Que Dice La Biblia Sobre Las Catastrofes Naturales?

Que Dice La Biblia Sobre Las Catastrofes Naturales
La Biblia dice que una persona prudente ve el peligro y se esconde (Proverbios 22:3). Conviene tener un plan por si ocurre algo. Ese plan puede incluir preparar con su familia un kit de emergencia y decidir dónde encontrarse si hubiera un desastre natural.

¿Qué entendemos por catastrofes naturales?

1. ¿Que tan naturales son las amenazas naturales? – Pese al término “natural”, una amenaza natural tiene elementos de participación humana. Un evento físico, como por ejemplo una erupción volcánica que no afecta al ser humano, es un fenómeno natural, y no una amenaza natural.

Un fenómeno natural que ocurre en un área poblada es un evento peligroso. Un evento peligroso que cause fatalidades y/o serios daños más allá de la capacidad de la sociedad a responder, es un desastre natural. En áreas donde no hay intereses humanos, los fenómenos naturales no constituyen amenazas ni tampoco resultan en desastres.

Esta definición difiere con la idea tradicional de que los desastres naturales son estragos inevitables causados por las fuerzas incontrolables de la naturaleza. Un desastre no es un proceso puramente natural, sino que es un evento natural que ocurre en lugares donde hay actividades humanas.

ATMOSFERICOS HIDROLOGICOS
Granizo Inundación costera
Huracanes Desertifícación
Incendios Salinización
Tornados Sequía
Tormentas Tropicales Erosión y sedimentación
Desbordamiento de ríos
Olas ciclónicas
SISMICOS
Fallas
Temblores VOLCANICOS
Dispersiones laterales Tefra (cenizas, lapilli)
Licuefacción Gases
Tsunamis Flujos de lava
Seiches Corrientes de fango
Proyectiles y explosiones laterales
Flujos piroclásticos
OTRAS AMENAZAS GEOLOGICAS/HIDROLOGICAS
Avalanchas de ripio
Suelos expansivos INCENDIOS
Deslizamientos Matorrales
Desprendimiento de rocas Bosques
Deslizamientos submarinos Pastizales
Hundimiento de tierra Sabanas

Terremotos Los terremotos se originan por la repentina liberación de la energía de tensión lentamente acumulada en una falla de la corteza terrestre. Los terremotos y los volcanes ocurren comunmente en la zona de choque de las placas tectónicas. Los terremotos en particular, presentan una sería amenaza debido a la irregularidad en los intervalos de tiempo entre eventos, a la falta de sistemas adecuados de pronóstico y a los riesgos relacionados con lo siguiente: – El temblor de tierra es una amenaza directa para cualquier construcción ubicada cerca del centro del terremoto, – El desplome de edificios causa muchas fatalidades en áreas densamente pobladas.

Las fallas en la superficie ocurren como una separación del material parental a lo largo de la superficie. – Los derrumbes ocurren a causa de temblores de tierra en áreas de topografía relativamente empinada y de poca estabilidad de pendiente. – La licuefacción de material no consolidado, levemente inclinado, puede ser activada por un temblor de tierra.

Los flujos y las dispersiones laterales (fenómeno de licuefacción) son algunas de las amenazas geológicas mas destructivas. – El hundimiento de tierra o depresión de la superficie es el resultado del asentamiento de sedimento flojo o no consolidado. El hundimiento de tierra ocurre en suelos inundados, terraplenes, aluviones y en otros materiales propensos a asentarse.

– Los tsunamis u olas sísmicas, que son generados comunmente por la actividad sísmica debajo del suelo oceánico, causan inundaciones en áreas costeras y pueden afectar a otras áreas ubicadas a miles de kilómetros del centro del terremoto. Volcanes Los volcanes son perforaciones de la corteza terrestre, de las que escapan a la superficie rocas fundidas y gases.

Las amenazas volcánicas derivan de dos clases de erupciones: – Erupciones explosivas: se originan por la rápida disolución y expansión del gas desprendido por las rocas fundidas al aproximarse estas a la superficie terrestre. Las explosiones imponen una amenaza al desparramar bloques y fragmentos de rocas y lava, a distancias variantes del origen.

– Erupciones efusivas: la mayor amenaza impuesta por éstas es el flujo de materiales, y no las explosiones en sí. Los flujos varían en naturaleza (fango, ceniza, lava) y cantidad, y su origen puede provenir de diferentes fuentes. Su acción está determinada por la gravedad, la topografía que los rodea y la viscocidad del material.

Las amenazas relacionadas con las erupciones volcánicas son los flujos de lava, la caída de cenizas y proyectiles, las corrientes de fango y los gases tóxicos. La actividad volcánica puede, a su vez, accionar otros eventos naturales peligrosos, incluyendo tsunamis locales, deformación del paisaje, inundaciones por rompimiento de las paredes de un lago o por embobamiento de arroyos y ríos, y derrumbes provocados por temblores.

Deslizamientos El término deslizamiento incluye derrumbe, caídas y flujo de materiales no consolidados. Los deslizamientos pueden activarse a causa de terremotos, erupciones volcánicas, suelos saturados por fuertes precipitaciones o por el crecimiento de aguas subterráneas y por el socavamiento de los ríos.

Un temblor de suelos saturados causado por un terremoto crea condiciones sumamente peligrosas. A pesar de que los deslizamientos se localizan en áreas relativamente pequeñas, pueden ser especialmente peligrosos por la frecuencia con que ocurren. Las distintas clases de deslizamientos son: – El desprendimiento de rocas que se caracteriza por la caída libre de rocas desde un acantilado.

Estas generalmente se acumulan en la base del acantilado formando una pendiente, lo que impone una amenaza adicional, – Los derrumbes y las avalanchas, que son el desplazamiento de una sobrecarga debido a una falla de corte. Si el desplazamiento ocurre en material superficial sin deformación total, se le llama hundimiento.

– Los flujos y las dispersiones laterales, que ocurren en material reciente no consolidado donde la capa freática es poco profunda. A pesar de estar asociados con topografías suaves, estos fenómenos de licuefacción pueden llegar a grandes distancias de su origen, El impacto de estos eventos depende de la naturaleza específica del deslizamiento.

  • El desprendimiento de rocas obviamente constituye un peligro para los seres humanos y la propiedad, pero en general, impone una amenaza localizada dada su limitada área de influencia.
  • Los derrumbes, las avalanchas, los flujos y las dispersiones laterales generalmente abarcan áreas extensas y pueden resultar en una gran pérdida de vidas humanas y propiedades.

Las comentes de fango relacionadas con erupciones volcánicas, pueden viajar a grandes velocidades desde su punto de origen y son una de las amenazas volcánicas más destructivas. Inundaciones Se pueden distinguir dos tipos de inundaciones: (1) desbordamiento de ríos causadas por la excesiva escorrentía como consecuencia de fuertes precipitaciones, y (2) inundaciones originadas en el mar, o inundaciones costeras, causadas por olas ciclónicas exacerbadas por la escorrentía de las cuencas superiores.

Los tsunamis son un tipo especial de inundación costera.a. Inundaciones Costeras Las Olas ciclónicas son un crecimiento anormal del nivel del mar asociado con huracanes y otras tormentas marítimas. Las olas ciclónicas están causadas por fuertes vientos de la costa y/o por celdas de muy baja presión y tormentas oceánicas.

El nivel de las aguas está controlado por los vientos, la presión atmosférica, las comentes astronómicas existentes, las olas y el mar de fondo, la topografía de la costa y la batimetría y la proximidad de la tormenta a la costa. Generalmente, las destrucciones causadas por olas ciclónicas se pueden atribuir a: – El impacto de las olas y de los objetos asociados con el pasaje del (rente de la ola; – Las fuerzas hidroestáticas/dinámicas y los efectos de las bombas de carga de agua.

Los danos más significativos resultan a menudo del impacto directo de las olas sobre las estructuras fijas. Los impactos indirectos causan inundaciones y socavamiento de infraestructuras tales como autopistas y vías de ferrocarril. La inundación de los deltas y otras zonas costeras bajas está exacerbada por la influencia de las mareas, las olas de tormenta y por el frecuente movimiento en los canales.b.

Desbordamiento de Ríos El desbordamiento de los ríos ocurre cuando se excede la capacidad de los canales para conducir el agua y por lo tanto se desbordan las márgenes del río. Las inundaciones son fenómenos naturales y puede esperarse que ocurran a intervalos irregulares de tiempo en todas los cursos de agua.

  1. El establecimiento humano en un área cercana a planicies de inundación es una de las mayores causas de daños causados por inundaciones.
  2. Tsunamis Los tsunamis son olas de larga duración generadas por terremotos, actividades volcánicas y derrumbes en el suelo marítimo.
  3. La cresta de estas olas puede exceder los 25 metros de altura al alcanzar aguas poco profundas.

Las características únicas de los tsunamis (olas con 100 km. o mas de longitud, velocidades en aguas profundas de hasta 700 km/h y altura de cresta pequeña en aguas profundas) hacen que sean difíciles de detectar y monitorear. Las características de las inundaciones costeras causadas por tsunamis son las mismas que cuando las mismas están causadas por olas ciclónicas.

  1. Huracanes Los huracanes son depresiones tropicales que se desarrollan como fuertes tormentas caracterizadas por vientos centrípetos.
  2. Estos se generan sobre aguas cálidas oceánicas a bajas latitudes y son especialmente peligrosos dado a su potencial destructivo, su zona de influencia, origen espontáneo y movimiento errático.

Los fenómenos asociados con huracanes son: – Vientos que exceden los 64 nudos “potencia del huracán” (74 mi/h o 119 km/h). Los daños son causados por el impacto del viento en las estructuras fijas y por tos objetos que vuelan como consecuencia del mismo.

Fuertes precipitaciones de varios días de duración anteriores y posteriores al huracán. El nivel de las precipitaciones depende de la humedad ambiental y de la velocidad y magnitud del huracán. Las precipitaciones pueden saturar los suelos y causar inundaciones como consecuencia del exceso de escorrentía (inundación de suelos); pueden causar derrumbes como consecuencia del sobrepeso y la lubricación de los materiales de la superficie; y/o pueden dañar los cultivos al debilitar el soporte de las raíces.

– Las olas ciclónicas, especialmente combinadas con mareas altas, pueden inundar fácilmente las zonas bajas que carecen de protección. Amenazas Naturales en Areas Aridas y Semiáridas a. Desertificación La desertificación, degradación de los recursos naturales en tierras áridas que crean conciciones desérticas, resulta de un conjunto de acciones interrelacionadas e interdependientes, generalmente causadas por sequías combinadas con la presión de las poblaciones humanas y animales.

  • Las sequías son períodos secos prolongados en ciclos climáticos naturales.
  • Los periodos secos y húmedos imponen serios problemas para aquellos ganaderos y agricultores que apuestan en los mismos.
  • Estos aumentan el su rebaño y extienden sus plantaciones a tierras de secano durante los períodos húmedos.

En el futuro la sequía destriará las actividades que habían sido extendidas más allá de los límites de capacidad de la región. El sobrepastoreo es muy común en tierras de secano y es la actividad que más contribuye a la desertificación. La labranza en tierras de secano se realiza en regiones semiáridas donde el agua es uno de Los principales factores limitantes de la producción agrícola.

  1. Los cultivos más utilizados son granos y cereales.
  2. La agricultura de secano es Una práctica arriesgada si no se toman medidas especiales de conservación, tales como el uso de rastrojos barbechos de verano, realizar cultivos en hileras y labranzas adecuadas.
  3. En América Latina, las tierras de secano desérticas, pueden en general Ser atribuidas a algún tipo de explotación de suelos y a las variaciones en el clima natural.b.

Erosión y Sedimentación La erosión de suelos y su consecuente sedimentación son los eventos naturales que causan más pérdidas económicas y sociales. La erosión ocurre en todo tipo de condiciones climáticas, pero se le considera más dañina en zonas áridas ya que su combinación con la salinización es un causal de desertificación.

Las erosiones eólicas e hidráulicas ocurren en cualquier tipo de pendiente. La amenaza de erosión es mayor cuando hay sobrepastoreo, cuando se explotan los montes, con algunas prácticas de agricultura, caminos y senderos y el desarrollo urbano. La erosión tiene tres efectos principales: la pérdida de soportes y nutrientes necesarios para el crecimiento de los cultivos; el daño causado por los sedimentos acumulados por la erosión en las comentes río abajo; y, la reducción de la capacidad de almacenamiento de agua por la pérdida de suelos y la sedimentación de las cuencas y reservorios, lo que resulta en la reducción del flujo natural de las cuencas.

La sedimentación en cuencas y reservorios generalmente es la base de muchos problemas de manejo de aguas. El movimiento de los sedimentos y su resultante deposición en los reservorios y en los cauces de los ríos, reduce la vida útil de los reservorios de agua, aumenta los danos causados por las inundaciones, impide la navegación, degrada la calidad del agua, daña tos cultivos y las infraestructuras y causa el excesivo uso de turbinas y bombas.c.

  • Salinización Las aguas salinas son comunes en regiones secas.
  • Los suelos con depósitos químicos marinos (tales como el esquisto) son en general salinos.
  • Sin embargo, los suelos salinos reciben sales transportadas por el agua de otros lugares.
  • La salinización en la mayoría de los casos ocurre en tierras irrigadas como resultado del mal control de las aguas.

La principal fuente de sales son las aguas superficiales o subterráneas. Las sales se acumulan debido a inundaciones en tierras bajas, a la evaporación de tierras deprimidas y al crecimiento de aguas subterráneas hasta la superficie. La salinización reduce la fertilidad del suelo y puede llegar a causar la pérdida total de la tierra para cultivos.

En cienos casos, las tierras de cultivo abandonadas por el hombre por problemas de salinidad pueden estar sujetas a erosiones eólicas e hidráulicas y terminar en zonas desérticas. Los bajos costos del agua causan el exceso de riego. En regiones secas, las aguas subterráneas saladas son una fuente principal de agua.

Al fijar un bajo precio para el agua en proyectos de irrigación puede generarse una gran demanda para tales proyectos y resultar en el mal uso del agua disponible, causando anegación y salinización. A pesar de que el ser humano puede hacer muy poco para alterar la incidencia o intensidad de la mayoría de los fenómenos naturales, puede desempeñar un papel importante al asegurarse de que los eventos naturales no se conviertan en desastres causados por sus propias acciones.

Es importante entender que la intervención humana puede aumentar la frecuencia y la severidad de los eventos naturales. Por ejemplo, cuando se remueven las tierras en la base de un derrumbe para dar lugar a una asentamiento, éstas pueden moverse nuevamente y enterrarlo. La intervención humana también puede originar amenazas naturales donde no existían antes.

Los volcanes erupcionan periódicamente, pero hasta que los suelos ricos formados por su deyección no son poblados por el ser humano, no se los considera peligrosos. Finalmente, la intervención humana reduce los efectos mitigantes de los ecosistemas naturales.

Al destruir los arrecifes de coral se remueve la primera línea de defensa de las costas contra las corrientes oceánicas y las olas ciclónicas; este es un claro ejemplo de cómo la intervención humana disminuye la capacidad de un ecosistema de protegerse a sí mismo. Un caso extremo de la intervención destructiva del ser humano en un ecosistema es la desertificación, que por definición es un riesgo “natural” causado por el ser humano.

Esta es la base para desarrollar medidas efectivas para reducir la vulnerabilidad: si las actividades humanas pueden causar o agravar los efectos destructivos de los fenómenos naturales, también pueden eliminarlos o reducirlos.

¿Que hacer antes y durante una catástrofe natural?

Descripción del recurso – La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres —Conred— ha elaborado una colección de afiches con instrucciones para el manejo de desastres antes, durante y después del hecho. Por su importancia se reproduce aquí. El original está disponible bajo la opción Escuela en el sitio web de dicha entidad.

Inundaciones
Antes Durante Después

Organízate. Identifica las áreas seguras y las de alto riesgo en su comunidad. Conoce las rutas hacia los lugares más altos de la comunidad. Guarda documentos personales en bolsas plásticas. Mantén una lámpara de mano, radio portátil y suficientes pilas.

Conserva la calma y sigue las instrucciones de las autoridades. Escucha las noticias en tu radio portátil. Busca un albergue temporal si tu casa corre peligro. Por ningún motivo debes de cruzar ríos crecidos o caminar a la orilla de estos.

Asegúrate que tu casa esté libre de peligro por derrumbe o inundación. Escucha las noticias en tu radio portátil. Aléjate de cables eléctricos caídos. No regreses a tu casa hasta que las autoridades te lo indiquen.

Afiche para descargar

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Sismos Antes Durante Después

Tener listo el plan familiar de respuesta. Tener lista tu mochila de 72 horas. Preparar el kit de emergencia para animales. Conocer el plan empresarial de respuesta. Encender el radio para escuchar reportes de situación e indicaciones de las autoridades. Mantenerse informado a través de:

http://conred.gob.gt https://www.facebook.com/conredgt/ https://twitter.com/ConredGuatemala

y en medios de comunicación.

En un edificio o lugar público (como la escuela)

Activar el plan escolar (o institucional) de respuesta. Alejarte de las ventanas, anaqueles y escaleras. Colocarte al lado de columnas. Agacharte, cubrirte la cabeza y agarrarte de una estructura fuerte, por ejemplo bajo una mesa. Verificar el área en donde te encuentras, si estás dentro de un edificio permanece ahí, no salgas ni corras, y protégete. Cuando deje de temblar, evacuar ordenadamente el edificio siguiendo la señalización de rutas de evacuación y dirígete a los puntos de reunión establecidos. Esperar a que el edificio sea revisado estructuralmente antes de volver a ingresar. No propagar rumores. Atender las recomendaciones de las autoridades.

En el hogar

Mantener la calma. Activar tu plan familiar de respuesta. Colocarte en alguna de las esquinas de la casa. Agacharte, cubrirte la cabeza y agarrarte de una estructura fuerte, por ejemplo bajo una mesa. Alejarte de las ventanas, anaqueles y escaleras. No propagar rumores. Atender las recomendaciones de las autoridades.

En la calle

Mantenerte alejado de postes de servicio eléctrico, ventanas, edificios u objetos que puedan caer. Si estás en un vehículo, estacionarlo lo más pronto posible en un lugar seguro y permanecer dentro del mismo. Atender las recomendaciones de las autoridades.

Utilizar tu celular solo en caso de emergencia. Atender las recomendaciones de las autoridades. Encender el radio para escuchar reportes de situación e indicaciones de las autoridades. Mantenerte informado a través de:

http://conred.gob.gt https://www.facebook.com/conredgt/ https://twitter.com/ConredGuatemala

y en medios de comunicación. Afiches para descargar

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Erupción volcánica Antes Durante Después

Reporta a las autoridades cualquier cambio que observes en el volcán, como humo, temblores, lava, cenizas. Mantente enterado por la radio acerca de la actividad del volcán cercano a tí, evitando dejarte llevar por los rumores. Ten siempre preparado un botiquín, lámpara de mano y radio portátil. Ten un lugar seguro a donde ir en caso de erupción volcánica.

Reúnete inmediatamente con tu familia fuera de casa y atiende las instrucciones de las autoridades a través de la radio. Sigue todas las instrucciones de las autoridades al llegar éstas a la zona de desastre. En caso de evacuación, tú y tu familia lleven sólo lo indispensable. Recuerda que en caso de evacuación no puedes llevar a tus animales contigo. No trates de detener la correntada de lava con ninguna clase de material, deja que las autoridades se encarguen de ello. Ubícate en zonas seguras, lejos de donde pueda pasar la correntada, ya que trae consigo lodo, piedras, árboles, etc.

Conserva la calma. No regreses a tu casa hasta que las autoridades te lo permitan. Ten presente que después de una erupción pueden existir temblores de menor o de gran intensidad, no te alarmes. No comas ningún alimento vegetal, animal o de cualquier clase que haya estado en contacto con la erupción volcánica. Aléjate de la zona de desastre porque en la misma pueden haber gases tóxicos provocados por la lluvia de cenizas y ésta produce quemaduras en la piel, impide la respiración e irrita los ojos. Atiende todas las noticias en la radio para seguir instrucciones de las autoridades. Si encuentras heridos o cadáveres soterrados, avisa inmediatamente a las autoridades. Permanece en los refugios temporales hasta que las autoridades te lo indiquen y colabora dentro de los mismos.

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Deslizamientos Antes Durante Después

Evita construir en laderas y orillas de barrancos. Que las comunidades en riesgo por deslizamientos se organicen y formen comités locales de emergencia. Haz evaluaciones periódicas de los lugares donde se habita, tomando en cuenta las anteriores características de identificación. Evacúa el lugar inmediatamente. Eleva la conciencia de las comunidades del peligro que corren, a través de los diferentes medios de comunicación. No construyas con materiales pesados (block, ladrillo, concreto otros) en lugares de pendientes. Implementa medidas de evacuación con acción inmediata de simulaciones y simulacro en las áreas de mayor riesgo.

Por ningún motivo cruces el área afectada. Alejarse lo más posible, pues podrían seguir cayendo materiales sobre los sectores aledaños. Identificar, sin acercarse demasiado, si existe otra infraestructura afectada o en peligro (tendido eléctrico, acueductos, tubería de aguas negras u otras viviendas) y comunicar inmediatamente. Si ocurre un deslizamiento en una ladera en la parte superior de la cuenca, tanto de un río o quebrada, y hay represamiento del caudal, informa inmediatamente a las autoridades, ya que existe probabilidad de una avalancha. Esta arrastrará todo a su paso: viviendas, puentes y vehículos. Si el deslizamiento es en una carretera, avisa a las autoridades correspondientes. Permanece en un lugar seguro y sigue las indicaciones de las autoridades a través de los distintos medios de comunicación.

Regresa a casa solamente cuando las autoridades lo indiquen. Mantente alejado del área del derrumbe, ya que se podrían generar más eventos. Reforesta el terreno dañado por un derrumbe, para evitar inundaciones repentinas y otros derrumbes. Revisa, junto con las autoridades, las cuencas del río y quebradas para determinar si hay represamiento del cauce.

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Huracanes Antes Durante Después

Revisa y repara techos, ventanas y paredes para evitar mayores daños, proteje ventanas con cinta adhesiva. Asegura todos los objetos que se encuentran fuera de la casa (patio) que pueda arrastrar el viento. Cubre con plástico los aparatos que puedan deteriorarse con agua. Cuenta con una caja de herramientas básicas, conoce cómo desconectar los servicios básicos (luz, agua y gas). Mantén a mano una linterna y radio de baterías, con baterías. Almacena suficiente agua potable, alimentos enlatados y un abrelatas. Ten a mano un botiquín de primeros auxilios, ropa abrigada e impermeable. Identifica refugios temporales en caso de emergencias. Pregunta y conoce el mapa de las áreas de riesgo. Guarda tus documentos personales, cédula, pasaporte, y otros en bolsa plástica. Mantén el vehículo en condiciones óptimas. Aléjate de zonas bajas cercanas a la costa.

Conserva la calma. Infórmate por medio de la radio y toma en cuenta que la información sea emitida por CONRED. Desconecta los servicios básicos de luz, agua y gas. No enciendas ninguna candela, veladora, cerillos o encendedor. Use linterna. Aléjate de puertas y ventanas. Refúgiate en las habitaciones más pequeñas de paredes más seguras y fuerte, y no las abandones hasta que las autoridades lo indiquen. Si te encuentras dentro del albergue, sigue las instrucciones de las autoridades. Deja suficiente agua y comida para los animales que se quedan en la casa. Examina cuidadosamente el edificio donde permaneces o te refugias. Asegúrate si hay daños y presta ayuda para repararlos. Si te encuentras cerca de ríos, lagos, o mares, aléjate y busca refugio.

Conserva la calma y piensa en las consecuencias de lo que vas a hacer. Sigue las instrucciones de las autoridades de CONRED, infórmate por medio de la radio. Reporta inmediatamente a los heridos de emergencias. Revisa que tu casa no tenga daños. Si los tiene, proceda a repararlos. Si son demasiados los daños, busca refugio hasta no concluir las reparaciones. No hagas caso de rumores, confía en las instituciones de socorro. Informa a las autoridades de daños y peligros existentes. Limpia y desaloja el lugar de aguas estancadas para evitar plaga y posibles epidemias. No consumas agua o alimentos de procedencia dudosa. Purifica el agua y mantén higiene en la preparación de los alimentos. Limpia rápida y cuidadosamente cualquier derrame de sustancias tóxicas o inflamables. No tires basura o animales muertos. Para evitar contaminación o epidemias, entiérrelos. Utiliza zapatos seguros y cerrados.

