Que Es La Lepra Segun La Biblia?

Que Es La Lepra Segun La Biblia
Foto por unsplash.com. El 30 de enero pasado se llevó a cabo la campaña de llamada “Día mundial de la lucha contra la lepra”. Tal vez muchos jamás escucharon de este día, o tal vez no le prestaron importancia. Tal vez muchos piensan que la enfermedad de la lepra era del tiempo de la Biblia.

Y tal vez si usted piensa esto, posiblemente esté equivocado. Lo más probable es que la enfermedad a la que la Biblia “traduce” en nuestro idioma como lepra, no es la enfermedad de la lepra que conocemos en la actualidad. También los traductores de la Biblia se equivocaron al llamar “leprosos” a los enfermos con la enfermedad de la piel que estas personas tenían.

Imagínese, que falta de humanidad sería que andemos llamado a la gente por la enfermedad que tienen. No, no. Esa es una falta de sentido común, y también una falta de respeto hacia las personas. A nadie deberíamos poner apodos, generalmente despectivos, por la enfermedad que tenga, no importa cuál enfermedad sea.

  • Un estigma impresionante Una de las medidas preventivas adoptadas por el pueblo judío con los enfermos de la piel fue su aislamiento y retiro de la sociedad; y esto también fue hasta el siglo XX de nuestra era.
  • Era como marcar a un animal, o peor que esto.
  • Quizá debiéramos hacer una revisión de todas las traducciones de las Escrituras, y dejar de llamarlos “leprosos”, ya que eran personas enfermas de alguna enfermedad de la piel.

Creería que como cristianos deberíamos dejar de catalogar a la gente por una enfermedad que tienen. No solo era un aislamiento social, sino también espiritual, ya que las personas creían que los enfermos sufrían un terrible castigo enviado por Dios. La “lepra” o la enfermedad de la piel que haya sido, fue considerada una enfermedad-pecado donde el culpable quedaba manchado, impuro, contaminado.

  • Todo aquel que presentaba una enfermedad repugnante de la piel era porque había pecado y requería purificación, purga, limpieza, es un concepto arcaico, de los más antiguos en la humanidad.
  • Las personas afectadas de la enfermedad de lepra o mal de Hansen, siguen siendo estigmatizadas, marcadas, discriminadas, por la mayoría de la gente, produciendo un rechazo social a los que tienen o tuvieron alguna vez la enfermedad.

Este rechazo es tan fuerte, que muchos no logran conseguir trabajo, son rechazados aún por miembros de su familia y muchas veces quedan totalmente abandonados. Lastimosamente aún en el siglo de la información hay mucha desinformación sobre la enfermedad de la lepra.

  • Quizá algo del estigma tiene que ver con la herencia histórica de relacionar a la enfermedad como una maldición o el resultado del pecado.
  • Aún hoy continúa este concepto de enfermedad religiosa en la cosmovisión de la mayoría de las personas.
  • No tenemos tiempo para hacer un estudio teológico del Antiguo Testamento sobre este tema; pero intentaremos realizar una desmitificación de la lepra: Estudios de científicos presentan algunas hipótesis que nos ayudan a entender este tema de una manera más certera.

En primer lugar, está el factor del idioma. Expertos en hebreo afirman que el termino Tzaráat, que era una afección de la piel, no es la misma enfermedad que la que hoy conocemos como lepra. Al traducirse el Antiguo Testamento al Griego y luego al Latín, se tradujo el término Tzaráat como lepra.

  1. O sea, que lo que hoy conocemos como lepra, no representa a un conjunto de variadas enfermedades de la piel, que existían en el Medio Oriente.
  2. También tenemos hoy que lo que se conoce como lepra, tiene el nombre de enfermedad de Hansen, una enfermedad muy temida por siglos.
  3. Quienes tenían esta enfermedad eran y son aún hoy discriminados y estigmatizados por la sociedad actual.

Hoy se sabe que la enfermedad de Hansen es muy poco contagiosa. Solo algunas personas que conviven con el bacilo (bacteria) durante un buen tiempo llegan a adquirir la enfermedad. La mayor parte de las personas infectadas viven en climas tropicales, y es posible que el bacilo esté en el ambiente aun no existiendo personas enfermas.

  • Pero puedo señalar que en Paraguay, mi país, las estadísticas indican que surgen cada año unas 350 personas con la enfermedad de Hansen.
  • La enfermedad de Hansen (lepra) hoy: Hoy en día el mal de Hansen es totalmente curable.
  • Existen medicamentos que en pocas horas y días destruyen al bacilo.
  • En la mayoría de los países donde existe esta enfermedad, casi cualquier médico está preparado para detectar los síntomas.

En Paraguay existe un Programa Nacional del Control de la lepra, que cubre todos los medicamentos y tratamientos que requiera una persona. La atención es ambulatoria, o sea que la persona puede seguir el tratamiento en su propia casa. En caso de tener afectadas partes importantes de la piel se realiza un tratamiento en hospitales especializados.

  1. Jesús y los estigmatizados Vuelvo a recalcar que sería muy bueno que las Biblias y los predicadores de hoy dejen de llamar “leprosos” a aquellos seres humanos despreciados de la sociedad de la época de Cristo.
  2. En el Evangelio siempre nos sorprende la actitud misericordia de Jesús expresada hacia los humildes, excluidos, estigmatizados.

Los enfermos de (llamémosle lepra o alguna otra enfermedad de la piel), especialmente lo conmovían al punto de encontrarse él en la necesidad de tocarlos, contraviniendo la ley judía (Mateo 8.1-4; Marcos 1.40-45; Lucas 5.12-16; Lucas 17.11-19). Podemos ver a Jesús en el inicio de su ministerio rompiendo el estigma: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para anunciar Buenas Noticias a los Pobres, Me ha enviado a proclamar Libertad a los Cautivos y Dar Vista a los Ciegos, a poner en Libertad a los Oprimidos, a pregonar El Año Del Favor Del Señor” (Lucas 4.18-19).

  • Conclusión Quizá este estudio sea una introducción al tema, ya que hay mucho por analizar.
  • Quizá muchas veces hemos tenido una interpretación un tanto severa al atribuir a Dios muchas de las enfermedades y males que existen en el mundo.
  • Tal vez no podamos entender plenamente el tema de las enfermedades en el contexto del Pentateuco.

