Que Dice La Biblia Sobre Nuestro Cuerpo?

Que Dice La Biblia Sobre Nuestro Cuerpo
Nuestro cuerpo es un templo de Dios – Una de las grandes bendiciones que recibimos cuando vinimos a la tierra es la de un cuerpo físico. Para llegar a ser como nuestro Padre Celestial necesitamos un cuerpo físico; nuestros cuerpos son tan importantes que el Señor los llamó templos de Dios (véase 1 Corintios 3:16–17 ; 6:19–20 ).

  • Nuestro cuerpo es santo.
  • Debido a que nuestro cuerpo es importante, nuestro Padre Celestial desea que lo cuidemos bien.
  • Él sabe que podemos ser más felices y mejores personas si gozamos de una buena salud.
  • El Espíritu Santo puede estar con nosotros si nuestro cuerpo y nuestra mente están limpios.
  • Nuestro Padre sabe que nos enfrentamos a la tentación de tratar a nuestro cuerpo imprudentemente o de poner dentro de él substancias nocivas; por esa razón, Él nos ha dicho qué es lo bueno y lo malo para nuestra salud.

La mayor parte de la información que Dios nos ha dado concerniente a la buena salud se encuentra registrada en Doctrina y Convenios 89, A esta revelación se le llama la Palabra de Sabiduría. Para ser dignos de entrar al templo, debemos obedecer la Palabra de Sabiduría; si no lo hacemos, el Espíritu del Señor se retira de nosotros.

¿Qué dice la Biblia de cuidar nuestra salud?

El cuidar la salud de los demás es el amor cristiano en acción. En Tesalonicenses, recibimos este llamado: ‘confórtense (aliéntense) los unos a los otros, y edifíquense el uno al otro, tal como lo están haciendo’ (1 Tesalonicenses 5:11).

¿Donde dice en la Biblia que el cuerpo es templo de Dios?

El templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es’ (1 Corintios 3:16–17). Tu cuerpo es un templo para tu espíritu.

¿Qué dice Romanos 12 4 5?

Romanos 12

  • 1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro razonable.
  • 2 Y no os adaptéis a este, sino transformaos por medio de la de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
  • 3 Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.
  • 4 Porque de la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
  • 5 así nosotros, siendo muchos, somos solo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.
  • 6 De manera que, teniendo diferentes, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe;
  • 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza;
  • 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, hágalo con sencillez; el que preside, con diligencia; el que hace misericordia, con alegría.
  • 9 El amor sea sin fingimiento; aborreced, allegaos a lo bueno;
  • 10 amaos los unos a los otros con fraternal, prefiriéndoos con honra los unos a los otros;
  • 11 en lo que requiere diligencia, no perezosos; en espíritu, sirviendo al Señor;
  • 12 gozosos en la esperanza; en la ; constantes en la oración;
  • 13 compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad.
  • 14 Bendecid a los que os ; bendecid, y no maldigáis.
  • 15 Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran.

16 Unánimes entre vosotros; no altivos, sino con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.

  1. 17 paguéis a nadie mal por mal; procurad bueno delante de todos los hombres.
  2. 18 Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, paz con todos los hombres.
  3. 19 os venguéis vosotros mismos, amados míos; sino dejad lugar a la ira de Dios, porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor.
  4. 20 Así que, si tu tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; porque haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza.
  5. 21 No seas vencido por el mal, sino vence el mal con el bien.

¿Por qué nuestro cuerpo es templo de Dios?

¿Por qué debo tratar mi cuerpo como un templo? Ven, sígueme — Para las Mujeres Jóvenes ¿Por qué debo tratar mi cuerpo como un templo? Nuestro cuerpo fue creado a imagen de Dios. Es un regalo del Padre Celestial que nos permite experimentar la mortalidad y seguir pareciéndonos cada vez más a Él.

Ese conocimiento influye en la forma en que tratamos nuestro cuerpo y cómo nos sentimos acerca de nuestro Padre Celestial y de nosotros mismos. Cuando tratamos nuestro cuerpo como un templo de Dios, obtenemos bendiciones físicas, emocionales y espirituales. ¿Qué bendiciones ha recibido al haber tratado su cuerpo como un templo de Dios? ¿Cómo ha crecido su comprensión de la santidad de su cuerpo al pasar por las experiencias de la vida y observar la vida de los demás? ¿Qué desafíos enfrentan las jóvenes al esforzarse por tratar su cuerpo como un don sagrado de Dios? ¿Cómo puede ayudarles a comprender la importancia del cuerpo en el Plan de Salvación? Estudie con espíritu de oración los siguientes recursos y pasajes de las Escrituras.