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Incendios forestales Antes Durante Después

Monitorea las condiciones climáticas (aumento de la temperatura, aumento o disminución de la velocidad del viento, porcentaje de humedad relativa). Si se realiza una fogata, toma las precauciones necesarias en cuanto al lugar donde se va a realizar, que esté libre de cualquier material que pueda arder (pastos, ramas, hojarasca, etc.). Haz una barrera con piedras para evitar que, por efectos del viento o la pendiente, ruede una brasa o salte una chispa o pavesa.Si observas que en un área de bosque hay personal extraño, avisa a las autoridades correspondientes. Evita hacer quemas o rozas en áreas con demasiada pendiente, cuando la velocidad del viento es muy fuerte y cuando la temperatura es muy alta (día muy caluroso).

Si detectas un incendio forestal, repórtalo a las autoridades competentes (INAB, CONAP, PNC, Ejército, Conred, alcaldes auxiliares y/o municipales). Da aviso de un posible incendio forestal al teléfono 1566, Trata de establecer con exactitud la ubicación del incendio, así tardará menos tiempo el personal especializado en llegar y apagar dicho incendio. Si no tienes conocimientos ni cuentas con el equipo de protección para combate de incendios forestales, no te arriesgues. Avisa a las autoridades competentes. Aléjate del área del siniestro y deja que el personal calificado sea quien combate el incendio forestal.

No ingreses al área donde sucedió el incendio forestal, ya que se mantienen troncos encendidos que pueden caer y rodar sin previo aviso. Mantén vigilancia si estás cerca del área donde sucedió el incendio forestal, ya que en algunas ocasiones se reactiva. Aí podrás dar aviso de nuevo a las autoridades.

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Incendios en edificaciones Antes Durante Después

Revisa periódicamente la instalación eléctrica de tu casa y solicita este servicio en tu lugar de trabajo. Recuerda que todo contacto o interruptor eléctrico debe tener su tapa debidamente aislada. No sobrecargues los enchufes con demasiadas conexiones; distribúyelas o solicita la instalación de circuitos adicionales. Evita improvisar empalmes en las conexiones y cuida que los cables de los aparatos eléctricos se encuentren en buenas condiciones. No conectes aparatos que se hayan humedecido. En caso de fuga de gas no enciendas ni apague luces; ventila al máximo todas las habitaciones. Mantén fuera del alcance de los niños velas, veladoras, fósforos, encendedores y toda clase de material inflamable. Apaga perfectamente los fósforos y las colillas de cigarros. Coloca ceniceros en lugares visibles. Procura contar con uno o más extinguidores en un lugar accesible. Asegúrate de saber cómo usarlos y verifica que funcionen correctamente. Antes de salir de su casa, revisa que los aparatos eléctricos estén apagados y de preferencia desconéctalos. También cerciórate de que las llaves de la estufa estén cerradas. Si sales de viaje, cierra las llaves de gas y desconecta la energía eléctrica. Siempre ten a la mano los números telefónicos de Cruz Roja y bomberos cercanos a su vivienda.

Conserva la calma y procura tranquilizar a tus familiares o compañeros de trabajo. Corta los suministros de energía eléctrica y de gas. No abras puertas ni ventanas, porque con el aire el fuego se extiende. Si el fuego se extiende, llama a los bomberos y sigue sus instrucciones. En caso de evacuación, no corras, no grites, no empujes. No pierdas el tiempo buscando objetos personales. Si hay gases y humo, desplázate de rodillas (gateando) y de ser posible tápate nariz y boca con un trapo húmedo. Ayuda a salir a los niños, ancianos y personas con discapacidad, Antes de abrir una puerta, tócala; si está caliente no la abras, el fuego debe estar tras ella. No uses los elevadores. Si se incendia tu ropa, no corras; tírate al piso y ruede lentamente. De ser necesario, cúbrete con una manta para apagar el fuego. Al llegar los bomberos, infórmales si hay personas atrapadas. Una vez afuera del inmueble, aléjate lo más que puedas para no obstruir el trabajo de los cuerpos de auxilio.

Haz que un técnico revise las instalaciones eléctricas y de gas, antes de conectar nuevamente la corriente y de utilizar la estufa y el calentador. Desecha alimentos, bebidas o medicinas que hayan estado expuestas al calor, al humo o al tizne del fuego. No vuelvas a congelar los alimentos que se hayan descongelado. No pases al área del siniestro hasta que las autoridades lo determinen.

¿Qué origina las catastrofes naturales?

Este artículo o sección tiene referencias, pero necesita más para complementar su verificabilidad, Este aviso fue puesto el 23 de septiembre de 2014.

Desastre natural es un término que hace referencia a las enormes pérdidas de materiales y vidas humanas ocasionadas por eventos o fenómenos naturales, como terremotos, inundaciones, tsunamis, deslizamientos de tierra, entre otros. ​ De acuerdo con la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), los desastres no son naturales, sino que son el resultado de las omisiones y la falta de prevención, y los desastres se presentan por la acción del hombre en su entorno.

  1. Por ejemplo: un huracán en la mitad del océano no es un desastre, a menos que pase por allí un navío.
  2. ​ Los desastres naturales (como la lluvia, terremotos, huracanes y tsunamis entre otros) se convierten en desastres cuando superan un límite de normalidad, medido generalmente a través de un parámetro,

Este varía dependiendo del tipo de fenómeno, pudiendo ser la escala de magnitud de momento, la escala de Richter, la escala Saffir-Simpson para huracanes, etc. Los efectos de un desastre pueden amplificarse debido a una mala planificación de los asentamientos humanos, falta de medidas de seguridad, planes de emergencia y sistemas de alerta provocados por el hombre se torna un poco difusa.

Por otra parte, algunos desastres son causados únicamente por las actividades humanas. Algunos de estos son: la contaminación del medio ambiente, la explotación irracional de los recursos naturales renovables como los bosques y el suelo no renovables como los minerales; también, la construcción de viviendas y edificaciones en zonas de alto riesgo.

La actividad humana en áreas con alta probabilidad de desastres se conoce como de alto riesgo, Zonas de alto riesgo sin instrumentación ni medidas apropiadas para responder al desastre o reducir sus efectos negativos se conocen como de zonas de alta vulnerabilidad,

¿Qué son las catastrofes ejemplos?

Resumen Las catástrofes son situaciones que superan la capacidad local de respuesta, produciendo un número significativo de víctimas. A pesar de su baja frecuencia, su extrema gravedad obliga al personal sanitario a estar preparado para enfrentarse rápida y eficientemente a los diferentes tipos de desastres. La población infantil es especialmente vulnerable a sus efectos, por lo que el papel del pediatra es esencial no sólo durante la catástrofe sino también durante la planificación previa. En el presente artículo de revisión, se describen los diferentes tipos de catástrofes, las peculiaridades físicas y psicológicas de los niños, el papel del pediatra en los desastres, las fases de manejo de las catástrofes y por último la planificación en los centros sanitarios. Palabras clave: Catástrofe Urgencias Planificación Pediatría Abstract Disasters are situations or events that overwhelm local capacity and can cause great damage and human suffering. Disasters are uncommon but their consequences may be extremely serious; that is why it is absolutely necessary that health care providers become fully prepared. The paediatric population is especially vulnerable to disasters effects, and so paediatricians have to play an essential role, not only during the disaster but also previously, during disaster planning. This review aims to provide an overview of the different types of disaster, the role of paediatricians in disaster preparedness, the stages of disaster managing and finally, hospital preparedness. Keywords: Disaster Emergency Preparedness Paediatrics Texto completo Introducción En los últimos años, existe un creciente interés hacia el tema de las catástrofes, no sólo por parte de las instituciones públicas, sino también por parte de los profesionales sanitarios 1,2, Una catástrofe o desastre es aquella situación o evento que supera la capacidad local de respuesta, generando un número significativo de víctimas y pudiendo dañar además las infraestructuras ya existentes 3-10, Una respuesta adecuada a una catástrofe requiere una coordinación entre el personal de diferentes instituciones (bomberos, servicios de emergencias médicas extrahospitalarios, hospitales, etc.), que deben actuar siguiendo un plan de catástrofe adecuado. Es por tanto esencial, que los centros sanitarios tengan planes de actuación previamente elaborados y consensuados, para actuar así de forma rápida y eficaz ante una situación de catástrofe 10,11, A nivel pediátrico, en los últimos años, diferentes sociedades, como la Academia Americana de Pediatría, han elaborado recomendaciones sobre cómo debe ser la actuación ante una eventual catástrofe, sobre el papel de los diferentes estamentos sanitarios (incluyendo por supuesto el papel del pediatra, de los equipos de atención prehospitalaria, etc) 1,4,7,8,12,13, Sin embargo, existen aún pocas recomendaciones a nivel español 2,6,10,14,15, siendo aún más escasas las guías de actuación sobre la población pediátrica publicadas a nivel español. Por ello, en el presente artículo de revisión, se han descrito las catástrofes en general y sus diferentes tipos, las peculiaridades físicas y psicológicas de los niños, el papel del pediatra en los desastres, las fases de manejo de las catástrofes y por último, la planificación en los centros sanitarios. Definiciones Como ya se ha comentado, un “desastre” o “catástrofe” es aquella situación o evento que supera la capacidad local de respuesta 3-9,15, Los desastres producen daños importantes, destrucción y sufrimiento humano. Pueden clasificarse en naturales (terremotos, huracanes, tornados e inundaciones) o bien tecnológicos o producidos por el hombre (incendios, accidentes, actos terroristas) 1,3,5,7,8,16, Los efectos de cada desastre son diferentes y éstos dependen del tamaño del área afectada, la extensión de los daños producidos (tanto el daño físico sobre la población, como la destrucción de infraestructuras como carreteras, puentes y líneas de comunicación) y de los efectos sobre los recursos de la comunidad (electricidad, gas, agua potable, etc.) 4,6,7, La tabla 1 muestra los principales tipos de catástrofes. Durante décadas, la planificación sanitaria ante las catástrofes se ha centrado en los desastres naturales, pero en los últimos años, especialmente en EE.UU., ha aumentado el temor de sufrir ataques terroristas 5,7,12,17, Este tipo de catástrofes necesita un enfoque diferente, ya que a diferencia de los desastres naturales, los ataques terroristas son más erráticos e impredecibles, pudiendo ser múltiples y simultáneos o secuenciales; pueden producir diferentes traumas en la población; y por último, las armas utilizadas son poco conocidas por la población general, por los médicos, e incluso por las personas encargadas de planificar catástrofes 7, Otros conceptos distintos son los “incidentes con múltiples víctimas” y los “incidentes con víctimas en masa”, que son acontecimientos que producen un importante número de heridos, pero que no constituyen una amenaza para gran parte de la población 4,7,15, En los incidentes con múltiples víctimas, el sistema sanitario puede controlar la situación con los recursos ordinarios de la comunidad; en los incidentes con víctimas en masa, el sistema sanitario también es capaz de atender a los heridos, pero utilizando recursos extraordinarios 15, En función del número de víctimas, las catástrofes pueden ser también clasificadas en menores (25-100 víctimas vivas o muertas), moderadas (100-1.000 víctimas) y graves (> 1.000 víctimas) 16, En las últimas décadas, España ha presentado un número creciente de catástrofes, con un patrón de tipo mixto (desastres naturales y tecnológicos). Las catástrofes tecnológicas son 4,5 veces más frecuentes que las naturales 15, Según el registro de desastres de Naciones Unidas, en el período 2000-2009, se han producido 48 desastres en España, con 15.776 muertos y 9.070 personas afectadas; el desastre más frecuente fue el accidente de transporte (siendo los más habituales los accidentes en medio acuático y los accidentes de carretera), seguido de las inundaciones, los incendios y las temperaturas extremas (ola de calor) 18, Peculiaridades de los niños En los últimos años, se han empezado a tener en cuenta las necesidades especiales de los niños en los planes de catástrofes 7,9,12,13,16, En general, los niños pueden representar hasta un tercio de las víctimas de desastres naturales, pudiendo constituir los menores de 5 años hasta un 15% de los heridos 16,19,20, En general, los niños son más vulnerables a las catástrofes que los adultos: Gnauck 16 comparó las víctimas pediátricas y adultas de varias catástrofes naturales en Estados Unidos (dos huracanes, un terremoto y una inundación) y observó, que los niños presentaban mayor gravedad en las escalas de triaje, y que además, durante estas catástrofes, se les diagnosticó más frecuentemente de enfermedades respiratorias superiores, de gastroenteritis y de heridas incisocontusas. Estas diferencias entre niños y adultos pueden ser clasificadas en tres categorías: anatómicas, fisiológicas y mentales 5,7,9,12,13, Diferencias anatómicas Los niños son más vulnerables a sufrir traumas múltiples debido a su menor tamaño, que hace que un único traumatismo pueda lesionar tanto órganos abdominales como torácicos 19,20, También son más susceptibles de sufrir un shock hipovolémico ante cuadros de deshidratación y/o hemorragias debido a su menor tamaño 7,9,12,20, Por otra parte, la piel más delgada y la menor proporción de tejido celular subcutáneo los hacen más susceptibles a las pérdidas de calor y por tanto a la hipotermia (especialmente durante la descontaminación cutánea con agua fría o con temperaturas ambientales bajas); por este mismo motivo, también son más vulnerables a los agentes corrosivos 7,9,12,13,20, La mayor superficie corporal relativa al peso los hace también más vulnerables a los agentes absorbidos por vía cutánea ya que estos agentes alcanzarán concentraciones plasmáticas mayores 7,9,13, Diferencias fisiológicas La mayor frecuencia respiratoria de los niños, los hace más vulnerables a la inhalación de toxinas o gases (incluyendo los gases radioactivos), alcanzando estos agentes niveles plasmáticos más altos y con mayor rapidez que en la población adulta 5,7,9,12,13,20, Además, muchos de estos agentes tóxicos, como el gas sarín y el clorhídrico, son más pesados que el aire y por tanto, tienden a acumularse a ras de suelo, siendo más fácilmente inhalados por los niños 5,7,9,12,13, Diferencias mentales Los lactantes y niños pequeños dependen de los adultos para satisfacer sus necesidades básicas, como son los alimentos, el agua, la protección del ambiente externo y su propia seguridad, pudiendo ser imposible para ellos escapar por si mismos del lugar de la catástrofe. Además, los niños pueden sufrir de forma similar a los adultos o incluso con mayor intensidad trastornos de ansiedad y de estrés post-traumático relacionados con la catástrofe 5,7,9,12,13,19,20, Papel del pediatra ante una catástrofe Los pediatras pueden y deben jugar un papel importante ante una catástrofe, ya que conocen las necesidades especiales de la población pediátrica. Es por tanto importante que los pediatras tengan conocimientos actualizados en las maniobras de reanimación cardiopulmonar y en los primeros auxilios pediátricos 4,5,7, Antes de que se produzca la catástrofe, los pediatras deben participar en la elaboración de los planes de contingencia comunitarios (especialmente en los de escuelas y centros sanitarios) y deben asegurarse de que estos planes contemplen las necesidades especiales de los niños. Los pediatras pueden intervenir en la elaboración de los planes de catástrofe de forma individual o colectiva, a través de las diferentes asociaciones pediátricas ya constituidas 4, También deben participar en la formación académica de los equipos extrahospitalarios que atenderán en primera línea a las víctimas pediátricas de las catástrofes 4,5,7, Durante la catástrofe, los pediatras deben conocer los planes de actuación, ya que su papel en ellos es esencial. Puede ser necesario, que los pediatras intervengan en el triaje de víctimas, en la atención médica de heridos tanto pediátricos como adultos, el traslado de pacientes, en la recepción de enfermos e incluso en la evacuación de hospitales u otros centros 4, Después de la catástrofe, los pediatras deben continuar ofreciendo asistencia médica teniendo en cuenta que las infraestructuras y los recursos pueden seguir siendo deficientes durante algún tiempo 4, Fases en el manejo de las catástrofes El manejo de las emergencias en situaciones de catástrofe se divide en 4 fases: planificación, respuesta, recuperación y finalmente análisis y aplicación de lecciones aprendidas 3,7, Planificación La planificación engloba todas las acciones preparatorias y medidas preventivas que se toman antes de una catástrofe. Se deben tener en cuenta diferentes aspectos: frecuencia con que se producen las diferentes catástrofes específicas (sin olvidar las poco frecuentes), sus efectos sobre la población y el medio, las características de las poblaciones con mayor riesgo de verse afectadas, la cantidad y calidad de recursos disponibles y la capacidad de funcionamiento autónomo, sin recursos externos, durante un período determinado. La planificación de la respuesta a las catástrofes no es sólo responsabilidad de los organismos estatales sino también de las organizaciones comunitarias (escuelas), de los centros de Atención Primaria, de los hospitales, de las organizaciones no gubernamentales e incluso de las propias familias 3, De hecho, la Academia Americana de Pediatría recomienda que las familias tengan sus propios planes para afrontar una catástrofe en los domicilios 3,4,7, Los aspectos más importantes de esta planificación a nivel hospitalario se desarrollan más adelante. Respuesta La respuesta a una catástrofe abarca todas las acciones que se realizan durante e inmediatamente después de la catástrofe. Esta fase puede durar de horas a semanas e incluye la búsqueda y el rescate iniciales de las víctimas, la evaluación de los daños, la evacuación y el refugio de las personas, entre otros 3, Recuperación La fase de recuperación es aquella en la que la comunidad afectada por la catástrofe dedica sus esfuerzos a restablecer su autosuficiencia, reconstruyendo y restableciendo las infraestructuras dañadas 3, Análisis y aplicación de lecciones aprendidas Durante este período, se analizan todos los aspectos del manejo de la catástrofe para extraer enseñanzas que puedan prevenir la recurrencia de la catástrofe o mitigar los efectos de otras en el futuro. Ejemplos de medidas adoptadas en esta fase son la modificación de códigos y las prácticas en edificios, el rediseño de instalaciones y servicios públicos, la revisión de las prácticas obligatorias de evacuación y alerta, y la educación a los miembros de la comunidad 3,6, Desde la perspectiva médica, las fases de respuesta y de recuperación pueden ser problemáticas, porque las lesiones pueden aumentar durante la evaluación de daños y la reconstrucción. Además, durante estas etapas a menudo comienzan a manifestarse los trastornos emocionales y psíquicos 3, Planificación en los centros sanitarios Las catástrofes tienen inevitablemente un impacto importante sobre los centros sanitarios que reciben a las víctimas. Por ello es esencial la planificación previa a que ocurra la catástrofe 3,7, El plan de catástrofes es el documento en el que se detallan el conjunto de acciones a desarrollar en una secuencia ordenada y preestablecida ante una situación de múltiples víctimas 6,15, A pesar de los múltiples tipos de desastres y de la variabilidad logística de los centros sanitarios (desde los centros de Atención Primaria hasta los hospitales de alto nivel de complejidad), los planes de catástrofes deben elaborarse en base a una metodología común 1,3,6 : La Academia Americana de Pediatría sugiere unos principios básicos que deben ser incorporados a los planes de catástrofes para que realmente sean efectivos y que vienen resumidos en la tabla 2 14, Por otro lado, estos planes deben ser elaborados por un equipo multidisciplinar, formado por todo el personal sanitario que participará en la respuesta a la eventual catástrofe (médicos, enfermeros, auxiliares, administrativos) 3,9,12,19, Los planes hospitalarios cubren en general dos tipos de catástrofes que pueden aumentar de forma brusca la cantidad de pacientes: las intrahospitalarias o internas (aquellas que ocurren en el propio recinto hospitalario) y las extrahospitalarias o externas (ocurren fuera del recinto) 3,7,15, Las catástrofes internas incluyen fallos, incendios, explosiones, derrumbes, accidentes durante obras de reforma, contaminación con sustancias peligrosas, incidentes violentos dentro del hospital y secuestros 15, Los planes de catástrofes internas deben ser específicos para cada riesgo y describir detalladamente la manera de proteger al personal, a las visitas y a los pacientes, así como resguardar las instalaciones y minimizar los riesgos 3, A diferencia de los planes de catástrofes externas, en este tipo de catástrofes es esencial tener un plan de evacuación de los enfermos y del personal sanitario del área afectada por el desastre o incluso del hospital. Los planes de catástrofes externas se basan en la manera de organizar rápidamente a los equipos, a los servicios y al personal para responder a un aumento brusco de la cantidad de pacientes 3, Se recomienda, que estos planes sean elaborados por un equipo multidisciplinar, ya que el éxito de la respuesta ante una catástrofe depende en gran medida del trabajo en equipo 1, Debe tener en cuenta la necesidad de convocar a más profesionales ante un desastre mayor. La tendencia general es a centrarse en las víctimas de la catástrofe, pero no debe descuidarse la atención médica de los pacientes que ya se encuentran en el hospital 3, Para la elaboración del plan de catástrofes, deben tenerse en cuenta los siguientes puntos clave 1,3,5,6,13,21 :

• En primer lugar se deben identificar los tipos de catástrofes que pueden sufrirse y a continuación, elaborar un listado. • En segundo lugar, es necesario elaborar un plan básico de contingencia que debe comprender los pasos para prepararse ante el desastre, los pasos a llevar a cabo durante el desastre y las personas responsables de cada paso. Este plan debe detallar una serie de puntos fundamentales, como son la organización del equipo de mando durante la catástrofe, la organización del triaje de las víctimas (que debe ser rápido para una clasificación ágil y tratamiento precoz de los enfermos), la organización y reclutamiento del personal, y por último, la organización de espacios y del material necesario. Es útil que el plan de catástrofe incorpore un checklist, La tabla 3 detalla estos diferentes puntos. • En tercer lugar, se deben procurar los recursos materiales necesarios (material de reanimación, espacios). • En último lugar, el personal sanitario debe entrenarse de forma periódica, mediante simulacros, que deben incluir si es posible a los propios pacientes.

Tener por escrito un plan de contingencia ante una catástrofe, no significa estar preparado para afrontar un desastre real y puede incluso, generar una falsa sensación de seguridad 21, Es indispensable que el personal asistencial y no asistencial, especialmente de los servicios de Urgencias, conozcan el plan catástrofes (mediante seminarios, talleres, etc.) y que lo practiquen de forma periódica (mediante simulacros) 9,21,

En conclusión, a pesar de que las catástrofes no son eventos frecuentes en la práctica médica diaria, su extrema gravedad obliga al personal sanitario a estar preparado para enfrentarse de forma rápida y eficiente a los diferentes tipos de desastres. La población infantil es especialmente vulnerable a sus efectos, por lo que el papel del pediatra es esencial no sólo durante la catástrofe sino también durante la planificación previa que debe tener en cuenta las necesidades especiales de los niños.

Todos los centros sanitarios y comunitarios, como las escuelas, deben disponer de un plan de contingencia estructurado para enfrentarse a los diferentes tipos de catástrofes. Estos planes deben ser propios de cada centro y deben ser elaborados por un equipo multidisciplinar, siendo esencial la participación de los profesionales que trabajan en los servicios de Urgencias.

  • El personal sanitario debe conocer y practicar el plan de contingencia, para que la respuesta ante una catástrofe sea lo más eficaz posible.
  • Conflicto de intereses Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
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Asociación Española de Pediatría

¿Qué se debe hacer en caso de un desastre natural?

Conservar la calma y tranquilizar a sus familiares. Escuchar con su radio portátil, la información o instrucciones relativas al suceso. Desconectar todos los aparatos y el interruptor de energía eléctrica. Cerrar las llaves de gas y agua.

¿Cuál es la diferencia entre desastre y catástrofe ambiental?

Riesgos naturales: evolución y modelos conceptuales Octavio Rojas Vilches * – Carolina Martínez Reyes ** * Docente-Investigador, Depto. Geografía, Fac. Arquitectura, Urbanismo y Geografía, Universidad de Concepción. [email protected] ; Becario CONICYT-2011 Doctorado en Ciencias Ambientales Centro-EULA, Universidad de Concepción.

** Docente-Investigadora, Depto. Geografía, Fac. Arquitectura, Urbanismo y Geografía, Universidad de Concepción. [email protected] Resumen Se presenta una revisión crítica respecto al estado del arte de los estudios de “Riesgos naturales”. Se utilizan diversas fuentes para realizar un análisis fenomenológico de los principales conceptos relacionados.

Los conceptos se complementan con ejemplos nacionales e internacionales. La revisión incluye la evolución del estudio de los riesgos, abarcando las principales contribuciones realizadas desde el siglo XIX a inicios del siglo XXI, reconociendo el aporte a nivel internacional de diversos autores y organizaciones.

Se trata el rol de los estudios de percepción en el análisis de riesgos. Finalmente se explican diversos modelos conceptuales fundamentados en la literatura para abordar los estudios de riesgo. A partir de la revisión de los modelos, se deriva en una nueva propuesta conceptual que integra tres factores del riesgo: amenaza, recurrencia histórica y vulnerabilidad.

