Quién Fue Débora En La Biblia?

Quién Fue Débora En La Biblia
Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Débora la profetisa Débora era una profetisa, una fiel líder israelita que fue inspirada por Jehová. Su pueblo había dejado de guardar los mandamientos del Señor, y los cananeos los gobernaban. Después de veinte años, los israelitas comenzaron a orar para pedir la ayuda del Señor. Jueces 4:1–5 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Débora la profetisa Jehová escuchó sus oraciones. Dijo a Débora que reuniera un ejército de israelitas para luchar contra los cananeos. Jueces 4:6 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Débora la profetisa El ejército cananeo tenía muchos soldados y carros de combate. Aquello hacía temer al ejército israelita, pero no a Débora; ella sabía que Jehová los ayudaría. Jueces 4:3, 7 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Débora la profetisa Barac era el líder del ejército israelita, pero no quería combatir. Sin embargo, pensó que si Débora iba con el ejército, Jehová los protegería. Débora accedió a ir y profetizó que una mujer derrotaría a Sísara, el líder del ejército cananeo. Jueces 4:8–9 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Débora la profetisa El ejército israelita se reunió en un monte y los cananeos se reunieron en el valle. Débora dijo a Barac que bajara de la montaña y le prometió que Jehová estaría con ellos. Jueces 4:12–14 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Débora la profetisa Jehová envió lluvia, y los carros de los cananeos fueron arrastrados por el agua. Muchos cananeos se ahogaron en el río, pero Sísara huyó. Jueces 4:15, 17 ; 5:4–5, 19–22 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Débora la profetisa Una mujer llamada Jael vivía en una tienda cercana. Vio a Sísara corriendo y le dijo que se escondiera en su tienda. Jael sabía que el hombre era líder del ejército cananeo y lo mató para que no pudiera hacer daño a más personas. Jueces 4:15–21 Imagen Relatos del Antiguo Testamento: Débora la profetisa La profecía de Débora se hizo realidad. Sísara fue derrotado por una mujer heroica. Débora cantó una canción para ayudar a los israelitas a recordar cómo los había salvado Jehová. Los israelitas guardaron los mandamientos y vivieron en paz durante cuarenta años. Jueces 5:1, 24–27, 31

¿Qué representa Débora?

Débora
Interpretación de Gustave Doré de la profetisa Débora
Origen Hebreo
Género Femenino
Santoral 21 de septiembre
Significado Abeja o trabajadora como la abeja
Zona de uso común En todo el mundo
Artículos en Wikipedia Todas las páginas que comienzan por « Débora ».

Débora es un nombre propio de origen hebreo que significa Abeja o Trabajadora como la abeja, Débora fue una profetisa, la única jueza del período premonárquico de Israel. Aparece en los capítulos IV y V del Libro de los Jueces del Antiguo Testamento, En la Biblia también se menciona otra Débora, enfermera de Rebeca ( Génesis 35:8 ).

¿Cuáles son las cualidades de Débora?

Débora: Una mujer ezer capacitada para liderar (Jueces 4-5) A veces Dios llama a una mujer al nivel más alto de liderazgo en un momento de crisis. En tanto que los israelitas se establecían en la Tierra Prometida, a menudo se desviaban de la fe en el Señor.

  • El sacrificio humano, la prostitución ritual, y otras prácticas a menudo remplazaban la adoración al Señor.
  • Cuando esto ocurría, Dios permitía que las naciones vecinas conquistaran Israel.
  • Cuando alguien clamaba a Dios por liberación, el Señor levantaba a un líder para organizar una campaña militar para expulsar al opresor.

En tal momento, encontramos a Débora, cuando las tribus del norte en Israel eran cruelmente oprimidas por el rey Jabín y su poder militar superior. Encontramos a Débora por primera vez en su labor cotidiana como jueza sobre todo el pueblo de la tierra.

  1. La Biblia nos dice que Débora era tanto profetisa como jueza, una mujer sabia: «Se sentaba debajo de la palmera de Débora entre Ramá y Betel, en la región montañosa de Efraín; y los hijos de Israel subían a ella a pedir juicio» (Jueces 4:5).
  2. Pero al oír de la opresión de las dos tribus del norte, Débora la profetisa pasó a un rol de liderazgo diferente.

En la seguridad de su país montañoso, ella podría haber ignorado los aprietos de los israelitas de las tierras planas del norte bajo la conquista de Jabín. Pero una mujer ezer con la capacidad de venir en auxilio del desvalido, eso es lo que hará. Débora mandó a Barac (un habitante del norte) a levantar un ejército de diez mil hombres armados a quienes Dios usaría para derrotar a las fuerzas superiores del rey Jabín.

  • Sucedía que Jabín tenía novecientos carros de hierro e Israel ninguno; los soldados de Israel estaban gravemente sobrepasados en armas.
  • Dios le había dado a Débora la profetisa un plan de batalla, pero el nervioso Barac insistió en que Débora estuviera a su lado durante la batalla o no asumiría la tarea.

Algunos cristianos tienen la noción de que los hombres no deben trabajar bajo la dirección de una mujer, pero Barac y Débora conformaron un equipo exitoso con Débora como su líder. El desorganizado ejército israelita, acampando en las laderas del Monte Tabor, miró hacia abajo todos aquellos carros de hierro con arqueros y espadachines bien equipados y supo que semejante batalla era desesperanzada.

Pero en el momento preciso, Débora al lado de Barac gritó: «¡Levántate! el Señor ha salido delante de ti» (Jueces 4:14). Y en tanto que el ejército de Barac descendía por la pendiente del monte, Dios hizo entrar en pánico a las fuerzas enemigas. El historiador Josefo nos dice que una tormenta de granizo golpeó al ejército de Jabín en plena cara, cegando a los arqueros, los conductores de los carros y los caballos.

