpretar los sueños.

Mandó el faraón que José el hebreo acudiera a su presencia y cuando estuvo ante él, le dijo: ‘Este es mi sueño: Estaba yo en la ribera del río y vi subir del río siete vacas gordas y herrnosas, que se pusieron a pacer en la orilla; y he aquí que detrás de ellas vinieron otras siete vacas malas, feas y flacas, como no las he visto nunca en toda la tierra de Egipto,

Y las siete vacas flacas se comieron a las siete vacas gordas. Y tuve también otro sueño: Vi que salían de un mismo tallo siete espigas grandes y hermosas y que tras ellas crecían otras siete espigas secas, quemadas por el viento; entonces las espigas secas devoraron a las espigas llenas.

Al momento respondió José al faraón: ‘Tus dos sueños no son sino uno. Las siete vacas gordas y las siete espigas llenas representan siete años, siete años de abundancia y prosperidad para Egipto, Pero tras ellas vendrán las siete vacas flacas y las siete espigas secas, otros siete años, pero éstos de hambre y de escasez, que asolarán las tierras de Egipto,

Y esto es lo que debéis hacer: Buscad a un hombre sabio y ponedlo al frente de las tierras de Egipto, para que se encargue de guardar las cosechas en los años de abundancia y que vuestro pueblo tenga para comer en los años de escasez.’ Le parecieron bien las palabras de José al faraón y decidió nombrarlo administrador de sus tierras y de sus cosechas.

Y así, un esclavo hebreo se convirtió en el hombre más importante de Egipto, después del faraón. Por haber sabido interpretar los sueños del faraón, anunciando para Egipto siete años de abundantes cosechas, seguidos de otros siete de escasez, José el hebreo, hijo de Jacob, fue nombrado administrador de todas las tierras de Egipto,

Sólo al faraón debía obediencia, mientras que todos habían de obedecerle a él. Fueron pasando los siete años de abundancia y la tierra produjo tanto trigo como las arenas del mar, tantísimo que hubo que dejar de contarlo porque no podía contarse. Los graneros de todas las ciudades, de todos los pueblos de Egipto estaban llenos a rebosar.

  1. Hasta que un día las tierras dejaron de producir y no hubo ya más cosechas.
  2. Y llegaron así los siete años de escasez, tal como José había predicho.
  3. Y hubo hambre en todas las tierras, menos en Egipto, porque sus graneros estaban llenos, y mandó José que se fuera distribuyendo poco a poco el grano entre las familias, para que a ninguna le faltara qué comer.

Fuera de Egipto se extendía el hambre y de todos los lugares llegaban gentes a comprar el trigo almacenado en los graneros de Egipto, También en Canaán, donde vivían Jacob y su familia, se empezaron a sentir los efectos de la escasez. Y Jacob dijo a sus hijos: ‘He oído decir que en Egipto hay trigo en abundancia.

Bajad pues allí y comprad alimento, para que no muramos de hambre.’ Los diez hermanos mayores se pusieron en camino. Sólo Benjamín, el más pequeño, se quedó con su padre, pues temía éste que le sucediera alguna desgracia si los acompañaba. Tras la desaparición de José, era Benjamín el hijo predilecto de Jacob.

Llegaron a Egipto los diez hermanos, en medio de una multitud que buscaba desesperadamente alimento. Como era José el encargado de distribuir el trigo, fueron llevados a su presencia y se postraron ante él, rostro en tierra. Ellos no reconocieron a su hermano, pero José sí los reconoció.

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Disimulando la emoción que sentía, les habló con dureza: ‘Sé que sois espías y habéis venido a Egipto para descubrir nuestros puntos débiles y poder así atacarnos.’ Asustados los hermanos respondieron: ‘No somos espías, señor. Somos doce hermanos, hijos de la tierra de Canaán; pero el menor se ha quedado con nuestro padre y el otro ya no está con nosotros.’ José, que ansiaba ver a su hermano Benjamín, mandó a la guardia del faraón que encerrara en una celda a Simeón, uno de los hermanos, como rehén y dejara ir al resto, haciéndoles prometer que volverían con su hermano menor.