Palabras claves: Amenaza; Vulnerabilidad; Gestión del riesgo; Mitigación; Percepción. Natural Risks: Evolution and Conceptual Models Abstract We present a critical review of the state of the art in “Natural Risk” studies. We used several sources in order to perform a phenomenological analysis of major concepts related to this topic.

  1. These concepts are illustrated with national and international examples.
  2. The review includes the evolution of risk studies, including major contributions from the end of the 19th century up to the beginning of the 21st century, recognizing the contributions of a number of international organizations and authors.

Finally, we analyze a number of conceptual models in the literature in order to approach risk studies. Based on this model review, a new conceptual proposal that integrates three risk factors: threat, historical frequency, and vulnerability is derived.

  1. Ey words: Threat; Vulnerability; Risk management; Mitigation; Perception.
  2. Introducción En los últimos años, los medios de comunicación nos han hecho testigos de cómo las distintas regiones del globo han sido afectadas por un conjunto de catástrofes y/o desastres naturales.
  3. Terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, huracanes, deslizamientos, han cobrado la vida de millones de personas, afectando su medio socio-económico, generando un retroceso en su avance para salir de la pobreza.
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Sin embargo gran parte de la responsabilidad de los daños en grandes desastres se debe al hombre, quién ha crecido en forma explosiva de espalda a la naturaleza, sin tener en cuenta las restricciones del medio natural y olvidando la historia reciente.

  1. Es la historia la que puede establecer como se ha desarrollado la interacción entre el medio ambiente y la sociedad en una región, haciendo a esa sociedad más susceptible a sufrir desastres naturales (Bankoff, 2003; Huppert y Sparks, 2006; Ríos, 2009).
  2. El riesgo natural corresponde a una línea de trabajo especialmente desarrollada a partir de la década de los ochenta.

Las definiciones que se encuentran en torno a los conceptos son variadas, siendo posible encontrar dos situaciones: en primer lugar, definiciones con diversos enfoques asociados al carácter multidisciplinario en los estudios de riesgo; y en segundo lugar, definiciones que no responden a la fenomenología del riesgo, generando diversas interpretaciones de los conceptos.

  • Este trabajo aborda los conceptos básicos relacionados con el riesgo natural.
  • Del mismo modo, se realiza un recorrido por las principales contribuciones relacionadas al estudio de los riesgos, considerando que se trata de un concepto que involucra una dimensión natural (amenaza) y otra humana (vulnerabilidad).

Por último se presentan los modelos conceptuales disponibles en la literatura para abordar un estudio de riesgo natural. Para el cumplimiento de los objetivos planteados se realizó una revisión bibliográfica crítica del estado del arte de cada eje temático.

  • Riesgo, desastre y catástrofe Es indiscutible la masificación de los estudios de riesgos en las últimas dos décadas (Calvo, 2000), y el interés que se genera en torno a ellos.
  • Los conceptos de riesgo, catástrofe y desastre se han incorporado y popularizado con rapidez, sin embargo su utilización como sinónimos es aún común, sin tomar en cuenta su amplitud y diferentes significados (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).

Como lo señala Wilches-Chaux (en Maskrey, 1993: 17) “existen múltiples definiciones de desastre, riesgo, amenaza y vulnerabilidad, determinadas (y validadas) por el interés particular y la formación profesional de quienes las han formulado, muchas de ellas contradictorias entre sí”.

Riesgo Riesgo ha sido un concepto que se ha incorporado a diversas disciplinas: economía, política, medicina, lo que revela el amplio alcance del concepto. La UNDRO 1, ha definido riesgo natural como el “grado de pérdida previsto debido a un fenómeno natural determinado y en función tanto del peligro natural como de la vulnerabilidad” (Naciones Unidas, 1984: 80, en Aneas, 2000).

Por otro lado, Wilches-Chaux (en Maskrey, 1993) define el riesgo como “cualquier fenómeno de origen natural o humano que signifique un cambio en el medio ambiente que ocupa una comunidad determinada, que sea vulnerable a ese fenómeno”, en esta definición no se incluyen los conceptos de previsto o de probabilidad.

  • Aneas (2000), concluye que el riesgo es la probabilidad de ocurrencia de un peligro, sin embargo añade que el concepto “incluye la valoración por parte del hombre en cuanto a sus efectos nocivos (vulnerabilidad)”.
  • Sólo se puede definir el riesgo al contar con datos adecuados para calcular probabilidades, mientas que cuando no se cuenta con esos datos, existirá incertidumbre.

Lavell (2001), define riesgo como un contexto caracterizado por la probabilidad de pérdidas y daños en el futuro, las que van desde las físicas hasta las psicosociales y culturales, el autor centra el análisis del concepto en la “posibilidad”, que está sujeta a análisis de tipo cuantitativo y cualitativo.

  • Olcina (2006), señala que el riesgo natural es la “posibilidad de que un territorio y la sociedad que lo habita pueda verse afectado por un fenómeno natural de rango extraordinario”.
  • En definitiva, es posible entender por riesgo natural como la probabilidad de que en un espacio ocurra un peligro determinado de origen natural, y que pueda generar potenciales daños y pérdidas en las actividades humanas.

Por ende, el riesgo sólo puede ser definido a partir del cálculo de probabilidades con datos adecuados, ya sean de tipo cuantitativos o cualitativos. Cabe señalar que la búsqueda de una definición integral es difícil, debido a que cada disciplina da su propia valoración al concepto (Cardona, 2001). Fuente: Ayala-Carcedo y Olcina, 2006 La OEA (1993), agrega tres conceptos ligados al riesgo: aversión al riesgo, valuación de riesgo y manejo del riesgo. La aversión, corresponde a la actitud individual hacia el riesgo: “la mayoría de las personas son contrarias al riesgo, es decir, están llanas a aceptar algún costo para evitar el riesgo.

  1. Pero hay un amplio espectro en los grados de aversión.
  2. En otras palabras, para evitar un nivel dado de riesgo, algunas personas pagarán más que otras”.
  3. La valuación del riesgo se refiere a la cuantificación del mismo, para ello es necesario determinar la probabilidad y consecuencias de la ocurrencia de un evento “X”.

Por último el manejo del riesgo se refiere las medidas tomadas para reducirlo (ver mitigación). Catástrofe Tampoco existe una clara diferencia entre los conceptos de catástrofe y desastre, llegando incluso a proponerlos como sinónimos. Aneas (2000) señala: “desastre o catástrofe es el conjunto de daños como consecuencia o producto del peligro”, en esta definición no hay una diferencia entre ambos conceptos.

  • En la misma línea se encuentra la definición de Whittow (1984), quién precisa, que el desastre o catástrofe es la materialización del riesgo percibido.
  • Olcina (2006), realiza la distinción, definiendo catástrofe como el “efecto perturbador que provoca sobre un territorio un episodio natural extraordinario y que a menudo supone la pérdida de vidas humanas” En un intento por clasificar las catástrofes naturales, Larraín y Simpson (1994), distinguieron tres tipos: naturales, semi-naturales y tecnológica, la clasificación se basó en el peso de factores físicos o humanos en su gestación.

Desastre El desastre, es la correlación entre un fenómeno natural peligroso y determinadas condiciones socioeconómicas y físicas vulnerables (Romero y Maskrey, en Maskrey, 1993). Se caracteriza por el gran nivel de las consecuencias del episodio en el espacio, requiriendo de la ayuda externa, y sufriendo el deterioro económico y social de una región, sumado a la pérdida de vidas (Olcina, 2006).

Por otro lado Wijkman y Timberlake (Wilches-Chaux, en Maskrey, 1993), agregan que es importante considerar en una definición el número de personas muertas y heridas, en conjunto con el valor monetario de las pérdidas materiales. Para Lavell (2001) es el fin de un proceso, donde se construye el riesgo por parte de una sociedad, y que se materializa con el desencadenamiento de un peligro, revelando el riesgo latente.

La biblia y los desastres naturales | Jairo Araujo | Mini Documental

El autor en otra obra (1996), sostiene que el desastre es “una ocasión de crisis o estrés social, observable en el tiempo y espacio, en que sociedades con sus componentes (comunidades, regiones, etc.) sufren daños o pérdidas físicas y alteraciones en su funcionamiento rutinario, a tal modo que exceden su capacidad de autorecuperación, requiriendo la intervención o cooperación externa”.

Cardona (2003), clasifica las pérdidas de los desastres en directas e indirectas. Las directas, señala, “están relacionadas con el daño físico, expresado en víctimas, en daños en la infraestructura de servicios públicos, en las edificaciones, el espacio urbano, la industria, el comercio y el deterioro del medio ambiente, es decir, la alteración física del hábitat”.

Mientras que las pérdidas indirectas, se pueden subdividir en sociales y económicas, entre las sociales están: “interrupción del transporte, de los servicios públicos, de los medios de información y la desfavorable imagen que puede tomar una región con respecto a otra; y en efectos económicos, la alteración del comercio y la industria como consecuencia de la baja en la producción, la desmotivación de la inversión y la generación de gastos de rehabilitación y reconstrucción”.

Sin duda que la cuantificación de las pérdidas relacionadas con desastres se encuentra muy relacionada con la escala y disponibilidad de datos presentes. Las pequeñas materializaciones de riesgos, pueden tener implicancias graves dependiendo de la comunidad que resulte afectada. Un ejemplo de ello corresponde a inundaciones fluviales que afecten a comunidades rurales, sin duda la cuantificación de las perdidas será de difícil estimación, más aún cuando hablamos de desarrollo local de la comunidad en cuestión.

La diferencia entre los conceptos radica en la dicotomía entre probabilidad y ocurrencia, así el riesgo es la probabilidad, mientras la catástrofe y el desastre corresponden a la materialización del riesgo (Lavell, 2001), pero con distintos niveles de daños.

Sin ir más lejos Pagney (1994, en Olcina 2006: 13), se refiere al riesgo como “la espera de la catástrofe”, en clara alusión a la materialización de este. Pero esa denominación de catástrofe y/o desastre, se adquiere cuando “el hombre y/o sus actividades se encuentran involucrados” (Whittow, 1984), dependiendo del grado de daño sufrido por los mismos.

En Chile, la localidad Dichato se encontraba en situación de riesgo ante el peligro de tsunami ( Fig.1 ). La materialización de este riesgo con el terremoto Mw 8.8 del 27 febrero de 2010, provocó un desastre en esta localidad ( Fig.2 ) y en el borde costero de varias regiones del la zona centro-sur de Chile, destruidas por el posterior tsunami. Fuente: Google Earth Figura 2 Materialización del riesgo. Desastre causado en Dichato por tsunami del 27-F 2010 Fuente: Google Earth Factores del Riesgo Para estudiar el riesgo, se deben tener en cuenta la integración de sus factores según el modelo de análisis con el que se trabaja. Según Olcina y Ayala-Carcedo (2002), los factores del riesgo son aquellos que deben darse necesariamente para que exista un daño esperable, en concreto: peligrosidad, exposición y vulnerabilidad.

Primera Fase: Análisis de factores del riesgo, que consta de tres análisis 2 : A) Peligrosidad; B) Vulnerabilidad; C) Exposición Segunda Fase: Evaluación del riesgo Tercera Fase: Análisis y diseño de medidas de mitigación del riesgo

Peligrosidad o Amenaza Es necesario hacer la distinción entre fenómeno natural y peligro natural. Los granizos, erupciones de volcanes, tormentas, tsunamis, son sólo fenómenos naturales, se convierten en peligros cuando actúan en las áreas pobladas por humanos, como señala Smith (1992, en Aneas, 2000): “los peligros naturales resultan de los conflictos de los procesos geofísicos con la gente”.

En la misma línea Lavell (2001: 2), define amenaza como “la posibilidad de la ocurrencia de un evento físico que puede causar algún tipo de daño a la sociedad”, sin embargo, no todo fenómeno natural es peligroso, constituyen un peligro “por su tipo y magnitud, así por lo sorpresivo de su ocurrencia” (Romero y Maskrey, en Maskrey, 1993).

La ONU (1993), elaboró una clasificación de fenómenos naturales que potencialmente pueden convertirse en peligro ( Tabla II ). Tabla II Fenómenos naturales potencialmente peligrosos Fuente: OEA, 1993 Otra confusión se produce entre los conceptos de peligro y riesgo. El peligro es el evento que causa las pérdidas de gravedad donde se produce. “Peligro implica la existencia del hombre que valora que es un daño y qué no” (Aneas, 2000: 3).

Peligro Natural: El fenómeno que produce el daño tiene su origen en la naturaleza Peligro Antrópico: El fenómeno que lo produce tiene su origen en la acción del hombre. Peligro Ambiental: Las causas son combinadas, entiéndase por esto a naturales y antrópicas.

Un término relacionado en el análisis del peligro es el de “período de retorno”, o “intervalo de recurrencia” de una determinada amenaza. Medir el período de retorno corresponde a determinar el tiempo promedio en que se produce un evento de las mismas características en un espacio definido.

El pronóstico, señala Cardona (1993), se realiza de acuerdo con: estudio del mecanismo generador, monitoreo del sistema perturbador y/o el registro de los eventos en el tiempo. El concepto pronóstico no se debe confundir con el de predicción, este último se realiza en el corto plazo para generar certidumbre de la ocurrencia de eventos, siendo utilizado por los sistemas de alerta.

En síntesis, por peligro o amenaza se entiende la posibilidad de ocurrencia de un acontecimiento natural o antrópico que afecte la vida de los seres humanos. Para la definición de un peligro, es necesario aplicar un conjunto de criterios, una categorización completa es la que entrega Ayala-Carcedo y Olcina (2002), la que se resume en la Fig.3, Fuente: Modificado de Olcina y Ayala-Carcedo, 2002 Tabla III Tipos de peligros según duración y origen (Natural/humano) Fuente: Moreno y Múnera, 2000 Donde: Riesgos de Tipo I, Fenómenos como terremotos, inundaciones, huracanes, etc. Desencadenados por la propia fuerza de la naturaleza. Riesgos de Tipo II, Fenómenos como accidentes industriales, incendios, explosiones. Producto de las actividades humanas que afectan a la comunidad.

Riesgos de Tipo III, Fenómenos como las sequías, las plagas, etc. Producto de condicionantes biológicas, químicas o naturales en un ambiente determinado. Riesgos de Tipo IV, Fenómenos como la polución, los producidos por la miseria, la insalubridad, la violencia urbana, etc. Su ocurrencia puede deberse a una gran variedad de condicionantes de origen humano.

Por ejemplo riesgos a que puede conducir un colapso en la estructura urbana causado por su propia dinámica. Vulnerabilidad Cardona (1993) señala que un análisis de vulnerabilidad es un proceso por el cual se determina la predisposición a la pérdida de un elemento o grupo de elementos ante un peligro específico, existiendo diversos tipos de vulnerabilidades ( Tabla IV ). Fuente: Wilches-Chaux, en Maskrey (1993) y Cardona (2001) Para Lavell (2001) la vulnerabilidad corresponde a las características diferenciadas de la sociedad, o sus subconjuntos, predispuestos al sufrimiento de daños frente a un evento físico, dificultando la recuperación posterior, manifestándose por medio de distintos componentes, siendo cada uno de ellos resultado de un proceso social determinado.

Wilches-Chaux sostiene (en Maskrey, 1993) que el concepto de vulnerabilidad es eminentemente social, por la referencia que impide a un sistema humano adaptarse a su medio ambiente. Para Campos (1998) la vulnerabilidad representa una “configuración de condiciones objetivas y subjetivas de existencia, históricamente determinadas y protagonizadas por sujetos colectivos concretos, que originan o acentúan su predisposición ante ciertas amenazas y potencian la acción agresora de esta últimas”.

Blaikie et al. (1996: 14) la definen como: “características de una persona o grupo, desde el punto de vista de su capacidad para anticipar, sobrevivir, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza natural. Implica una combinación de factores que determinan el grado hasta el cual la vida y la subsistencia de alguien queda en riesgo por un evento distinto e identificable de la naturaleza o de la sociedad”.

  • Wilches-Chaux (en Maskrey, 1993) propuso el concepto de vulnerabilidad global, que integra las diferentes dimensiones de la vulnerabilidad, llamadas vulnerabilidades individuales.
  • Según Cardona (2001), este planteamiento de Wilches-Chaux, facilitaría la comprensión de la vulnerabilidad como proceso acumulativo de fragilidades, que según Romero y Maskrey (en Maskrey, 1993) se da por tres cuestiones: la ocupación de terrenos que no son adecuados, la construcción de viviendas precarias y la falta de condiciones económicas para satisfacer necesidades.

Anderson y Woodrow (1989, en Cardona, 2001) plantearon su enfoque de vulnerabilidad, en aspectos, que dificultan la capacidad de la comunidad de responder a un suceso. Estos se pueden agrupar en tres grupos según el carácter:

Físico-material: medio ambiente, infraestructura, vivienda, tecnología, capital, nivel de salud y capacidad de trabajo. Social-organizacional: actividades sociales y económicas, además de la estructura política. Motivación y actitud: concepción que tienen las comunidades de ellas mismas y sus interrelaciones con el medio ambiente y la sociedad

Según Cardona, la relación que se establece entre el desarrollo y la vulnerabilidad es alta, al aceptar esta hipótesis, Blakie (1994, en Cardona, 2001) establece tres factores que dan origen a la vulnerabilidad, definiéndolos como:

a exposición: Condición de susceptibilidad que tiene el asentamiento humano de ser afectado por estar en el área de influencia de los fenómenos peligrosos y por su fragilidad física ante los mismos. La fragilidad social: Corresponde a la predisposición que surge como resultado de la marginalidad y segregación social de un asentamiento humano. Falta de resiliencia: Expresa las limitaciones de acceso y movilización de recursos del asentamiento humano, su incapacidad de respuesta y sus deficiencias para absorber el impacto.

Todas las condiciones de vulnerabilidad de una población, son factores que no se desarrollan independientes del hombre. Por el contrario, es él quién las crea, poniéndose de espaldas al medio natural, “corriendo el riesgo de resultar dañado si ocurre un fenómeno natural determinado” (Romero y Maskrey, en Maskrey, 1993: 9).

En cualquier caso, el análisis de la vulnerabilidad debe realizarse desde el conocimiento y profundización de la realidad local, por medio de la generación de mayor y mejor información para el apoyo de los futuros procesos de las poblaciones (Lavell et al,, 2003). Se debe tener en consideración que la homogeneización de sectores no es el método más adecuado para determinar el nivel de vulnerabilidad de un área.

Por ejemplo en el caso de la vulnerabilidad física ante un sismo de mayor intensidad, en una misma unidad de análisis es posible encontrar viviendas de materialidades distintas, las que responderán de manera desigual ante el evento ( Fig.4 ). Otro aspecto a considerar, corresponde al peso de los indicadores que son parte del proceso de evaluación de la vulnerabilidad específica, siguiendo el mismo ejemplo de la vulnerabilidad física, para una inundación fluvial es de importancia la cantidad de pisos con que cuenta la vivienda, para poder disminuir las pérdidas materiales. Fuente: fotografías tomadas por el autor Exposición El factor exposición se encuentra eliminado de algunos modelos de análisis de riesgos por considerarlo dentro del factor vulnerabilidad. Olcina (2006: 65) define exposición como el “conjunto de bienes a preservar que pueden ser dañados por la acción de un peligro.

Puede ser humana, económica, estructural o ecológica”. Un análisis completo de exposición tendrá en consideración diversos escenarios posibles, se asume que existe una variación diaria y estacional de la exposición. No es lo mismo la evaluación de la exposición de personas ante un sismo, considerando el sector centro de una ciudad, cuando se asume que la población crece durante el día (población flotante) y disminuye durante la noche.

Mitigación Larraín y Simpson (1994: 23) definen la mitigación como los “procedimientos adoptados por la población con el objeto de minimizar los efectos de un evento natural extremo”. Wilches-Chaux (en Maskrey, 1993) hace la distinción entre prevención y mitigación.

El concepto de mitigación, corresponde a la vulnerabilidad, a reducir o eliminar la incapacidad de la comunidad para absorber los efectos de un cambio en el ambiente. Por otra parte, conceptos de prevención hacen alusión a la reducción del peligro o la amenaza, en cualquier caso para que esta se reduzca a “0” es altamente difícil, ya que no existe una tecnología en la actualidad para controlar un terremoto, un huracán, una erupción volcánica, entre otros peligros.

Las medidas de mitigación son agrupadas bajo dos ópticas (Larraín y Simpson, 1994; Wilches-Chaux en Maskrey, 1993; OEA, 1993: Ayala-Carcedo y Olcina, 2002) que son las más comunes: medidas estructurales y no estructurales.

Medidas estructurales: Generalmente están asociadas a grandes construcciones desarrollados por ingenieros, aunque también pueden ser inversiones de un costo menor. Ejemplos encontramos en las estructuras sismo-resistentes, en los gaviones ( Fig.5 ), revestimientos con enrocado o diques para inundaciones ( Fig.6 ). Figura 5 Gaviones Río Lía, Arauco-Región del Bío Bío Fuente: fotografías tomadas por el autor Figura 6 Dique, Río Chol Chol, Nueva Imperial Región de la Araucanía Fuente: fotografías tomadas por el autor Medidas no estructurales: Se materializan en normas de conducta. Ejemplos son: códigos y planes de uso de suelo, capacitaciones a trabajadores, educación de la comunidad para reducir la vulnerabilidad educativa y cultural.

Ambos tipos de medidas, son externas a las personas, pero como se verá más adelante, la efectividad en su implementación depende de ellas (Larraín y Simpson, 1994). Resulta curioso el resultado de algunas experiencias de mitigación tanto estructural como no estructural.

Por ejemplo, en la ciudad de Osorno, existe un sector denominado Francke formado por un conjunto de viviendas sociales, que fue construido en la primera terraza de inundación del río Rahue. Para evitar las inundaciones fluviales fue construido un dique a fines de los noventa, sin embargo dicha obra provocó un incremento de los anegamientos en el sector, cumpliendo la función de una presa (Márquez, 2008).

Situaciones similares se han observado en zonas rurales de Bangladesh, donde una serie de obras de control de inundación incrementaron las pérdidas por inundaciones (Thompson y Sultana, 1996). Sin embargo no sólo a nivel estructural, muchas veces las medidas a nivel no estructural no se concluyen debidamente, o bien su efectividad es cuestionable.

El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA), contaba hasta fines de la década de los noventa con un excelente material de instrucción en formato de texto escolar (actualmente disponible en la web) sobre el peligro de tsunamis, sin embargo hasta esa fecha, dicho material nunca fue difundido de manera masiva a la población de interés, quedando en las bibliotecas de los establecimientos que los solicitaban, debido a la baja cantidad de ejemplares que se distribuyeron a los colegios, los que en su mayoría no contaban con recursos para reproducir el material.

Maskrey (1993), hace una distinción entre mitigación popular y mitigación oficial. La mitigación popular es aquella que se realiza con y desde la población y sus organizaciones, cuya efectividad según el autor es alta para reducir los desastres. Existe poca experiencia en América Latina en este campo, para este tipo de mitigación no existen recetas, y cualquier medida debe tomarse respetando el contexto de la gestión local y de la población, pues son ellos los que se encuentran en contacto directo con la amenaza y por ende su actuación influirá en la materialización del desastre.

Entonces esta mitigación consiste en la “implementación de medidas específicas de mitigación y otro que consiste en la profundización de la conciencia de la vulnerabilidad y de la organización social necesaria para reducirla”. Por su parte, la mitigación oficial tiende a preocuparse de las medidas de mitigación -sobre todo estructurales- para no desestabilizar la economía y su sistema político.

Fue precisamente ese rasgo de mitigación popular el que permitió salvar la vida de miles de personas que se encontraban en las costas de Chile cuando ocurrió el terremoto y posterior tsunami del 27-F de 2010. Para este evento, las autoridades no emitieron oportunamente la alarma respectiva que podría haber evitado la muerte de cientos de personas en la costa chilena. Fuente: La Tercera.com Evolución del estudio de los riesgos Es pertinente recordar que en el concepto de riesgo, se involucran dos componentes: la peligrosidad y la vulnerabilidad, siendo esta última eminentemente social. En la visión y en el estudio de los riesgos, es posible distinguir dos grandes etapas: juicio determinado v/s juicio reflexivo (Lash, 1999, en Beck, 2000).

La etapa del “juicio determinado”, se extiende desde el inicio de la Revolución Industrial (S. XVII) hasta los inicios del siglo XX. Bajo esta mirada, el riesgo significa el cálculo de las consecuencias impredecibles, transformándolo en algo predecible (juicio determinado) (Beck, 2000: 13). En la etapa del juicio determinado, Engels en 1845, trató el concepto de vulnerabilidad, al escribir sobre la clase obrera en Inglaterra.