Lo que sí sabemos es que Jesús vino a traer un nuevo paradigma, una nueva cosmovisión al mundo durante su ministerio. Un incidente de Nuevo Testamento relata: “A su paso, Jesús vio a un hombre que era ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron: ― Rabí, para que este hombre haya nacido ciego, ¿quién pecó, él o sus padres?― Ni él pecó, ni sus padres —respondió Jesús—, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida” (Juan 9.1-3).

Aquí Jesús rompe el estigma de este ciego de nacimiento y usa la misma pregunta que hicieron sus propios discípulos para traer nueva luz al tema. No hay pecado, ni él, ni sus padres, sino que esto sucedió para que la obra de Dios se hiciera evidente en su vida. Podemos deducir por la actuación de Jesús que su acción en el mundo no era para detectar quienes eran pecadores y quiénes no.

Nuestra intolerancia hace que a veces queramos “hacer caer fuego del cielo” (Lucas 9.54) al igual que Santiago y Juan. Sin embargo, Jesús con sus acciones a las personas enfermas mostró misericordia clemencia, compasión, misericordia, caridad, ayuda, piedad (ελεησον) y además de intervenir en su físico, sanando, la acción de Jesús fue de gracia salvadora, perdonando y restaurando a los enfermos de manera integral.

Quizá como un indicio que nos dé mayor luz al tema, deberíamos dejar de concentrarnos en la ley de Moisés para dar una respuesta a este tema. Quizá alguno insista en volver a la ley, pero antes de llegar a ella encontramos que Cristo, la Gracia, el Nuevo Pacto, es quien nos limpia de todo pecado. Hace unos años (2007), me tocó la oportunidad de conocer a un matrimonio que ambos fueron estigmatizados.

Nicolas, con solo 8 años fue diagnosticado con el mal de Hansen, y recluido en lo que en aquel entonces se llamaba “leprocomio”. Fueron momentos para mi inolvidables de conocer a personas maravillosas. Yo los visitaba casi cada sábado de tarde, en su pequeña casita en el Fernando de la Mora, Paraguay.

  1. Realmente, debo reconocer que la primera vez en que iba a ir a conocerlos tenía “cierto temor” ya que no estaba bien informado sobre la enfermedad.
  2. Luego descubrí a esas personas maravillosas, y no tuve miedo de compartir mi tiempo, mi alegría y mi tristeza con ellos.
  3. Ellos no solo que se convirtieron en mis mejores amigos, sino que aprendí grandes lecciones espirituales sobre las personas que fueron o son marginadas por alguna enfermedad.

Compartí con ellos hasta 2009 cuando Nicanora falleció, durmiendo la siesta de un ataque al corazón, ya con casi 90 años. Nicolás fue a vivir a otra ciudad, con unos familiares, y fue perdiendo más y más la audición. Nos vimos algunas veces. Falleció a los 95 años de edad en 2015.

Siempre los recuerdo, y estoy seguro que en la eternidad seguiremos charlando los sábados de tarde en la mansión que el Señor les preparó. Gracias a esta amistad también recorrí y conocí a otras personas también maravillosas, que enfermaron, pero hoy están predicando de la gracia y misericordia de Jesús hacia los estigmatizados.

Yo mismo he entendido mejor mi propia enfermedad (con 24 años de edad fui diagnosticado con Trastorno Afectivo Bipolar). Siempre agradezco que no me llamen “Streich el bipolar”, aunque algunos sin conocer del tema lo siguen haciendo. Solo termino con un pensamiento.

  1. Si puede, busque su Biblia, y tache, donde los traductores estigmatizaron a los enfermos de la piel, y ponga tal vez al costado (enfermos de lepra, o de alguna otra enfermedad de la piel, de la cual no estamos muy seguros cuál sea).
  2. ¡Muchas bendiciones! Fuentes: OPS: Día mundial contra la lepra.
  3. Https://www.paho.org/es/dia-mundial-contra-lepra Missena, N.

“De Asunción a Sapucai”. https://redbnil8.wordpress.com/ Streich, W. y Missena, N. “Ensayos por el camino. Un enfoque teológico desinhibido”. Ediciones Credo. Thomas, L. “Estigma de la lepra”. https://www.news-medical.net/health/Leprosy-Stigma-(Spanish).aspx Ratzlaff, G.

¿Qué significaba la lepra en la Biblia?

Captulo XX: La Lepra en la Biblia Es conocida la antigedad de la enfermedad de Hansen en el mundo. Desde las ms remotas pocas se ha hablado de ella, ya sea en la Biblia, en los relatos de las Cruzadas o de las expediciones en la Edad Media y luego en la poca Moderna y del Renacimiento.

  1. La intencin de este captulo, al efectuar una minuciosa revisin de la Biblia, es hacer notar una vez ms que no todo lo que se seal como lepra en los escritos del Antiguo y Nuevo Testamento fue o tuvo que ver algo con la enfermedad de Hansen tal como la conocemos en la actualidad.
  2. Hemos revisado cada uno de los libros, detenindonos ms atentamente en aquellos en los que se seala la palabra lepra o se hace mencin a ella y a la verdad no podramos afirmar con certidumbre si aquello de lo que se habla o menciona corresponde a lepra.

Confirmara entonces la opinin ya emitida por distinguidos investigadores de la enfermedad que en aquellas remotas pocas se llamaba o calificaba como lepra a cualquier manifestacin dermatolgica, quizs sarnas, piodermitis y hasta vitiligo, como veremos despus.

Hemos notado que en ninguno de los casos sealados se hace mencin a uno de los sntomas y signos mayores de la Hanseniasis como es la anestesia o en el mejor de los casos a la presencia de ndulos, tubrculos o retracciones tendinosas, mano en garra, etc. Casi todos los casos sealados son de llagas o lceras difusas, manchas blancas en el cuerpo pero que se asocian con cabellos tambin despigmentados lo cual da una evidencia clara que se estaba hablando de vitiligo.

Hecho este breve exordio procedemos con orden en la revisin de los textos bblicos. Antiguo Testamento El Levtico,- Es el que nos da ms precisiones o donde se menciona ms la lepra. Hay un captulo entero a tratar sobre la enfermedad: Y habl el Seor a Moiss y Aaron diciendo.; y en el texto que hemos consultado hay hasta 59 instrucciones sobre la enfermedad entre las que se anota: el hombre en cuya piel apareciera color extrao o postema o especie de mancha reluciente.