La lluvia pronto convirtió la llanura en una ciénaga pantanosa que atrapó las ruedas de los pesados carros de hierro en el fango. El tranquilo arroyo Quisón en el lugar se desbordó e inundó la tierra, arrastrando a los guerreros al mar en sus turbulentas aguas.

Al presenciar la liberación de Dios, Débora y Barac cantaron su alabanza a Dios: «¡Marcha, alma mía, con poder!» (Jueces 5:21). En el libro de Jueces, Débora es la líder ejemplar, igual a los más grandes líderes de Israel. Ningún otro juez fue también llamado profeta, lo que indica la estrecha similitud de Débora con Moisés y Josué.

Como profeta, ella tuvo una inamovible fe en Dios, lo que le dio fortaleza para guiar al pueblo. Ella sabía que fue el Señor quien derrotó al enemigo. Ella solo era un instrumento de Dios. No todo hombre o mujer está llamado a liderar, pero toda mujer está creada para ser una ezer, para ponerse al lado de aquellos que sin su ayuda están desvalidos.

¿Quién fue Débora la profetisa?

En la Biblia, Débora (en hebreo דְּבוֹרָה, ‘abeja’) fue una profetisa y la cuarta persona que se desempeñó como juez de Israel antes de la monarquía (época del Tanaj y Antiguo Testamento). Débora fue la única jueza que tuvo la Nación de Israel en la Antigüedad.

¿Qué hizo Débora en la Biblia?

La juez Débora se movilizó a toda velocidad y encomendó al militar Barac que reuniera un gran ejército entre las tribus de Israel e hiciera frente a los cananeos. Además, le profetizó que Dios les daría la victoria.

¿Que nos enseña la historia de Débora?

En Jueces 4–5 se relata cómo, bajo la dirección de una mujer llamada Débora, que era jueza y profetisa, Israel fue liberado del cautiverio de sus enemigos. Ella profetizó que una mujer destruiría a los líderes enemigos. Esa profecía se cumplió cuando una mujer llamada Jael, la cual no era israelita, mató al líder del ejército enemigo.

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¿Que enseña la historia de Débora?

La historia de Débora en la Biblia nos muestra que el Señor llama a la gente común a hacer cosas extraordinarias que solo pueden lograrse mediante el Espíritu. Este estudio bíblico de Jueces 4 y 5 explora lo que podemos aprender de Débora sobre el llamado y el poder del Espíritu Santo.

¿Cuánto tiempo fue juez Débora?

He aquí un breve texto de Yolanda Rodríguez y Carlos Berbell sobre una mujer de la que poco se conoce y que fue, nada menos, la primera jueza de la historia de Occidente. Nos referimos a Débora, la mítica mujer que impartía justicia en Israel y que con su liderazgo procuró a su pueblo largos años de paz y bienestar.

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Pese a este interesante antecedente, que data de más de tres milenios de antigüedad, increíblemente, la magistratura les fue vedada a las mujeres hasta tiempos muy recientes. Clara González de Behringer en 1951 y Josefina Triguero en 1978 serían las primeras juezas de las que se tiene registro, la primera panameña y la segunda española.

  • Valga apuntar que el femenino jueza, hasta hace poco, significaba «esposa del juez» y no mujer que ejerce la magistratura.
  • Débora fue la primera jueza de la historia de Occidente, hace 3 135 años, cuando el pueblo de Israel llegó a la “tierra prometida”.
  • En esa época y tal y como aparece escrito en la Biblia, Débora asumió un liderazgo impensable en aquellos tiempos para una mujer.

Eran tiempos en los que los hombres tenían todas las responsabilidades sociales y religiosas. Pero Débora supo hacerse respetar. Más tarde sería llamada “la madre de Israel”. Era una mujer hábil y muy inteligente.

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Como jueza, administraba justicia, sentada bajo una palmera, entre Rama y Betel, y ayudaba a la gente con sus diferencias tribales y problemas familiares. Su función basculaba entre la de una “mujer buena”, una mediadora, una jueza de paz de nuestro tiempo y, cuando las cosas eran gordas y serias, una jueza al uso.

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Pero Débora hacía más que juzgar. También podía “ver” los peligros que acechaban desde el futuro. Poseía el don de conocer el futuro. Lo que hoy denominamos “videncia”. En una ocasión percibió una grave amenaza. Los cananeos –los habitantes de la tierra de Canaá, como hasta la llegada de los israelitas se denominaba lo que más tarde bautizaron como Israel y después se ha conocido como Palestina–, veían a los israelitas como unos intrusos y unos invasores de sus tierras.

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La jueza Débora se movilizó a toda velocidad y encomendó al militar Barac que reuniera un gran ejército entre las tribus de Israel y les hiciera frente a los cananeos. Además, profetizó que Dios les daría la victoria. Sin embargo, el general Barac dudó de ella y de su profecía y le pidió que le acompañara a la batalla.

Se supone que como prueba de que lo que decía era verdad y que no moriría solo si eran derrotados. Débora accedió. Eso sí, la jueza le advirtió que a su enemigo, el general Sísara, líder de los cananeos, no lo mataría él sino que lo haría una mujer. Barac miró a Débora con incredulidad y se puso a organizar a sus tropas.

Semanas más tarde tuvo lugar la batalla. Barac y sus hombres se enfrentaron a los cananeos. Como profetizó Débora, les dieron “una manita”. La derrota fue estrepitosa. Sísara huyó a toda velocidad para salvar la vida.