Su contribución corresponde al primer texto de vulnerabilidad por desastre (Maskrey, 1993). Sin embargo, no fue hasta el aporte de la escuela ecologista de mediados del siglo XX, en donde el concepto se conocerá como en la actualidad (Cardona, 2001). Por otro lado, a fines del siglo XIX se crearon importantes Servicios Geológicos, tanto en los Estados Unidos (1879) como en Japón (1882), surgidos al amparo de la exploración de minerales.

  • Será en el siglo XX cuando asumirán un papel de investigadores de riesgos geológicos, ante todo sísmicos, debido a los sismos que afectaron a Italia en la segunda mitad del XIX y al terremoto de San Francisco en 1906 (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).
  • La etapa del “Juicio Reflexivo”, se asocia a la “sociedad del riesgo” y a la “incertidumbre manufacturada”.

La nueva sociedad, ha aumentado el nivel de conocimientos, pero con ello también ha aumentado el riesgo. Para esta sociedad, basada en el conocimiento, información y riesgo, todo se resume en el absoluto de evitar (Beck, 2000: 14). En síntesis la sociedad industrial naciente de fines del siglo XVIII, tenía como uno de sus ejes la producción de riquezas, mientras que el tránsito a la sociedad post-industrial estará marcada por la producción de riesgos (Hommodolars, 2005).

Sin embargo, el siglo XX, no es homogéneo en cuanto a la actitud del hombre frente a la peligrosidad natural ( Tabla V ), existiendo tres políticas frente a los desastres: medidas curativas post-desastre (hasta los años sesenta); medidas curativas post y pre-desastre (años sesenta y setenta); y medidas preventivas (desde los años ochenta).

Cada una de esas políticas está respaldada por una determinada actitud social ante el riesgo (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002). Tabla V Cambios en la consideración antrópica de la peligrosidad natural a lo largo del siglo XX Fuente: Ayala-Carcedo & Olcina, 2002 El año 1927 fue decisivo debido, principalmente, a la inundación del rio Mississippi, el cual anegó 7 millones de hectáreas, obligando la evacuación de 600.000 personas, principalmente de Tennessee, Illinois, Arkansas, Mississippi, Luisiana y Kentucky.

Producto de esto, en 1928, el gobierno norteamericano aprueba una nueva ley de control de inundaciones ( Flood Control Act), autorizando al Cuerpo de Ingenieros para proceder a la realización de obras con el fin de controlar las inundaciones en el valle inferior del Mississippi mediante un costoso plan de construcciones que se llevarían a cabo en un lapso de 20 años (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).

En 1937 se celebra en París, la Primera Conferencia Internacional contra las Calamidades Naturales, fue la única, debido a que la segunda estaba planificada para 1942 año en que se encontraba en pleno desarrollo la II Guerra Mundial. En 1941, Gumbel formula la teoría de los valores extremos, que tiene sus máximas aplicaciones en el análisis de precipitaciones máximas y períodos de retorno, datos básicos para la estimación de áreas y grados en riesgo de inundación.

Con el paso del tiempo, el gobierno norteamericano, deseaba evaluar los alcances de las construcciones en defensas fluviales, para este efecto, cita a un grupo interdisciplinario (ingenieros, hidrólogos, economistas, psicólogos, sociólogos y geógrafos), dentro de este equipo se encontraba Gilbert White (1958), los resultados fueron decisivos, el alto gasto para controlar las inundaciones no eliminó el factor peligro, reapareciendo, debido a la expansión de las urbes (Aneas, 2000: 6).

La década de 1960 y 1970, corresponden a una etapa más madura en la investigación de riesgos, de hecho “el análisis de las situaciones propiamente de riesgo nace con el denominado ««paradigma de la escuela de Chicago», que situó la percepción y los comportamientos que de ésta se derivan como un aspecto mayor de los trabajos sobre procesos naturales que incorporan riesgo y las razones de su desenlace catastrófico” (White, 2000, en Calvo, 2000: 23), de hecho en la actualidad se reconoce la importancia de la percepción en una serie de contextos diferentes para gestionar el riesgo (Plapp, 2001; Sjöberg, 2003).

  1. Son los años de los trabajos de White, Burton y Kates, quienes “plantearon el concepto de “ajuste” o adecuación -que diferencian de adaptación, según el tiempo- para reducir el impacto de los eventos de la naturaleza.
  2. Igualmente, hicieron énfasis en la diferencia entre un fenómeno natural y un desastre natural” (Cardona, 2001: 104).

Como lo reafirman Ayala-Carcedo y Olcina (2002: 48), serán ellos, los “primeros que manejan el concepto de “riesgo” en sentido moderno y otorgan un enfoque global (importancia del factor humano en la consideración del grado de riesgo) al tratamiento de los eventos excepcionales de la naturaleza (geofísicos y atmosféricos)”.

A esto último debe agregarse el papel de la percepción como variable inherente a la vulnerabilidad, que estos autores otorgaron a los estudios de riesgo, esta variable ha sido solo recientemente reconocida de manera formal, por la importancia que juega en la mitigación. Sin embargo, será Samuel Prince (sociólogo) quien aplicará la descripción de procesos sociológicos en el desarrollo de los peligros humanos, luego de un desastre sucedido en 1917 con la explosión de un barco francés en Nueva Escocia.

Prince es considerado pionero en la materia y observó que dichos principios podrían aplicarse a los peligros naturales (Aneas, 2000). Sugirió que las catástrofes traen consigo un rápido cambio social, esto es conocido como la “hipótesis Prince”, que ha significado que muchos investigadores la sometieran a verificación, “algunos han encontrado que los desastres no dejan efectos de larga duración en las comunidades que afectan, simplemente las desorganizan temporalmente; otros insisten en que los desastres pueden acelerar o disminuir la velocidad del cambio, pero en general, no provocan cambios trascendentales.

En tercer lugar, se encuentran aquellos investigadores que han obtenido evidencias empíricas, de que algunos desastres, sí han inducido cambios mayores en las sociedades afectadas” (García, 1993). La Geografía de los Riegos, se ligaba así a la geografía de la percepción (Capel, 1973). Kates, en 1962, aplica un modelo llamado de “racionalidad limitada” a los habitantes de La Follette en Tenessee, respecto al riesgo de inundación (Calvo, 1983).

La investigación de White, Burton y Kates, iniciada en 1967, tendiente a entender la percepción del hombre frente al peligro y como lo modifica, dieron por resultado seis hipótesis, que aún tienen vigencia, el grupo de trabajo decidió aplicarlas en una gran cantidad de países del mundo, mediante encuestas para detectar la actitud de la población, el gran error fue la aplicación de cuestionarios estándar, elaborados en los Estados Unidos, ya que esto implicaba desconocer las diversas influencias culturales de cada país.

Los primeros informes, indicaron que en adelante se analizaría la percepción de sectores seleccionados, obviamente, este cambio iba en la dirección de reconocer la distinta forma de adaptarse al riesgo de cada grupo humano (Calvo, 1984). En la investigación social del desastre, también destacan los estudios de otros dos norteamericanos Henry Quarantello y Ruseell Dynes (1972), quienes relacionaron el comportamiento colectivo y el análisis organizacional con la investigación en desastres.

Los ingleses tampoco estuvieron ausentes, destacando tres autores: Wisner, Westgate y O’Keefe (1977), quienes para examinar la vulnerabilidad partieron del conflicto social, para ver las respuestas sociales e institucionales (Maskrey, 1993). En 1972, Thom y Zeeman establecen los fundamentos de la “teoría de catástrofes”, “que ha tenido aplicación posterior al estudio de la peligrosidad natural y sus efectos sociales en espacios regionales” (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002: 49).

En América Latina, las investigaciones en el aspecto social fueron escasas, y las que se realizaron fueron llevadas a cabo por investigadores de habla inglesa publicándose en sus respectivos países. En 1985 el CLACSO publica una colección de estudios en la materia. Sin embargo, no sería hasta 1992, cuando se reúnen representantes de diez instituciones (que trabajaban con el enfoque social de desastres), para colaborar interinstitucional e interdisciplinariamente, así nacía la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina: “LA RED” (Maskrey, 1993).

Los años ochenta, se caracterizan por tres cambios de importancia: la vinculación que se realizó entre peligro natural y el subdesarrollo mostrando que este último aumenta los efectos de los desastres, el mejoramiento de los estudios de riesgos antrópicos y el reconocimiento multidisciplinar que se requiere para el estudio de los riesgos (Aneas, 2000: 7).

En 1982, Jean Tricart señala la importancia de conocer los peligros en los diferentes lugares, pero concluye: “la conciencia del riesgo y la decisión política, que forman parte del ordenamiento territorial, son tanto o más importante que diagnosticar el problema” (Aneas, 2000: 7). En estudios de inundaciones realizados en la Argentina, se concluye la importancia de traspasar el diagnóstico y evaluación del peligro a los tomadores de decisiones para mitigar los efectos en localidades más vulnerables (Pittaluga1 y Suvires, 2010; Campo et al,, 2010) En la misma década, Michael Faucher, esboza una geografía humana de los riesgos naturales, proponiendo la superposición de cartas de peligros naturales con cartas de poblamiento, sin embargo esta metodología -reconoce- ya era utilizada por grandes compañías de seguros, quienes descubrieron en el análisis de peligros un mercado potencial (Aneas, 2000), en la actualidad el mercado de seguros es observado como un método de resguardo ante los desastres, que principalmente golpean a las economías más débiles (Zhengtang, 2011).

La década de los noventa, corresponde al auge de los trabajos sobre peligrosidad natural y riesgos, con el llamado cambio de paradigma, además de los peligros antrópicos, que pasaron a tener una importancia similar al peligro natural, situación reconocida por Aneas (2000).

A esto se debe sumar la incorporación de los sistemas de representación y tratamiento de la información (SIG, teledetección), los cuales han facilitado las tareas de los investigadores constituyéndose en poderosas herramientas en la investigación. Sin ir más lejos, la década de los noventa, fue declarada como el Decenio Internacional parta la Reducción de los Desastres Naturales, que dio paso a la “Estrategia Internacional de Reducción de Desastres” (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).

En el 2005 se celebró en Kobe, Hyogo (Japón), la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres, con el fin de proponer un enfoque para la reducción de la vulnerabilidad ante las amenazas y los riesgos que estas conllevan, poniendo de realce la necesidad de aumentar la resiliencia de las naciones y la comunidad ante los desastres, tanto a nivel bilateral, regional e internacional.

  • En la oportunidad se remarcó que las pérdidas que los desastres causan van en aumento, afectando principalmente a los más pobres, debido a su alta vulnerabilidad, malas políticas de urbanización, degradación ambiental y a las variaciones climáticas de los últimos años (ONU, 2005).
  • En este evento se evaluó la efectividad de la Estrategia y Plan de Acción de Yokohama (1994), propuesto con el fin de crear prevención, preparación y disminución de los desastres naturales.

La Conferencia determinó que es necesario la implementación y mejoramiento de las siguientes cinco esferas: gobernanza; marcos institucionales, jurídicos y normativos; identificación, evaluación y vigilancia de los riesgos y alerta temprana; gestión de los conocimientos y educación; reducción de los factores de riesgo subyacentes; preparación para una respuesta eficaz y una recuperación efectiva.

Se llegó a la conclusión que para ello es necesario: intercambiar prácticas y experiencias en medidas para el desarrollo de los desastres; tomar más conciencia sobre la importancia de disminuir los desastres; aumentar la fiabilidad y disponibilidad de la información, tanto para las personas como para las instituciones involucradas en las temáticas; integrar el riesgo de desastre natural a todo nivel; crear y fortalecer instituciones, mecanismos y medios a todo nivel, entre otras.

Todo lo anterior debe dar por resultado “la reducción considerable de las pérdidas ocasionadas por los desastres, tanto las de vidas, como las de bienes sociales, económicos y ambientales de las comunidades y los países”, siendo de suma importancia la consagración y participación de todos los agentes interesados: gobiernos, organizaciones regionales e internacionales, sociedad civil, incluyendo voluntarios, privados y científicos (ONU, 2005).

  • Sin embargo, no todo ha sido positivo, a nivel metodológico no hay avances.
  • La comunidad internacional, como sostiene Aneas, se ha concentrado en las consecuencias y en prevención del peligro más que en la metodología de estudio.
  • Beck (2000) vuelve a retomar la teoría de la “sociedad del riesgo” (aparecida en alemán en 1986 y llevada al inglés en 1992).

El autor sostiene que los pilares que dieron pie a esta teoría siguen vigentes en el siglo XX. Bajo esta óptica, el riesgo es una construcción social, definido por los pilares económicos, políticos y culturales de una determinada sociedad, quienes a su vez lo validan, entrando así en una etapa de crisis de sus mismos pilares.

Hoy los riesgos son locales y globales (Robertson, 1992, en Beck, 2000: 15), lo que ha producido que las peligros sean difíciles de controlar y calcular, donde los responsables están poco definidos o bien resulta difícil de hacerlo, por lo tanto el control que se quiso imponer sobre ellos en la etapa del “juicio determinado” es sólo una solución ingenua.

Ante esta nueva situación, la creación de Instituciones Internacionales ayuda en la toma de acciones frente a ellos, pasando a la nueva concepción de “sociedad del riesgo global”, la cual se materializa cuando las normas y las instituciones no son capaces de conseguir la seguridad para su población (Beck, 2000: 15-16).

Esta sociedad del riesgo global, se enmarca en la pérdida de la dualidad cultura-naturaleza, presente en la época moderna, la naturaleza y la cultura se industrializaron y por ende la frontera se desdibujó, así entonces, los riesgos afectan tanto a personas, plantas y animales (Beck, 2000: 18). En cuanto al análisis, surge una nueva unidad: la “región-riesgo”, que se define como una unidad de análisis territorial, de dimensión variable, que tiene una población vulnerable frente a un episodio natural extremo, las implicancias de este, marcan el devenir de esa sociedad.

A pesar de que en una unidad pueden coexistir más de un fenómeno peligroso, siempre hay uno que destaca sobre los otros, ese es el que caracteriza a la región-riesgo, sin embargo si dichos fenómenos no tienen una frecuencia significativa, los espacios quedan fuera de esta categoría, sin que ello implique que en algún momento sean afectados por un peligro natural (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).

Resumiendo, a partir de los años noventa la investigación se ha potenciado con nuevas herramientas. El énfasis que se le debe dar al espacio local es importante para mejorar la ocupación de los espacios, en este nivel deberían existir cuerpos técnicos especializados coordinados con las políticas a un nivel de mayor jerarquía.

En cualquier caso, un análisis de riesgo representará un aspecto clave para comprender la dinámica socio-económica y ambiental de un territorio (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002). El Riesgo como Construcción Social El conocimiento de las características de un peligro (duración, frecuencia, magnitud, intensidad), en conjunto con la percepción de la población sobre dicha amenaza, permitirá evaluar la respuesta de la población (Aneas, 2000: 10).

Es la denominada “producción social de la realidad”, generada en la acción dialéctica entre lo individual y lo social (Berger y Luckman, 1979, en Campos, 1998), sin embargo, esto que hoy parece tan obvio en la década de los cincuenta aún no se instalaba como metodología de análisis. Calvo (1983: 6), señalaba que “no existe el riesgo sin tener presente su transcendencia para el hombre y las modificaciones que este puede introducir en aquel.

Iniciativa y acción humanas son componentes esenciales de peligro: si no hay población las inundaciones no son riesgos, los terremotos del Terciario tampoco lo son”. Remontándonos en el tiempo, fueron los trabajos de Burton, Kates (1962) y White (1961), los que señalan que las personas al enfrentarse a determinado peligro, combinan su adaptación biológica y cultural, con el ajuste intencional o incidental, uno de estos modos en la denominada absorción de la perdida, donde esta pasa a ser reconocida y tolerada por el sujeto.

Larraín y Simpson (1994) reconocen el aporte de Saarinem (1966), quién utilizó un Test de Apercepción Temática, para estudiar las actitudes frente a peligros de sequía en los agricultores norteamericanos. Cuando se sobrepasa el umbral de acción, los sujetos buscan ajustes rápidos y efectivos para lograr una disminución de sus pérdidas, en el caso de que esto último no fuese posible se alcanza el denominado umbral de intolerancia, caracterizado por buscar un cambio radical, como el cambio de uso de los recursos o bien el cambio de lugar (Aneas, 2000: 11), sin embargo la última acción es difícil que ocurra, ya que significa la pérdida del socioterritorio de los sujetos.

Entonces las características de la personalidad influirán en la percepción de la amenaza y en la respuesta que se tenga de esta. Los individuos realizan una selección del mundo real, organizando esa información, para finalmente llegar a una interpretación personal, con el denominado proceso de ajuste, el que determinará un comportamiento “X” (Larraín y Simpson, 1994), son representaciones sociales, imágenes cognoscitivas, mediante las cuales el sujeto percibe e interpreta la realidad (Campos, 1998).

Uña (1993) explica en un sentido similar lo presentado por Larraín y Simpson, dividiendo la construcción de la realidad en tres momentos: ” externalización (la sociedad es producto de la actividad humana); objetivación (el mundo que el ser humano produjo se convierte en algo exterior a él); e internalización (reabsorción del mundo objetivado por la conciencia humana), principalmente mediante la socialización, de tal manera que las estructuras de ese mundo llegan a determinar las estructuras de su propia conciencia” (Uña, 1993, en Campos, 1998: 13).

Lo anterior está ligado a como el sujeto interpreta las situaciones, si considera que sus respuestas ante estas son manejables o inmanejables, en el primer caso hablamos de control interno, mientas que en el segundo de control externo. En ese pensamiento se producen “deformaciones”, como señalan Romero y Maskrey (Maskrey, 1993), siendo la más corriente atribuir que el desastre se produjo por fuerzas poderosas o sobrenaturales que actúan en forma irremediable contra los seres humanos, otros aún tienen una conciencia mágica de estos sucesos o bien se lo atribuyen al castigo de un “dios”, o de la acción de la “maléfica Naturaleza”, estas visiones aún están asentadas en el mundo rural y sobre todo en los indígenas.

Lavell (2001: 4) señala que “el riesgo, producto de la interrelación de amenazas y vulnerabilidades es, al final de cuentas, una construcción social, dinámica y cambiante, diferenciado en términos territoriales y sociales”, integra plenamente esta idea del riesgo construido por una sociedad. Beck (2000: 10) agrega que el “discurso del riesgo empieza donde la confianza en nuestra seguridad termina, y deja de ser relevante cuando ocurre la potencial catástrofe (.) donde la percepción de riesgos amenazantes determina el pensamiento y la acción”, para este autor el riesgo está constituido por la percepción cultural y la definición.

De esta forma el riesgo debe ser entendido como parte de una construcción de una determinada sociedad. Toda esta construcción y percepción, no escapa a un concepto que se ha difundido ampliamente y que Baeza (2003) ha catalogado como un “best seller conceptual”, este concepto es: “imaginario social”, que en palabras de Fernández (1995, en Campos, 1998: 9) se “refiere a la capacidad de una sociedad de producir e inventar sus significaciones”.

  • Pero ¿qué implicancias tiene la rápida introducción de este concepto?, Baeza (2003) señala que son dos, por una parte abre un nuevo campo en las explicaciones de los fenómenos sociales, y por otra, el peligro en la búsqueda de explicaciones de “todo” por medio del concepto.
  • Imaginarios sociales son múltiples y variadas construcciones mentales, surgen en un tiempo y espacio determinado, que en algunos casos son homologadores del pensamiento.

La heterogeneidad de una sociedad y el monopolio que se puede dar en la homologación, puede causar que existan imaginarios dominantes y dominados. De todas formas constituyen el sentido básico de la vida en sociedad, representan el pasado (historia), presente (acción) y futuro (utopía).

  1. Son esquemas de atenuación de efectos aterradores con motivo de determinados procesos inevitables para nuestra condición misma de seres humanos (en general, miedo a lo sublime desconocido)” (Baeza, 2003: 19-43).
  2. Según Campos (1998: 14-19) la imagen que se crea entre el individuo y lo social, no es “directa”, es influida por sujetos colectivos: grupos, organizaciones, comunidades y masas.

Todos estos sujetos son actores sociales, cuando “desarrollan sus intereses comunes y los expresan en su movilización activa”, el conocimiento y la profundización en el término “población”, impide la mayoría de las veces profundizar en ellos, quienes tienen una actuación sucesiva en el enfrentamiento de los riesgos, actuando como sujeto de cambio, reproducción o profundización del riesgo, el mismo autor define cada uno de estos actores: a) Grupos: Unidad colectiva más pequeña en que se generan procesos psicosociales interactivos: identidad, creencias, actividades compartidas, desarrollo de metas y normas.

  1. B) Organizaciones: Ha sido definida por muchos autores como uno de los fenómenos sobresalientes de las sociedades modernas.
  2. La mayor parte de las acciones productivas, educativas, deportivas, entre otras se realiza en ellas.
  3. Algunas tienen un fin y función ligado al desastre, ejemplo de ello son las organizaciones nacionales, locales de salud y emergencia, Defensa Civil, Cruz Roja, y algunas ONGs.

c) Comunidad: Es un término muy antiguo, cobra auge en los años sesenta, en ella se producen múltiples intercambios de actividad en torno a variados aspectos de la cotidianidad real de sus integrantes. Pueden desarrollar cualidades de identidad, cohesión y organización.

En las comunidades, también se desarrolla la investigación acción participativa, que articula los modos de conocimiento entre niveles cognoscitivos: conciencia de la cotidianidad, problemas reconocidos por el sujeto colectivo y su interpretación en el contexto histórico-social en el cual se producen y cambian.

d) Masas: Ha sido objeto de categorizaciones peyorativas, Ortega y Gasset (en Campos, 1998) vió en ellas la “inferiorización de la sociedad”, mientras que Marcel (en Campos, 1998) “un estado degradado de lo humano”. Lo cierto es que los sucesos masivos son formadores de la memoria social, de las representaciones y de los hechos que alteran la vida.

Los medios de comunicación masiva, crean disposiciones a cómo actuar ante un desastre, no siendo las más adecuadas la mayoría de las veces (Miles y Morse, 2007). Parece interesante hacer notar que el riesgo no sólo está presente en los objetos físicos y naturales del medio, sino que también existe una dimensión que es subjetiva: “conciencia de riesgo”, este concepto resume todo lo explicado anteriormente.

Se llama “conciencia de riesgo a la imágenes cognoscitivas del sujeto concreto, individual o colectivo, desarrollado en relación a las amenazas, a su propia situación de vulnerabilidad (autoconciencia de vulnerabilidad) y a las relaciones entre ambos aspectos (riesgo de desastre).

  • La conciencia de riesgo no es un reflejo pasivo del riesgo, sino su interpretación activa.
  • Por lo tanto, es parte constitutiva del riesgo mismo” (Campos, 1998: 30), esto hace que toda medida de mitigación -por ejemplo- debe tomarse respetando la gestión local y a la población, analizando sus problemas y las soluciones adecuadas a ellos (Maskrey, 1993).

Bartolomé (2006) indagó sobre la construcción social de los eventos de inundación en la ciudad de Pergamino (Argentina), concluyendo: “Las visiones del fenómeno no son atributos intrínsecos a la “naturaleza” de los actores en cuestión sino que son el producto de una construcción histórica y política de la inundación que da cuenta de los patrones de jerarquización estructurales de la sociedad.

Las representaciones que los distintos actores tienen sobre el fenómeno en sí, las opiniones sobre a quienes afecta y a quienes no, sobre las formas de manejo y solución y, especialmente, sobre quienes deben ser los responsables de las soluciones, son el producto de un proceso de representación y recreación de relaciones de poder que articulan actores diferencialmente posicionados” Por este motivo, profesionales (geógrafos, geofísicos, hidrólogos, ingenieros, planificadores) pueden hacer una lectura de la vulnerabilidad y el riesgo, sin embargo esa lectura puede ser diferente a la que tiene las personas y las comunidades expuestas, esta es la importancia de indagar en la percepción individual y colectiva (Cardona, 1993), de esta forma las medidas de mitigación pueden llegar a ser más efectivas.