  1. Ntase que no se menciona la anestesia sntoma fundamental que hubiera sido detectado por tan magnficos observadores, y se agrega: el cual si viere lepra en la piel con el vello mudado en color blanco, sntoma importante del vitiligo.
  2. Y as sucesivamente siguen las indicaciones del Seor para que el presunto enfermo sea puesto a disposicin del Sacerdote quien lo examinar y controlar, diramos ahora, dos veces cada siete das para observar la evolucin, y si las manchas persisten con el carcter de hundidas o deprimidas el individuo ser declarado leproso y sometido al rgimen draconiano destinado a los inmundos.

Por otro lado, en las mismas instrucciones se hace saber que el hombre o la mujer en cuyo cutis aparecen manchas blancas y si esto tiende a oscurecerse sepa que no es lepra sino ciertas manchas de color blanquecino y que la persona est limpia. Lo cual nos hace ver que si bien se haca diagnsticos errneos de lepra, tambin se tena cuidado de establecer cierto grado de diagnstico diferencial.

  • No pretendemos ser exhaustivos en este comentario sobre las instrucciones sobre la Hanseniasis que dio el Seor a Moiss y Aaron para que tengan cuidado de despistar la enfermedad en el pueblo judo y mencionemos ahora las 57 indicaciones que da el Seor, en relacin a la Purificacin de la lepra.
  • Habl el Seor a Moiss diciendo: ste es un rito para la purificacin del leproso: ser llevado al Sacerdote y siguen las indicaciones sobre el sacrificio de pjaros vivos, las condiciones de la casa en que habit el enfermo y detalles minuciosos que sera largo el mencionarlos pero que terminan con estas palabras: esta es la ley acerca de toda especie de lepra y de llaga que degenera en lepra.
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En Nmeros,- Aqu notamos que ms bien la lepra la considera el Seor como un castigo sin dar mayores detalles en relacin a la sintomatologa, pues Mara, mujer de Aaron, es castigada por haber hablado mal de Moiss que se haba casado con una mujer de tez oscura que era la Etiopisa.

  1. En esas condiciones Mara se vio cubierta de lepra blanca como la nieve y fue echada del pueblo durante siete das y san gracias a la intercesin de Moiss.
  2. En los Reyes,- En el libro IV se menciona que Eliseo, heredero del profeta Elas cur a Naaman Siro que era general de los ejrcitos de Siria y un hombre de gran consideracin, y tambin cur a Gizei el criado infiel que haba cometido impostura.

En este libro nuevamente se vuelve a mencionar la enfermedad como castigo. En Crnicas 26,- Se menciona la lepra en la siguiente forma: Uzias u Ozias, descendiente de Salomn, tuvo ira contra los Sacerdotes y le brot la lepra en su frente y al mirarlo el sumo Sacerdote vio la lepra en su frente y as el rey Uzias fue leproso hasta su muerte, lo sepultaron con sus padres en el campo de los sepulcros reales pero fuera de ellos porque dijeron: ‘leproso es’.

  • En el Libro de Job,- Se lo sindica como leproso.
  • Aqu se dice: Satans hiri a Job con lcera horrible que iba de los pies a la cabeza.
  • No se menciona algo ms orientador sobre la enfermedad de Hansen.
  • Nuevo Testamento Aqu disminuyen enormemente las menciones sobre la lepra, pero siempre sin sealar sntomas capitales de la enfermedad.

Ms bien es mencionada como milagros efectuados por Jesucristo en el curso de sus aos de peregrinaje y de prdica. Evangelio de San Mateo,- Aqu se menciona uno de ellos: Habiendo bajado Jess del monte le fue siguiendo una gran muchedumbre de gentes y en esto viniendo a el un leproso lo adoraba diciendo: “Seor si tu quieres puedes limpiarme”, y Jess extendiendo la mano le dijo: “Quiero, queda limpio”, y al instante qued curado de su lepra.

  • Evangelio de San Marcos,- Es el mismo caso del anterior.
  • Pues se describe que cuando Jess predicaba en Galilea vino un leproso a pedirle favor e hincndose de rodillas le dijo: “Si t quieres puedes curarme”.
  • Jess dijo “quiero” y al instante desapareci su lepra.
  • Evangelio de San Lucas,- Este evangelista no conoci a Jess.

Vivi despus de l. Da sin embargo abundantes noticias sobre la lepra. l menciona por ejemplo la parbola del rico Epuln en cuya mesa o cerca de ella haba un mendigo llamado Lzaro que era leproso y que coma las migajas que caan al suelo. Cuando ambos murieron el rico fue al infierno y el pobre al cielo al lado del Seor.

  1. De aqu naci el error de llamar a la enfermedad Mal de San Lzaro, pues por la misma poca se realiza el milagro de la resurreccin de Lzaro, el hermano de Marta y Mara y que posteriormente fue santo, mas no leproso.
  2. Error histrico que ha perpetuado como tantos otros.
  3. En este Evangelio de San Lucas tambin se menciona a diez leprosos encontrados por Jess caminando por tierras de Samaria y Galilea y a quienes tambin cur.

Evangelio de San Juan,- En este evangelio est relatada tambin la resurreccin de Lzaro y estn consignadas las famosas frases Yo soy la resurreccin y la vida, el que cree en m aunque muera vivir. Conclusiones: 1.- Si bien la lepra es mencionada frecuentemente en los libros del Antiguo Testamento, no hay evidencia precisa que todas las enfermedades de la piel ah mencionadas hayan corres-pondido a dicha enfermedad.

  1. Esto no niega desde luego la antigedad de la dolencia.2.
  2. En el Antiguo Testamento la enfermedad llamada lepra fue considerada ms bien como castigo del Seor, pero son loables las medidas dadas para su control tanto en el enfermo como en su ambiente*.3.- En el Nuevo Testamento la lepra fue ms bien utilizada para justificar los milagros de Jess, quien cur a numerosos enfermos del mal conocido con ese nombre.4.- Se ratifica el concepto ya conocido que el nombre Mal de San Lzaro fue mal aplicado pues San Lzaro, hermano de Marta y Mara, no fue leproso.

El posible leproso fue el mendigo que coma las migajas del rico Epuln y era contemporneo probablemente de San Lzaro.

¿Qué significaba la lepra en el Antiguo Testamento y en la época de Jesús?

Jesús cura al leproso Queridos hermanos y hermanas: El Evangelio de este domingo VI del tiempo ordinario nos narra el encuentro de Jesús con un leproso en los umbrales de su vida pública. Para la sociedad de tiempos de Jesús, la lepra era consideraba como castigo del pecado.