¿Qué le inspira el Espíritu a compartir con las jóvenes?

; (José y Daniel mostraron respeto por su cuerpo); (Somos el templo de Dios) (El espíritu y el cuerpo son el alma del hombre); (Fuimos creados a imagen de Dios)

Gordon B. Hinckley, “”, Liahona, enero de 2001, págs.61–68. Susan W. Tanner, “”, Liahona, noviembre de 2005, págs.13–15. “”, Progreso Personal, 2009, págs.69–72. Videos: “La castidad: ¿Cuáles son los límites?”, “195 vestidos” Enseñar a la manera del Salvador El Salvador amaba a quienes enseñaba.

Él sabía quiénes eran y lo que podían llegar a ser. Encontró maneras únicas para que progresaran, formas que tuvieran significado para ellos. Cuando tropezaban, no los abandonaba, sino que seguía amándolos y ministrándoles. ¿Qué puede hacer usted para amar y servir a las jóvenes como lo hace el Salvador? Al comienzo de cada clase, invite a las jóvenes a compartir, enseñar y testificar acerca de las experiencias que hayan tenido al poner en práctica lo que aprendieron en la lección de la semana anterior.

Esto alentará la conversión personal y ayudará a las jóvenes a darse cuenta de la importancia que tiene el Evangelio en la vida cotidiana. Vea otras, Elija alguna de las ideas siguientes, o utilice las suyas, para presentar la lección de esta semana:

Muestre el video “195 vestidos” y pida a las jóvenes que busquen las bendiciones que se reciben al vestir modestamente. ¿Qué le dirían a alguien que les preguntara por qué es tan importante la modestia? Muestre la lámina de un templo y pregunte a las jóvenes por qué el templo es tan hermoso y de qué modo es nuestro cuerpo como los templos de Dios. Invítelas a buscar respuestas a la pregunta “¿Por qué debo tratar mi cuerpo como un templo?” a lo largo de la lección.

Vea otras, Cada una de las actividades siguientes permitirá a las jóvenes comprender que su cuerpo es sagrado. Siguiendo la inspiración del Espíritu, seleccione una o más actividades adecuadas para su clase:

Asigne a cada joven uno de los pasajes de las Escrituras de esta reseña. Invítelas a estudiar el pasaje y a resumir en una frase lo que aprendan acerca de por qué nuestro cuerpo es sagrado. Pídales que piensen en cómo Satanás intenta engañarlas en cuanto a estas verdades. ¿Qué pueden hacer para apoyarse mutuamente al tratar de mantener su cuerpo sagrado? Como clase, lean, vean o escuchen uno de los discursos que se sugieren en esta reseña. Pida a las jóvenes que piensen en alguien que saben que podría beneficiarse de estos mensajes sobre la santidad del cuerpo (recuérdeles que no deben hablar acerca de las personas de la clase). ¿Qué partes del discurso podrían ser más útiles para esa persona? Invítelas a planificar maneras de compartir este mensaje con la persona en la que pensaron. Aliéntelas a utilizar una cita del discurso y sus propias experiencias personales y testimonios. Lean como clase y, Divida a las jóvenes en grupos y pida a cada grupo que haga una lista de las maneras en que nuestro cuerpo es como un templo de Dios. Haga una lista con todas las sugerencias e invite a la clase a analizar algunos de los desafíos que afrontan las jóvenes para mantener su cuerpo como un templo. ¿Qué pueden hacer para superar esos desafíos? Divida a las jovencitas en equipos de dos. Asigne a una persona de cada equipo que lea, y a la otra (puede encontrar ilustraciones de estos relatos en el, ilustraciones 11 y 23). Pídales que busquen la manera en que José y Daniel mostraron respeto por su cuerpo y luego que compartan unas con otras lo que hayan encontrado. ¿Cómo pueden seguir los ejemplos de José y Daniel? Invite a las jóvenes a consultar el índice de temas de y a determinar qué norma se relaciona con mantener la mente y el cuerpo limpios. Divida a las jóvenes en grupos y pídales que repasen esas secciones y busquen las respuestas a la pregunta “¿Por qué es sagrado mi cuerpo?”. Invítelas a compartir lo que pueden hacer para vivir esas normas. Escriba las siguientes preguntas en la pizarra e invite a cada joven a escoger una que le gustaría responder: ¿Cuáles con las normas del Señor con respecto a la modestia? ¿Por qué es importante para mí seguir estas normas? ¿Cómo influye la modestia en nuestra actitud hacia la ley de castidad? Pida a las jóvenes que utilicen la sección “” de Para la Fortaleza de la Juventud para encontrar respuestas a las preguntas que eligieron e invítelas a compartir lo que encuentren.