Modelos Conceptuales Lavell (2001) señaló que el riesgo solo existe cuando hay una amenaza con determinadas condiciones de vulnerabilidad, interactuando entre ambas en un espacio y tiempo determinado. Para comprender cualquier modelo conceptual de riesgo, se debe tener presente lo mencionado por este autor. Fuente: Elaboración propia de acuerdo a Cardona, 1993. Modelos de riesgo en la literatura Al terminar la evaluación del riesgo, se obtendrá un determinado valor, la pregunta a realizar es: ¿Qué valor es aceptable para el riesgo?, la respuesta la entrega Cardona (1993): no existen leyes para establecer cuando un riesgo será aceptable, esta evaluación debe pasar por el cuestionamiento de cada sociedad para la definición de sus umbrales de tolerancia, por consiguiente -según Cardona- es aquel que la comunidad está dispuesta a asumir a cambio de determinada tasa o nivel de beneficios.

(ec.1)

Entendiendo por: Rt (TOTAL RISK/ RIESGO TOTAL): Número de pérdidas humanas, heridos, daños a las propiedades y efectos sobre la actividad económica debido a la ocurrencia de evento desastroso, es decir el producto del Riesgo Específico (Rs) y los elementos bajo riesgo (E).

E ( ELEMENTS AT RISK / ELEMENTOS BAJO RIESGO): Equivale a la población, las edificaciones y obras civiles, las actividades económicas, los servicios públicos, las utilidades y la infraestructura expuesta en un área determinada. Rs (SPECIFIC RISK/ RIESGO ESPECÍFICO): Grado de pérdidas esperadas debido a la ocurrencia de un evento particular y como una función de la Amenaza y la Vulnerabilidad.

H (HAZARD/ AMENAZA O PELIGRO): Entendida como la probabilidad de ocurrencia de un evento potencialmente desastroso durante cierto período de tiempo en un sitio dado. V ( VULNERABILITY / VULNERABILIDAD): Definida como el grado de pérdida de un elemento o grupo de elementos bajo riesgo, resultado de la probable ocurrencia de un evento desastroso, expresada en una escala desde 0 o sin daño a 1 o pérdida total.

(ec.2)

Entendiendo por: Ai (AMENAZA)= Probabilidad de que se presente un evento con una intensidad mayor o igual a i durante un período de exposición t. Ve (VULNERABILIDAD): Predisposición intrínseca de un elemento expuesto a ser afectado o de ser susceptible a sufrir una pérdida ante la ocurrencia de un evento con una intensidad i.

(ec.3)

Entendiendo por: A (AMENAZA O PELIGRO)= Entrega información de la ubicación y severidad de un fenómeno peligroso. Además incluye la probabilidad de ocurrencia en un tiempo y área dado. Su evaluación se debe realizar considerando la información científica e histórica de una determinada área.

V (VULNERABILIDAD)= La vulnerabilidad es el estimado del grado de perdidas y daños que pueden resultar de la ocurrencia de un fenómeno natural de severidad determinada. R (RIESGO)= Corresponde a la integración del análisis de peligros de un área, y de su vulnerabilidad a ellos, por lo tanto es un estimado de las probables pérdidas previsibles para un determinado evento peligroso.

Científicos de la Unión Europea, manejan el riesgo en base a tres componentes: Amenaza (A), Vulnerabilidad (V) y Exposición (E) (ec.4), bajo esta óptica la reducción del riesgo se puede realizar reduciendo cualquiera de los tres componentes. Amenaza y Exposición se relacionan con el fenómeno natural, el modelo se expresa de la siguiente manera (Villagrán, s.f.):

(ec.4)

Entendiendo por: A (AMENAZA): Corresponde al análisis del peligro natural en sí. E (EXPOSICIóN): Corresponde a la posición geográfica de una infraestructura o de la gente en relación a la amenaza. V (VULNERABILIDAD): Consideración y grado de pérdidas y daño.

Wilches-Chaux, indica que la prevención y la mitigación buscan evitar el desastre, la primera reduce o evita la amenaza y la segunda la vulnerabilidad, si uno de los dos tiene o se establece en “0” el riesgo como tal también tendería a “0”. En la práctica la búsqueda de este resultado no será posible en la mayoría de las ocasiones.

El concepto de preparación busca “reducir al máximo la duración del período de emergencia post desastre y en consecuencia, acelerar e inicio de las etapas de rehabilitación y reconstrucción”, se añade a la formula como divisor (Wilches-Chaux, en Maskrey, 1993, p.22) (ec.5).

(ec.5)

Entendiendo por CAPACIDAD DE PREPARACIóN (CP)= Corresponde al conjunto de medidas que se toman antes de que ocurra un potencial peligro, cuyo objetivo es reducir los daños o pérdidas humanas durante el evento. Villagrán (s.f.), reconociendo de que el riesgo representa las deficiencias o aspectos negativos, propone el siguiente modelo para el riesgo (ec.6):

(ec.6)

Entendiendo por A (AMENAZA)= Posibilidad que se presente un fenómeno natural de una probable magnitud o intensidad y que abarque una zona geográfica delimitada. V (VULNERABILIDAD)= Propensión de las estructuras sociales, entendiéndose como tales: población, edificaciones, instancias, espacios de acción, organizaciones, estructuras.

  • DF (DEFICIENCIAS DE PREPARACION)= Deficiencias que existen con respecto a las medidas y actividades que se deben realizar durante el fenómeno para reducir la pérdida de vidas humanas y de la propiedad.
  • Una nueva aproximación al Riesgo Natural De acuerdo a la revisión bibliográfica en la literatura disponible, se detecta una ausencia en la incorporación de las cartografías de Recurrencia Histórica como factor del análisis de riesgo.
See also:  Porque.Eh.Estado.Soñando.Mucho.Con.Alguien?

Si bien la OEA (1993) lo menciona, no lo incluye explícitamente. El modelo aquí propuesto, considera la interacción de tres factores de riesgo: Amenaza (A), Recurrencia Histórica (RH); y vulnerabilidad (V) (ec.7). Se considera la Amenaza como un factor dependiente de RH, es decir, el análisis de RH se entiende como un factor validador del análisis de la Amenaza, lo que matemáticamente se representa como (ec.7):

(ec.7)

Entendiendo por: RH (RECURRENCIA HISTóRICA)= Historia significativa del peligro en el área, su distribución temporal y espacial, que permite la reconstrucción de la dinámica del fenómeno. A (AMENAZA)= Probabilidad de ocurrencia de un peligro natural, de magnitud y frecuencia determinada, que permite obtener la posible ubicación y severidad del evento. V (VULNERABILIDAD)= Concepto eminentemente social, acumulativo de fragilidades (terrenos inestables, viviendas precarias, falta de medios para satisfacer necesidades). Cada fragilidad se puede expresar en una denominada vulnerabilidad individual o específica, la suma de estas se denomina vulnerabilidad global. La vulnerabilidad global representa la capacidad potencial de un grupo de personas para anticipar, sobrevivir, resistir y recuperarse de un impacto de un desastre o catástrofe (Blakie, 1996; Campos, 1998; Cardona, 2001; Romero y Maskrey en Maskrey, 1993; Wilches-Chaux en Maskrey, 1993). R (RIESGO)= Probabilidad de ocurrencia de un peligro en un área determinada, que pueda generar potenciales daños y pérdidas en el medio antrópico, así como la capacidad de este para poder recuperarse. Representa la plasmación territorial de una actuación humana poco acorde con los rasgos extremos de medio donde tiene lugar (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002; OEA, 1993; Wilches-Chaux en Maskrey, 1993) A través de la incorporación de la Recurrencia Histórica como factor del riesgo que controla y valida el factor peligrosidad, se espera una mejora considerable en los marcos operativos para la simulación de diversas amenazas, debido a que el factor RH incorpora la historia significativa de los eventos pasados considerando una serie de tiempo determinada, variable según el tipo de amenaza y la población que se ha desarrollado en un determinado espacio, por lo tanto representa un concepto cambiante en tiempo y espacio. La RH sintetiza el funcionamiento y el estado de conservación del sistema físico-natural, que genera los fenómenos naturales peligrosos. De esta forma la carta de Amenaza obtenida se encontrará validada y se puede multiplicar con la Vulnerabilidad, obteniendo la cartografía de Riesgo final para las condiciones evaluadas. Notas 1 Oficina de Coordinación para el Socorro en caso de Desastres, perteneciente a Naciones Unidas.2 Cuando se integran los factores de amenaza, vulnerabilidad y exposición. También pueden ser sólo dos, al incorporar el análisis de la exposición en el factor vulnerabilidad Agradecimientos Proyecto FI N° 209.603.010-1.0 de la Dirección de Investigación de la Universidad de Concepción Bibliografía 1. ANEAS DE CASTRO, S.: Riesgos y peligros: una visión desde la Geografía. SCRIPTA NOVA Barcelona: Universidad de Barcelona, noviembre de 2000, N° 60. ISSN:1138-9788. http:/www.ub.es/geocrit/sn/sn-60-htm > 2. BAEZA, M. 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¿Por qué es importante estar preparados ante un desastre natural?

Una de las mejores cosas que podemos hacer para ayudar a protegernos y a nuestras familias es hacer un plan de emergencia y prepararnos. Cuanto más preparados estemos ahora, mayor será nuestra probabilidad de sobrevivir y recuperarnos de un futuro desastre.

¿Cómo afectan los desastres naturales en la salud?

Cartas al editor Los desastres naturales y su impacto en la salud mental. Discusión en el contexto peruano Natural disasters and their impact on mental health. Discussion in the Peruvian context Miguel Barboza-Palomino, Psic 1 * 1 Universidad Privada del Norte.

  • Lima, Perú.
  • Señor editor: Durante los primeros meses del año 2017 el Perú sufrió las consecuencias del fenómeno climático denominado “niño costero”.
  • Informes del Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) señalan 136 víctimas mortales, 17 236 damnificados y 1075932 afectados.1 Además, el Ministerio de Salud indicó el aumento de casos de enfermedades de riesgo (3858 por el virus de Zika, 657 de fiebre chikungunya, 1 211 de leptospirosis, 141716 de enfermedades diarreicas agudas, 247 928 de infecciones respiratorias agudas y 18 014 de dengue).2 Lo descrito motivó a declarar en emergencia sanitaria las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque, Cajamarca, La Libertad, Ancash y Lima, aparte de situar en alerta amarilla a todos los centros de salud.3 El Estado Peruano destinó 400 millones de soles (121 852 400 USD) para la atención de la emergencia y 800 millones de soles (243 704 800 USD) para la reconstrucción de la zona norte del país, que fue la más afectada.

En el sector salud se asignaron nueve millones de soles (2 741 679 USD) para la fumigación y remoción de la basura en las regiones de Piura, Tumbes y Lambayeque, con el fin de evitar la aparición de enfermedades infecciosas.4 Si bien lo anterior es importante, también resulta ineludible conocer el impacto de los desastres naturales en la salud mental y la respuesta del Estado.

  • En ese sentido, se exponen algunas razones para considerar a la salud mental como uno de los ejes prioritarios y transversales en la investigación, acciones y políticas de salud pública en situaciones de emergencia y desastre.
  • Hasta la fecha, las instituciones estatales no brindan reportes que indiquen el número de personas con problemas de salud mental.

Evidencia científica permite afirmar la importancia de conocer esta información. Así, por ejemplo, investigaciones con grupos de distintas edades señalan que los desastres naturales ocasionan síntomas ansiosos y depresivos, estrés postraumático, alteraciones del sueño, abuso de alcohol, problemas en la interacción familiar y aumento de conductas violentas y suicidas.5, 6, 7 Resulta importante entender que los desastres naturales generan un mayor impacto en países con menor desarrollo económico, 8 tal es el caso del Perú.

Así también, las consecuencias de los mismos son particulares para cada país debido a las diferentes características sociales, económicas y de salud, por lo que resulta prioritario generar evidencia científica local para la intervención y formulación de políticas públicas en salud.9 Es necesario generar investigaciones acerca de las consecuencias de los desastres naturales en la salud mental, con rigor metodológico que permita superar algunos déficits señalados en antecedentes previos.8 Estudios referidos a indagar el impacto de los desastres en la salud mental permitirán conocer las consecuencias a mediano y largo plazo en el nivel individual, familiar, comunitario y organizacional.

De igual forma, facilitarán identificar los factores de riesgo para el surgimiento de problemas de salud mental, determinar las características necesarias de los individuos u organizaciones destinadas a disminuir los efectos, y estudiar la efectividad de las intervenciones de respuesta y las estrategias de prevención a largo plazo en diversos grupos (niños, adolescentes, ancianos, personal de respuesta ante la emergencia, entre otros).10 Referencias 1.

Centro de Operaciones de Emergencia Nacional. Segundo Boletín N° 168/ 03-mayo-2017. Perú: Ministerio de Defensa, 2017, Disponible en: https://www.mindef.gob.pe/informacion/documentos/BOLETIN%20INFORMATIVO%20N-168.pdf 2. Ministerio de Salud. Vigilancia Epidemiológica de riesgos, brotes, emergencias sanitarias y otros EVISAP – 2017.

Perú: Ministerio de Salud, 2017, Disponible en: http://www.dge.gob.pe/portal/docs/tools/emergencia_ncostero/diario/RD29-2017.pdf 3. Organización Panamericana de la Salud. Emergencia por impacto del Fenómeno “El Niño Costero” – Perú, 2017. Washington D.C: Organización Panamericana de la Salud, 2017,

Disponible en: http://www.paho.org/per/index.php?option=com_content&view=article&id=3710:emergencia-por-impacto-del-fenomeno-el-nino-costero-2017-peru&Itemid=1060 4. Presidencia del Consejo de Ministros. Reunión ejecutiva de ministros en apoyo al norte: conclusiones. Perú: Presidencia del Consejo de Ministros, 2017,

Disponible en: http://www.pcm.gob.pe/wp-content/uploads/2017/03/Unidos-por-el-Norte.pdf 5. Díaz CA, Quintana GR, Vogel EH. Síntomas de depresión, ansiedad y estrés post-traumático en adolescentes siete meses después del terremoto del 27 de febrero de 2010 en Chile.

Ter Psicol.2012; 30(1):37-43 https://doi.org/10.4067/S0718-48082012000100004 6. Chou F, Wu H, Chou P, Su C, Tsai K, Chao S, et al, Epidemiological psychiatric studies on post-disaster impact among Chi-Chi earthquake survivors in Yu-Chi, Taiwan. Psychiatry Clin Neurosci.2007; 61: 370-8. https://doi.org/10.1111/j.1440-1819.2007.01688.x 7.

Abeldano RA, Fernández AR, Estario JC, Enders JE, López de Neira MJ. Screening de trastornos de estrés pós-traumático en población afectada por el terremoto chileno de 2010. Cad Saúde Pública.2014;30(11):2377-2386. https://doi.org/10.1590/0102-311X00141313 8.

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https://doi.org/10.21149/7881 10. Noji EK. Impacto de los desastres en la salud pública. Bogotá: Organización Panamericana de la Salud, 2000. Este es un artículo publicado en acceso abierto bajo una licencia Creative Commons

¿Qué es un fenómeno natural y de 5 ejemplos?

Los Fenómenos naturales y los desastres El ser humano es parte de la Naturaleza, sin embargo, hasta el momento, no ha logrado conseguir respuestas a todas sus inquietudes sobre lo que sucede a su alrededor. Día tras día la naturaleza, a través de fenómenos naturales como las lluvias, el nacimiento y muerte de hombres y mujeres, de plantas y animales, el calor, los movimientos de tierra, el frío, el canto de los pájaros, los ríos, los días y las noches, los vientos, las olas del mar, nos demuestra que no estamos solos en la Tierra y que todos los seres que la habitamos debemos compartirla sin agredirnos y respetarnos mutuamente.

  1. Los seres humanos debemos mantener la equidad en el Planeta, viviendo en armonía con los demás elementos de la naturaleza ( animales, montañas, árboles, ríos, mar, plantas, etc ).
  2. Debemos también estudiar, investigar, conocer y entender los diferentes fenómenos naturales que suceden a nuestro alrededor, sin temerles, pero sí respetándolos como un elemento más de nuestro maravilloso mundo.

La historia nos dice que hombres y mujeres hemos hecho muchos esfuerzos por convivir armónicamente con la naturaleza, pero también nos dice, que no siempre ha sido así, y que más de una vez los diferentes fenómenos naturales y los seres humanos -a través de sus actividades- se han agredido y han roto el equilibrio del planeta, provocando graves daños al entorno, a las personas y a sus bienes, lo que generalmente se denomina como desastre Un desastre se produce cuando se dan estas tres condiciones al mismo tiempo: Si se produce un fenómeno natural, o un fenómeno causado por el ser humano cerca de zonas pobladas. Si la gente vive en lugares peligrosos, como por ejemplo cerca de un volcán activo, en laderas con peligro de deslizamientos, o cerca de ríos que pueden desbordarse. Si, además, el fenómeno natural debido a ciertas actividades humanas provoca muchos daños, particularmente en aquellos lugares en donde no se ha tomado ninguna medida preventiva. A la primera condición la definiremos como amenaza, a la segunda como vulnerabilidad y a la tercera como riesgo, Amenaza Una amenaza es un fenómeno natural o causado por el ser humano que puede poner en peligro a un grupo de personas, sus cosas y su ambiente, cuando no son precavidos. Entre las amenazas naturales podemos citar: Deslizamientos Erupciones volcánicas Fenómeno El Niño Huracanes Tornados Incendios forestales Inundaciones Maremotos o tsunamis Sequías Sismos y terremotos Tormentas eléctricas Vulnerabilidad Es la incapacidad de resistencia de las personas cuando se presenta una amenaza, o la incapacidad para reponerse después de que ha ocurrido un desastre debido al crecimiento de la población, el deterioro y contaminación del ambiente y el aumento de la pobreza.

Ejemplo, las personas que viven en la planicie son más vulnerables ante las inundaciones que las que viven en lugares más altos. La vulnerabilidad depende de diferentes factores internos, tales como la edad y la salud de la persona, las condiciones higiénicas y ambientales así como la calidad y condiciones de las construcciones y su ubicación en relación con las amenazas.

El riesgo es la probabilidad de que una amenaza se convierta en un desastre, La vulnerabilidad o las amenazas, por separado, no representan un peligro. Pero si se juntan, se convierten en un riesgo, o sea, en la probabilidad de que ocurra un desastre. ¿Qué podemos hacer para prevenir los desastres? Las personas podemos evitar o disminuir el impacto de los desastres, por eso es importante conocer sobre la prevención y la mitigación, La prevención y la mitigación son todas las acciones que hacemos para asegurarnos de que no suceda un desastre o, si sucede, que no nos perjudique tanto como podría hacerlo. ¿Qué es la prevención ? Es la aplicación de medidas para evitar que un evento se convierta en un desastre. Por ejemplo, sembrar árboles previene la erosión y los deslizamientos, y también puede prevenir las sequías. ¿Qué es la mitigación ? Son medidas para reducir la vulnerabilidad frente a ciertas amenazas, Conocer cuáles son las amenazas y riesgos a los que estamos expuestos en nuestra comunidad. Reunirnos con nuestra familia y los vecinos y hacer planes de prevención de desastres para reducir esas amenazas y riesgos, o evitar que nos hagan daño. Realizar lo que planeamos para reducir nuestra vulnerabilidad, No es suficiente hablar sobre el asunto, hay que tomar acciones. Los niños y niñas desempeñan un papel muy importante en las acciones previstas en los planes de prevención de desastres, Ellos y ellas pueden: Realizar actividades escolares sobre prevención de desastres que promuevan la participación de toda la comunidad Informar y motivar a sus familias y su comunidad sobre las amenazas naturales para que tomen medidas preventivas Ayudar con sus acciones y actitudes a instaurar una cultura de prevención real y duradera, ya que cuando sean adultos tendrán una mayor comprensión de los fenómenos naturales, los efectos de las acciones humanas y de las consecuencias de un mal manejo del ambiente, así como de la necesidad de promover un desarrollo armonioso con la naturaleza.

¿Cuál ha sido la mayor catástrofe producida por el ser humano?

Desastre – Wikipedia, la enciclopedia libre Ejemplo de un desastre natural producido por el,, el sismo más fuerte registrado en la historia de la humanidad, con 9,5 grados en la, Para otros usos de este término, véase, Un desastre es un hecho natural o provocado por el ser humano que afecta negativamente a la, al sustento o a la y desemboca con frecuencia en cambios permanentes en las humanas y a los animales que habitan en ese lugar; en los y en el,

  1. Una catástrofe es un suceso que tiene consecuencias desastrosas.
  2. Los desastres ponen de manifiesto la vulnerabilidad del equilibrio necesario para sobrevivir y prosperar.
  3. ​ El desastre o catástrofe de categoría superior o global se denomina,
  4. Ejemplo de un desastre producido por el ser humano: la ciudad de, abandonada tras el, en el que explotó uno de los reactores de la de la ciudad.

La radiación liberada fue unas 500 veces mayor que la liberada por la Little Boy arrojada en, con lo que se convirtió en la catástrofe nuclear más grave de la historia de la humanidad. La definición de desastre, por las implicaciones prácticas que trae consigo, es generalmente reglamentada por ley, por ejemplo: Se entiende por desastre el daño grave o la alteración de las condiciones normales de vida en un área geográfica determinada, causado por fenómenos naturales y por efectos catastróficos de la acción del hombre en forma accidental, que requiera por ello de la especial atención de los organismos del estado y de otras entidades de carácter humanitario o de servicio social.

¿Cuál ha sido el desastre natural más grande del mundo?

Gas metano: Según un científico de la Universidad de Northwestern la mayor extinción en masa de la historia es producto de una erupción gigante de gas metano.

¿Qué es una catástrofe Según la OMS?

INTRODUCCIÓN La mayoría de los desastres poseen un vínculo de importancia con el desarrollo de la humanidad, esto se observa a lo largo de la historia en los eventos sociales, económicos, culturales y de salud, donde resulta necesario controlar los efectos causados por ellos mediante programas y acciones que van desde la etapa de prevención hasta la de recuperación del desastre.

Además, estos presentan un marcado impacto en la salud que incide en el desarrollo de los países afectados y sus poblaciones. Durante los años 1990-2000, las diversas catástrofes acaecidas causaron cada año una media de 75 000 muertes, afectaron a una media anual de 256 millones de personas y causaron pérdidas económicas por un valor de 650 millones de euros.1 En esta década, el 90 % de los desastres naturales que ocurrieron estuvieron relacionados con el agua, y son las inundaciones y la sequía, los desastres asociados con el agua dulce que resultan más mortales afectando el desarrollo socioeconómico en los países en vías de desarrollo.

Se plantea que cuando dichos riesgos no se gestionan con el objetivo de reducir la vulnerabilidad humana, se convierten en catástrofes.1,2 Los desastres ocurridos en el año 2005, denominado el año de desastres naturales, causaron la muerte de 350 000 personas y pérdidas económicas por unos 200 000 millones de dólares.

Al incluir el tsunami ocurrido el 26 de diciembre del 2004 que afectó al sudeste asiático y el terremoto del 8 de octubre del 2005, este año ha sido el de mayor tormentas tropicales, con un total de 26 (el máximo registrado fue de 21 en 1933) y 14 huracanes (el máximo registrado fue de 12 en 1969), 7 de los cuales llegaron a alcanzar la categoría 3 o más en la escala de Zafiro-Simpson.3,4 Entre 1994-2003 en América Latina y El Caribe, los desastres naturales dañaron 2 100 sistemas urbanos de agua, afectaron 4 500 acueductos rurales, destruyeron 28 000 pozos y 173 000 letrinas y causaron pérdidas en 650 millones de dólares en el sector de agua y saneamiento.

En el IV Foro Mundial del Agua, el manejo de riesgos fue uno de los temas donde se definieron las prioridades y estrategias para contribuir al logro de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), donde el sector agua constituyó un punto clave. Además, se planteó la necesidad urgente de que las entidades que laboren en este sector, se incorporen de manera activa a los programas nacionales y locales de gestión de riesgo, así como definir las acciones para la preparación, prevención y mitigación de los efectos de los desastres.5 Las emergencias y desastres pueden ocurrir en cualquier lugar del mundo.

  1. Estas afectan la salud humana, las vidas de las personas y la infraestructura que los protege.
  2. Los problemas de salud ambiental derivados de las emergencias y desastres están relacionados con sus efectos en el ambiente físico, biológico y social, que representan una amenaza para la salud humana, el bienestar y la supervivencia, incluidos los refugios, el agua, el saneamiento, las enfermedades causadas por vectores, la contaminación, entre otros.

Los esfuerzos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) no solo se centran en atender eficazmente las emergencias derivadas de los desastres, sino también en reducir la vulnerabilidad de las comunidades a los peligros y fortalecer sus capacidades para resistir los trastornos y recuperarse rápidamente.