Era la enfermedad más terrible puesto que entonces era incurable. El leproso vivía alejado de la sociedad en cuevas y descampados, fuera del mundo de los sanos. La lepra era «primogénita de la muerte» (Job 18,13). Por esta razón, en el mundo rabínico curar a un leproso era lo mismo que resucitar a un muerto, cosa que sólo Dios podía hacer.

(Num 12,1-16) Jesucristo, puede curar la lepra porque es el Hijo de Dios. Así lo entiende el leproso, que se arrodilla ante Jesús con esta súplica llena de humildad y de confianza: Si quieres, puedes limpiarme. El acercamiento del leproso a Jesús es sumamente audaz.

  • La Ley de Moisés mandaba excluir a los leprosos de la comunidad.
  • Así lo ordenaba el libro del Levítico: El enfermo de lepra andará con la ropa rasgada y la cabellera desgreñada, con la barba tapada y gritando: «¡Impuro, impuro!».
  • Mientras le dure la afección, seguirá siendo impuro.
  • Es impuro y vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento (Lev 13,45-46).

Jesús no rechaza al leproso, ni confirma su exclusión de la sociedad. Como nos dice san Marcos, «compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo: ‘Quiero, queda limpio’» (Mc 1,41). Los gestos que realiza Jesús nos muestran su humanidad. Jesús no es un teórico de la caridad ni un diletante.

Ante el leproso se conmueve. El evangelista Marcos nos da un detalle sumamente importante: Jesús antes de curar al leproso, lo toca. ¡Cuánto tiempo haría que aquel leproso no sentía el contacto cálido de la mano de otra persona! Antes de restaurar su cuerpo enfermo, al tocar al leproso Jesús incluye en su afecto a aquel excluido, establece una relación personal con él y restaura sus relaciones sociales.

¡Quién sabe si a partir de entonces el leproso recién curado se convierte en uno de los seguidores de Jesús! Es un gesto muy común en sus curaciones. Jesús toma de la mano a la suegra de Pedro (Mt 8,15) y a la hija de Jairo (Mt 9,25) antes de sanarlas.

Él acaricia los ojos de los ciegos para darles la vista (Mt 20,34). Es seguro que nosotros nunca podremos sanar a nuestros semejantes como Jesús, pero sí podemos tocar, incluir y mostrar afecto, El papa Francisco insiste continuamente en ello. Así lo decía en la vigilia de Pentecostés de 2013 a los movimientos eclesiales: «Y cuando des la limosna, ¿tocas la mano de aquel a quien le das la limosna, o le echas la moneda?»,

A continuación el Papa nos invitaba a ver y tocar en los pobres y enfermos la carne de Cristo, tomando sobre nosotros el dolor de los pobres. Esta recomendación es una constante en la historia de la caridad cristiana: ver en los pobres y en los enfermos el rostro doliente del Señor.

Así lo encarecía el Venerable Miguel Mañara a sus hermanos de la Santa Caridad de Sevilla rogándoles asistir a los enfermos desde la cercanía y la inmediatez corporal, lavando, besando, y curando sus llagas. La razón es la identificación misteriosa del Señor con los pobres y enfermos: «debajo de aquellos trapos –escribe Mañara- está Cristo pobre, su Dios y Señor».

Bartolomé Esteban Murillo, que era hermano de la Santa Caridad de Sevilla, inmortalizó esta recomendación en el cuadro de Santa Isabel de Hungría curando a los niños tiñosos. La reina, con la camisa remangada, lava con sus propias manos la cabeza de un niño aquejado por esta enfermedad.

La enseñanza del Maestro en humanidad que es Jesús es clara: el leproso no solo sufre una dolencia física. También se siente marginado y evitado. Médicos, sanitarios, voluntarios, familiares y quienes tenemos enfermos en casa o los visitamos, debemos reconocer que el cariño sincero, la mirada entrañable y el contacto físico, salvo en caso de prohibición facultativa, son modos excelentes de integrar, incluir, sanar y salvar al enfermo, a la manera de Jesús.

Jesús podía y, por ello, pronunció la palabra hágase que es propia de Dios: «Quiero, queda limpio.» Así se cumplieron los anuncios proféticos que apuntaban que una señal de los tiempos mesiánicos sería que los leprosos quedarían curados. Después de la curación, el leproso no pudo acallar su suerte y empezó a divulgar el hecho con grandes ponderaciones.

También nosotros como él debemos mostrar sin rubor lo que nosotros hemos aprendido, divulgar lo que a nosotros nos ha acontecido, que el encuentro con el Señor nos ha devuelto la luz, la vida y la esperanza. En el anuncio de Jesucristo con las palabras y las obras no cabe el miedo, porque Jesús se ha comprometido con nosotros, vive en nosotros, camina a nuestro lado y actúa a través nuestro.

Para todos, mi afecto fraterno y mi bendición. : Jesús cura al leproso

¿Qué significaba tener lepra?

Es una enfermedad causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Esta enfermedad provoca úlceras cutáneas, daño neurológico y debilidad muscular que empeora con el tiempo.

¿Qué era la lepra en la antigüedad?

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por un bacilo acidorresistente llamado Mycobacterium leprae. Afecta principalmente la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. Se trata de una enfermedad curable.

¿Cuál es el origen de la lepra?

El origen de la infección por Lepra – La infección por Lepra o enfermedad de Hansen, en un proceso infeccioso originado por 2 bacterias del género Micobacteriae : Micobacterium Leprae y Micobacterium Lepromatosis que afectan la piel y los nervios periféricos fundamentalmente.

Las primeras descripciones de lepra se remontan al año 600 A.C, en la India y al 200 A C, en China y Japón y las primeras pruebas científicas de ésta enfermedad, proceden de un esqueleto egipcio y de dos momias coptas de los siglos II y AC y V DC respectivamente. Se cree que las guerras continuas en Oriente Medio, contribuyeron a que los soldados que volvían de ésas campañas, extendieran la enfermedad a Europa alcanzando proporciones de epidemia en la Edad Media,

Con posterioridad y a través de los viajes al Nuevo Mundo en el S XV, la enfermedad se propagó al continente americano. Probablemente, las alusiones a ésta enfermedad reflejadas en la Biblia, no correspondan a lepra sino a otras enfermedades cutáneas como psoriasis o vitíligo. Que Es La Lepra Segun La Biblia

¿Cómo se produce la lepra?

Introducción – La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente con forma de barra o vara. Afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa del tracto respiratorio superior y los ojos. La lepra es una enfermedad curable y el tratamiento en las primeras fases puede evitar la discapacidad.