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En su fuga encontró una tienda, la tienda de Jael, esposa de Heber Ceneo. Los dos pertenecían al pueblo de los recabitas, que convivieron armónicamente con los israelitas en Canaán, como también lo hicieron con los cananeos. El general estaba agotado, después de horas batiéndose el cobre frente a los israelitas.

Por eso le pidió un poco de agua y cobijo a la mujer para descansar y recuperar fuerzas. Pensó que nada debía temer. Jael, primorosa en el trato, le dio leche y le llevó sobre una mullida alfombra. Luego le cubrió con una manta y le dejó dormir. Cuando había alcanzado un sueño profundo, Jael se acercó al general y le clavó en la cabeza una estaca de las que utilizaban para sujetar las tiendas.

De esa forma se cumplió la profecía de la jueza Débora: “El enemigo no morirá por la espada de Barac sino a manos de una mujer”.

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Desde entonces el pueblo israelí entona el Canto de Débora, uno de los pasajes más antiguos de la Biblia, que viene a enfatizar que Dios usó a las mujeres valientes, como Débora, para guiar y liberar a su pueblo. Y no hay duda que la jueza Débora lo consiguió, porque, según la Biblia, en su tierra hubo paz durante los cuarenta años siguientes.2 Ene de 2016 @ 10:43

¿Qué significa Débora mujer de Lapidot?

Entendiendo el oficio y la participación de Débora – Es bajo la luz amplia que presentamos en la primera parte que podemos mirar ahora a Débora, la jueza de Israel. Ella también aparece de repente en tiempos sumamente difíciles para Israel. Jabín, rey de Canaán, tenía subyugado a Israel por 20 años bajo el yugo de un poderoso ejército comandado por Sísara.

  • La fuente del terror radicaba en la fortaleza y superioridad militar de los cananeos.
  • Llegar a tener un ejército con 900 carros de hierro amedrentaba a cualquiera en ese tiempo.
  • Para el tiempo que aparece Débora en escena, los cananeos han oprimido a los israelitas por 20 años.
  • En términos prácticos la larguísima opresión pudo experimentarse como esclavitud, trabajos forzados, pillaje y destrucción, pobreza extrema y persecución/eliminación de cualquier tipo de liderazgo militar y político en Israel.

Como en los casos anteriores, es poco lo que se conoce del trasfondo del juez. El nombre “Débora” no tiene un significado particular en el idioma original. Se trata simplemente de un nombre femenino hebreo que algunos vinculan con la palabra “hablar”. Quizás le dieron ese nombre debido a una Débora famosa, la nodriza de Rebeca ( Gn.35:8 ), quien fue enterrada alrededor de la zona donde la jueza vivía en las montañas de Efraín entre Ramá y Betel. Se nos dice que estaba casada con Lapidot o, como algunos estudiosos sugieren, era del pueblo de Lapidot. Nos inclinamos en pensar que ese nombre era el de su esposo.

  • Es interesante notar que “Lapidot” es un nombre cuya raíz hebrea significa antorchas ardientes, relámpagos o simplemente antorchas.
  • Algunos han llegado a decir que Débora es presentada como una “mujer fiera (o de fuego)”.
  • A diferencia de la mayoría de los jueces que eran reconocidos como líderes militares, Débora es reconocida como «profetisa».

Solo para entender este título a la luz del mismo contexto de la Escritura, podemos reconocer a cuatro mujeres más con ese título en todo el Antiguo Testamento. Así se le había reconocido a Miriam, la hermana de Moisés y Aarón ( Ex.15:20 ) y también a Hulda, la profetisa del tiempo del rey Josías (2 Re.22:14 ). En términos negativos se conoce como profetisa a Noadías, quien atemorizaba y conspiraba contra los judíos en los tiempos de Nehemías ( Neh.6:14 ). La quinta y la última referencia del Antiguo Testamento la encontramos en Isaías, cuando se acerca a quien podría ser su esposa, a la que denomina «la profetisa» ( Is.8:3 ). En este caso no está claro si Isaías usa este título de cortesía para identificar a su esposa con él o simplemente era también una mujer con una función espiritual específica. En el Nuevo Testamento solo encontramos tres casos de profetisas, dos en términos positivos, Ana, la mujer anciana que reconoció a Jesús cuando fue llevado al templo (Lc.2:36) y las cuatro hijas de Felipe que profetizaban (Hch.21:9).

En términos simbólicos y negativos encontramos la descripción de Jezabel, la profetisa, quien fomentaba actos inmorales e idolátricos en la iglesia de Tiatira (ap.2:20). Con el fin de desentrañar el significado práctico de este título, veremos, en primer lugar, que la palabra hebrea para “profetisa” es ” nebiah ” que viene de ” nabi ” que se puede traducir como “profeta, portavoz, vocero, representante, orador”.

En este caso, entonces, nos estamos refiriendo a alguien que está hablando en nombre del Señor. Sin embargo, en su uso particular, de acuerdo a las cuatro referencias femeninas mencionadas podemos notar lo siguiente: Miriam : Esta mujer era la hermana mayor de Moisés y Aarón. ). Tiempo después, cuando ella y Aarón murmuraron contra Moisés, ellos afirmaron que el Señor también había hablado mediante ellos, lo cual era cierto. El error y la razón de su castigo radicó en que buscaron igualarse en autoridad con su hermano, quien había sido escogido por Dios para esa tarea de manera soberana ( Nm.12:2 ). Al parecer, al ser puesto su nombre delante de Aarón y al ser la única castigada, podríamos inferir que ella orquestó esta rebelión ( Nm.12:1 ). Moisés nunca habló en contra de su hermana mayor. Por el contrario, intercedió por ella, así como también Aarón. De este pasaje podemos una vez más confirmar que el oficio profético era algo que dependía exclusivamente del Señor, quien se manifestaría en el profeta de acuerdo a su voluntad ( Nm.12:6 ). Es evidente que el oficio profético no está vinculado a la autoridad delegada por Dios para gobernar sobre su pueblo. Pero es evidente que ambos dependen por completo del Señor y su voluntad soberana. La historia del Éxodo no nos proporciona otras intervenciones registradas de María como profetisa.