Ordenó José a sus hombres que llenaran de trigo los sacos de sus hermanos y volvieran a dejar en cada uno de ellos el dinero que le habían entregado. Y los dejó partir. Cuando Jacob su padre supo lo que había sucedido en Egipto lloró por su hijo Benjamín y se negó a que regresaran a Egipto con él.

Me estáis quitando a mis hijos. José ya no está con nosotros, y tampoco Simeón. ¡Y ahora queréis arrebatarme a Benjamín ! No lo permitiré.’ Pasaron ocho meses y se acabaron las provisiones que habían traído de Egipto. Jacob no tuvo mas remedio que aceptar que Benjamín acompañara a sus hermanos, para que no murieran todos de hambre.

Cargados de presentes que su padre Jacob enviaba al hombre del faraón, los hermanos de José emprendieron viaje a Egipto llevando con ellos a Benjamín, Cuando José los vio llegar, dijo a su mayordomo: ‘Lleva a casa a estos hombres y prepara una buena comida, porque comerán conmigo al mediodía.’ Dicho esto, José se encerró en sus habitaciones para que nadie lo viera llorar, tan grande fue su emoción al volver a ver, al cabo de tantos años, a su hermano Benjamín,

Mientras comían, José concibió un plan para que Benjamín se quedara con él en Egipto, Y para, así, atraer también a su padre. En un aparte, dijo a uno de sus servidores: ‘Llena de víveres los sacos de estos hombres y también su dinero. Y en el saco del menor, guarda mi copa de plata. Despuntaba el alba cuando se despidieron los hebreos con sus sacos cargados de alimentos.

Los hermanos no podían ocultar su alegría y su agradecimiento por volver todos a casa. Pero no hacía sino un rato que habían salido de la ciudad, cuando los guardias del faraón llegaron tras ellos, examinaron su equipaje y hallando la copa en el saco de Benjamín les hicieron regresar a todos ante José,

  • ¿Cómo habéis podido ser tan ingratos conmigo?’, exclamó José fingiéndose ofendido.
  • ¿No sabéis que soy adivino y os descubriría? Por vuestro delito, vuestro hermano pequeño se quedará aquí, como mi esclavo.’ Acercóse entonces Judá y le dijo: ‘Escuchadme, mi señor.
  • ¿Cómo voy a llegar hasta mi padre sin llevar a mi hermano conmigo? Sin duda moriría de dolor.

Tomadme a mí como esclavo y dejad que Benjamín vuelva con nuestro padre.’ Entonces José fue incapaz de contenerse por más tiempo y exclamo: ‘Acercaos a mí. Yo soy José, vuestro hermano.’ Y al ver su asombro y temor añadió: ‘No tengáis miedo. No sois vosotros quienes me hicisteis venir a la tierra de Egipto, sino el señor nuestro Dios.

  • Él fue quien me trajo y me convirtió en padre del Faraón y señor de toda la tierra de Egipto, para velar por mi pueblo, que es el pueblo de mi padre Jacob.’ Jacob, a petición de José, se estableció con su familia en la región de Gosén,
  • Y allí pasaron los años de escasez que aún quedaban y vivieron muchos años más en paz, cultivando la tierra y cuidando los ganados.

Vivió Jacob en la tierra de Egipto diecisiete años, siendo todos los años de su vida ciento cuarenta y siete. Cuando los días de Jacob llegaban a su fin, llamó a sus hijos junto a su lecho y les habló así: ‘Escuchadme todos; Rubén, mi primogénito; y Simeón, Leví, Judá, Zabulón, Issacar, Dan, Gad, Aser, Neftalí, José, Benjamín: prestad atención a mis palabras.

El hambre nos hizo abandonar la tierra de Canaán, que el Señor nos había dado. Yo ya no volveré. Pero vosotros sí volveréis algún día. Y si no sois vosotros, al menos vuestros hijos. De vosotros surgirán las doce tribus de Israel.’ Y dirigiéndose a José, le dijo: ‘Si he hallado gracia a tus ojos te ruego que no me sepultes en Egipto.

Quiero ser enterrado junto a mis antepasados, en la cueva de Makpelá, en la tierra de Canaán, la que Abraham compró a Efrón. Allí están enterrados Abraham y Sara, su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca, su mujer; allí sepulté yo a Lía y allí quiero ser sepultado yo.