¿Cuál era la ley para los leprosos?

Levítico 14

  • 1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
  • 2 Esta será la ley para el cuando se limpie: Será llevado al,
  • 3 y el sacerdote saldrá fuera del campamento; y le mirará, y si ve que está la llaga de la lepra del leproso,
  1. 4 el sacerdote mandará que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas y limpias, y madera de cedro, y e hisopo;
  2. 5 y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas vivas;
  3. 6 después tomará la avecilla viva, y el cedro, y la grana y el hisopo, y los mojará junto con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas vivas.
  4. 7 Y rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva a campo abierto.
  5. 8 Y el que ha de ser purificado lavará sus vestidos y se afeitará todo el pelo y se lavará con agua, y quedará limpio; y después entrará en el campamento y morará fuera de su tienda siete días.
  6. 9 Y acontecerá que al séptimo día, se afeitará todo el pelo de su cabeza, y la barba y las cejas de sus ojos; o sea, se afeitará todo el pelo y lavará sus vestidos y lavará su cuerpo en agua, y quedará limpio.
  7. 10 Y el día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin defecto, y tres décimas de efa de flor de harina amasada con aceite como ofrenda de grano y un de aceite.
  8. 11 Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas ofrendas, a la entrada del tabernáculo de reunión.
  9. 12 Y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá como ofrenda por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová.
  10. 13 Y degollará el cordero en el lugar donde degüellan la por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario, porque como la ofrenda por el pecado, así también la ofrenda por la culpa es del sacerdote; es cosa muy sagrada.
  11. 14 Y tomará el sacerdote de la sangre de la ofrenda por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
  12. 15 Asimismo tomará el sacerdote del log de aceite y lo echará sobre la palma de su propia mano izquierda,
  13. 16 y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová.
  14. 17 Y de lo que quede del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, sobre la sangre de la ofrenda por la culpa.
  15. 18 Y lo que quede del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.
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19 Ofrecerá luego el sacerdote la y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia, y después degollará el holocausto.20 Y ofrecerá el sacerdote el holocausto y la ofrenda de grano sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y quedará limpio.

  • 21 Mas si es y no le alcanza para tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para hacer expiación por él, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda de grano, y un log de aceite,
  • 22 y dos tórtolas o dos pichones, según lo que pueda; y uno será para la ofrenda por el pecado y el otro para el holocausto.
  • 23 Al octavo día de su purificación llevará esas cosas al sacerdote, a la entrada del tabernáculo de reunión delante de Jehová.
  • 24 Y el sacerdote tomará el cordero de la ofrenda por la culpa y el log de aceite, y los mecerá el sacerdote como ofrenda mecida delante de Jehová.
  • 25 Luego degollará el cordero de la ofrenda por la culpa, y tomará el sacerdote de la sangre de la ofrenda por la culpa y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
  • 26 Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda,
  • 27 y con su dedo derecho el sacerdote rociará del aceite que tiene en su mano izquierda siete veces delante de Jehová.
  • 28 También el sacerdote pondrá del aceite que tiene en su mano sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar donde puso la sangre de la ofrenda por la culpa.
  • 29 Y lo que sobre del aceite que el sacerdote tiene en su mano lo pondrá sobre la cabeza del que ha de ser purificado, para hacer expiación por él delante de Jehová.
  • 30 Asimismo ofrecerá una de las tórtolas o uno de los pichones, según lo que pueda.
  • 31 Uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto, según lo que pueda, además de la ofrenda de grano; y hará el sacerdote por el que se ha de purificar, delante de Jehová.
  • 32 Esta es la para el que haya tenido llaga de lepra y que no tenga lo suficiente para purificarse.
  • 33 Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
  • 34 Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, y ponga yo mancha de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,
  1. 35 vendrá el dueño de la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como una mancha ha aparecido en mi casa.
  2. 36 Entonces el sacerdote mandará desocupar la casa antes que el sacerdote entre a examinar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que esté en la casa; y después el sacerdote entrará a examinar la casa.
  3. 37 Y mirará esa plaga, y si se ven manchas en las paredes de la casa, cavidades verdosas o rojas, las cuales parecieren más hundidas que la pared,
  4. 38 el sacerdote saldrá a la puerta de la casa y cerrará la casa por siete días.
  5. 39 Y al séptimo día volverá el sacerdote y la mirará; y si la mancha se ha extendido en las paredes de la casa,
  6. 40 entonces mandará el sacerdote arrancar las piedras en que esté la plaga, y las echarán fuera de la ciudad, en un lugar inmundo.
  7. 41 Y hará raspar toda la casa por dentro, y echarán el polvo que raspen fuera de la ciudad, en un lugar inmundo.
  8. 42 Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro y recubrirán la casa.
  9. 43 Y si la plaga vuelve a brotar en aquella casa después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta,
  10. 44 entonces el sacerdote entrará y la mirará; y si parece haberse extendido la plaga en la casa, hay lepra maligna en la casa; inmunda es.
  11. 45 Derribará, por tanto, tal casa, sus piedras, y sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarán todo fuera de la ciudad, a un lugar inmundo.
  12. 46 Y cualquiera que entre en aquella casa durante los días que la mandó cerrar quedará impuro hasta el atardecer.
  13. 47 Y el que duerma en aquella casa lavará sus vestidos; también el que coma en la casa lavará sus vestidos.
  14. 48 Pero si entra el sacerdote y mira, y ve que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue recubierta, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido.
  15. 49 Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y madera de cedro, y grana e,
  16. 50 y degollará una avecilla en una vasija de barro aguas vivas.
  17. 51 Y tomará la madera de cedro, y el hisopo, y la grana y la avecilla viva, y los mojará en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas vivas, y rociará la casa siete veces.
  18. 52 Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, y con las aguas vivas, y con la avecilla viva, y la madera de cedro, y el hisopo y la grana.

53 Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad a campo abierto. Así hará expiación por la casa, y quedará limpia.

  • 54 Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra y de,
  • 55 y de la del vestido y de la casa,
  • 56 y acerca de la hinchazón, y de la erupción y de la mancha blanca,

57 para enseñar cuándo es impuro y cuándo es limpio. Esta es la ley tocante a la lepra.

¿Quién fue el primer hombre leproso en la Biblia?

Simón el leproso
Otros nombres Simón el fariseo
Nacimiento valor desconocido o 10
Fallecimiento Siglo I d.C.

¿Cómo se llama el leproso de la Biblia?