  1. Sin embargo, a la luz del único texto en que vemos a Miriam en acción podemos inferir que su ministerio se desarrollaba entre las mujeres de Israel.
  2. Hulda : La profetisa aparece en un período de gran oscuridad espiritual.
  3. La Palabra de Dios había estado perdida y olvidada por muchos años y recién es re-descubierta durante el gobierno del joven Josías.

Este sorpresivo hallazgo hizo al rey consciente de que ” grande es la ira del SEÑOR que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no han escuchado las palabras de este libro, haciendo conforme a lo que está escrito de nosotros” (2 Re.22:13b ). Al parecer Hulda fue la persona a quien las autoridades sabían que debían recurrir. Ella vivía en Jerusalén y podemos suponer que no era de baja condición, pues su marido era el encargado del vestuario real. Es interesante notar que Hulda fue consultada y no Jeremías o Zacarías, quienes eran contemporáneos.

¿Por qué no le consultaron? Desconocemos las razones. Quizás temieron una reprensión mayor por parte del profeta o esperaron mayor sensibilidad femenina por parte de Hulda. Todo lo que digamos al respecto es pura especulación. Lo que sabemos es que Hulda habló en nombre del Señor con palabras fuertes, pero también compasivas.

El mensaje fue sumamente claro: el destino de Judá estaba fijado producto de su desobediencia, pero la compasión del Señor estaría con el rey que se había humillado delante de Dios. Hulda no vuelve a ser consultada luego de su participación y es importante reconocer que sus palabras no incluyeron ninguna indicación de lo que Josías debía hacer como rey en Judá. )”. Esta consulta privada se hace evidente al observar que ella no participa en el gobierno de Josías, siendo que ella no fue nombrada ministro o asumiera un rol directriz durante este gran período de renovación espiritual. Noadías : Ella ejercía el oficio profético entre los samaritanos junto con los enemigos de Nehemías que se oponían a la vuelta de los judíos a Jerusalén. ). Al parecer el amedrentamiento también incluía mensajes “proféticos” en que le ordenaban parar la obra que estaba haciendo y terminaban atemorizando a Nehemías y al resto del pueblo. Desconocemos la forma en que ella operaba, aunque debido a su carácter falso es poco lo que podríamos aprender de su comportamiento o mensaje.

Sin embargo, es evidente que tenía un lugar prominente al ser mencionada por nombre entre los líderes opositores a Nehemías. Nuevamente el texto solo nos menciona su nombre y su preponderancia en el grupo opositor, pero no nos muestra la forma en que ella actuaba. De Tobías y Sanbalat, por el contrario, se nos hace notar su rol activo y evidente en la oposición contra Nehemías y la obra que estaba realizando.

Esto nos podría sugerir que el rol de Noadías era importante pero, al igual que Hulda, quedaba restringido a la consulta privada. Esto suena plausible, pero sigue siendo solo una especulación respaldada por la poca evidencia que el texto provee. La “profetisa” de Isaías : Este rol es aún más oscuro.

Aunque Isaías usa ese término para referirse a su esposa, no lo usa en el sentido del oficio, sino simplemente para dar a conocer su relación con ella. El pasaje habla de que la busca para tener un hijo con ella, no para escuchar sus oráculos o enviarla en alguna misión profética. Sin embargo, no se ha escuchado antes que se tome el oficio profético del esposo como un título de cortesía para la esposa.

Ezequiel no llama profetisa a su esposa ni tampoco lo hace Oseas ( Ez.24:18 ; Os.2:2). Débora y Hulda no parece que tuvieron esposos, Lapidot y Salum, que compartieran su oficio profético. Entonces, es muy probable que la esposa de Isaías haya tenido un oficio profético, como el de las otras mujeres que encontramos en el Antiguo Testamento.

Sin embargo, una vez más, encontramos que su oficio queda restringido a un ámbito privado que no comparte con el oficio profético público de Isaías. Es importante notar que no podemos inferir que la Biblia enseña que una pareja de esposos comparten un título solo por el hecho de que son matrimonio. En nuestro tiempo es importante que una pareja comparta su vida ministerial en unidad y complemento mutuo, como es el caso de Priscila y Aquila, pero no una simple adjudicación de títulos basado en el vínculo matrimonial.

La profetisa, esposa de Isaías, no nos autoriza a tomar ese camino. Ana, las hijas de Felipe y Jezabel : Las dos referencias positivas en el Nuevo Testamento requieren también de nuestra atención. Ana es reconocida por Lucas como una profetisa. En el griego es ” prophetís ” que es el femenino de ” prophetés “, que se traduce como profeta o “alguien dotado para exponer la verdad divina”.

Ana es presentada como una mujer viuda y anciana que estaba dedicada por completo a estar en el templo ” sirviendo noche y día con ayunos y oraciones” (Lc.2:37). Es evidente que ella no tenía una función pública en el culto público ni tampoco entre las autoridades religiosas, pero su espiritualidad y devoción privada se había hecho pública entre todos aquellos que llegaban buscando al Señor en el templo.

Es interesante que el carácter de esta anciana piadosa la llevó a ser reconocida como una mensajera del Señor. Su servicio era adoración al Señor con ayunos y oraciones, en donde intercedía por el pueblo y por muchos, hablándoles a todos los que querían oír de una manera informal y familiar, como muchas abuelitas sabias y santas que tenemos en nuestras iglesias en estos días.