¿Que nos enseña la historia de José?

Obediencia y fe – Vemos en su persona como obedecía con docilidad, y siempre estaba oyente a la voz de Dios. En cada circunstancia de su vida se ve la respuesta dirigida hacia esta voluntad, A través de sus sueños, se le reveló lo que tenía que hacer y se observa en él su obediencia sin pensar en las dificultades.

Por la fe acató los caminos de Dios, en esa confianza que el Padre había depositado en él, al elegirlo padre de su hijo. Acoge a María como le dice el ángel, deja a un lado sus propios razonamientos y asume lo que se le dice. Nos enseña a acoger lo que se nos da en nuestra propia vida, aunque no comprendamos.

« La acogida es un modo por el que se manifiesta en nuestra vida el don de la fortaleza que nos viene del Espíritu Santo. Solo el Señor puede darnos la fuerza para acoger la vida tal como es, para hacer sitio incluso a esa parte contradictoria, inesperada y decepcionante de la existencia » (Patris Corde, 4). Se entregó completamente a esta misión que le encomendaba y puso su vida al servicio de ello. Durante ella le acompañaron dolores y gozos, pero su fe y obediencia les conducía siempre en la confianza de que Dios estaba ahí. Nos enseña a creer en Dios, a tener fe aún en medio de las dificultades, miedos, debilidades, por tanto, es necesario entonces, dejarnos abandonar en Él, para que lleve nuestra vida, porque Él tiene siempre la última palabra y su mirada es más amplia que la nuestra.

¿Quién fue José?

José fue un personaje bíblico. Descendiente directo de Abraham. Fue uno de los hijos de Jacob. Sus hermanos lo aborrecieron por ser el favorito de su padre.

¿Cuáles son las características de José?

Era una persona obediente. Creyente. Trabajador. Fiel.

¿Cuál era el plan de Dios para José?

José recibió un propósito de Dios. José sabía que no debía dejarse llevar por sus impulsos, fueran los que fueran. ‘ Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.’ Hebreos 10:7.

¿Cuál es la misión que Dios le dio a José?

(8-19) Génesis 45:4-8. José: un símbolo de Jesucristo – Esta tierna escena, en la cual José finalmente se dio a conocer a sus hermanos, demuestra la naturaleza de su carácter, tan semejante al de Cristo. Perdonó sin amargura, amó aun cuando ese amor era inmerecido y supo reconocer la mano del Señor en todo lo que había sucedido.

Pero su semejanza con Cristo es mucho más profunda. Tal como dijo Nefi, todas las cosas desde el principio del mundo fueron dadas para simbolizar a Cristo (véase 2 Nefi 11:4; Moisés 6:63). Ya se ha demostrado cómo Abraham fue un símbolo del Padre e Isaac de Jesucristo cuando Abraham recibió el mandamiento de ofrecer a Isaac en sacrificio.

Este acto fue ‘una semejanza de Dios y de su Hijo Unigénito’ (Jacob 4:5). El élder Bruce R. McConkie enseña que todos los profetas son símbolos de Cristo: ‘Un profeta es aquel que tiene el testimonio de Jesucristo, que sabe, por las revelaciones del Espíritu Santo a su alma, que Jesucristo es el Hijo de Dios.

  • Además de este conocimiento divino, muchos de ellos vivieron en situaciones especiales o hicieron algo en particular que los convirtió en símbolos de aquello que sucedería en la vida de quien es nuestro Señor’.
  • The Promised Messiah, pág.448.) Del mismo modo, la vida y misión de José tipifican la vida y misión de Jesús.
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Considere lo siguiente:

José fue el hijo predilecto de su padre; también lo fue Jesucristo del suyo (véase Génesis 37:3; Mateo 3:17). José fue rechazado por sus hermanos, los israelitas, tal como lo fue Jesucristo (véase Génesis 37:4; Juan 1:11; Isaías 53:3; 1 Nefi 19:13-14). José fue vendido por sus hermanos a manos de gentiles, igual que Cristo fue (véase Génesis 37:25-27; Mateo 20:19). Judá, cabeza de la tribu de Judá, propuso la venta de José. Ciertos líderes de la época de Jesucristo lo entregaron a los romanos. Pero Judas (y así se escribe Judá en griego) fue quien en realidad lo vendió. (Véase Génesis 37:26-27; Mateo 27:3.) José fue vendido por veinte piezas de plata, el precio de un esclavo de su edad. Cristo fue vendido por treinta piezas de plata, que era el precio correspondiente a un esclavo de su edad. (Véase Génesis 37:28; Mateo 27:3; Exodo 21:32; Levítico 27:5.) En su intento de destruir a José, sus hermanos en realidad dieron lugar a las condiciones que acarrearían la salvación temporal de ellos muchos años después, es decir, que José, por haber sido vendido, se tornaría en su salvador. Jesucristo, al ser entregado a los gentiles, fue crucificado y llevó a cabo el sacrificio expiatorio, convirtiéndose así en el Salvador de toda la humanidad. José comenzó su misión de preparar la salvación de Israel, a la edad de treinta años, tal como Jesús al inciar su ministerio de preparar la salvación del mundo (véase Génesis 41:46; Lucas 3:23). Cuando José finalmente ascendió a su importante cargo en Egipto, todos se inclinaron ante él. Algún día, todos doblarán la rodilla delante de Jesucristo. (Véase Génesis 41:43; D. y C.88:104.) José proporcionó pan a Israel y salvó de la muerte a ese pueblo, sin pedir nada a cambio. Jesucristo, el Pan de Vida, hizo lo mismo por todos los hombres. (Véase Génesis 42:35; Juan 6:48-57; 2 Nefi 9:50.)

¿Qué hizo José para vencer la tentacion?

A José no le importó la burla o lo que pudieran decir de él por no ‘aprovechar la oportunidad’ de acostarse con la esposa de su jefe, Él solo estaba enfocado en agradae a Dios. José nuevamente fue tentado por la mujer, pero él se mantenía firme y salió huyendo de ahí (v.11-12).

¿Cómo fue la vida de José?

Descendiente de David, José era el padre putativo de Jesús, a cuyo nacimiento asistió en Belén. Vivió en Nazaret ejerciendo el oficio de carpintero y, al parecer, murió antes de que comenzase la vida pública de Jesús. Su culto, extendido en Oriente antes del siglo V, no llegó a Occidente hasta la Edad Media.

¿Cuál fue el sueño de José en la Biblia?

Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Raquel y Jacob habían orado muchos años para tener un hijo. Jehová contestó sus oraciones cuando nació José. José era el hijo preferido de Jacob y le regaló una túnica especial. Los diez hijos mayores de Jacob estaban celosos. Génesis 30:22–24 ; 37:1–4 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Cuando José tenía unos 17 años, tuvo un sueño inspirado, en el que estaba cosechando granos en el campo con sus hermanos. El manojo de grano de José se levantó en alto, pero los manojos de grano de sus hermanos se inclinaron ante el de José. Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Posteriormente, José tuvo otro sueño inspirado. En el sueño, el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante él. José le contó a su familia acerca del sueño. El sueño daba a entender que José iba a gobernar sobre la familia. Los hermanos de José se enojaron aún más con él; no les gustaban sus sueños. Génesis 37:9–11 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Un día, los hermanos de José estaban lejos de casa apacentando a las ovejas. Jacob envió a José para saber si estaban bien. Génesis 37:12–19 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Algunos de los hermanos de José querían matarlo; le quitaron la túnica y lo arrojaron a un pozo. Génesis 37:20–24 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Mientras José estaba en el pozo, sus hermanos vieron a unos viajeros que iban a Egipto, y decidieron vender a José como esclavo a los viajeros por veinte piezas de plata. Génesis 37:25–28 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Entonces los hermanos de José mancharon su túnica con la sangre de un cabrito. Los hermanos fueron a su padre, Jacob, y le mostraron la túnica. Le mintieron a Jacob y le dijeron que los animales salvajes habían matado a José. Génesis 37:31–33 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Jacob lloraba, porque pensaba que José estaba muerto. Génesis 37:32–35 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Los sueños inspirados de José Pero José aún seguía con vida; se hallaba lejos de casa, en Egipto, viviendo como esclavo. Génesis 37:36

¿Quién fue José en la Biblia Reina Valera?