Pida a las jóvenes que compartan lo que aprendieron hoy. ¿Comprenden el carácter sagrado de su cuerpo? ¿Qué sentimientos o impresiones tienen? ¿Desean hacer otras preguntas? ¿Resultaría útil dedicarle más tiempo a esta doctrina? Sugerencia para la enseñanza “Evite intentar enseñarles todo lo que podría decirse en cuanto a un tema determinado.

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Comprometerse a hacer cambios en la manera de tratar su cuerpo según lo que aprendieron hoy. Completar la experiencia 1 o 2 del valor del Progreso Personal,

Comparta con las jóvenes lo que se estudiará la próxima semana. ¿Qué podrían hacer a fin de prepararse para aprender? Por ejemplo, podrían leer un discurso, ver un video o estudiar un pasaje de las Escrituras relacionado con la lección de la semana siguiente.

¿Por qué es importante respetar nuestro cuerpo?

El respeto por el propio cuerpo es la condición fundamental para respetar y cuidar el de los demás, lo cual muestra que este respeto es indispensable para el autocontrol que implica la sexualidad responsable, así como la posibilidad de convivencia exenta de violencia intrafamiliar.

¿Que nos enseña Jesús sobre la salud?

Algunos creyentes en Cristo creen que la búsqueda de ayuda médica refleja una falta de fe en Dios. Existen quienes creen, erróneamente, que deben desechar sus medicinas y dedicarse a orar por sanidad. Cuando meditamos en la forma en la que nos comportamos en otras áreas de nuestra vida, nos damos cuenta de la falta de lógica de este punto de vista.

Si su bicicleta se descompone, ¿la lleva al mecánico o espera a que Dios haga un milagro y la arregle? Si se abre una gotera en el techo de su casa, ¿espera a que Dios repare el techo o lo repara usted? Dios puede reparar una bicicleta o arreglar el techo de una casa; asimismo Él puede sanar nuestro cuerpo.

El hecho de que Dios pueda hacer milagros de sanidad no significa que debamos siempre esperar milagros. Debemos buscar la ayuda de los que tienen el conocimiento y las habilidades para ayudarnos. ¿Qué dice la Biblia con relación a los médicos? Muchos versículos en la Biblia hablan del uso de los tratamientos médicos que eran comunes en aquellos días.

  • Entre estos, está el uso de: vendajes (Isaías 1:6) aceite (Santiago 5:14) aceite y vino (Lucas 10:34) hojas (Ezequiel 47:12) bálsamo (Jeremías 8:22).
  • Sabemos que Lucas, el autor del libro de los Hechos y del Evangelio que lleva su nombre, fue médico (Colosenses 4:14).
  • En cierta ocasión, Pablo le dio un consejo a Timoteo, relacionado con un tratamiento médico (1 Timoteo 5:23).

En la Biblia se menciona a médicos unas doce veces. El único versículo que puede ser usado erróneamente para enseñar que no debemos recurrir a los médicos es 2 Crónicas 16:12, que dice: «En el año treinta y nueve de su reinado, Asá se enfermó de los pies; y aunque su enfermedad era grave, no buscó al Señor, sino que recurrió a los médicos».’ El problema aquí no fue que Asá recurrió a los médicos, sino que él «no buscó al Señor».

Siempre debemos acudir a la ayuda de Dios «además de» y no «en lugar de» recurrir al tratamiento médico adecuado. En Mateo 9, los fariseos le preguntaron a Jesús por qué pasaba tiempo con los pecadores. Jesús les contestó: «No son los sanos los que necesitan médico, sino los enfermos» (Mateo 9:12). Jesús reconoció que los enfermos necesitan a los médicos.

Él no condenó el acto de acudir a los médicos ni a los tratamientos «del mundo». Sí, Jesús hizo muchos milagros de sanidad mientras estaba en este mundo, pero estos fueron en parte para demostrar a los pueblos que Él era el Mesías prometido (Lucas 4:18).

¿De qué manera debemos responder? ¿Deben entonces los cristianos acudir al médico?¡Claro que sí! Dios nos creó como seres inteligentes. Él nos dio la habilidad para crear la medicina y aprender cómo sanar nuestro cuerpo. Los médicos son una de las maneras por medio de las cuales Dios nos proporciona sanidad y recuperación.

No obstante, lo que vemos es que en este mundo caído no todas las personas son sanadas; y no entendemos por qué. Sabemos que Pablo luchó con un problema al que llamó «una espina en el cuerpo» (2 Corintios 12:7). Cualquiera que haya sido su problema, Dios no lo sanó, sino que le dio la fuerza para soportarlo.