Lázaro que era leproso y que comía migajas que caían de su mesa. Cuando ambos murieron el rico fue al Infierno y el pobre al cielo a lado del Señor.

¿Qué animal produce la lepra?

El triple de prevalencia – Desde los años 70, científicos han sospechado que los armadillos podían ser portadores y transmisores de la bacteria responsable de la lepra, conocida como Mycrobacterium leprae, Pero en 2011, la genética reveló una coincidencia entre las cepas presentes en humanos y armadillos, en lugares como Texas y Luisiana.

Esta fue la prueba del delito, por así decirlo, de que ambas especies se intercambiaban las bacterias. Por suerte para los habitantes del sur de los Estados Unidos, solo una quinta parte de los armadillos de nueve bandas parecen exhibir síntomas de la lepra. En Pará, la prevalencia de la lepra en armadillos es más del triple.

Pero ¿por qué hay tantos armadillos brasileños infectados? Probablemente porque los brasileños tienen tasas superiores de lepra, según Spencer. Estados Unidos documenta cada año unos 200 casos de lepra, y solo un 25 por ciento de ellos están vinculados a los armadillos.

¿Qué es la lepra y si tiene cura?

‘La lepra o enfermedad de Hansen es una enfermedad infecciosa causada por un microorganismo; de no ser tratada a tiempo puede causar discapacidad.

¿Quién inventó la vacuna contra la lepra?

Dr. Jacinto Convit El Dr. Jacinto Convit de Venezuela (1913-2014) fue un reconocido investigador y científico internacional por su trabajo en el campo de las enfermedades transmisibles. Durante su importante carrera profesional, el Dr. Convit trabajó con un grupo de investigadores en el Instituto Biomédico de Venezuela, creando una vacuna modelo para tratar la lepra, enfermedad muy temida en la historia de la humanidad.

En sus investigaciones logró aislar el bacilo con la vacuna, contribuyendo al cierre de los centros de aislamiento –leproserías– en los países de la región, y garantizando un trato digno y humano para estos pacientes; está investigación fue la base para la creación de la vacuna contra la leishmaniasis.

Su dedicación fue reconocida recibiendo el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, en 1987 por su arduo trabajo en la prevención y el tratamiento de la lepra, la leishmaniasis, la oncocercosis y la micosis, entre otras enfermedades tropicales en la Región.

  1. En 1988 su ardua labor condujo a ser nominado al Premio Nobel de la Paz en Medicina.
  2. En el 2002, durante las celebraciones del centenario de la OPS, el Dr.
  3. Convit recibió en la ciudad de Washington el premio Héroe de la Salud Pública por sus invaluables contribuciones en salud en el hemisferio. El Dr.
  4. Convit ejerció importantes cargos durante su carrera profesional, en 1971 fue nombrado director del Centro Colaborador para la Referencia e Investigación en la Detección Histológica y Clasificación de la Lepra para la Organización Mundial de la Salud en Venezuela, cargo que desempeñó hasta su muerte.

El Dr. Jacinto Convit falleció en Caracas el 12 de mayo de 2014 a la edad de 100 años. Enlaces de interés: Reflexiones: Entrevista al Dr. Jacinto Convit (2012) Jacinto Confit: Lección de Humanidad, Ignacio Moreno. TEDxUCV

¿Cómo terminó la lepra?

La lepra se extinguió en Europa por el aislamiento social de los enfermos.

¿Dónde hay más lepra?

Incidencia – La lepra está presente en gran parte del mundo, principalmente en África y el Sureste Asiático. Pero cerca del 80% de todos los casos nuevos ocurren en India, Brasil e Indonesia. Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto, “La lepra tiene asociado ese estigma que viene de la época en que se internaba a los pacientes en los famosos leprosarios para aislarlos de la comunidad” Aunque cada año se reportan a nivel global unos 200.000 casos nuevos, incluidos de miles de niños, los especialistas creen que puede haber muchos más pacientes que no son diagnosticados porque no buscan asistencia médica.

  • La infección comienza con manchas en el cuerpo que a muchos pacientes no les causan molestias”, le dice a BBC Mundo el doctor Erwin Cooreman, director del Programa Global de Lepra de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Las manchas no son dolorosas ni generan comezón, así que la persona puede ignorarlas y no buscar asistencia médica y no son diagnosticados”.

“Es hasta que el cuerpo se les llena de manchas o empiezan a tener deformaciones cuando ya no pueden ignorar la enfermedad”, agrega. La bacteria de la lepra ataca las terminaciones nerviosas y destruye la capacidad del organismo para sentir dolor. Sin sentir dolor la persona puede lesionarse sin darse cuenta y sus heridas pueden infectarse.

  1. También pueden ocurrir cambios en la piel que provocan úlceras que, si no se tratan, pueden conducir a complicaciones, heridas y desfiguraciones de la cara y extremidades.
  2. Si los nervios faciales se ven afectados la persona puede perder la capacidad de parpadear lo que eventualmente causaría ceguera.

Muchas de las complicaciones de la lepra pueden evitarse. Desde 1981 la enfermedad ha sido tratada exitosamente con una combinación de tres fármacos antibióticos, la llamada poliquimioterapia o PQT, que se ofrece a los pacientes gratuitamente en todo el mundo.

  1. Si la terapia se administra en las primeras etapas de la enfermedad se pueden prevenir muchas de las discapacidades y deformaciones, señalan los expertos.
  2. El problema es que el diagnóstico a menudo es retrasado por el acceso limitado a los servicios de salud, como explica Alice Cruz, Relatora Especial para la Eliminación de la Discriminación de Personas Afectadas por Lepra de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH).

“La lepra es endémica en países cuyos sistemas de salud no están desarrollados con lo cual no siempre es posible garantizar un diagnóstico temprano”, le dice a BBC Mundo la relatora del ACNUDH. “Y si el diagnóstico no es adecuado la enfermedad se va desarrollando y no se puede impedir el daño de los nervios, que es lo que genera la discapacidad física en la lepra”, agrega.

Fuente de la imagen, Getty Images Pie de foto, El daño en los nervios genera la discapacidad física en la lepra. También está el problema de los malos diagnósticos, porque en sus etapas iniciales la lepra puede confundirse fácilmente con otras enfermedades de la piel. “Hay problemas tanto por la naturaleza de la enfermedad como porque las personas consulten a tiempo, y también por el hecho de que los servicios médicos, e incluso los profesionales de salud, a veces no saben diagnosticar, especialmente en los niveles periféricos donde más están los casos”, explica el doctor Santiago Nicholls.