Todo comienza cuando José era niño y siendo el menor de todos sus hermanos, José fue el hijo más amado por su padre Israel, quien le dio una túnica especial hecha de muchos colores lo cual le dio muchos celos a los demás hermanos.

¿Cuántos hijos tenía José antes de casarse con María?

Siglos, como el libro Historia de José el carpintero, el Protoevangelio de Santiago o el Evangelio de Tomás, que son del siglo II o más tarde, san José habría estado casado antes de conocer a María y habría tenido, al menos, seis hijos, que serían, según algunos, los llamados hermanos de Jesús.

¿Cuál es la misión que Dios le dio a José?

(8-19) Génesis 45:4-8. José: un símbolo de Jesucristo – Esta tierna escena, en la cual José finalmente se dio a conocer a sus hermanos, demuestra la naturaleza de su carácter, tan semejante al de Cristo. Perdonó sin amargura, amó aun cuando ese amor era inmerecido y supo reconocer la mano del Señor en todo lo que había sucedido.

Pero su semejanza con Cristo es mucho más profunda. Tal como dijo Nefi, todas las cosas desde el principio del mundo fueron dadas para simbolizar a Cristo (véase 2 Nefi 11:4; Moisés 6:63). Ya se ha demostrado cómo Abraham fue un símbolo del Padre e Isaac de Jesucristo cuando Abraham recibió el mandamiento de ofrecer a Isaac en sacrificio.

Este acto fue ‘una semejanza de Dios y de su Hijo Unigénito’ (Jacob 4:5). El élder Bruce R. McConkie enseña que todos los profetas son símbolos de Cristo: ‘Un profeta es aquel que tiene el testimonio de Jesucristo, que sabe, por las revelaciones del Espíritu Santo a su alma, que Jesucristo es el Hijo de Dios.

  • Además de este conocimiento divino, muchos de ellos vivieron en situaciones especiales o hicieron algo en particular que los convirtió en símbolos de aquello que sucedería en la vida de quien es nuestro Señor’.
  • The Promised Messiah, pág.448.) Del mismo modo, la vida y misión de José tipifican la vida y misión de Jesús.

Considere lo siguiente:

José fue el hijo predilecto de su padre; también lo fue Jesucristo del suyo (véase Génesis 37:3; Mateo 3:17). José fue rechazado por sus hermanos, los israelitas, tal como lo fue Jesucristo (véase Génesis 37:4; Juan 1:11; Isaías 53:3; 1 Nefi 19:13-14). José fue vendido por sus hermanos a manos de gentiles, igual que Cristo fue (véase Génesis 37:25-27; Mateo 20:19). Judá, cabeza de la tribu de Judá, propuso la venta de José. Ciertos líderes de la época de Jesucristo lo entregaron a los romanos. Pero Judas (y así se escribe Judá en griego) fue quien en realidad lo vendió. (Véase Génesis 37:26-27; Mateo 27:3.) José fue vendido por veinte piezas de plata, el precio de un esclavo de su edad. Cristo fue vendido por treinta piezas de plata, que era el precio correspondiente a un esclavo de su edad. (Véase Génesis 37:28; Mateo 27:3; Exodo 21:32; Levítico 27:5.) En su intento de destruir a José, sus hermanos en realidad dieron lugar a las condiciones que acarrearían la salvación temporal de ellos muchos años después, es decir, que José, por haber sido vendido, se tornaría en su salvador. Jesucristo, al ser entregado a los gentiles, fue crucificado y llevó a cabo el sacrificio expiatorio, convirtiéndose así en el Salvador de toda la humanidad. José comenzó su misión de preparar la salvación de Israel, a la edad de treinta años, tal como Jesús al inciar su ministerio de preparar la salvación del mundo (véase Génesis 41:46; Lucas 3:23). Cuando José finalmente ascendió a su importante cargo en Egipto, todos se inclinaron ante él. Algún día, todos doblarán la rodilla delante de Jesucristo. (Véase Génesis 41:43; D. y C.88:104.) José proporcionó pan a Israel y salvó de la muerte a ese pueblo, sin pedir nada a cambio. Jesucristo, el Pan de Vida, hizo lo mismo por todos los hombres. (Véase Génesis 42:35; Juan 6:48-57; 2 Nefi 9:50.)