La contaminación del agua es muy frecuente cuando ocurre un desastre y es de vital importancia la evaluación de la calidad microbiológica del agua, debido a que las enfermedades de transmisión hídrica presentan un índice alto de morbilidad en las poblaciones afectadas. En los países de la región del Caribe se han incrementado las situaciones de sequía y han sido afectados intensamente por ciclones en los últimos años, por lo que es de notable importancia que el personal que labore en áreas relacionadas con el agua y saneamiento, estén preparados para la evaluación de la calidad del agua antes, durante y después de que la emergencia ocurra.

Cuba está afectada por diversas amenazas de desastres, como por ejemplo tormentas tropicales, huracanes, inundaciones, intensas lluvias y sequías. Además, existen otros riesgos tales como brotes de enfermedades y plagas en la agricultura, sin embargo, las amenazas de origen meteorológico son las de mayor importancia hasta el momento en el país.6 Este año, los huracanes Faye, Gustav, Hanna e Ike, causaron grandes daños en la región del Caribe.

En Cuba, se reportaron grandes afectaciones fundamentalmente por los fuertes vientos y las lluvias severas que derivaron las inundaciones en provincias como Pinar del Río, Holguín, Las Tunas, Camagüey y el municipio especial de la Isla de la Juventud.7 El objetivo de este trabajo es destacar la importancia de algunos elementos a considerar en la evaluación de la calidad microbiológica (indicadores de contaminación fecal, métodos rápidos, equipos portátiles en el terreno, entre otros), para brindar una respuesta rápida de la calidad microbiológica del agua en situaciones de emergencia y desastres, especialmente en nuestro país.

¿Cuál es la definición de un desastre y una emergencia? Según la OMS, un desastre se define como situaciones imprevistas que representan serias e inmediatas amenazas para la salud pública o cualquier situación de salud pública que pone en peligro la vida o salud de una cantidad significativa de personas y exige la acción inmediata.8 Un comité de expertos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), define de forma empírica los desastres como disrupciones (rupturas) del sistema ecológico humano que exceden la capacidad de respuesta de la comunidad afectada para abordar los efectos y funcionar con normalidad.9 Una emergencia es una situación o estado caracterizado por una reducción marcada y clara en las capacidades de la gente para sufrir las condiciones de vida normales, con resultado de daño o riesgo para la salud, vida y sustento.

Los desastres conducen generalmente a situaciones de emergencia y son a menudo descritas en términos de salud pública con la tasa de mortalidad neta. Hoy en día se conoce que la mayoría de los desastres se pueden prever y prevenir y que su impacto sobre la salud pública no siempre es inmediato, sino que los efectos a medio y largo plazo son, muchas veces, mayores que los producidos durante la fase aguda; esto sucede especialmente en las conocidas como emergencias complejas, por ejemplo las producidas por guerras, en las que cualquier respuesta de emergencia se lleva a cabo en un difícil medio político y de seguridad.10 Clasificación de desastres 10,11 Los desastres se pueden clasificar como: I.

Desastres naturales: son aquellos debidos a un fenómeno de la naturaleza. Ellos se subdividen en 2 categorías: 1. De impacto súbito o de inicio inmediato (riesgos climáticos y geológicos como terremotos, tsunamis, tornados, tormentas tropicales, inundaciones, huracanes, ciclones, tifones, avalanchas, erupciones volcánicas, derrumbes, incendios forestales).

  • Dentro de esta división se incluyen las epidemias de enfermedades de transmisión por vía hídrica, de alimentos o por vectores, así como de persona a persona.2.
  • De inicio lento o crónico (sequía, degradación ambiental, exposición crónica a sustancias tóxicas, plagas, deforestación, desertificación). II.

Desastres generados por el hombre: son aquellos causados por la acción del hombre y de su desarrollo. Se clasifican en: 1. Industrial/tecnológico (fallas en los sistemas/accidentes, sustancias químicas/radiación, contaminación, derrames, explosión, incendios, terrorismo).2.

  1. Transporte (vehicular).3.
  2. Deforestación.4.
  3. Escasez de materiales.5.
  4. Emergencias complejas (guerras y contiendas civiles, agresión armada, insurgencia y otras acciones que llevan como resultado el desplazamiento de personas y refugiados).
  5. En Cuba, los desastres naturales que más afectan son los ciclones y huracanes, las inundaciones y las sequías.

Ellos poseen las características generales que se describen a continuación.12 Ciclones y huracanes: son grandes depresiones tropicales caracterizadas por fuertes tormentas y vientos centrípetos con velocidades que exceden 32 m/seg (115 km/h) y que pueden alcanzar hasta 300 Km/h.

  1. Se generan en aguas cálidas a bajas latitudes y son muy peligrosos debido a su potencial destructivo, su zona de influencia, origen espontáneo y movimiento errático.
  2. Según la velocidad de los vientos se clasifican en: 1.
  3. Depresión tropical (vientos de 62 Km/h).2.
  4. Tormenta tropical (vientos máximos constantes que se encuentran entre 62 y 118 Km/h).3.

Huracán (vientos mayores de 118 Km/h). Los vientos muy intensos y las precipitaciones fuertes (antes y después del ciclón) son las principales causas de las destrucciones en la población. Inundaciones: son fenómenos naturales que provocan el mayor número de víctimas cuyas causas son lluvias intensas, desbordamiento de ríos y embalses, fusión de las nieves, rotura de presas y actividades humanas.

Sequías: son períodos secos prolongados en ciclos climáticos naturales que determinan la alteración del balance hídrico de una zona o localidad provocan insuficiencia en los recursos hídricos para satisfacer el requerimiento de consumo humano, animal y vegetal, principalmente para el riego, generación de energía eléctrica, y fundamentalmente para agua potable.

Por lo general, los desastres causan deterioro en los sistemas de agua potable y alcantarillado, como por ejemplo, roturas en el sistema de distribución de agua, contaminación de las fuentes de abasto, variaciones en la cantidad y calidad del recurso, etc., de ahí que el agua deba ser considerada un elemento básico en las actividades programadas por el comité de emergencia con un adecuado análisis de vulnerabilidad para estimar el posible grado de afectación en estos sistemas frente a un desastre determinado.

ENFERMEDADES RELACIONADAS CON EL AGUA EN DESASTRES Cuando ocurre un desastre, se afecta la salud y el ambiente, lo que incide considerablemente en aspectos fundamentales para la supervivencia de la población como es el agua potable, el manejo adecuado de las excretas humanas y el alojamiento, con el consecuente incremento de la tasa de enfermedades transmisibles, 13,14 algunas de ellas ejemplificadas en la tabla 1,

Algunos reportes recientes 15 demuestran que el riesgo de enfermedades infecciosas después de un desastre natural relacionado con el clima o las inundaciones, es a menudo específico del evento y depende de un número de factores, incluyendo la endemicidad de patógenos específicos en la región afectada antes del desastre, el tipo de desastre y su impacto sobre el agua y el sistema de saneamiento, las personas desplazadas, la funcionalidad de la infraestructura de la salud pública, la disponibilidad de los servicios de salud, la rapidez, la extensión y sostenibilidad de la respuesta después del desastre.

  • Estos eventos climáticos e inundaciones pueden estar asociados con un incremento de riesgo de infecciones de tejidos blandos, infecciones respiratorias, diarreas y enfermedades transmitidas por vectores y animales hospederos en un sistema complejo.
  • Es de destacar también, un notable estudio epidemiológico, de cohorte prospectivo y longitudinal realizado en Estados Unidos, en una comunidad a lo largo del río Mississipi después de las severas inundaciones en el 2001, donde se demostró un incremento marcado de las enfermedades gastrointestinales en dicha población, la cual fue muy afectada por las inundaciones.16 Todo ello resulta de importancia para considerar que el agua es un aspecto clave en todas las fases de los desastres, sobre todo en los que ocurren en nuestro país, tales como los ciclones e inundaciones y su posible asociación con la aparición de enfermedades de transmisión hídrica en la etapa posdesastre.

EVALUACIÓN DE LA CALIDAD DEL AGUA Dos aspectos sumamente importantes se plantean en la evaluación de los riesgos: los métodos y evaluaciones científicas empleadas y los asuntos sociales y políticos. Dentro de los métodos y las evaluaciones científicas que se consideran se necesitan los métodos de determinación de la calidad del agua, sobre todo con relación al agua de consumo humano, la cual muchas veces deteriora su calidad cuando ocurre un desastre o emergencia.2 El mayor riesgo a la salud asociado con la calidad del agua en los desastres emergencias es la transmisión de microorganismos de origen fecal debido al deterioro del saneamiento básico, higiene deficiente y mala protección de la fuente de agua de abasto, y son la hepatitis, fiebre tifoidea, cólera, disentería bacilar y amibiana, las enfermedades más frecuentes que se observan.14 El acceso a agua segura y en suficiente cantidad es de importancia vital para la protección de la salud, por lo que se hace necesaria la adición de compuestos químicos para el tratamiento del agua lo mas rápido posible, con el fin de reducir o eliminar los microorganismos patógenos.17 Según la última edición de las Guías de la OMS para agua de bebida, 18 la seguridad del agua de consumo es uno de los problemas más importantes en las mayoría de las situaciones de emergencia y desastres, para evitar el riesgo a la salud causado fundamentalmente por la transmisión de agentes patógenos de origen fecal debido a condiciones inadecuadas de saneamiento, higiene y protección de las fuentes de agua.

Las inundaciones pueden contaminar los pozos y fuentes de agua superficiales con materia de origen fecal arrastrada por la escorrentía o el suelo o por el desbordamiento de letrinas y alcantarillas. En época de sequía, cuando se agotan las fuentes de abastecimiento, la población se ve obligada muchas veces a consumir agua de sistemas no protegidos, además, al recurrir a dichas fuentes, más personas y animales, se incrementa el riesgo de contaminación de estas.

Los parámetros que con mayor frecuencia se miden para la inocuidad microbiana son los siguientes: coliformes termotolerantes o Escherichia coli (ausencia), cloro residual, pH y turbidez. Estas 3 últimas determinaciones fisicoquímicas son claves porque están directamente relacionadas con la desinfección, el mantenimiento del cloro libre residual en el agua y por lo tanto, la posible transmisión de agentes patógenos, 17,18 como se muestra en la tabla 2,

Métodos de ensayo recomendados El método de ensayo más recomendado para la evaluación de la calidad microbiológica del agua es la determinación de indicadores bacterianos tales como coliformes totales y fecales (actualmente llamados termotolerantes) y su representante ( Escherichia coli), que son excretados por animales de sangre caliente y su presencia indica una asociación con una contaminación fecal.

También se ha utilizado el grupo de enterococos/estreptococos fecales como otro indicador de contaminación fecal, pero no tan frecuentemente como los coliformes. El monitoreo con las pruebas de campo emplean principalmente los métodos de ensayo con filtración por membrana y los de presencia y ausencia.

El método de tubos múltiples por fermentación también es utilizado, pero el resultado es más demorado.19 En la tabla 3 se observa una comparación de los 2 métodos utilizados para el monitoreo de indicadores bacterianos en aguas. Actualmente, en estas situaciones de emergencia y desastres para evaluar la calidad microbiológica del agua se pueden utilizan algunos métodos rápidos y confiables como la determinación de indicadores bacterianos de contaminación fecal con medios de cultivo cromogénicos y fluorogénicos, que algunos de ellos, pueden analizar muestras de agua en el terreno.

Estas técnicas se basan en la utilización de sustratos cromogénicos y fluorogénicos que detectan actividades enzimáticas específicas de los microorganismos, lo que conduce a una mayor sensibilidad y más rápida detección, ya que pueden aplicarse a los medios de cultivo de aislamiento primario sin tener que efectuar necesariamente la etapa de identificación ( tabla 4 ).

  1. Existen también métodos moleculares que han sido desarrollados por algunos laboratorios que incrementan la rapidez del análisis.
  2. Estos son métodos inmunológicos, métodos basados en ácidos nucleicos como la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) y técnicas de hibridación in situ, 20 pero estos son más costosos y no son muy utilizados en el monitoreo de muestras de aguas en el terreno.

De gran utilidad son los equipos portátiles para determinaciones fisicoquímicas fundamentalmente y algunas microbiológicas, muy útiles en el terreno, algunos de los cuales se relacionan en la tabla 5, Valores guías de la calidad bacteriológica del agua en situaciones de emergencia Es muy difícil obtener el valor guía recomendado para la evaluación de la calidad del agua en situaciones de emergencia y desastres (0 Escherichia coli por 100 mL de agua), pero debe ser el objetivo a alcanzar si el tratamiento de desinfección se ejecuta.

  1. Cómo alcanzar este valor guía resulta muy difícil en algunas situaciones de emergencia.
  2. Algunos investigadores 21,22 han clasificado la calidad del agua acorde el grado de afectación a la salud.
  3. Por ejemplo: – 0 Escherichia coli /100mL, valor aceptable.
  4. De 1-10 Escherichia coli /100mL, valor tolerable.

– De 10-100 Escherichia coli /100mL, requiere tratamiento. – Más de100 Escherichia coli/ 100mL, inadecuado para el consumo sin tratamiento apropiado. Debe tenerse en cuenta, que un índice solo de bacterias coliformes no garantiza la calidad microbiológica del agua.

  • Algunos microorganismos patógenos tales como virus y protozoos, podrían ser más resistentes al tratamiento (tales como el cloro) más que las bacterias del agua.
  • Generalmente, si la vigilancia sanitaria incluye la detección de contaminación fecal, aún cuando existan muy bajos niveles contaminación medida por los análisis bacteriológicos, esto podría considerarse un riesgo, principalmente en brotes de enfermedades similares al cólera, debido a que este patógeno bacteriano es autóctono y una de sus vías de transmisión es el agua.

Si se considera que las tendencias de agua para el futuro no son muy optimistas, y que los problemas en el ambiente, la sociedad y la economía van en aumento, la situación se agudiza, de ahí que sea necesaria una acción urgente para el logro de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM).

Se plantea que si no se cambian nuestros hábitos, el cambio climático tendrá impactos y costos medioambientales, sociales y económicos mayores 23 como por ejemplo: – Seguridad alimentaria (a mayor temperatura global, reducción general de las cosechas, especialmente en regiones tropicales). – Eventos extremos (mayores sequías e inundaciones, especialmente en ciudades costeras).

– Salud (hallazgos de enfermedades tropicales en latitudes más altas). – Ecosistemas (pérdida de biodiversidad de especies más vulnerables). En general, es necesario perfeccionar e incorporar estos elementos en los programas de emergencia para el recurso agua y el saneamiento básico frente a situaciones de desastres, especialmente los que afectan a Cuba, y estar preparados con los recursos básicos para la evaluación de la calidad del agua, con énfasis en los aspectos microbiológicos que puedan estar asociados con enfermedades de transmisión hídrica que puedan afectar a la población.

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Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología. Laboratorio de Microbiología de Aguas. Vicedirección Salud Ambiental. Infanta 1158 entre Clavel y Llinás, Centro Habana, CP 10 300. Ciudad de La Habana, Cuba. Tel. (53-7) 870-5531-34 Ext.143, Fax. Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons

¿Cuál es la diferencia entre desastre y catástrofe ambiental?

Riesgos naturales: evolución y modelos conceptuales Octavio Rojas Vilches * – Carolina Martínez Reyes ** * Docente-Investigador, Depto. Geografía, Fac. Arquitectura, Urbanismo y Geografía, Universidad de Concepción. [email protected] ; Becario CONICYT-2011 Doctorado en Ciencias Ambientales Centro-EULA, Universidad de Concepción.

Docente-Investigadora, Depto. Geografía, Fac. Arquitectura, Urbanismo y Geografía, Universidad de Concepción. [email protected] Resumen Se presenta una revisión crítica respecto al estado del arte de los estudios de “Riesgos naturales”. Se utilizan diversas fuentes para realizar un análisis fenomenológico de los principales conceptos relacionados.

Los conceptos se complementan con ejemplos nacionales e internacionales. La revisión incluye la evolución del estudio de los riesgos, abarcando las principales contribuciones realizadas desde el siglo XIX a inicios del siglo XXI, reconociendo el aporte a nivel internacional de diversos autores y organizaciones.

Se trata el rol de los estudios de percepción en el análisis de riesgos. Finalmente se explican diversos modelos conceptuales fundamentados en la literatura para abordar los estudios de riesgo. A partir de la revisión de los modelos, se deriva en una nueva propuesta conceptual que integra tres factores del riesgo: amenaza, recurrencia histórica y vulnerabilidad.

Palabras claves: Amenaza; Vulnerabilidad; Gestión del riesgo; Mitigación; Percepción. Natural Risks: Evolution and Conceptual Models Abstract We present a critical review of the state of the art in “Natural Risk” studies. We used several sources in order to perform a phenomenological analysis of major concepts related to this topic.

  • These concepts are illustrated with national and international examples.
  • The review includes the evolution of risk studies, including major contributions from the end of the 19th century up to the beginning of the 21st century, recognizing the contributions of a number of international organizations and authors.

Finally, we analyze a number of conceptual models in the literature in order to approach risk studies. Based on this model review, a new conceptual proposal that integrates three risk factors: threat, historical frequency, and vulnerability is derived.

Ey words: Threat; Vulnerability; Risk management; Mitigation; Perception. Introducción En los últimos años, los medios de comunicación nos han hecho testigos de cómo las distintas regiones del globo han sido afectadas por un conjunto de catástrofes y/o desastres naturales. Terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, huracanes, deslizamientos, han cobrado la vida de millones de personas, afectando su medio socio-económico, generando un retroceso en su avance para salir de la pobreza.

Sin embargo gran parte de la responsabilidad de los daños en grandes desastres se debe al hombre, quién ha crecido en forma explosiva de espalda a la naturaleza, sin tener en cuenta las restricciones del medio natural y olvidando la historia reciente.

Es la historia la que puede establecer como se ha desarrollado la interacción entre el medio ambiente y la sociedad en una región, haciendo a esa sociedad más susceptible a sufrir desastres naturales (Bankoff, 2003; Huppert y Sparks, 2006; Ríos, 2009). El riesgo natural corresponde a una línea de trabajo especialmente desarrollada a partir de la década de los ochenta.

Las definiciones que se encuentran en torno a los conceptos son variadas, siendo posible encontrar dos situaciones: en primer lugar, definiciones con diversos enfoques asociados al carácter multidisciplinario en los estudios de riesgo; y en segundo lugar, definiciones que no responden a la fenomenología del riesgo, generando diversas interpretaciones de los conceptos.

  • Este trabajo aborda los conceptos básicos relacionados con el riesgo natural.
  • Del mismo modo, se realiza un recorrido por las principales contribuciones relacionadas al estudio de los riesgos, considerando que se trata de un concepto que involucra una dimensión natural (amenaza) y otra humana (vulnerabilidad).

Por último se presentan los modelos conceptuales disponibles en la literatura para abordar un estudio de riesgo natural. Para el cumplimiento de los objetivos planteados se realizó una revisión bibliográfica crítica del estado del arte de cada eje temático.

Riesgo, desastre y catástrofe Es indiscutible la masificación de los estudios de riesgos en las últimas dos décadas (Calvo, 2000), y el interés que se genera en torno a ellos. Los conceptos de riesgo, catástrofe y desastre se han incorporado y popularizado con rapidez, sin embargo su utilización como sinónimos es aún común, sin tomar en cuenta su amplitud y diferentes significados (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).

Como lo señala Wilches-Chaux (en Maskrey, 1993: 17) “existen múltiples definiciones de desastre, riesgo, amenaza y vulnerabilidad, determinadas (y validadas) por el interés particular y la formación profesional de quienes las han formulado, muchas de ellas contradictorias entre sí”.

  • Riesgo Riesgo ha sido un concepto que se ha incorporado a diversas disciplinas: economía, política, medicina, lo que revela el amplio alcance del concepto.
  • La UNDRO 1, ha definido riesgo natural como el “grado de pérdida previsto debido a un fenómeno natural determinado y en función tanto del peligro natural como de la vulnerabilidad” (Naciones Unidas, 1984: 80, en Aneas, 2000).

Por otro lado, Wilches-Chaux (en Maskrey, 1993) define el riesgo como “cualquier fenómeno de origen natural o humano que signifique un cambio en el medio ambiente que ocupa una comunidad determinada, que sea vulnerable a ese fenómeno”, en esta definición no se incluyen los conceptos de previsto o de probabilidad.

Aneas (2000), concluye que el riesgo es la probabilidad de ocurrencia de un peligro, sin embargo añade que el concepto “incluye la valoración por parte del hombre en cuanto a sus efectos nocivos (vulnerabilidad)”. Sólo se puede definir el riesgo al contar con datos adecuados para calcular probabilidades, mientas que cuando no se cuenta con esos datos, existirá incertidumbre.

Lavell (2001), define riesgo como un contexto caracterizado por la probabilidad de pérdidas y daños en el futuro, las que van desde las físicas hasta las psicosociales y culturales, el autor centra el análisis del concepto en la “posibilidad”, que está sujeta a análisis de tipo cuantitativo y cualitativo.

Olcina (2006), señala que el riesgo natural es la “posibilidad de que un territorio y la sociedad que lo habita pueda verse afectado por un fenómeno natural de rango extraordinario”. En definitiva, es posible entender por riesgo natural como la probabilidad de que en un espacio ocurra un peligro determinado de origen natural, y que pueda generar potenciales daños y pérdidas en las actividades humanas.

Por ende, el riesgo sólo puede ser definido a partir del cálculo de probabilidades con datos adecuados, ya sean de tipo cuantitativos o cualitativos. Cabe señalar que la búsqueda de una definición integral es difícil, debido a que cada disciplina da su propia valoración al concepto (Cardona, 2001). Fuente: Ayala-Carcedo y Olcina, 2006 La OEA (1993), agrega tres conceptos ligados al riesgo: aversión al riesgo, valuación de riesgo y manejo del riesgo. La aversión, corresponde a la actitud individual hacia el riesgo: “la mayoría de las personas son contrarias al riesgo, es decir, están llanas a aceptar algún costo para evitar el riesgo.

Pero hay un amplio espectro en los grados de aversión. En otras palabras, para evitar un nivel dado de riesgo, algunas personas pagarán más que otras”. La valuación del riesgo se refiere a la cuantificación del mismo, para ello es necesario determinar la probabilidad y consecuencias de la ocurrencia de un evento “X”.

Por último el manejo del riesgo se refiere las medidas tomadas para reducirlo (ver mitigación). Catástrofe Tampoco existe una clara diferencia entre los conceptos de catástrofe y desastre, llegando incluso a proponerlos como sinónimos. Aneas (2000) señala: “desastre o catástrofe es el conjunto de daños como consecuencia o producto del peligro”, en esta definición no hay una diferencia entre ambos conceptos.

  1. En la misma línea se encuentra la definición de Whittow (1984), quién precisa, que el desastre o catástrofe es la materialización del riesgo percibido.
  2. Olcina (2006), realiza la distinción, definiendo catástrofe como el “efecto perturbador que provoca sobre un territorio un episodio natural extraordinario y que a menudo supone la pérdida de vidas humanas” En un intento por clasificar las catástrofes naturales, Larraín y Simpson (1994), distinguieron tres tipos: naturales, semi-naturales y tecnológica, la clasificación se basó en el peso de factores físicos o humanos en su gestación.

Desastre El desastre, es la correlación entre un fenómeno natural peligroso y determinadas condiciones socioeconómicas y físicas vulnerables (Romero y Maskrey, en Maskrey, 1993). Se caracteriza por el gran nivel de las consecuencias del episodio en el espacio, requiriendo de la ayuda externa, y sufriendo el deterioro económico y social de una región, sumado a la pérdida de vidas (Olcina, 2006).

  1. Por otro lado Wijkman y Timberlake (Wilches-Chaux, en Maskrey, 1993), agregan que es importante considerar en una definición el número de personas muertas y heridas, en conjunto con el valor monetario de las pérdidas materiales.
  2. Para Lavell (2001) es el fin de un proceso, donde se construye el riesgo por parte de una sociedad, y que se materializa con el desencadenamiento de un peligro, revelando el riesgo latente.

El autor en otra obra (1996), sostiene que el desastre es “una ocasión de crisis o estrés social, observable en el tiempo y espacio, en que sociedades con sus componentes (comunidades, regiones, etc.) sufren daños o pérdidas físicas y alteraciones en su funcionamiento rutinario, a tal modo que exceden su capacidad de autorecuperación, requiriendo la intervención o cooperación externa”.

  1. Cardona (2003), clasifica las pérdidas de los desastres en directas e indirectas.
  2. Las directas, señala, “están relacionadas con el daño físico, expresado en víctimas, en daños en la infraestructura de servicios públicos, en las edificaciones, el espacio urbano, la industria, el comercio y el deterioro del medio ambiente, es decir, la alteración física del hábitat”.