Comente sobre un momento en el que usted estuvo enfermo. ¿Recibió ayuda médica? ¿Le ayudaron en la iglesia? ¿Recibió fortaleza de parte de Dios? ¿De qué manera podemos alentar a las personas para que busquen ayuda médica cuando la necesitan, además de orar por sanidad?

El presente estudio bíblico es una adaptación de un artículo publicado en el sitio Got questions ( www.gotquestions.org ). Nótese que las opiniones vertidas en otros artículos de este sitio no necesariamente reflejan las opiniones de Tearfund.

¿Qué dice Jesús de la enfermedad?

Esta enfermedad no es para la muerte En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro le mandaron recado a Jesús diciendo: «Señor, el que tú amas está enfermo». Jesús, al oírlo, dijo: «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

  1. Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.
  2. Cuando se enteró de que estaba enfermo se quedó todavía dos días donde estaba.
  3. Solo entonces dijo a sus discípulos: «Vamos otra vez a Judea».
  4. Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado.
  5. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa.

Y dijo Marta a Jesús:

  • «Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.
  • Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».
  • Jesús le dijo: «Tu hermano resucitará».
  • Marta respondió: «Sé que resucitará en la resurrección en el último día».

Jesús le dijo: «Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?». Ella le contestó: «Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

  • Jesús se conmovió en su espíritu, se estremeció y preguntó: «¿Dónde lo habéis enterrado?».
  • Le contestaron: «Señor, ven a verlo».
  • Jesús se echó a llorar.
  • Los judíos comentaban: «¡Cómo lo quería!».
  • Pero algunos dijeron: «Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que este muriera?».

Jesús, conmovido de nuevo en su interior, llegó a la tumba. Era una cavidad cubierta con una losa. Dijo Jesús: «Quitad la losa».

  1. Marta, la hermana del muerto, le dijo: «Señor, ya huele mal porque lleva cuatro días».
  2. Jesús le replicó: «¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
  3. Entonces quitaron la losa.
  4. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: «Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
  5. Y dicho esto, gritó con voz potente: «Lázaro, sal afuera».

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: «Desatadlo y dejadlo andar». Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él. La Iglesia nos propone en el quinto y último domingo cuaresmal la resurrección como tema central de las lecturas.

En el Evangelio, la de Lázaro, el amigo de Betania al que Jesús saca de la sepultura anticipando lo que Dios hará con Él mismo tras sufrir muerte de cruz. Pero la actualidad de los acontecimientos que vivimos nos hace enfocar el pasaje del Evnagelio con nuevos ojos, con otra mirada en la que percibimos la realidad a nuestro alrededor.

Hay mucho donde detenerse en este Evangelio profundo y emocionante en el que, por ejemplo, aparece la más genuina confesión de fe en Cristo el Mesías salida de los labios de Marta. Sin embargo, vamos a detenernos al comienzo, justo cuando las hermanas de Lázaro le mandan recado y Jesús pronuncia una palabra enigmática, misteriosa, que seguro que ninguno de los que la escuchó supo interpretar correctamente: «Esta enfermedad no es para la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

  1. También hoy vemos una enfermedad dolorosísima que está arrancando de nuestro lado a millares de compatriotas y hermanos de todas partes del mundo.
  2. También hoy percibimos el sinsentido del dolor y el sufrimiento, pero también hoy, por boca del Papa Francisco, viene Dios en nuestra ayuda: “Porque esta es la fuerza de Dios: convertir en algo bueno todo lo que nos sucede, incluso lo malo.

Él trae serenidad en nuestras tormentas, porque con Dios la vida nunca muere”. Sus contemporáneos lo supieron cuando vieron cómo se levantaba de la tumba Lázaro. Nosotros lo sabemos porque lo confesamos como la principal verdad revelada, tal como Pedro -el primer Papa de la Iglesia- se lo hace saber a los israelitas en el discurso de conversión en Jerusalén que se relata en Hechos 2, 22: “Israelitas, escuchad estas palabras: a Jesús el Nazareno, varón acreditado por Dios ante vosotros con los milagros, prodigios y signos que Dios realizó por medio de él, como vosotros mismos sabéis, a este, entregado conforme al plan que Dios tenía establecido y previsto, lo matasteis, clavándolo a una cruz por manos de hombres inicuos.

¿Qué es glorificar a Dios en nuestro cuerpo?