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¿Cómo fue la vida de José?

Descendiente de David, José era el padre putativo de Jesús, a cuyo nacimiento asistió en Belén. Vivió en Nazaret ejerciendo el oficio de carpintero y, al parecer, murió antes de que comenzase la vida pública de Jesús. Su culto, extendido en Oriente antes del siglo V, no llegó a Occidente hasta la Edad Media.

¿Por que José se iba a apartar de María?

En su Evangelio Mateo dice que, al enterarse de que la Madre de Jesús estaba embarazada, ‘como José era justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto’. Ello llevó a pensar que dudó de su fidelidad. En realidad. – Comparte Según san Mateo, José estuvo a punto de divorciarse de su esposa María. Dice el Evangelio que, al enterarse de que ella estaba embarazada, ‘como José era justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto’ (Mt 1,19). Por el texto, vemos que José decide abandonarla al enterarse de su embarazo, y de que el hijo que esperaba no era suyo.

Pero, ¿por qué María no le contó la verdad, si nadie le había prohibido hacerlo? ¿Por qué Dios le reveló sólo a ella lo de la concepción virginal, y no a José? ¿Dudó realmente éste de la fidelidad de su esposa? Sin entrar aquí a plantear la veracidad del episodio, que así como está no pretende ser histórico, intentemos responder a esas preguntas suscitadas por el relato de Mateo.

Según la costumbre de la época, los jóvenes se casaban a una edad temprana: los varones a los 17 años y las niñas a los 13. Y la elección de la pareja corría por cuenta de los padres. Una vez elegidos los candidatos, se llevaba a cabo la primera fase del matrimonio, llamada quidushín (‘consagración’).

  1. Era un compromiso formal, y los jóvenes se consideraban ya verdaderos esposos, aunque todavía no iban a vivir juntos debido a la corta edad de la joven.
  2. Esta etapa duraba un año.
  3. Luego venía la segunda fase del matrimonio, el nissuín (‘elevación’).
  4. Era la boda propiamente dicha, celebrada con una gran fiesta, a partir de la cual comenzaban a vivir juntos.

Fue entre el quidushín y el nissuín cuando según el Evangelio María quedó embarazada. Así lo especifica Mateo: ‘María estaba comprometida con José. Pero antes de que empezaran a vivir juntos, ella se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo’ (Mt 1,18- 19).

Es en este momento cuando José decide abandonar a María. ¿Por qué? El evangelista dice que ‘porque era justo’ (Mt 1,19). Pero ¿qué tiene que ver su justicia con el hecho de abandonar a su mujer? Muchos autores sostienen que ‘justo’ significa ‘cumplidor de la Ley’. José está convencido de que María ha cometido adulterio; y como la Ley de Moisés ordenaba que la adúltera fuera repudiada por su marido (Dt 22,20-21), José decide cumplir la Ley y abandonarla.

Pero esto es inaceptable, porque la Ley de Moisés ordenaba al marido repudiar ‘públicamente’ a la mujer (Dt 22,21); y José decide repudiarla en secreto. Por lo tanto, no estaría cumpliendo la Ley mosaica sino violándola. Todos los intentos de explicar por qué José quiere abandonar a María fracasan, si pensamos que José sospechaba de su infidelidad.

Por eso actualmente los biblistas han propuesto otra explicación. Según ésta, José desde siempre conoció el misterio de María, y supo que el niño venía del Espíritu Santo. Por eso no dudó de ella, ni pensó que lo hubiera engañado. Esto se deduce perfectamente de la manera como Mateo comienza su relato.

En efecto, éste dice: ‘El nacimiento de Jesucristo fue así: María estaba comprometida con José. Pero antes de que ellos empezaran a vivir juntos, ella se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo’ (Mt 1,18). Mateo empieza dando tres informaciones al lector: a) que María estaba comprometida con José; b) que aún no habían convivido; c) que ella quedó embarazada del Espíritu Santo.