  1. No ejercen ningún cargo, pero tienen autoridad para hablarnos en el nombre de Dios, ¿no es cierto? ¿Por qué considerarla entonces profetisa? Porque con su vida, su carácter y sus obras estaba testificando de un Dios a quien conocía y del que podía hablar con absoluta libertad.
  2. Nuevamente no se trata de un cargo o una posición pública oficial, sino de un carácter santo que glorifica a Dios y representa al Señor con una vida sencilla y consagrada que da testimonio de las bondades y la soberanía de Dios.
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Las hijas de Felipe, cuyos nombres desconocemos, también nos dejan con un halo de misterio con respecto a su actuación. La palabra griega es la misma para profeta, por lo que entendemos que también, al igual que Ana, compartían la verdad divina de alguna manera.

  1. Aunque el texto no nos da mayores luces, lo que si vemos es que Pablo pasó varios días con Felipe y sus hijas en su casa, pero tuvo que venir desde Judea Agabo, un profeta, para hablar en nombre del Espíritu Santo acerca de lo que le esperaba a Pablo en Jerusalén.
  2. ¿Cómo es que entonces ellas profetizaban? Ya que no tenemos pruebas escriturales para conocer el accionar de estas profetisas, tenemos que ir a la historia de la iglesia.

Orígenes, teólogo (185 – 253 d.C), escribió: “Si las hijas de Felipe profetizaron, al menos ellos no hablaron en las asambleas; porque no encontramos esa información en los Hechos de los Apóstoles”. El pasaje tiene el sufrimiento dramatismo para que no solo hubiéramos sabido que las hijas de Felipe eran profetisas, sino para también verlas en acción consolando a Pablo o confirmando lo que Agabo había entregado en el nombre del Señor.

Por último, tenemos el caso de Jezabel (Ap.2:20). Es muy probable que el nombre sea simbólico al usar el de la arpía mujer del rey Acab, quien corrompió a Israel e impuso el culto pagano a Baal. Es interesante que Juan entiende que esta mujer se auto-nombra profetisa, enseñando inmoralidades y oponiéndose a la sana doctrina.

Su infamia no solo radica en que enseña herejías, sino que ejerce autoridad al seducir y desviar a los siervos del camino correcto. La palabra que se usa como “seducir” es literalmente “desviar del camino correcto”. Juan entiende que lo que Jezabel enseña y promueve no es solo inmoralidad, sino falsa doctrina, ya que contrapone a los corruptos con aquellos que ” no tienen esta doctrina” (Ap.2:24).

¿Tenemos problemas en que Ana y las hijas de Felipe profetizarán? De ninguna manera. Pedro había señalado en el sermón inaugural de la iglesia que en los últimos días el Señor derramará su, ” Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán” (Hch.2:17). No vemos en el texto que Lucas mencionara a Ana o a las cuatro hijas profetisas de Felipe por la sorpresa que les causó al encontrarse con algo inesperado o reprochable.

Por el contrario, lo señaló como algo normal y hasta circunstancial. El mismo apóstol Pablo establece la forma en una mujer debe profetizar, pero, una vez más, lo dice como algo natural que simplemente debe hacerse de forma ordenada y conforme a la voluntad de Dios ( 1 Cor.11:5 ). Entonces, el problema no está en profetizar, sino en lo que entendemos por ello, en la forma en que debe efectuarse y la autoridad que trae consigo. Todos los casos presentados de profetisas no involucran autoridad ú gobierno oficial de ningún tipo, sino de representación de Dios de manera restringida y hasta privada.

De lo que si podemos establecer que el texto nos señala con claridad es que Miriam ministraba delante de las mujeres y no participó directamente en el gobierno del pueblo del éxodo. Hulda era consultada en privado y tampoco ejerció autoridad pública. Ana era una anciana venerable y piadosa que es probable que gozara de popularidad, pero no ejercía autoridad, solo oraba, ayunaba y hablaba del Señor de manera informal en el Templo.

Las hijas de Felipe eran profetisas, pero no vemos que hayan actuado directamente en el ministerio de Pablo, ni antes ni después de la conmoción causada por la profecía de Agabo. Solo los dos ejemplos negativos, Adonías y Jezabel, nos muestran a profetisas que se exceden de su función representativa para buscar una autoridad que termina siendo condenada por Nehemías en un lado, y corrompiendo a la iglesia de Tiatira, por el otro lado.

  1. Es importante inferir que Pedro y Pablo le dieron a la profecía un carácter que era muy distinto al profetismo del Antiguo Testamento.
  2. Los profetas no serán seres especiales, sino que estarán entre los hijos e hijas del pueblo de Dios o entre los hombres y las mujeres de las iglesias sin ningún cargo ú oficio particular.

Este carácter profético, según Pablo en 1 Corintios 11, no estará sujeto a la organización oficial de la iglesia, sino a la forma natural en que han sido constituidos por el Señor los seres humanos. Su naturaleza se basará en la sencillez de una vida santa que podrá hablarle al pueblo de Dios ” para edificación, exhortación y consolación” ( 1 Cor.11:3 ).

¿Qué significado tiene la palmera en la Biblia?

Fue adoptada en la iconografía cristiana para representar la victoria de los mártires, o la victoria del espíritu sobre la carne.

¿Que le ordeno Débora a Barac?