Cuidándolo por fuera. –

Este es un aspecto menos enfatizado entre el círculo de cristianos y esto debido a que muchos profesos hijos de Dios hoy en día confunde la humildad con la falta de gusto y cuidado personal. Se piensa en una persona humilde como alguien que no viste bien, que no tiene una adecuada presencia, sin embargo esto está muy alejado de la voluntad de Dios, de aquel que dejó claras indicaciones respecto a la vestimenta de sus sacerdotes en el Antiguo Testamento y de aquel que vistió una “ropa sobre la cual echaron suerte para repartírsela” ya que como dice la película esa “no era una túnica de un místico corriente. El objetivo de tener una buena imagen está muy lejos de obtener las marcas más exclusivas del momento, gastar grandes sumas de dinero en ropa con las últimas tendencias, basta con invertir en piezas que resulten prácticas y básicas para cada día. Lo mejor es comprar ropa con cortes de los llamados clásicos, sencillos que sean fáciles de combinar con cualquier otra prenda ya adquirida, es bueno asegurarse de encontrar prendas de buen material, con un buen acabado y a un buen precio, que sea accesible a tu bolsillo. Pero nunca se debe pensar que el hijo de Dios puede andar como sea, debe cuidar lo que usa debe estar siempre presentable y siempre elegante. Vestido de acuerdo al lugar y circunstancias. Por otro lado revisa constantemente tu cabello, busca un peinado acorde a tus facciones, a tu edad y a la ropa que usas, es importante que luzcas coherente con tu filosofía de vida, es decir si eres adventista debes lucir como tal y no como rapero o mendigo. Es importante para dar gloria a Dios que además de todo ello cuidemos de la limpieza de nuestro cuerpo, se debe recordar que tanto la limpieza como el orden deben ser notorias en nuestra apariencia, por ejemplo no olvides tus uñas, lo mismo preocúpate por tus zapatos, estos aspectos están más que nada vinculados con la limpieza y todos ellos están muy ligados con la adoración. Si cuidamos el cuerpo por fuera entonces podemos decir que estamos dando gloria a Dios, pero si no lo hacemos entonces con seguridad Dios no estará siendo glorificado en nuestras vidas.

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ul> Hoy hemos visto que: Darle gloria a Dios en nuestro cuerpo es alabarlo, darle honor y adoración no solo de forma espiritual o mental y subjetiva sino de forma objetiva, a través de nuestro cuerpo. Hemos visto que debemos darle gloria a Dios porqué Dios lo pide, es nuestro deber, porque es la forma más visible y evidente de mostrar que damos gloria a Dios y finalmente porque nosotros somos los que ganamos y todo lo que Dios manda es para nuestro bien. También hemos visto que la forma en la que damos gloria a Dios en el cuerpo se manifiesta de dos formas, cuidando el cuerpo por dentro, es decir cuidando nuestra salud, pero también cuidándolo por fuera, es decir cuidando nuestra imagen, vistiéndonos bien y proyectando la imagen de un adventista. ¿Cuál será tu decisión, darás gloria a Dios en tu cuerpo de forma completa? ¿lo harás a medias? Recuerda que Dios desea que tú te entregues de forma completa y no a medias. Dios bendiga tu decisión.

SDA Pastor, Ph.D. New Testament with concentration in the Epistle of Hebrews Professor of New Testament, Hermeneutic and Biblical Greek Internship Supervisor – Faculty of Theology | Universidad Peruana Unión Research Fellow – New Testament | Stellenbosch University

¿Cómo considera Dios el cuerpo humano Primera de Corintios 6 1920?

Pero el cuerpo no es para la a fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.14 Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos a levantará con su poder.

¿Qué es para mí el cuerpo?

Nuestro cuerpo suele ser un gran desconocido, casi tanto como nuestra mente. Solemos maltratarlo, decirle lo que no nos gusta de él, las cosas que cambiaríamos, pensando que nuestro cuerpo es un reflejo de nuestra esencia, de quienes somos en realidad,

  • Para los budistas, nuestro cuerpo es el templo donde anida nuestra alma y debemos cuidarlo y quererlo para que esta desee vivir en él,
  • Esta concepción del cuerpo trasciende el aspecto meramente físico y estético para introducirnos en una profunda espiritualidad que nos ayuda a comprender que el cuerpo físico con el que nos identificamos, en realidad contiene en su interior nuestra esencia inmortal.

En tiempos de tristeza, en tiempos de miedo, en tiempos de soledad, nuestro cuerpo es el cobijo ideal, Nos conecta con la respiración, nos conecta con nuestras emociones, nos conecta con el niño o niña que fuimos y que sigue habitando en nosotros. El cuerpo es nuestro mayor apoyo y también un compañero de por vida que refleja lo que ocurre en nuestro mundo emocional, del que solemos estar desconectados.