Mientras que las pérdidas indirectas, se pueden subdividir en sociales y económicas, entre las sociales están: “interrupción del transporte, de los servicios públicos, de los medios de información y la desfavorable imagen que puede tomar una región con respecto a otra; y en efectos económicos, la alteración del comercio y la industria como consecuencia de la baja en la producción, la desmotivación de la inversión y la generación de gastos de rehabilitación y reconstrucción”.

  • Sin duda que la cuantificación de las pérdidas relacionadas con desastres se encuentra muy relacionada con la escala y disponibilidad de datos presentes.
  • Las pequeñas materializaciones de riesgos, pueden tener implicancias graves dependiendo de la comunidad que resulte afectada.
  • Un ejemplo de ello corresponde a inundaciones fluviales que afecten a comunidades rurales, sin duda la cuantificación de las perdidas será de difícil estimación, más aún cuando hablamos de desarrollo local de la comunidad en cuestión.
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La diferencia entre los conceptos radica en la dicotomía entre probabilidad y ocurrencia, así el riesgo es la probabilidad, mientras la catástrofe y el desastre corresponden a la materialización del riesgo (Lavell, 2001), pero con distintos niveles de daños.

  1. Sin ir más lejos Pagney (1994, en Olcina 2006: 13), se refiere al riesgo como “la espera de la catástrofe”, en clara alusión a la materialización de este.
  2. Pero esa denominación de catástrofe y/o desastre, se adquiere cuando “el hombre y/o sus actividades se encuentran involucrados” (Whittow, 1984), dependiendo del grado de daño sufrido por los mismos.

En Chile, la localidad Dichato se encontraba en situación de riesgo ante el peligro de tsunami ( Fig.1 ). La materialización de este riesgo con el terremoto Mw 8.8 del 27 febrero de 2010, provocó un desastre en esta localidad ( Fig.2 ) y en el borde costero de varias regiones del la zona centro-sur de Chile, destruidas por el posterior tsunami. Fuente: Google Earth Figura 2 Materialización del riesgo. Desastre causado en Dichato por tsunami del 27-F 2010 Fuente: Google Earth Factores del Riesgo Para estudiar el riesgo, se deben tener en cuenta la integración de sus factores según el modelo de análisis con el que se trabaja. Según Olcina y Ayala-Carcedo (2002), los factores del riesgo son aquellos que deben darse necesariamente para que exista un daño esperable, en concreto: peligrosidad, exposición y vulnerabilidad.

Primera Fase: Análisis de factores del riesgo, que consta de tres análisis 2 : A) Peligrosidad; B) Vulnerabilidad; C) Exposición Segunda Fase: Evaluación del riesgo Tercera Fase: Análisis y diseño de medidas de mitigación del riesgo

Peligrosidad o Amenaza Es necesario hacer la distinción entre fenómeno natural y peligro natural. Los granizos, erupciones de volcanes, tormentas, tsunamis, son sólo fenómenos naturales, se convierten en peligros cuando actúan en las áreas pobladas por humanos, como señala Smith (1992, en Aneas, 2000): “los peligros naturales resultan de los conflictos de los procesos geofísicos con la gente”.

En la misma línea Lavell (2001: 2), define amenaza como “la posibilidad de la ocurrencia de un evento físico que puede causar algún tipo de daño a la sociedad”, sin embargo, no todo fenómeno natural es peligroso, constituyen un peligro “por su tipo y magnitud, así por lo sorpresivo de su ocurrencia” (Romero y Maskrey, en Maskrey, 1993).

La ONU (1993), elaboró una clasificación de fenómenos naturales que potencialmente pueden convertirse en peligro ( Tabla II ). Tabla II Fenómenos naturales potencialmente peligrosos Fuente: OEA, 1993 Otra confusión se produce entre los conceptos de peligro y riesgo. El peligro es el evento que causa las pérdidas de gravedad donde se produce. “Peligro implica la existencia del hombre que valora que es un daño y qué no” (Aneas, 2000: 3).

Peligro Natural: El fenómeno que produce el daño tiene su origen en la naturaleza Peligro Antrópico: El fenómeno que lo produce tiene su origen en la acción del hombre. Peligro Ambiental: Las causas son combinadas, entiéndase por esto a naturales y antrópicas.

Un término relacionado en el análisis del peligro es el de “período de retorno”, o “intervalo de recurrencia” de una determinada amenaza. Medir el período de retorno corresponde a determinar el tiempo promedio en que se produce un evento de las mismas características en un espacio definido.

El pronóstico, señala Cardona (1993), se realiza de acuerdo con: estudio del mecanismo generador, monitoreo del sistema perturbador y/o el registro de los eventos en el tiempo. El concepto pronóstico no se debe confundir con el de predicción, este último se realiza en el corto plazo para generar certidumbre de la ocurrencia de eventos, siendo utilizado por los sistemas de alerta.

En síntesis, por peligro o amenaza se entiende la posibilidad de ocurrencia de un acontecimiento natural o antrópico que afecte la vida de los seres humanos. Para la definición de un peligro, es necesario aplicar un conjunto de criterios, una categorización completa es la que entrega Ayala-Carcedo y Olcina (2002), la que se resume en la Fig.3, Fuente: Modificado de Olcina y Ayala-Carcedo, 2002 Tabla III Tipos de peligros según duración y origen (Natural/humano) Fuente: Moreno y Múnera, 2000 Donde: Riesgos de Tipo I, Fenómenos como terremotos, inundaciones, huracanes, etc. Desencadenados por la propia fuerza de la naturaleza. Riesgos de Tipo II, Fenómenos como accidentes industriales, incendios, explosiones. Producto de las actividades humanas que afectan a la comunidad.

Riesgos de Tipo III, Fenómenos como las sequías, las plagas, etc. Producto de condicionantes biológicas, químicas o naturales en un ambiente determinado. Riesgos de Tipo IV, Fenómenos como la polución, los producidos por la miseria, la insalubridad, la violencia urbana, etc. Su ocurrencia puede deberse a una gran variedad de condicionantes de origen humano.

Por ejemplo riesgos a que puede conducir un colapso en la estructura urbana causado por su propia dinámica. Vulnerabilidad Cardona (1993) señala que un análisis de vulnerabilidad es un proceso por el cual se determina la predisposición a la pérdida de un elemento o grupo de elementos ante un peligro específico, existiendo diversos tipos de vulnerabilidades ( Tabla IV ). Fuente: Wilches-Chaux, en Maskrey (1993) y Cardona (2001) Para Lavell (2001) la vulnerabilidad corresponde a las características diferenciadas de la sociedad, o sus subconjuntos, predispuestos al sufrimiento de daños frente a un evento físico, dificultando la recuperación posterior, manifestándose por medio de distintos componentes, siendo cada uno de ellos resultado de un proceso social determinado.

Wilches-Chaux sostiene (en Maskrey, 1993) que el concepto de vulnerabilidad es eminentemente social, por la referencia que impide a un sistema humano adaptarse a su medio ambiente. Para Campos (1998) la vulnerabilidad representa una “configuración de condiciones objetivas y subjetivas de existencia, históricamente determinadas y protagonizadas por sujetos colectivos concretos, que originan o acentúan su predisposición ante ciertas amenazas y potencian la acción agresora de esta últimas”.

Blaikie et al. (1996: 14) la definen como: “características de una persona o grupo, desde el punto de vista de su capacidad para anticipar, sobrevivir, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza natural. Implica una combinación de factores que determinan el grado hasta el cual la vida y la subsistencia de alguien queda en riesgo por un evento distinto e identificable de la naturaleza o de la sociedad”.

  • Wilches-Chaux (en Maskrey, 1993) propuso el concepto de vulnerabilidad global, que integra las diferentes dimensiones de la vulnerabilidad, llamadas vulnerabilidades individuales.
  • Según Cardona (2001), este planteamiento de Wilches-Chaux, facilitaría la comprensión de la vulnerabilidad como proceso acumulativo de fragilidades, que según Romero y Maskrey (en Maskrey, 1993) se da por tres cuestiones: la ocupación de terrenos que no son adecuados, la construcción de viviendas precarias y la falta de condiciones económicas para satisfacer necesidades.

Anderson y Woodrow (1989, en Cardona, 2001) plantearon su enfoque de vulnerabilidad, en aspectos, que dificultan la capacidad de la comunidad de responder a un suceso. Estos se pueden agrupar en tres grupos según el carácter:

Físico-material: medio ambiente, infraestructura, vivienda, tecnología, capital, nivel de salud y capacidad de trabajo. Social-organizacional: actividades sociales y económicas, además de la estructura política. Motivación y actitud: concepción que tienen las comunidades de ellas mismas y sus interrelaciones con el medio ambiente y la sociedad

Según Cardona, la relación que se establece entre el desarrollo y la vulnerabilidad es alta, al aceptar esta hipótesis, Blakie (1994, en Cardona, 2001) establece tres factores que dan origen a la vulnerabilidad, definiéndolos como:

a exposición: Condición de susceptibilidad que tiene el asentamiento humano de ser afectado por estar en el área de influencia de los fenómenos peligrosos y por su fragilidad física ante los mismos. La fragilidad social: Corresponde a la predisposición que surge como resultado de la marginalidad y segregación social de un asentamiento humano. Falta de resiliencia: Expresa las limitaciones de acceso y movilización de recursos del asentamiento humano, su incapacidad de respuesta y sus deficiencias para absorber el impacto.

Todas las condiciones de vulnerabilidad de una población, son factores que no se desarrollan independientes del hombre. Por el contrario, es él quién las crea, poniéndose de espaldas al medio natural, “corriendo el riesgo de resultar dañado si ocurre un fenómeno natural determinado” (Romero y Maskrey, en Maskrey, 1993: 9).

  1. En cualquier caso, el análisis de la vulnerabilidad debe realizarse desde el conocimiento y profundización de la realidad local, por medio de la generación de mayor y mejor información para el apoyo de los futuros procesos de las poblaciones (Lavell et al,, 2003).
  2. Se debe tener en consideración que la homogeneización de sectores no es el método más adecuado para determinar el nivel de vulnerabilidad de un área.

Por ejemplo en el caso de la vulnerabilidad física ante un sismo de mayor intensidad, en una misma unidad de análisis es posible encontrar viviendas de materialidades distintas, las que responderán de manera desigual ante el evento ( Fig.4 ). Otro aspecto a considerar, corresponde al peso de los indicadores que son parte del proceso de evaluación de la vulnerabilidad específica, siguiendo el mismo ejemplo de la vulnerabilidad física, para una inundación fluvial es de importancia la cantidad de pisos con que cuenta la vivienda, para poder disminuir las pérdidas materiales. Fuente: fotografías tomadas por el autor Exposición El factor exposición se encuentra eliminado de algunos modelos de análisis de riesgos por considerarlo dentro del factor vulnerabilidad. Olcina (2006: 65) define exposición como el “conjunto de bienes a preservar que pueden ser dañados por la acción de un peligro.

Puede ser humana, económica, estructural o ecológica”. Un análisis completo de exposición tendrá en consideración diversos escenarios posibles, se asume que existe una variación diaria y estacional de la exposición. No es lo mismo la evaluación de la exposición de personas ante un sismo, considerando el sector centro de una ciudad, cuando se asume que la población crece durante el día (población flotante) y disminuye durante la noche.

Mitigación Larraín y Simpson (1994: 23) definen la mitigación como los “procedimientos adoptados por la población con el objeto de minimizar los efectos de un evento natural extremo”. Wilches-Chaux (en Maskrey, 1993) hace la distinción entre prevención y mitigación.

El concepto de mitigación, corresponde a la vulnerabilidad, a reducir o eliminar la incapacidad de la comunidad para absorber los efectos de un cambio en el ambiente. Por otra parte, conceptos de prevención hacen alusión a la reducción del peligro o la amenaza, en cualquier caso para que esta se reduzca a “0” es altamente difícil, ya que no existe una tecnología en la actualidad para controlar un terremoto, un huracán, una erupción volcánica, entre otros peligros.

Las medidas de mitigación son agrupadas bajo dos ópticas (Larraín y Simpson, 1994; Wilches-Chaux en Maskrey, 1993; OEA, 1993: Ayala-Carcedo y Olcina, 2002) que son las más comunes: medidas estructurales y no estructurales.

Medidas estructurales: Generalmente están asociadas a grandes construcciones desarrollados por ingenieros, aunque también pueden ser inversiones de un costo menor. Ejemplos encontramos en las estructuras sismo-resistentes, en los gaviones ( Fig.5 ), revestimientos con enrocado o diques para inundaciones ( Fig.6 ). Figura 5 Gaviones Río Lía, Arauco-Región del Bío Bío Fuente: fotografías tomadas por el autor Figura 6 Dique, Río Chol Chol, Nueva Imperial Región de la Araucanía Fuente: fotografías tomadas por el autor Medidas no estructurales: Se materializan en normas de conducta. Ejemplos son: códigos y planes de uso de suelo, capacitaciones a trabajadores, educación de la comunidad para reducir la vulnerabilidad educativa y cultural.

Ambos tipos de medidas, son externas a las personas, pero como se verá más adelante, la efectividad en su implementación depende de ellas (Larraín y Simpson, 1994). Resulta curioso el resultado de algunas experiencias de mitigación tanto estructural como no estructural.

Por ejemplo, en la ciudad de Osorno, existe un sector denominado Francke formado por un conjunto de viviendas sociales, que fue construido en la primera terraza de inundación del río Rahue. Para evitar las inundaciones fluviales fue construido un dique a fines de los noventa, sin embargo dicha obra provocó un incremento de los anegamientos en el sector, cumpliendo la función de una presa (Márquez, 2008).

Situaciones similares se han observado en zonas rurales de Bangladesh, donde una serie de obras de control de inundación incrementaron las pérdidas por inundaciones (Thompson y Sultana, 1996). Sin embargo no sólo a nivel estructural, muchas veces las medidas a nivel no estructural no se concluyen debidamente, o bien su efectividad es cuestionable.

El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA), contaba hasta fines de la década de los noventa con un excelente material de instrucción en formato de texto escolar (actualmente disponible en la web) sobre el peligro de tsunamis, sin embargo hasta esa fecha, dicho material nunca fue difundido de manera masiva a la población de interés, quedando en las bibliotecas de los establecimientos que los solicitaban, debido a la baja cantidad de ejemplares que se distribuyeron a los colegios, los que en su mayoría no contaban con recursos para reproducir el material.

Maskrey (1993), hace una distinción entre mitigación popular y mitigación oficial. La mitigación popular es aquella que se realiza con y desde la población y sus organizaciones, cuya efectividad según el autor es alta para reducir los desastres. Existe poca experiencia en América Latina en este campo, para este tipo de mitigación no existen recetas, y cualquier medida debe tomarse respetando el contexto de la gestión local y de la población, pues son ellos los que se encuentran en contacto directo con la amenaza y por ende su actuación influirá en la materialización del desastre.

Entonces esta mitigación consiste en la “implementación de medidas específicas de mitigación y otro que consiste en la profundización de la conciencia de la vulnerabilidad y de la organización social necesaria para reducirla”. Por su parte, la mitigación oficial tiende a preocuparse de las medidas de mitigación -sobre todo estructurales- para no desestabilizar la economía y su sistema político.

Fue precisamente ese rasgo de mitigación popular el que permitió salvar la vida de miles de personas que se encontraban en las costas de Chile cuando ocurrió el terremoto y posterior tsunami del 27-F de 2010. Para este evento, las autoridades no emitieron oportunamente la alarma respectiva que podría haber evitado la muerte de cientos de personas en la costa chilena. Fuente: La Tercera.com Evolución del estudio de los riesgos Es pertinente recordar que en el concepto de riesgo, se involucran dos componentes: la peligrosidad y la vulnerabilidad, siendo esta última eminentemente social. En la visión y en el estudio de los riesgos, es posible distinguir dos grandes etapas: juicio determinado v/s juicio reflexivo (Lash, 1999, en Beck, 2000).

La etapa del “juicio determinado”, se extiende desde el inicio de la Revolución Industrial (S. XVII) hasta los inicios del siglo XX. Bajo esta mirada, el riesgo significa el cálculo de las consecuencias impredecibles, transformándolo en algo predecible (juicio determinado) (Beck, 2000: 13). En la etapa del juicio determinado, Engels en 1845, trató el concepto de vulnerabilidad, al escribir sobre la clase obrera en Inglaterra.

Su contribución corresponde al primer texto de vulnerabilidad por desastre (Maskrey, 1993). Sin embargo, no fue hasta el aporte de la escuela ecologista de mediados del siglo XX, en donde el concepto se conocerá como en la actualidad (Cardona, 2001). Por otro lado, a fines del siglo XIX se crearon importantes Servicios Geológicos, tanto en los Estados Unidos (1879) como en Japón (1882), surgidos al amparo de la exploración de minerales.

  • Será en el siglo XX cuando asumirán un papel de investigadores de riesgos geológicos, ante todo sísmicos, debido a los sismos que afectaron a Italia en la segunda mitad del XIX y al terremoto de San Francisco en 1906 (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).
  • La etapa del “Juicio Reflexivo”, se asocia a la “sociedad del riesgo” y a la “incertidumbre manufacturada”.

La nueva sociedad, ha aumentado el nivel de conocimientos, pero con ello también ha aumentado el riesgo. Para esta sociedad, basada en el conocimiento, información y riesgo, todo se resume en el absoluto de evitar (Beck, 2000: 14). En síntesis la sociedad industrial naciente de fines del siglo XVIII, tenía como uno de sus ejes la producción de riquezas, mientras que el tránsito a la sociedad post-industrial estará marcada por la producción de riesgos (Hommodolars, 2005).

Sin embargo, el siglo XX, no es homogéneo en cuanto a la actitud del hombre frente a la peligrosidad natural ( Tabla V ), existiendo tres políticas frente a los desastres: medidas curativas post-desastre (hasta los años sesenta); medidas curativas post y pre-desastre (años sesenta y setenta); y medidas preventivas (desde los años ochenta).

Cada una de esas políticas está respaldada por una determinada actitud social ante el riesgo (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002). Tabla V Cambios en la consideración antrópica de la peligrosidad natural a lo largo del siglo XX Fuente: Ayala-Carcedo & Olcina, 2002 El año 1927 fue decisivo debido, principalmente, a la inundación del rio Mississippi, el cual anegó 7 millones de hectáreas, obligando la evacuación de 600.000 personas, principalmente de Tennessee, Illinois, Arkansas, Mississippi, Luisiana y Kentucky.

Producto de esto, en 1928, el gobierno norteamericano aprueba una nueva ley de control de inundaciones ( Flood Control Act), autorizando al Cuerpo de Ingenieros para proceder a la realización de obras con el fin de controlar las inundaciones en el valle inferior del Mississippi mediante un costoso plan de construcciones que se llevarían a cabo en un lapso de 20 años (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).

En 1937 se celebra en París, la Primera Conferencia Internacional contra las Calamidades Naturales, fue la única, debido a que la segunda estaba planificada para 1942 año en que se encontraba en pleno desarrollo la II Guerra Mundial. En 1941, Gumbel formula la teoría de los valores extremos, que tiene sus máximas aplicaciones en el análisis de precipitaciones máximas y períodos de retorno, datos básicos para la estimación de áreas y grados en riesgo de inundación.

Con el paso del tiempo, el gobierno norteamericano, deseaba evaluar los alcances de las construcciones en defensas fluviales, para este efecto, cita a un grupo interdisciplinario (ingenieros, hidrólogos, economistas, psicólogos, sociólogos y geógrafos), dentro de este equipo se encontraba Gilbert White (1958), los resultados fueron decisivos, el alto gasto para controlar las inundaciones no eliminó el factor peligro, reapareciendo, debido a la expansión de las urbes (Aneas, 2000: 6).

La década de 1960 y 1970, corresponden a una etapa más madura en la investigación de riesgos, de hecho “el análisis de las situaciones propiamente de riesgo nace con el denominado ««paradigma de la escuela de Chicago», que situó la percepción y los comportamientos que de ésta se derivan como un aspecto mayor de los trabajos sobre procesos naturales que incorporan riesgo y las razones de su desenlace catastrófico” (White, 2000, en Calvo, 2000: 23), de hecho en la actualidad se reconoce la importancia de la percepción en una serie de contextos diferentes para gestionar el riesgo (Plapp, 2001; Sjöberg, 2003).

Son los años de los trabajos de White, Burton y Kates, quienes “plantearon el concepto de “ajuste” o adecuación -que diferencian de adaptación, según el tiempo- para reducir el impacto de los eventos de la naturaleza. Igualmente, hicieron énfasis en la diferencia entre un fenómeno natural y un desastre natural” (Cardona, 2001: 104).

Como lo reafirman Ayala-Carcedo y Olcina (2002: 48), serán ellos, los “primeros que manejan el concepto de “riesgo” en sentido moderno y otorgan un enfoque global (importancia del factor humano en la consideración del grado de riesgo) al tratamiento de los eventos excepcionales de la naturaleza (geofísicos y atmosféricos)”.

A esto último debe agregarse el papel de la percepción como variable inherente a la vulnerabilidad, que estos autores otorgaron a los estudios de riesgo, esta variable ha sido solo recientemente reconocida de manera formal, por la importancia que juega en la mitigación. Sin embargo, será Samuel Prince (sociólogo) quien aplicará la descripción de procesos sociológicos en el desarrollo de los peligros humanos, luego de un desastre sucedido en 1917 con la explosión de un barco francés en Nueva Escocia.

Prince es considerado pionero en la materia y observó que dichos principios podrían aplicarse a los peligros naturales (Aneas, 2000). Sugirió que las catástrofes traen consigo un rápido cambio social, esto es conocido como la “hipótesis Prince”, que ha significado que muchos investigadores la sometieran a verificación, “algunos han encontrado que los desastres no dejan efectos de larga duración en las comunidades que afectan, simplemente las desorganizan temporalmente; otros insisten en que los desastres pueden acelerar o disminuir la velocidad del cambio, pero en general, no provocan cambios trascendentales.

  1. En tercer lugar, se encuentran aquellos investigadores que han obtenido evidencias empíricas, de que algunos desastres, sí han inducido cambios mayores en las sociedades afectadas” (García, 1993).
  2. La Geografía de los Riegos, se ligaba así a la geografía de la percepción (Capel, 1973).
  3. Ates, en 1962, aplica un modelo llamado de “racionalidad limitada” a los habitantes de La Follette en Tenessee, respecto al riesgo de inundación (Calvo, 1983).

La investigación de White, Burton y Kates, iniciada en 1967, tendiente a entender la percepción del hombre frente al peligro y como lo modifica, dieron por resultado seis hipótesis, que aún tienen vigencia, el grupo de trabajo decidió aplicarlas en una gran cantidad de países del mundo, mediante encuestas para detectar la actitud de la población, el gran error fue la aplicación de cuestionarios estándar, elaborados en los Estados Unidos, ya que esto implicaba desconocer las diversas influencias culturales de cada país.

  1. Los primeros informes, indicaron que en adelante se analizaría la percepción de sectores seleccionados, obviamente, este cambio iba en la dirección de reconocer la distinta forma de adaptarse al riesgo de cada grupo humano (Calvo, 1984).
  2. En la investigación social del desastre, también destacan los estudios de otros dos norteamericanos Henry Quarantello y Ruseell Dynes (1972), quienes relacionaron el comportamiento colectivo y el análisis organizacional con la investigación en desastres.

Los ingleses tampoco estuvieron ausentes, destacando tres autores: Wisner, Westgate y O’Keefe (1977), quienes para examinar la vulnerabilidad partieron del conflicto social, para ver las respuestas sociales e institucionales (Maskrey, 1993). En 1972, Thom y Zeeman establecen los fundamentos de la “teoría de catástrofes”, “que ha tenido aplicación posterior al estudio de la peligrosidad natural y sus efectos sociales en espacios regionales” (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002: 49).

  • En América Latina, las investigaciones en el aspecto social fueron escasas, y las que se realizaron fueron llevadas a cabo por investigadores de habla inglesa publicándose en sus respectivos países.
  • En 1985 el CLACSO publica una colección de estudios en la materia.
  • Sin embargo, no sería hasta 1992, cuando se reúnen representantes de diez instituciones (que trabajaban con el enfoque social de desastres), para colaborar interinstitucional e interdisciplinariamente, así nacía la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina: “LA RED” (Maskrey, 1993).

Los años ochenta, se caracterizan por tres cambios de importancia: la vinculación que se realizó entre peligro natural y el subdesarrollo mostrando que este último aumenta los efectos de los desastres, el mejoramiento de los estudios de riesgos antrópicos y el reconocimiento multidisciplinar que se requiere para el estudio de los riesgos (Aneas, 2000: 7).