Otra historia bíblica en el Tabor – El primer gran acontecimiento de la historia de la Biblia que tiene lugar en las inmediaciones del Tabor es la victoria de Débora y Barac en su batalla contra los cananeos. Antes de que Israel fuera una monarquía, sus líderes eran los llamados jueces. Vista del valle desde el monte Tabor Débora mandó llamar a Barac, comandante del ejército de los israelitas, y le ordenó que se enfrentara con diez mil hombres a las tropas de Sísara, temible general cananeo. Barac duda y pone como condición que Débora vaya con ellos.

La profetisa acepta, pero advierte al comandante que el mérito de la victoria será para una mujer. Tal y como Dios había revelado a Débora, los israelitas liderados por Barac vencen, pero Sísara consigue escapar del campo de batalla con vida. El general cananeo llega agotado a la tienda de una mujer llamada Jael, que lo acoge y le ofrece que se acueste a descansar.

Jael era la esposa de Heber, el quenita, descendiente del suegro de Moisés. Aunque la familia de Jael encontró la paz con los cananeos, ella se puso del lado de los israelitas debido a la dura opresión que sufrían por parte del rey de Canaán. Cuando el general se queda dormido, Jael lo mata clavándole una estaca en la cabeza.

¿Qué significado tiene la palmera en la Biblia?

Fue adoptada en la iconografía cristiana para representar la victoria de los mártires, o la victoria del espíritu sobre la carne.

¿Qué dice la Biblia acerca de las abejas?

La abeja : símbolo cristiano El Bestiario armenio refiere: ‘como Cristo, la abeja difunde la luz en el mundo’. Por otro lado, se la tenía también como emblema de las virtudes cristianas, ya que se consideraba ejemplarizante la incansable labor del insecto para su colmena (símil de la Iglesia).

¿Qué significa Débora mujer de Lapidot?

Entendiendo el oficio y la participación de Débora – Es bajo la luz amplia que presentamos en la primera parte que podemos mirar ahora a Débora, la jueza de Israel. Ella también aparece de repente en tiempos sumamente difíciles para Israel. Jabín, rey de Canaán, tenía subyugado a Israel por 20 años bajo el yugo de un poderoso ejército comandado por Sísara.

La fuente del terror radicaba en la fortaleza y superioridad militar de los cananeos. Llegar a tener un ejército con 900 carros de hierro amedrentaba a cualquiera en ese tiempo. Para el tiempo que aparece Débora en escena, los cananeos han oprimido a los israelitas por 20 años. En términos prácticos la larguísima opresión pudo experimentarse como esclavitud, trabajos forzados, pillaje y destrucción, pobreza extrema y persecución/eliminación de cualquier tipo de liderazgo militar y político en Israel.

Como en los casos anteriores, es poco lo que se conoce del trasfondo del juez. El nombre “Débora” no tiene un significado particular en el idioma original. Se trata simplemente de un nombre femenino hebreo que algunos vinculan con la palabra “hablar”. Quizás le dieron ese nombre debido a una Débora famosa, la nodriza de Rebeca ( Gn.35:8 ), quien fue enterrada alrededor de la zona donde la jueza vivía en las montañas de Efraín entre Ramá y Betel. Se nos dice que estaba casada con Lapidot o, como algunos estudiosos sugieren, era del pueblo de Lapidot. Nos inclinamos en pensar que ese nombre era el de su esposo.

  • Es interesante notar que “Lapidot” es un nombre cuya raíz hebrea significa antorchas ardientes, relámpagos o simplemente antorchas.
  • Algunos han llegado a decir que Débora es presentada como una “mujer fiera (o de fuego)”.
  • A diferencia de la mayoría de los jueces que eran reconocidos como líderes militares, Débora es reconocida como «profetisa».

Solo para entender este título a la luz del mismo contexto de la Escritura, podemos reconocer a cuatro mujeres más con ese título en todo el Antiguo Testamento. Así se le había reconocido a Miriam, la hermana de Moisés y Aarón ( Ex.15:20 ) y también a Hulda, la profetisa del tiempo del rey Josías (2 Re.22:14 ). En términos negativos se conoce como profetisa a Noadías, quien atemorizaba y conspiraba contra los judíos en los tiempos de Nehemías ( Neh.6:14 ). La quinta y la última referencia del Antiguo Testamento la encontramos en Isaías, cuando se acerca a quien podría ser su esposa, a la que denomina «la profetisa» ( Is.8:3 ). En este caso no está claro si Isaías usa este título de cortesía para identificar a su esposa con él o simplemente era también una mujer con una función espiritual específica. En el Nuevo Testamento solo encontramos tres casos de profetisas, dos en términos positivos, Ana, la mujer anciana que reconoció a Jesús cuando fue llevado al templo (Lc.2:36) y las cuatro hijas de Felipe que profetizaban (Hch.21:9).

  • En términos simbólicos y negativos encontramos la descripción de Jezabel, la profetisa, quien fomentaba actos inmorales e idolátricos en la iglesia de Tiatira (ap.2:20).
  • Con el fin de desentrañar el significado práctico de este título, veremos, en primer lugar, que la palabra hebrea para “profetisa” es ” nebiah ” que viene de ” nabi ” que se puede traducir como “profeta, portavoz, vocero, representante, orador”.