  • Por ello, si deseas ahondar en tus emociones, si deseas conocer tu mente, acude a tu cuerpo, en él se esconden.
  • Durante mucho tiempo estuve desconectada de mi cuerpo, lo rechazaba porque no le comprendía, no le escuchaba, estaba sorda ante lo que me decía, creía que vivir como si mi cuerpo no existiera, me haría más feliz, me haría una persona diferente.

Estaba muy equivocada, pues en esa sordera que me obligué a tener respecto a mi propio cuerpo, no podía conocerme. La práctica de yoga me conectó con mi cuerpo y comencé a ver facetas de él que no valoraba, como su fuerza, su vulnerabilidad expresada en ciertas zonas, comprendí que mi cuerpo es el refugio al que acudir, no el lugar del que huir. Quiero que tú también contactes profundamente con tu cuerpo, quiero que aprendas a descubrir tu alma en él, por eso hoy traigo hasta ti algunas prácticas que puedes realizar para conectar más profundamente con tu cuerpo y por ende, con tu alma, Estas prácticas también te ayudarán a sobrellevar mejor la situación excepcional que la humanidad al completo estamos viviendo.

Respira La respiración es el hilo que nos une a la vida y al presente. Thich Nhat Hanh dice que incluso nos conecta a nuestra conciencia. La respiración, junto con el latido del corazón, son puentes entre nuestro mundo físico y espiritual, son energías que nacen de nosotros y a las que podemos acudir para renovarnos, para relajarnos, para transformarnos.

Observa tu respiración en este instante, mientras lees mis palabras ¿es rápida, es profunda, retienes el aire antes de cada inspiración, lo retienes después de cada espiración? Familiarízate con ella, compréndela. En los momentos en que la ansiedad o el nerviosismo vengan a ti, cuando la tristeza y el miedo secuestren tu cuerpo y mente, tan solo cierra los ojos y observa cómo respiras, déjate llevar, mecer por ese movimiento rítmico, eterno Siente la paz que experimentas al tomar aire y la profunda relajación que habita en ti cuando exhalas Déjate llevar por este ritmo sereno, el reflejo de tu alma.

Observa tu cuerpo Damos por echo nuestro cuerpo, por eso no lo valoramos, por eso no lo escuchamos. Este es el mejor momento para comenzar a observar nuestro cuerpo físico, el que nos permite vivir esta experiencia humana, el que nos ayuda a crecer y evolucionar. En este instante, observa tu cuerpo haz un repaso por sus partes, comenzando por la cabeza, el cuero cabelludo, los ojos, orejas, nariz y boca no pienses, solo siente cada parte Continúa por tu cuello, tus hombros, brazos y manos Observa tu pecho, tu abdomen y la espalda en toda su extensión, siente tus glúteos y piernas, los muslos, rodillas, pantorrillas y pies siente tu cuerpo en toda su extensión, envíale amor, envíale gratitud, dile lo mucho que le aprecias.

Habla con el dolor El dolor y las molestias, son susurros de tu mente que se han materializado en el cuerpo. En ocasiones el dolor es tan intenso que te impide desconectar, que te hace imposible ir un poco más allá. En realidad el dolor y las molestias pueden convertirse en el centro de la observación del resto de tu cuerpo, sin huir de ellos, integrándolos como una experiencia más que vives, sintiendo las diferentes partes de tu cuerpo, diferenciando las que te molestan de las que no.

Agradece al dolor su presencia, pues te ayuda a conectarte contigo mismo. Nuestro cuerpo está vivo, nos escucha constantemente, por eso te recomiendo que hables con él, especialmente con aquellas partes que te molestan. Cierra tus ojos y centra toda tu atención en la molestia, en el dolor no huyas de él, reconoce su presencia y pregúntale por qué te acompaña, qué te quiere decir dale un tiempo para que responda, su respuesta te puede llegar como una emoción, un pensamiento o una imagen fluye con él déjate sorprender.

Puedes preguntarle todo lo que quieras, busca las respuestas que nadie te puede dar, que solo tú sabes. Cuando decidas que es suficiente, despídete de esa zona del cuerpo y agradece la sabiduría que ha compartido contigo, hazle saber que tu amor también va dirigido a él.

¿Qué dice Efesios 4 15?

15 sino que, hablando la verdad en amor, crezcamos en todas las cosas en aquel que es la a cabeza, a saber, Cristo; 16 de quien, todo el cuerpo, bien ajustado y ligado entre sí por todas las coyunturas que lo sustentan, según la función adecuada de cada miembro, crece, edificándose en amor.

¿Qué dice Gálatas 5 16?

16 Digo pues: a Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los b deseos de la carne.17 Porque el a deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais.

¿Qué dice en Efesios 5 15 16?