Nosotros cuando leemos el texto suponemos que José sólo conocía dos, de estas tres informaciones: la primera (que ambos estaban comprometidos) y la segunda (que no habían hecho vida íntima). Pero pensamos que desconocía la tercera (que el embarazo era del Espíritu Santo). ¿Y por qué? Si la narración enumera juntos los tres datos, y luego presenta a José analizando el dilema que surge de los tres, ¿por qué va a conocer sólo dos? Es lógico suponer que, para Mateo, José conocía las tres informaciones, y trataba de buscar una solución para ellas.

Pero si José sabía del embarazo divino de su mujer, ¿por qué dice Mateo que un ángel le avisa en sueños que el hijo de María es del Espíritu Santo? En realidad las palabras del ángel están mal traducidas. Las Biblias suelen decir que el ángel exclamó: ‘José, no tengas miedo en tomar contigo a María, porque lo que ella ha concebido viene del Espíritu Santo.

Dará a luz a un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús’ (Mt 1,20-21). Pero en realidad el texto griego no dice ‘porque’, sino ‘porque si bien’. Así, el mensaje del ángel cambia totalmente, y queda: ‘José, no tengas miedo en tomar contigo a María, porque si bien lo que ella ha concebido viene del Espíritu Santo, dará a luz a un hijo a quien tú pondrás por nombre Jesús’.

En ese caso, lo que el ángel informa a José no es que el hijo viene del Espíritu Santo (cosa que ya sabía), sino que José le pondría por nombre Jesús (cosa que él desconocía). Con estos nuevos datos, tratemos de explicar el relato de Mateo. José y María, dos jóvenes de 17 y 13 años, estaban comprometidos.

  1. Habían concretado la primera fase del matrimonio (el quidushín), y esperaban pronto poder ir a vivir juntos.
  2. Pero en el entretiempo María fue elegida por Dios como madre de su divino Hijo.
  3. José entonces se encontró frente a un serio problema.
  4. Él había elegido a María para que fuera su esposa y la madre de sus hijos, y ahora se da con que Dios también se ha fijado en ella, y también él la ha elegido como madre de su Hijo.

¿Cómo competir con Dios por el amor de una muchacha? No podía. Tampoco podía apropiarse de un hijo que no era suyo. Entonces por fin se aclara la decisión de José. Como era justo, no quiso apoderarse de un hijo que no le pertenecía, ni de la mujer que Dios había elegido para iniciar su plan de salvación.

  1. Por eso resolvió dejarla libredel compromiso contraído, y divorciarse en secreto.
  2. Pero en sueños un ángel le advierte que se quede con ella (es decir, que celebre el nissuín), porque si bien el hijo que ella espera es de Dios, será él quien le pondrá el nombre de Jesús (es decir, se hará cargo de él).

En otras palabras, Dios le pide que se quede junto a María porque no sólo ella ha sido elegida, sino también él tiene una misión. Al ser de la familia de David, adoptándolo como hijo lo transformará en descendiente del famoso rey. Y así podrá cumplirse la profecía de que Jesús será ‘hijo de David’.

  1. Solemos tener una imagen triste y descolorida de José.
  2. Lo consideramos casi un pobre hombre (cuando no anciano), manso y sufrido, que mes tras mes debió ver crecer el vientre de su esposa, mientras por dentro lo consumía la amargura.
  3. Lo imaginamos desorientado, luchando entre la confianza y la duda, entre el amor y los celos, incapaz de comprender el misterio de la encarnación, que sólo María conocía.

Pero el José del Evangelio nunca dudó de María. Lo supo todo desde el principio. Su única duda fue si Dios lo quería o no al lado de su mujer. Y Dios le hizo saber que sí. Hoy los cristianos hemos elevado enormemente a María, pero no a José. En la liturgia tenemos infinidad de fiestas de la Virgen, pero sólo dos de san José.

Los mismos estudios de Mariología dan la impresión de que ella no hubiera sido casada, que se hubiera santificado fuera del contexto matrimonial y familiar. Incluso nuestras devociones, imágenes y pinturas se centran casi exclusivamente en ella, y prescinden de José. Hemos separado lo que Dios ha unido.

Pero María y José amaron a Dios en equipo. Se santificaron juntos. El uno con el otro. El uno gracias al otro. Por eso, hoy en día en que tantas familias atraviesan momentos de crisis, y que la Iglesia no dispone de modelos conyugales, conviene recordar que José se santificó en familia, unido en amor eterno a su esposa María.

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