En este caso, entonces, nos estamos refiriendo a alguien que está hablando en nombre del Señor. Sin embargo, en su uso particular, de acuerdo a las cuatro referencias femeninas mencionadas podemos notar lo siguiente: Miriam : Esta mujer era la hermana mayor de Moisés y Aarón. ). Tiempo después, cuando ella y Aarón murmuraron contra Moisés, ellos afirmaron que el Señor también había hablado mediante ellos, lo cual era cierto. El error y la razón de su castigo radicó en que buscaron igualarse en autoridad con su hermano, quien había sido escogido por Dios para esa tarea de manera soberana ( Nm.12:2 ). Al parecer, al ser puesto su nombre delante de Aarón y al ser la única castigada, podríamos inferir que ella orquestó esta rebelión ( Nm.12:1 ). Moisés nunca habló en contra de su hermana mayor. Por el contrario, intercedió por ella, así como también Aarón. De este pasaje podemos una vez más confirmar que el oficio profético era algo que dependía exclusivamente del Señor, quien se manifestaría en el profeta de acuerdo a su voluntad ( Nm.12:6 ). Es evidente que el oficio profético no está vinculado a la autoridad delegada por Dios para gobernar sobre su pueblo. Pero es evidente que ambos dependen por completo del Señor y su voluntad soberana. La historia del Éxodo no nos proporciona otras intervenciones registradas de María como profetisa.

Sin embargo, a la luz del único texto en que vemos a Miriam en acción podemos inferir que su ministerio se desarrollaba entre las mujeres de Israel. Hulda : La profetisa aparece en un período de gran oscuridad espiritual. La Palabra de Dios había estado perdida y olvidada por muchos años y recién es re-descubierta durante el gobierno del joven Josías.

Este sorpresivo hallazgo hizo al rey consciente de que ” grande es la ira del SEÑOR que se ha encendido contra nosotros, por cuanto nuestros padres no han escuchado las palabras de este libro, haciendo conforme a lo que está escrito de nosotros” (2 Re.22:13b ). Al parecer Hulda fue la persona a quien las autoridades sabían que debían recurrir. Ella vivía en Jerusalén y podemos suponer que no era de baja condición, pues su marido era el encargado del vestuario real. Es interesante notar que Hulda fue consultada y no Jeremías o Zacarías, quienes eran contemporáneos.

¿Por qué no le consultaron? Desconocemos las razones. Quizás temieron una reprensión mayor por parte del profeta o esperaron mayor sensibilidad femenina por parte de Hulda. Todo lo que digamos al respecto es pura especulación. Lo que sabemos es que Hulda habló en nombre del Señor con palabras fuertes, pero también compasivas.

El mensaje fue sumamente claro: el destino de Judá estaba fijado producto de su desobediencia, pero la compasión del Señor estaría con el rey que se había humillado delante de Dios. Hulda no vuelve a ser consultada luego de su participación y es importante reconocer que sus palabras no incluyeron ninguna indicación de lo que Josías debía hacer como rey en Judá. )”. Esta consulta privada se hace evidente al observar que ella no participa en el gobierno de Josías, siendo que ella no fue nombrada ministro o asumiera un rol directriz durante este gran período de renovación espiritual. Noadías : Ella ejercía el oficio profético entre los samaritanos junto con los enemigos de Nehemías que se oponían a la vuelta de los judíos a Jerusalén. ). Al parecer el amedrentamiento también incluía mensajes “proféticos” en que le ordenaban parar la obra que estaba haciendo y terminaban atemorizando a Nehemías y al resto del pueblo. Desconocemos la forma en que ella operaba, aunque debido a su carácter falso es poco lo que podríamos aprender de su comportamiento o mensaje.

Sin embargo, es evidente que tenía un lugar prominente al ser mencionada por nombre entre los líderes opositores a Nehemías. Nuevamente el texto solo nos menciona su nombre y su preponderancia en el grupo opositor, pero no nos muestra la forma en que ella actuaba. De Tobías y Sanbalat, por el contrario, se nos hace notar su rol activo y evidente en la oposición contra Nehemías y la obra que estaba realizando.

Esto nos podría sugerir que el rol de Noadías era importante pero, al igual que Hulda, quedaba restringido a la consulta privada. Esto suena plausible, pero sigue siendo solo una especulación respaldada por la poca evidencia que el texto provee. La “profetisa” de Isaías : Este rol es aún más oscuro.

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Aunque Isaías usa ese término para referirse a su esposa, no lo usa en el sentido del oficio, sino simplemente para dar a conocer su relación con ella. El pasaje habla de que la busca para tener un hijo con ella, no para escuchar sus oráculos o enviarla en alguna misión profética. Sin embargo, no se ha escuchado antes que se tome el oficio profético del esposo como un título de cortesía para la esposa.

Ezequiel no llama profetisa a su esposa ni tampoco lo hace Oseas ( Ez.24:18 ; Os.2:2). Débora y Hulda no parece que tuvieron esposos, Lapidot y Salum, que compartieran su oficio profético. Entonces, es muy probable que la esposa de Isaías haya tenido un oficio profético, como el de las otras mujeres que encontramos en el Antiguo Testamento.

  1. Sin embargo, una vez más, encontramos que su oficio queda restringido a un ámbito privado que no comparte con el oficio profético público de Isaías.
  2. Es importante notar que no podemos inferir que la Biblia enseña que una pareja de esposos comparten un título solo por el hecho de que son matrimonio.
  3. En nuestro tiempo es importante que una pareja comparta su vida ministerial en unidad y complemento mutuo, como es el caso de Priscila y Aquila, pero no una simple adjudicación de títulos basado en el vínculo matrimonial.

La profetisa, esposa de Isaías, no nos autoriza a tomar ese camino. Ana, las hijas de Felipe y Jezabel : Las dos referencias positivas en el Nuevo Testamento requieren también de nuestra atención. Ana es reconocida por Lucas como una profetisa. En el griego es ” prophetís ” que es el femenino de ” prophetés “, que se traduce como profeta o “alguien dotado para exponer la verdad divina”.

  1. Ana es presentada como una mujer viuda y anciana que estaba dedicada por completo a estar en el templo ” sirviendo noche y día con ayunos y oraciones” (Lc.2:37).
  2. Es evidente que ella no tenía una función pública en el culto público ni tampoco entre las autoridades religiosas, pero su espiritualidad y devoción privada se había hecho pública entre todos aquellos que llegaban buscando al Señor en el templo.