“Usualmente el primer síntoma es una mancha en la piel en que la persona pierde la sensibilidad”. “Muchos médicos no sospechan que es lepra, piensan que es un hongo u otra cosa y no tratan de una manera adecuada a un paciente que tiene un signo inicial de lepra”, le dice a BBC Mundo el experto de la OPS,

  • Discriminación Aunque la lepra se transmite de forma similar que el resfriado común, es mucho menos infecciosa que éste.
  • El bacilo se multiplica lentamente y la mayoría de la gente tiene inmunidad natural, así que no contrae la enfermedad aunque se vea expuesta.
  • Pero en muchas comunidades se sigue pensando en la lepra como una enfermedad altamente contagiosa.

E incluso aquéllos que no tienen discapacidades visibles, sufren por la discriminación que a menudo acompaña a la palabra “lepra”. “Todavía hay más de 100 leyes discriminatorias en contra de personas afectadas por lepra en unos 50 países. La mayoría de estas leyes existen en India”, explica Alice Cruz, del ACNUDH.

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¿Dónde se inventó la vacuna contra la lepra?

CARACAS, 12 May. (Notimérica) – Jacinto Convit falleció el 12 de mayo de 2014, a la edad de 100 años. Médico y científico venezolano, consagró su vida a la cura de diversas enfermedades infecciosas, descubriendo la vacuna contra la lepra y la leishmaniasis cutánea.

  1. Sus investigaciones y su lucha por los derechos de los pacientes le valieron la distinción de “héroe de la salud pública de las Américas” por parte de la Organización Panamericana de la Salud.
  2. Convit cursó sus estudios en la Universidad Central de Venezuela (UCV), donde se graduó en Medicina.
  3. Después se trasladó a Estados Unidos para especialiarse en dermatología.

Su primer contacto con la lepra fue gracias al lazareto de Cabo Blanco, una leprosería. LA LEPRA Y SU VACUNA La lepra es una de las enfermedades infecciosas que más muertes ha causado en la historia de la humanidad. Se tiene constancia de ella desde, al menos, 4.000 años, al hallar en la India restos óseos de un varón que la padeció. Que Es La Lepra Segun La Biblia La lepra se manifiesta mediante lesiones cutáneas que pueden desembocar en una pérdida de sensibilidad en la piel. Además, también puede causar debilidad muscular o deformidades. Sin embargo, no es tan fácil contagiarse, ya que debe exisitir predispoción genética y un largo contacto con un enfermo para ello. Que Es La Lepra Segun La Biblia La vacuna de Convit fue un éxito, siendo Venezuela el primer país en cerrar todas sus leproserías, Posteriormente, Venezuela también sería el primer país en evitar los brotes endémicos de leishmaniasis, Convit investigó esta enfermedad y descubrió su vacuna debido a su parecido clínico con la lepra.

¿Qué relacion tiene la lepra con el pecado?

Compara la purificación de la lepra con la purificación de nuestros pecados. Como la lepra es algo tan visible, que causa que el cuerpo se deteriore y se corrompa, sirve muy bien como símbolo de un estado pecaminoso. El pecado corrompe a la gente espiritualmente de la misma forma que la lepra lo hace físicamente.

¿Cuál era la ley para los leprosos?

Levítico 14

  • 1 Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
  • 2 Esta será la ley para el cuando se limpie: Será llevado al,
  • 3 y el sacerdote saldrá fuera del campamento; y le mirará, y si ve que está la llaga de la lepra del leproso,
  1. 4 el sacerdote mandará que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas y limpias, y madera de cedro, y e hisopo;
  2. 5 y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas vivas;
  3. 6 después tomará la avecilla viva, y el cedro, y la grana y el hisopo, y los mojará junto con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas vivas.
  4. 7 Y rociará siete veces al que ha de ser purificado de la lepra y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva a campo abierto.
  5. 8 Y el que ha de ser purificado lavará sus vestidos y se afeitará todo el pelo y se lavará con agua, y quedará limpio; y después entrará en el campamento y morará fuera de su tienda siete días.
  6. 9 Y acontecerá que al séptimo día, se afeitará todo el pelo de su cabeza, y la barba y las cejas de sus ojos; o sea, se afeitará todo el pelo y lavará sus vestidos y lavará su cuerpo en agua, y quedará limpio.
  7. 10 Y el día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin defecto, y tres décimas de efa de flor de harina amasada con aceite como ofrenda de grano y un de aceite.
  8. 11 Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas ofrendas, a la entrada del tabernáculo de reunión.
  9. 12 Y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá como ofrenda por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová.
  10. 13 Y degollará el cordero en el lugar donde degüellan la por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario, porque como la ofrenda por el pecado, así también la ofrenda por la culpa es del sacerdote; es cosa muy sagrada.
  11. 14 Y tomará el sacerdote de la sangre de la ofrenda por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
  12. 15 Asimismo tomará el sacerdote del log de aceite y lo echará sobre la palma de su propia mano izquierda,
  13. 16 y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová.
  14. 17 Y de lo que quede del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, sobre la sangre de la ofrenda por la culpa.
  15. 18 Y lo que quede del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.

19 Ofrecerá luego el sacerdote la y hará expiación por el que se ha de purificar de su inmundicia, y después degollará el holocausto.20 Y ofrecerá el sacerdote el holocausto y la ofrenda de grano sobre el altar. Así hará el sacerdote expiación por él, y quedará limpio.