Efesios 5

  • 1 Sed, pues, de Dios como hijos amados.
  • 2 Y en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y a Dios en olor,
  • 3 Pero y toda impureza, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a los ;
  • 4 ni indecentes, ni, ni relatos groseros, que no convienen; sino antes bien acciones de gracias.
  • 5 Porque sabéis esto, que ningún, o, o avaro, que es idólatra, tiene en el reino de Cristo y de Dios.
  • 6 Nadie os con, porque por estas cosas viene la de Dios sobre los hijos de la,
  • 7 No seáis, pues, partícipes con ellos,
  • 8 porque en otro tiempo erais tinieblas; pero ahora sois luz en el Señor; andad como de luz
  • 9 (porque el del Espíritu es en toda bondad, y justicia y verdad),
  • 10 comprobando lo que es agradable al Señor.
  • 11 Y no en las obras infructuosas de las, sino antes bien,
  • 12 Porque es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.
  • 13 Mas todas las cosas son visibles cuando son expuestas a la luz; porque lo que lo manifiesta todo es la luz.
  • 14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te Cristo.
  • 15 Mirad, pues, con cuidado cómo andéis, no como necios, sino como sabios,
  • 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.
  • 17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál es la voluntad del Señor.
  • 18 Y no os con vino, en lo cual hay desenfreno; antes bien, sed llenos del Espíritu,
  • 19 hablando entre vosotros con, y con himnos, y cánticos espirituales, cantando y al Señor en vuestros corazones;
  • 20 dando gracias siempre por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
  • 21 los unos a los otros en el temor de Dios.
  • 22 Las sujetas a sus propios maridos, como al Señor.
  • 23 Porque el marido cabeza de la mujer, así como Cristo es de la ; y él es el salvador del cuerpo.
  • 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.
  • 25 Maridos, a vuestras esposas, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,
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26 para, habiéndola en el lavamiento del agua por la palabra, 27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa que no tuviese mancha ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.28 Así también los maridos deben amar a sus esposas como a sus mismos cuerpos. El que ama a su, a sí mismo se ama.

  1. 29 Porque ninguno aborreció jamás a su propio cuerpo, sino que lo sustenta y lo cuida, como también Cristo a la iglesia;
  2. 30 porque somos de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.
  3. 31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se allegará a su esposa, y los dos serán sola carne.
  4. 32 Grande es este, pero yo digo esto con respecto a Cristo y a la iglesia.
  5. 33 Por tanto, cada uno de vosotros ame también a su esposa como a sí mismo; y la esposa a su marido.

¿Qué quiere decir el cuerpo es un templo sagrado al cual hay que cuidar?

Nuestro cuerpo suele ser un gran desconocido, casi tanto como nuestra mente. Solemos maltratarlo, decirle lo que no nos gusta de él, las cosas que cambiaríamos, pensando que nuestro cuerpo es un reflejo de nuestra esencia, de quienes somos en realidad,

  • Para los budistas, nuestro cuerpo es el templo donde anida nuestra alma y debemos cuidarlo y quererlo para que esta desee vivir en él,
  • Esta concepción del cuerpo trasciende el aspecto meramente físico y estético para introducirnos en una profunda espiritualidad que nos ayuda a comprender que el cuerpo físico con el que nos identificamos, en realidad contiene en su interior nuestra esencia inmortal.

En tiempos de tristeza, en tiempos de miedo, en tiempos de soledad, nuestro cuerpo es el cobijo ideal, Nos conecta con la respiración, nos conecta con nuestras emociones, nos conecta con el niño o niña que fuimos y que sigue habitando en nosotros. El cuerpo es nuestro mayor apoyo y también un compañero de por vida que refleja lo que ocurre en nuestro mundo emocional, del que solemos estar desconectados.

  • Por ello, si deseas ahondar en tus emociones, si deseas conocer tu mente, acude a tu cuerpo, en él se esconden.
  • Durante mucho tiempo estuve desconectada de mi cuerpo, lo rechazaba porque no le comprendía, no le escuchaba, estaba sorda ante lo que me decía, creía que vivir como si mi cuerpo no existiera, me haría más feliz, me haría una persona diferente.

Estaba muy equivocada, pues en esa sordera que me obligué a tener respecto a mi propio cuerpo, no podía conocerme. La práctica de yoga me conectó con mi cuerpo y comencé a ver facetas de él que no valoraba, como su fuerza, su vulnerabilidad expresada en ciertas zonas, comprendí que mi cuerpo es el refugio al que acudir, no el lugar del que huir. Quiero que tú también contactes profundamente con tu cuerpo, quiero que aprendas a descubrir tu alma en él, por eso hoy traigo hasta ti algunas prácticas que puedes realizar para conectar más profundamente con tu cuerpo y por ende, con tu alma, Estas prácticas también te ayudarán a sobrellevar mejor la situación excepcional que la humanidad al completo estamos viviendo.