Es interesante que el carácter de esta anciana piadosa la llevó a ser reconocida como una mensajera del Señor. Su servicio era adoración al Señor con ayunos y oraciones, en donde intercedía por el pueblo y por muchos, hablándoles a todos los que querían oír de una manera informal y familiar, como muchas abuelitas sabias y santas que tenemos en nuestras iglesias en estos días.

  • No ejercen ningún cargo, pero tienen autoridad para hablarnos en el nombre de Dios, ¿no es cierto? ¿Por qué considerarla entonces profetisa? Porque con su vida, su carácter y sus obras estaba testificando de un Dios a quien conocía y del que podía hablar con absoluta libertad.
  • Nuevamente no se trata de un cargo o una posición pública oficial, sino de un carácter santo que glorifica a Dios y representa al Señor con una vida sencilla y consagrada que da testimonio de las bondades y la soberanía de Dios.

Las hijas de Felipe, cuyos nombres desconocemos, también nos dejan con un halo de misterio con respecto a su actuación. La palabra griega es la misma para profeta, por lo que entendemos que también, al igual que Ana, compartían la verdad divina de alguna manera.

  1. Aunque el texto no nos da mayores luces, lo que si vemos es que Pablo pasó varios días con Felipe y sus hijas en su casa, pero tuvo que venir desde Judea Agabo, un profeta, para hablar en nombre del Espíritu Santo acerca de lo que le esperaba a Pablo en Jerusalén.
  2. ¿Cómo es que entonces ellas profetizaban? Ya que no tenemos pruebas escriturales para conocer el accionar de estas profetisas, tenemos que ir a la historia de la iglesia.

Orígenes, teólogo (185 – 253 d.C), escribió: “Si las hijas de Felipe profetizaron, al menos ellos no hablaron en las asambleas; porque no encontramos esa información en los Hechos de los Apóstoles”. El pasaje tiene el sufrimiento dramatismo para que no solo hubiéramos sabido que las hijas de Felipe eran profetisas, sino para también verlas en acción consolando a Pablo o confirmando lo que Agabo había entregado en el nombre del Señor.

  • Por último, tenemos el caso de Jezabel (Ap.2:20).
  • Es muy probable que el nombre sea simbólico al usar el de la arpía mujer del rey Acab, quien corrompió a Israel e impuso el culto pagano a Baal.
  • Es interesante que Juan entiende que esta mujer se auto-nombra profetisa, enseñando inmoralidades y oponiéndose a la sana doctrina.

Su infamia no solo radica en que enseña herejías, sino que ejerce autoridad al seducir y desviar a los siervos del camino correcto. La palabra que se usa como “seducir” es literalmente “desviar del camino correcto”. Juan entiende que lo que Jezabel enseña y promueve no es solo inmoralidad, sino falsa doctrina, ya que contrapone a los corruptos con aquellos que ” no tienen esta doctrina” (Ap.2:24).

¿Tenemos problemas en que Ana y las hijas de Felipe profetizarán? De ninguna manera. Pedro había señalado en el sermón inaugural de la iglesia que en los últimos días el Señor derramará su, ” Espíritu sobre toda carne; y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán” (Hch.2:17). No vemos en el texto que Lucas mencionara a Ana o a las cuatro hijas profetisas de Felipe por la sorpresa que les causó al encontrarse con algo inesperado o reprochable.

Por el contrario, lo señaló como algo normal y hasta circunstancial. El mismo apóstol Pablo establece la forma en una mujer debe profetizar, pero, una vez más, lo dice como algo natural que simplemente debe hacerse de forma ordenada y conforme a la voluntad de Dios ( 1 Cor.11:5 ). Entonces, el problema no está en profetizar, sino en lo que entendemos por ello, en la forma en que debe efectuarse y la autoridad que trae consigo. Todos los casos presentados de profetisas no involucran autoridad ú gobierno oficial de ningún tipo, sino de representación de Dios de manera restringida y hasta privada.

De lo que si podemos establecer que el texto nos señala con claridad es que Miriam ministraba delante de las mujeres y no participó directamente en el gobierno del pueblo del éxodo. Hulda era consultada en privado y tampoco ejerció autoridad pública. Ana era una anciana venerable y piadosa que es probable que gozara de popularidad, pero no ejercía autoridad, solo oraba, ayunaba y hablaba del Señor de manera informal en el Templo.

Las hijas de Felipe eran profetisas, pero no vemos que hayan actuado directamente en el ministerio de Pablo, ni antes ni después de la conmoción causada por la profecía de Agabo. Solo los dos ejemplos negativos, Adonías y Jezabel, nos muestran a profetisas que se exceden de su función representativa para buscar una autoridad que termina siendo condenada por Nehemías en un lado, y corrompiendo a la iglesia de Tiatira, por el otro lado.

  1. Es importante inferir que Pedro y Pablo le dieron a la profecía un carácter que era muy distinto al profetismo del Antiguo Testamento.
  2. Los profetas no serán seres especiales, sino que estarán entre los hijos e hijas del pueblo de Dios o entre los hombres y las mujeres de las iglesias sin ningún cargo ú oficio particular.

Este carácter profético, según Pablo en 1 Corintios 11, no estará sujeto a la organización oficial de la iglesia, sino a la forma natural en que han sido constituidos por el Señor los seres humanos. Su naturaleza se basará en la sencillez de una vida santa que podrá hablarle al pueblo de Dios ” para edificación, exhortación y consolación” ( 1 Cor.11:3 ).