  1. En 1982, Jean Tricart señala la importancia de conocer los peligros en los diferentes lugares, pero concluye: “la conciencia del riesgo y la decisión política, que forman parte del ordenamiento territorial, son tanto o más importante que diagnosticar el problema” (Aneas, 2000: 7).
  2. En estudios de inundaciones realizados en la Argentina, se concluye la importancia de traspasar el diagnóstico y evaluación del peligro a los tomadores de decisiones para mitigar los efectos en localidades más vulnerables (Pittaluga1 y Suvires, 2010; Campo et al,, 2010) En la misma década, Michael Faucher, esboza una geografía humana de los riesgos naturales, proponiendo la superposición de cartas de peligros naturales con cartas de poblamiento, sin embargo esta metodología -reconoce- ya era utilizada por grandes compañías de seguros, quienes descubrieron en el análisis de peligros un mercado potencial (Aneas, 2000), en la actualidad el mercado de seguros es observado como un método de resguardo ante los desastres, que principalmente golpean a las economías más débiles (Zhengtang, 2011).

La década de los noventa, corresponde al auge de los trabajos sobre peligrosidad natural y riesgos, con el llamado cambio de paradigma, además de los peligros antrópicos, que pasaron a tener una importancia similar al peligro natural, situación reconocida por Aneas (2000).

A esto se debe sumar la incorporación de los sistemas de representación y tratamiento de la información (SIG, teledetección), los cuales han facilitado las tareas de los investigadores constituyéndose en poderosas herramientas en la investigación. Sin ir más lejos, la década de los noventa, fue declarada como el Decenio Internacional parta la Reducción de los Desastres Naturales, que dio paso a la “Estrategia Internacional de Reducción de Desastres” (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).

En el 2005 se celebró en Kobe, Hyogo (Japón), la Conferencia Mundial sobre la Reducción de los Desastres, con el fin de proponer un enfoque para la reducción de la vulnerabilidad ante las amenazas y los riesgos que estas conllevan, poniendo de realce la necesidad de aumentar la resiliencia de las naciones y la comunidad ante los desastres, tanto a nivel bilateral, regional e internacional.

En la oportunidad se remarcó que las pérdidas que los desastres causan van en aumento, afectando principalmente a los más pobres, debido a su alta vulnerabilidad, malas políticas de urbanización, degradación ambiental y a las variaciones climáticas de los últimos años (ONU, 2005). En este evento se evaluó la efectividad de la Estrategia y Plan de Acción de Yokohama (1994), propuesto con el fin de crear prevención, preparación y disminución de los desastres naturales.

La Conferencia determinó que es necesario la implementación y mejoramiento de las siguientes cinco esferas: gobernanza; marcos institucionales, jurídicos y normativos; identificación, evaluación y vigilancia de los riesgos y alerta temprana; gestión de los conocimientos y educación; reducción de los factores de riesgo subyacentes; preparación para una respuesta eficaz y una recuperación efectiva.

Se llegó a la conclusión que para ello es necesario: intercambiar prácticas y experiencias en medidas para el desarrollo de los desastres; tomar más conciencia sobre la importancia de disminuir los desastres; aumentar la fiabilidad y disponibilidad de la información, tanto para las personas como para las instituciones involucradas en las temáticas; integrar el riesgo de desastre natural a todo nivel; crear y fortalecer instituciones, mecanismos y medios a todo nivel, entre otras.

Todo lo anterior debe dar por resultado “la reducción considerable de las pérdidas ocasionadas por los desastres, tanto las de vidas, como las de bienes sociales, económicos y ambientales de las comunidades y los países”, siendo de suma importancia la consagración y participación de todos los agentes interesados: gobiernos, organizaciones regionales e internacionales, sociedad civil, incluyendo voluntarios, privados y científicos (ONU, 2005).

Sin embargo, no todo ha sido positivo, a nivel metodológico no hay avances. La comunidad internacional, como sostiene Aneas, se ha concentrado en las consecuencias y en prevención del peligro más que en la metodología de estudio. Beck (2000) vuelve a retomar la teoría de la “sociedad del riesgo” (aparecida en alemán en 1986 y llevada al inglés en 1992).

El autor sostiene que los pilares que dieron pie a esta teoría siguen vigentes en el siglo XX. Bajo esta óptica, el riesgo es una construcción social, definido por los pilares económicos, políticos y culturales de una determinada sociedad, quienes a su vez lo validan, entrando así en una etapa de crisis de sus mismos pilares.

Hoy los riesgos son locales y globales (Robertson, 1992, en Beck, 2000: 15), lo que ha producido que las peligros sean difíciles de controlar y calcular, donde los responsables están poco definidos o bien resulta difícil de hacerlo, por lo tanto el control que se quiso imponer sobre ellos en la etapa del “juicio determinado” es sólo una solución ingenua.

Ante esta nueva situación, la creación de Instituciones Internacionales ayuda en la toma de acciones frente a ellos, pasando a la nueva concepción de “sociedad del riesgo global”, la cual se materializa cuando las normas y las instituciones no son capaces de conseguir la seguridad para su población (Beck, 2000: 15-16).

  • Esta sociedad del riesgo global, se enmarca en la pérdida de la dualidad cultura-naturaleza, presente en la época moderna, la naturaleza y la cultura se industrializaron y por ende la frontera se desdibujó, así entonces, los riesgos afectan tanto a personas, plantas y animales (Beck, 2000: 18).
  • En cuanto al análisis, surge una nueva unidad: la “región-riesgo”, que se define como una unidad de análisis territorial, de dimensión variable, que tiene una población vulnerable frente a un episodio natural extremo, las implicancias de este, marcan el devenir de esa sociedad.

A pesar de que en una unidad pueden coexistir más de un fenómeno peligroso, siempre hay uno que destaca sobre los otros, ese es el que caracteriza a la región-riesgo, sin embargo si dichos fenómenos no tienen una frecuencia significativa, los espacios quedan fuera de esta categoría, sin que ello implique que en algún momento sean afectados por un peligro natural (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002).

Resumiendo, a partir de los años noventa la investigación se ha potenciado con nuevas herramientas. El énfasis que se le debe dar al espacio local es importante para mejorar la ocupación de los espacios, en este nivel deberían existir cuerpos técnicos especializados coordinados con las políticas a un nivel de mayor jerarquía.

En cualquier caso, un análisis de riesgo representará un aspecto clave para comprender la dinámica socio-económica y ambiental de un territorio (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002). El Riesgo como Construcción Social El conocimiento de las características de un peligro (duración, frecuencia, magnitud, intensidad), en conjunto con la percepción de la población sobre dicha amenaza, permitirá evaluar la respuesta de la población (Aneas, 2000: 10).

Es la denominada “producción social de la realidad”, generada en la acción dialéctica entre lo individual y lo social (Berger y Luckman, 1979, en Campos, 1998), sin embargo, esto que hoy parece tan obvio en la década de los cincuenta aún no se instalaba como metodología de análisis. Calvo (1983: 6), señalaba que “no existe el riesgo sin tener presente su transcendencia para el hombre y las modificaciones que este puede introducir en aquel.

Iniciativa y acción humanas son componentes esenciales de peligro: si no hay población las inundaciones no son riesgos, los terremotos del Terciario tampoco lo son”. Remontándonos en el tiempo, fueron los trabajos de Burton, Kates (1962) y White (1961), los que señalan que las personas al enfrentarse a determinado peligro, combinan su adaptación biológica y cultural, con el ajuste intencional o incidental, uno de estos modos en la denominada absorción de la perdida, donde esta pasa a ser reconocida y tolerada por el sujeto.

Larraín y Simpson (1994) reconocen el aporte de Saarinem (1966), quién utilizó un Test de Apercepción Temática, para estudiar las actitudes frente a peligros de sequía en los agricultores norteamericanos. Cuando se sobrepasa el umbral de acción, los sujetos buscan ajustes rápidos y efectivos para lograr una disminución de sus pérdidas, en el caso de que esto último no fuese posible se alcanza el denominado umbral de intolerancia, caracterizado por buscar un cambio radical, como el cambio de uso de los recursos o bien el cambio de lugar (Aneas, 2000: 11), sin embargo la última acción es difícil que ocurra, ya que significa la pérdida del socioterritorio de los sujetos.

Entonces las características de la personalidad influirán en la percepción de la amenaza y en la respuesta que se tenga de esta. Los individuos realizan una selección del mundo real, organizando esa información, para finalmente llegar a una interpretación personal, con el denominado proceso de ajuste, el que determinará un comportamiento “X” (Larraín y Simpson, 1994), son representaciones sociales, imágenes cognoscitivas, mediante las cuales el sujeto percibe e interpreta la realidad (Campos, 1998).

Uña (1993) explica en un sentido similar lo presentado por Larraín y Simpson, dividiendo la construcción de la realidad en tres momentos: ” externalización (la sociedad es producto de la actividad humana); objetivación (el mundo que el ser humano produjo se convierte en algo exterior a él); e internalización (reabsorción del mundo objetivado por la conciencia humana), principalmente mediante la socialización, de tal manera que las estructuras de ese mundo llegan a determinar las estructuras de su propia conciencia” (Uña, 1993, en Campos, 1998: 13).

Lo anterior está ligado a como el sujeto interpreta las situaciones, si considera que sus respuestas ante estas son manejables o inmanejables, en el primer caso hablamos de control interno, mientas que en el segundo de control externo. En ese pensamiento se producen “deformaciones”, como señalan Romero y Maskrey (Maskrey, 1993), siendo la más corriente atribuir que el desastre se produjo por fuerzas poderosas o sobrenaturales que actúan en forma irremediable contra los seres humanos, otros aún tienen una conciencia mágica de estos sucesos o bien se lo atribuyen al castigo de un “dios”, o de la acción de la “maléfica Naturaleza”, estas visiones aún están asentadas en el mundo rural y sobre todo en los indígenas.

  1. Lavell (2001: 4) señala que “el riesgo, producto de la interrelación de amenazas y vulnerabilidades es, al final de cuentas, una construcción social, dinámica y cambiante, diferenciado en términos territoriales y sociales”, integra plenamente esta idea del riesgo construido por una sociedad.
  2. Beck (2000: 10) agrega que el “discurso del riesgo empieza donde la confianza en nuestra seguridad termina, y deja de ser relevante cuando ocurre la potencial catástrofe (.) donde la percepción de riesgos amenazantes determina el pensamiento y la acción”, para este autor el riesgo está constituido por la percepción cultural y la definición.

De esta forma el riesgo debe ser entendido como parte de una construcción de una determinada sociedad. Toda esta construcción y percepción, no escapa a un concepto que se ha difundido ampliamente y que Baeza (2003) ha catalogado como un “best seller conceptual”, este concepto es: “imaginario social”, que en palabras de Fernández (1995, en Campos, 1998: 9) se “refiere a la capacidad de una sociedad de producir e inventar sus significaciones”.

  • Pero ¿qué implicancias tiene la rápida introducción de este concepto?, Baeza (2003) señala que son dos, por una parte abre un nuevo campo en las explicaciones de los fenómenos sociales, y por otra, el peligro en la búsqueda de explicaciones de “todo” por medio del concepto.
  • Imaginarios sociales son múltiples y variadas construcciones mentales, surgen en un tiempo y espacio determinado, que en algunos casos son homologadores del pensamiento.

La heterogeneidad de una sociedad y el monopolio que se puede dar en la homologación, puede causar que existan imaginarios dominantes y dominados. De todas formas constituyen el sentido básico de la vida en sociedad, representan el pasado (historia), presente (acción) y futuro (utopía).

“Son esquemas de atenuación de efectos aterradores con motivo de determinados procesos inevitables para nuestra condición misma de seres humanos (en general, miedo a lo sublime desconocido)” (Baeza, 2003: 19-43). Según Campos (1998: 14-19) la imagen que se crea entre el individuo y lo social, no es “directa”, es influida por sujetos colectivos: grupos, organizaciones, comunidades y masas.

Todos estos sujetos son actores sociales, cuando “desarrollan sus intereses comunes y los expresan en su movilización activa”, el conocimiento y la profundización en el término “población”, impide la mayoría de las veces profundizar en ellos, quienes tienen una actuación sucesiva en el enfrentamiento de los riesgos, actuando como sujeto de cambio, reproducción o profundización del riesgo, el mismo autor define cada uno de estos actores: a) Grupos: Unidad colectiva más pequeña en que se generan procesos psicosociales interactivos: identidad, creencias, actividades compartidas, desarrollo de metas y normas.

B) Organizaciones: Ha sido definida por muchos autores como uno de los fenómenos sobresalientes de las sociedades modernas. La mayor parte de las acciones productivas, educativas, deportivas, entre otras se realiza en ellas. Algunas tienen un fin y función ligado al desastre, ejemplo de ello son las organizaciones nacionales, locales de salud y emergencia, Defensa Civil, Cruz Roja, y algunas ONGs.

c) Comunidad: Es un término muy antiguo, cobra auge en los años sesenta, en ella se producen múltiples intercambios de actividad en torno a variados aspectos de la cotidianidad real de sus integrantes. Pueden desarrollar cualidades de identidad, cohesión y organización.

En las comunidades, también se desarrolla la investigación acción participativa, que articula los modos de conocimiento entre niveles cognoscitivos: conciencia de la cotidianidad, problemas reconocidos por el sujeto colectivo y su interpretación en el contexto histórico-social en el cual se producen y cambian.

d) Masas: Ha sido objeto de categorizaciones peyorativas, Ortega y Gasset (en Campos, 1998) vió en ellas la “inferiorización de la sociedad”, mientras que Marcel (en Campos, 1998) “un estado degradado de lo humano”. Lo cierto es que los sucesos masivos son formadores de la memoria social, de las representaciones y de los hechos que alteran la vida.

  1. Los medios de comunicación masiva, crean disposiciones a cómo actuar ante un desastre, no siendo las más adecuadas la mayoría de las veces (Miles y Morse, 2007).
  2. Parece interesante hacer notar que el riesgo no sólo está presente en los objetos físicos y naturales del medio, sino que también existe una dimensión que es subjetiva: “conciencia de riesgo”, este concepto resume todo lo explicado anteriormente.

Se llama “conciencia de riesgo a la imágenes cognoscitivas del sujeto concreto, individual o colectivo, desarrollado en relación a las amenazas, a su propia situación de vulnerabilidad (autoconciencia de vulnerabilidad) y a las relaciones entre ambos aspectos (riesgo de desastre).

La conciencia de riesgo no es un reflejo pasivo del riesgo, sino su interpretación activa. Por lo tanto, es parte constitutiva del riesgo mismo” (Campos, 1998: 30), esto hace que toda medida de mitigación -por ejemplo- debe tomarse respetando la gestión local y a la población, analizando sus problemas y las soluciones adecuadas a ellos (Maskrey, 1993).

Bartolomé (2006) indagó sobre la construcción social de los eventos de inundación en la ciudad de Pergamino (Argentina), concluyendo: “Las visiones del fenómeno no son atributos intrínsecos a la “naturaleza” de los actores en cuestión sino que son el producto de una construcción histórica y política de la inundación que da cuenta de los patrones de jerarquización estructurales de la sociedad.

Las representaciones que los distintos actores tienen sobre el fenómeno en sí, las opiniones sobre a quienes afecta y a quienes no, sobre las formas de manejo y solución y, especialmente, sobre quienes deben ser los responsables de las soluciones, son el producto de un proceso de representación y recreación de relaciones de poder que articulan actores diferencialmente posicionados” Por este motivo, profesionales (geógrafos, geofísicos, hidrólogos, ingenieros, planificadores) pueden hacer una lectura de la vulnerabilidad y el riesgo, sin embargo esa lectura puede ser diferente a la que tiene las personas y las comunidades expuestas, esta es la importancia de indagar en la percepción individual y colectiva (Cardona, 1993), de esta forma las medidas de mitigación pueden llegar a ser más efectivas.

Modelos Conceptuales Lavell (2001) señaló que el riesgo solo existe cuando hay una amenaza con determinadas condiciones de vulnerabilidad, interactuando entre ambas en un espacio y tiempo determinado. Para comprender cualquier modelo conceptual de riesgo, se debe tener presente lo mencionado por este autor. Fuente: Elaboración propia de acuerdo a Cardona, 1993. Modelos de riesgo en la literatura Al terminar la evaluación del riesgo, se obtendrá un determinado valor, la pregunta a realizar es: ¿Qué valor es aceptable para el riesgo?, la respuesta la entrega Cardona (1993): no existen leyes para establecer cuando un riesgo será aceptable, esta evaluación debe pasar por el cuestionamiento de cada sociedad para la definición de sus umbrales de tolerancia, por consiguiente -según Cardona- es aquel que la comunidad está dispuesta a asumir a cambio de determinada tasa o nivel de beneficios.

(ec.1)

Entendiendo por: Rt (TOTAL RISK/ RIESGO TOTAL): Número de pérdidas humanas, heridos, daños a las propiedades y efectos sobre la actividad económica debido a la ocurrencia de evento desastroso, es decir el producto del Riesgo Específico (Rs) y los elementos bajo riesgo (E).

  • E ( ELEMENTS AT RISK / ELEMENTOS BAJO RIESGO): Equivale a la población, las edificaciones y obras civiles, las actividades económicas, los servicios públicos, las utilidades y la infraestructura expuesta en un área determinada.
  • Rs (SPECIFIC RISK/ RIESGO ESPECÍFICO): Grado de pérdidas esperadas debido a la ocurrencia de un evento particular y como una función de la Amenaza y la Vulnerabilidad.

H (HAZARD/ AMENAZA O PELIGRO): Entendida como la probabilidad de ocurrencia de un evento potencialmente desastroso durante cierto período de tiempo en un sitio dado. V ( VULNERABILITY / VULNERABILIDAD): Definida como el grado de pérdida de un elemento o grupo de elementos bajo riesgo, resultado de la probable ocurrencia de un evento desastroso, expresada en una escala desde 0 o sin daño a 1 o pérdida total.

(ec.2)

Entendiendo por: Ai (AMENAZA)= Probabilidad de que se presente un evento con una intensidad mayor o igual a i durante un período de exposición t. Ve (VULNERABILIDAD): Predisposición intrínseca de un elemento expuesto a ser afectado o de ser susceptible a sufrir una pérdida ante la ocurrencia de un evento con una intensidad i.

(ec.3)

Entendiendo por: A (AMENAZA O PELIGRO)= Entrega información de la ubicación y severidad de un fenómeno peligroso. Además incluye la probabilidad de ocurrencia en un tiempo y área dado. Su evaluación se debe realizar considerando la información científica e histórica de una determinada área.

V (VULNERABILIDAD)= La vulnerabilidad es el estimado del grado de perdidas y daños que pueden resultar de la ocurrencia de un fenómeno natural de severidad determinada. R (RIESGO)= Corresponde a la integración del análisis de peligros de un área, y de su vulnerabilidad a ellos, por lo tanto es un estimado de las probables pérdidas previsibles para un determinado evento peligroso.

Científicos de la Unión Europea, manejan el riesgo en base a tres componentes: Amenaza (A), Vulnerabilidad (V) y Exposición (E) (ec.4), bajo esta óptica la reducción del riesgo se puede realizar reduciendo cualquiera de los tres componentes. Amenaza y Exposición se relacionan con el fenómeno natural, el modelo se expresa de la siguiente manera (Villagrán, s.f.):

(ec.4)

Entendiendo por: A (AMENAZA): Corresponde al análisis del peligro natural en sí. E (EXPOSICIóN): Corresponde a la posición geográfica de una infraestructura o de la gente en relación a la amenaza. V (VULNERABILIDAD): Consideración y grado de pérdidas y daño.

  • Wilches-Chaux, indica que la prevención y la mitigación buscan evitar el desastre, la primera reduce o evita la amenaza y la segunda la vulnerabilidad, si uno de los dos tiene o se establece en “0” el riesgo como tal también tendería a “0”.
  • En la práctica la búsqueda de este resultado no será posible en la mayoría de las ocasiones.

El concepto de preparación busca “reducir al máximo la duración del período de emergencia post desastre y en consecuencia, acelerar e inicio de las etapas de rehabilitación y reconstrucción”, se añade a la formula como divisor (Wilches-Chaux, en Maskrey, 1993, p.22) (ec.5).

(ec.5)

Entendiendo por CAPACIDAD DE PREPARACIóN (CP)= Corresponde al conjunto de medidas que se toman antes de que ocurra un potencial peligro, cuyo objetivo es reducir los daños o pérdidas humanas durante el evento. Villagrán (s.f.), reconociendo de que el riesgo representa las deficiencias o aspectos negativos, propone el siguiente modelo para el riesgo (ec.6):

(ec.6)

Entendiendo por A (AMENAZA)= Posibilidad que se presente un fenómeno natural de una probable magnitud o intensidad y que abarque una zona geográfica delimitada. V (VULNERABILIDAD)= Propensión de las estructuras sociales, entendiéndose como tales: población, edificaciones, instancias, espacios de acción, organizaciones, estructuras.

  1. DF (DEFICIENCIAS DE PREPARACION)= Deficiencias que existen con respecto a las medidas y actividades que se deben realizar durante el fenómeno para reducir la pérdida de vidas humanas y de la propiedad.
  2. Una nueva aproximación al Riesgo Natural De acuerdo a la revisión bibliográfica en la literatura disponible, se detecta una ausencia en la incorporación de las cartografías de Recurrencia Histórica como factor del análisis de riesgo.

Si bien la OEA (1993) lo menciona, no lo incluye explícitamente. El modelo aquí propuesto, considera la interacción de tres factores de riesgo: Amenaza (A), Recurrencia Histórica (RH); y vulnerabilidad (V) (ec.7). Se considera la Amenaza como un factor dependiente de RH, es decir, el análisis de RH se entiende como un factor validador del análisis de la Amenaza, lo que matemáticamente se representa como (ec.7):

(ec.7)

Entendiendo por: RH (RECURRENCIA HISTóRICA)= Historia significativa del peligro en el área, su distribución temporal y espacial, que permite la reconstrucción de la dinámica del fenómeno. A (AMENAZA)= Probabilidad de ocurrencia de un peligro natural, de magnitud y frecuencia determinada, que permite obtener la posible ubicación y severidad del evento. V (VULNERABILIDAD)= Concepto eminentemente social, acumulativo de fragilidades (terrenos inestables, viviendas precarias, falta de medios para satisfacer necesidades). Cada fragilidad se puede expresar en una denominada vulnerabilidad individual o específica, la suma de estas se denomina vulnerabilidad global. La vulnerabilidad global representa la capacidad potencial de un grupo de personas para anticipar, sobrevivir, resistir y recuperarse de un impacto de un desastre o catástrofe (Blakie, 1996; Campos, 1998; Cardona, 2001; Romero y Maskrey en Maskrey, 1993; Wilches-Chaux en Maskrey, 1993). R (RIESGO)= Probabilidad de ocurrencia de un peligro en un área determinada, que pueda generar potenciales daños y pérdidas en el medio antrópico, así como la capacidad de este para poder recuperarse. Representa la plasmación territorial de una actuación humana poco acorde con los rasgos extremos de medio donde tiene lugar (Ayala-Carcedo y Olcina, 2002; OEA, 1993; Wilches-Chaux en Maskrey, 1993) A través de la incorporación de la Recurrencia Histórica como factor del riesgo que controla y valida el factor peligrosidad, se espera una mejora considerable en los marcos operativos para la simulación de diversas amenazas, debido a que el factor RH incorpora la historia significativa de los eventos pasados considerando una serie de tiempo determinada, variable según el tipo de amenaza y la población que se ha desarrollado en un determinado espacio, por lo tanto representa un concepto cambiante en tiempo y espacio. La RH sintetiza el funcionamiento y el estado de conservación del sistema físico-natural, que genera los fenómenos naturales peligrosos. De esta forma la carta de Amenaza obtenida se encontrará validada y se puede multiplicar con la Vulnerabilidad, obteniendo la cartografía de Riesgo final para las condiciones evaluadas. Notas 1 Oficina de Coordinación para el Socorro en caso de Desastres, perteneciente a Naciones Unidas.2 Cuando se integran los factores de amenaza, vulnerabilidad y exposición. También pueden ser sólo dos, al incorporar el análisis de la exposición en el factor vulnerabilidad Agradecimientos Proyecto FI N° 209.603.010-1.0 de la Dirección de Investigación de la Universidad de Concepción Bibliografía 1. ANEAS DE CASTRO, S.: Riesgos y peligros: una visión desde la Geografía. SCRIPTA NOVA Barcelona: Universidad de Barcelona, noviembre de 2000, N° 60. ISSN:1138-9788. http:/www.ub.es/geocrit/sn/sn-60-htm > 2. BAEZA, M. 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