  • Respira La respiración es el hilo que nos une a la vida y al presente.
  • Thich Nhat Hanh dice que incluso nos conecta a nuestra conciencia.
  • La respiración, junto con el latido del corazón, son puentes entre nuestro mundo físico y espiritual, son energías que nacen de nosotros y a las que podemos acudir para renovarnos, para relajarnos, para transformarnos.

Observa tu respiración en este instante, mientras lees mis palabras ¿es rápida, es profunda, retienes el aire antes de cada inspiración, lo retienes después de cada espiración? Familiarízate con ella, compréndela. En los momentos en que la ansiedad o el nerviosismo vengan a ti, cuando la tristeza y el miedo secuestren tu cuerpo y mente, tan solo cierra los ojos y observa cómo respiras, déjate llevar, mecer por ese movimiento rítmico, eterno Siente la paz que experimentas al tomar aire y la profunda relajación que habita en ti cuando exhalas Déjate llevar por este ritmo sereno, el reflejo de tu alma.

  • Observa tu cuerpo Damos por echo nuestro cuerpo, por eso no lo valoramos, por eso no lo escuchamos.
  • Este es el mejor momento para comenzar a observar nuestro cuerpo físico, el que nos permite vivir esta experiencia humana, el que nos ayuda a crecer y evolucionar.
  • En este instante, observa tu cuerpo haz un repaso por sus partes, comenzando por la cabeza, el cuero cabelludo, los ojos, orejas, nariz y boca no pienses, solo siente cada parte Continúa por tu cuello, tus hombros, brazos y manos Observa tu pecho, tu abdomen y la espalda en toda su extensión, siente tus glúteos y piernas, los muslos, rodillas, pantorrillas y pies siente tu cuerpo en toda su extensión, envíale amor, envíale gratitud, dile lo mucho que le aprecias.

Habla con el dolor El dolor y las molestias, son susurros de tu mente que se han materializado en el cuerpo. En ocasiones el dolor es tan intenso que te impide desconectar, que te hace imposible ir un poco más allá. En realidad el dolor y las molestias pueden convertirse en el centro de la observación del resto de tu cuerpo, sin huir de ellos, integrándolos como una experiencia más que vives, sintiendo las diferentes partes de tu cuerpo, diferenciando las que te molestan de las que no.

Agradece al dolor su presencia, pues te ayuda a conectarte contigo mismo. Nuestro cuerpo está vivo, nos escucha constantemente, por eso te recomiendo que hables con él, especialmente con aquellas partes que te molestan. Cierra tus ojos y centra toda tu atención en la molestia, en el dolor no huyas de él, reconoce su presencia y pregúntale por qué te acompaña, qué te quiere decir dale un tiempo para que responda, su respuesta te puede llegar como una emoción, un pensamiento o una imagen fluye con él déjate sorprender.

Los 4 PRINCIPIOS Bíblicos para administrar NUESTRO CUERPO – [Serie MAYORDOMÍA] Parte 17/32

Puedes preguntarle todo lo que quieras, busca las respuestas que nadie te puede dar, que solo tú sabes. Cuando decidas que es suficiente, despídete de esa zona del cuerpo y agradece la sabiduría que ha compartido contigo, hazle saber que tu amor también va dirigido a él.

¿Por qué debo tratar mi cuerpo como un templo?

¿Por qué debo tratar mi cuerpo como un templo? Nuestros cuerpos fueron creados a imagen de Dios. Son un regalo del Padre Celestial que nos permite experimentar la mortalidad y seguir siendo más como Él. Ese conocimiento influye en la forma en que tratamos nuestro cuerpo y cómo nos sentimos acerca de nuestro Padre Celestial y de nosotros mismos.

¿Qué significa que el cuerpo es el templo del Espíritu Santo?

Su cuerpo es para albergar al Espíritu Santo – Pablo les enseñó a los miembros la necesidad de recordar que era lo que moraba en ellos y que eran responsables del cuidado de su templo espiritual. “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros? Si alguno destruyere el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es” (1 Corintios 3:16-17).

  • Nosotros como seres humanos somos responsables ante Dios de la manera en que cuidamos nuestros cuerpos.
  • La analogía de un templo está relacionada con el templo en Jerusalén que Pablo conocía en ese momento.
  • Ese templo era una versión reconstruida del magnífico templo que Salomón construyó mucho tiempo atrás.

Más adelante en 1 Corintios 6, Pablo advirtió a la Iglesia acerca de la inmoralidad sexual diciendo: “¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo” (v.15).