  • 21 Mas si es y no le alcanza para tanto, entonces tomará un cordero para ser ofrecido como ofrenda mecida por la culpa, para hacer expiación por él, y una décima de efa de flor de harina amasada con aceite para ofrenda de grano, y un log de aceite,
  • 22 y dos tórtolas o dos pichones, según lo que pueda; y uno será para la ofrenda por el pecado y el otro para el holocausto.
  • 23 Al octavo día de su purificación llevará esas cosas al sacerdote, a la entrada del tabernáculo de reunión delante de Jehová.
  • 24 Y el sacerdote tomará el cordero de la ofrenda por la culpa y el log de aceite, y los mecerá el sacerdote como ofrenda mecida delante de Jehová.
  • 25 Luego degollará el cordero de la ofrenda por la culpa, y tomará el sacerdote de la sangre de la ofrenda por la culpa y la pondrá sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho.
  • 26 Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda,
  • 27 y con su dedo derecho el sacerdote rociará del aceite que tiene en su mano izquierda siete veces delante de Jehová.
  • 28 También el sacerdote pondrá del aceite que tiene en su mano sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar donde puso la sangre de la ofrenda por la culpa.
  • 29 Y lo que sobre del aceite que el sacerdote tiene en su mano lo pondrá sobre la cabeza del que ha de ser purificado, para hacer expiación por él delante de Jehová.
  • 30 Asimismo ofrecerá una de las tórtolas o uno de los pichones, según lo que pueda.
  • 31 Uno como ofrenda por el pecado y el otro como holocausto, según lo que pueda, además de la ofrenda de grano; y hará el sacerdote por el que se ha de purificar, delante de Jehová.
  • 32 Esta es la para el que haya tenido llaga de lepra y que no tenga lo suficiente para purificarse.
  • 33 Y habló Jehová a Moisés y a Aarón, diciendo:
  • 34 Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, y ponga yo mancha de lepra en alguna casa de la tierra de vuestra posesión,
  1. 35 vendrá el dueño de la casa y dará aviso al sacerdote, diciendo: Algo como una mancha ha aparecido en mi casa.
  2. 36 Entonces el sacerdote mandará desocupar la casa antes que el sacerdote entre a examinar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que esté en la casa; y después el sacerdote entrará a examinar la casa.
  3. 37 Y mirará esa plaga, y si se ven manchas en las paredes de la casa, cavidades verdosas o rojas, las cuales parecieren más hundidas que la pared,
  4. 38 el sacerdote saldrá a la puerta de la casa y cerrará la casa por siete días.
  5. 39 Y al séptimo día volverá el sacerdote y la mirará; y si la mancha se ha extendido en las paredes de la casa,
  6. 40 entonces mandará el sacerdote arrancar las piedras en que esté la plaga, y las echarán fuera de la ciudad, en un lugar inmundo.
  7. 41 Y hará raspar toda la casa por dentro, y echarán el polvo que raspen fuera de la ciudad, en un lugar inmundo.
  8. 42 Y tomarán otras piedras y las pondrán en lugar de las piedras quitadas; y tomarán otro barro y recubrirán la casa.
  9. 43 Y si la plaga vuelve a brotar en aquella casa después que hizo arrancar las piedras y raspar la casa, y después que fue recubierta,
  10. 44 entonces el sacerdote entrará y la mirará; y si parece haberse extendido la plaga en la casa, hay lepra maligna en la casa; inmunda es.
  11. 45 Derribará, por tanto, tal casa, sus piedras, y sus maderos y toda la mezcla de la casa; y sacarán todo fuera de la ciudad, a un lugar inmundo.
  12. 46 Y cualquiera que entre en aquella casa durante los días que la mandó cerrar quedará impuro hasta el atardecer.
  13. 47 Y el que duerma en aquella casa lavará sus vestidos; también el que coma en la casa lavará sus vestidos.
  14. 48 Pero si entra el sacerdote y mira, y ve que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue recubierta, el sacerdote declarará limpia la casa, porque la plaga ha desaparecido.
  15. 49 Entonces tomará para limpiar la casa dos avecillas, y madera de cedro, y grana e,
  16. 50 y degollará una avecilla en una vasija de barro aguas vivas.
  17. 51 Y tomará la madera de cedro, y el hisopo, y la grana y la avecilla viva, y los mojará en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas vivas, y rociará la casa siete veces.
  18. 52 Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, y con las aguas vivas, y con la avecilla viva, y la madera de cedro, y el hisopo y la grana.

53 Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad a campo abierto. Así hará expiación por la casa, y quedará limpia.

  • 54 Esta es la ley acerca de toda plaga de lepra y de,
  • 55 y de la del vestido y de la casa,
  • 56 y acerca de la hinchazón, y de la erupción y de la mancha blanca,

57 para enseñar cuándo es impuro y cuándo es limpio. Esta es la ley tocante a la lepra.

¿Qué enseñanza nos deja los diez leprosos?

Reflexión: Diez leprosos El domingo pasado y mediante una breve parábola –la del siervo que al volver del campo aún ha de servir la cena a su señor sin que espere de éste un agradecimiento– Jesús nos enseña a que aceptemos humildemente el que, después de hacer lo que hemos de hacer, nos consideremos “inútiles” y no reclamemos ni un gesto, ni una palabra de gratitud.

  1. Vea, si lo desea, Lucas 17, 7-10.
  2. Hoy, por el contrario, se nos invita a ser agradecidos.
  3. El relato de los diez leprosos ¿es también una parábola? Algunos escrituristas afirman que, en efecto, es una construcción que san Lucas hace basándose en lo que nos cuenta san Marcos de la curación de un leproso (1, 40-45).

Es de notar que en este caso, como ocurre en todas las narraciones de milagros, la gente reacciona con entusiasmo y se pone a divulgar la noticia por todas partes, mientras que en el evangelio de hoy se concluye con la afirmación de Jesús a uno de los leprosos sanados: “Tu fe te ha salvado”.

En todo caso, es muy probable que dentro de la transmisión oral ciertos elementos propios del género de las parábolas se incluyesen en la narración del milagro.Lo importante, como siempre, es la enseñanza que se desprende del hecho: el ser agradecidos con quien nos beneficia con un favor.Así, pues, pasando entre las dos provincias de Samaria y Galilea, Jesús descendería hasta Jericó, y de ahí emprendería viaje a Jerusalén, lo que confirma la opinión de que a san Lucas no le interesa tanto una exacta información geográfica cuanto la intención teológica: Jesús viene a salvar a todos, tanto a judíos como a samaritanos.De hecho, entre los diez leprosos, “que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: Jesús, maestro, ten compasión de nosotros”, hay un samaritano; y es que el mal común une a los seres humanos de manera natural.

Estaba mandado que los leprosos permaneciesen alejados de los centros humanos (Levítico 13, 45-46), y de ahí que se paren “a lo lejos” y griten. Jesús, en efecto, los atiende; se compadece y se decide a curarlos de la lepra. Pero y ¿por qué les ordena a los diez que se presenten a los sacerdotes? Jesús lo hace por respeto a la Ley, pues en ella consta que si alguien es sanado de la lepra, antes de incorporarse a la vida social; ha de recibir el visto bueno de la autoridad competente (véase Levítico 14, 1-32), Todos los diez leprosos, “mientras iban de camino, quedaron limpios”, pero sólo el samaritano, “viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias”.

¿Quién fue el primer hombre leproso en la Biblia?

Simón el leproso
Otros nombres Simón el fariseo
Nacimiento valor desconocido o 10
Fallecimiento Siglo I d.C.